La fotografía como afición y otras artes visuales

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Recomendaciones semanales - del 29 de mayo al 4 de junio de 2017

En una mañana de domingo lluviosa y tormentosa, parece que ha de haber tiempo para redactar las recomendaciones fotográficas de lo que he visto por internet por la semana con más tranquilidad. Porque no parece un día apropiado para salir por ahí. Las tormentas están pasando en sucesión, así que te arriesgas a un buen remojón.

Empezaré hablando de una cuestión técnica. Google ha anunciado que no va a actualizar su colección de software para tratamiento de imágenes fotográficas Nik Collection. Mucha gente ya se está lamentando y se toman iniciativas para evitar la desaparición de este buen conjunto de aplicaciones, muy útiles para el fotógrafo digital. Pero ya era previsible desde el momento en que las liberaron y las hicieron gratis para todo el mundo. Cuando adquirieron este software, fue cuando se interesaron por Snapseed, en cuya aplicación móvil se han volcado, y en la que probablemente están repercutiendo toda la tecnología acompañante a todo el conjunto de programas. Realmente, ya en su momento abandonaron la rama de Snapseed para el ordenador de sobremesa. Y estaba cantado que con la Nik Collection iban a hacer lo mismo. Las compañías actuales suelen ser destructivas en sus adquisiciones. Compran otras compañías que han hecho cosas buenas y constructivas y han desarrollado tecnologías, no porque les interesen esos productos, sino por las tecnologías. Compañías como Google, son generalistas, dirigidas a las masas, por lo que las aplican a los productos para esas masas, y acaban abandonando y destruyendo el producto específico que interesaba a los fotógrafos de verdad y no a las personas que enredan con la cámara del móvil. Sucede también en otras ramas empresariales. La empresa capitalista no genera valor salvo si les genera muchos beneficios. Los beneficios marginales o los beneficios para la comunidad de personas non les interesan. Causa perdida la recuperación y avance de la Nik Collection.

Bueno, la entrada de hoy, la estoy ilustrando con fotografías realizadas con una de las películas negativas en color más baratas del mercado, si no la más barata. Es la Fujicolor C200 de Fujifilm. Probablemente una redenominación de alguna antigua versión de las Superia de 200 ISO u otra serie parecida. Una tecnología amortizada y fácil de producir, que probablemente se vende también bajo otras marcas, se habla de las Agfacolor Vista 200 como una versión de la misma película, y que por lo tanto se puede vender barata. El caso es que tiene un comportamiento digno. Las fotografías de hoy están hechas con dos cámaras distintas. Algunas proceden de la Canon EOS 100 con el objetivo Olympus Zuiko 21/3,5 adaptado con una montura Canon EF, y otras proceden de un carrete que le puse a mis sobrino Diego de 8 años en la "patatera" Cámara Safari Indiana Jones, una versión de las Werlisas más básicas de plástico, que compré hace un tiempo en un mercadillo por dos euros. Como Diego no hizo las 36 exposiciones, las terminé yo hace unos días para llevarlo a revelar. Supongo que podréis adivinar qué fotos vienen de cada cámara.

En cuanto a las recomendaciones de hoy, empezar por una noticia luctuosa, la del fallecimiento de la fotógrafa norteamericana Marie Cosindas, de la que además hablé hace poco en este sección que aparece casi todos los domingos en estas páginas. Marie Cosindas fue una pionera del color, y se destacó por su habilidoso y artístico uso de las grandes cámaras para película polaroid de formato grande. Tanto en bodegones como en retrato. Una fotógrafa interesante y menos conocida de lo que merecería. Nos informaron de la noticia en L'Oeil de la Photographie.

Marie Cosindas llegó a estas páginas gracias un artículo de los que publica el mejicano Oscar Colorado en su blog Oscar en fotos. Con cierta frecuencia, yo creo que todas o casi todas las semanas, publica algún artículo con una galería de fotografías y una pequeña biografía de algún fotógrafo de interés. No necesariamente de los más conocidos.

Por ejemplo, para esta semana tengo dos de ellos. Uno que apareció hace ya unos días, que trata sobre el rumano establecido en Francia, creo que también nació en Francia pero creció en Rumania, Éli Lotar. Aunque poco conocido por el público en general, se movió activamente por los círculos surrealistas, y también le dio a la filmación cinematográfica, colaborando eventualmente incluso con Luis Buñuel. No era un surrealista puro, y en sus fotografías no dejaba de incluir un contenido social importante. Largo tiempo olvidado, parece que poco a poco vuelve a ser conocido, por lo menos en los medios interesados por la fotografía.

En fechas más recientes, Colorado nos ha ofrecido un artículo sobre el fotógrafo italiano Giuseppe Cavalli. Encuadrado dentro de lo que se denomina el formalismo italiano, fue un defensor a ultranza de la fotografía como una de las bellas artes, repudiando la fotografía documental y, especialmente, aquella que se ponía al servicio de la propaganda fascista. Buscaba la belleza y la poesía en los objetos cotidianos, y por ello fue autor de bellos bodegones muy minimalistas con predominio de las claves altas. A mi me gustan bastante estos bodegones.

Se nos echa encima PhotoEspaña 2017, marcando aniversarios redondos. 20 años, ya. Yo visité alguna de sus primeras ediciones en los años 90. Por lo tanto, irán apareciendo por aquí recomendaciones de algunos de los artistas expuestos. Aspiro a viajar a la capital y visitar algunas de las exposiciones, además de las que puedan aterrizar en Zaragoza. Que alguna habrá. De momento, de algunas de las exposiciones se hacen en eco incluso en el extranjero. Porque parece que durante la duración del certamen, la Fundación MAPFRE en Madrid va a tener abierta una amplia retrospectiva de la mejicana Graciela Iturbide, probablemente la más influyente fotógrafa contemporánea mejicana. Tanto en su país como fuera de él. Habrá que hacer por ir a verla.

En Clavoardiendo Magazine nos han hablado esta semana, y han entrevistado, al fotógrafo español Ciuco Gutiérrez, que también va a tener su espacio en PhotoEspaña, en lo que se llama Festival Off. Es decir, no en una de las exposiciones oficiales del certamen, sino en alguna de las galerías que se suman al mismo y que organizan su propia exposición. Su colorido trabajo, de carácter conceptual y muy ligado a la cultura pop me parece muy interesante y conviene ser conocido para estar al tanto del panorama de la fotografía actual en España.

