La fotografía como afición y otras artes visuales

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Recomendaciones semanales - del 19 al 26 de marzo de 2017

Fotográficamente, en lo personal, esta semana ha estado más animada por la llegada de resultados fotográficos que por las fotos que he hecho realmente. Recuerdo a todos que desde hace unas semanas, mi cuenta en Instagram, que estaba dormida, no tenía más sentido que poder acceder al trabajo de alguna gente, se ha convertido en mi repositorio de fotos realizadas con película instantánea. Básicamente, película Impossible Project expuesta con un par de veteranas cámaras Polaroid, una muy simple de la serie 600, y otra de mejor calidad de la serie Image System, o Spectra en los Estados Unidos.

Y en cuanto a las fotografías que acompañan las recomendaciones de esta semana, proceden de un carrete en color que he expuesto a lo largo de unas semanas con la Olympus μ(mju:)-1 que rescaté hace unos meses. No he quedado muy contento, ya veis. A pesar de que un carrete de Kodak Portra 400 tiene sensibilidad para dar y vender en las condiciones en que he fotografiado, tengo la sensación de que tiende a usar las aperturas más abiertas, con demasiado viñeteo y con una calidad en las esquinas flojita.

Empecemos como es habitual por los fotógrafos más históricos. Me han parecido muy interesantes las fotografías del suizo Jules Jacot Guillarmord, nacido en los años 60 del siglo XIX (diecinueve, sí), y que fu un pionero del himalayismo en la primera década del siglo XX, llevando consigo una cámara con lentes estereoscópicas, que en cualquier caso nos permiten tener unos fotogramas cuadrados en blanco y negro de las montañas y las nieves del Himalaya muy interesantes, así como documentos gráficos de aquellas expediciones pioneras. Lo vimos en L'Oeil de la Photographie.

En Cultura Fotográfica han dedicado un artículo a un fotógrafo al que hay que recordar periódicamente. Se trata del alemán Karl Blossfeldt. Este escultor y profesor de arte enseñaba a sus alumnos a familiarizarse con las formas a través de las plantas y otros objetos naturales. Primero dibujando, luego pasó a fotografiar estas plantas, con una técnica sencilla pero tremendamente eficaz. Una ventana orientada al norte como iluminación, una cartulina de tonos neutros, blanca, negra o gris, como fondo y su cámara de placas ortocromáticas de 9 x 12 cm enfocando la planta. También trabajo la macrofotografía con objetivos de su invención.

Hace unos días comentaba en mi Cuaderno de ruta la última película dedicada al gorila cinematográfico por excelencia. La protagonista femenina es una fotógrafa, reportera gráfica en los años finales de la guerra del Vietnam. En la película aparece con una Leica M3, un objetivo Leitz Summicron 35/2 con "gafas" y un fotómetro Leicameter. En 1973, ese equipo fotográfico estaba obsoleto entre los fotógrafos de guerra, que solían depender más de las réflex Nikon, aunque alguno siguiese llevando alguna Leica. Pero me llamó la atención lo similar que es dicho equipo al que luce una reportera gráfica de guerra real, Dickey Chapelle, en una fotografía publicada en Camerafilia. Publican en dicho blog algunas otras entradas con fotografías realizadas por esta fotógrafa en Vietnam; como no etiquetan las entradas con el nombre de la fotógrafa, no puedo poner un enlace colectivo a todas ellas. Cierto es que hay varias diferencias entre Chapelle y la fotógrafa de ficción de la película. La ficticia sale con vida de Vietnam, mientras que Chapelle murió en 1965, época en el que el equipo descrito era más probable. La fotógrafa de la película es antibelicista y Chapelle era anticomunista y apoyaba la intervención americana en Indochina. Los militares odian a la fotógrafa de ficción, y los soldados querían a Chapelle que siempre los retrataba favorablemente. Era veterana de los conflictos bélicos ya que en la Segunda Guerra Mundial ya estuvo en Iwo Jima y Okinawa, como corresponsal de National Geographic. Fue la primera fotógrafa de guerra americana en morir en acción bélica.

