La fotografía como afición y otras artes visuales

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Recomendaciones semanales - del 18 al 25 de diciembre de 2016

Iba a decir que las de hoy, día de Navidad, lo cual quiere decir día de modorra total, son las últimas recomendaciones fotográficas semanales del año. En un sentido estricto, es así, puesto que el próximo domingo es 1 de enero de 2017. Pero también hay que considerar que esta semana que viene transcurre fundamentalmente en el ya anciano 2016... así que en realidad, mis últimas recomendaciones del año, vendrán a principio del siguiente. Bueno... todo esto es en realidad una tontada, pero ya digo que el día de Navidad, para mí, suele equivaler al día de la modorra suprema. Para empezar os dejaré uno de los tableros en Pinterest que he ido creando en estas últimas semanales. Serán retratos o autorretratos de fotógrafos, unos más conocidos, otros menos, con o sin su herramienta de trabajo, la cámara fotográfica. Cuando digo fotógrafos me refiero a fotógrafos que efectivamente se dedica a ello, no meras personas que se retratan o se autorretratan con cámaras fotográficas. No, fotógrafos de verdad.

Las fotografías que acompañan la entrada de hoy son de ayer mismo, día de Nochebuena. Había hecho mis deberes en los días anteriores, compras diversas y esas cosas asociadas con estos días, así que esa mañana la pude dedicar a mi mismo y a mis cosas. Y salí a ellas armado con la Leica ME. Y le puse el Summicron 50/2 retráctil. Recuerdo la historia de este objetivo. Este Summicron es como los objetivos de Leica deberían ser, como los concibió su creador Oskar Barnack, compactos, ligeros, retráctiles, para ir ligero por el mundo, al mismo tiempo que con buena calidad de imagen. Este Summicron fue el primero de este nombre, en los años 50 del siglo XX, y también tuvo una versión no retráctil. Pero tiene dos defectos. La lente frontal está hecha de un material muy blando y se raya con facilidad, y como otros objetivos de la época, los lubricantes del objetivo se van evaporando, y esos vapores se depositan en las lentes del objetivo, creando una sensación de neblina en las imágenes.

El ejemplar que yo tengo está en un excelente estado de conservación, no está rayado, pero sí tiene el problema de la neblina. Cuando me lo ofrecieron, conociendo los problemas que presentaba el modelo, con seis décadas de antigüedad, dije que lo compraría pero tras la oportuna prueba. Me lo dejaron para mi viaje a Lucerna y Zúrich en agosto del año pasado, 2015, y pude comprobar que tenía el problema. No me interesó comprarlo. Una pena porque por el precio propuesto, hubiese una excelente adquisición. El objetivo era puntero en su época. Hoy, seis décadas después, hay muchos 50 mm que están a su nivel, de muchas marcas, pero sigue siendo un buen objetivo. Evidentemente con el problema de la neblina, su capacidad de resolución óptica disminuye. El caso es que en vísperas de la Navidad pasada, la de 2015, su dueño me lo volvió a ofrecer... gratis. Y entonces sí lo acepté. Lo uso poco, cuando las condiciones de luz permiten explotar sus defectos como una virtud. Luz suave, calima o niebla ligera en el ambiente, sol muy bajo... aporta a las imágenes una estética que, si no se abusa de ella, no está mal. Y ayer era un día de esos.

De todas formas, con el frío que hacía tampoco estuve de lo más inspirado, pero me traje algunas fotos del paseo que os voy a ir presentando en esta entrada. Pero vamos a las recomendaciones de hoy.

La primera cámara popular pensada para el público general fue la Kodak nº 1. Y con ella nació el eslogan más famoso de Eastman Kodak:

"You press the button, we do the rest."
"Usted pulsa el botón, nosotros hacemos el resto"

Fue el inicio de una filosofía que hizo que durante décadas, el gigante de la fotografía hoy venido a menos, fabricase fundamentalmente cámaras de gama baja para el común de la gente. Que no querían ser fotógrafos, pero querían generar sus recuerdos visuales. Y esta era una forma económica de hacerlo. Y que a Eastman Kodak le permitía vender abundante película y papel fotográficos, su principal fuente de ingresos. Cuando llegó la tecnología digital, no supieron hacer evolucionar el modelo de negocio, y hoy son una pálida sombra de lo que fueron. El cualquier caso es que aquella Kodak nº 1 tenía una peculiaridad. Las fotografías que devolvía Eastman Kodak eran circulares, como es realmente la proyección de la imagen del objetivo fotográfico. En Lomography Magazine nos recuerdan el encanto de aquellas copias con la imagen redonda. Se puede encontrar en Flickr Commons bajo dominio público.

Dos estupendos fotógrafos que conviene recordar.

En el apartado Theory and Practice de Magnum Photos han publicado un artículo dedicado al centésimo aniversario del nacimiento del fotógrafo Werner Bischof. Algunos fotógrafos ilustres han elegido algunas de sus fotografías, magnífica la del santuario Meiji de Tokio, y las comparan con las realizadas por ellos que denotan la inspiración de Bischof. Merece mucho la pena el artículo. Y la fotografía del malogrado fotógrafo suizo, que falleció prematuramente a consecuencia de un accidente de tráfico, también.