En Barcelona, y también alojada por la Fundación Mapfre, fuera del festival, que no suele vincularse a la capital catalana, aunque sí a otras ciudades de la geografía española fuera de Madrid, vamos a tener un exposición dedicada a Duane Michals. Uno de los fotógrafos conceptuales más importantes, influyentes y prestigiosos de las últimas décadas en Estados Unidos. A mí me gusta bastante, y aprovecharé mi regreso de un próximo viaje de vacaciones para hacer noche en la ciudad condal y dedicar una mañana a ver la exposición. Que seguro que me gusta mucho. Encontré la noticia de forma casi simultánea en Clavoardiendo Magazine y en Albedo Media (DSLR Magazine). Si se puede visitar, considero que es una exposición imprescindible, aunque no la haya visitado todavía.

Sí que me llamó la atención un artículo dedicado hace unos días en L'Oeil de la Photographie a los franceses Pierre et Gilles. Esta pareja de fotógrafos mantienen una estética y estilo muy característicos a lo largo de su carrera. Grandes formatos, muy coloridos, a partir de escenografías muy barrocas y elaboradas, que se complementan con pintura a mano, para unas obras que se aproximan al kitsch, pero que no dejan de llevar una carga conceptual notable. Muy comprometidos con la causa y la cultura gay, tiran de referencias que se pueden obtener de la historia del arte, con frecuencia de la imaginería religiosa, para exponer su visión. Quizá no es el estilo de fotografía que más me atrae, pero no dejo de reconocer el importante trabajo de esta pareja, que conozco desde que en diciembre de 1996 pude visitar una exposición suya en la Maison Européene de la Photographie en Paris y que ya me dejó bastante sorprendido. No caen bien en los medios más conservadores, especialmente en los católicos, por esa apropiación de la imaginería religiosa para llevársela al campo de la cultura y los valores gays.

Sicilia es una isla, un territorio, apasionante. Cargado de historia y cultura, que se remontan a la Magna Grecia y aun más atrás, hoy en día es un lugar cargado de contrastes, que todo el mundo me recomienda visitar aunque no he encontrado ocasión todavía. En cualquier caso, la vida de la población ha estado marcada durante décadas por la corrupción del poder, el crimen organizado y el abuso sobre la población y el territorio. Muchas veces se asocia a las mafias con crímenes como el tráfico de drogas, el proxenetismo y tráfico de mujeres y otros similares. Pero probablemente lo peor es la corrupción que ejercen sobre la clase política y el parasitismo sobre los fondos públicos. Eso es lo que intenta trasmitir el fotógrafo Mimi Mollica con su descarnado trabajo en el que sus fotografías muestran una mezcla de vida cotidiana, la influencia de la religión, los desastres urbanísticos y el ambiente mediterráneo de la isla en un blanco y negro expresivo y contrastado. Nos lo contaron en American Suburb X (ASX).

Una sensual y voyeuristica fotografía que apareció en el twitter de Semiotic Apocalypse, también conviene seguir su Tumblr porque no siempre coincide lo que aparece en ambas cuentas, me llevó a conocer el trabajo del japonés Noritoshi Hirakawa. Aunque con un estilo propio y distintivo, parece que Noritoshi quiere seguir la senda abierta por Nobuyoshi Araki, de abordar el mundo del erotismo y la sensualidad de una forma directa y con ese tono de voyeur que ya he mencionado. No obstante, más aireado por el mundo, residente en Nueva York, y abierto a otras disciplinas como la filmación, las performances o las instalaciones, su visión es más universal y próxima al mundo occidental.

Terminaré con una recomendación colectiva. Hace un par de días The British Journal of Photography Online, la más veterana de las revistas de fotografía del mundo, nos hablaba de un conjunto de 10 fotógrafos emergentes, jóvenes, pero ya establecidos y reconocidos, que siguen utilizando la película tradicional. Es interesante leer el artículo. La idea básica que transmiten las minientrevistas a los diez autores es que, si bien la fotografía digital es más conveniente por economía y cuestiones prácticas en los trabajos más comerciales y por encargo, la película tradicional, la materialidad del medio, parece de elección para muchos fotógrafos artísticos que prefieren hacer su trabajo más personal con estos materiales. Lo entiendo, y me parece interesante. Cada vez me doy cuenta más que la inmediatez de lo digital suele acompañarse de imágenes efímeras, que no duran, que no cuentan, y que conllevan poca reflexión y una carencia de experiencia interior. Pero por supuesto cada cual lo vive a su manera.

Mirando la cielo - Introduciéndome en la astrofotografía sin telescopio

Primero, un poco de historia personal. Yo soy un chico de ciencias. Muy de ciencias. El pensamiento y el método científico, sus dosis de sano escepticismo y su necesidad de un proceso ordenado de creatividad y razonamiento, siempre se han adaptado bien a mi forma de ser. Me orientaron en mis elecciones académicas y profesionales, me ayudan a una toma de decisiones rápida y sensata y me resuelven un porcentaje alto de situaciones cotidianas. No desdeño, sin embargo, muy al contrario, las ideas y las formas de trabajar que surgen de las humanidades, de las letras o de las artes. Frente a quienes tienden a contraponer, yo las veo como disciplinas complementarias. Pero voy a ser muy duro. A lo largo de mi vida, me he encontrado con muchos más dogmáticos e intransigentes entre las personas del mundo de las letras y las humanidades que desprecian las ciencias, que en el caso contrario. El escepticismo inherente al pensamiento científico es una vacuna eficaz contra los dogmas y las intolerancias.

Como consecuencia, todo tema relacionado con las ciencias siempre me ha interesado. Y uno de los que más, es inevitable si te planteas la clásica pregunta del ¿qué hago yo aquí?, es mirar al universo e intentar descubrir que es y como funciona. Y para mirar al universo, sólo tenemos que hacer algo. En una noche sin luna, lejos de las ciudades, mirar hacia arriba. Al cielo. Y eso es algo que empecé a hacer muy joven. Tengo un razonable conocimiento del paisaje del cielo nocturno en el hemisferio boreal. A ver cuando encuentro la ocasión para ir a disfrutar del austral.

