La fotografía como afición y otras artes visuales

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La flor del azafrán, segundo año - reportaje con Kodak Portra 400

Os mostraba la semana pasada las macrofotografías realizadas en Monreal del Campo hace unos días en el ámbito de la recogida de la flor del azafrán. Es el segundo año en que asistimos a las jornadas que celebran la cultura de este cultivo en esta localidad turolense. Y en este segundo año separé funciones por cámaras. Si como vimos dediqué un equipo digital a la macrofotografía, para las fotografías de entorno y reportaje me llevé mi fiel Pentax MX con dos objetivos. Para uso general, el SMC-M 50/1,7 es un objetivo que tiene ya unos cuantos años, pero que es muy agradable de usar y ofrece muy buenos resultados. Quizá para reportaje tenga una focal un poco larga, pero a cambio su máxima apertura permite separar muy bien los sujetos principales del fondo de la fotografía.

Veamos como se desenvuelve en el paisaje que nos acogió a primera hora de la mañana.

El otro objetivo que me llevé con montura Pentax K es otro de mis favoritos. Se trata del SMC-A 100/4 Macro. Es el que el año pasado me sirvió principalmente para realizar las macrofotografías, aunque este año fuera desplazado a tal fin por el Pana-Leica 45 mm. Pero aún hice alguna fotografía de aproximación con este objetivo y la MX.

No obstante, aparte de llevar un respaldo por si fallaba el equipo micro cuatro-tercios, mi intención era usarlo eventualmente para retratos. Fundamentalmente retratos de situación, con las personas que participaban en la jornada estaban absortas en sus tareas, de forma que la longitud focal me permitiera una posición no intrusiva. Cierto es que el 50 mm, para este fin, permite obtener una mejor idea del ambiente que rodea a la persona.

Veamos a mis compañeros fotógrafos en acción.

Las fotografías que hemos visto hasta aquí representan la primera parte de la jornada. Cuando más nos dedicamos a la macrofotografía. La película que utilicé durante todo el día es la excelente Kodak Portra 400. Si bien es cierto que en las tomas de paisaje carece de la fortaleza y saturación de otras películas negativas en color, para el reportaje con personas es ideal por la fidelidad en la reproducción de los tonos de piel y por la suavidad de los tonos en general.

El siguiente paso del día, después de almorzar algo en el pueblo, fue acompañar a los participantes no fotógrafos de la jornada a la recolecta de la flor del azafrán en un campo cedido por un vecino del pueblo al ayuntamiento de Monreal del Campo para este fin. El final de esta actividad también fue el momento que aprovechamos para realizar algunas fotografías de grupo.

Tras la recogida de las flores, nos dirigimos al patio junto al Museo del Azafrán para realizar las labores de esbrinado, en la que se separan los estigmas del pistilo de la flor, de donde se obtiene el cotizado condimento culinario y pigmento natural.

Este año, en paralelo a esta actividad, se programaron una serie de actividades de carácter artesano o artístico. En especial, la estampa a partir de grabados en metal y, más relacionada con la actividad del día, la obtención de estampas a partir de los pigmentos de la propia flor. En esta última actividad participamos varias personas del grupo de fotógrafos que habíamos acudido.

En esta última fotografía aparezco yo. Lo que quiere decir que, aunque con mi cámara, fue realizada por otra persona. En concreto por la simpática Pili Rubio, siempre dispuesta a colaborar en que todos lo pasemos bien, al mismo tiempo que se toma realmente en serio lo de la fotografía.

Después de estas actividades artesanales, nos introdujimos en el Museo del Azafrán para visitar la exposición de fotografías del concurso realizado el año pasado. Antes de irnos a Calamocha a comer.

Una de las expectativas que llevábamos es que los árboles de hoja caduca del valle del Jiloca estuvieran ya con los colores dorados u ocres del otoño. Y con una luz suave, como la que dominó el día, poder obtener alguna imagen de paisaje otoñal que estuviera bien. Se intentó,... pero el otoño llega un poco retrasado. Y las hojas estaban todavía muy verdes. Pero se intentó.

