La fotografía como afición y otras artes visuales

CARLOSCARRETER.ES

Paisaje infrarrojo con Yashica Mat 124G

Publiqué hace unos días algunas fotografías de un par de rollos de Lomography 100 Earl Grey realizados con mi Yashica Mat 124G. Como ya comenté, fue mi primera cámara de medio formato, pero que desde hace cuatro años prácticamente no la he usado porque un accidente estropeó algunos elementos sin los cuales su manejo es muy poco práctico. Habiendo llegado a una situación de compromiso, me apetece volver a usarla. Veamos como recordtorio el aparato, una réflex binocular de aspecto muy clásico.

En sentido estricto, pocas ventajas ofrece sobre el uso de la Hasselblad 503CX con el Planar 80/2,8. La distancia focal del objetivo es la misma, pero el Planar es 2/3 de punto más luminoso; f/2,8 frente a f/3,5. La visión réflex directa de la Hasselblad soslaya el error de paralelismo del visor réflex binocular de la Yashica. El Planar tiene un diseño mucho más avanzado que el derivado de la fórmula del Tessar que tiene la Yashica, aunque reconozco que este tiene mucho encando. Esas ventajas son que la cámara es mucho más ligera, y que la Yashica tiene un fotómetro incorporado... que incluso después de haberle puesto pilas nuevas no tengo claro que esté bien calibrado.

No quedé muy contento con las fotografías realizadas con la Earl Grey de Lomography. El contraste era bajo, muy bajo, y daba la impresión de que había un elevado grado de difusión de la luz en el fotograma. Dos posibles explicaciones tenía esa situación, dadas mis experiencias previas. Que la película se hubiese comportado mal por algún motivo, era la primera. Resultaron negativos claramente sobreexpuestos, cosa que me extrañó un poco ya que medí con fotómetro de luz incidente que suele ser muy preciso. Pude cometer algún error en todo el proceso. La segunda explicación era que, habiendo abusado de las composiciones a contraluz, el objetivo de la Yashica no hubiese sido capaz de aguantar adecuadamente la situación. No recordaba un comportamiento de este tipo con esta cámara, pero era evidente que cuando el contraste original de la escena era más exagerado, especialmente con las situaciones a contraluz, más acusada era la pérdida de contraste.

Lo cierto es que en esos días también tiré un rollo de Rollei Superpan 200 Pro, usando el filtro Hoya IR72 de modo que sólo llegasen a la emulsión sensible las longitudes de onda correspondientes al rojo muy muy muy profundo y al infrarrojo cercano. Como las rosca del objetivo no se corresponde con la Bayoneta tipo I de la cámara para fijar complementos a su sistema óptico, el filtro fue sostenido a mano delante del mismo durante la exposición. Sólo en uno de los fotogramas, que podéis ver a continuación, en el que la luz llegaba desde un lateral, hay un artefacto debido a un reflejo indeseado de la luz.

El contraste general de las escenas, aunque ligeramente más bajo del que obtengo con la Fujifilm GS645S Wide 60, es bueno.

Es cierto que por la propia naturaleza del paisaje en el espectro del infrarrojo, tengo ya la experiencia para no orientar nunca la cámara hacia el sol. El efecto buscado, el contraste entre las zonas de la excena que reflejan abundante luz infrarroja y las que no, se ve muy atenuado si el sol entra en la escena o se encuentra próximo a la misma. Por lo tanto, los peligros de pérdidas de contraste por contraluces y escenas similares es mucho menor.

En general, la experiencia es positiva. No había realizado paisajes en el espectro del infrarrojo en formato cuadrado, y creo que es una opción interesante que merece la pena tener disponible. El otoño en Zaragoza va muy retrasado, así que todavía había en la primera mitad de noviembre abundante follaje verde en los campos y parques próximos, por lo que se puede aprovechar todavía para este tipo de fotografía. Y así sigo ganando experiencia, y añadiendo alguna nueva fotografía al modesto porfolio que voy a recoger de fotografía infrarroja en paisaje urbano y periurbano.

Asalto 2017 con la Polaroid Image System SE

Otro cartucho completo de la Polaroid Image System SE que ha salido publicado por entregas y por completo en mi cuenta en Instagram. Os recuerdo que esta cámara Polaroid de gama media alta utiliza película tipo Image System/Spectra, denominación según continentes, que no tiene un formato cuadrado como los tipos SX70 o 600. Quizá por eso es posible encontrar estas cámaras más baratas a pesar de ser cámaras de gama media alta, sólo superadas por las réflex de Polaroid y muy superiores a las más populares y sencillas que usan película tipo 600. Es cierto que la película que vende Polaroid Originals, ante conocido como Impossible Project es algo más cara, y no tiene tantas variantes.

