La fotografía como afición y otras artes visuales

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Paisaje urbano batallando contra la "meteo" - Hasselblad 500CM y Kodak Portra 400

Para determinadas tardes del mes de febrero, en las proximidades de la puesta del sol, tenía pensado en seguir ensayando y, quizá, profundizando en el paisaje urbano y la arquitectura que quedó como herencia de la Exposición Internacional Zaragoza 2008. Y el medio que me parecía más apropiado para ello era el formato medio de la Hasselblad 500CM. Principalmente con dos objetivos; la focal estándar, el 80 mm f2,8, y el teleobjetivo corto, el 150 mm f4. Más que a la vista amplia, quería centrarme en el detalle.

En el lado del material sensible, incluí en el macuto tres tipos de película distinta para adaptar según las circunstancias de luz, pero también según la naturaleza de los motivos en cada momento. Son películas negativas en color, formato 120 claro, pero muy distintas en sus características; Kodak Ektar 100, grano muy fino, alta definición y colores saturados, Kodak Portra 400, grano menos fino, contrastes suaves y colores más matizados, muy polivalente, y Lomography CN 800, grano obvio, contraste intermedios, colores intermedios, pero valida para generar expresividad en los detalles, especialmente cuando la luz escasea.

Pero cuando fotografías al aire libre, la naturaleza va por libre, y la meteorología tomar sus propias decisiones, y también marca las tuyas. A pesar de que no se arregló la sequía que nos amenaza desde principios de año, las nubes, ausente de Zaragoza durante todo el mes de enero, empezaron a cubrir los cielos de Zaragoza, especialmente por las tardes a las horas en las que yo quería aprovechar una especial calidad de la luz. Salí varias veces para hacer fotos, tanto en fines de semana como entre semana, y apenas arrancaba una o dos fotografías en cada desplazamiento. Y no necesariamente las que yo buscaba.

A final de mes, se mezclaron otros proyectos, y me encontré conque sólo había podido exponer un rollo Kodak Portra 400. Mis previsiones eran que, si las cosas iban bien, a final de mes podía tener un par de rollos de Ektar 100, un par de rollos de Portra 400 y uno de CN 800... y con marzo llegaron otras situaciones y otros planes.

Aquí os muestro fotos de ese rollo de Portra 400, que están muy lejos de cumplir los objetivos que yo tenía en mente. Fotografías aisladas realizadas en un lapso de casi tres semanas, y que difícilmente establecen una coherencia en lo que yo quería documentar y contar. Volveremos a replantear la cosa, ya veremos cómo y cuando. Porque la "meteo" de marzo tampoco está acompañando... porque seguimos con predominio de cielos grises y luz mortecina.

Me recuerda este tiempo a las primeras semanas de pandemia en la segunda mitad del mes de marzo de 2020, cuando por la calle nos desplazábamos a nuestros trabajo los cuatro gatos que en esos momentos éramos considerados trabajadores esenciales, y hasta que a finales de abril más gente empezó a incorporarse a sus quehaceres. Quizá la meteorología acompaña el triste estado del mundo de vez en cuando. Sé que es casualidad... pero que sensación más chunga, oye.

Recordando días soleados de principios de noviembre - Olympus Pen F con Kodak Portra 400

Estamos en el noveno día consecutivo de nieblas en Zaragoza. Nos dice que el jueves pueden levantar. Lo cual probablemente quiere decir que el fin de semana de Navidad puede estar con tiempo revuelto. Es lo que tiene el invierno en "el Charco". Si el tiempo está calmado, nieblas; si se revuelve, cierzo. En cualquier caso, cualquier escusa es buena para intentar ver el sol. Aunque sea en fotos de semanas atrás.

En la primera quincena de septiembre, llevé en la mochila ciudadana la Olympus Pen F con su 38 mm f1,8 y un rollo de Kodak Portra 400. Así como la modesta y sencilla Olympus Pen EE3 la he utilizado con cierta frecuencia con película negativa en color, la Pen F, desde que la tengo, la he usado fundamentalmente con película en blanco y negro. Así que quise cambiar un poco la tendencia.

