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Un taller de retrato con Fotógraf@s en Zaragoza (2º) - Hasselblad 503CX + Kodak Tri-X 400 a IE 1600

Hace unos días os daba la visión general del taller de retrato que realizamos con Fotógraf@s en Zaragoza. Hoy voy a hablar de un aspecto particular; el retrato en interiores con la cámara de formato medio Hasselblad 503CX.

Previendo que íbamos a hacer fotografía tanto en interiores como en exteriores, y una vez tomada la decisión de llevarme equipos de fotografía para película tradicional, me llevé tres tipos de película. En blanco y negro de 100 y 400 ISO, y en color de 400 ISO. Llevé dos cámaras para película tradicional. Una de formato medio, la ya mencionada Hasselblad 503CX, con dos objetivos de 80/2,8 y 150/4, además de un par de tubos de extensión por si se terciaba hacer un primer plano del rostro de la modelo. Al final, no los usé. Me gustan más los planos un poquito más abiertos. Más si tenemos en cuenta los complementos que lucía Sara (Sarini Modelo Imagen), la modelo.

Por la dinámica del taller, no hubo ocasión de montar las cámaras sobre los trípodes, que hubiera producido un follón de mucho cuidado. Así que decidí forzar la película para interiores dos pasos. Es decir, aun cuando la Kodak Tri-X tiene una sensibilidad nominal de 400 ISO, utilicé un índice de exposición (IE) 1600. Eso me permitió usar con el Sonnar 150/4 una velocidad de obturación de 1/125 segundos a su apertura máxima f/4. Como el 150 mm es equivalente a un 80 mm en el formato de 24 x 36 mm, es una velocidad de obturación que me daba cierta seguridad frente a las tomas trepidadas.

El problema más importante, especialmente en la primera toma, fue el contraste y en el ambiente y el hecho de que el rostro de la modelo quedase en sombra. Vemos primero una imagen general de la situación.

Una situación como vemos que no es fácil, y sin espacio para colocar muchos modificadores de luz. Además, en este primer módulo del taller no íbamos a usar los flashes. Sólo luz ambiental.

A pesar del forzado de la película, el contraste del negativo no se ha hecho incontrolable. El revelado lo he realizado con revelador Kodak HC-110 una la solución no oficial H 1:64 (una parte de jarabe del revelador en 64 partes de solución de trabajo, o una parte de jarabe en 63 partes de agua). Un tiempo de revelado de 20 minutos a 22 ºC, propuesta que encontré en la página de Greg Mironchuk, que parece que se conoce bien el revelador. En general, Greg propone 19 minutos a 24 ºC; el ajuste de temperatura a la baja y de tiempo al alza lo hice yo porque era lo más cómodo para mi grifería.

Los negativos los he digitalizado fotografiando cada fotograma con la Olympus OM-D E-M5 y el Panasonic Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8 ASPH OIS.

Hay un grano apreciable, como no podía ser menos a esa sensibilidad, y más si se ve en pantalla, con la imagen al 100%. A ese tamaño, casi asusta. Pero he realizado pruebas en papel con impresora de chorro de tinta a lo que sería un tamaño de imagen de 35 x 35 cm y se ven bastante bien.

El problema en estas primeras tomas, con un contraluz tan acusado, es que el contraste en el rostro de Sara es muy bajo. Y se fuerza en el procesado tras la digitalización, el grano se hace mucho más aparente. En cualquier caso, la versión de contraste suave, me parece que es agradable. Mejorable, pero agradable.

Después, pasamos a una fotografía en la que Sara recibía la luz de una ventana, desde su izquierda, quedan el rostro con respecto al fotógrafo en posición de tres cuartos. Veamos la situación general.

Dijo Phil Dunphy en un episodio de Modern Family algo así como:

"El secreto del éxito consiste en un 1% de inspiración, un 98% de transpiración y un 2% de atención al detalle."

Sí; ya sé lo que me vais a decir si hacéis la suma de los porcentajes. Yo me reí mucho. Atención al detalle... El caso es que la atención al detalle es importante en esto de los retratos. Y ha habido dos detalles, que en el momento de la toma me pasaron totalmente desapercibidos, que luego al encontrarme con las fotos me han traído por la calle de la amargura. Uno de ellos es el pliegue que formaba su vestido junto a su axila derecha. Al recibir la luz lateral se ve en exceso, se resalta, estropeando el retrato. He tenido que tirar de diversas herramientas en Lightroom para paliar el problema.

