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Aproximándonos a las flores (1) - Las orquídeas del centro comercial

Hace unas semanas tuve a mi sobrino de 8 años conmigo toda la mañana de un sábado. Nos pusimos ropa deportiva, cogimos unas raquetas y nos fuimos a jugar al tenis. Después, nos acercamos a un centro comercial para comprar algunas cosas antes de volver a casa, cansados.

En el centro comercial me encontré con que vendía unas orquídeas, en un estado no muy lustroso, por 3,95 euros. Compramos una planta. En estas semanas su estado a mejorado mucho. Este es su aspecto actual.

Mi intención, aparte de conseguir que la planta viva un tiempo razonablemente largo, no es algo que yo consiga con facilidad, es usarla como motivo fotográfico para ensayar en casa tanto el bodegón como la fotografía de aproximación o macro.

Disponiendo de un buen ventanal con orientación norte, es decir iluminación suave, la cosa no es complicada. A priori. Desde luego, con una cámara digital, que nos permite enmendar nuestros errores sobre la marcha, hacer muchas fotografías sin consumo de fungibles, y hacer retoques en postproducción con facilidad. No es difícil conseguir alguna foto maja. Aunque no sea más que por "aplastamiento". Si haces "800 fotos" (nótese el modo hiperbólico), alguna te saldrá bien.

Por ejemplo, las fotografías en color que aquí aparecen, realizadas con la Canon EOS 5D Mark II, combinándola con el EF 85/1,8 USM, el EF 200/2,8 L USM, algunos tubos de aproximación y un duplicador de focal. Y variando los ajustes de color, contraste o temperatura de color en postproducción.

Pero si es fácil, no tiene gracia ni aliciente. Así que poco después de comprarla decidí hacerle fotografías a la planta con una cámara para película tradicional, la Hasselblad 503CX, con mi triplete de objetivos Carl Zeiss, Planar 50/2,8 T*, Distagon 50/4 y Sonnar 150/4 T*. También añadiendo eventualmente para conseguir salvar las desfavorables distancias mínimas de enfoque de los objetivos de formato medio combinaciones de un par de tubos de extensión.

La película utilizada fue la polivalente Ilford FP4 Plus, revelada con Kodak HC-110 (dilución B, 1:32), durante 7 minutos a 21 ºC.

En la primera sesión de fotos, intenté acercarme todo lo posible a las orquídeas. No voy a llamar a este tipo de fotos "macrofotografía", porque las escalas de reproducción son modestas aunque no desdeñables, pero si fotografía de gran aproximación.

Intenté distintos esquemas de luz y fondos, improvisando con las luces domésticas de mi casa, y con las paredes, cortinas y otros accesorios que tengo por casa.

El principal problema es conseguir una exposición precisa.

Los problemas vienen de dos fuentes. Primero de cómo asegurarte de que la luz que mides es la que llega a la planta en el momento de hacer la fotografía, y tienes la cámara con el trípode encima de ella. El esquema de iluminación es básico. La luz que entra por la ventana, con alguna luz artificial de apoyo, y eventualmente alguna lámina blanca como reflector.

El segundo viene del efecto Schwarzschild, que es bastante acusado, o eso pensaba yo, con la Ilford FP4 Plus. Debiera haber usado la Fujifilm Neopan 100 Acros, que los sufre en menor medida. El efecto Schwarzschild es fallo en la ley de la reprocidad en cuanto a la intensidad de luz y el tiempo de exposición, cuando estos tiempo de exposición son largos. Poniendo un ejemplo. Todos consideramos que una exposición de f/8 y 1/125 s y otra de f/11 y 1/60 s son equivalentes, y lo que se modifica visualmente es la profundidad de campo. O la posibilidad de que si el sujeto se mueve, salga borroso con las velocidades más lentos. Pero por lo demás, los tonos y contrastes, los mismos.

Ahora bien, no podemos decir lo mismo para la pareja de f/8 y 2 s y f/11 y 4 s. En el momento en el que la exposición pasa del segundo, falla la ley de la reciprocidad. Y el equivalente a ese f/8 y 2 s estará más bien en el f/11 y 8 - 10 s. Hay que mirar tablas para cada película. Y con los objetivos de medio formato, si quieres una razonable profundidad de campo necesitas cerrar el diafragma bastante y por lo tanto aumentar mucho el tiempo de exposición. Lo que en interiores y con una sensibilidad de ISO 125/21º lleva a tiempos de exposición largos.

