La fotografía como afición y otras artes visuales

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Fotografía infrarroja en cámaras digitales y la exposición de Txabi Beroitz en Remolinos

Hace una semanas estuve probando la película Rollei Superpan 200 y os lo conté a su debido tiempo. Allí señalaba que esta película se puede usar de formas diversas. En esa primera prueba, el uso que le di fue el de una película en blanco y negro convencional de sensibilidad media. Pero también comentaba que esta película tiene una sensibilidad extendida en la gama de los infrarrojos. Lo que pasa es que para aprovechar esa circunstancia de forma específica hay que utilizar un filtro de color rojo profundo o, mejor aún, un filtro que prácticamente sólo deje pasar las longitudes de onda infrarrojas.

Con ese fin, en el encargo de película que hice durante este mes de febrero pedí algunos rollos más de Rollei Superpan 200 en formato 120. Pero es pronto para usarla. Las situaciones más adecuadas para probarla es cuando la vegetación esté verde, exuberante,... y ese momento no ha llegado. Los árboles de hoja caduca todavía están esqueléticos por el invierno, y con los de hoja perenne no tengo claro que el efecto sea tan llamativo.

No obstante, encargué también hace unos días un filtro Hoya R72 Infrared de 49 mm. Este filtro deja pasar la radiación electromagnética de longitud de onda de 720 nm (nanometros), que es un rojo muy muy profundo, en el límite del espectro visible, y más largas en el espectro de los infrarrojos. Habitualmente lo percibimos como opaco, aunque si lo apuntamos hacia alguna fuente de luz intensa, esta la podremos percibir con un tono rojizo por transparencia. Me vale para muchos objetivos Pentax y para el de la Fujifilm GS645S Wide de formato medio.

Los captores de la imagen de las cámaras no son sensibles solamente a la luz visible, también capturan las longitudes de onda infrarrojas. Y por ello, sobre los mismos, los fabricantes colocan un filtro infrarrojo que bloquea las mismas. Si no es suficientemente eficaz, se producen alteraciones en algunos colores. Y si no que se lo pregunten a Leica que se metió en un berenjenal con su Leica M8 porque dicho filtro no era suficiente. Incluso dicen que la M9 también sufre ligeramente de ese problema. No sé. Yo tengo una M-E, que en la práctica es lo mismo que una M9 y no he notado nada... pero ya veremos. El caso es que esto es una prueba de que a los sensores digitales les llega algo de radiación infrarroja, y con exposiciones suficientemente largas y un filtro como el Hoya R72 tenemos fotos. La que he puesto más arriba es una de ellas, realizada con la Pentax K-S1, el SMC-DA 21/3,2 Limited y el filtro Hoya R72, y luego convertida a blanco y negro. Hojas verdes de las enredaderas y cielos oscuros... lo típico de la fotografía infrarroja tradicional en blanco y negro. Aunque sin abusar del efecto.

Pero, ¿qué pasa si no la convertimos a blanco y negro? ¿Cómo queda la fotografía?

En primer lugar, decir que hay cámaras preparadas a tal efecto, que han vendido tanto Canon como Nikon, generalmente para uso astronómico. Y en segundo lugar, que hay talleres que sustituyen el filtro que bloquea los infrarrojos de los captores digitales y lo sustituyen por otro con una tolerancia amplia. Operación delicada que habrá que hacer con muuuuuuuucho cuidado. Yo escribí en una ocasión a un taller que proponía este servicio un correo electrónico, con el fin de indagar lo que me costaría convertir la Canon EOS 40D, pero nunca me contestaron. Es lo ideal para la fotografía infrarroja digital.

Pero vamos a ver qué pasa si no modificamos la cámara. ¿Qué es lo que obtenemos?

Pues con la configuración en la Pentax que he mencionado antes, con aperturas de entre f/5,6 y f/11, y tiempos de exposición entre 30 segundos y 2 minutos, aun con el equilibrio de color en automático, si hacemos pasar la luz por un filtro rojo profundo que percibimos como opaco,... obtenemos una fotografía roja. Totalmente. O por lo menos eso parece.

El caso es que a pesar de su aspecto, la fotografía no es totalmente roja. Podemos buscar un punto gris, para corregir el equilibrio de color y ver lo que pasa. Yo lo he hecho en Affinity Photo. En Adobe Lightroom o en Adobe Camera Raw no quedan bien porque no corrigen lo suficientemente el equilibrio de color para llegar al tono neutro donde lo elijamos.

Pues nos queda una cosa rara... no especialmente atractiva... ¿verdad? Bien. Ahora viene la "magia". Y la "magia" consiste en utilizar en nuestro programa de retoque favorito, para la mayor parte del personal alguna versión de Adobe Photoshop, para mí Affinity Photo, una capa de ajuste del "Mezclador de canales". Y con ella hacer lo que se llama una inversión de los canales rojo y azul.

