La fotografía como afición y otras artes visuales

CARLOSCARRETER.ES

Home / Essays / fujifilm

Película en color - Película de tungsteno con filtro a la luz de día y medio formato con Olympus Pen EE

He recibido recientemente los resultados de revelar un par de carretes en color. Ambos han sido revelados y digitalizados, muy bien, en Revelatum Laboratorio de Revelado. Uno de ellos es película calibrada para luz de tungsteno, el otro es un carrete expuesto en una cámara de medio formato. Os cuento cada uno de ellos con un poquito de detalle.

PENTAX MX + SMC-M 28/3,5 + KONO! KOLORIT 400 TUNGSTEN

Este es el tercer y último carrete que me quedaba de un sobre de regalo de la marca KONO! comercializada por Reanimated Film directamente o a través de las Lomography Shop y similares. 

Deducimos las características de la película a partir del nombre: KOLORIT = película en color, 400 = sensibilidad nominal ISO 400, TUNGSTEN = equilibrada para luz artificial de lámparas de filamento incandescente de tungsteno.

Así pues, la característica más importante es que se trata de un película para usar en interiores con luz artificial de tonos cálidos. Cómo no he encontrado una ocasión adecuada, opté por exponerla a la luz del día con un filtro corrector de tipo 85B.

En líneas generales, el resultado ha sido correcto. Sin más. Probablemente, como otras películas de Reanimated Film, se trata de retales de película cinematográfica de Eastman Kodak. Y probablemente esté emparentada con las Cinestill, las cuales proceden de algunas Vision 3. Probablemente la Vision 3 500T, calibrada para luz de tungsteno. En alguna toma, se ha apreciado los halos rojos que resultan de eliminar las capas antihalo que harían incompatible esta película con el procesado estándar C-41 y exigirían el procesado específico ECN-2.

Algunos fotogramas del carrete presentan luces rojas, signo de veladuras de algún tipo. Me lo hizo notar el técnico de revelado, pero en un principio, sin haberlas analizado bien, las achaqué a algún efecto de la propia película. No parece tal. En algún momento a esos primeros negativos del rollo les ha llegado algún rayo de luz indebido. En principio, la Pentax MX con la que he realizado las tomas, no ha sufrido nunca este tipo de problemas. Aunque es cierto que ayer estuve revisando carretes realizados con ella este año, y hay uno de febrero, en blanco y negro, en el que se puede observar el problema. Sin embargo sólo aparece en unos pocos, al principio del carrete. Recientemente, en el Taller escuela de cerámica de Muel no presentó en absoluto ningún problema.

Los cuatro negativos que presentan el problema. En unos de forma muy clara, en otros apenas evidente.

Con este rollo expuse mis primeras fotografías sobre película tradicional con el objetivo SMC-M 28/3,5. Ya tenían un 28 mm f/2,8 para montura Pentax K de Sigma,... pero es muy malo. Y encontré este pequeño objetivo propio de Pentax, muy compacto, por un precio sumamente asequible. Está como nuevo. Y en principio hace fotos como un jabato. Sobre la cámara digital, se convierte en un 42 mm también útil, aunque excesivamente poco luminoso.

En general, es nítido, tiene buen contraste, razonable resistencia a los contraluces, y no parece distorsionar en exceso. Ventajas de la apertura moderada. Todo es más sencillo de fabricar.

OLYMPUS PEN EE3 + FUJIFILM SUPERIA XTRA 400

Es la primera vez que utilizo esta pequeña y veterana cámara, tiene ya 50 años, con película en color. Cuando las mandas a revelar, lo habitual es que te digitalicen los negativos de dos en dos como si fueran uno. Os recuerdo que en esta cámara, en lugar de obtener 36 negativo de 24 x 36 mm, se obtienen 72 negativos de 24 x 17 mm aproximadamente, por lo que se denominan de medio formato.

Teniendo en cuenta tal hecho, puede ser una estrategia interesante presentar las fotografías como dípticos, tal y como salen del escáner. Se puede haber previsto el hecho, o dejarlo al azar, que es lo que veréis en esta entrada. Es cierto que los cinco dípticos que he mostrado en primer lugar son fotografías unidas por un tema en común, la visita la Taller Escuela de Cerámica de Muel con la Asociación de fotógrafos de Zaragoza, AFZ. Pero a continuación os mostraré algunos otros dípticos menos relacionados a priori. Fruto de haber paseado con la cámara por la ciudad.