Esta foto corresponde ya a la segunda sesión, en la que decidí no aproximarme tanto, fotografiar el conjunto de la planta, colocar un fondo neutro para todas las fotos y usar como única fuente de iluminación la ventana. Eventualmente ayudada con un reflector blanco.

Como era ya la tarde muy avanzada, la cantidad de luz que entraba por la ventana era relativamente escasa, y nuevamente me vi obligado a dar exposiciones largas. Estoy hablando entre 15 y 60 segundos.

Lo cierto es que en su conjunto los negativos, una vez revelados me quedaron muy "quemados", muy negros, sobrexpuestos. Evidentemente algún cálculo hice mal, por el cual compensé en exceso el efecto Schwarzschild. Y hay que tener en cuenta que el revelado no influyo en este exceso de densidad del negativo. El recomendado habitualmente para esta combinación de película y revelador a la dilución B (1:32) es de 9 minutos a 20 ºC. Mi temperatura era un poco mayor, pero disminuí el tiempo en dos minutos. Pensaba que quedándome un poquito corto de revelado bajaría ligeramente el contraste.

En fin, afortunadamente las películas Ilford de grano tradicional perdonan bastante, y las fotos salieron. Por lo menos para ser escaneadas. Hacer copias en una ampliadora tradicional igual es una pesadilla por los largos tiempos necesarios... pero eso es otro problema.

Ya me contaréis que os parecen las fotos... por cierto.

Dentro de unos días afrontaremos de otro modo el problema de "aproximarnos" con la cámara de fotos a las flores. Al fin y al cabo estamos en primavera, ¿no es así?

Vivitar Ultra Wide & Slim - El final del invierno en color

El pasado domingo cometí un error tontorrón, pero error. Comentaba que las fotografías que acompañaban la entrada de recomendaciones semanales habían sido realizadas con la Olympus μ(mju:)-1, y manifestaba que no me gustaba mucho como habían quedado. Mucho viñeteo, esquinas con muy poca definición, poco contraste, sensación de que estuviera siempre usando la apertura más abierta... Pues sí. Acerté en todo. Menos en una cosa. El modelo de la cámara con la que expuse ese carrete de Kodak Portra 400. En qué estaría yo pensando.

La cámara que he estado paseando en un bolsillo del chaquetón durante las últimas del verano no fue la Olympus sino la Vivitar Ultra Wide & Slim, de la que ya os hablé en su momento. Os recuerdo someramente sus características; es una cámara de plástico, con un objetivo también de plástico, un gran angular de 22 mm de focal, muy sencillo, con una única apertura de diafragma, f/11, y una única velocidad de obturación, tal vez 1/125 s. Aunque a veces tengo la sensación de que es más lenta.

Hasta ahora sólo la había usado con película en blanco y negra. En general, sus resultados pasan por un contraste escaso, muy baja definición en las esquinas y viñeteado apreciable. A pleno sol se puede usar con película de 100 ISO, con nublado y en la sombra es mejor irse a los 400 ISO. Que en el caso de la película en color también aguantan bien la abundancia de luz, puesto que suelen tolerar bien la sobrexposición.

La película Kodak Portra 400 tiene una saturación moderada, aunque la teoría dice que sobrexpuesta la saturación aumenta. En cualquier caso, a la vista de los resultados con este carrete, dado el bajo contraste del objetivo y la baja de definición, es posible que convenga utilizarla con alguna película más contrastada, aunque eso suponga perder algo de latitud de exposición, a cambio de obtener unas imágenes más vivas. Muy posiblemente no merezca la pena gastar mucho dinero, y cualquier película de gama media o baja de Kodak, Fuji, Agfa o quien sea, sea quien sea quien la fabrique, irá bien.

La fidelidad de los colores tampoco es el fuerte de la óptica de esta cámara, pero da un poco igual, mientras queden fotografías resultonas. Al fin y al cabo, la gracia principal de la cámara es conseguir composiciones o imágenes más o menos dinámicas gracias al amplio punto de vista que ofrece su objetivo gran angular, muy superior al de otras cámaras de juguete similares.