Si abrimos esta herramienta y seleccionamos el canal rojo, vemos que los valores que aparecen son rojo 100 %, verde 0 %, azul 0 %. Pues bien, los cambiamos a rojo 0%, verde 0%, azul 100 %. Y si luego seleccionamos el canal azul, vemos que los valores que aparecen son rojo 0 %, verde 0 %, azul 100 %. Pues bien, los cambiamos a rojo 100 %, verde 0 %, azul 0 %. El verde lo dejamos en paz. Os habéis fijado, ¿verdad? Hemos puesto en el canal rojo los valores que tenía el azul y viceversa. Inversión de canales. Si luego ajustamos el contraste, la luminosidad, el tono... no necesariamente mucho... nos quedan fotografías como estas.

Esto ya está mejor. Quedan colores raros, surrealistas. Con la vegetación blanca o de color gris. Pero con el cielo azul. También observamos fenómenos curiosos. En la tercera de esta última serie, la del ciprés, observaréis que de uno de los tejados sale un surtidor blanco... que en vivo y en directo no se veía. Es una chimenea de salida de vapor de agua. Que es invisible habitualmente. El humillo blanco que vemos en ocasiones se debe a la condensación del agua en minúsculas gotas al entrar en contacto con el aire más frío. Pues bien, en esta ocasión, lo que sucede es que el calor se transmite en la radiación infrarroja, y como el vapor de agua que sale por esa chimenea está más caliente que el aire que la rodea, al pasar por el filtro infrarrojo algo llega al sensor y se ve blanco. Chachi.

La Pentax K-S1 no se lleva bien con las exposiciones largas. De hecho, la velocidad más lenta que se puede seleccionar son 30 segundos. Para llegar hasta dos minutos hay que usar el modo B (bulb) y un cronómetro. Pero aparecen una antiestéticas bandas en los fotogramas. En la fotografía del ciprés se puede observar una de ellas en el lado derecho de la imagen.

Una vez en casa, se me ocurrió que mi Olympus Zuiko Auto-W 21/3,5 al que le puse una montura para Canon EF tiene un diámetro de filtro de 49 mm, así que lo probé desde el balcón de mi casa con la Canon EOS 5D Mark II.

La cosa parece qeu funcionaba, aunque con unos tonos rojizos en parte de la imagen que no alcanzaba a explicar... pero pasemos a la segunda parte del experimento.

Si todo esto sucedía el sábado 18 de febrero, el domingo 19 me cogía el coche para ir a Remolinos a ver la exposición que el amigo Txabi Beroitz tenía organizada con enLATAmus, y que clausuraba ese día. Cogí la EOS 5D Mark II con el 21 mm de Olympus y me fui para allá. No me olvidé de coger el trípode y el filtro Hoya R72.

Decir que disfruté mucho de la exposición de Txabi, que además de estupenda de contar con el aderezo de su conversación y explicaciones, y con la presencia de Miguel Sanz Lázaro, hombre de gran corazón fotográfico y de lo demás, acompañado de su mejor mitad. Y además Txabi tuvo el detalle de obsequiarnos con un juego de fotografías de su exposición en tamaño postal y firmadas.

Pero a lo que vamos, desde el principio de este largo artículo. La fotografía infrarroja. El caso es que el día no salió tan bueno como esperaba. Faltaron a ratos los cielos azules, y cuando aparecieron el paisaje no era propicio.

Aun así alguna foto hice que conversión a blanco y negro quedaban vistosas. Porque las de color... Ahora lo explico.

El diseño de objetivos para cámaras digitales es más complejo que para cámaras de película tradicional. Para conseguir el mejor rendimiento es necesario que los rayos de luz lleguen lo más perpendicularmente que sea posible al captor de imagen. Si no, se produce cierta degradación en los bordes y las esquinas de la imagen y un notable viñeteo, especialmente con aperturas grandes. 

En el caso de las cámaras sin espejo, como las Leica, donde la distancia desde la lente más trasera del objetivo a la superficie sensible es muy corta, incluso se producen desviaciones del color que las cámaras corrigen a través de la programación de su hardware. Cuando uso mi 25/4 de Voigtländer con la Leica M-E, si no cuido de introducir en la cámara la corrección más oportuna, quedan los laterales de la foto con colores desviados y feos. Con las réflex, en la que esa distancia entre lente trasera y superficie sensible es mayor, a lo mejor no aparecen estas desviaciones de color habitualmente, aunque el problema de los viñeteos se da.

Bien, pues al utilizar el filtro infrarrojo, observemos la siguiente escena. Con el equilibrio de color corregido, pero en una primera versión sin inversión de los canales de color y otras con ella.