Curiosamente, a pesar de la afición por la afición que me surge en un momento dado en los años 80 del siglo XX, me costó tiempo asociar ambos centros de interés. Y nunca los he conseguido acomodar juntos; han discurrido de modo paralelo. Con algunos jalones por el camino... por ejemplo, la visita del cometa Hale-Bopp.

El cielo del hemisferio boreal en la primavera de 1997 fue un espectáculo impresionante, con aquel gran competa, el Hale-Bopp, que nos visita cada 2537 años. Con sus dos colas visibles, una azulada, apuntando al sol, otra amarilla, más curvada, y una tercera no visible a simple vista, es uno de los cometas más llamativos de los que se tiene constancia, si no el que más. Tras observarlo en varias ocasiones, me armé de mi Pentax MX, el SMC-M 50/1,7 y un carrete de Fujicolor 1600 y me fui a fotografiarlo en las cercanías de Castejón de Valdejasa. Hoy hubiera elegido un equipo muy distintos y hubiera obtenido mejores resultados, pero el que no sabe... hace lo que puede. Además, el núcleo del cometa estaba muy cercano en apariencia a la constelación de Casiopea, y eso lo hacía más bonito. ¿No lo veis claro? Os lo remarco.

Esto despertó en mi las ganas de hacer fotografía astronómica. Aunque mis conceptos no estaban muy centrados. Lo reconozco. Durante un tiempo acudí con la Agrupación Astronómica Aragonesa a observar en sus salidas nocturnas a Monegrillo. No hice fotos. Me recomendaron que antes de ponerme a acoplar la cámara de una forma u otra a un telescopio, me tenia que acostumbrar a observar con estos instrumentos, y a moverme ágilmente por el cielo. Cuando ya me estaba animando, mi madre cayo enferma y dejé de acudir. A lo que falleció me madre, en 2003, yo estaba con la cabeza en otras cosas. Y la fotografía empezaba a avanzar por caminos muy distintos. De ese año es también mi primera cámara digital.

El caso es que durante más de diez años volvieron a ser dos centros de interés que caminaron por caminos distintos no convergentes.

Hace unos días, José Miguel Aznar (Masjota), un amigo y excelente aficionado a la fotografía, especialmente de naturaleza, propuso en el grupo Fotógrafos en Zaragoza una salida nocturna para la noche del sábado 27 al domingo 28 de mayo. El objetivo era, aprovechando la luna nueva, ligeramente creciente, que iba a aparecer muy tarde en el cielo, ya de madrugada, hacer fotografías de la Vía Láctea.

Vayamos con la primera que hice que me servirá para comentar las circunstancias de la noche.

Tomada poco después de la medianoche en algún lugar de Los Monegros elegido por el elegante pitón rocoso que permitía tener un buen primer plano en el paisaje nocturno, nos muestra que tuvimos un problema de presencia de nubes durante toda la noche. Que además reflejaban la luz de los núcleos de población y hacía que tuviéramos más contaminación lumínica de la esperada.

En cuanto al equipo digital, también me llevé una cámara para película tradicional de la que hablaré después, opté por uno ligero. Que fuese adecuado al trípode de viaje, porque el más grande iba a estar ocupado con la otra cámara. La Olympus OM-D E-M5 era la opción más razonable. Estuve pensando en llevar o el zoom Olympus 12-40/2,8 que me daba más ángulo de visión a 12 mm (equivalente a un 24 mm en formato de 24 x 36 mm) o el PanaLeica 15/1,7, más cerrado (equivalente a un 30 mm en formato de 24 x 36 mm), pero un paso y un tercio más luminoso que el anterior. Al final opté por este. Ambos son buenas ópticas. Pero los 30 segundos que di en esa primera exposición fueron excesivos, y las estrellas no eran puntuales. Pasé a usar durante el resto de la noche una exposición de 15 segundos con el objetivo a f/1,7. Una de las ventajas del micro cuatro tercios es que la profundidad de campo es mayor, y es más fácil conseguir el conjunto enfocado. El inconveniente, más con mi ya veterana cámara, que va a cumplir 5 años, es que el ruido electrónico es más aparente que con otros sistemas de captores de imagen más grandes.

En mi segunda exposición,...

Las cosas mejoraron. Las estrellas aparecían genuinamente puntuales, elegí una porción del cielo que me parecía más limpia de nubes, y la vía láctea estaba ahí presente. Manteniendo cierto interés el suelo del paisaje, gracias a las siluetas de los montes y a las luces de la civilización en la distancia.

Además, me aparecieron dos estelas, que en estos momentos no me siento capacitado para decir si son satélites artificiales o si por ventura alguna de ellas pudo ser un meteorito entrando en la atmósfera terrestre. ¿Quizá la más débil?

A partir de ahí, todo fue ir haciendo pruebas toda la noche.

Poco a poco, con una reflexión razonada de hacia donde apuntar, pero manteniendo los ajustes de enfoque y exposición, fui consiguiendo imágenes de la Vía Láctea en la que esta se veía más claramente. Es cierto que poco a poco comprendí hasta que punto un angular más amplio es interesante para conseguir una visión más espectacular de la misma. Pero ahí estaba. Se diferencian claramente las nubes terrestres, de tono amarillento por la contaminación lumínica de las poblaciones, de las acumulaciones de gases y polvo que se acumulan cuando miramos hacia la regiones centrales de nuestra galaxia, de tonos más azulados.

Por supuesto, es clave para conseguir estas imágenes el procesado posterior, que yo he realizado en Adobe Photoshop Lightroom. Hay que jugar con cuidado y habilidad con los controles de exposición, contraste, claridad y la herramienta "neblina (dehaze)" para ir resaltando la galaxia en la que vivimos sobre el fondo del cielo. Mi versión de Lightroom, que no es la de suscripción, no tiene la herramienta "neblina (dehaze)". Pero conseguí hace tiempo unos preajustes que la replican muy bien. También se puede conseguir con combinaciones de las herramientas "contraste" y "claridad", de los que tengo que tirar en caso de ajustes zonales, que no afecten a todo el conjunto de la imagen. Pero en cualquier caso, este es un ámbito en el que tengo mucho margen de aprendizaje todavía. Y también en el de corregir el color, tema que en cualquier género de fotografía siempre me genera muchos dolores de cabeza.