El último objetivo del día, muy productivo como podéis ver, fue parar antes del ocaso y de vuelta a Zaragoza en los viñedos de Cariñena. También con la esperanza de que hubieran tomado los colores otoñales característicos de la época. Nuevamente nos encontramos con muchos viñedos mucho más verdes de lo que esperábamos para la época. Aún nos encontramos algún racimo en las vides.

En fin, con esto cerramos fotográficamente el viaje. Muy productivo, muy divertido, con muchas ganas de volver en años futuros.

Castillo de Loarre - paisaje con película negativa en color

Hace unas poquitas semanas, en mis recomendaciones semanales del domingo, mostraba algunas fotografías instantáneas realizadas con la Polaroid Imagen System SE y película Impossible Project en blanco y negro en el castillo de Loarre. Fue una visita improvisada al lugar, a la caída de la tarde, con unos amigos que venían de fuera de España. Me llevé algunas cámaras, claro. La ya mencionada Polaroid, un cámara digital, que no pude usar porque olvidé la tarjeta, y la veterana pero fiable Pentax MX. Que sí llevaba película.

Hace unos años, en mayo de 2009, en una época en la que trabajaba en Huesca, después de una comida con los compañeros de trabajo, me acerqué al Centro de Arte y Naturaleza (CDAN), un lugar que podría ser muy interesante como dinamizador de la cultura y el arte contemporáneo en la comunidad, pero que no sé si le sacan todo el partido que podrían en la capital altoaragonesa, entre otras cosas por su situación excesivamente apartada del casco urbano. Allí había una exposición de uno de mis fotógrafos favoritos, Bernard Plossu, en el que se mostraban sus fotografías realizadas en la provincia de Huesca, especialmente en los somontanos y las sierras prepirenaicas de la misma. Fotografías realizadas en blanco y negro, como es costumbre en él con su Nikkormat y su 50 mm como cámara básica. Me resultó inspirador. Fotografías sencillas, carentes de artificio, poco espectaculares, pero muy auténticas a la hora de recoger el ambiente físico, humano, cultural e histórico de estos paisajes, que a algunos nos resultan muy familiares por haberlos visitado con frecuencia.

El castillo de Loarre, uno de los monumentos más emblemáticos del antiguo reino de Aragón, ejemplar magnífico de arquitectura militar románica, tenía su presencia en aquella exposición, como no podía ser de otra forma.

El caso es que aquella exposición me resultó inspiradora. Aquellas fotografías me transmitían más que las fotografías de paisajes que vemos con frecuencia hoy en día, realizados con cámaras digitales más o menos avanzadas, que suelen resultar en colores sobresaturados, y correcciones y ajustes de la luminosidad y el contraste que se perciben en no pocas ocasiones artificiales. Imposibles. El uso de película tradicional nos puede devolver con facilidad las sensaciones de autenticidad del paisaje. Incluso si sabemos que el propio material sensible tradicional basado en los haluros de plata tiene sus propias limitaciones y que la presunta fidelidad de tonos y colores con los que antaño se promocionaban los fabricantes tampoco son tales. Pero a pesar de todo, son capaces de trasmitirnos esa autenticidad que con frecuencia se pierde en ciertos estilos de trabajar el paisaje en fotografía digital.

Soy consciente de que, influenciado por aquella exposición, en una mayoría de situaciones he utilizado película negativa en blanco y negro para estos paisajes familiares. Pero, ¿por qué no intentar de recuperar el espíritu que transmiten esas fotografías utilizando película negativa en color? En algún caso he utilizado las películas de Kodak con este fin. Las de la familia Portra, que proporcionan unos colores más sutiles y un contraste muuuuuuy controlado, o la Ektar 100, con más pegada, con contraste más acusado y colores más saturados. Pero sin pasarse.