En esta ocasión... tenemos dos versiones de la foto que pueden ser válidas, según busquemos un rendimiento cálido... como si estuviésemos ante un atardecer, el día estaba con nieblas altas,... o frío,... como un nublado frío, y nevado.

Pero la cuestión es que el 21 mm de Olympus, que es razonable si el filtro, obsérvense las fotos de la exposición de Txabi, no presentan ningún problema, con el filtro para luz infrarroja nos produce desviaciones de color. Que pueden producir algún efecto interesante, aunque no es lo que yo estaba buscando.

En esta fotografía, donde abrí algo más el diafragma, aun se nota más el extraño viñeteado.

Habría querido probar el filtro con otras cámaras. Antes de ayer lo intenté con la Olympus OM-D E-M5 y el Panasonic Leica 15/1,7 ASPH. Tiene una rosca de 46 mm pero dispongo de un adaptador de rosca de 46 mm a filtro de 49 mm. Pero me dejé la tarjeta de memoria en casa. Ayer no pude. Hoy ha salido nublado. Ya lo probaré otro día. Pero de momento creo que he dejado claro que existen algunas posibilidades creativas que no son descartable. A cada uno le toca experimentar, fotografiar y encontrar su camino. Yo me limito a hablar del mío, cuando me lleva a sitios interesantes o cuando me lleva a caminos cortados sin destino y me tengo que dar media vuelta. Pero lo divertido es recorrerlo. Incluso si sólo nos ilumina la luz infrarroja.

Olympus μ(mju:)-1 - Antecesora de una de las compactas de más éxito

En ocasiones anteriores os he hablado de una de mis cámaras más queridas, la Olympus μ(mju:)-II, una cámara de los años noventa para película tradicional de 35 mm y doble perforación, compacta bolsillera, protegida contra las inclemencias del tiempo, y con un excelente objetivo 35/2,8, que combinaba calidad óptica y una versátil elevada luminosidad. La recuperé para su uso en mi viaje a Nueva York de 2013, y con posterioridad en diversas ocasiones, entre las que puedo destacar que llevó un carrete de negativos en color en el encuentro analógico de abril de 2016, y me acompañó por Islandia, haciendo valer su protección contra las mencionadas inclemencias del tiempo.

Pero esta μ(mju:)-II tuvo una antecesora, la μ(mju:)-1, de la que os voy a hablar ahora. Antes de seguir, decir que en estados unidos la nomenclatura fue distinta, siendo la primer versión la Olympus Infinity Stylus y la segunda versión la Olympus Infinity Stylus Epic.

Esta cámara, que podéis ver en la foto de arriba, no fue mía. Cuando dejé la casa de mis padres para vivir en mi propio piso, compré a mi familia una cámara compacta que considere adecuada y en condiciones. Esta μ(mju:)-1 no era la más barata del mercado, ni mucho menos, pero tampoco llevaba los precios de otras cámaras de prestigio y con más posibilidades de intervención en la exposición. Si leéis los artículo dedicados a la μ(mju:)-II, comparte con ella muchas características. Óptica fija de 35 mm de focal, exposición totalmente automática, y un sistema general de funcionamiento, de flash y de medición parecidos, con pequeñas diferencias.

Las diferencias fundamentales era que era algo más grande, que no estaba protegida contra las inclemencias del tiempo y que la óptica, f/3,5, era 2/3 de paso menos luminosa que su sucesora. Fue como una primera versión del modelo de éxito que vino después. Un tanteo. Aquí las vemos juntas. La cámara que compré a mi familia y la pequeña que me compré yo algo después.

Con los años, me olvidé de la cámara. No recuerdo el nivel de uso que le llegaron a dar mis padres o, eventualmente, mi hermana. Creo que no mucho. Pero no lo sé muy bien. Mis padres viajaban de vez en cuando con actividades de jubilados, pero no recuerdo que ensañen o haber visto muchas fotografías. En un momento dado, acabó en un cajón donde permaneció durante muchos años. ¿15, 16, 17 años? Por lo menos. Hasta que recientemente mi hermana confesó que la había rescatado cuando murió mi padre y se llevó cosas a su casa, y me la pasó. E hice un carrete de prueba, para ver que tal funcionaba.

Como usa la misma pila que la (mju:)-II, y tenía una de estas en mi ejemplar, la pasé a la cámara y comprobé que aquello tomaba vida. La cargué en un neblinoso día de diciembre con una carrete de Kodacolor 200 que tenía por el frigorífico, y salí a hacer fotos en un paseo entre mi casa y el Parque Grande de Zaragoza.

La cámara funciona y expone las fotos correctamente. El negativo usado no es de los mejores, pero es digno. Y buscando motivos con colores adecuados, las fotos no quedaron sosas a pesar de lo gris del ambiente y del día.