Esta última imagen tomada con el 15 mm podría haber estado muy bien si no fuera por la impertinente nube que me tapa lo más interesante de la galaxia. Una pena.

Como curiosidad, también llevaba encima mi ojo de pez/tapa de cuerpo de cámara de 9 mm de focal y f/8 de apertura fija. Hice un par de fotos con él, aumentando la exposición a 30 segundos y la sensibilidad a 3200 ISO en lugar de 1600 ISO, para compensar la mucha menor luminosidad. Pero no lo neguemos. Aunque me ha funcionado en algunas ocasiones en modo reportaje, el objetivo es una calamidad óptica y causa unos destrozos en la delicada imagen del cielo nocturno que no te quiero ni contar. Estos es lo más razonable que he conseguido a partir de esta óptica.

Pero como os he contado, hubo otra cámara en juego. Una para película tradicional. Me llevé la Hasselblad 503CX con el Distagon 50/4, un gran angular equivalente a un 28 mm por decir algo en el formato de 24 x 36 mm, y algún rollo de Fujifilm Neopan 100 Acros. Esta película me pareció especialmente adecuada para mis fines por los siguientes motivos. Ofrece unos negros profundos, es de grano muy fino, y se ve muy poco afectada por los fallos en la ley de la reprocidad. Hasta 2 minutos de exposición no se ve afectada, y a partir de ahí sólo hay que corregir el equivalente a un paso de exposición.

El objetivo era obtener paisajes nocturnos de largas exposiciones, con las estelas de las estrellas girando sobre nuestras cabezas. En realidad somos nosotros los que damos vueltas, bajo un cielo relativamente estático, pero estamos hablando de movimientos aparentes. De entrada intenté una circumpolar, apuntando a la Estrella Polar, en la Osa Menor. Tiempo de exposición, 30 minutos. Apertura, f/4. Enfoque, a la hiperfocal, usando la escala de la que dispone el objetivo a tal fin.

Revelada en Kodak HC-110 durante 7 minutos a 20 ºC en una dilución E (1:48), después de digitalizar el negativo he ajustado el contraste un poco. Dejando aparte que al encuadrar a oscuras el horizonte me ha salido más alto de lo que me apetecía, para ser mi primera circumpolar, con un tiempo modesto de exposición, no está mal. Hay una misteriosa línea negra que va de arriba a abajo en el negativo y que desconozco a qué se debe. Sólo aparece en los dos negativos que expuse esa noche.

El siguiente lo hice apuntando aproximadamente al ecuador celeste. En dirección opuesta a la anterior. Idénticos parámetros salvo un tiempo de exposición de 20 minutos en lugar de media hora. Aquí he eliminado esa línea negra con el pincel corrector en Affinity Photo, que es el programa de tratamiento de imagen donde he realizado el procesado posterior a la digitalización. El ecuador estaba un poco más alto de lo que yo pensaba y las estrellas que aparecen son ya del hemisferio austral celeste por lo que la curvatura es inversa a las de la circumpolar.

En líneas generales, teniendo en cuenta que es mi primera noche en serio con este tipo de fotografía, me encuentro bastante satisfecho. Obviamente, me queda mucho margen de aprendizaje. Pero no está mal.

Terminaré con flores. El carrete de Fuji Acros admitía doce exposiciones y sólo hice dos en esa noche. Por lo que el resto lo disparé a mis orquídeas en casa. Os dejo con una de las fotos.

Cinestill 800T 120 - Uso de la película en situaciones diversas

Hace algo más de dos meses publiqué un artículo en estas páginas sobre la Cinestill 800T en su versión para formato medio, en rollos de formato 120. Fue una prueba bastante controlada, en un museo, con iluminación más o menos controlada, sin follón, con tiempo para medir correctamente la luz. Y la cosa fue bastante bien. En las semanas siguientes fui exponiendo otros rollos de los que había recibido por participar en la iniciativa de financiación colectiva para el desarrollo de la película. Y ya yace un tiempo que tenía ganas de completar las sensaciones que tenía sobre la película.

Por ejemplo, en casa, con la cámara sobre el trípode, para la naturaleza muerta o bodegón, con iluminación continua de tungsteno.

Pocas quejas aquí. La situación era parecida a la del artículo sobre las fotos realizadas en el Museo Pablo Gargallo. Expuesta con la Hasselblad 503CX y con medición cuidadosa del motivo, con la luz controlada en todo momento, la principal diferencia radicaba en que los tiempos de exposición eran más largos y que para acercarme a a las orquídeas que constituyeron el motivo principal, hube de usar tubos de extensión. Ambas circunstancias pueden conllevar un riesgo de subexposición. Por el fallo en la ley de la reciprocidad en la exposición cuando los tiempos de obturación son largos y por la luz que se comen los tubos de extensión. Pero midiendo con cuidado, este último factor quedó fácilmente compensado, y a las velocidades usadas, de pocos segundos, el fallo en la ley de la reciprocidad no pareció importante.

Otra cuestión fue salir a la calle con una cámara más pensada para el reportaje, y midiendo sobre la marcha las escenas callejeras.

Todas las fotografías a partir de aquí en adelante están realizadas con la Fujifilm GS645S Wide 60 Professional. Cámara telemétrica de formato 6 x 4,5 cm, con un objetivo fijo de 60 mm f/4. Un objetivo a caballo entre un angular muy largo y un estándar muy corto, focal polivalente propia de reportaje, similar a un 37 o 38 mm en el formato de 24 x 36 mm.

La conclusión es muy sencilla. Mientras a la película le llegue suficiente luz, como en las tres fotografías anteriores, las cosas van bien. Estamos ante una película negativa, y tenemos que recordar que con las película negativas hacemos aquellos de exponer para las sombras. No permitir que estas queden empastadas y sin detalle. Si intentamos recuperar una sombras negras, empezaremos a tener problema de grano, que en principio se mantiene muy contenido.

Ningún problema tampoco con los escaparates a poco que estén uniformemente iluminados.

