La fotografía como afición y otras artes visuales

CARLOSCARRETER.ES

Home / Essays / película

A orillas del Ebro y del Gállego con la Yashica Mat 124G

Hace años que no usaba la Yashica Mat 124G. La compré en Barcelona, en el mercadillo de la desaparecida librería Kowasa, y fue mi primera cámara de formato medio. Iba de maravilla. Fenomenal. Pero en el Primer Encuentro fotográfico de Aragón, al que me la llevé, sufrió un accidente. Cayó la suelo desde mi bolsa fotográfica y sufrió varios desperfectos. La llevé a arreglar, pero el técnico no fue capaz de dejar en buenas condiciones algo tan tonto como la lupa de enfoque. Sin la cual,... yo no me hallo. Para paisajes con condiciones de luz razonable, soy capaz de fotografiar con ella usando la escala de profundidad de campo y ajustando a la hiperfocal, con aperturas de f/8 o inferiores. Pero en distancias cortas o con aperturas más abiertas, necesito enfocar con precisión.

Así que durante estos casi cuatro años ha estado fundamentalmente cumpliendo funciones ornamentales en una vitrina. Más cuando ese mismo año, pocos días después, me hice en Nueva York con otra cámara de formato medio, la Fujifilm GS645S Wide 60, y al año siguiente con la Hasselblad 503CX.

Pero la Yashica tiene algunas ventajas. Sobre la Fujifilm, el formato cuadrado, más grande y más interesante de usar. Sobre la Hasselblad, el fotómetro incorporado y que es más ligera. Por eso, de vez en cuando he intentado buscar modos de hacerla operativa. Y en un momento dado, recientemente, conseguí que la lupa de enfoque fuese utilizable de nuevo.

En las últimas semanas he expuesto varios rollos con esta cámara. Un par de rollos en color, que he remitido al laboratorio junto con una de diapositivas Ektachrome, de Lomography RedScale. Dentro de unos días veremos que ha salido.

También un rollo de Rollei Superpan 200, que expuse colocando manualmente el filtro infrarrojo delante del objetivo de toma de este réflex binocular. Todavía no lo he revelado. Hoy o mañana.

Y dos rollos de Lomography 100 Earl Grey, que tenía en la nevera desde hace un tiempo. Recordaremos que la Lomography 100 Earl Grey es una película en blanco y negro de sensibilidad media, cuyas características y país de fabricación hacen suponer que es una Fomapan 100 Classic disfrazada. Una película cuyas principales virtudes son la de no tener graves defectos, tampoco grandes virtudes, y ser económica.

El primero de los rollos lo tomé hace un par de sábados, en una tarde nubes y claros, cerca del atardecer, con una luz muy agradable, suave pero no sosa y sin contraste. Las fotos que he mostrado hasta el momento en esta entrada corresponden a ese rollo.

El segundo de los rollos lo realicé este domingo pasado, en un paseo fotográfico por la desembocadura del río Gállego. Luz dura, con cielo sin nubes. "Abusé" de los contraluces con el fin de dar un poco de salero a algunas de las fotos.

La medición de la luz la realicé con fotómetro externo, el pequeño y muy fiable Gossen Digisix, usando la medición de luz incidente. El fotómetro de la cámara no iba bien por tener la pila gastada. Ya la he cambiado, pero me da mediciones poco convincentes. El revelado ha sido con Rodinal (Adox APH09 en realidad), a 1+50, 7' 15" a 21 ºC; 30 segundos de agitación inicial, y cuatro volteos cada minuto.

He de decir que, para mi sorpresa, los negativos han aparecido muy densos. Lo cual me sorprende por la precisión del fotómetro, y por haber seguido al pie de la letra las instrucciones de revelado, ajustando el tiempo de revelado a la temperatura. Un grado más de los 20 ºC que aparecía en las instrucciones.