De los rollos de negativos en color que hice en noviembre, decidí priorizar el hablaros de los rollos expuestos con la Hasselblad, con Kodak Ektar 100 o con Kodak Portra 400, en lugar de seguir el orden cronológico. Porque el de la Olympus Pen F lo hice antes que los de la Hasselblad. Pero hasta cierto punto me arrepiento. Porque me producido un cierto bajón. Lógico, esperable... pero que no me apetecía. Ahora me explico.

La Olympus Pen F, como ya he comentado en otras ocasiones, es una cámara bonita, bien construida, agradable de usar, muy llevadera a todas partes, pero que como muchos sabréis, si seguís estas páginas, produce negativos subminiatura sobre película de 35 mm biperforada. Aproximadamente la mitad de los habituales. En lugar de unas dimensiones de 24 x 36 mm, tenemos negativos de 24 x 17 mm. Y por buena que sea la película, y la Kodak Portra 400 lo es, y por buena que sea la óptica, los Zuiko de Olympus lo son, dada su época de diseño y construcción, la calidad de imagen entre un negativo de formato medio de 56 x 56 mm con estos pequeños negativos subminiatura... no tiene color, paradójicamente hablando.

Sí. Estamos hablando de una superficie de película aprovechable 7,7 veces mayor en favor de los negativos de la Hasselblad. Es aquí donde te das cuenta de que, ande o no ande,... burra grande. Cierto es que eso conlleva otros sacrificios. Por ejemplo, en dolores de cuello o espalda al acarrear el material en la mochila o en la bolsa. En fin. Si no tuviera tan presentes las recientes fotografías realizadas con la cámara sueca, estaría encantado con los paisajes urbanos realizado con la cámara japonesa. Y además, es divertido usarla. Dicho queda.

El paisaje urbano a orillas del Ebro en color (2) - Hasselblad 500CM + Kodak Portra 400

Hace un par de días comenzaba una miniserie de dos entradas relacionadas entre. Sabréis que en las últimas semanas he dedicado varios artículos a rollos de película que han sido utilizados en todo o en parte para realizar paisajes urbanos a orillas de un determinado tramo del río Ebro a su paso por Zaragoza. Cuando terminé de recorrer el mencionado tramo del río, durante el cual usé la Hasselblad 500CM con un rollo de Kodak Ektar 100 y el objetivo Zeiss Sonnar 150 mm f4 C T*, seguí caminando por otro tramo del río Ebro, más concurrido por los paseantes.

En esa tare de sábado de noviembre por la tarde, antes de la puesta del sol, puesto que no había cogido un trípode, la combinación de una película con una sensibilidad nominal ISO 100 y un objetivo con una luminosidad máxima f4 empezaba a ser compleja de usar. Aunque las condiciones de luz eran mejores cualitativamente, el avance de la tarde contribuía a que la intensidad de esa luz fuera menor. Y por ello, el rollo de reserva que había previsto era una Kodak Portra 400, con dos pasos extra de sensibilidad, y cambié el 150/4 por un Zeiss Planar 80 mm f2,8 CF T*, una focal estándar para el formato medio cuadrado, con otro paso extra de luminosidad, si sentía la necesidad de usarla.

Hablaré del segundo de los rollos, esta Portra 400, una película favorita por muchos fotógrafos, especialmente los que se dedican al retrato y al reportaje social (bodas, bautizos, comuniones,...), por la naturalidad de sus tonos, no excesivamente saturados, su gran latitud de exposición, el buen rendimiento que ofrece para los tonos de piel, pero que para muchos también conviene al paisaje urbano, o a un paisaje que combina medio natural con arquitectura o estructuras urbanas, otorgando a este un carácter menos agresivo que películas más saturadas. Son muchos los fotógrafos que usan un índice de exposición IE 200, sobreexponiendo la película, para tonos todavía menos saturados y más matizados, y para disminuir el grano de la película.