Las fotografías de este cartucho fueron realizads durante el paseo que hicimos con la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ para visitar las actuaciones del festival de arte urbano Asalto 2017 en el Barrio de Valdefierro. Por ello, y aunque suelo preferir la película de este tipo en blanco y negro, opté por el color. Lo cierto es que hubiese venido bien un poquito más de saturación y brillantez... dicen que las nuevas Polaroid Originals han mejorado. Ya lo comprobaremos.

De momento, aquí queda este cartuchos de ocho fotografías. Salieron todas.

Recomendaciones semanales - del 12 al 19 de noviembre de 2017

Se suponía que hoy tenía que estar ilustrando estas recomendaciones semanales con alguno de los paisajes que hubiese obtenido ayer sábado en el hayedo de Gamueta en el Pirineo aragonés. Pero tengo una lesión en un pie, una tendinitis en el tendón aquíleo, que me va y viene, y que decidió venir en vísperas del viaje. Y para no amargármelo a mí, o a otros según con fuese, decidí quedarme en Zaragoza. Lo cual me tiene un poco malhumorado.

A falta de esas fotos que ya nunca tendré, ilustraré las recomendaciones de hoy con fotografías realizadas con la Pentax K-S1, sencilla pero compentente cámara digital, que he estado usando con objetivos Pentax SMC-M de los años 70. Un 50/1,7 que ya tengo hace 20 años, por lo menos, y un 28/3,5 que encontré en eBay recientemente muy asequible, que está como nuevo, y que me vendrá bien como gran angular en la Pentax MX. En la K-S1 equivale a un 42 mm por el factor de recorte, que salvo por la escasa luminosidad del objetivo, es muy agradable de usar.

Me enteré por la cuenta de Instagram del MoMA (Museum of Modern Art de Nueva York) que están dedicando últimamente tiempo y espacio a la fotografía del alemán August Sander. Sander marcó una línea de fotografía objetiva en la Alemania del siglo XX que llega incluso hasta nuestros días, con su interés en catalogar exhaustivamente a los alemanes del siglo XX en las primeras décadas del mismo. Con una diferencia, mientras que algunos de sus compatriotas posteriores en el tiempo aburren a una gamba, las fotografías de Sander están llenas de empatía e interés humano. Enorme diferencia. Muy interesantes las fotografías de parejas hombre y mujer, menos vistas que su catálogo de gremios y trabajadores. Por supuesto, alguien que es capaz de sentir empatía por sus semejantes fue mal visto por sus compatriotas nazis.

No soy muy dado a traer a estas páginas muchos fotógrafos de moda. En su mayor parte, por perfectos técnicamente que sean, por guapas o guapos que saquen a sus modelos, me parecen un enorme homenaje a lo banal y de lo vano. Pero en esta semana han aparecido sendos artículos en British Journal of Photografphy y en Another Magazine dedicados a una exposición dedicada a la obra del italiano Paolo Roversi. El delicado uso de la cámara de gran formato por parte de Roversi en sus más sencillos retratos y desnudos me parece absolutamente perfecto. Y consigue dotar de otro carácter y humanidad a las más cotizadas modelos que han pasado bajo la visión de sus objetivos.

Pierre Gonnord, fotógrafo francés muy vinculado a nuestro país, se hizo un nombre hace unos años principalmente por sus retratos muy inspirados en la pintura flamenca del renacimiento. Pero en esta ocasión, Albedo Media nos lo trae a colación por una serie de fotografías de un género muy distinto; el paisaje. Paisajes sencillos, sin los artificios a los que estamos acostumbrados en los últimos tiempos de imtempestuosos tratamientos de la imagen digital, excesivamente saturados, con nitidez ofensiva, y con un maltrato del microcontraste y del contraste natural de la escena. Nada de eso sucede con Gonnord, que nos ofrece rincones belles, sencillos, serenos y muy naturales. Y al mismo tiempo, con un misterio escondido.