Recientemente, sin embargo, he empezado a utilizar con más frecuencia las películas de la gama de aficionados de Fufifilm, especialmente cuando uso cámaras para la tradicional película de 35 mm de doble perforación. Y una película que he utilizado en los últimos tiempos con éxito para algún reportaje e incluso algún retrato es la Fujifilm Superia X-Tra 400.

Así que los dos carretes que me quedaban de un lote de cuatro que adquirí hace unos meses, decidí que los utilizaría para fotografiar paisajes en cuanto se me presentase la ocasión. Y esta fue la primera. La segunda no tardó mucho en llegar y os la contaré próximamente.

Así que la Pentax MX llevaba cargado un carrete de Superia X-Tra 400. Y tras una tarde de sol de justicia y luz dura, justo cuando nos acercábamos al castillo llegando desde Ayerbe, unas nubes comenzaron a matizar la luz de cara a la caída de la tarde, adelantando casi una hora las buenas condiciones que se suelen asociar a la llamada "hora dorada" por el tono cálido de la luz del atardecer antes de la puesta de sol.

He de reconocer que la X-Tra 400 se portó muy bien. En primer lugar, conservando el tono cálido de los tonos de ese atardecer. Alguna vez he leído que las películas Fujifilm en color son más frías que otras marcas, especialmente que Kodak. Y así me había parecido en tiempos con las película diapositivas. Aunque más tuve la sensación siempre que las Ektachrome eran excesivamente "amarillas" y que las Fujichrome, especialmente las Sensia, Provia y Astia, eran más neutras en su rendimiento. No tengo quejas de cómo reproduce el color esta película en distintas situaciones.

Hay una cosa que he decir al respecto. En muchos casos, trabajando con digital, existe la tendencia de compensar en exceso las dominantes de color que la luz presenta. Si estas en interiores, y eliminas por completo la dominante rojiza debida a la iluminación artificial, puedes acabar teniendo unos interiores de aspecto frío y sin alma. O puedes acabar teniendo unos amaneceres o unos atardeceres excesivamente fríos, demasiado corregidos. Últimamente he leído varias recomendaciones que sugieren disparar en digital usando archivos RAW con el equilibrio de blancos en modo luz de día. Y luego, a partir de ahí corregir en el procesado de los archivos, no buscando una corrección total sino un rendimiento del color agradable y ajustado a las sensaciones que nos despierten los lugares que fotografiamos.

Lo cierto es que la película negativa en color equilibrada para luz de día, siempre y cuando las dominantes de color no sean extremas, te pueden llevar de forma natural a esa situación con poco esfuerzo. Aunque siempre será necesario un operador con buen ojo para el color, bien sea al digitalizar los negativos o al copiarlos y ampliarlos por mecanismos tradicionales.

Está también la cuestión de la latitud de exposición y la dinámica de la película, muy elevada en las emulsiones modernas, que en el caso de la película negativa en color toleran muy bien la sobreexposición, conservando en ese caso el detalle tanto en las sombras como en las luces. En las fotografías de esta serie, con frecuencia el motivo principal se encontraba a contraluz. El visitante estaciona el coche al norte del castillo y se acerca a sus murallas y puerta principal caminando desde el este, por lo que al atardecer, el sol se encuentra justamente en el lado opuesto de la mole del complejo arquitectónico militar medieval. Ge podido comprobar que últimamente está muy denostada la medición de la luz global ponderada con predominio central. Los "sabios" de hoy en día dicen que, a) hay que confiar en los sistemas de medición matricial de las cámaras modernas o, b) que para ser finos, hay que medir con una medición puntual. Bueno... con las cámaras sin espejo, hace tiempo que medimos usando el histograma. Con las réflex, usando el visor tradicional, personalmente obtengo mayor porcentaje de aciertos con una la medición ponderada al centro siempre que el fotómetro esté bien calibrado. O si tiene algún sesgo, que sea constante y conocido. Mi Pentax MX tiene el fotómetro bien calibrado. Mi Canon EOS 5D Mark II está sesgado produciendo subexposición. Por poner un ejemplo. En cualquier caso, en este caso, la medición se hizo lo más precisa posible, pero siempre midiendo para las sombras, para garantizar que estas conservaban bien sus características de color y detalle. Y las luces que caigan como puedan. Ya se sabe lo que decían los maestros del pasado, "expón para las sombras y revela para las luces".