En más de una ocasión he traído aquí recomendaciones realizadas por el mejicano profesor de fotografía universitario Óscar Colorado. Esta semana, por ejemplo, había seleccionado el artículo con los retratos y las naturalezas muertas realizadas por la fotógrafa norteamericana Marie Cosindas, que trabajaba con película Polaroid de 4 x 5 pulgadas, generalmente con una Linhoff con un respaldo para película instantánea. No el tipo de composiciones que más me gustan, quizá demasiado recargadas y pictorialistas para mi gusto, aunque un dominio de los colores absolutamente magistral. Pero es que además Colorado ha comenzado una nueva serie de vídeos sobre historias de la fotografía en su canal de Youtube que prometen mucho. El primero me ha parecido interesante y divertido. Os lo dejo aquí, y habla del fotógrafo Yousuf Karsh y el premier británico Winston Churchill.

Y seguimos hablando en español, porque en Clavoardiendo nos han hablado de los retratos de Eduardo Momeñe, que ha publicado un librito de la colección Photobolsillo de La Fábrica. Y no está mal conocerlo. Bueno,... es que además hay un retrato de Emma Suárez, y eso ya me predispone. Cómo quiere la cámara a esta mujer. Entonces y ahora.

Un par de recomendaciones relacionadas con la fotografía y el cuerpo. Aunque con temas y estilo muy distintos.

En primer lugar, en L'Oeil de la Photographie nos hablan de la fotografía y el particular estilo del finés Arno Rafael Minkkinen, cuya obra se basa en el autorretrato desnudo, y siempre integrado, camuflado incluso, en el paisaje, o aportando un particular grafismo a sus elegantes imágenes en blanco y negro. Aunque también hay alguna cosa en color.

En DSLR Magazine (o Albedo Media, sigo sin tener claro cómo se llaman ahora), nos hablan del trabajo de Kathy Shorr, que se ha preocupado del problema de las secuelas de las armas de fuego. Esta fotógrafa americana ha ido buscando y contactando con personas que han recibido los disparos de este tipo de armas en una variedad de situaciones, y las ha retratado, en unas ocasiones mostrando las secuelas de las heridas, en otras no, respetando siempre a las personas que deciden posar para ella. Merece la pena entrar en Shot, la web del proyecto.

Son muchas las referencias que existen a casos de niños ferales o salvajes. Son personas que han pasado buena parte de su infancia aislados del contacto humano, abandonados o enclaustrados por diverso motivos por sus propios padres u otros adultos, de forma más o menos mítica, en ocasiones criados por animales. Como nos cuentan en Creative Boom, la fotógrafa Julia Fullerton-Batten, recrea en sus fotografía una serie de casos intentando interpretar y comprender los sentimientos de estos niños. La idea me parece interesante, aunque las fotografías quedan un poco como escenarios de una película más o menos mítica, triste... o de terror.

Siguiendo con los chavales, vamos a un proyecto más esperanzador. En L'Oeil de la Photographie nos hablan del proyecto Entre les tours, en el que en un barrio de una población cercana a Lion han dado a uno grupo de adolescentes durante dos semanas unas sencillas cámaras para película tradicional, unas Holga, y les han permitido expresarse. Unos han reflejado el paisaje, otros han retratado a sus amigos y compañeros,... a cada uno se le ha propuesto trabajar sobre un tema en concreto que surgía de ellos mismos. Los resultados con chicos de esta edad siempre son especialmente sorprendentes y ricos.

Terminaremos con un trabajo que nos presentan en Lens Culture sobre uno de los más fenomenales fiascos ambientales de las últimas décadas. Cuando yo era niño nos hablaban en el colegio del mar de Aral, una superficie de agua en el Asia Central, en territorio de la antigua Unión Soviética, hoy Kazajistán y Uzbekistán, que hoy en día está casi desaparecida como consecuencia de los trasvases de aguas entre los ríos Amu-Daria y Sir-Daria. Lo cual ha llevado a la ruina de las gentes que vivían del lago, pescadores en su mayoría, y que ha dejado una llanura salina y estéril. Se están haciendo esfuerzos de recuperación, mediante la construcción de una presa. El reportaje es del fotógrafo Didier Bizet.

Paisaje con Rollei Digibase CN 200 Pro (y Kodak Portra 400)

Hace una semanas, repasando los tipos de película disponibles en el mercado, las menos conocidas, fui a dar con la Rollei Digibase CN 200 Pro, de la que encontré también un amplio comentario sobre sus características en DSLR Magazine de la mano de Valentín Sama, un clásico del periodismo fotográfico. Encargué un par de rollos para probarla en mi último suministro de febrero, y me fui a Alagón a probarla haciendo un poco de paisaje de una chopera de plantación próxima de la que ya os he mostrado algunas imágenes en color digital y en blanco y negro.