Lo que sí suponía es que la película Fujifilm Superia XTra 400 iba a ser muy adecuada para esta cámara. Su sensibilidad nominal media alta, ISO 400, permite un margen suficiente de situaciones de luz, con un grano contenido y con un buen contraste y saturación. También tiene una buena latitud de exposición, lo cual le permite comerse contrastes pronunciados, así como funcionar bien, como podéis ver en negativos contiguos, en interior y al aire libre. Muy recomendable esta combinación, que seguramente utilizaré en más ocasiones.

Y por cierto, que buenos son los Zuiko de estas sencillas Olympus Pen de gama baja, que aguntan la luz que les eches. Incluso con contraluces, que en otras ópticas producirían notables pérdidas de contraste.

Un carrete de Kodak Ektachrome 100 caducado

Hace unos meses un institutodonde se imparte el ciclo de formación profesional en imagen y sonido enajenó parte de su material docente. No sé si es exactamente así el nombre de la titulación, pero es para que nos entendamos. Y el material que enajenó no es precisamente nada puntero. Se trata de instrumentos y fungibles para fotografía con película tradicional, que ya no forma parte del currículo de la titulación, centrada en la toma y el procesado electrónico de las imágenes. Así pues, era material obsoleto. Y en el caso de los fungibles, caducado. Como por ejemplo, unos cuantos rollos de película diapositiva Kodak Ektachrome 100, que llevaban caducados desde el año 2008, si no recuerdo mal. Casi diez años. Estos rollos se repartieron entre algunos aficionados que permanecemos fieles a estas artes fotográficas, para ver qué podíamos obtener de ellos.

El día que con la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ salimos a visitar la exposición de Nadav Kander, dimos un paseo por el barrio de San Pablo y me llevé la Fujifilm GS645S Wide 60 para utilizar esta veterana Ektachrome. Aquí tenemos un ejemplo de lo mejor que pude obtener.

Hace muchos años que no usaba película diapositiva para fotografiar. Durante años fue el medio preferido para mis viajes por el mundo. El coste del carrete más revelado era inferior notablemente al negativo en color, ya que este incluía el coste de las copias. Estar era en un pequeño tamaño de 10 x 15 cm la mayor parte de las veces, y su realización en los laboratorios comerciales estaba muy automatizada por lo que la interpretación de lo recogido en el negativo era con frecuente insatisfactoria.

La diapositiva, debida a su escasa latitud de exposición, era más delicada para fotografiar. Pocos errores podías permitirte en la exposición. Pero lo que obtenías del laboratorio era fiel a lo que habías hecho, y la brillantez de las imágenes proyectadas era insuperable por las pequeñas copias en papel de tamaño postal. Os aseguro que esa exigencia en el momento de la exposición hacía que aprendieses mucho a evaluar la luz, especialmente su contraste y su calidad de color.

Hace no mucho tiempo, unos dos años o así, compré unos cuantos carretes caducados en un comercio de Zaragoza. Eran diapositivas de Agfa CT Precisa 400. En realidad, me confundí. Creí que eran negativos en color. Hoy en día para procesos mixtos de toma con película, pero con procesado digital, el negativo es más cómodo que la diapostivia. Fundamentalmente por la facilidad de encontrar dónde revelarlos, y por la amplia latitud de exposición, que garantiza que expuestos en una diversidad de situaciones los resultados son correctos o al menos aceptables. Es difícil encontrar una película negativa en color que no aguante un paso de subexposición, no más, y un par de pasos de sobrexposición, a veces más. E incluso ahora se puede forzar el revelado, cosa que hace 20 años nos decía que no se podía hacer con los negativos en color. Con el blanco y negro y la diapositiva sí, pero con el negativo en color nos decían que no.

No eran negativos en color. Antaño, la película diapositiva solía distinguirse con el sufijo -chrome. Por ejemplo, Agfachrome, Fujichrome, Ektachrome, Kodachrome,... El negativo en color con el sufijo -color; Agfacolor, Fujicolor, Ektacolor, Kodacolor,... Pero recientemente no, por preferir las marcas aperlativos llamativos. Como Precisa. Me líe. Me di cuenta al llegar a casa. Expuse un negativo, y quedó mal. Muy subexpuesto y con escasa fidelidad de los colores.