En fin, la iré utilizando de vez en cuando. Dentro una semanas me voy unos días fuera. A Dinamarca. Estaba contemplando llevarme, además de mi equipo digital de viaje, alguna compacta de película tradicional. Probablemente con blanco y negro. No sé si llevarme esta Vivitar, u optar por la Olympus Pen EE3, que me da el doble de exposiciones por carrete. Claro que dado que ambas cámaras ocupan tan poco espacio, igual me llevo las dos. Una con color y otra con blanco y negro.

Paisaje con Rollei Digibase CN 200 Pro (y Kodak Portra 400)

Hace una semanas, repasando los tipos de película disponibles en el mercado, las menos conocidas, fui a dar con la Rollei Digibase CN 200 Pro, de la que encontré también un amplio comentario sobre sus características en DSLR Magazine de la mano de Valentín Sama, un clásico del periodismo fotográfico. Encargué un par de rollos para probarla en mi último suministro de febrero, y me fui a Alagón a probarla haciendo un poco de paisaje de una chopera de plantación próxima de la que ya os he mostrado algunas imágenes en color digital y en blanco y negro.

Como cuenta Sama en su artículo, la principal característica de esta película es la carencia de la típica máscara anaranjada o rojiza que suelen llevar las emulsiones negativas en color, que permite controlar el contraste de las futuras copias fotográficas en color. Pero a cambio tiene varias ventajas. Una es que los negativos son más fáciles de evaluar, al no estar afectados por la máscara anaranjada y verse sobre una base transparente. Otra es que es más sencilla de digitalizar. Eliminar las dominantes de color introducidas por la máscara naranja cuando pasamos el negativo por el escáner suele ser una pesadilla a no ser que el programa de escaneado tenga perfiles adecuados para cada tipo de película que los eliminen. Pero no siempre están actualizados ni funcionan del todo bien. Y también permiten obtener copias en blanco y negro sobre papel multigrado, que es sensible a los colores dominantes.

He leído cosas diversas sobre esta película. Al parecer, la máscara naranja en los negativos en color no es algo que haya existido siempre, sino que se introdujo en algún momento en los años 60, pudiéndose encontrar emulsiones negativas en color sin máscara hasta los años 70 del siglo XX. Pero esto lo he leído como comentarios, no he podido contrastarlo en una fuente sólida técnicamente. De este modo, esta película sería originariamente alguna emulsión de Agfa actualizada, con una mejor representación de los colores, y un grano mejorado. La verdad es que su granularidad parece muy baja. En su artículo, Sama comenta que los primeros lotes de prueba de la película vinieron como 400 ISO, pero al final la sensibilidad nominal quedó en 200 ISO. Supongo que fue el precio a pagar por conseguir un grano fino.

En un artículo de revisión de la película firmado por James Cockroft leí que, dado que la base de poliéster de la película es muy fina, encontraba que era fácil que se viera afectada por pequeñas filtraciones de luz. Y ponía algún ejemplo. Ciertamente, yo me he encontrado con un par de situaciones relacionadas con esta cuestión. Una de ella, en el primero de los rollos que usé es que uno de los negativos al final del mismo presentaba una ligera filtración de luz, de tono rojizo. La podéis apreciar en el tronco del chopo en primer plano en la siguiente fotografía.

A esto hay que añadir que el rollo es un poquito corto, y lo mismo que comentaba recientemente sobre la Cinestill 800T 120, el duodécimo negativo queda cortado usando el respaldo A12 de las Hasselblad. Este es el tipo de cámara con el que la probé, la Hasselblad 503CX calzada con el Carl Zeiss Planar 80/2,8.

El caso es que al cargar el segundo rollo cometí un error que me ocasionó dos cosas. Perdí cinco de los fotogramas del rollo y provoqué un riesgo de filtración de luz. Que normalmente yo hubiera dicho que no iba a afectar a los fotogramas. Pero sí... realmente, es delicada esta película. Lo que pasa es que el efecto causado en esas imágenes me parece muy curioso. Hasta cierto punto pueden verse como un error "afortunado".