De esta forma, incluso los contraluces más exagerado han conseguido buenos tonos y buen detalle con esta Superia X-Tra 400, que definitivamente se está convirtiendo en una de mis películas favoritas. De hecho, en estos momentos lo que lamento es que, estando clasificada como película para el consumidor aficionado, no se fabrica en rollos de formato medio, por lo que me obliga a restringir su uso en cámaras de formato pequeño, de 35 mm. Una pena. Porque algo que hay que decir es que hay diferencias de precio notables, si se sabe dónde buscar. En algunos casos, la diferencia de precio entre la Portra 400 y la Superia X-Tra 400 puede llevar a que la primera cueste el doble de precio o más que la segunda. La diferencia de calidades no es tan grande, a la vista de los resultados.

He quedado contento con los resultados obtenidos con esta película. En estos días, desde que recibí los negativos digitalizados, he impreso alguna copia a un tamaño de DIN A3 con buenos resultados. Es en la copia en papel más que en la pantalla del ordenador, donde hay que juzgar la bondad de la copia final de la fotografía tal y como la previsualizamos antes de disparador de la cámara. Ya tengo encargados unos cuantos carretes más para tener una temporada. Es fácil encontrarla en el comercio... en el poco que queda que venden película fotográfica. Pero aun así, puede resultar más barata comprarla por internet a poco que consigas deshacerte de los gastos de envío de una forma u otra.

En fin, espero que os hayan gustado las fotos. Nos despediremos del castillo de Loarre, de las sierras del Prepirineo aragonés y de la comarca de la Hoya de Huesca, no sin antes parar a recoger los minutos próximos al ocaso entre los cerezos de Bolea.

Excursión a Rodén con película tradicional - entre la Double-X y un objetivo "soft focus"

Una nueva reunión, con excursión a Rodén, a pocos kilómetros de la ciudad de Zaragoza, del modesto pero animado grupo de aficionados a la fotografía con película tradicional que pulularmos por la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ) y por el grupo menos organizado formalmente Fotógrafos en Zaragoza (FeZ). Varias caras conocidas ya de otras quedadas similares y alguna cara nueva que esperamos que se anime y se enganche a este "vicio" fotoquímico.

Pocos días antes de la excursión, yo había recibido un paquete con cinco carretes de Eastman Double-X, una película de Kodak que no había probado nunca. Esta película con una sensibilidad nominal de 250 ISO, aunque suele venir etiquetada como 200 ISO, estaría a caballo entre la ya desaparecida Plus-X, de 125 ISO y la popular Tri-X, de 400 ISO en la actualidad. La peculiaridad de esta pelíucla en blanco y negro, es que no se ha comercializado por Kodak como película fotográfica sino como película cinematográfica. Y si está disponible para fotografía fija es gracias a que algunos emprendedores compran los rollos de película cinematográfica y la corta y la adaptan para su utilización con carretes tradicionales de 35 mm en cámaras fotográficas. Como digo, la película tiene una sensibilidad nominal de 250 ISO, aunque suele venir como 200 ISO. En las especificaciones técnicas de Kodak (PDF) nos da una sensibilidad de 250 ISO con luz de día, mientras que recomienda un índice de exposición (IE) de 200 con luz de tungsteno. Por supuesto, con los reveladores adecuados y ajustando las temperaturas o los tiempos de revelado se puede utilizar con otros índices de exposición con buenos resultados. Y de hecho, los directores de cinematografía la usan así. Si veis una película en el cine rodada en blanco y negro con película tradicional, muy posiblemente esté rodada con este tipo de película. Lo que quiere decir, porque así funciona el mundo del cine, que es una película con amplia latitud de exposición y amplia gradación tonal, de modo que se adapte a una variedad de condiciones de iluminación, más o menos contrastadas, según las decisiones del director de fotografía. Frente a las películas cinematográficas en color, tiene la ventaja de que no lleva la capa antihalo que hay que eliminar en estas para poder ser usadas y reveladas en los procesos de revelado convencionales en fotografía fija. La Double-X se puede usar tal cual, recortada para adaptarse a los carretes habituales de formato 135, y revelada en los reveladores convencionales de fotografía en blanco y negro.