El otro problema está en los ojos. Sara tiene unos ojos muy claros. Y la luz que recibía en ellos reflejaba hacia el objetivo de una forma tal que en la mayor parte de las tomas quedaba una mirada muy extraña, difícil de arreglar en posproducción. Tampoco tengo claro si me gusta el reflejo en el marco de la ventana. Vamos. Que para que las cosas queden bien, es evidente que hay que prestar mucha atención a los detalles. Os dejo, de las tomas de esta esta escena, la que me parece quedó mejor.

Alguno dirá que menuda complicación me busqué, con lo cómodos que son los archivos de las cámaras digitales para torturarlos después en posproducción y que queden más o menos bien. Pero ¿y la dosis extra de diversión de usar una cámara clásica como la Hasselblad? ¿un objetivo firmado por Carl Zeiss? ¿chapotear entre los químicos del revelado para sacar dos diafragmas extras de sensibilidad de todo un clásico en el mundo de la película tradicional como es la Tri-X? Como dice el anuncio... eso no tiene precio.

Un carrete de Tri-X 400 expuesto con la Voigtländer Perkeo II en situaciones muy diversas - revelado desatendido con HC-110

Este pasado viernes me llamó un buen amigo al mediodía y me pidió que, si no tenía ningún compromiso, estuviera dispuesto con alguna cámara a las 5 de la tarde pero ir a algún sitio, fuera de Zaragoza, sin especificar. Había una sorpresa de fondo. Sin saber de que se trataba cogí el equipo que tenía más a mano con la batería cargada, la Olympus OM-D E-M5 con el Panasonic Leica DG Summilux 15/1,7 ASPH y el Panasonic Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8 ASPH OIS. Que además es bastante adecuado para un eventual contacto con la naturaleza. El angular para paisaje y el tele corto macro para detalles, retratos y fotografía de aproximación.

Pero también me eché al bolsillo la Vogtländer Perkeo II con un par de carretes de la todoterreno Kodak Tri-X 400. El uso normal que hago con esta película cuando preveo situaciones de contraste elevado es usarla con un índice de exposición de 200 y luego acortar el tiempo de revelado para situar los tonos medios de gris en su sitio, consiguiendo un contraste más controlado. Eso es lo que me encontré esa tarde. Pero no acabé el carrete, que lo usé también en la visita que hicimos el sábado por la mañana al Caixaforum de Zaragoza, en interiores.

Cuando usas una cámara clásica, te tienes que poner en la situación de las personas que las usaban hace 60 años, cuando la cámara se fabricó. Sin fotómetro, enfocando por estimación, y utilizándola en situaciones muy diversas de luz y contraste, no siempre mides o estimas con rigor, o incluso admites riesgos confiando en que luego al revelar se podrán salvar las imágenes. Esta es una de esas situaciones. En algunas fotografías de interior en Caixaforum, utilicé índices de exposición superiores a la sensibilidad nominal de 400. De hecho, me limité a abrir el diafragma al máximo y ajustar una velocidad de obturación de alrededor de 1/50 segundo, confiando en que de allí saldría una imagen de alguna forma.

En estas circunstancias de variedad de escenas. luz y contraste, decidí optar por un revelado compensador. Con el revelador que estoy usando actualmente, el Kodak HC-110 en jarabe concentrado, esto implica un revelado desatendido (stand development en inglés) a una alta dilución. En concreto usé la dilución 1+119 (o 1:120). Para garantizar un mínimo necesario de cantidad de revelador, que algunos estiman en 6 mm, usé una cantidad total de preparado de 720 ml. Agité durante el primer minuto y luego dejé en reposo durante una hora, realizando cuatro inversiones a los treinta minutos.

El resultado es que todos los negativos del carrete son aprovechables aun a costa de un poquito más de granulación de la que obtengo habitualmente con las diluciones y tiempos de revelado recomendados. Veamos algunos resultados.

En un par de negativos con alto contraste y transición brusca entre luces y sombras se aprecia una cierta cantidad de halo, que es un efecto colateral del revelado desatendido.

Por lo demás, como curiosidad, ya he aprendido cómo obtener 13 negativos de un carrete de 120 con la Perkeo II, cosa que me pasó accidentalmente en París, y por un despiste en uno de los negativos hay una doble exposición.

Este último fue el negativo 13º.

La gran avenida del Ebro a finales de febrero y principios de marzo de 2015, con la Hasselblad, Fujifilm Neopan 100 Acros y un vídeo

Había dos cosas que quería hacer. Y aproveché el pasado domingo, cuando todavía la gran avenida del Ebro que ha afectado a las comarcas ribereñas de este río en la provincia de Zaragoza estaba todavía en crecida, para hacerlo.