En Albedo Media (DSLR Magazine) han recordado la vida y obra de Rodney Smith, fotógrafo norteamericano de estilo muy personal, muy influido por el surrealismo, del que creo que ya os he hablado en alguna ocasión. Sus fotografías de moda, realmente tienen otro aire, muy imaginativo, y pueden ser fuente de inspiración para quienes quieran salirse de caminos trillados en el arte del retrato y la representación de la belleza.

Otro fotógrafo que, aunque vivito y coleando todavía, se ha convertido en un clásico, es el ucraniano Boris Mikhailov, que tuvo una especial habilidad para reflejar en sus fotografías la vida cotidiana de la extinta Unión Soviética, lo cual, como él mismo fotógrafo dice en el vídeo que os pongo a continuación y que ha publicado esta semana el canal de Youtube de la Tate, era un acto político en sí mismo en cada disparo del obturador de la cámara. Especialmente cuando se refiere a su famosa "Serie Roja", que lo era no por su ideología política sino por la dominancia de este coloren las fotografías.

En PhotoEspaña pudimos ver algunas de sus fotografías. Y es un fotógrafo cuyo conocimiento es obligatorio para todo aficionado.

Pasemos ahora a algunos fotógrafos contemporáneos, empezando por Donato di Camillo a quien nos presentan en Yorokubu. Di Camillo es un fotógrafo que comenzó su carrera, mejor dicho hizo sus primeras fotos, a los 43 años tras una estancia en prisión. Y a partir de ahí nos ofrece su visión de las gentes menos glamurosas de la ciudad de Nueva York. Y lo hace bien.

Me han interesado los retratos de carácter conceptual de la fotógrafa Lubna Abdelaziz, joven autodidacta egipcia, que profesionalmente se dedica al diseño gráfico. Normalmente, su estilo de fotografía no consigue atraerme mucho, pero los contenidos y las mujeres que aparecen en sus fotografías me parecen conceptualmente superiores a los de otros fotógrafos y fotógrafas jóvenes actuales que usan, o abusan, de una estética similar. Nos lo contaron, y nos mostraron sus fotografías, en On Art and Esthetics.

Me suena que la fotógrafa inglesa Harley Weir (Tumblr) ya ha sido comentada en estas páginas. Bueno. Da igual. En Albedo Media (DSLR Magazine) le han dedicado un artículo esta semana situándola como una de las fotógrafas del mundo de la moda más interesantes de la actualidad, especialmente teniendo en cuenta que es una mujer joven que no ha cumplido aún los 30 años. A mí, que no soy especialmente aficionado a la fotografía del mundo de la moda, me parece que las fotografía de Weir transmiten algo más que la superficialidad y los conceptos trillados que habitualmente percibo en ese mundo.

En Clavo Ardiendo nos descubren a una fotógrafa japonesa, que ya lleva un tiempo trabajándose esto de la fotografía, pero que probablemente no sea excesvamente conocida. Se trata de Emi Anrakuji. Puede que también haya salido por aquí previamente, porque su historia me suena, pero es que me interesa. Tras sufrir un tumor cerebral, el arte, y la fotografía en concreto, le permitieron ir saliendo adelante en su recuperación. Su trabajo es autorreferente, utilizando su cuerpo como sujeto de sus fotografías. Algunas de ellas tienen un carácter fantasmal, oscuro, mientras que otras tienen un cierto erotismo clandestino, que la fotógrafo parece negar. Incluye entrevista el artículo.

En numerosas ocasiones en manifestado mi preferencia por el paisaje en blanco y negro, ejecutado con sencillez, preferentemente en formato cuadrado. Pocos elementos, líneas claras y sencillas, eventuales exposiciones largas, contrastes marcados. Uno de los fotógrafos más elegantes en este estilo paisajístico, que nos limpia las ideas del abuso actual del paisaje digital con procesados excesivamente agresivos, es Hengki Koentjoro, y su campo de actuación, Indonesia. Nos lo mostraron en Feature Shoot.

Magnum Photos ha tomado una iniciativa que me parece muy interesante. Ha editado un manual titulado Europa: An Illustrated Introduction to Europe for Migrants and Refugees (Europa: Una introducción ilustrada a Europa para inmigrantes y refugiados). Busca ser una guía para ayudar a esos recién llegados al viejo continente a comprender mejor el lugar al que llegan. Pero también, gracias al  texto y a las fotografías de los asociados de Magnum Photos, es una reflexión sobre este fenómeno que tan profundas consecuencias puede tener para la sociedad europea y para el mundo en general. Y el caso es que se puede descargar gratuitamente para que cualquiera lo pueda leer y hojear, en formato electrónico. En inglésárabefarsi y francés. Está en formato ePub. También se puede encontrar en PDF en varios lenguajes al mismo tiempo. O podemos ver las fotografías del libro.