En esta segunda parte del paseo fue la película que usé. Prácticamente dejé fija en la cámara una velocidad de obturación de 1/125 segundo, que permiten fotografiar a mano alzada con comodidad con el 80 mm, aunque en un par de fotogramas descendí a 1/60 segundo. En cuanto a las aperturas intenté mantenerme en el f8 - f11, pero conforme pasó el tiempo tuve que descender con frecuencia al f5,6, lo cual comprometió la profundidad de campo de la toma. Y creo que en alguna ocasión no tomé la mejor decisión a la hora de seleccionar el punto de enfoque.

El cambio de focal, de un teleobjetivo corto a una focal estándar, hizo que la naturaleza de los sujetos que fotografié en esta segunda parte del paseo cambiase. Busqué más escenas que sujetos concretos e individualizados. Hay fotógrafos que optar por llevar una variedad de opciones en su mochila, para seleccionar la óptica deseada para lo que quieren hacer. Pero a mí me gusta adaptarme a las constricciones de una determinada pieza de equipo, puesto que te obliga a pensar más sobre la toma, y eventualmente ser más creativo o tomar decisiones más conscientes sobre la misma. Los resultados resultaron buenos, salvo alguna toma con un enfoque discutible, no por error técnico, sino por una decisión consciente no del todo acertada. En cualquier caso... llevo un rato pensando en la posibilidad de repetir la situación cuando la luz se preste, y volver a usar la Kodak Portra 400, pero con un IE 800 y solicitar un forzado de un paso en el revelado. Más grano, seguro, pero también más contraste en unas condiciones de luz muy suave. Ya veremos.

Andalucía en otoño - problemas con el digital, alegrías con la película tradicional

Si hace unos días os hablaba de cómo fueron mis andanzas fotográficas por Italia en mis vacaciones de principios de octubre, hoy haré una entrada similar pero dedicada a mi escapada andaluza de la última semana de octubre. Desde hace unos años, una buen amiga se trasladó a vivir a Sevilla, y este es el segundo año consecutivo en el que me desplazo media semana a darme un poco de aire, justo antes de que se produzca el cambio de hora de otoño, y se recorten las horas de luz aprovechables durante el día para recorrer mundo.

Excelente calidad la que ofrece la Lumix G9... cuando no se me estropea.

Como de costumbre en los últimos tiempos, mi intención era hacer la fotografía en color en digital, y en paralelo, fotografía en blanco y negro sobre película tradicional llevando conmigo una cámara compacta ligera y poco molesta. La cuestión estaba en que tras un segundo paso por el servicio técnico, mi Panasonic Lumix G9 parecía estar en buenas condiciones para ser la cámara principal del viaje. Con la tríada Leica DG Summilux 15 mm f1,7, Lumix G 25 mm f1,7 y Sigma 56 mm f1,4 para las jornadas más urbanas, y con los dos objetivos de focal variable, el Olympus 12-40 mm y el Lumix G Vario 35-100, ambos con f2,8 de apertura máxima para las jornadas en la naturaleza o si hubiese una seria amenaza de lluvia. Como así fue durante un par de días. En el fondo de la mochila, por si acaso, el supergranangular Laowa 7,5 mm f2. Pero como me generaba inseguridad la Lumix G9, metí en el equipaje la Lumix G100. Por si acaso. Y menos mal. Porque tras un día funcionando sin problemas en Jerez de la Frontera... la G9 volvió a fallar. El resto del tiempo seguí con la más modesta, e inconveniente por el mal tiempo, Lumix G100.

En interiores y en exteriores con niebla, la XP2 Super expuesta con la Minox GT-E no falla.