La primera era comprobar hasta que punto el Carl Zeiss Planar 80/2,8 está limitado. Este objetivo es el único que no me costó nada. Había sufrido previamente un accidente, fue arreglado, pero la sensación es que no acababa de ir bien. Así que tenía que comprobar sus auténticas limitaciones.

La segunda era utilizar la versión para formato medio de la película Fujifilm Neopan 100 Acros, de la que se dice que es la mejor película negativa en blanco y negro para una sensibilidad de 100 ISO que hay. Grano muy fino, gama de grises muy amplia, fácil de revelar, excelentes resultados en diversas circunstancias. Ya la había probado en formato 135.

Efectivamente, el Planar 80/2,8 está limitado, y la naturaleza de su limitación está mucho más clara de lo que pensaba por lo que me habían contado. No enfoca a infinito. Cuando la rueda de enfoque llega a su tope y marca enfoque a infinito, en realidad está enfocando a una distancia de unos 7 metros, he calculado a ojo. La hiperfocal a f/16 según la DOF Calculator estaría casi a 9 metros. A f/22, la apertura mínima del objetivo, estaría alrededor de 6 metros y 35 centímetros. Realmente sigue siendo útil para retratos o para fotografiar objetos relativamente cercanos, siempre que no nos importe o nos venga bien sacrificar la nitidez del fondo lejano de la imagen. Hasta ahora sólo lo había probado en alguna naturaleza muerta en casa, donde no hay problema. Pero definitivamente está limitado. Tendré que buscar una solución. O lo intento arreglar... o me compró un objetivo estándar para la Hasselblad.

En cuanto a la Acros, realmente es una película excelente que me hace lamentar tener un escáner que limita la resolución final que la imagen puede alcanzar. Revelado con HC-110, a 20 ºC durante 7 minutos a la dilución E (1+47 a partir del jarabe concentrado), da unos resultados excelentes, siendo una combinación muy cómoda de utilizar para quien no se pega el tiempo revelando carretes fotográficos. Una favorita. La única pega que le encuentro es que su estabilidad dimensional no es muy buena, se comba bastante, por lo que cuesta colocarla en el portanegativos del escáner lo suficientemente plana para optimizar la resolución. Pero con un poco de cuidado y dedicación, se escanea muy bien. A 3200 pixeles por pulgada, obtenemos un archivo de casi 50 megapíxeles, a partir del cual recomiendo usar imágenes para imprimir no mayores de los 35 x 35 cms o 40 x 40 cms como mucho. Con este escáner. No me puedo ni imaginar lo que sería poderse permitir el lujo de escanearlo con un escáner de tambor... ríete tu de los millones de píxeles de algunas cámaras modernas y de los miles de euros que cuestan.

Os dejo un pase de fotografías con los ejemplos del domingo pasado.

Ese mismo día, además de la Hasselblad 503CX me llevé como complemento la compacta Leica D-Lux (Typ 109), que usé para tomar algunos pequeños clips de vídeo. Que he montado en un vídeo de algo más de tres minutos que podéis ver a continuación. Como no me llevé trípode, los clips de vídeo fueron tomados a pulso, por lo que quedaron un poco trepidados. He utilizado la opción de Youtube para estabilizarlos, y no quedan mal, aunque en alguna escena se ve algún artifacto. Especialmente en la base de los troncos anegados por la inundación.

Para despedirme, os dejo el vídeo.

Digitalización casera de diapositivas

No hace mucho, un par de semanas o poco más, transponía a estas páginas una forma de digitalizar negativos usando una cámara fotográfica armada con un objetivo macro y usando una tableta, un iPad en este caso, como fuente de luz.

Básicamente, se colocan los negativos en un dispositivo que los sostenga, por ejemplo el portanegativos de un escáner plano en mi caso, y se colocan a cierta distancia de la tableta, en la que se ejecuta una aplicación cuyo único objetivo es dejar la pantalla totalmente en blanco, suministrando un luz uniforme que incide en toda la superficie del negativo. Lo de colocarlo a cierta distancia del negativo es para evitar que se aprecien los píxeles individuales de la pantalla. Dado que estamos fotografiando a escalas de reproducción grandes, en torno a 1:2 (un centímetro lineal en el sensor recoge la información de dos centímetros lineales del negativo), la profundidad de campo está muy reducida, y los puntos de luz de cada píxel se confunden con los de alrededor y se produce una luz uniforme, como decía.