¿Posibles explicaciones? Que la cámara obtura más lento de lo que anuncia y hay una sobreexposición. O que las instrucciones de Lomography no son adecuadas. Aunque son casi totalmente coincidentes con las propuestas para la Fomapan 100 Classic. Nunca he tenido problemas de revelado inadecuado con la Fomapan.

Pero a lo comentado sobre la elevada densidad de los negativos, he de añadir que en líneas generales el contraste de las imágenes es bajo. No os fijéis mucho en las copias que pongo en esta entrada, porque están tratadas digitalmente para mejorar la cosa. Pero lo cierto es que hay en general un contraste muy bajo, con mayor pérdidas además cuando la fotografía se ha realizado a contraluz. O con presencia de halos indeseados cuando hay zonas muy luminosas adyacentes a zonas de sombras profundas.

Supongo que tendré que revisar de alguna forma el objetivo de la cámara, puesto que da la sensación de que el problema puede estar ahí. ¿Está sucio aunque yo no lo haya percibido? ¿Se han generado hongos aunque no me haya dado cuenta? Nunca he tenido problemas de este tipo. Mi casa no tiene humedades, la temperatura es constante, las estanterías y cajones secos,... Tendré que ver también como salen los negativos realizados con la Rollei Superpan 200 y con las Lomography RedScale.

Por lo demás, hay una cosa que odio de algunas de estos fabricantes de película más económicos. Ahorran en la longitud del rollo de película, y en ocasiones, si te fías de las indicaciones del rollo a la hora de cargar la película en la cámara, acabas encontrándote que el último negativo aparece cortado, en el extremo del rollo de película. No dan longitud suficiente para las doce exposiciones que deberían dar con una cámara de 6x6.

La sierra de Armantes con película negativa en color

Hace ya mes y medio que fuimos a fotografiar los castillejos de la sierra de Armantes, no lejos de Calatayud. Ya os mostré en su momento algunas de las fotografías que realicé con la pequeña Panasonic Lumix GM5, y si os interesa en estos momentos están apareciendo en mi cuenta de Instagram algunas "polaroids" en blanco y negro que realicé en aquel momento.

Pero hubo más en aquella excursión, que en parte se vio gafada por la mala suerte. Ya comenté en su momento que mi teléfono móvil me abandonó en algún lugar del bosque de pinos que hay que atravesar caminando para llegar a los castillejos desde el lugar donde dejamos el coche. Y también tuve un percance con los carretes de película negativa en color que llevé.

Para esta excursión, y siguiendo la tónica que había adoptado durante el verano, me llevé un cámara con un 50 mm. En esta ocasión, la Leica M2 con el Carl Zeiss Planar 50/2 ZM. La M2 es una cámara ligera y muy agradable de manejar. El 50 mm de Zeiss es uno de los mejores objetivos que tengo. Creo que sólo hay otro que lo supera en nitidez, y comparte la misma montura con él. Cuando llegamos al estacionamiento, cargué la cámara con un carrete de Fujicolor C200.

La Fujicolor C200 es una película modesta; la más económica del catálogo de Fujifilm. Como en otras marcas, han optado por la sensibilidad de ISO 200, una sensibilidad un poco en tierra de nadie, para su producto más asequible. Con Kodak pasa lo mismo, el carrete que me regalaron en Seúl para probar la Leica Minilux también era un 200. Son películas que dan resultados aceptables, pero que no brillan por nada en especial. No tiene un grano más fino ni más nitidez que las de ISO 400 más prestigiosas, que son mucho más útiles cuando la luz empieza a fallar y cuando quieres conseguir profundidades de campo extendidas en paisaje. Y tampoco tiene la sutileza y reproducción de las películas de menos sensibilidad. Pero son baratas y no dejan de ofrecer buenos resultados, bien utilizadas. Es decir, no subexponer nunca, ni pasarse con la sobreexposición, para evitar desaturar en exceso los colores. Estas películas procuro exponerlas bien o sobreexponerlas un paso, pero no más.