Las juntas que protegen el interior de la luz parecen íntegras, con la (mju:)-II tuve algunos problemas de filtración de luz por la ventanilla trasera que te permite ver la información del carrete puesto en la cámara. Y es cierto que algunas fotos salieron desenfocadas. Supongo que a la cámara le cuesta adquirir el foco más de lo que estoy acostumbrado y que pretendiendo hacer fotos rápidas, pulsé el botón del obturador antes de tiempo, y el autofoco no cumplió correctamente con su labor.

Ahora que he recibido los resultado digitalizados, quiero asegurarme que los fallos de enfoque no se deben a otro tipo de problemas. Le he cargado un carrete en blanco y negro que revelaré yo mismo... y ya veremos.

Mis conclusiones son las mismas que cuando la compré para mis padres. Es una cámara muy decente y muy digna, con una óptica de buena calidad. Es más grande que su sucesora, pero sigue teniendo un tamaño muy ajustado. No es tan luminosa, pero comparada con las similares de óptica zoom de la época, admite situaciones de iluminación más desfavorable. Y si llueve... hay que tener cuidado. Pero salvo estas cuestiones, no hay motivo por el que no se puedan hacer buenas fotos con ella. Eso sí, tiene dos engorrosos problemas para mí, al igual que la (mju:)-II. No conserva memoria de la posición preferida del flash, desconectado, por lo que si quieres ser discreto y que no se dispare hay que acordarse de cambiarlo, recordando que cada vez que apaguemos la cámara se vuelve a poner en automático. Y no tiene ningún tipo de compensador de exposición, al mismo tiempo que la sensibilidad de la cámara es leida por los contactos DX sin posibilidad de saltárselos. Y en pasos completos, 50-100-200-400 ISO..., porque sólo tiene 4 contactos en lugar de los seis de cámaras más completas.

Pero con una película moderna... a hacer fotos de buena calidad si la circunstancia se presenta.

Recomendaciones semanales - del 12 al 19 de febrero de 2017

No he encontrado todavía una forma convincente de compartir con vosotros las fotografías que me inspiran o me gustan como hacía con los tableros de Pinterest. Pero no me planteo volver a un servicio donde los criterios de lo admisible y no admisible no están claros.

Las fotografías que acompañan las recomendaciones de esta semana proceden de la modesta Olympus Pen EE3. Os recordaré que se trata de una sencilla cámara de exposición automática, de medio formato. Es decir, que en un carrete se obtienen el doble de fotogramas que en una cámara para negativos de 24 x 36 mm. Se suele decir que por lo tanto las Pen de Olympus tienen un negativo de 18 x 24 mm, pero es algo más estrecho, por el espacio que tienen que dejar entre los negativos. Las proporciones son 5:7, por lo es más bien 17 x 24 mm.

El carrete que he revelado esta semana contiene 75 negativos expuestos entre noviembre de 2016 y febrero de 2017. Y debo confesar que cometí un error en el revelado. Confundí el carrete, un Ilford FP4 Plus, con un Kodak Eastman Double-X. Apliqué el tiempo de revelado en HC-110 en dilución B (1:32) a 20 ºC apropiado para esta última, 5 minutos, cuando para la FP4 Plus se recomiendan tiempos entre 7 y 9 minutos. Aunque las recomendaciones más serias parecen que se acercan más a los 9 minutos. Bueno,... pues la verdad es que no me han quedado mal. Es cierto que hace tiempo que sospecho que la Pen EE3 sobrexpone los negativos. Pero aun así, suponiendo que el índice de exposición se acerque más a los 64 ISO que a los 125 ISO me parecía una diferencia de tiempo excesiva. El caso es que no han quedado mal. Estas emulsiones tradicionales combinadas con reveladores también tradicionales aguantan lo que les pase. Las seleccionadas son del día de la quedada peliculera al Gran Capitán y cartuja de Aula Dei.

Plaza de España - Zaragoza

Esta semana se han anunciado los ganadores del World Press Photo 2017, lo cual fue publicado en un sinnumero de páginas en internet, aunque yo lo traigo aquí por gentileza de Photolari. Este concurso había estado rodeado de polémica en los últimos años por las acusaciones de excesivo tratamiento digital a las fotografías. Este año, de momento, no parece que se esté produciendo este revuelo. La imagen ganadora fue el impactante asesinato del embajador ruso en Turquía, por Burhan Orbilici. Los valores estéticos de la imagen son modestos, pero el sentido de oportunidad y noticia son muy meritorios, ciertamente. Pero yo hubiera elegido alguna otra como foto del año, que aunase el mérito periodístico y el fotográfico. En Clavoardiendo se centran en los tres españoles premiado este año; Francis PérezJaime Rojo y Santi Palacios.

