La fotografía como afición y otras artes visuales

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Una mañana en el museo - Película fotográfica Cinestill Film 800Tungsten Xpro C-41

Hace unas semanas os hablaba de las películas cinematográficas Kodak Vision3 reconvertidas para su uso por Cinestill para su uso en fotografía fija y revelado en el proceso estándar C-41. En aquellos momentos me centraba en la prueba de la Cinestill Film 50Daylight Xpro C-41, película de baja sensibilidad para uso con luz de día. Hoy toca hablar de su hermana de alta sensibilidad, calibrada para luz artificial por lámpara de incandescencia con filamento de tungsteno, la Cinestill Film 800Tungsten Xpro C-41.

No me voy a extender en los detalles técnicos que en aquel momento daba para explicar como se llegaba de los rollos de película preparada para su uso en filmación cinematográfica a los pequeños carretes de 36 exposiciones aptos para nuestras cámara fotográficas para película tradicional de 35 mm. Podéis repasar el mencionado artículo. A lo que sí que voy es que de la misma forma que en su momento probé la de baja sensibilidad para exteriores, tenía ganas de probar la adecuada para interiores iluminados con luz artificial.

El momento adecuado lo encontré el día 29 de enero de este 2016. Este día es fiesta local en la ciudad de Zaragoza, San Valero, rosconero si prestamos atención al postre tradicional del día, o ventolero si atendemos a la frecuente presencia del cierzo en esas fechas. En ese día, el ayuntamiento de la ciudad organiza una jornada de puestas abiertas, sin necesidad de abonar entrada, en los museos municipales. Y el que más nos gusta es el dedicado a las esculturas de Pablo Gargallo.

Conocedor de las condiciones de iluminación del lugar, pensé que era el lugar idóneo para probar la película. Con modelos que no se mueven de su sitio, las interesantes esculturas de Gargallo, en un lugar donde está permitida la fotografía sin flash, y predominantemente iluminado con fuentes de luz continua artificial con el tono cálido de las lámparas de incandescencia. Cogí mi ya veterana Canon EOS 100 y dos objetivos muy luminosos; un Sigma 28/1,8 y el Canon EF 50/1,4 USM. El primero tan apenas lo utilicé. El segundo sí. No es fácil... porque cuando hay poca luz y la escultura es pequeña, si fotografías a una apertura de 1,4 la profundidad de campo es demasiado reducida. Pero también nos viene bien para aislar el sujeto de nuestra fotografía de su entorno.

El revelado lo confié, como es habitual, a Carmencita Film Lab. Les pedí un escaneado neutro, aunque la mayor parte de las fotografías mantenían un cierto tono cálido. Esto se debe en parte a que la paleta de colores predominante son bronces cálidos. También puede ayudar que aunque la película este equilibrada para lámpara de tungsteno, la iluminación de lugar tenga una temperatura de color inferior a la habitual en este tipo de lámparas. Y claro está, puede deberse a que se le haya ido ligeramente el escaneado hacia los tonos cálidos. En culquier caso, las fotografías tienen un aspecto realmente agradable, y si alguna se pasaba de tonos calidos, pequeñas correcciones en Lightroom les devolvían el aspecto esperado.

Teniendo en cuenta que estamos ante una película de 800 ISO, el grano es apreciable, pero no desagradable ni excesivament marcado. Y por supuesto está asociado a la correcta exposición de la película. Sin haber visto los negativos, no los he reclamado todavía, se nota cuando una foto esta bien expuesta, sobreexpuesta o subexpuesta. Las bien expuesta tienen un grano visible pero contenido, las sobreexpuestas tienen un grano más fino y las subexpuestas, un grano más grosero. Estas últimas se apreciaban con desvíos en la calidad del color, especialmente en las sombras. Nada grave. Pero esperaba una mayor resistencia a las subexposición. Soy consciente que por la naturaleza de las situaciones, hubo algunas fotos que tenían uno o dos puntos de subexposición, y mi expectativa es que se notase menos de lo que se nota. Utilizable, pero aconsejaría evitar la subexposición.