Pero cuidado con quedarnos cortos de exposición, porque entonces los colores son más difíciles de controlar y el aspecto de las zonas menos iluminadas es más feo o sucio. El revelado me lo han hecho aquí en Zaragoza en Revelatum Revelado Analógico, con mucho cuidado y esmero. Pero donde yo no he dado previamente suficiente luz a la película, milagros el buena amigo Alex no puede hacer. De todas manera, muy buen trabajo.

Con las cámaras como esta Fujifilm, hay que tener en cuenta que disponen de un fotómetro incorporado que no mide a través del objetivo y que mide un ángulo de luz aproximadamente igual o un poco inferior al de la visión del objetivo incorporado en la cámara. Pero son más proclives a errores de exposición que un fotómetro puntual o parcial, o una medición de la luz incidente del sujeto principal. Por lo tanto, en caso de que no se esté tan familiarizado con las características de la medición de la luz, puede ser una medida de precaución ajustar un índice de exposición de 400-500 en lugar de usar los 800 ISO de sensibilidad nominal de la película.

También me he encontrado con otro problema, que ha aparecido en uno de los negativos, y es que pueden aparecer artefactos luminosos debidos a descarga de electricidad estática dependiendo de como sea el sistema de avance la película y las condiciones de sequedad/humedad de la atmósfera.

Aunque hay gente que parece que le hacen ilusión estas cosas, yo creo que cuando estás pagando entre 11 y 15 euros por un carrete de formato 120, que no puedas controlar el resultado de tus fotografías y estés al albur de fenómenos aleatorios es un problema. Espero que en los lotes de producción habitual esto no suceda.

Por lo tanto, estamos como ya preveíamos, ante una película bastante utilizable, una vez que se resuelvan algunos de los problemillas detectados. Como el de la electricidad estática o el de la longitud un poco excesivamente ajustada de la tira de película que comenté en la entrada anterior.

Por lo demás, la película va bien, y ofrece lo que promete. Una sensibilidad alta con un grano contenido para nuestras cámaras de formato medio. Aunque cara, eso sí. Habrá quien prefiera tirar de Kodak Portra 800, una película muy versátil, y que se puede forzar algún paso sin mucho problema. Eso sí, teniendo en cuenta que cuando fotografiemos con luz artificial perderemos algún paso de sensibilidad. Por el filtro corrector, o por que aunque compensemos con un filtrado del color en la copia o digitalización, tendremos que tener en cuenta la distinta sensibilidad para los colores de la película. Un revelado forzado un paso de Kodak Portra 800, supondría haber expuesto en luz artificial de tungsteno como poco a un índice de exposición de 1000. A penas 1/3 de paso más que la sensibilidad nominal de la película, teniendo que forzar en el revelado, como hemos dicho, un paso.

Eso sí... Uno de los negativos de mis carretes de Cinestill 800T 120 fue realizado con luz de día... Y con el ajuste correspondiente en la digitalización no quedó mal. Pero volvemos a lo mismo, en ese caso conviene sobrexponer un paso la película, y para eso ya tenemos excelentes productos como la Kodak Portra 400.

Recomendaciones semanales - del 15 al 29 de mayo de 2017

Después de un domingo de descanso en esta sección casi semanal debida a mi viaje por el norte de Italia y por las regiones adyacentes a la frontera germanosuiza, vengo con una nueva edición de mis recomendaciones semanales, muy asociada a este viaje. Aunque habrá alguna cosita más. Lo que pasa es que la noche de este sábado al domingo, trasnochamos mucho para ir a hacer fotografías nocturnas de la bóveda celeste. Y me daban casi las seis de la madrugada cuando me acostaba. Así que he ido todo el día como los zombis. Y además con una novedad fotográfica en la familia de la que os hablaré en unos días. Por ello, he trasladado mis recomendaciones fotográficas al lunes.

Todo ello aderezado con algunas fotografías del viaje.

Lo podemos comprobar día tras día; en los viajes contemporáneos, el acto fotográfico por excelencia es el selfi, el autorretrato realizado con la cámara del teléfono móvil para anunciar al mundo "yo estoy aquí". Duomo de Milán.

En los días que estuve de viaje, los cinco primeros me alojé en Milán. En casa de unos amigos muy queridos, que me apetecía ver. En los últimos años, hemos coincidido en distintos viajes por Italia durante mis vacaciones de Pascua, pero este año no pudo ser. Así que lo he compensado haciéndoles una visita. No voy a entrar ahora en mis actividades en la ciudad "meneghina" y sus alrededores, que ya he comentado previamente. Decir que cursé visita al Museo del Novecento, situado en la Piazza del Duomo, adyacente a la majestuosa catedral milanesa. Tratándose de un museo dedicado al arte moderno y contemporánea, esperaba ver alguna muestra del arte fotográfico... pero mi gozo en un pozo. Hasta cierto punto... En las muestras de la colección permanente no había representantes de la fotografía. Pero con motivo de una exposición temporal denominada "New York, New York" sobre arte contemporáneo norteamericano, en el archivo del museo había una exposición dedicada al viaje y estancia del fotógrafo italiano Ugo Mulas, con un interesante libro de fotografías que publicó en el que nos muestra su relación con "The Factory" de Andy Warhol. Por cierto, que no me importaría hacerme con una copia de ese libro, pero sólo he encontrado de momento una, usada, es de 1967, y cuesta más de 1.100 euros. Va a ser que no.

Las fotografías de Ugo Mulas "salvaron" fotográficamente la visita al Museo del Novecento,... aunque el museo tiene otros muchos centros de interés dentro del arte moderno. Como el futurismo y el "arte povera", corrientes con mucho impacto en la península italiana, cada una en su momento.

Donde sí que pude disfrutar abundantemente de la fotografía fue en la Fotostiftung Schweiz, oficialmente Schweizerische Stiftung für die Photographie (Fundación Suiza para la Fotografía). Esta es una fundación privada, aunque colabora con los poderes públicos suizos para mantener el Fotomuseum Winterthur, museo de la fotografía de la ciudad de Winterthur, uno de los centros más prestigiosos para la conservación, el impulso y el estudio de la fotografía en Suiza y en Europa.