Existe también en película de doble perforación de 16mm. Pero esta no es aprovechable, que yo sepa en ninguna cámara fotográfica actual. No existe en ningún formato aprovechable en formato medio... una pena.

A Rodén me lleve la Pentax MX, que es una cámara muy fiable para usar y probar películas en blanco y negro. Peor en cuanto a objetivos, tomé una serie de decisiones que hacen que antes de dar mi opinión definitiva sobre la película, tenga que exponer algún otros carrete en condiciones "más normales". Me explico.

Como una nueva adquisición al grupo de "peliculeros" nos anunció que se vendría con una Zenit E de su padre, tuve la ocurrencia de colocar como objetivo "normal" en la MX el Industar 50/3,5 de montura M42, objetivo también soviético, con el adaptador correspondiente. Y como las circunstancias de luz lo permitían, le puse un filtro amarillo intenso que tengo para este objetivo. Pero me pasaron dos cosas. La primera es que el filtro no es nada del otro mundo y me causa reflejos de luz indeseados que degradan la imagen. La segunda es que por primera vez me fie de la escala de profundidades de campo del objetivo y enfoqué por zonas. Había abundante luz, y es un objetivo que es mejor usar a diafragmas de f/5,6 a f/11 que más abiertos. Así que en los paisajes, cerré a f/11 y enfoque siguiendo las indicaciones de la escala de profundidad de campo a la hiperfocal. No funcionó bien. La escala no está bien calibrada, y las distancias lejanas no salen suficientemente bien enfocadas. Sin embargo, algunas fotografías tomadas en sombra con difragmas de f/5,6 y con un enfoque cuidadoso a través del visor han salido bien.

El otro "problema", que no es ningún problema, es que decidí llevarme el SMC Pentax Soft 85/2,2, un objetivo que ya os he presentado en otras ocasiones, que no tiene corregida la aberración esférica, ofreciendo un aspecto desvanecido, neblinoso, etéreo a las fotografías, que pierden nitidez. Por lo tanto, tampoco es la mejor opción para evaluar la película, aunque sí para obtener efectos creativos y divertirse haciendo fotografías. Lo que si me permitió es comprobar que, dado que su apertura mínima es f/5,6 y la luz disponible era muy alta, la Double X se traga la sobrexposición sin mayores problemas.

El revelado lo hice con mi habitual HC-110 a dilución B (1:32), lo que da un tiempo de revelado para su sensibilidad nominal de 200 ISO de 5 minutos. Un poco escaso, pero que no me ha producido ningún problema. Para ir con más margen, quizá una dilución E (1:48) que supondría un tiempo de revelado de 7,5 minutos implicaría más margen de maniobra ante pequeños errores en tiempo de revelado. O la dilución H (1:64), que nos llevaría a los 10 minutos. Bueno, el caso es que no tuve ningún problema, y a pesar que había una diversidad de situaciones de exposición, todos los negativos tenían buena y abundante exposición. Cierto que ninguno estaba subexpuesto. La mayoría estaban correctamente expuestos o sobrexpuestos uno o dos pasos. Intencionalmente. Los digitalicé usando la Olympus OM-D E-M5 con el Panasonic Leica Macro-Elmarit 45/2,8, lo que me proporciona archivos con una resolución espacial de 14 megapíxeles. Más que de sobras, dado que las características de los objetivos empleados hacen que dude de que sean capaces de aprovechar tanta información.