Dicho lo cual, en combinación con el Planar 50 mm, midiendo con cuidado con un fotómetro externo, la M2 no lleva fotómetro incorporado, he obtenido negativos bien expuestos, con una aceptable gama de valores, sin luces empastadas ni sombras empastadas, y colores razonablemente fieles.

Dicho lo cual, hay que reconocer una cuestión. A la hora en que llegamos, el sol todavía estaba alto, la luz todavía no tenía una calidad muy adecuada, las escenas eran muy contrastadas, y por lo tanto, las fotografías no son las mejores que se puede conseguir en ese entorno. Mi idea era hacer un primer carrete con esa Fujicolor C200, pero llevar preparado otro con mejores características para el final de la tarde.

La película que llevaba preparada era la Fujicolor Superia XTra 400, que ya he venido utilizando con asiduidad durante el verano. Tiene un paso más de sensibilidad. Tiene un grano y una nitidez al menos del mismo nivel que la C200 si no mejores. Ofrece unos colores más saturados, adecuados para fotografía de paisaje. Y por lo tanto, si se sobreexpone un poco, aunque pierda un poco de saturación, se mantiene a buen nivel.

Si a todo lo anterior le sumas que la luz fue mejorando y haciéndose más agradable, y que llevaba encima el trípode y el cable disparados para permitirme seguir haciendo fotos cuando la luz se hiciese más débil, la cosa pintaba bien... pero no.

El problema de las Leica de hace cinco décadas o más es que tienes que tener mucho cuidado al cargar la película. No es su punto fuerte. De hecho son un verdadero grano doloroso en salva sea la parte. Y aunque estaba convencido de que había cargado correctamente el carrete de Superia 400, lo cierto es que no. Y me puse a hacer fotos que no impresionaron superficie sensible alguna. Cero. Nada.

La tarde estaba parcialmente gafada. Lo del teléfono y esto. Otra vez será. Nos tendremos que contentar con lo hecho hasta ese momento. Y eso sí, la cámara muy agradable de usar, salvo por sus problemas para cargar la película, en combinación con una óptica tan nítida como la del Zeiss Planar 50/2, ofrece mejores resultados que cualquiera de las opciones usadas previamente durante este verano para excursiones similares. Pentax MX con SMC-A 50/2, Canon EOS con EF 50/1,4, Nikomat con Auto-S 50/1,4,... todas ellas son buenas soluciones, pero menos nítidas que las que ofrece el Planar. Convencido estoy.

KONO! Rotwild 400 Experimental Film - segunda parte de un regalo

Hace poco más de un mes hacía un repaso a la primera de tres películas KONO! que me habían llegado a casa como un regalo unas semanas antes. Ya conté en ese momento, seguid el enlace con el que comienzo esta entrada, que se trataba de un regalo sorpresa. Y que no tenía ni idea de lo que iba a salir de allí. La primera película que usé, en blanco y negro, me trajo no pocos quebraderos de cabeza para obtener imágenes con cierto interés por su elevado contraste.

Hoy toca la segunda de las tres películas, la KONO! Rotwild 400.

Las características generales de la película tal y como vienen descritas en la página web me indican grandes similitudes con la Lomography Redscale, una película que ya he tenido oportunidad de usar en formato medio, pero que no he presentado por problemas en el revelado. Tengo pendiente volver a ello.

En esencia, estas películas son películas negativas en color al uso, pero que se envasan con la emulsión al revés. De esta forma, los rayos de luz se encuentran con las distintas capas sensibles acopladas a los colorantes en orden inverso. Como la capacidad de penetración de las distintas longitudes de onda del espectro de la luz es diferente, la apariencia de la fotografía presenta unos colores desviados con respecto a la escena original. Si se usa la película a la velocidad nominal de la emulsión, con unas fuertes dominantes rojas.