Como ha sido mi costumbre hasta ahora, los negativos están revelados y escaneados en Carmencita Film Lab, que han obtenido una imagen que me resulta bastante agradable. No tan saturada como otras películas como la Kodak Ektar 100, pero con colores bastante naturales, aunque los verdes no sean exactamente fiables a la realidad. Pero todas las películas tienen sus características personales. Es más fría que las Kodak Portra, desde luego, pero sin pasarse.

El caso es que al poco de exponer estos rollos y mientras esperaba su revelado me enteré que Rollei había dejado de fabricar este tipo de película. Bueno, Rollei no fabrica nada. Al parecer están elaboradas en las fábricas de Agfa-Gevaert en Bélgica. Curiosamente, leí hace poco que las películas negativas en color que se comercializan con marca Agfa las hace Kodak. Mundo loco el de la fabricación comercial de película fotográfica. En Macodirect, donde compré estos rollos, está presente pero no disponible. En Fotoimpex, tampoco tienen reservas. En España, en Foto-R3, tampoco tienen disponible, y si lo tuvieran costaría casi el doble. Una pena, porque creo que hubiera encargado más rollos. Me gusta el aspecto que tienen.

Por comparación, esa misma tarde, me llevé algunos rollos de Kodak Portra 400, para seguir haciendo fotos si se acababan los de Rollei antes de que la tarde terminase. Y evidentemente parecen menos saturados a pesar de que los expuse a un índice de exposición de 200, lo cual debería aumentar la saturación que ofrecen a su sensibilidad nominal de 400 ISO. Aunque las circunstancias de luz habían cambiado, y las diferencias no son grandes, me gustaron más los resultados con la Rollei que con la Kodak.

Bueno... como dijo aquel, fue bonito mientras duró.

Cinestill 800T 120 - Una película "de cine" para las cámaras de medio formato

En febrero del año pasado, febrero de 2016, decidí respaldar la campaña de financiación colectiva en Indiegogo de CineStill para traer al mercado una película fotográfica en rollos de formato medio, formato 120, con características similares a las de la CineStill 800Tungsten que ya se puede conseguir desde hace unos años en formato 135, y de la que ya os hablé en su momento.

Con la opción de ayuda a la financiación por la que opté, a cambio de la misma recibiría siete rollos de película en formato 120, un estuche para cinco rollos de película de Japan Camera Hunter, que siempre vienen bien, y varios simpáticos adhesivos con diferentes cámaras clásicas. Si la campaña terminó en marzo de 2016, estaba previsto que los lotes llegasen en julio de ese mismo año. Pero ha habido inconvenientes e imprevistos en el proceso de fabricación, ahora hablaremos dos palabras de él, y hasta febrero de 2017 no me llegó el mío a casa.

Al igual que hice con el carrete de 35 mm, aprovechando la jornada de puertas abiertas del Museo Pablo Gargallo en la fiesta local de Zaragoza de la Cincomarzada, cogí algunos rollos de la nueva película, usé dos de ellos, y me fui allí para probarla.

Este museo es ideal para probar este tipo de película. Además de ser tranquilo, y más si vas pronto un domingo por la mañana, la iluminación del mismo es mixta de luz artificial de tungsteno o similar en temperatura de color y la luz del día que se cuela por el patio del palacio renacentista en el que se encuentra isntalado el museo. Os recuerdo que esta película está calibrada para luz de tungsteno, dando unos matices muy fríos usada a la luz natural del día, que es una mezcla de la luz blanca del sol y la azulada procedente de la bóveda celeste cuando no hay nubes cubriéndola.

Por lo demás, los "modelos", las esculturas de Pablo Gargallo, tienen una paciencia infinita a la hora de posar, no se mueven, y con una técnica mínimamente cuidadosa dan lugar a composiciones fotográficas agradables.

Como ya os conté en su momento, la Cinestill 800T de 35 mm procede de las bovinas de película cinematográfica, en concreto de la Kodak Vision3 500T, a las que la gente de Cinestill elimina la capa antihalo que lleva este tipo de película con el fin de hacerla con el proceso C-41, habitual para el negativo color fotográfico. Si no se elimina esta capa, el material de la misma contamina las químicas y los resultados son malos.