La excursión estuvo bien. Lo pasamos bien, hicimos fotos, hablamos de fotografía, y confirmamos que la fotografía con cámara para película tradicional es muy divertida y creativa. Evidentemente, no voy a dar una opinión definitiva de lo que opino de esta película. En cuanto pueda, cargaré un carrete en una cámara con un objetivo competente y la utilizaré con el máximo cuidado. Pero tengo la sensación de que no está mal, aunque no me aporta nada de especial que justifique el coste de la misma, algo superior a otros productos directamente comercializados para la fotografía fija. Pero bueno, me quedan cuatro carretes. Y ya os iré contando.

También use la Agfa Jgestar 8.8 con un carrete de Kodak Portra 400, pero esos fotogramas tardaré unos días en poder enseñarlos.

Algunos carretes - Mju-II + Portra 400; Pentax MX + HP5Plus; Pentax MX + Kodacolor 200

Ayer recibí, de una forma un poco accidentada, los últimos carretes que mandé a revelar a Carmencita Film Lab. Son una miscelánea... así que haré un breve comentario de cada uno y os pondré unas fotografías.

Olympus mju-II + Kodak Portra 400 en el Encuentro Analógico

Al encuentro analógico que celebramos hace algo más de un mes ya, además de las cámaras con carretes en blanco y negro llevé también un cámara con un carrete en color, un Kodak Portra 400. La cámara es la Olympus Mju-II, una pequeña joya de los años 90, con un objetivo excelente 35mm f/2,8, muy compacta y con protección contra el polvo y las salpicaduras. Era mi cámara de ir a esquiar. Pero te la podías llevar a cualquier parte. Desde el advenimiento de la tecnología digital la uso poco, pero debería usarla más.

Me la llevé a Nueva York,... y le estoy dando vueltas a llevármela dentro de poco menos de un mes a mis próximas vacaciones.

Os dejo algunos ejemplos

Lo cierto es que la Portra 400 se deja usar en las "malas condiciones" de luz diurna excesivamente contrastada. El único problema, que podéis ver en algún fotograma, es que la lente más externa del objetivo queda muy expuesta y sin posibilidad de poner un parasol, por lo que alguna vez se cuela alguna luz parásita si no está perfectamente limpia.

Un Ilford HP5 Plus que compré en Lucerna

Pues sí. El año pasado, en agosto, me escapé a Suiza, a Lucerna concretamente, unos días. Me llevé la Leica M2 para hacer algo de blanco y negro. Pero tuve la impresión de que iba a hacer corto con los Kodak Tri-X que me llevé de casa, y compre en Lucerna un par de carretes de Ilford HP5 Plus. No tenían Tri-X. Expuse uno. Y el otro se quedó en la nevera a la vuelta, olvidado.

Reordenando la nevera hace unas semanas me lo encontré. Así que calce la Pentax MX con el Industar-22 50/3,5 con el adaptador correspondiente, y me fui a hacer fotos el día del 1º de Mayo. Me di un paseo por el domesticado soto de La Almozara.

A falta de unas nubecillas que hiceran menos soso el cielo de un día totalmente despejado con sol y viento, la HP5 Plus agradeció que usase un filtro naranja que impidió que esos sosos cielos quedaran totalmente blanquecinos.

Lo terminé al día siguiente entre las escaleras del IAACC Pablo Serrano.

La primitiva fórmula óptica del Industar-22, una copia de un Tessar primitivo con una apertura máxima de sólo f/3,5, puso en apuros a la HP5 Plus en interiores. Pero salimos con vida del apuro.