Como cuenta Sama en su artículo, la principal característica de esta película es la carencia de la típica máscara anaranjada o rojiza que suelen llevar las emulsiones negativas en color, que permite controlar el contraste de las futuras copias fotográficas en color. Pero a cambio tiene varias ventajas. Una es que los negativos son más fáciles de evaluar, al no estar afectados por la máscara anaranjada y verse sobre una base transparente. Otra es que es más sencilla de digitalizar. Eliminar las dominantes de color introducidas por la máscara naranja cuando pasamos el negativo por el escáner suele ser una pesadilla a no ser que el programa de escaneado tenga perfiles adecuados para cada tipo de película que los eliminen. Pero no siempre están actualizados ni funcionan del todo bien. Y también permiten obtener copias en blanco y negro sobre papel multigrado, que es sensible a los colores dominantes.

He leído cosas diversas sobre esta película. Al parecer, la máscara naranja en los negativos en color no es algo que haya existido siempre, sino que se introdujo en algún momento en los años 60, pudiéndose encontrar emulsiones negativas en color sin máscara hasta los años 70 del siglo XX. Pero esto lo he leído como comentarios, no he podido contrastarlo en una fuente sólida técnicamente. De este modo, esta película sería originariamente alguna emulsión de Agfa actualizada, con una mejor representación de los colores, y un grano mejorado. La verdad es que su granularidad parece muy baja. En su artículo, Sama comenta que los primeros lotes de prueba de la película vinieron como 400 ISO, pero al final la sensibilidad nominal quedó en 200 ISO. Supongo que fue el precio a pagar por conseguir un grano fino.

En un artículo de revisión de la película firmado por James Cockroft leí que, dado que la base de poliéster de la película es muy fina, encontraba que era fácil que se viera afectada por pequeñas filtraciones de luz. Y ponía algún ejemplo. Ciertamente, yo me he encontrado con un par de situaciones relacionadas con esta cuestión. Una de ella, en el primero de los rollos que usé es que uno de los negativos al final del mismo presentaba una ligera filtración de luz, de tono rojizo. La podéis apreciar en el tronco del chopo en primer plano en la siguiente fotografía.

A esto hay que añadir que el rollo es un poquito corto, y lo mismo que comentaba recientemente sobre la Cinestill 800T 120, el duodécimo negativo queda cortado usando el respaldo A12 de las Hasselblad. Este es el tipo de cámara con el que la probé, la Hasselblad 503CX calzada con el Carl Zeiss Planar 80/2,8.

El caso es que al cargar el segundo rollo cometí un error que me ocasionó dos cosas. Perdí cinco de los fotogramas del rollo y provoqué un riesgo de filtración de luz. Que normalmente yo hubiera dicho que no iba a afectar a los fotogramas. Pero sí... realmente, es delicada esta película. Lo que pasa es que el efecto causado en esas imágenes me parece muy curioso. Hasta cierto punto pueden verse como un error "afortunado".

Como ha sido mi costumbre hasta ahora, los negativos están revelados y escaneados en Carmencita Film Lab, que han obtenido una imagen que me resulta bastante agradable. No tan saturada como otras películas como la Kodak Ektar 100, pero con colores bastante naturales, aunque los verdes no sean exactamente fiables a la realidad. Pero todas las películas tienen sus características personales. Es más fría que las Kodak Portra, desde luego, pero sin pasarse.

El caso es que al poco de exponer estos rollos y mientras esperaba su revelado me enteré que Rollei había dejado de fabricar este tipo de película. Bueno, Rollei no fabrica nada. Al parecer están elaboradas en las fábricas de Agfa-Gevaert en Bélgica. Curiosamente, leí hace poco que las películas negativas en color que se comercializan con marca Agfa las hace Kodak. Mundo loco el de la fabricación comercial de película fotográfica. En Macodirect, donde compré estos rollos, está presente pero no disponible. En Fotoimpex, tampoco tienen reservas. En España, en Foto-R3, tampoco tienen disponible, y si lo tuvieran costaría casi el doble. Una pena, porque creo que hubiera encargado más rollos. Me gusta el aspecto que tienen.

