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Rapsodia fotográfica en "blue" - Taller de cianotipias documentado con Instax Mini 8... azul

Tras los dos estupendos talleres de fotografía estenopeica que celebramos en los meses de enero de 2016 y 2017, los participantes en los mismos junto con la "jefa" Beatriz Aísa, estuvimos hablando de introducirnos en otras técnicas alternativas. Y hablando hablando, surgió la posibilidad de hacer un taller de cianotipias, una de las técnicas alternativas de fotografía que apareció en el siglo XIX y que es más sencilla de llevar a cabo. Y además ofrece resultados vistosos y estéticamente interesantes. Aunque esto último es siempre habilidad del fotógrafo.

Estando en un entorno de fotografía no digital, fotoquímica, parece lógico que la documentación del taller se haga también con medios fotográficos fotoquímicos. En este caso, aproveche que una semana antes a Diego, mi sobrino de 8 años, le tocó en un sorteo en una fiesta escolar una Fujifilm Instax Mini 8, pequeño y sencillo aparato para la fotografía instantánea,... en color azul. Que le va que ni pintado al taller de cianotipias. Os presento el aparato.

Como veis, es una cámara de aspecto informal, de plástico, cuya estética va claramente dirigida a un público infantil, o a un público juvenil predominantemente femenino, siempre que nos dejemos llevar por los estereotipos. Si nos movemos con libertad por el mundo, apta para cualquiera que tenga curiosidad por el hecho fotográfico y quiera probar y experimentar, no importa su edad y género.

Aquí están los elementos básicos para el control de la exposición de las pequeñas fotografías Instax Mini. Estas tienen el tamaño aproximado de una tarjeta de crédito o de visita, 86 mm de alto x 54 mm de ancho, con una superficie sensible y de imagen de sensibilidad 800 ISO de 62 mm de alto x 46 mm de ancho. Es decir, la imagen aprovechable no es mucho mayor que un negativo de formato medio de 6 x 4,5 cm.

Hay un flash que se dispara siempre, y que si quieres controlar su intensidad tendrás que recurrir a taparlo con el dedo total o parcialmente, o con otros objetos. Los dos orificios negros uno encima de otro es el fotómetro, hay que evitar taparlo, y automáticamente nos propone un diafragma de exposición. La velocidad de obturación es fija, de 1/60 segundo. Suficiente para una focal de 60 mm, pero que es equivalente a unos 33 mm en el tradicional formato de 24 x 36 mm. Un angular moderado. El visor ve mucho menos que la fotografía final.

Los diafragmas vienen representados por pictogramas, que debe ajustar el usuario. No es automática. El usuario tiene que actuar sobre este ajuste. Sol brillante (f/32), sol apagado ligeramente nublado (f/22), nublado o en sombra abierta (f/16). En interiores y por la noche propone un diafragma de f/12,7, pero es insuficiente para exponer la película por lo que habrá que usar siempre el flash. No tengo clara la posición "Hi-Key", pero deduzco que es más para obtener retratos en clave alta, con el uso del flash, que para otra cosa.

Nos dice que la distancia de enfoque es de 0,6 metros a infinito. Pero para conseguir las distancias de enfoque más cortas, probablemente entre 0,6 y 1,2 metros aproximadamente, hay que colocar una lupa de aproximación sobre el objetivo, que incluye un espejito para los selfis. Creo que es un accesorio que está en contante riesgo de ser perdido. El modelo nuevo que sustituye a la Mini 8, la Mini 9, creo que ya lo lleva incorporado.

Se puede usar con película en color y monocroma. Y de las dos me llevé al taller de cianotipias. A continuación podemos ver a algunos de los participantes del taller en fotos colectivas de más o menos componentes.

La técnica de la cianotipia es sencilla. En un entorno de luz suave y a ser posible artificial, con bajo contenido en radiación ultravioleta, mezclas los dos componentes. Una solución de 2 gr en 20 ml de agua de citrato verde (citrato de hierro y amonio) y una solución de prusiato amarillo (ferrocianuro de potasio) de 4 gr en 20 ml de agua. Todo ello a temperatura ambiente. Hay que contar con una sencilla balanza de precisión y algunas probetas o vasos graduados para realizar las soluciones.

Una vez mezclados, sobre un papel de nuestra elección, según el efecto que queramos conseguir, se extiende con un pincel la emulsión y se deja secar.

Veamos algunas instantáneas del momento de la preparación.