Kodak ColorPlus 200 - la opción barata de Kodak

Salvo que busques alguna aplicación o un rendimiento muy específicos, en estos momentos la reina de las película negativas en color es la Kodak Portra 400. Podemos decir que la Portra 160 y la Ektar de Kodak pueden ofrecer mejores resultados en retrato y paisaje respectivamente. Y que la gama de Fuji también merece la pena un vistazo. Pero la versatilidad de la Portra 400, que se puede exponer sin mayores problemas con unos índices de exposición entre 50 y 800, e incluso hay quien la fuerza a 1600 alterando el tiempo de revelado, no tiene parangón. Entre 50 y 400 ofrece una calidad excelente, y usarla por defecto a IE 200 es una garantía. Pero tiene un problema. Se está poniendo muy, muy cara. E incluso está habiendo rupturas de stock que hacen que su disponibilidad sea baja. En estos momentos se encuentra a precios entre 8 y 10 euros el carrete con 36 exposiciones.

Hice un encargo a Foto-R3 hace unas semanas de químicos para revelado en blanco y negro, y cotilleé su oferta de películas en color. Y encontré la Kodak ColorPlus 200 por 2,68 euros el carrete con 36 exposiciones. La tercera parte del premio de su prima más lista. Probablemente es muy similar, si no es la misma, que la que en otras ocasiones se vende o vendía como Kodak Gold 200.

Decidí coger unos cuantos carretes, y probé el primero con la Pentax MX calzada con el "pancake" de la marca, el SMC-M 40 mm 1:2,8. Un objetivo este que uso poco, porque está claramente por debajo de cualquiera de los dos 50 mm de la marca que tengo, el SMC-A 50/2 o el SMC-M 50/1,7, o del SMC-A 35/2,8. Este objetivo se encuentra en medio de estas posibilidades... pero como estos otros objetivos son claramente mejores y más cómodos de usar... De hecho, mi opción para ir ligero suele ser el 50/2, que aunque sobresale más que el 40 mm es poco menos ligero.

Pero cuando un objetivo de su época se usa a sus aperturas óptimas, f/8 - f/11, tampoco supone mayor problema. Y me apetecía llevar poco bulto en la bolsa que uso entre semana.

Resultados...

En primer lugar, decir que más bien está expuesto a un IE de 125 que a su sensibilidad nominal de 200 ISO. Aproximadamente. Cuando los pasos de diafragma se ajustan por medios pasos, y las velocidades de obturación por pasos enteros, lo cierto es que tiene poco sentido decir si hay diferencias entre un IE 125 o 160,... o un IE 160 o 200. El error que cometemos al exponer puede comerse esa diferencia en sensibilidad. Pues nada. Aproximadamente, casi un paso de sobreexposición para este primer carrete.

No me disgusta el color que ha quedado, y eso que he la situación era de luz de sol en horas centrales del día, con algún que otro contraluz. Sin embargo, esta película tiene más grano que la Kodak Portra 400 expuesta a IE 200. Y quien sabe si también a su sensibilidad nominal de 400 ISO. Pero diablos,... cuesta la tercera parte.

Bueno. Seguiremos buscando un compromiso entre calidad y precio.

Una réflex ligera, un objetivo luminoso y película blanco y negro de sensibilidad media/baja

Probando la Fujifilm Neopan 100 Acros y cambiando hábitos con la Ilford FP4 Plus 125, con una Pentax MX

Nos dicen, nos cuentan, que los diseños “retro” están de moda entre las cámaras fotográficas más modernas. Fujifilm, Olympus, Nikon, Sony,… todas estas marcas han sacado al mercado en los últimos tiempos productos que apelan a la nostalgia y al buen hacer del pasado para comercializar modernos aparatos digitales.

No son pocos los que aceptan el envite. La mayor parte de ellos porque los aparatos parecen bellos a los ojos del comprador; cuando menos distintos. Como con más personalidad. Pero lo que no se valora en su justa medida es que el manejo de una cámara bien pensada de antaño es realmente un placer. No pocas de ellas estaban pensadas para ser utilizadas con eficacia y eficiencia. Producían buenos resultados y, en manos conocedoras, estos llegaban con el esfuerzo centrado en la foto y no en cómo manejar la cámara.