Por supuesto, será necesario un buen trípode, porque a una apertura de trabajo adecuada para evitar viñeteos y asegurar que cualquier combado del negativo no se aprecie y todo él quede enfocado, el tiempo de obturación oscilará entre 1 y 4 segundos. En mi caso es así, trabajando a f/4 o f/5,6 con una cámara micro cuatro tercios.

Cuando lo probé originalmente lo hice con negativos como conté. Y lo que obtienes es un archivo en formato raw en negativo. Por lo tanto es necesario invertirlo en un programa de tratamiento de imágenes. Con los negativos en blanco y negro no es problema, pero sí lo es con los negativos en color, por la máscara naranja que llevan que hace que sea difícil corregir adecuadamente el color.

Curiosamente, no se me ocurrió en ese momento probarlo con diapositivas. Situación en la que directamente obtienes la imagen correcta. Así que he montado el dispositivo para este medio; diapositivas montadas en sus marquitos.

Como el portadiapositivas del escáner no tiene ningún medio de sujeción de los marquitos, he adherido al mismo por debajo una cartulina blanca en la que he recortado un ventana para que pase la luz hacia la transparencia. En general, todo el proceso resulta incluso más sencillo que con los negativos.

En la primera prueba, no forcé mucho la aproximación, y me conformé con resoluciones bajas, de entorno a los 8 o 10 megapíxeles aprovechables. Pero en esta ocasión he afinado más. Como el formato del sensor de la cámara es 4:3 y el de la diapositiva 3:2, he tenido que aceptar compromisos y lo he hecho de tal forma que pueda llegar a obtener un archivo de 15 megapixeles en formato 7:5. Que no está nada mal. Si hay que enderezar horizontes y esas cosas, se puede perder algo. Pero sigo conservando como mínimo, en el peor de los casos, 12,5 megapíxeles.

Lo he probado con una diapositivas tomadas en Peñíscola y Alcocéber en 1998. 

No recuerdo la marca de la diapositiva. Para averiguarlo tendría que desmontar algún marquito, cosa que no quiero hacer por el riesgo de dañar la película. Pero por aquella época solía usar habitualmente Fujichrome Provia 100.

Uno de los problemas a la hora de digitalizar diapositivas por cualquier medio, es que la imagen proyectada de un positivo está más contrastada que la de un negativo. Bien sea el velo de base de la película negativa en blanco y negro, bien sea la máscara naranja de la película negativa en color, producen que el contraste entre las zonas más transparentes y las más opacas de los negativos sea menor que el que hay en las diapositivas. Por ello, muchos escáneres de película de precios modestos, con rangos dinámicos moderados, tienen problemas para obtener todo el detalle tanto de las luces como de las sombras con las diapositivas. Con la cámara también es más problemático, pero el amplio rango dinámico de los modernos sensores hace que se pueda salir airoso del trance. Además, el archivo raw se puede ajustar con posterioridad en el programa de tratamiento de imágenes.

Seguramente no da la misma calidad que los mejores y carísimos escáneres profesionales. Hay que tener mucho cuidado y una técnica depurada enfocando perfectamente la imagen del negativo para evitar pérdidas de nitidez, así como cuidar evitar trepidaciones que también degraden la calidad por ligeras que sean. Ya he dicho que el trípode es obligatorio. Así como un disparador a distancia, o usar el temporizador, mejor a 12 segundos que a 2 segundos para que se absorba cualquier vibración al pulsar el disparador de la cámara. Nunca usar el diafragma máximo del objetivo para garantizar la mejor calidad. Si se usa una cámara réflex y tiene elevación del espejo previa, utilizadla. Y siempre recordad que nunca podréis obtener una imagen de buena calidad si la diapositiva de origen tiene defectos en la toma o se ha degradado por algún motivo.

Espero que os resulte útil para quienes sean aficionados a la fotografía de antaño y quieran digitalizar su archivo de diapositivas tradicionales.

El 2014 en fotos (2): De película

El año pasado fue el primero en el que en mi repaso fotográfico al año incluí un artículo específicamente dedicado a la fotografía con película tradicional. Es una aspecto de la fotografía que no quiero dejar de lado, especialmente por lo gratificante que es utilizar viejos aparatos mecánicos, en los que pulsar el disparador para hacer la foto tiene algo de rito.