Claro. Los más observadores de vosotros estaréis diciendo, "oye, que las fotografías que nos enseñan no tienen dominantes rojas; tienen unos colores raros pero no están rojizas". Cierto. Como he dicho, tal cosa sucede exponiendo la película a su sensibilidad nominal. Para la película de KONO! nos dan una sensibilidad nominal de ISO 400. Nos dicen en su página web que procede de recortes de película cinematográfica, encarretada individualmente. Supongo que al igual que la película en blanco y negro, procederá de sobras de rollos de película cinematográfica Eastman Kodak. Alguna Vision3 de la que proceden también las Cinestill y alguna otra. Supongo.

Observemos el carrete de película...

Nos dicen que se revela en el proceso C-41, el estándar para los negativos en color. Que tiene 24 exposiciones... La deben encarretar a ojo y son generosos. A mí me han salido 28 fotogramas. Algo así me pasó también con la película en blanco y negro. Y dice... ISO 100-400. Nop. El valor ISO es único. Y por lo que dicen en la página web es 400. Lo que nos quieren decir es que consideran aceptable usar la película a índices de exposición (IE) entre 100 y 400. Siendo este último su sensibilidad nominal. O sea, que podemos sobrexponerla hasta dos pasos. En ese caso, al aumentar la cantidad de luz que llega, las longitudes de onda del azul y el verde, que a la sensibilidad nominal apenas llegaban a los colorantes que las registran, tienen más posibilidades de hacerlo. La dominante roja se reduce o desaparece, aunque los colores siguen alterados sobre lo que sería una película normal y corriente.

Lo cierto es que yo había visto ejemplos de esta película y de la Redscale de Lomography expuestos a su sensibilidad nominal, y tanta dominante rojiza no siempre, o casi nunca me convence. Y si lo hace, me cansa. Por ello quería usarla a un índice de exposición superior. Como los carretes son de reciclaje, tiene oculto el código DX que indica a la cámara con los contactos adecuados la sensibilidad de la película. Utilicé para hacer las fotos la Leica Minilux que me traje de Seúl. Uno de los defectos de la cámara es que la sensibilidad de la película sólo se puede ajustar usando el código DX. Si el carrete no lo posee, la cámara expone para un índice de exposición 100, sea cual sea la sensibilidad ISO de la película. Yo sabía esto, así que sabía que la cámara me iba a sobrexponer dos pasos la película. Sin tener que preocuparme de más.

Ni que decir tiene que la cámara se portó muy bien, y que estoy muy contento de su desempeño, en una cálida tarde de otoño, con un cielo cubierto de nubes, pero que dejaba pasar abundante luz, la cual era difusa y agradable. Aunque en los últimos fotogramas que hice, ya un poco bastante escasa. Pero la cámara aguantó, realizando exposiciones a 1/30 segundo para una focal de 40 mm sin que trepidase.

Y queda una última pregunta que también se harán los más observadores: "¿Qué es esa trama de puntos gordotes que aparece en las fotografías, en unas de forma más notorias que en otras?". Cuando me llegó la película revelada me extrañó, aunque el efecto me gustó. Ya me iba a disponer a comprobar si también es una gracia de KONO! parecida a los numeritos que aparecía azarosamente en la película en blanco y negro. Pero un correo electrónico del técnico que la reveló me lo aclaró. Al introducir la película en la reveladora tal cual, entró con la emulsión invertida como viene en el carrete. Y al ser la cara de la emulsión más delicada, quedó marcada por los rodillos de avance de la película en la reveladora. Un error,... que en esta ocasión me resulta afortunado.

No me enrollaré mucho más. Los resultados de usar esta película me gustan. ¿Repetiré? Mmmmmmm... Es cara... 12 euros por 24 a 30 fotogramas a los que además hay que sumar los costes de envío. Y desde mi punto de vista hay que saber seleccionar el momento en que hay usarla. Con qué luz y con qué motivos. Finalizaré de probar la Redscale de Lomography. Si no recuerdo mal, el paquete de tres rollos en formato 120 me costó unos 15 o 16 euros. La diferencia es notable. Y encima para formato medio. Y yendo caminando a la tienda, lo que es muy sano, y ahorras los gastos de transporte. Si las futuras pruebas siguen bien, sí que usaré estas películas, pero la versión Lomography.