Y quiero terminar comentando una nueva fuente de información que he añadido esta semana para adquirir mis habituales recomendaciones sobre fotografía semanales. Se trata de Boooooom, y es un sitio en internet dedicado a la difusión de diversas disciplinas del arte contemporáneo, la fotografía entre ellas. Y lo voy a seguir. Os dejo a continuación los útlimos fotógrafos a los que han dirigido su foco.

Benjamin Freedman (página web del fotógrafo).

Samantha Friend (página web de la fotógrafa).

Aaron Wynia (página web del fotógrafo).

Elizabeth Weinberg (página web de la fotógrafa).

Jamie Campbell (página web del fotógrafo).

Sander Meisner (página web del fotógrafo).

O el interesante artículo Sisters of the Valley con fotografías de Shaughn Crawford y John DuBois.

The Impossible Project - Cada vez menos "imposible", pero "imposiblemente" caro

Hace unos días comentaba el conjunto de experiencias con la cámara Polaroid Supercolor 635, cámara que "heredé" en su momento cuando en la empresa donde la tenían dejaron de usarla durante años con el advenimiento de la fotografía digital para documentar visualmente sus cosas y donde había dejado de tener valor.

Como se puede comprobar en este autorretrato, y en otro similar en color que muestro más adelante, la distancia mínima de enfoque de la Polaroid Supercolor 635 no la hace apta para este tipo de fotos, o de retrato con mucha aproximación. La distancia mínima de enfoque es 1,2 metros.

Entre las experiencias se encontraban las de haberla usado con película procente de The Impossible Project, una iniciativa para volver a rescatar la película instantánea para el uso con el parque de millones cámaras Polaroid dispersas por el mundo, e inútiles desde el momento en que esta empresa americana cesó la producción de la película adecuada a las mismas. Pero los cartuchos de película que compré en su momento, de las primeras generaciones lanzadas por The Impossible Project, tenían una serie de inconvenientes. Los cartuchos que compré eran de la versión en blanco y negro.

Me resultaba muy difícil conseguir exposiciones consistentes y el contraste y la gama de grises era muy pobre.

Había que dejar revelar durante bastante tiempo protegida de la luz.

Se informaba del riesgo de degradación con el tiempo si se exponía a la luz.

Eran muy caras, especialmente dada la calidad y los inconvenientes de uso.

No probé las versiones en color, pero esencialmente se anunciaban los mismos inconvenientes, con el añadido de la inconsistencia o pobreza en la restitución del color.

Pasados varios años, mantuve recientemente una conversación con un aficionado a los materiales instantáneos, tanto compatibles con las cámaras Polaroid como con el ecosistema Fuji Instax. Me comentó que las películas de The Impossible Project habían experimentado mejoras notables y que a lo mejor me merecía la pena probarlas. Dicho lo cual, compré un par de cartuchos en el único comercio que me consta que los venden en Zaragoza, Shuave. Uno de ellos en blanco y negro y otro en color. Como creo que ya comenté hace unos días, frente a las diez exposiciones que eran el estándar en los cartuchos de película Polaroid, en los cartuchos de The Impossible Project sólo salen ocho. Dado que el contador de la cámara es decreciente y empieza por diez, cuando llegas a tres, es el momento de disparar tú última bala del cartucho. Perdón, fotografía.

Mis impresiones, absolutamente subjetivas, tras pasar un rato en el Parque de la Memoria de Zaragoza un sábado por la mañana buscando motivos adecuados a cada uno de los modelos de película vienen a continuación. Recordemos que se trata de película de sensibilidad 600 ISO, con una superficie útil de 7,9 x 7,9 cm, para una tamaño total de 10,8 cm de alto por 8,9 cm de ancho.

En lo que se refiere a la película en blanco y negro, la gama de tonos está muy mejorada con respecto a la versión que probé hace unos años, y es mucho más predictible. Evaluando la escena, y aplicando el corrector de exposición de la cámara, conseguí que la exposición fuera razonablemente correcta en las fotografías resultantes.

El contraste de la película en blanco y negro también está mucho más mejorado. Aunque no se consiguen negros profundo, pueden ser razonables, y los blancos no se empastan con facilidad. Eso sí, en condiciones de iluminación natural suave, sin fuertes contrastes provocados por la luz del sol, aunque con luz abundante. Estamos hablando de una luz en la que aplicando la regla de "soleado f/16", para una película de 600 ISO, deberíamos obtener buenas exposiciones a f/11 y velocidades de obturación entre 1/250 y 1/500. Nublado ligero con algún rayo de sol asomando entre las nubes de vez en cuando. Si en el encuadre hay abundancia de vegetación oscura, corrigiendo con el compensador de exposición hacia la subexposición. Si en el encuadre hay abundancia de superficies de hormigón o tierra de color claro, corrigiendo con el compensador de exposición hacia la sobrexposición. En el resto de los casos, compensador de exposición en posición neutra.

La película en blanco y negro tiene un tono general cálido, que me parece agradable.

En lo que se refiere a la película en color, la fidelidad del color no es excesiva, pero los colores son agradables. No demasiado saturados, pero diferenciados. Mejorables, pero utilizables.