Por ello, en esta ocasión investigué un poco antes de exponer el rollo de Ektachrome 100. Busqué por internet experiencias similares, con el fin de asegurar un poco los resultados de las 15 exposiciones que permite la GS645S en un rollo de tipo 120. Y había un acuerdo casi unánime. La película pierde un paso de sensibilidad por cada década que ha pasado desde que ha caducado. Si han pasado menos de 5 años, se puede exponer a la sensibilidad nominal con una ligera sobrexposición. Un ISO 100 se expondría a IE 80 o 64. Si han pasado entre 5 y 15 años, el ISO 100 se expondría a IE 50. Entre 15 y 25 años, tendríamos que bajar a IE 25. Más de 25 años... que sea lo que quiera, allá cada cual.

Otra cuestión que también es fácil que pase es que los colores se nos desmadren un poco. Las distintas cápas de colorantes acoplados a los haluros de plata y que conforman la imagen en color no se degradan a la misma velocidad. Los pigmentos de la antigua Kodachrome eran más resistentes. Y además se añadían en el momento del revelado. Pero para los procesos cromogénicos, positivos o negativos, la degradación de los colorantes es un hecho. Incluso después de revelar la película. No aguantan el paso del tiempo como la película negativa en blanco y negro o la película Kodachrome.

Las fotografías que os muestro aquí no han sido retocadas por mí en el ordenador. Estan tal cual han resultado después de la digitalización que han realizado en Carmencita Film Lab. A la hora de exponer la película evité en la medida de lo posible las situaciones con un excesivo contraste con el fin de no comprometer la limitada latitud de exposición de la película, y calibré el fotómetro de la cámara a IE 50. Un paso de sobrexposición. Sí que hay alguna intervención sobre la geometría del fotograma. He corregido horizontes, y he suavizada alguna convergencia de verticales. Nos movíamos en calles muy estrechas que obligaban a hacer tomas casi en contrapicado.

Como ya me comunicó el laboratorio en su nota de remisión por correo electrónico, había acertado al exponer a IE 50, hecho del que les avisé en mi formulario de encargo de revelado. Las diapositivas estaban bien expuestas. Gracias a la previsibilidad del comportamiento del exposímetro de la Fujifilm, y su precisión, es posible hacer una buena evaluación de la escena y exponer correctamente.

Pero la fidelidad del color es otra cosa, como se puede observar en las imágenes. Supongo que en el laboratorio, al escanear la película han llegado al mejor compromiso que han podido, y el resultado me resulta en general agradable. Repito que no he querido corregir nada en casa. Las luces presentan en general una cierta dominante amarilla. En las sombras, por el contrario, es el magenta el que predomina. Cómo las sombras a plena luz del día tienen una temperatura de color fría por la luz que les llega del azul de la bóveda celeste, azul + magenta... la sensación es de que tienden hacia el violeta... de alguna forma. Cuanto más profundas son las sombras más se nota.

Tengo un caso de un negativo francamente subexpuesto por un error, y ahí la mezcla de amarillo y magenta... rojo todo. Os muestro el negativo tal cual, y corregido en Affinity Photo.

En fin, para aquellos que tenéis pendiente la tarea o queréis aventuraros en estas lides de la película caducada, espero que os resulte útil mi experiencia. Con lo que he aprendido, igual vuelvo a coger uno de los negativos de Agfa CT Precisa 400 y pruebo a tirarla a IE 160 o así... Igual merece la pena. O haré trios de fotos a distintas exposiciones... Ya os contaré.

Existen todavía algunas películas diapositivas frescas que se pueden usar. Especialmente por parte de Fujifilm. Aunque dada la deriva que lleva esta empresa, que odia a los fotógrafos analógicos aunque sus beneficios proceden de esta tecnología, de las películas Instax más que de sus digitales de la serie X, es posible que desaparezcan dentro de poco tiempo. Kodak ha prometido volver a comercializar las Ektachrome. Lo habían anunciado para este final de año. Tanto en 35 mm como en Super 8. Parece que tiene cierto interés en la filmadoras de aficionados que combinen tecnología digital y fotoquímica. Pero también parece que se está retrasando.