Ayer, en el artículo dedicado a los viajes, pudistéis ver algunos ejemplos cuando en mis desplazamientos por el mundo me llevé alguna cámara tradicional. Hoy analizaré los desafíos y problemas que me he encontrado durante el año para ir sacando adelante la fotografía con película tradicional en tiempos de dominio digital. He de decir que en estos momentos estoy con procesos mixtos. Toma de la fotografía con película tradicional, revelado químico y a continuación digitalización, bien sea en casa con mi EPSON PERFECTION V600 PHOTO (negativos en blanco y negro), bien sea en algún servicio comercial (negativos en color).

El primer reto del año fue encontrar qué película en blanco y negro era la que más me satisfacía para usar con negativos relativamente pequeños, como los de la película de 35 mm, bien sea en con negativos de 24 x 36 mm o bien de medio formato, 18 x 24 mm, más pequeños todavía. Tras varias pruebas, mi preferida, aunque no es la más fácil de encontrar es la FUJIFILM NEOPAN ACROSS 100. Que he usado preferentemente aunque no únicamente con la réflex PENTAX MX.

Mi primer carrete con la Across, en un mercadillo de productos ecológico; me gustó mucho el resultado.
Comparé los resultados con la Ilford FP4 Plus en la misma época, alla por enero; pero con el revelador R09 One Shot (fórmula igual al Rodinal), que era el que usaba en aquellos momentos, las Ilford no se acaban de llevar bien.
También prove la versión de 400 ISO de la Fuji Neopan, pero con formato pequeño, prefiero los 100 ISO para mantener el grano un poco a raya.
El tema del grano fino es especialmente importante con el negativo de medio formato, 18 x 24 mm, todavía más pequeño; en la Canon Demi EE17 la Across venía de maravilla.
Curiosamente, luego a lo largo del año tan apenas he usado esta cámara. Ya me explicaré.

Por lo tanto, durante el resto del año he venido usando la ACROS con la PENTAX MX, con alguna variación. Que ha consistido en usar alguna telemétrica de LEICA, con la misma película, o cualquiera de estas cámaras con la KODAK TRI-X. Está película, de sensibilidad nominal 400 ISO, la suelo usar a un índice de exposición de 200, ajustando a la baja el tiempo de revelado, para controlar el contraste y disminuir el grano.

Con la Acros y la MX he podido probar con el paisaje, con objetivos de 35 y 50 mm.
En su momento, participaron estas combinaciones en alguna quedada de Fotógraf@s en Zaragoza, como la de Miralbueno.
Incluso con un objetivo macro se atrevieron con la fotografía de aproximación, con resultados aceptables.
Sin embargo, en condiciones de luz escasa, es preferible una telemétrica como la Leica CL, para evitar la trepidación por el movimiento del espejo, y usar una película más sensible como la Tri-X. Así lo probé en la reunión de modelistas ferroviarios de Casetas.

Sin duda, la metedura de pata fenomenal la hice cuando quise aprovechar un carrete de ILFORD DELTA 100 que tenía por casa y que expuse con la PENTAX MX. Esta película da excelente resultados, pero es menos todo terreno que las anteriores. El caso es que por error la expuse a 400 ISO. La salvé como pude con revelado desatendido. En este caso con HC-110 porque el RODINAL se me había terminado.

La película caída en desgracia sirvió para documentar las fiestas del barrio de San José.

La cámaras de formato pequeño que he mencionado hasta ahora las he usado ocasionalmente con película en color, especialmente porque este año he probado diversos servicios comerciales de revelado y digitalizado. Los que se ofrecen en ZARAGOZA me han dado ya varios disgustos, así que he optado por los servicios en internet y confiar mis negativos al servicio de correos, que parece más cuidadoso que "ciertos profesionales" de la fotografía.

Por ejemplo, probé los servicios del laboratorio de la LOMOGRAPHY, que no están más, muy saturados para mi gusto, pero con una resolución excesivamente baja. No me interesaron más.

Esta imagen de las saladas de Bujaraloz podría haber ido al artículo de viajes. En cualquier caso, nos muestra lo bien que va la Olympus Mju-II con negativos Portra 160.
En esta imagen tomada con una Leica M2 comprobamos cómo los servicios "lomográficos" gustan de aportar imágenes bien saturadas.

También probé los servicios de CARMENCITA FILM LAB, que me convencieron bastante más y que son los servicios de revelado en color y digitalizado de negativos que uso en estos momentos.