Después la exposición del material sensible así preparado se hace por contacto y colocando el preparado a la luz del día. Preferiblemente con sol para conseguir unos tiempos de exposición de unos pocos minutos. Hay que hacer pruebas para saber cual es el tiempo de exposición adecuado. Nosotros anduvimos un poco a ciegas, porque el día estuvo tormentoso, y estuvo cubierto en mayor o menor grado, algún rato hubo algo de sol, cuando no caía una tromba de agua.

Las imágenes se pueden obtener a partir de objetos como hojas, flores, plantas en general, u objetos cotidianos, pueden ser transparentes o translúcidos, en los que la capacidad creativa del artista establece el interés de la imagen final. Pero también se pueden obtener reproducciones a partir de negativos fotográficos que se positivan por contacto. Claro está, negativos que convendrá que sean grandotes. De 6 x 9 cm hacia arriba, recomiendo yo. Llevamos algunas fotografías, digitales en origen, convertidas en negativos e impresas en acetatos de tamaño Din-A4.

Después, se revela con agua, obteniéndose unas bellas imágenes entre el blanco del papel y un azul intenso. Este se puede intensificar añadiendo a un último baño de agua un pequeña cantidad de agua oxigenada (peróxido de hidrógeno). Y luego hay que dejar secar.

Siento envidia de la creatividad de los compañeros. Vimos resultados magníficos. Por cualquiera de las vías que he comentado antes. La gente que se apunta a estos talleres es muy imaginativa, te das cuenta del amplio margen que tienes para el aprendizaje y el desarrollo de la creatividad, y son muy estimulantes.

Mis resultados fueron discretos. No soy la persona más habilidosa para crear de la nada, lo mío, en fotografía, es más la documentación del mundo que me rodea. Y sobre los negativos en acetato, hay que acertar con el soporte en papel más adecuado y los tiempos de exposición oportunos. Pero desde luego, las posibilidades son muchas. Os dejo algunos de mis resultados. Y os animo a probar estas técnicas alternativas de fotografía.

Cinestill 800T 120 - Uso de la película en situaciones diversas

Hace algo más de dos meses publiqué un artículo en estas páginas sobre la Cinestill 800T en su versión para formato medio, en rollos de formato 120. Fue una prueba bastante controlada, en un museo, con iluminación más o menos controlada, sin follón, con tiempo para medir correctamente la luz. Y la cosa fue bastante bien. En las semanas siguientes fui exponiendo otros rollos de los que había recibido por participar en la iniciativa de financiación colectiva para el desarrollo de la película. Y ya yace un tiempo que tenía ganas de completar las sensaciones que tenía sobre la película.

Por ejemplo, en casa, con la cámara sobre el trípode, para la naturaleza muerta o bodegón, con iluminación continua de tungsteno.

Pocas quejas aquí. La situación era parecida a la del artículo sobre las fotos realizadas en el Museo Pablo Gargallo. Expuesta con la Hasselblad 503CX y con medición cuidadosa del motivo, con la luz controlada en todo momento, la principal diferencia radicaba en que los tiempos de exposición eran más largos y que para acercarme a a las orquídeas que constituyeron el motivo principal, hube de usar tubos de extensión. Ambas circunstancias pueden conllevar un riesgo de subexposición. Por el fallo en la ley de la reciprocidad en la exposición cuando los tiempos de obturación son largos y por la luz que se comen los tubos de extensión. Pero midiendo con cuidado, este último factor quedó fácilmente compensado, y a las velocidades usadas, de pocos segundos, el fallo en la ley de la reciprocidad no pareció importante.

Otra cuestión fue salir a la calle con una cámara más pensada para el reportaje, y midiendo sobre la marcha las escenas callejeras.

Todas las fotografías a partir de aquí en adelante están realizadas con la Fujifilm GS645S Wide 60 Professional. Cámara telemétrica de formato 6 x 4,5 cm, con un objetivo fijo de 60 mm f/4. Un objetivo a caballo entre un angular muy largo y un estándar muy corto, focal polivalente propia de reportaje, similar a un 37 o 38 mm en el formato de 24 x 36 mm.

La conclusión es muy sencilla. Mientras a la película le llegue suficiente luz, como en las tres fotografías anteriores, las cosas van bien. Estamos ante una película negativa, y tenemos que recordar que con las película negativas hacemos aquellos de exponer para las sombras. No permitir que estas queden empastadas y sin detalle. Si intentamos recuperar una sombras negras, empezaremos a tener problema de grano, que en principio se mantiene muy contenido.