De la planta de Agfa Gevaert parece que salen algunas emulsiones de inversibles. Algunas etiquetadas como Rollei. Pero no sé si es producto nuevo o aprovechamiento de material que ya tenían almacenado en distintas formas. La película en blanco y negro P30 de Ferrania parece que ha surgido como un paso previo en el desarrollo de una nueva película inversible...

¿El futuro de la diapositiva? Ya veremos. Hasta hace poco, la impresión era que el ocaso de la diapositiva había llegado... Quizá no.

La sierra de Armantes con película negativa en color

Hace ya mes y medio que fuimos a fotografiar los castillejos de la sierra de Armantes, no lejos de Calatayud. Ya os mostré en su momento algunas de las fotografías que realicé con la pequeña Panasonic Lumix GM5, y si os interesa en estos momentos están apareciendo en mi cuenta de Instagram algunas "polaroids" en blanco y negro que realicé en aquel momento.

Pero hubo más en aquella excursión, que en parte se vio gafada por la mala suerte. Ya comenté en su momento que mi teléfono móvil me abandonó en algún lugar del bosque de pinos que hay que atravesar caminando para llegar a los castillejos desde el lugar donde dejamos el coche. Y también tuve un percance con los carretes de película negativa en color que llevé.

Para esta excursión, y siguiendo la tónica que había adoptado durante el verano, me llevé un cámara con un 50 mm. En esta ocasión, la Leica M2 con el Carl Zeiss Planar 50/2 ZM. La M2 es una cámara ligera y muy agradable de manejar. El 50 mm de Zeiss es uno de los mejores objetivos que tengo. Creo que sólo hay otro que lo supera en nitidez, y comparte la misma montura con él. Cuando llegamos al estacionamiento, cargué la cámara con un carrete de Fujicolor C200.

La Fujicolor C200 es una película modesta; la más económica del catálogo de Fujifilm. Como en otras marcas, han optado por la sensibilidad de ISO 200, una sensibilidad un poco en tierra de nadie, para su producto más asequible. Con Kodak pasa lo mismo, el carrete que me regalaron en Seúl para probar la Leica Minilux también era un 200. Son películas que dan resultados aceptables, pero que no brillan por nada en especial. No tiene un grano más fino ni más nitidez que las de ISO 400 más prestigiosas, que son mucho más útiles cuando la luz empieza a fallar y cuando quieres conseguir profundidades de campo extendidas en paisaje. Y tampoco tiene la sutileza y reproducción de las películas de menos sensibilidad. Pero son baratas y no dejan de ofrecer buenos resultados, bien utilizadas. Es decir, no subexponer nunca, ni pasarse con la sobreexposición, para evitar desaturar en exceso los colores. Estas películas procuro exponerlas bien o sobreexponerlas un paso, pero no más.

Dicho lo cual, en combinación con el Planar 50 mm, midiendo con cuidado con un fotómetro externo, la M2 no lleva fotómetro incorporado, he obtenido negativos bien expuestos, con una aceptable gama de valores, sin luces empastadas ni sombras empastadas, y colores razonablemente fieles.

Dicho lo cual, hay que reconocer una cuestión. A la hora en que llegamos, el sol todavía estaba alto, la luz todavía no tenía una calidad muy adecuada, las escenas eran muy contrastadas, y por lo tanto, las fotografías no son las mejores que se puede conseguir en ese entorno. Mi idea era hacer un primer carrete con esa Fujicolor C200, pero llevar preparado otro con mejores características para el final de la tarde.

La película que llevaba preparada era la Fujicolor Superia XTra 400, que ya he venido utilizando con asiduidad durante el verano. Tiene un paso más de sensibilidad. Tiene un grano y una nitidez al menos del mismo nivel que la C200 si no mejores. Ofrece unos colores más saturados, adecuados para fotografía de paisaje. Y por lo tanto, si se sobreexpone un poco, aunque pierda un poco de saturación, se mantiene a buen nivel.

Si a todo lo anterior le sumas que la luz fue mejorando y haciéndose más agradable, y que llevaba encima el trípode y el cable disparados para permitirme seguir haciendo fotos cuando la luz se hiciese más débil, la cosa pintaba bien... pero no.

El problema de las Leica de hace cinco décadas o más es que tienes que tener mucho cuidado al cargar la película. No es su punto fuerte. De hecho son un verdadero grano doloroso en salva sea la parte. Y aunque estaba convencido de que había cargado correctamente el carrete de Superia 400, lo cierto es que no. Y me puse a hacer fotos que no impresionaron superficie sensible alguna. Cero. Nada.