Con las fotografías sobreexpuestas, sin embargo, no hay problema. Grano más fino y mayor sensación de nitidez, con tonos muy bien definidos... Sin problema para usarla sistemáticamente a 400 ISO tengo la sensación. Y quizá un poquito más saturadas estas fotos... Debe ser que las Vision3 de Kodak comparten tecnología con las Portra, que tienen efectos parecidos, aunque estas últimas están calibradas siempre para luz de día.

El uso que le he dado yo a la película no es el mismo que habitualmente se ve en las demostraciones de uso de esta película, generalmente dedicadas a retratos de aspecto muy cinematográfico, jugando con la mezcla de fuentes de luz. Pero en cualquier caso, son un recurso a tener en cuenta para el aficionado a la fotografía con película tradicional. En caso de ser necesario utilizarla a la luz del día, habría que usar un filtro calido de corrección de color.

En Carmencita Film Lab nos recomiendan la siguientes normas de uso.

Película sin filtrar con luz artificial:

Revelado normal: índices de exposición recomendados (IE) entre 200 y 1600.

Revelado forzado un paso: IE entre 800 y 2000.

Revelado forzado dos pasos: IE entre 1250 y 3200.

Revelado forzado tres pasos: IE entre 1600 y 3200, similar al anterior pero con contraste añadido.

Película con filtro 85B con luz de día: Revelado normal con IE 500.

Las gentes de Cinestill han anunciado recientemente en una campaña en Indiegogo que quieren sacar una versión en formato medio de la película 800Tungsten. La verdad es que me hace ilusión utilizar este tipo de película en ese formato y decidí colaborar. Por lo tanto, espero recibir para el mes de julio un paquete con 5 rollos de película en formato 120, más algunas pegatinas y pines, y una caja para guardar los cinco rollo de película, u otros distintos cuando los gaste. Por 75 dólares. Hay que decir que la película no es barata... y cuesta entre los 8 y los 9 euros. Pensad que las Portra están entre los 5 y los 6 euros, y las películas más baratas de Kodak o Fujifilm entre los 3 y los 4 euros.

La mañana de ese viernes 29 de enero dio para más... por lo que además de la Canon EOS 100 con la Cinestill 800T, me llevé también la Pentax MX con un SMC-M Pentax 50/1,7 y película Kodak Portra 160. No es que anduviéramos sobrados de luz esa mañana, que salió nublada... pero fue suficiente. Como el Museo Pablo Gargallo está en la recoleta plaza de San Felipe, y había música popular en la plaza para celebrar la fiesta, también la usé en esas circunstancias.

Se observará que en Carmencita Film Lab, a pesar de que el día estaba nublado, lo cual puede dar lugar a tonos fríos en las fotografías, corrigieron muy bien esta circunstancia y los tonos de la película son muy agradables y muy propios de la misma.

Cuando agoté los dos rollos de Cinestill 800T, incluso me atrevía a usar la Portra 160 en el interior del museo,... en una zona donde hubiese una cantidad razonable de luz, claro. Y el resultado no fue malo.

Luego ya, tranquilamente seguimos recorriendo el casco histórico de la ciudad, buscando un lugar para tomar el aperitivo que, como fue cuantioso, sirvió ya de comida. Después no quedó ya más que ir a coger el tranvía a las murallas romanas, para repartirnos cada uno hacia nuestros destinos. Por la tarde teníamos una cita en el cine...

Película fotográfica Cinestill Film 50Daylight Xpro C-41

Cinestill son una gente que en un momento tuvieron un idea curiosa y la pusieron en práctica. De lo que se trataba era de coger película negativa cinematográfica de la gama Vision3 Kodak, que viene en grandes rollos de decenas de metros de película, y envasarla en carretes de formato estándar para cámaras fotográficas para película de 35 mm.