En cuanto a la película fotográfica, los tres primeros días llevé en el cinturón metida en una fundita la Minox 35 GT-E con unos rollos de Ilford XP2 Super 400, como es mi costumbre. También, como es mi costumbre, ajuste la exposición a un índice de exposición de 200, aunque en alguna ocasión, por la escasez de luz, lo subí a IE 400, que es la sensibilidad nominal de la película. La película funciona sin problemas, como ya he contado en otras ocasiones, entre IE 50 - 800, aunque con una mejor nitidez y grano prácticamente ausente en los índices de exposición más bajos. Insisto en que la sensibilidad de la película no varía, lo que cambia es la exposición, la cantidad de luz que le ofreces. Y que por su amplia latitud de exposición de este material sensible de carácter cromogénico, se revela en proceso C-41 como la película negativa en color, admite una gran sobreexposición sin que se resienta su calidad, y con un grano más fino. Hasta tres pasos de sobreexposición. Sólo admite, siendo juiciosos, hasta un paso de subexposición.

También bajo la lluvia de Ronda se comporta bien la película de Ilford.

Pero la novedad fotográfica del viaje se me ocurrió cuando preparaba el equipaje. Ya tengo muchas fotografías digitales de Sevilla, muchas realizadas el año pasado. Así como no pocas fotografías en blanco y negro, también del año pasado, y diapositivas de viajes anteriores, en los años 1992, 1994 y 2000. Por lo tanto, miré mis reservas en la nevera, y comprobé que tenía tres rollos de película negativa en color de ISO 400 de sensibilidad, la más polivalente. Un rollo de Kodak Portra 400 y dos rollos de Kodak Ultramax 400. Así que, ni corto ni perezoso, cogí la Olympus Trip 35, con la que tan contento estaba ya, y estos tres rollos de película, y los eché al equipaje. Mi idea... que si el jueves íbamos a visitar Jerez de la Frontera, el viernes iríamos de excursión a Riotinto y sierra de Aracena, y el sábado visitaríamos Ronda, el domingo por la mañana, antes de coger el tren de vuelta poco antes de las tres de la tarde nos daríamos un paseo tranquilo por Sevilla, y no iba a llevar nada encima más que un paraguas en un bolsillo del cortavientos impermeable y la Olympus Trip 35 y la película en el otro. Sin más bultos ni peso.

Tuve unos momentos con una luz de lujo para la Portra 400 en Sevilla.

Y fue una buena idea, que además confirmó algunas cosas que ya tenía en la cabeza. La primera, que para tener un reportaje o un recuerdo de un viaje, de la visita a otra ciudad, a otro lugar, no hace falta un equipo muy complejo. Y que la óptica de 40 mm que lleva la Olympus Trip 35 probablemente sea una de las más adecuadas y todoterreno. Hace tiempo que tengo esta sensación y se ha confirmado una vez más. Aunque con la focal de 35 mm de la Minox también voy bien... prefiero el 40 mm.

Con buena luz, el comportamiento de la Kodak Ultramax 400 es impecable.

La segunda es que no por nada la Kodak Portra 400 es película preferida por tantos. Aunque las condiciones de luz fueron variando a lo largo de una mañana de nubes y claros, con momentos soleados y momentos de lluvia, lo cierto es que tampoco se desviaron mucho a situaciones extremas. Aunque la película Kodak Ultramax 400 está bastante bien y es una buena polivalente, con un precio apreciablemente inferior a la Portra 400, lo cierto es que tiene un grano mucho más aparente que esta, así como una dinámica inferior, sufriendo más cuando los contrastes son más elevados, especialmente en las sombras. Muchos prefieren sobreexponer un paso la película negativa en color, pero eso conlleva menor saturación de los colores a cambio de un grano más fino. Yo prefería conservar unos colores más vivos y utilicé un IE 320, sólo un tercio por debajo de la sensibilidad nominal de las películas. En general, estoy contento con la experiencia. Acabarán sobrándome la mayor parte de los objetivos que tengo y me llevaré sólo una cámara con un 40 mm, para librarme de pesos y cansancios. Sea en digital o en película tradicional.

Solo cuando la luz escasea mucho, y el contraste puede aumentar, la Ultramax tiene algún problema en las sombras... aunque nada grave.