Por comparación, esa misma tarde, me llevé algunos rollos de Kodak Portra 400, para seguir haciendo fotos si se acababan los de Rollei antes de que la tarde terminase. Y evidentemente parecen menos saturados a pesar de que los expuse a un índice de exposición de 200, lo cual debería aumentar la saturación que ofrecen a su sensibilidad nominal de 400 ISO. Aunque las circunstancias de luz habían cambiado, y las diferencias no son grandes, me gustaron más los resultados con la Rollei que con la Kodak.

Bueno... como dijo aquel, fue bonito mientras duró.

Cinestill 800T 120 - Una película "de cine" para las cámaras de medio formato

En febrero del año pasado, febrero de 2016, decidí respaldar la campaña de financiación colectiva en Indiegogo de CineStill para traer al mercado una película fotográfica en rollos de formato medio, formato 120, con características similares a las de la CineStill 800Tungsten que ya se puede conseguir desde hace unos años en formato 135, y de la que ya os hablé en su momento.

Con la opción de ayuda a la financiación por la que opté, a cambio de la misma recibiría siete rollos de película en formato 120, un estuche para cinco rollos de película de Japan Camera Hunter, que siempre vienen bien, y varios simpáticos adhesivos con diferentes cámaras clásicas. Si la campaña terminó en marzo de 2016, estaba previsto que los lotes llegasen en julio de ese mismo año. Pero ha habido inconvenientes e imprevistos en el proceso de fabricación, ahora hablaremos dos palabras de él, y hasta febrero de 2017 no me llegó el mío a casa.

Al igual que hice con el carrete de 35 mm, aprovechando la jornada de puertas abiertas del Museo Pablo Gargallo en la fiesta local de Zaragoza de la Cincomarzada, cogí algunos rollos de la nueva película, usé dos de ellos, y me fui allí para probarla.

Este museo es ideal para probar este tipo de película. Además de ser tranquilo, y más si vas pronto un domingo por la mañana, la iluminación del mismo es mixta de luz artificial de tungsteno o similar en temperatura de color y la luz del día que se cuela por el patio del palacio renacentista en el que se encuentra isntalado el museo. Os recuerdo que esta película está calibrada para luz de tungsteno, dando unos matices muy fríos usada a la luz natural del día, que es una mezcla de la luz blanca del sol y la azulada procedente de la bóveda celeste cuando no hay nubes cubriéndola.

Por lo demás, los "modelos", las esculturas de Pablo Gargallo, tienen una paciencia infinita a la hora de posar, no se mueven, y con una técnica mínimamente cuidadosa dan lugar a composiciones fotográficas agradables.

Como ya os conté en su momento, la Cinestill 800T de 35 mm procede de las bovinas de película cinematográfica, en concreto de la Kodak Vision3 500T, a las que la gente de Cinestill elimina la capa antihalo que lleva este tipo de película con el fin de hacerla con el proceso C-41, habitual para el negativo color fotográfico. Si no se elimina esta capa, el material de la misma contamina las químicas y los resultados son malos.

Por lo que nos cuentan, los primeros ensayos de Cinestill procedían de bovinas de película similar pero de 65 mm de ancho. Esta tiene algunas diferencias con la película del formato 120. En primer lugar, es 5 mm más ancha, 65 mm frente a los 60 mm del formato 120, y en segundo lugar, lleva sendas hileras de peforaciones para el avance de la película en sus dos bordes, mientras que la película de formato 120 carece de ellas. Por lo tanto, al contrario que los carretes de 35 mm, los rollos de 120 son un encargo especial en el formato adecuado para las cámaras de formato medio. Supongo que sin la capa antihalo, para luego no tener que eliminarla.

Las condiciones de utilización en el museo son razonablemente cómodas, pero sin muchos márgenes para la alegría. Utilizando la Hasselblad 503CX con el Carl Zeiss Planar 80/2,8 CF T*, la exposición requerida para la mayor parte de las tomas realizadas en las galerías en torno al patio central del palacio renacentista, para un índice de exposición de 800, igual a la sensibilidad nominal de 800 ISO anunciada por el fabricante, es de f/4 y 1/60 segundos. En las salas adyacentes o en los rincones más oscuros de estas galerías, donde sólo domina la luz artificial y no apoya la luz natural que entra por el patio, hay que usar f/2,8 y 1/60 segundos. Es arriesgado utilizar velocidades de obturación más bajas, por riesgo de trepidación, y cuando se usa un diafragma de f/2,8 el enfoque tiene que ser muy cuidadoso, porque no andamos sobrados de profundidad de campo. Especialmente con las esculturas más chiquitas en las que hay que acercarse más.