Ningún problema tampoco con los escaparates a poco que estén uniformemente iluminados.

Pero cuidado con quedarnos cortos de exposición, porque entonces los colores son más difíciles de controlar y el aspecto de las zonas menos iluminadas es más feo o sucio. El revelado me lo han hecho aquí en Zaragoza en Revelatum Revelado Analógico, con mucho cuidado y esmero. Pero donde yo no he dado previamente suficiente luz a la película, milagros el buena amigo Alex no puede hacer. De todas manera, muy buen trabajo.

Con las cámaras como esta Fujifilm, hay que tener en cuenta que disponen de un fotómetro incorporado que no mide a través del objetivo y que mide un ángulo de luz aproximadamente igual o un poco inferior al de la visión del objetivo incorporado en la cámara. Pero son más proclives a errores de exposición que un fotómetro puntual o parcial, o una medición de la luz incidente del sujeto principal. Por lo tanto, en caso de que no se esté tan familiarizado con las características de la medición de la luz, puede ser una medida de precaución ajustar un índice de exposición de 400-500 en lugar de usar los 800 ISO de sensibilidad nominal de la película.

También me he encontrado con otro problema, que ha aparecido en uno de los negativos, y es que pueden aparecer artefactos luminosos debidos a descarga de electricidad estática dependiendo de como sea el sistema de avance la película y las condiciones de sequedad/humedad de la atmósfera.

Aunque hay gente que parece que le hacen ilusión estas cosas, yo creo que cuando estás pagando entre 11 y 15 euros por un carrete de formato 120, que no puedas controlar el resultado de tus fotografías y estés al albur de fenómenos aleatorios es un problema. Espero que en los lotes de producción habitual esto no suceda.

Por lo tanto, estamos como ya preveíamos, ante una película bastante utilizable, una vez que se resuelvan algunos de los problemillas detectados. Como el de la electricidad estática o el de la longitud un poco excesivamente ajustada de la tira de película que comenté en la entrada anterior.

Por lo demás, la película va bien, y ofrece lo que promete. Una sensibilidad alta con un grano contenido para nuestras cámaras de formato medio. Aunque cara, eso sí. Habrá quien prefiera tirar de Kodak Portra 800, una película muy versátil, y que se puede forzar algún paso sin mucho problema. Eso sí, teniendo en cuenta que cuando fotografiemos con luz artificial perderemos algún paso de sensibilidad. Por el filtro corrector, o por que aunque compensemos con un filtrado del color en la copia o digitalización, tendremos que tener en cuenta la distinta sensibilidad para los colores de la película. Un revelado forzado un paso de Kodak Portra 800, supondría haber expuesto en luz artificial de tungsteno como poco a un índice de exposición de 1000. A penas 1/3 de paso más que la sensibilidad nominal de la película, teniendo que forzar en el revelado, como hemos dicho, un paso.

Eso sí... Uno de los negativos de mis carretes de Cinestill 800T 120 fue realizado con luz de día... Y con el ajuste correspondiente en la digitalización no quedó mal. Pero volvemos a lo mismo, en ese caso conviene sobrexponer un paso la película, y para eso ya tenemos excelentes productos como la Kodak Portra 400.

Dobles exposiciones sobre película tradicional

Hoy tengo poco tiempo para escribir, pero quería aprovechar para comentar que estoy interesado en los últimos tiempos en las dobles exposiciones. Especialmente desde la charla organizada por la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ) en la que Fernando Roldán nos habló mucho de ellas, y de lo que hacen en su grupo, The Tank. Nos enseño mucho de su trabajo y nos sirvió de inspiración.

Hasta ahora, había hecho pocas dobles exposiciones, muchas veces más fruto del azar, cuando uso cámaras antiguas que no tienen mecanismos de prevención para evitarlas. Y si se te olvida pasar el fotograma... Aunque alguna sí que es intencional. Casi siempre en blanco y negro.

Recientemente, por lo tanto, de forma muy tranquila y pensada, he empezado a hacer algunas dobles exposiciones pensándolas previamente. Para ello he "rescatado" la Canon EOS 100 que tiene un sistema relativamente sencillo para hacer exposiciones múltiples, hasta 9 sobre un mismo fotograma. Yo no he hecho más de dos. En principio, he hecho dobles exposiciones falsamente simétricas. En la que una misma escena aparece duplicada en el mismo fotograma, pero invertida. Ahora las veréis. Menos una que tiene una concepción totalmente distinta. Pero aquí ya no hay intervención del azar. La película utilizada es la sencilla, barata, pero eficaz, Fujicolor C200.