El servicio que ofrecen los valencianos de Carmencita nos proporciona imágenes con tonos menos saturados y más sutiles más de mi gusto.
He incluso con este par de fotografía tomadas con dos Fujifilm Superia 400 que tenía por casa, la cosa queda bastante aceptable.

Pero reconozcámoslo, mis esfuerzos, especialmente en la segunda mitad del año han sido en poner en marcha en condiciones las cámara de formato medio que han ido cayendo en mi poder. Los negativos de formato medio, de 56 x 41 o de 56 x 56 mm de tamaño, son mucho más agradecidos a la hora de obtener detalles y capacidad de ampliación, incluso con un revelado casero. Y usar estas cámaras resulta muy divertido, aunque algunas sea muy grandotas.

Pero las cámara antiguas, incluso si están en buenas condiciones, necesitan ser repasadas para que funcionen bien, especialmente si han estado inactivas durante mucho tiempo. Y eso es algo a lo que he dedicado mucho esfuerzo. Más que a desarrollar algún tipo de proyecto fotográfico.

La FUJIFILM GS645S WIDE 60 PROFESSIONAL que me traje de NUEVA YORK ofrece unos resultados estupendos, pero tuve que ajustar dos cosas. Primero, tuve que aprender los trucos para colocar adecuadamente el carrete. Si no, quedaba suelto y se velaba parcialmente. Segundo, tuve que llevarla al taller para ajustar el telémetro y que enfoque adecuadamente. Conseguido esto, los resultados son buenos, con un cámara relativamente ligera.

Cuando controlas adecuadamente el enfoque, la GS645S ofrece unos resultados muy interesantes.
Y por ser una telemétrica relativamente "compacta" se puede usar incluso en modo reportaje.
Pero es que también, con una buena gestión de la profundidad de campo, incluso en color y con encuadres cuidados, ofrece imágenes muy agradables que puedes tomar en un paseo por la ciudad. Por el Canal Imperial de Aragón en este caso.

Como cámara ligera y bolsillera de formato medio, me agencié una cámara VOIGTLÄNDER PERKEO II, la más compacta de las cámara de 6 x 6 que se ha fabricado nunca, y que tiene un objetivo COLOR-SKOPAR, una fórmula óptica similar a los TESSAR, que da unos resultado muy buenos tanto en blanco y negro como en color.

Comprobar los buenos resultados de la Perkeo II en blanco y negro fue una muy agradable sorpresa. Por encima de lo esperado. Sólo cuando metes el sol en el fotograma sufres de pérdidas de contraste notables.
En estas cámara antiguas, un objetivo adecuado es fundamental para la buena calidad de la imagen. El Color-Skopar de la Perkeo II proporciona en color unos contrastes y unos tonos muy agradables.

Pero el proyecto que más me ha interesado ha sido el de procurarme un equipo HASSELBLAD con un precio razonable y en un estado suficientemente bueno. Prácticamente lo he ido adquiriendo por piezas y al final tengo un cuerpo 503CX con un PLANAR CF 80/2,8, un DISTAGON C 50/4 y un SONNAR C 150/4. El cuerpo y uno de los objetivos han necesitado viajes al taller. También dispongo, gratis, un cuerpo 501CM pero con problemas. Si en un momento dado me da por ahí, puedo llevarlo a arreglar y por lo que me cueste. O se puede usar como piezas para arreglar el otro. Los últimos carretes realizados todavía no los tengo revelados. Pero os puedo ofrecer unos cuantos ejemplos de cómo he ido usándolo conforme los he ido probando.

Mis primeros resultados con la Hasselblad fueron engañosamente buenos a la primera.
En blanco y negro, siempre con Kodak Tri-X, las situaciones se manejan con comodidad, y sin mayores problemas.
Pero pronto empecé a aprender que manejar una Hasselblad exige atención y dedicación. Obtener este bodegón, para el que necesité un aro de extensión, fue algo que me llevó su rato.
Las anteriores fotografías corresponden al Planar CF 80/2,8; el Distagon C 50/4 también está muy bien, pero todavía hay que tener más cuidado al encuadrar, aunque el enfoque es más sencillo al ser un gran angular. Pero en cualquier caso, no te puedes apresurar.
Para usar la Hasselblad con película en color, no se me ocurre nada mejor que la Portra 400 de Kodak. En cualquier caso, después de estas últimas, decidí llevar la cámara y el Planar a revisión en taller para una puesta a punto de algunos problemas mecánicos. Por lo tanto, no dispongo todavía de las pruebas con el Sonnar, que están recién hechas. Ahora toca buscar algún proyecto para este 2015.