Había otro miedo. Algunos comentarios en los grupos de usuarios de la película hablaban de una sensibilidad más cercana a los 500 ISO que a los 800 ISO anunciados.

Lo cierto es que no me parece que la película vaya corta de sensibilidad, y parece que ofrecen los 800 ISO que promete. El revelado, como la mayor parte de los que he realizado en los últimos tiempos, lo encomendé a Carmencita Film Lab, que me han hecho un excelente trabajo. Aun manteniendo un cierto tono cálido en las fotografías digitalizadas que no les sienta nada mal. Teóricamente, al ser una película calibrada para tungsteno, los matices tendrían que ser más fríos. O bien, la temperatura de color de las fuentes de luz artificial del museo son excesivamente rojizas y no las absorbe del todo. Dado que las fotografías en las que se mezclan la luz artificial con la natural no presentan tonos fríos, creo que han optado por mantener unos tonos cálidos contra los que no voy a protestar porque me agradan mucho. Ya lo hicieron así con el carrete de 35 mm del mismo tipo de película.

En algún lugar, la gente de CineStill publicita la posibilidad de exponer con índices de exposición entre 200 (+ 2 pasos de sobrexposición) y 1600 (- 1 paso de subexposición), sin modificar los tiempos de revelado previstos en el proceso estándar. Hay un par de tomas, en la sala dón encontramos el busto de Kiki de Montparnasse, donde hay una clara subexposición de 1 paso. La calidad de la imagen se resiente un poco, pero es utilizable. El grano, muy contenido en las copias finales dado el gran tamaño del negativo de 55 x 55,5 mm, se hace más aparente en estas fotografías subexpuestas.

La película viene empaquetada en su envoltura opaca a la luz, muy bien protegida, aunque absolutamente escueta en indicaciones. Totalmente blanca. Si no anotas con un rotulador el tipo de película que es, más vale que no tengas ninguna otra empaquetada de modo similar, porque no sabrás a qué película corresponde. El papel protector del rollo de película es sólido y perfectamente opaco, sin ningún problema.

Pero sí que me he encontrado con una desagradable sorpresa. Evidentemente, el rollo de película es más corto que los habituales de Kodak o Ilford, y de los doce negativos previstos en el respaldo A12 de la Hasselblad, el duodécimo aparece cortado. En los dos rollos que he usado. En eso, la gente de CineStill se ha mostrado un poco tacaña. Lo puse en conocimiento de ellos a través del grupo de Facebook montado para publicar pruebas y comentar los resultados, y recibí unos comentarios interesándose por el tema de los hermanos Wright. Los creadores de CineStill no los inventores del avión, que hace tiempo que andan criando malvas. Pushing daisies según los angloparlantes.

Esta roñosería en la longitud del carrete es tanto más llamativa en la medida en que la versión comercial de la película, que ya se ha anunciado y se puede encargar, no parece que vaya a ser especialmente barata. Es el problema de los productos de bajo consumo, que los lotes limitados son más caros que la fabricación masiva continuada. Se anuncia un precio de unos 12 dólares en Estados Unidos, más los gastos de envío. Pero en Europa, en algún comercio en internet se propone a más de 14 euros. Creo que me voy a proponer repetir la experiencia con Kodak Portra 400, con un filtro de corrección del color para luz de tungsteno, y forzando la película a 1600 ISO para comparar los resultados. Por precio igual merece la pena. Otra opción es tirar de Portra 800, pero tampoco es una película barata, también sale por 10 u 11 euros. Y está calibrada para luz de día, por lo que al filtrar en azul para luz de tungsteno pierde luz y sensibilidad.

Otra posibilidad es no utilizar filtros, y corregir la dominante de color en el procesado digital de la película. Cosa que no sé si me gusta mucho la idea, salvo correcciones moderadas.

La película me gusta. Me siento cómodo con ella. Los tonos obtenidos me agradan y para tener los 800 ISO prometidos, el grano no es ni intrusivo ni desagradable. Me quedan rollos todavía para probarla en otras circunstancias. Tengo uno expuesto ya, pendiente de mandarlo a revelar, en tomas callejeras al atardecer por Zaragoza, donde se mezclan las fuentes de luz, natural y artificial. Quiero hacer alguno más en estas condiciones. Y bodegones en casa iluminados con luz artificial, quizá sobrexponiendo un paso para conseguir un grano más fino.