Las películas cinematográficas y las fotográficas están íntimamente relacionadas. Comparten tecnologías. Pero también tienen diferencias. Aunque probablemente la gama Vision3 y la gama Portra tendrán muchos puntos en común, las diferencias de uso que se les da hace que tengan unas diferencias que pueden plantear el deseo en algunos fotógrafos estáticos de querer aprovecharlas. El principal problema para usarlas directamente en nuestras cámaras fotográficas es que las películas cinematográficas tienen una capa antihalo de la que carecen las fotográficas, y por lo tanto no son compatibles con el procesado C-41 estándar para estas últimas ya que necesitan una fase previa que elimine esta capa.

Lo que hace Cinestill es eliminar la capa antihalo antes de empaquetar la película cinematográfica en los carretes estandar de formato 135. Una vez hecho, ya son aptos para su procesado estándar.

La película que quise probar en primer lugar y que nos ocupa hoy es la Cinestill Film 50Daylight Xpro C-41. Al principio, era difícil conseguir estas películas. Se vendían en pocos sitios, siempre a través de internet, y su disponibilidad dependía de la capacidad de la pequeña empresa para preparar los lotes correspondientes. Pero con el tiempo han ido aumentando los puntos de venta, y en Carmencita Film Lab, donde habitualmente mando procesar mis carretes de película fotográfica en color, venden. En estos momentos no disponen de todos modos de la versión 50D, pero sí de la Cinestill Film 800Tungsten Xpro C-41

Analicemos el nombre del producto para entender lo que tenemos entre manos. CINESTILL - La marca. FILM  - Por si alguien no se ha enterado todavía, estamos hablando de película sensible a la luz. Ahora viene lo interesante. 50Daylight - Película equilibrada para la luz solar diurna (5500 ºK) con un índice de exposición recomendado de 50; corresponde a la película cinematográfica VISION3 50D Color Negative Film 5203. 800Tungsten - Película equilibrada para luz procedente de una lámpara de incandescencia de filamento de tungstento (3200 ºK), con un índice de exposición recomendado de 800; corresponde a la película cinematográfica VISION3 500T Color Negative Film 5219. Si se quiere exponer esta película a la luz del día, habrá de hacerse con un filtro anaranjado 85B, y con un índice de exposición recomendado de 500. XPro - Esta es la "frivolité" habitual para dar importancia al producto como algo "profesional". C-41 - Esto quiere decir que se puede revelar en el procesado habitual para todo tipo de película negativa en color.

Como digo, he probado la que llamaremos 50D. Se nos promete una película con una gran latitud de exposición, apta para la luz de día, y de grano muy muy fino. A cambio, es muy poco sensible y necesita abundancia de luz. Un índice de exposición recomendado de 50 (no se habla de ISO en ningún momento, pero para aquellos no familiarizados diríamos que la sensibilidad ISO sería 50). Para que algunos se cosquen de la cosa, algunas escenas de Star Wars: The Foce Awakens y de The Hateful Eight están rodadas con película de este tipo. Eso sí... Sólo la primera ha usado la película de 35 mm susceptible en ser convertida en el producto que comercializa Cinestill. La segunda ha usado la película de 65 mm que en caso de sufrir la mencionada conversión tendría que ser usada en algún respaldo adaptado para cámaras de sistema de formato medio.

Para probar la película decidí utilizar una cámara con la que me siento muy cómodo. La Pentax MX. Usé dos objetivos distintos: un angular SMC Pentax A 35 mm f/2,8 y el peculiar SMC Pentax Soft 85 mm f/2,2. La imágenes que habéis podido ver hasta el momento en este artículo corresponde al 35 mm. En general, efectivamente se aprecia una gran latitud de exposición y grano muy fino. Sin embargo, incluso en los estupendos escaneados que hacen en Carmencita Film Lab y que proporcionan casi 20 megapixeles, comparando con otros negativos del tipo Kodak Portra 160 no percibo grandes diferencias. Sabiendo además que la Portra 160, admite sobreexposiciones de uno o dos pasos sin problema y con un grano muy fino.

Las siguientes imágenes están tomadas con el "soft focus" de Pentax.