Tras hacer la foto, al bolsillo inmediatamente, protegida de la luz y recibiendo el calor del cuerpo, para un mejor revelado. En todos los casos, no los saqué al exterior hasta que pasó un tiempo de entre 30 - 45 minutos, para conseguir un buen revelado y evitar pérdidas de contraste por la exposición a la luz antes de que el revelado estuviese completo.

La definición de la imagen no es excesivamente fina o nítida, pero en la línea de lo que se puede ver con otros materiales sensibles instantáneos comercializados en estos momentos.

La conclusión de lo mencionado, que podéis contrastar hasta cierto punto con las copias digitalizadas que he ido poniendo en este artículo, es que esta película es utilizable. E incluso puede ser interesante desde un punto de vista creativo. Menos desde un punto de vista lúdico, porque la lentitud del revelado completo y la conveniencia de mantenerlo protegido de la luz hasta que este se conseguir, coarta la posibilidad de contemplar cómo surge la imagen en la fotografía desde su estado latente a su estado de plena visibilidad.

El principal problema sigue siendo su precio. Cada uno de los cartuchos cuesta 20 euros, para ocho exposiciones. Es decir, estamos hablando de 2,5 euros por fotografía. Lo cual sigue siendo una cantidad excesiva desde el punto de vista de lo que es la relación calidad/precio. Aunque entiendo que esta gente se está partiendo el cobre por conseguir un producto nuevo, ya que no ha contado con la colaboración de Polaroid, a pesar de que esta no estaba interesada en el producto. Bueno... vende alguna cámara que son Fujis "recauchutadas" y usando película Fujifilm Instax. Incluso tiene que sufrir la competencia de una empresa consolidad como Fujifilm, que ha visto sus ventas de película Instax impulsadas, debiéndose este impulso a motivo diversos pero también el interés por este tipo de fotografía que The Impossible Project ha ayudado a mantener. Hasta Leica se ha subido al carro. Evidentemente, Fujifilm tiene mucho más músculo y conocimiento sobre el tema, y aunque sus productos Instax dejan que desear en el lado de la calidad, son lúdicos y más baratos. Con precios de 11 o 12 euros por cartucho de 10 exposiciones, sus fotografías cuestan la mitad. Han empezado a comercializar película en blanco y negro, y han anunciado que van a comercializar un formato cuadrado, aunque más pequeño que el de las antiguas Polaroid. En superficie aprovechable, son las Instax Wide las que son equiparables, aunque con otro formato distinto del cuadrado.

En estos momentos, si uno se compra una cámara Fujifilm Instax Wide por unos 120 euros, que equivale a 6 cartuchos de The Impossible Project. Suponiendo, como en mi caso, que el coste de la cámara Polaroid es cero. Y que un amigo decidiera comprarse dicha Instax Wide por ese precio... En el momento en que hicieramos ochenta fotografías, 8 cartuchos él de película Instax Wide, 10 cartuchos yo de película Instax Wide, los costes de ambos se habrían equilibrado. A partir de ahí, a él le saldrían las fotografía a la mitad o menos de coste mientras se mantuviese el esquema de precios actual.

Si estás interesado en invertir en fotografía instantánea... hay muchas cosas en las que pensar.

Recomendaciones - del 11 al 18 de diciembre de 2016

Llegamos casi al final de año, y con una novedad anticipada ya en semanas pasadas. Ya no voy a elaborar más los tableros de Pinterest de la semana. Se me estaban acumulando muchos, más de sesenta, sin que sean prácticos una vez pasada la semana en que se recopilan. Por lo tanto, ahora tendré tableros temáticos, y todas las semanas os recomendaré uno. Desde que abrí la cuenta en Pinterest, y porque era una motivación que yo sentía entonces, abrí uno dedicado al bodegón y la naturaleza muerta, y ese es el que os dejo hoy como recomendación, porque es el más nutrido de los que tengo. Pero poco a poco habrá otros interesantes. Podéis visitar mi página en Pinterest para irlos viendo desde este mismo momento.

En cuanto a las fotografías de hoy, hace unas semanas os mostraba algunas fotografías digitalizadas a partir de copias en papel de unas vacaciones en París en el "acueducto" de la "inmaculada constitución" de diciembre de 1996. Entre ayer y hoy he estado revisando los negativos. A la espera de digitalizar alguno a alta resolución con la cámara y el objetivo macro, he hecho una digitalización previa con el escáner Epson Perfection Photo V600, para ir más rápido... o mejor dicho, para poder hacer otras cosas mientras se escaneaban. Forzando un poco la máquina, los he digitalizado a 2400 ppp, en el límite de lo razonable con este aparato (que está entre 1600 y 2400 píxeles por pulgada, siendo la mejor opción en calidad la de 1800 ppp, pero con unos archivos muy pequeños para formato pequeño de 24 x 36 mm). Con los 2400 ppp, se obtienen unos archivos de 6 megapíxeles, aunque es dudoso que la resolución del detalle fino sea mejor que con los 1800 ppp. Con esta resolución nos tenemos que conformar con 4 megapíxeles.