Tampoco me importaría hacer algún rollo en luz de día, con y sin filtro corrector. Para comprobar diversos rendimientos. Hay quien ha expuesto la película con luz de día, sin filtro corrector a unos índices de exposición de 400-500 y ha obtenido buenos resultados corrigiendo el color en el procesado. Pero para estos viajes no hacen falta estas alforjas. Con una Kodak Portra 400 consigues lo mismo a mejor precio y con una excelente calida. En fin... ya os iré contando. De momento, espero que disfrutéis de las fotografías que os dejo hoy en esta entrada.

Una tarde en los sotos de Utebo con la Leica ME

Utebo es un pueblo de la provincia de Zaragoza (España) a unos 13 kilómetros por carretera del centro de la capital de la provincia, algo menos en línea recta, cuyo término municipal está casi rodeado por completo por el enorme término municipal de la capital, y que con el desarrollo urbanístico de las últimas décadas poco a poco se ha convertido en una pequeña ciudad dormitorio que poco a poco se acerca a los 20.000 habitantes. No obstante, aun conserva lugares característicos de su origen rural con más personalidad, como la estupenda torre octogonal de la iglesia de la Asunción de Nuestra Señor de estilo mudéjar aragonés, aunque en contra de lo que yo pensaba no está incluida en el catálogo de monumentos que constituyen la Arquitectura mudéjar en Aragón como Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO. Pero es el estilo. Quizá demasiado moderna como para estar incluida en dicho catálogo.

Pero no vamos a hablar de la población sino de su patrimonio natural. Y es que en las proximidades se conserva alguno de los escasos sotos naturales, bosques de ribera, que antaño flanqueaban de forma mucho más abundante las orillas del río Ebro. Y allí nos fuimos guiados por un residente de la población unos cuantos aficionados a la fotografía a pasar la tarde del pasado domingo.

Fui poco previsor. Y me encontré con la mayor parte de las cámaras de objetivos intercambiables con las baterías agotadas o a punto de ello. La única que tenía reservas energéticas suficientes para pasar la tarde con garantía era la Leica ME. Sin embargo, esta cámara que ofrece una elevada nitidez, especialmente con los objetivos Leitz que le son propios, no es nada apropiada para naturaleza por estar poco adaptada a la utilización de teleobjetivos, y especialmente cuando hay que enfocar de cerca. El sistema de telémetro no permite distancias de enfoque muy cortas. Paisajes con grandes angulares sin problema, pero macro o fotografía de aproximación... chungo, chungo.

Aun así me llevé tres objetivos: el habitual de la cámara, un Summicron 35/2 Asph, un teleobjtivo ya veterano, el Elmar-C 90/4 pensado para la Leica CL, y un gran angular más amplio, un Voigtländer Color-Skopar 25/4, que aunque está un escalón por debajo en calidad de los Leitz, ofrece unos resultados más que dignos con la Leica digitales, si tienes un poco de cuidado al usarlo.

Primero recorrimos un poco el interior del soto.

Como veis, ahí usé fundamentalmente el Elmar-C 90/4. No dispongo todavía de las fotos, pero me llevé también la Fujifilm GS645S Wide Professional, por lo que las fotografías con un angular moderado las hice con película tradicional.

Después, nos desplazamos por un camino rural hacía otro punto a orillas del Ebro. Algunos campos de cultivo y algunos árboles frutales fueron los objetos fotográficos de preferencia en este trayecto, usando tanto el 90/4 como el Summicron 35/2 Asph.

De este modo llegamos al mirador sobre el Ebro, donde tomé ya plena conciencia que este soto y este mirador son lugares que yo visitaba con frecuencia en mi adolescencia, cuando venía con mis padrinos y sus amigos a pescar. Yo pensaba que aquellos sotos habían desaparecido, pero no. Son estos. Y me alegré de reencontrarme con ellos, y con la idea de volver a menudo con un equipo más adecuado para la fotografía de naturaleza.

En cualquier caso, para el atardecer y la puesta de sol opté por el Color-Skopar 25/4, con un ángulo de visión mucho más amplio, y que sólo baja de nivel cuando el sol entra de lleno en el objetivo, momento en el que las imágenes sufren una notable pérdida de contraste. Por lo demás, sin problemas.