Alternativa económica en película en blanco y negro de 400 ISO - Fomapan 400

Desde que empezó el año he ido probando una serie de películas en blanco y negro, y también alguna en color, con el fin de tomar una serie de decisiones definitivas sobre cuáles son las que me convienen habitualmente. Para la sensibilidad de 100 ISO, hace tiempo que llegué a una conclusión. La Fujifilm Neopan 100 Acros es la que más me gusta. Pero también es cierto que es bastante cara. Y absolutamente imprescindible pedirla por internet. Bien es cierto que de las pruebas realizadas en los últimos tiempos, para aquellas aplicaciones en las que me venga bien una película de sensibilidad media-baja pero que no tiene porqué ser tan nítida y precisa, me vale perfectamente la Fomapan 100 Classic. Si voy a usar cámaras muy antiguas, con objetivos poco nítidos, o voy a hacer fotografía estenopeica con carrete, no necesito la nitidez que ofrece la Acros. Tener en casa un stock de Fomapan 100 me puede convenir perfectamente. Por ese lado, prácticamente lo tengo decidido.

Ahora la cuestión es ver qué conviene hacer con el blanco y negro. Tradicionalmente he usado la Kodak Tri-X 400. El aspecto de las imágenes que ofrece me gusta mucho. Pero hay algunas cuestiones de la manipulación de la película que la hacen incómoda. Su estabilidad dimensional es mucho menor que otras marcas, y a la hora de ponerla en un escáner, por ejemplo, da mucho que hacer. Recientemente, he podido ir probando la Ilford HP5 Plus y la nueva Bergger Panchro 400. Ambas ofrecen unas fotografías cuyo aspecto me gusta, y estoy encantado con la capacidad para forzar la película de Ilford. Con lo cual esa película, en estos momentos, sería la de mi elección en esta sensibilidad. No es tan cara como la Acros; no obstante, he decidido darle una oportunidad a la Fomapan 400 Ultra por los mismos motivos que se la di a su hermana de 100 ISO.

He expuesto un total de cuatro rollos de formato 120 con dos cámaras, Fujifilm GS645S Wide 60 y Plaubel Makina 67. En condiciones de buena luz, la primera se comporta perfectamente. Pero en condiciones de luz difícil, el fotómetro parcial de la segunda es de mucho valor a la hora de obtener exposiciones perfectas.

Por lo tanto, el primer rollo, con luz de día del atardecer pero abundante, con una buena gama de tonos, la expuse con la Fujifilm a la sensibilidad nominal de la película, 400 ISO en un paseo por el Canal Imperial de Aragón a su paso por Zaragoza hasta los depósitos de Casablanca. Es posible que pusiese el fotómetro a un índice de exposición de 320, pero no lo recuerdo, no lo anoté. Pero es algo que hago con frecuencia con cámaras con fotómetros de medición integral o ponderada al centro, para evitar algún susto de subexposición.

La película la revelé con HC-110 durante 7 minutos a 20 ºC en una dilución B (1:32). Es la recomendación general para esta película a su sensibilidad nominal.

El resultado como podéis comprobar fue muy bueno. Cuando la luz es prácticamente ideal, es difícil que nada rinda mal. Fotos bien contrastadas, pero con buena gama intermedia de grises.

Al día siguiente salió nublado. Y tenía un compromiso con colegas de la fotografía de parte tarde. Así que cogí la Playbel Makina 67 y los otros tres rollos de Fomapan 400 Classic.

El primero lo expuse durante un paseo por la ribera del Ebro al atardecer. Ya digo que el cielo estaba nublado, la luz estaba justa, pero suficiente cuando empecé el paseo para exponer a 400 ISO. Aquí usé el fotómetro parcial de la Makina 67 con el fin de exponer siempre para las sombras, evitando las subexposiciones.

El revelado de este primer carrete fue al mismo tiempo que el anterior y en las mismas condiciones.

Como habéis podido ver, el resultado global fue también bueno, pero el contraste fue mucho más moderado. Porque así eran las condiciones de luz, con lo que las fotografías quedaron un poco más apagadas. Son negativos que se beneficiarían en el cuarto oscuro de un positivado en un papel de mayor gradación, o de algún ajuste en el procesado digital mejorando el contraste. Pero muy utilizables, con mucha información. Trabajando con negativos de 6 x 4,5 o 6 x 7 os aseguro que el grano no es un problema. Casi aparece decepcionantemente ausente. Con negativos sobre película de 35 mm la cosa será diferente.