En color de medio formato (que no formato medio) - Olympus Pen EE3 con Kodak Portra 400

Continúo hoy el repaso a los rollos de película fotográfica expuestos durante el mes de septiembre. Fueron bastantes. Sin embargo, en octubre no va a ser así. Bueno,... en realidad sí. Lo que sucede es que van a estar asociados a viajes, y no al desarrollo habitual de mi afición fotográfica en mi entorno habitual. Conforme me vayan llegando del laboratorio os iré presentando también los rollos viajeros.

Hoy vamos a una cuestión. Periódicamente utilizo mis cámaras de medio formato, que no es lo mismo que formato medio. El formato medio son los rollos de película y cámaras que nos proporcionan unos negativos de tamaños que superan ampliamente el popular 24 x 36 mm sobre película de 35 mm biperforada. Antaño hubo una diversidad de tipos de película y formatos en el formato medio, pero hoy en día ha quedado reducida a los formatos más populares que se obtienen sobre el tipo 120, película de 60 mm de ancho. Según la cámara obtenemos negativos de 6 x 4,5 cm, 6 x 6 cm, 6 x 7 cm, 6 x 9 cm, 6 x 12 cm e incluso 6 x 17 cm, aunque la superficie de estos últimos iguala los del gran formato de 9 x 12 cm.

El medio formato son las cámaras que sobre película de 35 mm biperforada ofrece negativos que aproximadamente tienen unas dimensiones de 17 x 24 mm, vamos a decir que son la mitad que los habituales, y que por lo tanto podemos obtener el doble de fotogramas en un rollo de película que lo que es habitual sobre este tipo de rollos de película. Esa es la ventaja. El inconveniente es que, cuanto más pequeño es el fotograma, menos capacidad de ampliación y menos detalle recoge la película sensible. Lo cual puede ser un inconveniente importante para algunos... o una oportunidad creativa para otros.

Yo tengo en uso dos cámaras Olympus de medio formato. La prestigiosa Olympus Pen F, cámara réflex con visor de porro, de objetivos intercambiables, que es estupenda, bonita, una delicia de uso... y que vamos, está muy bien. Con un objetivo estándar de 38 mm f/1,8. Y la sencilla compacta Olympus Pen EE3, pequeñita, de objetivo fijo rodeado de un fotómetro de selenio, foco fijo a la hiperfocal, más o menos, porque la apertura es variable, ya que funciona con un automatismo en el que según los niveles de luz combina aperturas entre el f/3,5 y el f/22 con dos velocidades de obturación, 1/200 y 1/40 segundo. Y todo ello, sin necesidad de pilas.

La cosa es que casi siempre las uso con película negativa en blanco y negro. Porque el color, cuando lo mandas revelar y digitalizar, te suelen digitalizar los negativos por pares, como si fuera un negativo de 24 x 36 mm, no te digitalizan individualmente los negativos de 17 x 24 mm. Pero esto va cambiando, y en Carmencita Film Lab descubrí ya el año pasado que te los digitalizan individualmente. Y que puedes obtener ficheros de 20 megapixeles a partir de estos negativos en lugar de los 8 o 9 megapixeles máximo de antes. Por supuesto, eso no implica que puedas obtener toda la información y capacidad de ampliación de un negativo más grande. Pero aprovecha mejor la información que contienen estos pequeños negativos.

En septiembre, expuse un rollo de Kodak Portra 400 en la Olympus Pen EE3. Y en general, estoy contento con los resultados,... salvo que los negativos quedaron un tanto subexpuestos. Supongo que la antigüedad del fotómetro de selenio lo hace menos fiable. Y como ajusté el fotómetro a un índice de exposición igual a la sensibilidad nominal de la película para obtener colores más saturados aun a costa de un mayor grano... pues quedaron subexpuestos. Las próxima vez ajustaré a IE 200 y quedarán bien. No obstante, me gustan las fotos que he obtenido. Que no tienen nada de especial. Simplemente, el resultado de pasear por la ciudad.