Ocasos en el Parque del Agua con AFZ (Asociación de Fotógrafos de Zaragoza)

Hace tres semanas ya, poco antes de salir de viaje hacia Corea del Sur, la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza - AFZ, la que pertenezco, organizó una actividad en el Parque del Agua de la ciudad con el fin de trabajar los atardeceres y las puestas del sol, y que los asociados más bisoños pudieran contrastar conocimientos y opiniones con las más experimentados. La tarde fue muy agradable. A mí me apetecía mucho ir. Pero tuve una tarde de locos, muy apresurada. De hecho, por no leer bien la convocatoria llegué diez minutos tarde, aun pensando que llegaba veinte minutos pronto... un lío. Este apresuramiento tuvo consecuencias como veréis.

Opté por llevar la Hasselblad 503CX, con su trío de objetivos de 50, 80 y 150 mm de Carl Zeiss, es decir, gran angular, estándar y teleobjetivo corto. Y como material sensible, Kodak Ektar 100, la más apropiada para paisajes y con un grano muy fino. También llevaba la Leica M2 con el Summicron 35/2 ASPH, porque la había estado utilizando unos días antes en la sierra de Armantes y quería terminar el carrete. Aquí empezaron los problemas, porque al rato me di cuenta de que había cargado mal el carrete y estaba haciendo fotos en la nada.

El apresuramiento de la tarde me hizo cometer un segundo error. Cogí un respaldo equivocado. Para la Hasselblad tengo tres respaldos de película, todos ellos para formato 120. Dos A12 de distintas épocas pero que funcionan igual, que me ofrecen 12 fotogramas de 56 x 56 mm, y un A16S que me ofrece 16 fotogramas de tamaño superslide, o sea 40 x 40 mm. En este hay un factor de recorte. Y para saber cómo componer hay que poner una máscara en el visor... que yo no llevaba. Componía para 56 x 56 mm, más amplio de lo debido, lo cual iba a causar problemas en el resultado final. Me di cuenta cuando llegué a 12 exposiciones y comprobé que la cámara me dejaba hacer una decimotercera. El caso es que a pesar de todo un porcentaje elevado de los fotogramas son salvables. No está todo lo que yo quería sacar en la foto, pero lo que sale no queda mal.

La película Kodak Ektar 100 es la preferida en estos momento por mucho fotógrafos para fotografía paisajística, por sus colores vivos, saturados. Siendo más sencilla de manejar que las Velvia, antiguas y modernas, diapositivas en color de Fujifilm que tienen una latitud de exposición muy reducida y son muy difíciles de exponer, precisando constantemente el uso de filtros degradados. Con la Ektar, esto no pasa. Bien Es cierto que me cuesta acostumbrarme a la forma en que reproduce los tonos rojos,... lo que hace que incluso para paisaje prefiera muchas veces la familia de las Portra, aunque sus colores sean menos vivos.

Las fotografías que presento aquí están sin retocar, son como me las entregado directamente tras ser digitalizadas por Revelatum Revelado Analógico. Y se aprecia la intensidad de los tonos rojizos del ocaso. Menos en la serie de las plumas que Beatriz buscó... Ahí los tonos variaban según los cielos que nos cubrían en cada momento.

La tarde terminó tranquila, aunque con un regusto amargo por los errores cometidos. Aun hice un par o tres de fotos estimando adecuadamente el encuadre. Digo estimando porque al no llevar encima la máscara adecuada al respaldo, me tenía que imaginar los márgenes del mismo.