Otra posibilidad sería dar un tiempo de revelado más largo, para conseguir un contraste mayor en ese punto.

Por ello, siguiente paso fue terminar el paseo por la ribera del Ebro con otro rollo de Fomapan 400 en la Makina 67, pero con un índice de exposición de 1600. Que luego sería compensado con un revelado en HC-110 dilución B (1:32) durante 12 minutos a 21 ºC. Las indicaciones oficiales hablaban de 13 minutos a 20 ºC, pero como la temperatura que obtuve a la primera fue un poquito más alta, ajusté el tiempo siguiendo las recomendaciones del revelador.

La luz había disminuido apreciablemente en intensidad a esas horas, y la verdad es que vino bien el ajuste en el índice de exposición. No obstante, mantuve una buena disciplina a la hora de exponer para las sombras, consiguiendo que estas no quedaran empastadas en los negativos finales. Y con un aumento general del contraste de los mismos que hace que tengan más pegada que los expuestos unos minutos antes a 400 ISO. Lo dicho. En situaciones de luz muy plana, el tiempo extra de revelado no le sienta mal a esta película desde mi parecer.

Nuevamente, el generoso tamaño de los negativos que ofrece la Plaubel Makina 67 hace que el grano no moleste casi nada.

El último rollo lo reservé para fotografiar en interiores o ya con el anochecer avanzado, casi la noche cerrada. También el índice de exposición en 1600 y revelado en idénticas circunstancias al anterior. En la misma cubeta, vamos.

De entrada un retrato.

Don Miguelón Sanz posaba feliz en la inauguración de la exposición del grupo El Click! en el Mantis Bar de la Calle Mayor de Zaragoza. Y cámara y película se comportaban perfectamente a la hora de retratar esa felicidad. He de decir que en alguna otra toma en esos interiores, pero en zonas peor iluminadas, donde mantuve la apertura y la velocidad de obturación para evitar trepidaciones, los negativos quedaron demasiado subexpuestos. La película se puede forzar, pero hay que darle suficiente luz. Recordad, exponed para las sombras. Colocar la medición en un punto de luz... pone en compromiso los resultados con esta película.

Ya en la calle, la tónica se mantuvo. Ha de llegarle un mínimo de luz a esta película para exponerla a un índice de exposición de 1600, si no sufre bastante. Y ahí sí que empieza a notarse mucho el grano en las sombras. De hecho, creo que no me atrevería a forzarla a 3200, cosa que sí hice hace poco con la HP5 Plus con buen resultado.

No está tan claro que me merezca la pena mantener un stock de la Fomapan 400 Ultra. Es más barata que la Ilford HP5 Plus, pero la diferencia es mucho menor que en el caso de las películas de 100 ISO. Y la HP5 Plus es muy fácil de encontrar por Zaragoza,... todavía. Por lo que ni siquiera hay que tener grandes cantidades en reserva. Pero bueno es saber que se puede contar con ella.

Agfa Synchro Box con película de 35 mm - recuperar las viejas cámara de cajón cuando no disponemos de la película adecuada

La idea de hacer esta prueba me vino de un vídeo que vi en su momento en Youtube cuando me hice con la Agfa Synchro Box, y me documenté un poquito de las posibilidades de uso que tenía una cámara tan simple. El vídeo lo dejo aquí puesto, ya que aun en inglés está bastante claro de lo que se trata de hacer. Vamos a usar una cámara de cajón, da igual el modelo, con película tradicional de 35 mm biperforada, en lugar de los rollos de medio formato del tipo 120 o 620 que son habituales en origen para estas cámaras

Recordamos que mi Agfa Synchro Box es un aparato muy simple. Dotado de un menisco de focal fija como objetivo, que tiene la posibilidad de usar un par de diafragmas, uno más cerrado y otro más abierto, este último con o sin filtro amarillo. Tiene una única velocidad de obturación, que ronda entre el 1/30 y 1/25 s, y admite película de formato medio de tipo 120, con la que obtenemos 8 negativos de 6 x 9 cm. En el caso de esta cámara, es relativamente sencillo encontrar película válida para usarla. Pero existe un cierto número de cámaras, especialmente Kodak, que usan la película de tipo 620. Película de idénticas características pero sobre un eje más fino que hace que no sean compatibles en las cámaras de 120, ni la película de 120 en las de 620. O haces una traslación de la película de unos ejes a otros en un cuarto oscuro, o la compras a precio de solomillo del bueno en una tienda nortemericana donde se encargan ellos de hacer esta operación (https://filmphotographystore.com/collections/all/620-film).