Un paisaje muy distinto es el de Fernando Maselli, como nos lo muestran en Clavoardiendo Magazine. El propio título del trabajo, Infinito artificial, nos da un pista. Puesto que los paisajes de Maselli, en blanco y negro, que ya me interesaron hace unas semanas cuando me enteré de la publicación del libro correspondiente, no son reales. El argentino construye sus paisajes a partir de una serie de tomas de paisajes montañosos relaes, para construir grandes murallas de roca, piedras y nieve, repitiendo las montañas una y otra vez, pero sin que haya dos paisajes iguales. Interesante.

Como nos cuentan en Magnum Photos, el fotógrafo Christopher Anderson se mueve constantemente por el mundo, a partir de su base en en Nueva York. Pero su entorno familiar está en Barcelona, y al igual que otros grandes fotógrafos, no ha dudado en volver su cámara a esta su familia, sus hijos, especialmente durante sus vacaciones en Menorca, ofreciéndonos una visión íntima e intimista de su vida privada en entornos totalmente distintos de los que constituyen su cuerpo de trabajo principal.

Las polaroid, la fotografía instantánea en general, se vuelve a poner de moda. Y si bien es utilizada en su mayor parte con un fin lúdico, festivo, familiar, entre amigos, no faltan quienes la utilizan como medio de expresión y de reportaje. Por ejemplo, el proyecto de Matthew James O'Brien No Dar Papaya, en el que nos traslada a Colombia, pero alejándose completamente del concepto de pornomiseria con el que trafican otros muchos fotógrafos. Frente a deleitarse en la guerra, en la pobreza, en la droga, en la infelicidad de las genetes, O'Brien utiliza sus polaroids para contarnos historias alternativas, serenas, bellas, humanas. Todas tienen cabida en el trabajo de un fotógrafo. Nos lo han contado en Lenscratch.

Esta semana, en una entrada televisiva en mi Cuaderno de ruta hablaba de un mediometraje que ha producido Lena Duham con Elisabeth Moss como protagonista, interpretando a una fotógrafa de viaje en Tokio. En un momento dado, vemos a la fotógrafa en una gran librería hojeando un libro de fotografías, y por unos segundo la pantalla nos va mostrando algunas de las fotografías del libro. Las reconocí, aunque en ese momento no recordé el nombre de la fotógrafa. Se trata de la holandesa Hellen van Meene, que ha cetrado su trabajo en retratar a chicas, niñas y adolescentes, durante toda su carrera. Algo que está relacionado con una cuestión de la película de la que tan apenas se habla pero que condiciona la actitud de sus protagonistas. Aprovecho la ocasión para proponeros un repaso a la obra de esta fotógrafa.

Otra recomendación que me llega a partir de una cuenta en Instagram, en esta ocasión la de Fotografiska. Se trata de la fotógrafa sueca Ida Borg (Instagram), radicada en Estocolmo, que trabaja también el retrato, pero que lo complementa con los detalles del ambiente de la vida cotidiana que rodea a las personas que retrata.

Otro tipo de cámaras que nos proporcionan fundamentalmente espacio para lo lúdico y espontáneo son las cámaras sencillas de plástico, tipo Diana u Holga, pero que eventualmente encuentran su camino hacia la fotografía más expresiva, tanto artística como documental. En este caso, también por cortesía de Lenscratch, podemos conocer el trabajo de Nancy Rexroth, que utiliza una cámara Diana desde hace décadas como fuente de inspiración para reflejar sus paisajes y sus gentes del medio en el que vive y se desarrolla, en las zonas rurales de estados norteamericanos de Ohio o Iowa.

Si el trabajo de la fotógrafa anterior tiene ya unas décadas, en Der Greif nos proponen el trabajo de una fotógrafa joven, de ascendencia francesa y filipina, radicada en Francia, Allyssa Heuze. De momento, su trabajo se ha centrado sobretodo en lo cotidiano. Incluso en los objetos más banales de la vida diaria. Juguetes, casas, interiores, paisajes, retratos y fotografías antiguas, a veces en su medio como los encuentra, otras componiendo peculiares naturalezas muertas.

Ha salido en varios sitios la noticia, pero yo la marqué en Creative Boom y en Photolari. Un fotógrafo español, César Dezfuli, ha ganado el primer premio de la décima edición de un prestigioso concurso de retratos que organiza la National Portrait Gallery londinense. Un museo dedicado en exclusiva al retrato, al lado de Trafalgar Square y de la prestigiosa National Gallery. El premio le ha llegado a Dezfuli por un directo retrato, muy expresivo y sencillo, que no simple, de un inmigrante africano de Mali que fue rescado en el mar a unos kilómetros de la costa de líbano. También es muy interesande el segundo premio de Abbie Trayler-Smith, de una chica que huye de los desmanes del autodenomindado Estado Islámico.