Uno de estos aparatos puede ser mi Pentax MX, una réflex para película perforada de 35 mm, muy compacta de tamaño, muy ligera, mecánica por completo, la pila sólo sirve para alimentar el fotómetro, y sorprendentemente ágil de manejo a pesar de la ausencia de automatismos.

No me voy a extender en explicar el manejo de la cámara, que aquí vemos con un SMC Pentax-M 50/1,7. Todavía resulta más compacta con el 50/2 o con el 40/2,8, este último de tipo “pancake”. Pero a mí me gusta usarla con este veterano objetivo que me parece superior a los dos anteriores, aunque abulte más por su más que aceptable luminosidad.

En esta visión cenital de la cámara vemos todos los mandos que necesitamos para hacer la fotografía. El enfoque y el diafragma en el objetivo, la velocidad de obturación y la sensibilidad de la película en la cámara. El visor informa de los parámetros esenciales para la toma, y la palanca del disparo retardado duplica su función con la de previsualizador de la profundidad de campo.

En las últimas semanas he estado usando esta cámara con película negativa en blanco y negro. Frente a la tendencia actual de usar sensibilidades medias/altas, en torno a los 400 ISO, he optado por algo más moderado. Tenía en casa algún carrete de Ilford FP4 Plus. Y estas navidades llegó a mi poder otro de Fujifilm Neopan 100 Acros. La sensibilidad nominal de la primera es 125 ISO y la de la segunda, como podréis suponer, 100. Pero vi que ajustadas respectivamente a un índice de exposición de 100 y 80, tenían tiempos de revelado similares en Rodinal 1+50 a 20º C. Pensé que si las usaba en una misma sesión o en días consecutivos, podría ahorrar tiempo revelándolas juntas.

Lo cierto es que así como el carrete de Acros lo expuse en una mañana, la FP4 me ha durado un par de semanas. En cualquier caso, efectivamente las he revelado juntas, como pensaba, sin ningún problema.

La Fujifilm Neopan 100 Across ha sido una sorpresa muy agradable. La usé en un largo paseo por el centro de Zaragoza en una mañana.

Presenta una gradación tonal muy agradable y, revelada en Rodinal, un grano apreciablemente más fino que la Ilford que ya había utilizado en otras ocasiones.

A pesar de la escasa sensibilidad, recuerdo el IE de 80, con el 50/1,7 puedes afrontar una abundante cantidad de situaciones en una mañana nublada de invierno.

Exponiendo por debajo de su sensibilidad nominal, se ahuyenta el fantasma de la subexposición, si bien es cierto que nunca me ha preocupado mucho. El fotómetro de la MX mide correctamente las luces.

En líneas generales, considero que es una de las películas de las que he usado en los últimos tiempos que mejor resultado me ha dado. La única pega que le veo es que tiene una estabilidad dimensional menor que las Ilford, y se curva bastante más, lo cual puede ser una pega al digitalizarla en el Epson Perfection V600 Photo que uso en casa.

Pero he salido adelante sin mayores problemas. La única cuestión ahora es la facilidad o la dificultad para encontrarla a un coste razonable. Tengo que ver si la puedo conseguir en Zaragoza o si hay que pedirla por internet, lo cual suele aumentar los costes, por el envío.

La Ilford FP4 Plus, disminuyendo el IE de 125 a 100, ha mejorado respecto a otras ocasiones, en las que aunque ofreciendo buena nitidez de imagen, resulta un grano un poco más escandaloso de lo previsto. No parece llevarse muy bien con el Rodinal.

Soy consciente de que el Rodinal no es un revelador de grano fino, pero esperaba un resultado un poco mejor en una película de sensibilidad nominal 125 ISO.

Cierto es que en esta ocasión ha ido muy bien en las escenas con mayor contraste, ofreciendo unos negros profundos y una luces no empastadas.

A partir de ahora, tenderé a usarla a IE de 100 o incluso 80, especialmente en situaciones de contraste elevado. En estas escenas a cumplido muy bien.

Pero no sé que me dice que si encuentro con facilidad la Across, cambiaré de película habitual.