Voy a explicar la peripecia un poco más despacio. Cuando hace unos meses comprobé que mi Plaubel Makina 67 tenía algún problema que hacía que precisase un paso por un servicio técnico busqué y pregunté en Internet. Y hay trabe contacto virtual con una persona, un aficionado a la fotografía que yo estaba convencido era alemán. No doy sus detalles porque el es una persona muy privada y me pidió expresamente que lo mantuviese en el anonimato. De hecho, me enteré de su nombre, lo conocía por pseudónimo, cuando nos encontramos en Constanza para cenar un día. Pero resulta que no es alemán, sino suizo. Vive en Kreuzlingen, que es la ciudad fronteriza adyacente a Constanza. De hecho, cuando quedamos ese martes a cenar, vino a recogerme a la puerta del hotel caminando, porque le suponía un ligero paseo. Yo le hablé de mi interés por el museo de la fotografía de Winterthur. Y se ofreció a acompañarme. Me preguntó qué iba a hacer al día siguiente, y le hable de mi plan de coger un barco por la mañana para hacer la travesía del Rin hasta Schaffhausen y visitar las cataras del Rin (Rheinfall) en Neuhausen).

Manifestó que, si no me importaba, le gustaría acompañarme. Y así hablaríamos largo y tendido sobre fotografía. Me pareció estupendo. Esta persona es muy privada, pero he deducido que es en gran medida por timidez. Porque es absolutamente encantadora y amable. Así que tras visitar las cataratas, cogimos un tren a Winterthur. Y un poco después de las cinco de la tarde llegábamos al museo en Winterthur. Fuimos afortunados. Era miércoles. Y los miércoles el museo cierra a las 20:00 horas en lugar de las 18:00 horas, lo que nos permitía visitarlo con calma. Y encima, ese día, es gratuito. Que no es barato, habitualmente.

Tiene dos edificios, uno sería el de la fundación y el otro el del museo, aunque hay salas de exposición en ambos. Y un "bistro" muy mono, tienda-librería, etcétera, etcétera, etcétera. Bueno, y la para de trolebús más cercana se denomina "Fotozentrum". Así que no es difícil saber como ir.

Pero vamos a lo importante. Las exposiciones.

La primer que vimos fue una dedicada al fotorreportero suizo Dominic Nahr, bajo el título "Blind Spots", dedicada a lo conflictos en África que han perdido su "interés de actualidad" y permanecen como conflictos ignorados por la mayor parte de la gente y la prensa, aunque con graves consecuencias humanitarias para las poblaciones locales. Mali, Somalia, Sudán del Sur, República Centroafricana,... son algunos ejemplos.

Me gustó mucho, tanto por el compromiso del fotógrafo como por la calidad técnica y estética de la obra, con un dominio del color, de la composición y de la oportunidad excelentes.

Por supuesto, la propiedad intelectual de las obras reproducidas es de sus autores, en este caso, Dominic Nahr.

En la segunda exposición, "Situations", nos encontramos con presencia española. Entre otros autores, ya que se trata de una colectiva, encontramos a Cristina de Middel, con un trabajo que me recordó mucho a su proyecto Party. Si en aquel partía de los textos de Libro Rojo de Mao Ze Dong para reconstruir la realidad de la población china actual, eliminando párrafos enteros y dejando algunas palabras que formaban frases totalmente fuera del contexto original, en esta ocasión este trabajo lo hace con las primeras planas de grandes periódicos. En los que además, sustituye las fotografías originales por otras cuyo contenido son gatitos, flores o brécol. El tema de la exposición es la falsedad en los mensajes de los medios de comunicación y de los políticos en el mundo actual. Eso que han llamado algunos la época de la "posverdad", no sé muy bien porque no le llaman directamente "época de las mentiras". Los mensajes se maquillan, las noticias que interesan se ocultan y se nos hace creer que vivimos en un mundo diferente. Puro Orwell. El problema es que tienen razón.

Obra de Cristina de Middel, sobre una portada de un antaño prestigioso diario españo. Ya no. Lo del prestigio, digo.

Había otros fotógrafos  y autores presentando su obra sobre el mismo tema pero con distintos enfoques. Me interesó especialmente el trabajo audiovisual "Cloud Bomb Atlas" de Forensic Architecture, en el que este colectivo evalúa a partir de los vídeos tomados con los omnipresentes móviles, los puntos de impacto de los bombardeos en distintas partes del mundo, y que muchas veces llevan a lo que se llaman "daños colaterales". Es decir, muerte de civiles, a veces equipos humanitarios en hospitales y escuelas, con muerte de niños, por bombas que no necesariamente son lanzadas por los "malos". Con frecuencia son bombardeos de aquellos países que dicen defender la democracia.

Estudio de "Forensic Architecture" de un bombardeo con 25 muertos a un hospital de Médicos sin Fronteras en Siria, llevado a cabo probablemente por Rusia por las fuerzas gubernamentales sirias, aunque ambos lo han negado. No fue obra de los radicales islamistas.

Pero sin duda, la exposición estrella del momento es la dedicada al fotógrafo nortemericano Danny Lyon. Con 75 años que cuenta actualmente, todavía está en activo, desde la década de los años 60, en la que es conocido por su profunda implicación y compromiso con el movimiento de los derechos civiles, siendo un defensor destacado de la causa de las comunidades afroamericanas a través de sus fotografías, que tuvieron un impacto real en varias ocasiones. Véase el caso de las adolescentes retenidas ilegalmente conocido como Leesburg Stockade. Un caso como muchos otros que debería avergonzar profundamente a un país como Estados Unidos que en la posguerra mundial se autoproclamaba defensor de la democracia. Y no. Lyon estudió también algunos grupos de la cultura "underground", fue crítico con la guerra, allá donde se produjese, analizó y criticó los destrozos urbanísticos en Nueva York, se involucró con los grupos estudiantiles críticos con el sistema o se introdujo en las cárceles más duras del sur de los Estados Unidos. Desde mi punto de vista, un auténtico defensor de la democracia y la libertad, y un excelente fotógrafo documental. También ha realizado a lo largo de su vida varios cortometrajes.

Autorretrato de Danny Lyon.
Uso de una de sus fotografías para material de protesta contra la actitud de las fuerzas policiales en la represión de movimientos civiles.