He de decir que el día que hice la prueba olvidé coger el trípode. La prueba la hice en el pequeño soto que hay en el parque lineal situado entre la plataforma logística PlaZa y el Canal Imperial de Aragón.  En algún momento, con un índice de exposición de 50, me obligó a usar aperturas muy abiertas... que aunque a la gente que se entusiasma por el manido "bokeh", no es necesariamente lo mejor para obtener lo mejor de una película de grano y detalle fino.

Pero bueno, siempre se aprende cuando se experimenta con algo nuevo. Si alguien se quiere animar a probar, ya sabe por donde empezar.

Fotos - En las laderas del Moncayo

Tenía pendientes de revisar unos carretes en blanco y negro de formato medio que expuse hace unas semanas con la Voigtländer Perkeo II. Se trata de película Kodak Tri-X 400, expuesta a sus sensibilidad nominal, y revelada en HC-110 1:48 durante 6,5 minutos, con un minuto de agitación inicial, no demasiado enérgica, y cinco segundos de agitación suave cada 60 segundos. Esta forma de revelar, con una agitación menos frecuente y enérgica de la recomendada, me suele dar muy buenos resultados de cara a digitalizar los negativos.

Entre los negativos se encuentran algunos que expuse en el Parque Natural del Moncayo, uno de las más bellas e interesantes reservas naturales que tenemos en Aragón. Así que os dejo aquí un pase de fotografías con algunas de las fotos realizadas. Alguna tiene algún defectillo, como dobles exposiciones no previstas,... pero bueno... es la gracia de usar una cámara de hace 60 años.

El casco antiguo de Barcelona con película negativa en color de formato medio

Comenté hace un par de semanas mi viaje a Barcelona para asistir a un taller de fotografía con cámaras de gran formato. También os conté que además de la pequeña cámara digital que uso para documentar lo cotidiana, me lleve la Leica M2 que usé con película negativa en blanco y negro, Kodak Tri-X 400, tanto para documentar el taller, como algunas escenas urbanas y paisajes en los desplazamientos al mismo. Pues bien, al día siguiente al taller, domingo, tenía previsto volver a Zaragoza pero por la tarde. Dándome la ocasión de pasear por la ciudad condal. Confiando en que la luz del otoño estuviese agradable. Y aunque llevaba siempre encima la pequeña Panasonic Lumix GM5, también llevé una cámara de medio formato con negativos en color.

Coqueto juego de tuberías que pasaban junto a la habitación del hotel.
A pesar de llevar un parasol, el objetivo de la Fuji no siempre se lleva bien con los fuertes contraluces que pueden producirse en el distrito de Ciudad Vieja de Barcelona.

La cámara que me llevé fue la Fujifilm GS645S Professional, cámara de formato medio para película en rollo tipo 120 o 220 (esta última prácticamente extinguida). En los rollos de tipo 120 ofrece 15 fotogramas de 6 x 4,5 cm (54 x 40,5 mm más bien). Si los hubiera, en los de tipo 220 se podrían obtener el doble, 30 fotogramas. Es una cámara que ya he comentado en estas páginas, que me traje de Nueva York hace dos años en un viaje a esa ciudad americana. Con posterioridad necesité ajustar el telémetro de coincidencia que no iba bien. En la actualidad funciona, aunque no está pensado para una actividad desenfrenada. Si las situaciones lo permiten enfoco por zonas, usando la escala de profundidad de campo de  su objetivo fijo de 60 mm de longitud focal, aproximadamente equivalente a un 38 mm en una cámara para película perforada de 35 mm con negativo de 24 x 36 mm. El negativo tiene una superficie 2,5 veces superior a la de este último formato.

En la calle de la Cucurulla.
Entorno de la catedral.