Visto en retrospectiva, a 20 años de distancia, aunque fue un viaje divertido del que guardo algún que otro recuerdo entrañable, la planificación fotográfica fue lamentable. Predominio de películas de 100 ISO, que con la niebla y carencia de luz obligaban a disparar con las aberturas máximas de los objetivos, que no son las mejores para vistas generales. Hice más fotografías en blanco y negro que en color, y si bien es cierto que tengo algunas razonablemente interesantes, la cosa podría haber sido mejor. Usé negativos Agfapan APX 100 y Kodak T-MAX 400, probablemente revelados con Agfa Rodinal. Ningún problema con los APX100, pero a los T-MAX 400 le sientan regular estos reveladores tradicionales, y hubiera sido mejor usar un revelador más moderno o dedicado. En cualquier caso, en la medida en que los negativos tienen buena densidad y tienen las sombras respetadas, los resultados son razonables.

Empezaremos las recomendaciones de la semana con las fotografías del británico Felice Beato, tal y como nos cuentan en ClavoArdiendo Magazine. Coincidiendo con la apertura de Japón al exterior en la era Meiji, también hubo un aumento del interés de Occidente por el País del Sol Naciente, especialmente por sus manifestaciones artísticas y culturales. Hubo un cierto movimiento de "orientalismo", que influyó en pintores modernos a partir del impresionismo. Beato abrió en 1863 un estudio fotográfico en Yokohama, ciudad que se encuentra en la misma bahía de Tokio, y allí permaneción durante 21 años. Su colección de fotografías de la época, muchas de las cuales fueron coloreadas por artistas contratados por el fotógrafo son un documento notable de una época y de una sociedad.

Otra historia relacionada con la fotografía y Japón que nos llega desde PetaPixel... este vídeo en Vimeo.

Se trata del testimonio de Russell Gackenbach, que viajando en un bombardero, "Necessary Evil", que acompañaba al "Enola Gay", capturó con su cámara privada un par de instantáneas de los primeros momentos de la explosión de la primera atómica detonada en una acción de guerra, sobre Hiroshima. Un hecho sobre el que pensado estos días viendo una serie de televisión sobre la que os hablaré dentro de unos días.

No faltan los testimonios gráficos de Andy Warhol y su Factory. No hace muchos años, en PhotoEspaña, pudimos disfrutar de una exposición sobre ese legendario estudio de ebullición cultural y social, cuyo libro catálogo compré. Un fotógrafo, entonces poco conocido, muy jovencito, en sus principios, que también documentó con sus fotografías lo que allí pasaba fue Stephen Shore, y en L'Oeil de la Photographie nos cuenta un poco sobre la cuestión.

Pero vayamos hablando un poco de fotografía más actual, contemporáneao. Inspired Eye es un sitio en internet dedicado a la fotografía documental en la calle que publican incluso una revista. Esta semana, en el boletín de noticias que nos manda habitualmente Olivier Duong, uno de los responsables del sitio, incluía un artículo sobre un fotógrafo aficionado, un piloto de avión que documenta sus viajes por el mundo, y cuyas fotografías, en blanco y negro me han parecido notables. El fotógrafo es David Manning.

En compañía de mi hermana, con quien coincidí esos días, que estaba de "au pair" en París, en los jardines del Luxembourg.

Desconozco, no recuerdo vamos, de donde me llegó el conocimiento del fotógrafo valenciano Daniel Belenguer. Este es un fotógrafo valenciano que me parece interesante in sí mismo, y cuyo portfolio, con un tono fundamentalmente documental y etnográfico, merece la pena ser revisado. Pero es que además, publica un blog, Spain Images, que me ha parecido interesante como fuente de información. Entre los artículos que publica en el mismo están aquellos agrupados bajo la categoría Balas de plata, en los que habla de fotógrafos más que notables, y entiendo que lo hace sobre la base de que son fotógrafos todavía fieles en su totalidad o en parte a los haluros de plata, y de ahí el nombre de la serie. Me he suscrito, y no será de extrañar que traiga alguna recomendación de lo que Daniel proponga. Porque os hagáis una idea, en los últimos tiempos ha hablado de gente tan interesante como Adriana LestidoRobert Adams, o Trent Parke.

Siguiendo con las tecnologías tradicionales, en L'Oeil de la Photographie, en su edición de los fines de semanas dedicada a las fotografías de los lectores, han publicado el trabajo de Mindaugas Gabrenas, fotógrafo aficionado lituano, que trabaja con cámaras que van desde las Hasselblad hasta las fabricadas caseramente por él mismo, con todas las "imperfecciones" que eso confiere a las imágenes. Aunque como muchos fotógrafos que optan por soluciones similares hace mucho blanco y negro, también se ha atrevido con el color, mucho más difícil de controlar con este tipo de aparatos. Y desde mi punto de vista, con éxito.