La tarde estaba parcialmente gafada. Lo del teléfono y esto. Otra vez será. Nos tendremos que contentar con lo hecho hasta ese momento. Y eso sí, la cámara muy agradable de usar, salvo por sus problemas para cargar la película, en combinación con una óptica tan nítida como la del Zeiss Planar 50/2, ofrece mejores resultados que cualquiera de las opciones usadas previamente durante este verano para excursiones similares. Pentax MX con SMC-A 50/2, Canon EOS con EF 50/1,4, Nikomat con Auto-S 50/1,4,... todas ellas son buenas soluciones, pero menos nítidas que las que ofrece el Planar. Convencido estoy.

Festival Asalto 2017, con película negativa en color

Desde hace un par de meses, como podrá comprobar quien siga estas entradas con asiduidad, la película Fujifilm Superia X-TRA 400 se ha convertido en mi película negativa en color de uso corriente. Lo cierto es que me da buenos resultados en todo tipo de usos.

El domingo pasado hubo un paseo fotográfico organizado desde la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ para visitar en el barrio de Valdefierro de la capital aragonesa las intervenciones del Festival Internacional de Arte Urbano Asalto 2017. Así que como tenía la Canon EOS 650 cargada con un carrete de Superia 400, me fui con ella, el EF 40/2,8 STM y el EF 70-210/3,5-4,5 USM, y un carrete de repuesto. Usé sobretodo el telezoom. Que con tal de diafragmarlo un poco, con su punto dulce en f/8, va de pistón. Con el día de luz abundante que tuvimos ningún problema.

Pero hoy no me extenderé con palabrería. Os dejo algunas fotos y ya está.

Fujifilm Superia Venus 800 - las sensibilidades altas a la japonesa

No encuentro muy a menudo situaciones en las que utilizar película en color de alta sensibilidad. Entendiendo por tal aquellas superiores a los 400 ISO. He probado en alguna ocasión la Kodak Portra 800 en formato medio y he hecho mis pinitos con la Cinestil 800T en formato pequeño y en formato medio. También he forzado en alguna ocasión la Kodak Portra 400 un par de pasos con resultados que han sido entre normalitos y buenos. Hay que tener mucho cuidado con la medición de la luz cuando se experimentan estas alternativas. En fin, los resultados de estas experiencias son diversos. La Cinestil 800T está muy bien, pero es cara. Y su sensibilidad específica para luz de tungsteno y su origen cinematográfico la hacen más apta, desde mi punto de vista, para uso en interiores con luz continua muy controlada. Mi experiencia con su uso en museos lo muestra.

Hace unos meses, aprovechando un pedido que realicé de material sensible a Macodirect, me agencié unos rollos de Fujifilm Natura 1600 y Fujifilm Superia Venus 800. Son las versiones de alta sensibilidad de la familia de las Superia, que no son fáciles de encontrar fuera de Japón. De hecho, con las denominaciones que he mencionado, son carretes previstos para el mercado nipón traídos a Europa por el comercio especializado alemán. La Venus 800 sería la misma película que la Superia XTra 800. Esta última sin los bonitos caracteres en kanji en el envoltorio. No son baratos, aviso. Así que muy buenos resultados tenían que ofrecer para sustituir mi opción por defecto en estos momentos, que sería la Kodak Portra 400 con revelado forzado.

En cualquier caso, así como ya probé la Natura 1600 durante la excursión que realizamos en junio a Ejea de los Caballeros, no había encontrado todavía ocasión para probar la Venus 800. Hace unas semanas cargué un carrete en la Canon EOS 650 y empecé a buscar ocasiones para usarla. Con diversas condiciones de luz, he de decirlo.

Generalmente, se asocia el uso de las altas sensibilidades a las situaciones de luz escasa. Sin embargo, también están las situaciones de luz imprevisible, en las que lo mismo puedes necesitarlas en una misma sesión con luz normal o incluso buena, o con luz escasa. La fotografía callejera sería un caso. Aunque no son fotografía callejera, las imágenes que preceden a este párrafo en esta entrada, son ejemplos de fotografías realizadas con una diversidad de condiciones de luz en un par de paseos por zonas verdes de Zaragoza. Si en el momento de la exposición se da suficiente luz, el comportamiento de la Venus 800 es bastante bueno. Y el grano se nota pero no es intrusivo.