La película utilizada durante esta mañana fue la Kodak Portra 400, una película auténticamente polivalente, con una gran latitud de exposición, que nos ofrece unos colores muy agradables, no excesivamente saturados, suaves. También tiene un buen control del contraste, por lo que es muy adecuada para la fotografía callejera. Normalmente la uso con un índice de exposición de 200, que ofrece algo más de saturación en los colores. Pero cuando la luz falta se puede usar sin problemas con un índice de exposición equivalente a su sensibilidad nominal de 400 ISO, e incluso con un paso de subexposición, índice de exposición de 800, sin graves pérdidas. Una sobrexposición mayor no conlleva mayor problema, pero si subexponemos más, los negros y los colores se van estropeando... aunque a algunos les gusta el efecto.

Casa del Arcediano en la calle de Santa Lucía.
Calle del Forn de la Fonda.

En las horas que estuve paseando por Barcelona, lo hice sobretodo por el distrito de la Ciudad Vieja, en el Borne y el llamado Barrio Gótico de la capital catalana. He de decir que para mayor comodidad a la hora de exponer, al contrario de lo que es mi costumbre con esta película, no la ajusté a un índice de exposición de 200 sino a su sensibilidad nominal de 400 ISO. En las estrechas callejuelas barcelonesas hay momentos en los que la luz se hace escasa.

Plaza de Santa María.
Plaza del Fossar de les Moreres.

El objetivo Fujinon 60 mm f/4 tiene como veis una velocidad limitada. Esto tiene varios motivos. Por un lado, porque una luminosidad mayor incrementaría bastante su tamaño. Por otro lado, dada la menor profundidad de campo con la que trabajamos en el formato medio, luminosidades mayores obligarían a un telémetro con más base para una precisión suficiente con aperturas mayores. Hay que tener en cuenta que a f/4 este 60 mm ofrece una profundidad de campo equivalente a un f/2 a 38 mm en una cámara para el formato de 24 x 36 mm. El precio que hay que pagar es que cuando la luz escasea nos vemos pronto en dificultades. Quizá para un paseo como el de este domingo, con momentos en los que la luz llega con dificultad a las calles de la Ciudad Vieja de Barcelona, hubiera venido bien la Portra 800.

En cualquier caso, finalmente, salvo algún fotograma subexpuesto, la cosa quedó bien.

La calle del Rosic desde la calle de los Mirallers.
Calle de la Tapinería.

El principal problema que tengo con esta cámara es que si no presta mucha atención el horizonte no me queda horizontal. Y para que queden bien las fotos, salvo que el efecto sea buscado, tengo que enderezar las copias digitalizadas en el ordenador. Por lo demás, apenas están ajustadas las digitalizaciones de los negativos que he recibido de Carmencita Film Lab, donde mando revelar los negativos en color, y donde me suelen hacer un buen trabajo, con interesantes comentarios sobre cómo estaban los negativos. En alguna ocasión, algún pequeño ajuste de contraste o luminosidad. Pero poca cosa.

Y es un gusto la sensación que dejan las fotografías realizadas con un tamaño de negativo semejante. A usar más.

En pleno debate identitario e independentista, muy agobiante a veces y que está haciendo de Barcelona una ciudad menos acogedora, no por ello van a dejar de vender cutres trajes de faralaes a las niñas "guiris"... Al fin y al cabo, la "pela" es la "pela"... Y ya se sabe, "Barcelona es bona si la bolsa sona"... o algo así.

El taller de gran formato, pero fotografiado con película negativa en blanco y negro

Autorretrato en el hotal antes de salir hacia el taller.

Os contaba hace unos días en qué había consistido y cómo había disfrutado del taller de fotografía con cámara de gran formato que se realizó en Vilassar de Dalt (Barcelona) organizado por Revela-T. Las fotografías que documentaban gráficamente el relato estaban realizadas por mi pequeña cámara digital Panasonic Lumix GM5 con el G 20/1,7 ASPH, una combinación ligera y potente en situaciones de escasa luminosidad, a pesar de que ni la cámara ni el objetivo se encuentran estabilizados.

Por las calles de Barcelona, a primera hora de la mañana del sábado, dirigiéndome a coger el tren a Premiá de Mar.