Pero lo que ha causado cierto revuelo ha sido la concesión del tercer premio a la finesa Maija Tammi, por su retrato de una joven asiática... que resulta ser una androide, robot de aspecto humano, fabricado por una conocida multinacional nipona. ¿Vale un retrato de un objeto, por similar que sea a un ser humano de aspecto? ¿Cuántos se percatarán de que no es una persona sino una máquina viendo el retrato sin ningún texto o pie de foto explicativo? A mí el retrato me gusta. Y el rechazo que ha levantado quizá sea un indicado de que la profesión de blade runner en un futuro es más probable de lo que creíamos.

Las polaroids han sido siempre fotografías y cámaras muy cinematográficas, en el sentido de que han formado parte de diversas tramas en el cine. Quizá esa sensación de instantaneidad se asocia con la materialización de las más oscuras pesadillas del ser humano. Lo podemos comprobar en lel siguiente cortometraje de Joey Greene...

A orillas del Ebro y del Gállego con la Yashica Mat 124G

Hace años que no usaba la Yashica Mat 124G. La compré en Barcelona, en el mercadillo de la desaparecida librería Kowasa, y fue mi primera cámara de formato medio. Iba de maravilla. Fenomenal. Pero en el Primer Encuentro fotográfico de Aragón, al que me la llevé, sufrió un accidente. Cayó la suelo desde mi bolsa fotográfica y sufrió varios desperfectos. La llevé a arreglar, pero el técnico no fue capaz de dejar en buenas condiciones algo tan tonto como la lupa de enfoque. Sin la cual,... yo no me hallo. Para paisajes con condiciones de luz razonable, soy capaz de fotografiar con ella usando la escala de profundidad de campo y ajustando a la hiperfocal, con aperturas de f/8 o inferiores. Pero en distancias cortas o con aperturas más abiertas, necesito enfocar con precisión.

Así que durante estos casi cuatro años ha estado fundamentalmente cumpliendo funciones ornamentales en una vitrina. Más cuando ese mismo año, pocos días después, me hice en Nueva York con otra cámara de formato medio, la Fujifilm GS645S Wide 60, y al año siguiente con la Hasselblad 503CX.

Pero la Yashica tiene algunas ventajas. Sobre la Fujifilm, el formato cuadrado, más grande y más interesante de usar. Sobre la Hasselblad, el fotómetro incorporado y que es más ligera. Por eso, de vez en cuando he intentado buscar modos de hacerla operativa. Y en un momento dado, recientemente, conseguí que la lupa de enfoque fuese utilizable de nuevo.

En las últimas semanas he expuesto varios rollos con esta cámara. Un par de rollos en color, que he remitido al laboratorio junto con una de diapositivas Ektachrome, de Lomography RedScale. Dentro de unos días veremos que ha salido.

También un rollo de Rollei Superpan 200, que expuse colocando manualmente el filtro infrarrojo delante del objetivo de toma de este réflex binocular. Todavía no lo he revelado. Hoy o mañana.

Y dos rollos de Lomography 100 Earl Grey, que tenía en la nevera desde hace un tiempo. Recordaremos que la Lomography 100 Earl Grey es una película en blanco y negro de sensibilidad media, cuyas características y país de fabricación hacen suponer que es una Fomapan 100 Classic disfrazada. Una película cuyas principales virtudes son la de no tener graves defectos, tampoco grandes virtudes, y ser económica.

El primero de los rollos lo tomé hace un par de sábados, en una tarde nubes y claros, cerca del atardecer, con una luz muy agradable, suave pero no sosa y sin contraste. Las fotos que he mostrado hasta el momento en esta entrada corresponden a ese rollo.

El segundo de los rollos lo realicé este domingo pasado, en un paseo fotográfico por la desembocadura del río Gállego. Luz dura, con cielo sin nubes. "Abusé" de los contraluces con el fin de dar un poco de salero a algunas de las fotos.

La medición de la luz la realicé con fotómetro externo, el pequeño y muy fiable Gossen Digisix, usando la medición de luz incidente. El fotómetro de la cámara no iba bien por tener la pila gastada. Ya la he cambiado, pero me da mediciones poco convincentes. El revelado ha sido con Rodinal (Adox APH09 en realidad), a 1+50, 7' 15" a 21 ºC; 30 segundos de agitación inicial, y cuatro volteos cada minuto.