Con respecto al viaje, no tengo más que decir. Un par de comentarios, aunque sean breves, sobre cuestiones que han surgido en estas dos semanas.

En el blog de Vantage nos hablan de cinco colectivos de fotógrafos, procedentes de centros educativos del Reino Unido, que nos comentan será interesante seguir en los próximos tiempos. Se trata de los siguientes:

XXI

Napier

Ocular

Fovea

UOS Degree Show

Es interesante conocer lo que hace la gente más joven en el mundo de la fotografía.

Finalmente, en Believe In Film, nos hablan del saber aparentemente desaparecido con el colapso de algunas empresas que en su momento fueron importante o lo fueron todo en su campo, y en este caso en el de la fotografía. Es el caso de Eastman Kodak, empresa casi sinónimo de fotografía en otros tiempos y que hoy está convertida en una sombra de lo que fue. Sin embargo, acumuló mucha experiencia y mucho saber, que están en riesgo de desaparecer. Afortunadamente, en internet se pueden encontrar mucchos documentos. En particular nos recomiendan buscar en archive.org los documentos de Eastman Kodak, y nos ofrecen los enlaces a siete de ellos, como ejemplos de documentos de interés. Dada la naturaleza de la página que lo hace, relacionados con el mundo de la fotografía argéntica y fotoquímica. Desde luego, hay para pasarse muchas hora revisando documentos de todo tipo.

Me despido con un ejemplo de la imaginación creativa de los habitantes de Winterthur, encontrada mientras caminábamos por la ciudad de vuelta a la estación de tren, camino de Kreuzlingen y Constanza.

Entre Milán y los pequeños grandes lagos, y el lago de Constanza y el Rin - De vuelta a una cámara réflex para un viaje

Si no recuerdo mal, la última vez que me fui de viaje con una cámara réflex de objetivos intercambiables fue en septiembre de 2009, en una escapada de cuatro días a Lisboa y alrededores. Me fui con la Canon EOS 40D y tres ópticas fijas. Recuerdo el calor que hacía y el dolor en el cuello y la espalda al final del día. Y cómo llegada la tarde prefería hacer fotos con la pequeña compacta Panasonic Lumix LX3 que con la réflex.

Ese mismo verano, precisamente por lo cansado que me resultaba viajar con las réflex de Canon, había probado a viajar por Suiza con un equipo Pentax. La K10D, que compré muy barata de segunda mano, y algunas ópticas fijas y muy ligeras de la marca. Los 10 megapíxeles de aquella K10D competían más que dignamente con los de la EOS 40D. La cámara no era mucho más ligera, algo sí, pero los objetivos sí. Pero por algún motivo, no me llevaba bien con el color que me ofrecía aquella Pentax. Además, en aquel viaje a Suiza, concretamente en una tienda de fotografía de Berna, ya estuve contemplando y admirando una de las primeras Olympus Pen digitales. Pocos meses después adquiría mi primera cámara micro cuatro tercios, y desde entonces no me había vuelto a llevar una cámara réflex digital de viaje. Y mi cuello y espalda, agradecidos.

En julio de 2009, durante una tormenta que nos hizo refugiarnos en unos soportales de Berna donde había una tienda de fotografía, y pude contemplar con interés una de las primeras Olympus micro cuatro tercios. La foto está hecha con la Panasonic LX3, que es básicamente la misma cámara que la compacta Leica que se ve detrás en la fotografía.

 Por lo tanto, llevaba casi ocho años sin sacar a pasear una réflex digital fuera de las fronteras de nuestro país. O mejor dicho, fuera de las fronteras de Aragón. Eso sí. Siempre he tenido en funcionamiento alguna Pentax digital para aprovechar mis ópticas de la marca, de las que tengo unas cuantas. Siempre compradas a bajo coste, de segunda mano o en "outlets". Mi actual Pentax K-S1 me costó unos 320 euros con un objetivo zoom de kit que no uso. La uso especialmente con el SMC 100/4 Macro, para fotografía de aproximación. Y a pesar de ser una cámara planteada como de baja gama, siempre me ha sorprendido su capacidad par ir tirando y la calidad de su sensor Sony de 20 megapíxeles. Y además, al contrario que aquella K10D, me gusta mucho los colores que ofrece.

Siendo una cámara también de tamaño muy contenido y ligera, he decidido llevármela al viaje que acabo de hacer. En una primera parte del viaje, en Milán y alrededores, donde he estado visitando a unos amigos.

Milano-Centrale, estación central de Milán.

Me la he llevado con los tres objetivos DA-Pentax de la serie Limited que tengo. Tres ópticas muy compactas, 21/3,2, 40/2,8 y 70/2,4, casi dentro del concepto de objetivo "pancake", en las que sacrificas la luminosidad por una ligereza y portabilidad superiores, las llevas en el bolsillo sin enterarte, y que tienen una calidad óptica, en general, entre buena y muy buena, con algún pero.

Su primer fogueo serio durante el viaje fue en una excursión que hice a Bérgamo, durante las horas laborales de estos amigos, antes de volver por la tarde a Milán para pasar con ellos la velada.

Entre el Duomo de Bérgamo y la basílica de Santa Maria Maggiore.
Orto botánico de Bérgamo "Lorenzo Rota".
Funicular de San Virgilio.

Viendo la fotografía del insecto os preguntaréis si alguno de los objetivos es macro. No. No lo son, pero no tienen mala distancia de enfoque mínimo, y con la ayuda de una buena lente de aproximación, que tampoco resulta obstrusiva en el equipaje, te apañas para acercarte bastante, como en esa instantánea obtenida en el jardín botánico de Bérgamo.

Al día siguiente, paseé por Milán, que ya conocía. Llena de gente, la propia fauna humana que habita las calles de la ciudad "meneghina" se convierte en el principal motivo de interés.

La retorcida copa del Giro de Italia en la galería Vittorio Emanuele II.
Terrazas del Duomo de Milán.
Arte contemporáneo en el Museo del Novecento.
"Muro delle Bambole" en recuerdo de las víctimas de la violencia de género.
Columnata de San Lorenzo.
Terrazas en los "navigli" (canales) de Milán.
Viajando en un viejo tranvía de madera de vuelta a casa.