Pero a mí me parecía un poco una herejía el llevar únicamente una cámara digital al taller, cuando la animada gente que lo organiza abogan por el uso de las tradicionales películas de haluros de plata, con o sin colorantes acoplados por capas para dar color a la imagen. Así que me llevé también la Leica M2. Con el Zeiss Distagon-C 35/2,8 ZM. La elección del objetivo fue un tema difícil. Porque este objetivo está muy bien desde muchos puntos de vista, pero es poco luminoso. Y se defiende mal en interiores. La otra opción era el Zeiss Planar 50/2 ZM. Más luminoso, pero más cerrado en su ángulo de visión. Y por otra parte, lo que gano en luminosidad, casi lo pierdo por el hecho de precisar una velocidad de obturación más rápida. Así que opté por el ángulo de visión del 35 mm, que me parecía más apropiada y polivalente.

Desde el tren, siguiendo la costa.

En cuanto a la película,... pues la tarde anterior aproveché para aprovisionarme en Casanova Foto (que caros son los condenados) de Kodak Tri-X 400, así que eché tres carretes a la bolsa, de los cuales usé dos.

Enseguida comprobé que en interiores no iba a tener mucha luz... más bien poquita para la combinación de película y objetivo que llevaba. Así que en esas tomas tiré por la del medio. Ajusté el diafragma a f/2,8 y la velocidad de obturación a 1/50 s. Lo cual suponía que estaba subexponiendo, según las situaciones entre uno y tres pasos. El revelado que suelo realizar cuando llevo cámara antiguas, con exposiciones imprecisas o con una variedad de exposiciones diversa y mal controlada, es el revelado desatendido con una revelador compensador. Idealmente algún clon actual del Rodinal. Pero como no tengo en estos momentos, lo he realizado con Kodak HC-110, en una solución 1+160 (4 ml de jarabe revelador en 640 ml de agua). En alguna ocasión lo he hecho a 1+120 (6 ml de jarabe en 720 ml de agua), pero sinceramente no acabo de encontrar la diferencia. Aunque es mejor hacerlo con formatos medios. Como luego se amplían menos, el grano queda más discreto. Siendo un revelado compensador, los fotogramas correctamente expuestos no quedan mal. Si acaso, con un grano más marcado de lo habitual. Y para los subexpuestos,... pues es como si hiciese un revelado forzado.

En Premiá de Mar, buscando un taxi que me llevase a Vilassar de Dalt, a unos 4 kilómetros de allí.

El primer rato de la mañana del taller fue sobretodo en interiores. Y reconozco que no tenía muy claro que podía salir de allí. La sensación de que la luz era demasiado escasa... era bastante fuerte. Pero algunas cosas salieron. Aunque el escaneado de los negativos me ha dado algún que otro dolor de cabeza. Como no seas hábil, se deteriora mucho la imagen en los negativos subexpuestos,... que es lo que son los negativos forzados. Colocan los valores medios y las luces más o menos en su sitio, pero a las sombras no hay quien las rescate. Dice el viejo refrán del idioma castellano que "de donde no hay no se puede sacar".

Faustí Lluciá iniciandonos en la teoría de las cámaras de gran formato.
Joan Porredon presentándonos algunas de las cámaras con las que íbamos a trabajar.

Cuando salimos al exterior, bien para practicar en el jardín del museo-archivo de Vilassar, bien cuando fuimos a comer, la cosa fue mucho mejor. La luz extra les sentó muy bien a esos fotogramas.

Faustí preparando las primeras exposiciones del día.
Joan añade un fuelle extra para aumentar el tiraje del objetivo y entrar en el terreno del macro
En las calles de Vilassar de Dalt volviendo de la comida.
Un poco más adelante, al paso de una chica en motocicleta.

Por la tarde, pronto empezamos a perder luz por el atardecer, pero la combinación de cámara, objetivo y película, se comportó bien con las escenas iluminadas arficialmente.

Preparando un retrato a realizar con una de las "pequeñas" Sinar.
Este otro se realizará en formato de 20 x 25 cm.

Bueno,... y hasta aquí dio de sí. Espero que os haya parecido interesante.