La Chimenea - Zaragoza

En la película Loving, que me gustó mucho, hay una secuencia en la que un fotógrafo del norte de los Estados Unidos realiza un reportaje de fotografías sobre la pareja, cuyo caso se está debatiendo en el Tribunal Supremo del país. Este fotógrafo fue Grey Villet, y en Creative Boom le han dedicado un artículo donde se pueden ver algunas de las fotografías del reportaje. Que están muy bien.

Quienes me sigan con frecuencia sabrán que tengo debilidad por los fotógrafos precursores de la fotografía en color. Casi siempre norteamericanos. Pero hoy cambiaremos de continente y contemplaremos algunas fotografías de un precursor europeo de la fotografía en color, Harry Gruyaert. El fotógrafo belga ha sido objeto de un artículo en L'Oeil de la Photographie.

Papelera La Montañanesa - Montañana (Zaragoza)

Y ahora vámonos con una de las fotógrafas españolas más destacadas, Cristina García Rodero, de quien estamos acostumbrados a ver sus fotografías en blanco y negro sobre las tradiciones religiosas y otras supersticiones populares. Pero para uno de sus últimos trabajos en colaboración con organizaciones no gubernamentales en la India ha optado por el color. Algo muy habitual en los fotógrafos cuando trabajan en este país, aunque hay notables excepciones. El caso es que en Albedo Media/DSLR Magazinee nos han hablado de ello y me ha parecido interesante.

Últimamente están apareciendo de forma muy recurrente las fotografías que Stephen Shore realizó en The Factory de Andy Warhol. Desde mi punto de vista no es el trabajo que más caracteriza a Shore, pero no deja de tener una significación importante en la historia del arte moderno, y por ello lo traigo aquí, de la mano del artículo que le dedicaron en Impossible Magazine.

Instalaciones deportivas El Gran Capitán - Montañana (Zaragoza)

Siempre me ha gustado la fotografía de danza y ballet, y eso me basta para traer aquí y recomendar la obra de Gérard Uferas, tal y como nos la muestran en L'Oeil de la Photographie.

Mark Seliger es uno de los más importantes retratistas en Estados Unidos, especialmente de la gente del famoseo, y además sucedió a Annie Leibovitz como fotógrafo jefe de Rolling Stone. A mi me sonaban algunos de sus retratos, pero me ha parecido especialmente interesante la entrevista de Ken Weingart y la selección de fotografías que se muestran en el artículo.

El Gran Capitán - Montañana (Zaragoza)

Otro retratista, Peter Hujar. Esta vez recomendado por Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red. Fallecido prematuramente hace ya tres décadas, su trabajo más destacado fueron sus retratos de vida y muerte, impulsado por la decadencia de la ciudad de Nueva York en los años 70 del siglo XX. Posteriormente fotografió a mucha de las gentes que lo rodeaban, gentes que algunas consiguieron cierta celebridad. A mí me parecen muy interesantes sus retratos, en un formato medio cuadrado tradicional, muy limpio y muy directos.

Sudamérica es un continente de gran variedad de paisajes, gentes y situaciones sociales y políticas. Es difícil abarcarlo de forma íntegra y menos sin caer en tópicos. En Booooooom nos han mostrado el trabajo dedicado a este continente por el belga Kevin Faingnaert, con una mezcla de retratos, paisajes y fotografía documental de colores claros, suaves y limpios. Creo que es una mirada fresca y moderna a algunos de los países sudamericanos.

Compuertas en La Ordana - Montañana (Zaragoza)

En otro orden de cosas, En Clavoardiendo nos hablaron recientemente de los abigarrados collages de Agustín Roba, que mezclan imágenes de la cultura popular, especialmente del cine y la televisión, con autorretratos del propio artista caracterizado de algunos de los personajes que han aparecido en esos medios. Ya he dicho en alguna ocasión que el collage es una técnica que me atrae mucho, pero para la que no me siento capacitado, lamentablemente. Os pongo un vídeo sobre la obra de Roba,

Terminaré con un recurso para explorar. Se trata de Women Photograph, cuya única misión es constituirse en una recopilación de fotógrafas documentales y editoriales, autónomas y con más de cinco años de experiencia. Un recurso destinado a intentar acortar las diferencias de visualización de la obra entre fotógrafos masculinos y femeninos. Incluyen en el concepto "mujer" también a personas que han optado por ese género mediante procesos de transexualidad. No recuerdo dónde lo recomendaron. Para dedicar muchas horas explorando...