Un poco rabioso por esta concatenación de errores, al día siguiente, que tuve la tarde mucho más tranquila, con el viaje ya completamente preparado y sin grandes obligaciones por estar de vacaciones, volvía a cargar la Hasselblad, esta vez con el respaldo adecuado, y otro rollo de Ektar 100. También me llevé la Fujifilm GS645S Wide 60 con un rollo de Bergger Pancro 100, cuyas fotos mostré este domingo pasado. Cada vez me gusta más esta película francesa en blanco y negro, que ofrece unos resultados, con unos negros profundos, que me gustan mucho. Incluso si el revelado que le di no fue el más adecuado.

He de decir que las condiciones de la puesta de sol no estaban tan buenas como el día anterior. Había pocas nubes. El cielo estaba muy limpio, por lo que los tonos fueron más bien amarillos hasta el final, aunque la Ektar reproduzca algunos de los tonos amarillos-anaranjados como rojizos. Y hubo una transición muy brusca de luz a no luz. Pero bueno, también tuve la anécdota de entablar relación con unos pescadores que se dedicaban a coger unos pececillos que se tiraban a las cucharillas, los señuelos que se usan para pescar, como locos.

KONO! Rekorder 100-200 Experimental Film - un regalo

Durante el mes de agosto he sido anfitrión ocasional de un matrimonio suizo, residente en el cantón del Tesino, no lejos de Lugano. Han venido a Zaragoza por motivos de trabajo, aunque también para conocer sus raíces. Los padres de él son españoles, aragoneses, aunque por vicisitudes de la vida nunca había tenido ocasión de visitar la tierra de origen de sus progenitores. Como vinieron acompañados y recomendados de buenos amigos míos, les acompañé a mi vez a alguna de sus andanzas por tierras aragonesas y limítrofes. Eso explica, parcialmente, las excursiones a Loarre, a Sástago y al castillo de Zafra. No entraré en más detalles, puesto que se sale de los propósitos fotográficos de estas páginas.

El caso es que, conocedores de mi afición a la fotografía, me enviaron un regalo. Por la fecha en que me llegó, aún no se habían ido cuando lo encargaron. Fue un detalle simpático...

En un cuco paquetito de papel reciclado llegaron tres carretes de película de 35 mm de la marca KONO!, de una empresa que se denomina Reanimated Film. Al parecer, esta gente que parece que opera desde Austria, recicla no sólo el papel donde empaqueta los carretes de película, sino también las propias carcasas de los carretes y la propia película. En lo que yo entiendo, se trata de retales procedentes de película cinematográfica, que rebobinan en carretes reciclados de película fotográfica de 35 mm ya usados. Veamos lo que aparece al levantar la etiqueta de papel del que ya he utilizado.

Sí,... casi con toda seguridad ese carrete originalmente contuvo película negativa en color de Kodak.

De los tres carretes, uno es película en blanco y negro de ISO 100-200, otra es un negativo en color equilibrado para luz de tungsteno de ISO 400, y el tercero es un negativo en color del tipo redscale con ISO 100-400. Supongo que más que valores ISO, deberíamos considerarlos como índices de exposición recomendados.

Nos dicen en las páginas en internet que son películas que nunca fueron pensadas para su uso con cámaras fotográficas, sino para las más "hambrientas" cámaras de cinematografía. Puestos en esta tesitura, mi primera suposición es que la película en blanco y negro podría ser del tipo de la Double-X, y las dos de color, da la familia Vision 3, probablemente la Vision 3 500T, una puesta del derecho y la otra con la emulsión del revés, para obtener la desviación rojiza de los colores. Pero no lo puedo asegurar.

Estos es lo que me he encontrado tras exponer y revelar el primero de los carretes el de la KONO! Rekorder 100-200 Experimental Film.

He seguido rigurosamente las instrucciones del envasador de la película, que no fabricante. He expuesto a IE 100. Con revelador Rodinal, propone una dilución de 1+25, y unos tiempos de revelado a 20 ºC entre 6 y 6' 30". Supuse que el tiempo más corto sería adecuado para un IE 100 y el más largo para un IE 200. Así que usé el segundo. Suponía que la película, como he dicho, estaba emparentada con la Kodak Eastman Double-X, por lo que esperaba obtener una gradación suave de los tonos y un contraste más bien bajo, que compensase la dureza de la luz de las horas centrales del día. Para realizar las tomas usé la Pentax MX con el SMC-A 50/2 y un filtro Hoya amarillo.