Por lo que nos cuentan, los primeros ensayos de Cinestill procedían de bovinas de película similar pero de 65 mm de ancho. Esta tiene algunas diferencias con la película del formato 120. En primer lugar, es 5 mm más ancha, 65 mm frente a los 60 mm del formato 120, y en segundo lugar, lleva sendas hileras de peforaciones para el avance de la película en sus dos bordes, mientras que la película de formato 120 carece de ellas. Por lo tanto, al contrario que los carretes de 35 mm, los rollos de 120 son un encargo especial en el formato adecuado para las cámaras de formato medio. Supongo que sin la capa antihalo, para luego no tener que eliminarla.

Las condiciones de utilización en el museo son razonablemente cómodas, pero sin muchos márgenes para la alegría. Utilizando la Hasselblad 503CX con el Carl Zeiss Planar 80/2,8 CF T*, la exposición requerida para la mayor parte de las tomas realizadas en las galerías en torno al patio central del palacio renacentista, para un índice de exposición de 800, igual a la sensibilidad nominal de 800 ISO anunciada por el fabricante, es de f/4 y 1/60 segundos. En las salas adyacentes o en los rincones más oscuros de estas galerías, donde sólo domina la luz artificial y no apoya la luz natural que entra por el patio, hay que usar f/2,8 y 1/60 segundos. Es arriesgado utilizar velocidades de obturación más bajas, por riesgo de trepidación, y cuando se usa un diafragma de f/2,8 el enfoque tiene que ser muy cuidadoso, porque no andamos sobrados de profundidad de campo. Especialmente con las esculturas más chiquitas en las que hay que acercarse más.

Había otro miedo. Algunos comentarios en los grupos de usuarios de la película hablaban de una sensibilidad más cercana a los 500 ISO que a los 800 ISO anunciados.

Lo cierto es que no me parece que la película vaya corta de sensibilidad, y parece que ofrecen los 800 ISO que promete. El revelado, como la mayor parte de los que he realizado en los últimos tiempos, lo encomendé a Carmencita Film Lab, que me han hecho un excelente trabajo. Aun manteniendo un cierto tono cálido en las fotografías digitalizadas que no les sienta nada mal. Teóricamente, al ser una película calibrada para tungsteno, los matices tendrían que ser más fríos. O bien, la temperatura de color de las fuentes de luz artificial del museo son excesivamente rojizas y no las absorbe del todo. Dado que las fotografías en las que se mezclan la luz artificial con la natural no presentan tonos fríos, creo que han optado por mantener unos tonos cálidos contra los que no voy a protestar porque me agradan mucho. Ya lo hicieron así con el carrete de 35 mm del mismo tipo de película.

En algún lugar, la gente de CineStill publicita la posibilidad de exponer con índices de exposición entre 200 (+ 2 pasos de sobrexposición) y 1600 (- 1 paso de subexposición), sin modificar los tiempos de revelado previstos en el proceso estándar. Hay un par de tomas, en la sala dón encontramos el busto de Kiki de Montparnasse, donde hay una clara subexposición de 1 paso. La calidad de la imagen se resiente un poco, pero es utilizable. El grano, muy contenido en las copias finales dado el gran tamaño del negativo de 55 x 55,5 mm, se hace más aparente en estas fotografías subexpuestas.

La película viene empaquetada en su envoltura opaca a la luz, muy bien protegida, aunque absolutamente escueta en indicaciones. Totalmente blanca. Si no anotas con un rotulador el tipo de película que es, más vale que no tengas ninguna otra empaquetada de modo similar, porque no sabrás a qué película corresponde. El papel protector del rollo de película es sólido y perfectamente opaco, sin ningún problema.

Pero sí que me he encontrado con una desagradable sorpresa. Evidentemente, el rollo de película es más corto que los habituales de Kodak o Ilford, y de los doce negativos previstos en el respaldo A12 de la Hasselblad, el duodécimo aparece cortado. En los dos rollos que he usado. En eso, la gente de CineStill se ha mostrado un poco tacaña. Lo puse en conocimiento de ellos a través del grupo de Facebook montado para publicar pruebas y comentar los resultados, y recibí unos comentarios interesándose por el tema de los hermanos Wright. Los creadores de CineStill no los inventores del avión, que hace tiempo que andan criando malvas. Pushing daisies según los angloparlantes.