Visita a la cartuja de Aula Dei

Recomendaciones semanales - del 5 al 12 de febrero de 2017

En primer lugar... no va a haber más tableros en Pinterest. Me han suspendido la cuenta. Hace un par de semanas, me mandaron un correo electrónico indicándome que una foto de las que tenía marcadas en un tablero no se consideraba apropiada. Y que los desnudos y similares solo se permitían por motivos educativos. Poco menos me decía que era pornográfica. Era una foto de un destacado fotógrafo de modas. Y el motivo por el que estaba seleccionada era porque una de las modelos tomaba entre sus dedos en forma de pinza el pezón de la otra, haciendo alusión a una conocida obra pictórica del renacimiento, que podemos encontrar en el museo del Louvre. Como ya sabréis los habituales, mis tableros tenían dos objetivos, recoger fotografías que me sirvieran de inspiración y difundir la fotografía como una de las bellas artes.

Cierto es que tenía un tablero PRIVADO, no visible por el público, donde incluía aquellas fotografías que estaban en el límite de unos criterios que me había impuesto yo; que ninguna fotografía fuera claramente pornográfica por el mero hecho de serla, que si alguna representara de alguna forma algún acto sexual tuviera otras virtudes estéticas o fotográficas, y que en ninguna hubiera una situación de degradación de la mujer.

Bien, supongo que habrán encontrado en mis tableros con posterioridad alguna otra fotografía similarmente "pornográfica", y habrán considerado que ya estaba avisado, y sin decir ni mu me han eliminado la cuenta. No abriré otra. Hasta los mismísimos de yanquis de falsa moral, salva almas, y que luego se sorprenden de haber colocado a un fascista en la Casa Blanca. Entendámonos, si las startups californianas están protestando contra los decretos de Trump por la limitación de entrada de extranjeros no es porque sean amantes de las libertades, sino porque les perjudican sus intereses económicos.

Dicho lo cual, mostraré hoy acompañando mis recomendaciones semanales algunos paisajes del Pirineo Aragonés, realizados hace algunas semanas.

Empezando como en muchas ocasiones por los clásicos, Oscar Colorado nos habla de los pimientos de uno de los grandes de la fotografía norteamericana, Edward Weston. Y por supuesto hace repaso de su vida y carrera. Por si ha alguien no le ha quedado, Weston no fotografiaba pimientos por que le gustase la pepitoria. Más bien por que sus formas y texturas, bajo la luz adecuada, recordaban la sensualidad de las formas humanas. Veis, con norteamericanos como Weston, a todos nos iría mejor. No como los estúpidos directivos de las startups en internet.

Otro grande, este español, que es noticia. Porque presenta trabajo nuevo. Chema Madoz, trabajando bajo encargo de alguna institución cultural asturiana, ha realizado una serie con su visión sobre el principado. Nos lo han contado en Clavoardiendo, y en otros sitios. Lo que he visto, no me llama la atención tanto como otras de sus obras. Pero sigue siendo estupendo.

En la edición del 10 de febrero de L'Oeil de la Photographie, esta revista francesa de fotografía dedica una serie de artículos a Henri Dauman, un fotógrafo que creen que es poco conocido y que merece mayor exposición pública. Y yo estoy de acuerdo.

La obra de la fotógrafa rusa de origen ártico Evgenia Arbugaeva la conocí hace ya un par de años. Y me gustaron mucho sus obras sobre su fría tierra natal y sobre personajes que viven en soledad en los hielos árticos. Como nos muestran en L'Oeil de la Photographie, ha cambiado el ártico por el trópico, y se ha ido a documentar la vida de los naturalistas que en las selvas de Tanzania recogía muestras para la investigación del paludismo y otros hechos naturales. Y con un cambio de registro en los aparente, pero muy consistente en lo conceptual, me gusta tanto como sus frías series árticas. Esta serie no aparece todavía en su página web... que pena.

Los trastornos de la alimentación son un grave problema de salud que afecta a un buen número de adolescentes y jóvenes, mayoritariamente chicas, aunque no únicamente. En Feature Shoot nos han mostrado el trabajo de la fotógrafa Mafalda Rakos, que se ha aproximado a chicas con este problema, y ha conseguido un trabajo formalmente sencillo, que no simple, pero muy potente conceptualmente.

Un autorretrato de la fotógrafa Marianna Rothen en una de las entradas de La beauté de Pandore, me llevó a adentrarme por la web de esta fotógrafa canadiense establecida en Nueva York. Y me encontré un trabajo interesante en el que la propia autora u otras modelos van representando distintos aspectos, roles o matices de la personalidad femenina. Interesante, como poco.

En el blog On Art and Aesthetics apareció recientemente el trabajo de la fotógrafa Sasha Andruzheychik, que combina técnicas alternativas y tradicionales con técnicas digitales, para componer una obra variada de tono claramente surrealista que me pareció muy destacable.