Y también es difícil la fotografía estenopeica en color. En Onfilm.photo han dedicado un artículo reciente a Nils Karlson (Flickr buscar entre los álbumes los dedicados a la fotografía estenopeica o "pinhole", porque también usa otras cámaras de medio formato para película tradicional). Este fotógrafo hace fotografía estenopeica pero sobre negativo. Y ha buscado la mejor tecnología posible ya que busca conseguir imágenes lo más precisas y nítidas posibles pero sin que quede lugar a dudas de que se trata de fotografía estenopeica. Lo cual lleva a la necesidad de conseguir estenopos lo más fino posibles, con números f muy altos, y muy regulares en sus contornos. Podéis juzgar a través de sus fotografías. A mí me gustaría conseguir algo parecido, pero con las que tengo, que tienen una número f de aproximadamente f/135, para negativos entre 6 x 6 cm y 6 x 12 cm, no consigo nunca el nivel de nitidez que me gustaría conseguir. Probablemnte tendría que conseguir un estenopo que me diera un f/256 o f/512.

Termino con un repaso a las fotografías de National Geographic, pero no a las que sus fotógrafos toman por todo el mundo, sino aquellas que son realizada dentro del país que vio nacer a esta sociedad, los Estados Unidos. Lo que me gustan de estas colecciones de fotografías, es que muchas de las fotos en color realizadas en los años 40, 50, o 60 usaron material sensible Kodachrome, que da unos colores tan característicos a las imágenes. Unos colores que, aunque se puedan simular hasta cierto punto con procesos digitales, no he visto fielmente reproducidos más que con el extinto material original. Nos hablaron de ello en L'Oeil de la Photographie.

ChocoEncuentro Polaroid

Como previa a este artículo de hoy, os hablé el sábado pasado de mis experiencias con la fotografía instantánea a través de un modesta cámara de gama baja Polaroid de la serie 600. De alguna forma, el recuperar este material tenía como objetivo comprobar si estaba lo suficiente en forma para el uso que pensaba darle. Como cada año, Fotógraf@s en Zaragoza (FeZ) (Flickr, Facebook, Instagram) organiza su fiesta anual previa a las fiestas de fin de año en el segundo domingo de diciembre. Es una tarde de fiesta. Nos reunimos a las cuatro y media de la tarde para la foto de grupo, paseamos por el ambiente navideño de la plaza del Pilar de Zaragoza, cantamos nuestro "villancico" y, a las seis de la tarde, nos reunimos en un restaurante cercano para hacer el balance del año y merendar un tradicional chocolate con churros.

Este año decidí que lo iba a documentar con la Polaroid Supercolor 635. Con dos cartuchos de auténtica película Polaroid 600 que conservaba en la nevera, más dos cartuchos, uno en color y otro en blanco y negro, de Impossible Project 600 que compré el sábado, me dirigé al encuentro. Estos dos últimos no los usé. Antes de llegar al lugar de la cita, probé la cámara...

Con las condiciones de luz, tarde de niebla en Zaragoza, bajo contraste, buenos tonos en las paredes de ladrillos, una ligera sobrexposición, y tonos oscuros quizá faltos de profundidad. Pero un aspecto general agradable. O por lo menos, según mis preferencias estéticas.

Así que armado con la veterana Polaroid y su correspondiente cartucho de 10,... bueno, ya sólo 9 exposiciones. La dinámica fue la siguiente. Cuando la polaroid correspondía a un retrato individual o como mucho de dos personas, una vez completamente revelada, hice entrega de la copia al retratado a cambio de permitirme hacer una fotografía con la cámara digital de la persona y de la copia polaroid. Constancia de su existencia en mi archivo fotográfico. Por ejemplo, la polaroid de Papá Noel o la del reno.

Sin embargo, cuando la polaroid incluía un grupo de gente más amplio, la copia me la he quedado yo, se guardará convenientemente, y se digitalizará para ser compartida digitalmente. En este caso, están digitalizadas con la aplicación para el teléfono móvil PhotoScan de Google, que ofrece una resolución de sobra para la información contenida en una polaroid. Como por ejemplo, este grupo de entusiastas de la fotografía, con espíritu navideño, esperando a la foto de grupo.

Hay que considerar que las copias polaroid tienen un modesto tamaño efectivo de 7,9 cm de lado. Excluyo el marco de la imagen y la base más grande por contener los químicos para el revelado que se extienden gracias a los rodillos que la exprimen al salir la foto. Quizá el tamaño en pantalla al que se ven en esta entrada sea excesivo, y eso de sensación de baja nitidez. Pero las copias en si mismas en papel se ven simpática. Lo que me hace insistir en un tema. La fotografía de verdad está pensada para acabar copiada o impresa en papel a un tamaño adecuado y elegido por el fotógrafo.

Una vez hechas las aclaraciones técnicas, pasemos a lo que fue el ChocoEncuentro FeZ. Como digo, primero organizarse tras la Lonja de Zaragoza, junto al caballito del minutero para la foto de grupo, lo que llevó su rato de caos, dado que además había que incluir la ronda de saludos o presentaciones. Entre quienes no se veían desde hacía tiempo o los que eran novedad en el sarao.

Después de la foto de grupo, paseo por la plaza del Pilar, que más que dedicado a hacer fotografías, que se hicieron, bastantes, se dedicó a muchas conversaciones. Conversaciones sobre fotografía, y sobre otras cosas. Momento adecuado para hacer algunos retratos con la polaroid entre las personas con las que ocasionalmente entablé conversación. No voy a poner todas, sólo algunas. Por no aburrir.