En ese mismo paseo, en un momento en el que el sol se ocultó tras unas oportunas o inoportunas nubes, según como se considere, y montado un teleobjetivo en la EOS 650, necesitado de velocidad de obturación alta, afronté la tarea de inmortalizar las últimas rosas de la temporada en la rosaleda del Parque Grande de la ciudad.

Todavía estoy decidiendo hasta qué punto me gusta, o más bien no, el rendimiento de los colores rojos en las fotografías. En cualquier caso, aunque la exposición es correcta, en el momento en el que aparecen zonas francamente oscuras y uniformes en la fotografía, el grano de la película se hace mucho más presente. No necesariamente desagradable, pero sí mucho más notorio que en las situaciones iniciales de luz abundante. Es un hecho. Incluso en materiales con sensibilidades alta, el material negativo en color siempre se lleva mejor con la luz en cantidad que con las sombras.

Pero, ¿qué pasa si nos adentramos en el terreno del macro? Al EF 200/2,8 USM con el que hice las fotografías anteriores, eventualmente le coloqué un duplicador de focal, convirtiéndolo en un 400/5,6, así como le intercalé entre el objetivo y el duplicador un tubo de extensión para entrar en el terreno de la macrofotografía. Puesto que no llevé trípode, obligatorias las velocidades de obturación elevadas.

La presencia de un grano apreciable hace que este material no sea el de elección para este tipo de fotografías. Pero a pesar de todo, no resulta desdeñable la cantidad de detalle que conservamos en las fotografías. La película sale más airosa de la difícil prueba de lo que yo había pensado. Por lo tanto, no sería un material de elección para la macrofotografía, pero si en el marco de una sesión de fotografía general surge la ocasión, tampoco desecharía la posibilidad de hacer la foto.

Pasemos a la siguiente situación. Vamos por el Parque Grande de Zaragoza un domingo por la mañana. Es verano todavía, aunque el tiempo ha empezado a mostrar termómetros muuuuuucho más moderados en sus temperaturas y las nubes empiezan a hacer presencia sobre la ciudad con más frecuencia. No obstante, es una mañana agradable y hay mucha gente practicando el deporte y otras actividades de esparcimiento. Vamos a usar el teleobjetivo con el duplicador para intentar obtener alguna fotografía de acción o algún retrato no posado.

Dos cuestiones a destacar. La primera en el ámbito de las limitaciones. La Canon EOS 650 es la cámara de enfoque automático de la gama EOS más antigua. Por lo tanto, su sistema de enfoque es más precario que las que le siguieron. Mas lento. Y con un único sensor de enfoque en el centro del fotograma. Así que hubo que tener cuidadito para enfocar correctamente con el modo de enfoque continuo. Salió airosa del trance, pero bueno... trabajando más con la idea de adelantarse a los acontecimientos que con la de confiar en los automatismos.

La segunda es positiva. Tiene que ver con el rendimiento con los tonos de piel de cara a su uso en retratos. Salvo una de las imágenes, que está un poco justa de luz, en general esta película ha producido unos tonos de piel bastante agradables y menos fríos de lo que esperaba para un producto Fujifilm. Así que no es desdeñable como material para retrato.

¿Cuáles son mis impresiones generales con esta película? Bien, es una película de alta sensibilidad, pero que claramente da mejores resultados cuando hay una buena luz en la escena.  Escenas con poca luz y poco contraste quedan muy apagadas. Probablemente, en ese caso habría que haber dado algún paso más de exposición. Esto hace que en estos momentos la vea más como una película adecuada para la acción, permitiendo velocidades de obturación más alta, que como una película para usar cuando la luz se agota.

Y eso sí, no acabo de ver la necesidad de ponerse a buscarla por el mundo, con precios altos, cuando una Portra 400 puede dar unos buenos resultados. Expuesta a IE 800 o 1600 con uno o dos pasos de forzado. No es barata, pero es más barata, mucho más fácil de encontrar, y da buenos resultados. Pero no tenéis por qué fiaros de mí. Probadlas y comprobad como se adaptan a vuestros estilos personales de fotografiar.

Por cierto, mientras escribía me he dado cuenta de que ya había probado esta película en el pasado, bajo el nombre de XTra 800, claro.