Recientemente se produjo el fallecimiento de la periodista Paloma Chamorro, que destacó por presentar durante un par de años en televisión en los años ochenta un programa cultural, La Edad de Oro, que suponía una ruptura con todo lo que se había emitido hasta entonces en materia de programas musicales y de promoción de la cultura y el arte moderno y contemporáneo. Lo normal es que un programa singular como este, verdadero reflejo de una época en la historia cultural del país, estuviera disponible de forma íntegra. Pues no. Por lo menos está disponible una serie de selecciones antológicas de lo que alguien ha denominado "Lo mejor de la Edad de Oro". Habría que saber desde que punto de vista. Recientemente, en el facebook de Revela-T nos recomendaban ver el capítulo 4 de esta antología. En el podremos ver a unos jóvenes Bárbara Allende "Ouka Leele" y Alberto García-Alix. Este último presentando un cortometraje que perpetró en aquellos momentos. Y que honestamente él mismo reconoce que no le quedó bien. Pero merece la pena ser visto. Lamentablemente, no he encontrado modo alguno de insertar el vídeo en esta entrada.

Entrando en el terreno de lo simpático, siguiendo el grupo de facebook Hasselblad (analog) Photography me he encontrado con la curiosa serie de Carlos Traspaderne titulada Adriana en sitios, que se puede seguir en Tumblr. Supongo que Adriana, la modelo que aparece en todas las fotografías, realizadas con una Hasselblad 500c/m, será la pareja del fotógrafo. Supongo. Y que el fotógrafo es aficionado a la arquitectura, o tal vez sea arquitecto. El caso es que me ha parecido simpática. Algunas de las fotografías están tomadas en Zaragoza. Pero el autor debe ser un poco despistado a la hora de etiquetar las entradas, porque al menos una de las etiquetadas como "zaragoza" corresponde a Madrid, la plaza de Colón más precisamente, y algunas de las que sí corresponden a la ciudad de Zaragoza no aparecen etiquetadas como tal. Pero esas, dejaré que las busquéis vosotros. El autor mantiene otros dos blogs en Tumblr, Riberia, con paisajes de su comunidad autónoma natal, La Rioja, y otro, Brutalismus, dedicado a la arquitectura brutalista, pero sin la presencia de la estilosa Adriana en el encuadre.

Terminaremos con otra recomendación del facebook de Revela-T. Los fotógrafos y manitas Michael Farrell y Cliff Haynes han construido una cámara sin óptica y sin lentes, y que la imagen se recoge a través del paso de la luz por miles de pajitas de las de beber refrescos. Dicen que el "objetivo" de la cámara lo conforman 32000 pajitas. De color o colores, para dar un aspecto determinado a la imagen. Los resultados son estéticamente muy interesantes. Fundamentalmente retratos aunque no solamente. Como material sensible utlizan, supongo, papel sensible o película sensible de gran formato. Muy gran formato. Tanto en color como en blanco y negro. Pero creo que tienen más interés las de color. Y por supuesto, han construido varias versiones de lo que llaman Strawcamera, con pajitas o con cartón corrugado. Las posibilidades de la fotografía, básicamente, están limitadas por la imaginación del fotógrafo y por su nivel de conocimiento del comportamiento de la luz.

Excursión a Rodén con película tradicional - entre la Double-X y un objetivo "soft focus"

Una nueva reunión, con excursión a Rodén, a pocos kilómetros de la ciudad de Zaragoza, del modesto pero animado grupo de aficionados a la fotografía con película tradicional que pulularmos por la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ) y por el grupo menos organizado formalmente Fotógrafos en Zaragoza (FeZ). Varias caras conocidas ya de otras quedadas similares y alguna cara nueva que esperamos que se anime y se enganche a este "vicio" fotoquímico.

Pocos días antes de la excursión, yo había recibido un paquete con cinco carretes de Eastman Double-X, una película de Kodak que no había probado nunca. Esta película con una sensibilidad nominal de 250 ISO, aunque suele venir etiquetada como 200 ISO, estaría a caballo entre la ya desaparecida Plus-X, de 125 ISO y la popular Tri-X, de 400 ISO en la actualidad. La peculiaridad de esta pelíucla en blanco y negro, es que no se ha comercializado por Kodak como película fotográfica sino como película cinematográfica. Y si está disponible para fotografía fija es gracias a que algunos emprendedores compran los rollos de película cinematográfica y la corta y la adaptan para su utilización con carretes tradicionales de 35 mm en cámaras fotográficas. Como digo, la película tiene una sensibilidad nominal de 250 ISO, aunque suele venir como 200 ISO. En las especificaciones técnicas de Kodak (PDF) nos da una sensibilidad de 250 ISO con luz de día, mientras que recomienda un índice de exposición (IE) de 200 con luz de tungsteno. Por supuesto, con los reveladores adecuados y ajustando las temperaturas o los tiempos de revelado se puede utilizar con otros índices de exposición con buenos resultados. Y de hecho, los directores de cinematografía la usan así. Si veis una película en el cine rodada en blanco y negro con película tradicional, muy posiblemente esté rodada con este tipo de película. Lo que quiere decir, porque así funciona el mundo del cine, que es una película con amplia latitud de exposición y amplia gradación tonal, de modo que se adapte a una variedad de condiciones de iluminación, más o menos contrastadas, según las decisiones del director de fotografía. Frente a las películas cinematográficas en color, tiene la ventaja de que no lleva la capa antihalo que hay que eliminar en estas para poder ser usadas y reveladas en los procesos de revelado convencionales en fotografía fija. La Double-X se puede usar tal cual, recortada para adaptarse a los carretes habituales de formato 135, y revelada en los reveladores convencionales de fotografía en blanco y negro.