Pues no. Me encontré con unos negativos extraordinariamente contrastados que he digitalizado con la Pentax K-S1 y el objetivo SMC-A 100/4 Macro. A pesar de haber usado todas más habilidades en el procesado digital combinado con Adobe Photoshop Lightroom y Affinity Photo para ajustar el contraste y la gama de grises,... ha sido misión imposible. El resultado me recuerda más bien al de las películas ortocromáticas para la reproducción de documentos, que ofrecen elevados contrastes salvo que se expongan de formas especiales y se revelen con reveladores especiales, lo que permite obtener tonos continuos.

En algunos de los negativos he encontrado impresas algunas letras y números.

Aunque por el elevado contraste de la imagen no se ve bien, en uno de ellos se distingue perfectamente la palabra EASTMAN sobre impresa, por lo que realmente no estaba muy equivocado sobre el fabricante original de la película. Parece que es Rochester, en el estado de Nueva York, el origen de la misma.

Después de exponer y revelar la película, sorprendido con los resultados, hice una búsqueda un poco más exhaustiva que lo que me dice el envasador austriaco. Y me encontré que en las tiendas Lomography también las venden... Caramba, estos también aseguran que son vieneses... aunque vete tú a saber. Y allí sí que advierten que el resultado es relativamente impredecible y, preferentemente negativos muy contrastados y brillantes. Las muestras en la página de Reanimated Film son imágenes contrastadas, pero con tonos continuos, las de las páginas de Lomography son mucho más contrastadas.

No lo había comentado todavía, pero el lugar al que me dirigí para probar la película fue al barrio de Valdefierro, donde unos días antes había ido de paseo fotográfico con la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ) con motivo del festival de arte urbano Asalto 2017. Esto fue una circunstancia afortunada, puesto que la naturaleza gráfica de las obras de arte urbano hacen que estos resultados tan contrastados les vaya bien.

Las líneas de los dibujos se perfilan mejor, y los mismos contrastan sobre las fachadas de las casas donde se exponen y sobre el entorno que los rodea.

Una cosa os puedo asegurar. El procesado digital de estos negativos me ha hecho sudar la gota gorda hasta encontrar los ajustes precisos para cada uno de ellos. En unos he tratado de suavizar el exagerado contraste todo lo posible, mientras que en otros he abrazado sin miedo las posibilidades visuales que este me ofrecía.

Es notable también cómo se producen halos cuando se producen confluencia de las zonas más luminosas de la imagen con las más oscuras. Esto se deba probablemente a algún tipo de proceso añadido del material sensible. O tal vez al revés,... que hubieran necesitado algún tipo de procesado distinto. No sé. La película cinematográfica en blanco y negro suele ser compatible con los reveladores normales usados en fotografía, aunque en esa industria usan reveladores específicos adaptados al revelado de largas bobinas de película.

El resultado final no me ha disgustado. De hecho, en estos momentos, cuando contemplo estas fotografías me parece que tienen un carácter especial que merece la pena.

¿La volveré a usar? En estos momentos están sin existencias. Y los precios son altos. Más de 10 euros por carrete más los gastos de envío. Eso para una capacidad prometida de 24 exposiciones, aunque la verdad sea dicha, a mí me salieron 30 negativos aprovechables. Pero caro. E impredecible. Porque supongo que cuando consigan otro lote de retales de película cinematográfica, podrá tener las mismas o parecidas características, o tal vez no. Así que tal vez fuera aventurado intentar repetir la misma estética... ya veremos.

Aún me quedan los dos carretes de negativos en color. Que todavía no sé en qué circunstancias voy a usar, ni qué me encontraré en ellos. Pero cuando lo haga, no dudéis que os lo contaré.