Bueno. Como habéis visto, lo que vamos a hacer es utilizar un rollo de película de tipo 135, los de toda la vida. Vemos lo que necesitamos.

Como veis, la cámara, un carrete de película, en este caso la checa Fomapan 100, que es barata, y para el experimento bastará, y un rollo de cinta aislante.

Lo primero que haremos es tapar con la cinta aislante la ventanilla trasera que habitualmente nos sirve como contador de exposiciones, mostrando la numeración del papel protector de la película de tipo 120. La película de 35 mm no lleva papel, por lo que no hay contador, y además la entrada de luz velaría la película.

En segundo lugar, colocaremos un eje de película en la posición de recepción de la misma cuando avancemos los fotogramas. Al mismo, con un poco de cinta aislante o de cinta adhesiva, engancharemos el extremo del carrete de 35 mm.

Hasta aquí es fácil. Lo siguiente es colocar el chasis con el resto de la película en la posición donde va el rollo habitual de 120. Pero lo tendremos que sujetar con el uso de cinta aislante o adhesiva, lo mejor que podamos, asegurándonos que va a quedar razonablemente fijo. Algunas cámaras, no es el caso de la mía, lleva alguna barra de metal transversal por la que hacer pasar la película que ayuda a sujetar el carrete. Esta parte dependerá del modelo de cada cual.

Por supuesto, habremos de comprobar que la película circula lo más centrada posible por el dorso de la cámara. La calidad de la lente baja mucho en el campo y en las esquinas, por lo que la solución de hacerla circular por un lateral, para tener más claro lo que aparece encuadrado no es buena, la imagen se degrada mucho. Además, los limitados visores de prisma de la cámara distorsionan mucho en los bordes. Así que habrá que imaginarse lo que quedará impresionado en la película en función de lo que aparezca en el centro del visor. Por supuesto, la imagen impresionará todo el ancho de la película incluidas las zonas de las perforaciones.

Por lo tanto, tendremos fotogramas de aproximadamente 87 x 35 mm de tamaño, aunque las zonas de las perforaciones se pareciarán más. Hay que contar con una zona efectiva de 87 x 25 mm aproximadamente.

Antes de cerrar la cámara, haremos una prueba para ver cuantos giros hay que dar a la manivela de avance para asegurarnos de que no se monten unos fotogramas sobre otros. Decir que conforme avancemos el rollo, más separación habrá entre los mismos, así que lo que nos de al principio será de sobras para toda la película. He de decir que yo cometí un error, conté tres vueltas, cuando debía haber contado tres medias vueltas, y por lo tanto hice poco más de la mitad de las fotos posibles. Ya lo sé para la próxima.

Veamos los resultados.

Pues no están mal, para ser una primera experiencia. Algún fotograma me quedó mal centrado, pero hubo varios que quedaron aprovechados. Utilicé en todos ellos la apertura más amplia, pero con el filtro amarillo. Lo que pierdo de profundidad de campo, que no es para tanto en las tomas amplias que realicé, lo gano por el aumento del contraste general.

Con una sensibilidad nominal de la película de 100 ISO y a pleno sol, los negativos quedaron expuestos con el equivalente a un índice de exposición de 50. Pero como el objetivo ofrece muy poco contraste, no disminuí el tiempo de revelado y respeté los 6 minutos a 20 ºC recomendados para el Kodak HC-110. Los negativos me quedaron moderadamente más densos de lo debido, pero muy utilizables, con una buena gama tonal. Esta película checa, que ya probé en su momento en formato medio, está bastante bien para su precio.

Por supuesto, como era de esperar, hay una razonable nitidez en el centro del fotograma, que se pierde a marchas forzadas conforme nos desplazamos a los extremos del mismo. A pesar del formato panorámico que nos queda, hay que tener en cuenta que el ángulo de visión es más el de un objetivo estándar que el de un angular, por lo que el encuadre será más crítico. Todo está más apretado de lo que os gustaría. Pero bueno... todo es cuestión de ir cogiendo práctica.

Mi Agfa Synchro Box no necesita de estos bricolajes para funcionar. Utiliza película de tipo 120, fácil de encontrar. Pero para aquellos que podáis disponer de alguna Brownie 620 o similar, cuyos carretes no encontraréis, esta es una opción para seguir dándoles vida. Ánimo.