No tardé en volver a percatarme de algo que ya sabía, pero que no tenía en mente hasta el momento de empezar el viaje. De los tres objetivos, el angular, ese DA-Pentax SMC 21/3,2 que equivale a un 32 mm en formato de 24 x 36 mm, no hace honor al famoso revestimiento de las lentes que aplica la marca japonesa, y se maneja mal en los contraluces o con puntos de luz intensa en el encuadre, produciendo pérdidas de contraste. Un pena. Pero eso hizo que poco a poco, en lugar de usar como objetivo principal ese angular moderado, que mi costumbre habitual, usase con mas frecuencia el objetivo estándar y el teleobjetivo. Este último el mejor del trío por calidad óptica, sin duda.

No obstante, cuando el sábado salimos todos de excursión al lago de Orta, a visitar la localidad de Orta y la isla de San Giulio, el angular tuvo que trabajar los suyo.

Iglesia de Santa Maria Assunta en Orta.
Embarcadero en la isla de San Giulio, en el lago de Orta.
Esperando una conexión ferroviaria de vuelta a Milán en la estación de Novara.

De otros viajes, conocía ya los cuatro grandes lagos de mayor tamaño, Maggiore, Lugano, Como y Garda. En el fin de semana que pasé con estos amigos, hicimos excursiones a dos más pequeños. Uno de ellos, como ya habéis visto, el lago de Orta. Y el domingo, en un día de calor, y mucha gente huyendo de las ciudades, al lago Iseo. En concreto, nos dedicamos a recorrer el Monte Isola, una de las mayores si no la mayor isla lacustre de Europa, creo.

La luz fue dura, muy contrastada, de verano, pero a pesar de eso, las buenas cualidades del sensor de la K-S1 hicieron que absorbiese sin muchos problemas estos contrastes, y al final tener fotos, si no buenas, al menos pasables como recuerdo de la excursión.

La isla de San Paola desde Monte Isola, en el lago Iseo.
La ribera del lago Iseo en Monte Isola, en la localidad de Carzano.
Estación de Sulzano-Monte Isola, ya de vuelta a Milán, cansados más por el calor que por otra cosa.

Tras estos días en el norte de Italia, en lo que más importante que hacer turismo, que se hizo, era estar con la gente a la que echas de menos por la distancia, cogí un par de trenes, y atravesé por mi cuenta Suiza para llegar a Constanza, a orilla de lago del mismo nombre o Bodensee, en el sur de Alemania. Esta es una ciudad fronteriza, coqueta y tranquila, bonita, famosa por el concilio con el que se dio por terminado el Gran Cisma de Occidente de la Iglesia Católica a principios del siglo XV.

Según este mural, en la ciudad hubo una batalla contra los españoles en 1548; en realidad, fue contra las tropas católicas, austriacas en su mayoría, del emperador Carlos V del Sacro Imperio, y I de España. Pero un monarca alemán, al fin y al cabo.
Los salones del Concilio de Constanza, donde hay un restaurante en el que cené un salvelino que estaba delicioso.

Aparte de pasear un par de ratos por la coqueta ciudad alemana, el primer día completo de estancia en la región utilicé los servicios de transporte público en barco por el Bodensee o lago de Constanza para visitar un par de punto de interés. Por una lado, la pequeña pero bonita localidad de Meersburg en la orilla opuesta del lago. Por otro, la visita imprescindible de la zona, el gran parque botánico de la isla Mainau, un lugar donde disfrutar de todo tipo de plantas y vegetación... y de las mariposas.

Castillo de Meersburg.
Mariposas en la "Schmetterlingshaus" de la isla Mainau.
Jardines de la isla Mainau.

A estas alturas del viaje, mis impresiones sobre llevar como cámara principal la pequeña réflex de Pentax con respecto a los equipos micro cuatro tercios habituales estaba claras.

A favor de la Pentax está el sensor más grande y de buena calidad, con un 25% más de pixeles, más grandes, que los de las Olympus y Panasonic que uso habitualmente en los viajes. Buena representación de los colores, abundancia de información, buena dinámica ante escenas con alto contraste, son ventajas que se notan.

La cámara es algo más grandota que la Olympus OM-D E-M5, pero con un volumen y un peso asumibles para seguir diciendo que viajas ligero. Las ópticas son muy ligeras. A costa de perder luminosidad. Pero como la cámara da al menos un paso más de sensibilidad usable, se compensa. Además el cuerpo es estabilizado. Lo suficiente para aguantar en situaciones difíciles.

Quizá donde más clara esté la diferencia a favor de las micro cuatro tercios es en las ópticas. Los actuales objetivos de Panasonic y Olympus son claramente mejores que esta serie DA Limited de Pentax para cámaras con sensor APS-C. No son malas, ni mucho menos. El 70 mm está realmente muy bien. Pero el mal comportamiento del 21 mm en contraluces y en presencia de luces intensas y un autofoco menos competente y más ruidoso que las micro cuatro tercios, se lleva mal. He echado de menos al Panasonic Leica G-Sumilux 15/1,7 ASPH. También, usar como focal estándar un 40 mm, en APS-C,... es una focal que resulta larga.

Pero en su conjunto estoy satisfecho. He traído fotos, de las cuales algunas harán un reportaje razonablemente presentable.

Me queda decir que el último día antes del de regreso, por la mañana me lo tomé con calma y me embarqué en una travesía de casi cuatro horas de duración hasta Schaffhausen en Suiza, donde se encuentran la famosa Rheinfall, las cataratas del Rin.

Puente de Diessenhofen sobre el Rin.
Rheinfall, las cataratas del Rin en Neuhausen, localidad vecina a Schaffhausen, o Escafusa, que parece el nombre en castellano, poco usado actualmente.

Esa misma tarde, un tren de cercanías me llevó a Winterthur, donde tenía ganas de conocer el Fotostiftung Schweiz, museo de fotografía del que os hablaré dentro de un par de días, así como de las exposiciones que tuve ocasión de disfrutar.

Espero que os haya gustado el resumen fotográfico del viaje.

Uno de los dos edificios del Fotostiftung Schweiz en Winterthur, Suiza.
Unterer Graben, Winterthur.