He de decir que, para mi sorpresa, los negativos han aparecido muy densos. Lo cual me sorprende por la precisión del fotómetro, y por haber seguido al pie de la letra las instrucciones de revelado, ajustando el tiempo de revelado a la temperatura. Un grado más de los 20 ºC que aparecía en las instrucciones.

¿Posibles explicaciones? Que la cámara obtura más lento de lo que anuncia y hay una sobreexposición. O que las instrucciones de Lomography no son adecuadas. Aunque son casi totalmente coincidentes con las propuestas para la Fomapan 100 Classic. Nunca he tenido problemas de revelado inadecuado con la Fomapan.

Pero a lo comentado sobre la elevada densidad de los negativos, he de añadir que en líneas generales el contraste de las imágenes es bajo. No os fijéis mucho en las copias que pongo en esta entrada, porque están tratadas digitalmente para mejorar la cosa. Pero lo cierto es que hay en general un contraste muy bajo, con mayor pérdidas además cuando la fotografía se ha realizado a contraluz. O con presencia de halos indeseados cuando hay zonas muy luminosas adyacentes a zonas de sombras profundas.

Supongo que tendré que revisar de alguna forma el objetivo de la cámara, puesto que da la sensación de que el problema puede estar ahí. ¿Está sucio aunque yo no lo haya percibido? ¿Se han generado hongos aunque no me haya dado cuenta? Nunca he tenido problemas de este tipo. Mi casa no tiene humedades, la temperatura es constante, las estanterías y cajones secos,... Tendré que ver también como salen los negativos realizados con la Rollei Superpan 200 y con las Lomography RedScale.

Por lo demás, hay una cosa que odio de algunas de estos fabricantes de película más económicos. Ahorran en la longitud del rollo de película, y en ocasiones, si te fías de las indicaciones del rollo a la hora de cargar la película en la cámara, acabas encontrándote que el último negativo aparece cortado, en el extremo del rollo de película. No dan longitud suficiente para las doce exposiciones que deberían dar con una cámara de 6x6.

Sierra de Caldereros y castillo de Zafra con Impossible Project Spectra

Como ya he comentado varias veces, mis fotografías instantáneas, realizadas en su mayor parte con mis cámaras Polaroid sobre película Impossible Project, aparecen secuencialmente, un día sin otro, en mi página de Instagram, dedicada en exclusiva a este tipo de fotografía. Digo película Impossible Project y no Polaroid Originals, porque hasta el momento no he terminado mis reservas con la marca antigua, aunque ya tengo en la nevera cartuchos con la marca nueva.

Aunque tengo dos cámaras Polaroid, una Image System SE y una Supercolor 635, suelo utilizar más la primera porque tiene más posibilidades de control de la imagen, porque tiene una sistema ópticos superior, y en general, las fotografías tienen más calidad. No obstante, esa cámara utiliza el formato de película Spectra, de la cual no se fabrican series especiales. Por lo que si me apetece usar una de estas, entonces tiro de la Supercolor 635. A la espera de ver los resultados de las nuevas Polaroid Originals, en general prefiero los resultados de la película en blanco y negro, con sus agradables tonos cálidos, a los apagados de las películas en color.

A finales de verano, hicimos una excursión un sábado por la tarde a la sierra de Caldereros y el castillo de Zafra en la provincia de Guadalajara, cerca del límite con Aragón, de la que ya os hablé y os mostré distintas series fotográficas realizadas con otros materiales. Hoy y aquí, toca mostrar la serie de fotografías instantáneas que hice en aquella tarde con la Image System SE y un cartucho con ocho fotografías en blanco y negro.

Todo fue como de costumbre, salvo que algunas fotografías a mitad de cartucho presentaron algunos problemas de veladura. Especialmente una que quedo casi totalmente en blanco. Quizá se debiera a que la protección inicial tras la exposición y la expulsión de la foto fuera del cartucho fuera insuficiente, y la luz ambiental les afectase. No sé. No me había pasado con esta cámara nunca.

En fin, tengo aun pendientes de presentar en su conjunto varias series más que han ido apareciendo, o están apareciendo en Instagram. Poco a poco, conforme vaya teniendo huecos en mis secuencia de publicación, irán apareciendo.

Hasta la próxima entrada sobre fotografía instantánea. En la que pasearemos por las calles del barrio de Valdefierro de la ciudad de Zaragoza.