Eso sí, entre medias, una vez llegados al gran árbol de navidad frente al ayuntamiento de la ciudad, nueva reunión conjunta para la segunda actividad de grupo. Cantar en forma de "villancico" nuestra felicitación a todos los aficionados de la fotografía y a todos las personas que por la plaza se encontraban en ese momento. No vamos a hacernos ricos gracias a la música, pero por lo menos hacemos unas risas.

Durante todo este tiempo, aun se fueron sumando más personas. Creo que el cálculo global estaba en más de 70 personas, que a las seis en punto nos dirigimos a un restaurante cercano como ya he dicho, para hacer el balance del año, ver un vídeo resumen de las actividades del año, comer el cchocolate con churros y realizar el tradicional sorteo de regalos.

Entre unas y otras de estás actividades, y ya con el segundo cartucho de polaroids, seguí haciendo algnos retratos más. Ya digo que no pongo todos por no cansar. Pero al final de la tarde acabé con las 20 exposiciones de los dos cartuchos originales de la marca Polaroid que me quedaban y que habían estado guardados en nevera durante al menos ocho años.

Pero todo lo bueno se acaba. Algunos más voluntariosos aun siguieron una rato más entrada ya la noche tomándose algunas cervezas. Pero otros, cansados, porque el día había sido largo al menos en mi caso, y al día siguiente había que trabajar. A las ocho de la tarde, sólo quedaba una exposición en el cartucho que sirvió para una última foto a un pequeño pero significativo grupo de personas. La experiencia de ir a cuestas con la Polaroid, muy satisfactoria y divertida. Y me quedaron los dos cartuchos de Impossible Projecto, que lo cierto es que esperaba reservar para ser usado otro día en situaciones más controladas. Es un material con el que no estoy familiarizado, muy caro, y que no sé que resultado va a ofrecer. Ya os contaré.

Y dentro de un año... un nuevo ChocoEncuentro de FeZ. O por lo menos eso esperamos todos.

Recomendaciones semanales - del 4 al 11 de diciembre de 2016

Un tonto problema, sin mucha importancia pero que es necesario resolver, me está complicando el domingo. Pensaba que no me iba a dejar elaborar mis recomendaciones semanales, y pone en ligero riesgo el ChocoEncuentro de Fotógraf@s en Zaragoza de esta tarde. Mi asistencia... el ChocoEncuentro seguro que es un éxito. En fin. Como tengo un rato de tranquilidad esperando en casa, me apresuro a escribir estas recomendaciones. Empiezo por dejar el tablero en Pinterest, que como ya dije la semana pasada, probablemente es uno de los últimos con carácter semanal. Ya estoy avanzando en modificar cómo gestionar mi Pinterest.

No soy un fotógrafo de teleobjetivos. Sí que uso con relativa frecuencia los teles cortos, aptos para retratos o para cerrar el encuadre en determinados momentos en un paisaje o en fotografía documental. También puedo usar un teleobjetivo en macro, porque la distancia que marca con el sujeto tiene sus ventajas. Pero con carácter general, algo más largo de un 100 mm en formato 24x36 mm no es plato de mi gusto. Con frecuencia encuentro estas fotografías monótonas. Aburridas. Cuando llevaba focales largas a los viajes, tomaba detalles de los sitios con el teleobjetivo, que luego casi nunca seleccionaba entre las fotografías a conservar o enseñar. Pero el fin de semana pasado me dio por salir con la Pentax MX, un carrete de película en blanco y negro y el Ricoh Rikenon 135 mm f/2,8. En un momento dado, los objetivos más habituales de los aficionados a la fotografía eran un angular 35 mm, un estándar 35 mm y el tele 135 mm. Hoy en día el planteamiento, en ópticas fijas, es más variado. Pero muchas personas prefieren que su angular sea un 24 mm o incluso más abierto, el 35 y el 50 mm se ponen en el mismo saco de óptica estándar polivalente, siendo una preferencia personal el elegir uno u otro, mientras que los teles... están muy de moda los 85 mm, los 100 mm para macro, y el 135 mm ha quedado como una óptica especializada para fotógrafos de retrato, especialmente en interiores. Pero bueno, ilustro la entrada de hoy con fotos realizadas con mi 135/2,8.

El 7 de diciembre pasado fue el 75 aniversario del bombardeo de Pearl Harbour que supuso la declaración de guerra de los Estados Unidos a Japón y su entrada en la guerra contra Alemania asimismo. Lo cual supuso un cambió en las tornas del conflicto de consecuencias notables que afectaría a la historia del mundo incluso hasta hoy. Pensaba que nos llegaría una avalancha de enlaces con fotografías haciendo alusión al evento, pero la verdad es que no fue para tanto. No obstante, en The Atlantic PHOTO nos recordaron que hace unos años, en su retrospectiva sobre la Segunda Guerra Mundial en 20 partes, dedicaron una de esas partes al bombardeo de los objetivos norteamericanos en Hawai. Incluyendo fotografías tomadas por los propios japoneses desde sus aviones.