Esta roñosería en la longitud del carrete es tanto más llamativa en la medida en que la versión comercial de la película, que ya se ha anunciado y se puede encargar, no parece que vaya a ser especialmente barata. Es el problema de los productos de bajo consumo, que los lotes limitados son más caros que la fabricación masiva continuada. Se anuncia un precio de unos 12 dólares en Estados Unidos, más los gastos de envío. Pero en Europa, en algún comercio en internet se propone a más de 14 euros. Creo que me voy a proponer repetir la experiencia con Kodak Portra 400, con un filtro de corrección del color para luz de tungsteno, y forzando la película a 1600 ISO para comparar los resultados. Por precio igual merece la pena. Otra opción es tirar de Portra 800, pero tampoco es una película barata, también sale por 10 u 11 euros. Y está calibrada para luz de día, por lo que al filtrar en azul para luz de tungsteno pierde luz y sensibilidad.

Otra posibilidad es no utilizar filtros, y corregir la dominante de color en el procesado digital de la película. Cosa que no sé si me gusta mucho la idea, salvo correcciones moderadas.

La película me gusta. Me siento cómodo con ella. Los tonos obtenidos me agradan y para tener los 800 ISO prometidos, el grano no es ni intrusivo ni desagradable. Me quedan rollos todavía para probarla en otras circunstancias. Tengo uno expuesto ya, pendiente de mandarlo a revelar, en tomas callejeras al atardecer por Zaragoza, donde se mezclan las fuentes de luz, natural y artificial. Quiero hacer alguno más en estas condiciones. Y bodegones en casa iluminados con luz artificial, quizá sobrexponiendo un paso para conseguir un grano más fino.

Tampoco me importaría hacer algún rollo en luz de día, con y sin filtro corrector. Para comprobar diversos rendimientos. Hay quien ha expuesto la película con luz de día, sin filtro corrector a unos índices de exposición de 400-500 y ha obtenido buenos resultados corrigiendo el color en el procesado. Pero para estos viajes no hacen falta estas alforjas. Con una Kodak Portra 400 consigues lo mismo a mejor precio y con una excelente calida. En fin... ya os iré contando. De momento, espero que disfrutéis de las fotografías que os dejo hoy en esta entrada.

Nueva película Bergger Pancro 400 (1) - Vive la France!

Aunque ya había sido anunciada hace unos meses, a mediados de febrero de este 2017 salió al mercado una nueva pelicula en blanco y negro. Algunos dicen que es el primer desarrollo original en este campo en los últimos diez años, ya que otras novedades en el mercado en este periodo de tiempo no serían más que evoluciones o adaptaciones de productos ya conocidos previamente. Pero la firma francesa Bergger, que ya venía fabricando papel sensible y película para gran formato, ha desarrollado y sacado a la venta esta Bergger Pancro 400, con características a priori interesantes, para formatos 135 y 120.

Si alguien ha pulsado el enlace anterior, comprobará que dirige a la versión de formato 120, para cámaras de formato medio, que es la que encargué para probar esta película. El primer rollo lo expuse a la luz del día, al caer la tarde pero todavía con sol, hace unos días, con la Fuji GS645S Wide Professional, que me ofrece la posibilidad de obtener hasta 15 negativos de 6 x 4,5 cm (en realidad 56 x 42,5 mm aproximadamente).

Como se puede deducir de su nombre, se trata de una película sensible a buena parte del espectro visible, desde el violeta hasta el rojo, aunque siempre la sensibilidad a este color está un poquito limitada. Pero para esta primera prueba a la luz del día no tiene mayor trascendencia. La sensibilidad nominal es de ISO 400/27º. Y nos informan de que tiene dos capas de emulsión sensible, una de bromuro de plata y otra de ioduro de plata, con distinta tamaño de grano, y que deben servir para aumentar la latitud de exposición de la película. La película incluye también una capa antihalo.