Aunque la tarde estuvo muy luminosa, la calidad de la luz sin ser mala no fue la mejor para paisajes espectaculares, con un sol muy intenso hasta el momento de su ocultación, y con una casi total ausencia de nubes en el cielo. Vamos, que no serán paisajes que pasarán a la historia de la fotografía.

Pero sí que fue una tarde muy agradable, con una buena compañía, que se cerró tomando unas cervezas en el pueblo ya al anochecer. Para repetir en más ocasiones.

Recomendaciones semanales - del 11 al 19 de marzo de 2017

Aunque formalmente no estamos en primavera todavía, no hemos llegado al equinoccio astronómico que será mañana día 20 de marzo a las 10 horas y 29 minutos de la mañana, el tiempo ya es primaveral en Zaragoza. Por ello, cuando este sábado por la mañana decidí dar un paseo relajante que me llevó por el Parque de Grande de Zaragoza, opté por coger un equipo para macrofotografía. Para empezar a acercarme fotográficamente a las pequeñas plantas y flores que aparecen ya en estas fechas.

Además del habitual Pentax SMC-A Macro 100/4 que suelo llevar con la Pentax X-S1, y que me ha dado ya varias satisfacciones, llevé otro objeto y objetivo. Hace unos días hice reordenación de equipos fotográficos, especialmente del más antiguo y del dedicado a la película tradicional, como ya os mostré. Y me apareció por ahí un anillo inversor para montura Pentax K. Esto es, un anillo que por una cara tiene la montura de bayoneta de Pentax y por el otro una rosca de filtro, en este caso de 49 mm. Esto sirve para montar un objetivo del diámetro de filtro adecuado de forma invertida, y de ese modo alcanzar notables ratios de aumento en fotografía macro. Para usarlo me llevé el Pentax SMC-A 35/2,8. No tenía muy claro cómo me saldrían las fotografías con este último montaje, y además la cámara me hacía cosas raras a la hora de medir la luz. Pero creo que al final me hice con ella. Os iré poniendo fotos mientras os hablo de las recomendaciones de hoy.

Porque os hagáis una idea de la ampliación, el sensor APS-C de las Pentax digitales tiene unas dimensiones de 23,5 x 15,7 mm. Pues bien, en eso 23,5 mm podemos encajar un objeto de unos 19 mm. Es decir, la escala de reproducción es aproximadamente de x 1,24. Con el 100/4 macro y la lente de aproximación de Cosina que uso con el mismo llego a x 1. Eso sí, el 35 mm con el anillo inversor tiene una distancia mínima de enfoque minúscula. Estás a unos cuantos centímetros del objeto. Mucho más favorable la del 100/4.

Vamos ya con las recomendaciones. En Iconic Photos nos han mostrado algunas de las fotografías de la llamada masacre de Pančevo en la antigua Yugoslavia, tomadas por Gerhard Gronefeld (traducción en Google Translate de la página de la Wikipedia en alemán sobre el fotógrafo), que tomaba fotografías para un periódico del ejército alemán, y que ocultó durante más de 20 años. Los alemanes siempre han defendido que los criminales fueron los nazis y no todo el pueblo alemán. Y que el ejército alemán, la Wehrmacht, no cometía crímenes de guerra, que eso era cosa de las SS. Pero estas fotografías mostraron al mundo que eso no fue así. Aun hoy en día, estas fotografías levantan ampollas entre los veteranos del ejército alemán, sus familias, y los actuales militares alemanes. Pero ahí está el documento. 18 hombres, civiles, fusilados, y otros 17 hombres y una mujer ahorcados. Fue una represalia contra la población civil por la muerte el día anterior de un soldado alemán en combate contra los partisanos.

Más amable es la noticia de L'Oeil de la Photographie que nos permite conocer la colección de Marcel Thomas. Este fue un fotógrafo aficionado, cuyo principal interés era ir a la caza de famosos. Y se hizo con una notable colección de retratos de gentes del mundo del cine sobre todo, que luego ampliaba en las modestas copias de 6 x 9 cm en blanco y negro. Las delicias de los fotógrafos aficionados y a veces desconocidos.

Hace ya unos años compré un libro del holandes Ed van der Elsken, Love on the Left Bank, sobre la bohemia de la orilla izquierda del Sena a su paso por París. Pero lo tenía relativamente olvidado. Hace unos días, en Lomography Magazine publicaron un artículo que recordaba su obra, y quedé especialmente prendado de la fotografía de la muchacha en el metro de Tokio. Ya la conocía, pero últimamente no se me va de la cabeza.