Dentro de lo que fue la fotografía documental de las guerras que asolaron el mundo entre los años 30 y 40 es relativamente poco conocida la actividad de Kati Horna, siendo como es una de las más interesantes de su época. Y se dedicó a fondo para documentar la retaguardia de la guerra civil española. Nos lo recordaron en Albedo Media en un artículo muy recomendable, aunque con escaso material gráfico que habrá que buscar en otras partes.

David Seymour, "Chim", a quien recordaba hace no muchas semanas en una entrada de recomendaciones como ésta, también estuvo en la guerra civil española. Y comentaba en su momento que tras la Segunda Guerra Mundial dedicó mucho esfuerzo a documentar la situación de la infancia en Europa tras el conflicto. Pero "Chim" tuvo más que ofrecer. Siendo uno de los socios fundadores de Magnum Photos, esta icónica agencia ha puesto a la venta obra del fotógrafo en una campaña de recaudación de fondos. Aunque no son muchas, destacan en el conjunto tres fotografías en color de Ingrid Bergman en 1953Joan Collins en 1954 y Sophia Loren en 1955, con estilos muy similares, maravillosas, las fotos y las mujeres, que no me importaría tener. Cualquiera de ellas. Por 1800 dólares en 28x35,5 cm o 2250 dólares en 40x50 cm pueden ser vuestras. Qué pena no llevo suelto a mano.

En otro orden de cosas, Méjico ha dado nombres muy significativos a la fotografía. Y uno de los representantes más importantes y de sexo femenino es Flor Garduño, que fue discípula del maestro e inspirador de muchos de ellos, Manuel Álvarez BravoEn L'Oeil de la Photographie nos dejan una muestra de su estilo, que a mí me gusta mucho, me parece una fotógrafa muy elegante, y que espero que sirva para despertaros la curiosidad sobre esta fotógrafa tan interesante. Por cierto, también estudió con Kati Horna, que aunque húngara se naturalizó mejicana.

Estoy terminando de ver la que parece ser última temporada del drama televisivo Masters of Sex. Y en algunos de los episodios de la misma hemos acompañado a los protagonistas de la serie hasta la mansión Playboy en Chicago. Curiosamente, esta semana ha aparecido en Magnum Photos un artículo dedicado a este peculiar lugar, de la mano de las fotografías de Burt Glinn. No soy precisamente un fan de este tipo de publicaciones. No soy mojigato, pero una cosa es que sea ampliamente tolerante con los temas relacionados con la sexualidad y otra cosa son los mensajes o modelos de vida subyacentes. Las siliconadas modelos que muestran con más o menos ropa me parece muy falsas, y se les dota de unas muy sexistas personalidades no especialmente inteligentes, objetos de deseo de hombres no especialmente inteligentes, que ven a estas mujeres como trofeos de una vida de presuntos éxitos. Desgraciadamente, en el fondo, hay mucha gente que realmente comparte estos valores aunque sea incapaz de reconocerlo.

Hubo esta semana un día, el martes 6 de diciembre, que en L'Oeil de la Photographie dedicaron sus artículos a los premiados en un certamen de fotografía de moda. Las más de las veces no me interesan mucho este tipo de fotografía. Pero me llamó moderadamente la atención una de las finalistas, la japonesa Yurina Niihara, cuyas fotos no incluían seres humanos, sólo obras de aspecto abstracto a partir de las prendas de lencería a promocionar, y que curiosamente titulaba "autorretrato". El caso es que me llamó la atención lo suficiente como para entra en la página web de Niihara, cuya sección Monologue me pareció bastante interesante, muy introspectiva. Especialmente cuando reflexiona fotográficamente sobre su país desde su visión de japonesa desplazada y residente en Europa.

Y esto me lleva a los artículos finales de estas recomendaciones de este domingo. En las páginas del Museo de Arte Moderno de San Francisco (SFMoMA), que son interesantes de visitar en sí mismas, nos ofrecen una colección de vídeos con entrevistas a fotógrafos japoneses actuales, pero que abarcar desde los veteranos de los años de posguerra hasta los más actuales. Siempre he manifestado mi interés por la fotografía nipona y esta es una fuente indudable de conocimiento sobre la misma. Para los aficionados al arte moderno y contemporáneo en general también puede ser interesante suscribirse al canal de Youtube o al blog en Tumblr del museo.

Y para finalizar, un vídeo que os dejo aquí puesto por recomendación de Photolari. Inspirado también en parte por la entrada que escribí ayer dedicada a las polaroids, y en el que se reflexiona sobre el uso tradicional de la fotografía como memoria de una vida. Uso que se está perdiendo, ya que con el advenimiento de la fotografía digital y especialmente de los teléfonos móviles con potentes cámaras fotográficas, la función ha dejado de ser la de generar memorias para pasar a ser la de informar sobre el presente. Un presente que formado por estados electrónicos en chips de silicio, acabará por desaparecer y no dejará memoria gráfica como las fotografías de antaño. El corto, de animación, también es muy majico y sensible... ¿casi sensiblero? Juzgad vosotros.