Bergger nos ofrece unas indicaciones muy concretas para el procesado de esta película. La película debe ser atemperada antes del revelado en un baño de agua a la misma temperatura del baño de revelado. Al menos un minuto, pero si utilizamos alguno de los reveladores específicos de la marca nos habla de cinco minutos a una temperatura de un grado superior a la del revelador. No es el caso. En cualquier caso, si para algo sirve este baño de atemperado es para llevarse consigo la capa antihalo de color verdoso.

He utilizado mi fiel Kodak HC-110. Nos ofrecen una tabla para los tiempos de revelado con los reveladores más habituales. En el caso del HC-110, 9 minutos a 20 ºC en dilución B (1:32), con los ritmos de agitado habituales. En mi caso, medio minuto de inversiones del tambor iniciales, y cuatro inversiones no excesivamente enérgicas cada minuto. Ofrecen también una tabla de equivalencias en tiempo según la temperatura del revelador, manteniendo las características de contraste y granularidad. Para mi rollo, como de entrada conseguí del grifo una temperatura de 23 ºC clavados en mi termómetro, decidí adaptar el tiempo de revelado a 7 minutos, sin molestarme en bajar la temperatura del revelador. Sin problemas.

La única precaución extra que nos aconsejan es que aumentemos el tiempo de fijado hasta los 6 minutos, usando los fijadores rápidos habituales. Los tiempos habituales aconsejados para la mayor parte de las películas son entre 3 y 5 minutos. Yo suelo dar 4 minutos.

Una vez secados los negativos, mi primera impresión fue un poco escéptica. Había realizado las mediciones con mucho cuidado. Alguna de las escenas, véase la primera de las fotografías de este artículo, presentaban un contraste notable. El revelado lo hice con mucho cuidado, siguiendo escrupulosamente las instrucciones. Sin embargo, mi primera impresión fue de negativos muy "transparentes", como si se me hubiesen quedado subexpuestos. No tenía claro cuánta información iba a obtener en las sombras en alguno de ellos.

El digitalizado de los negativos, como suelo hacer con el medio formato, lo hice con el escáner Epson Perfection V600 Photo, con el software Epson Scan.

A partir de ahí empezaron a llegar las noticias positivas. A pesar de ese aspecto de negativo subexpuestos, la información estaba allí. Los negativos se digitalizaron todos sin ningún problema, a archivos TIFF de 16 bits por píxel, y los ficheros resultantes tienen abundancia de información tanto en las sombras como en las luces. Y a pesar de eso, los negros son profundos, aunque sin perder detalles. De acuerdo a lo que he podido leer en algún otro sitio donde han experimentado con la película, merece la pena ser expuesta de forma muy fina, a esos 400 ISO nominales, sin dejarse llevar por la tendencia a la sobreexposición que nos permite asegurarnos de que las sombras están a salvo. La película encaja unos contrastes notables, manteniendo materia tanto en luces como en sombras.

Además, el grano es muy contenido para la sensibilidad de 400 ISO. Desde luego, mucho más discreto que lo que consigo con las Kodak Tri-X e Ilford HP5 Plus.

Lo cierto es que los resultados obtenidos con este primer rollo de película me han gustado mucho. Las imágenes digitales que se ven en pantalla, salvo que se observen en una buena pantalla bien calibrada pueden no hacer justicia en las fotografías. He impreso en papel de alta calidad un par de fotografías, y hacía tiempo que no conseguía en casa unas fotografías en blanco y negro con un aspecto tan convincente.

Las fotografías presentadas, una vez digitalizadas, han sido procesadas en Adobe Photoshop Lightroom, pero con un mínimo de ajustes. Ajuste del punto negro, del blanco y poco más. Prácticamente son tal cual salieron del escáner. Las que han sufrido alguna modificación más intensa, aunque con moderación, son la primera y la última, en las que he aumentado la claridad del conjunto para obtener los detalles que conserva la fotografía tanto en sombras como en las luces, pero que por elevado contraste de las fotografías no se apreciaba. Pero estaba ahí. Y han salido sin que hayan aparecido artefactos en la fotografía debido al tratamiento digital.

Esta película me está gustando mucho. Os presentaré pronto una nueva entrada con fotografías realizadas con este tipo de película. Pero con predominio de la luz artifical de tungsteno... En breve.