Existe también en película de doble perforación de 16mm. Pero esta no es aprovechable, que yo sepa en ninguna cámara fotográfica actual. No existe en ningún formato aprovechable en formato medio... una pena.

A Rodén me lleve la Pentax MX, que es una cámara muy fiable para usar y probar películas en blanco y negro. Peor en cuanto a objetivos, tomé una serie de decisiones que hacen que antes de dar mi opinión definitiva sobre la película, tenga que exponer algún otros carrete en condiciones "más normales". Me explico.

Como una nueva adquisición al grupo de "peliculeros" nos anunció que se vendría con una Zenit E de su padre, tuve la ocurrencia de colocar como objetivo "normal" en la MX el Industar 50/3,5 de montura M42, objetivo también soviético, con el adaptador correspondiente. Y como las circunstancias de luz lo permitían, le puse un filtro amarillo intenso que tengo para este objetivo. Pero me pasaron dos cosas. La primera es que el filtro no es nada del otro mundo y me causa reflejos de luz indeseados que degradan la imagen. La segunda es que por primera vez me fie de la escala de profundidades de campo del objetivo y enfoqué por zonas. Había abundante luz, y es un objetivo que es mejor usar a diafragmas de f/5,6 a f/11 que más abiertos. Así que en los paisajes, cerré a f/11 y enfoque siguiendo las indicaciones de la escala de profundidad de campo a la hiperfocal. No funcionó bien. La escala no está bien calibrada, y las distancias lejanas no salen suficientemente bien enfocadas. Sin embargo, algunas fotografías tomadas en sombra con difragmas de f/5,6 y con un enfoque cuidadoso a través del visor han salido bien.

El otro "problema", que no es ningún problema, es que decidí llevarme el SMC Pentax Soft 85/2,2, un objetivo que ya os he presentado en otras ocasiones, que no tiene corregida la aberración esférica, ofreciendo un aspecto desvanecido, neblinoso, etéreo a las fotografías, que pierden nitidez. Por lo tanto, tampoco es la mejor opción para evaluar la película, aunque sí para obtener efectos creativos y divertirse haciendo fotografías. Lo que si me permitió es comprobar que, dado que su apertura mínima es f/5,6 y la luz disponible era muy alta, la Double X se traga la sobrexposición sin mayores problemas.

El revelado lo hice con mi habitual HC-110 a dilución B (1:32), lo que da un tiempo de revelado para su sensibilidad nominal de 200 ISO de 5 minutos. Un poco escaso, pero que no me ha producido ningún problema. Para ir con más margen, quizá una dilución E (1:48) que supondría un tiempo de revelado de 7,5 minutos implicaría más margen de maniobra ante pequeños errores en tiempo de revelado. O la dilución H (1:64), que nos llevaría a los 10 minutos. Bueno, el caso es que no tuve ningún problema, y a pesar que había una diversidad de situaciones de exposición, todos los negativos tenían buena y abundante exposición. Cierto que ninguno estaba subexpuesto. La mayoría estaban correctamente expuestos o sobrexpuestos uno o dos pasos. Intencionalmente. Los digitalicé usando la Olympus OM-D E-M5 con el Panasonic Leica Macro-Elmarit 45/2,8, lo que me proporciona archivos con una resolución espacial de 14 megapíxeles. Más que de sobras, dado que las características de los objetivos empleados hacen que dude de que sean capaces de aprovechar tanta información.

La excursión estuvo bien. Lo pasamos bien, hicimos fotos, hablamos de fotografía, y confirmamos que la fotografía con cámara para película tradicional es muy divertida y creativa. Evidentemente, no voy a dar una opinión definitiva de lo que opino de esta película. En cuanto pueda, cargaré un carrete en una cámara con un objetivo competente y la utilizaré con el máximo cuidado. Pero tengo la sensación de que no está mal, aunque no me aporta nada de especial que justifique el coste de la misma, algo superior a otros productos directamente comercializados para la fotografía fija. Pero bueno, me quedan cuatro carretes. Y ya os iré contando.

También use la Agfa Jgestar 8.8 con un carrete de Kodak Portra 400, pero esos fotogramas tardaré unos días en poder enseñarlos.