Organizada la actividad por la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ) de la que soy formalmente socio desde hace un mes, aunque mantenía relación con algunos de sus integrantes desde hacía un tiempo, asistimos unos cuantos a la exposición en la galería Spectrum Sotos del fotógrafo Eduard Olivella, bajo el título Imatges Cosides (Imágenes cosidas). Grandes transparencias realizadas con imágenes apareadas, los retales de los carretes de diapositivas que quedan en los extremos cuando se revelan, y que se montan para que el espectador imagine una historia a partir de las mismas. Guiada y comentada por Julio Álvarez, dueño de la galería. Un placer.

Hace unos días os hablaba del documental Refugee que había podido ver unos días antes en Netflix. Uno de los fotógrafos participantes en la iniciativa es el senegalés Omar Victor Diop. Pues bien, casualmente esta semana hemos tenido oportunidad de ver en L'Oeil de la Photographie algunas de sus fotografía de su Project Diaspora. En ella critica los tópicos con los que se ve en occidente a las personas originarias de África, a través de unos retratos coloridos, vestidos con indumentarias imposibles.

A principios de enero, comentando una serie de libros, mencionaba de pasada que un tiempo atrás adquirí un pequeño librito de una editorial independiente y muy modesta. Se trataba de Føroyar del belga Kevin Faingnaert, un fotógrafo que ha aparecido ya varias veces por estas páginas sin ser muy conocido. Pues bien, este trabajo en el que Faingnaert nos mostraba el paisaje y las condiciones de vida en las remotas islas Faroe ha merecido el premio de fotografía Zeiss 2017. Lo cual me parece muy bien, porque la verdad es que me parece un trabajo que me gusta mucho. Con una forma de entender el paisaje, el retrato y el reportaje documental que se aleja de las modas actuales que se difunden por internet, pero con virtudes estéticas y éticas notables.

En un tono de fotografía también contemporánea, me han interesado los retratos de Alexandra Polina en nos han mostrado en Creative Boom, y que también intentan luchar contras los prejuicios existentes en una sociedad occidental como la de Alemania sobre la imagen y las forma de ser de las minorías, de las personas que se han instalado en el país procedente de otras culturas. Retratos conceptuales, muy dignos, en un elegante formato cuadrado.

También muy curiosas e interesantes las fotografías de la taiwanesa Cielo Yu (es su página en Flickr, donde también hay mucho relleno sin interés, como en su Instagram; también podéis seguirla en Facebook). Nos las han mostrado en Artnau, y son retratos nada convencionales en lugares por otro lado sumamente convencionales. Modelos siempre o casi siempre femeninos, siempre parcialmente ocultos.

No me acordé, o no me dio tiempo, ya no me acuerdo, de comentar la semana pasada el número 96 de marzo de 2017 de Fraction Magazine. Pues vamos hoy, destacando tres de los cuatro porfolios habituales.

El trabajo Hamara Ghar (Our Home) del nortemericano de origen indio musulman Saleem Ahmed, reflexionando sobre el concepto de hogar, el desarraigo y la aculturación.

Con un estilo distinto, pero con reflexiones no muy distantes está el trabajo A Form of View de Yoav Friedlander, que se define como israelí americanizado.

Y por último el trabajo An Aesthetic del japonés Junya Suzuki, que reflexiona sobre el sentido estético conocido como wabi-sabi, en el que se prefiere en general las cosas mundanas e imperfectas frente a lo espectacular, el silencio frente a la elocuencia y el gritería, y la quietud frente al movimiento. Él lo considera como un sentido estético más profundo que el entorno eternamente cambiante en el que vivimos.

Terminaré con algo que no es fotografía,... aunque maneja un concepto relacionado. No recuerdo la fuente, pero llegué hace unos días a un cortometraje de animación en Vimeo que se titula Astigmatismo. El astigmatismo es una de las aberraciones ópticas primarias, monocromática, que afecta a los sistemas ópticos, entre ellos nuestro ojo y los objetivos de nuestras cámaras fotográficas. Supone una pérdida de la nitidez en el objeto enfocado, por una deformación de los puntos que se enfocan, que se reproducen como pequeños segmentos lineales. En este corto de animación juegan con la idea de un niño con astigmatismo que pierde sus gafas y tiene que explorar un mundo borroso que se le hace desconocido y poblado de caracteres extraños. Os lo dejo puesto.