La fotografía como afición y otras artes visuales

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Adaptadores para película de 35 mm en cámaras de formato medio

Hace unos pocos meses os contaba cómo hice un experimento para usar una carrete de 35 mm en la Agfa Synchro Box, y de ese modo obtener fotografías de formato panorámico con una cámara de formato medio. El resultado no estuvo mal, aunque desperdicié bastante película porque no conté adecuadamente el número de vueltas que tenía que dar a la manivela de avance de la película. En cualquier caso, todo el invento a base de cinta aislante tuvo siempre una sensación de precariedad horrible.

Hace unas semanas encontré en algún sitio un enlace a una página en la que hablaba de unos adaptadores realizados con impresión en 3D para utilizar carretes de 35 mm en cámaras de formato medio. Y de alguien que a través de eBay y desde Viana do Castelo en Portugal te los mandaba ya impresos por un precio que sin ser barato para lo que son, un pedazos de plástico moldeado, es perfectamente asumible. Quizá lo único que le faltaba es vender también la pieza adaptada para recoger el rollo de película conforme se va exponiendo, aunque usar uno de los habituales de un rollo de formato 120 tampoco supone mayor problema. Si tenéis acceso a una impresora 3D, en los enlaces anteriores se pueden conseguir los datos para introducir en la misma y hacéroslo vosotros mismos.

Veámoslos...

Así como el experimento que hice hace unos meses fue con una cámara supersimple, en esta ocasión pensé, o se me ocurrió, que podría utilizar cámaras más sofisticadas, con las cuales podría controlar mejor el avance de la película y aprovecharla mejor. De hecho, como la longitud de un carrete de 35 mm es aproximadamente el doble de un rollo de formato 120, es decir, muy similar a la de los extintos rollos de formato 220, lo primero que se me ocurrió fue usarla con la Fujifilm GS645S Wide 60, que tiene posición para este último tipo de rollo de película.

Es cierto que por la disposición de la cámara, que favorece las tomas verticales en el avance de la película, no iba a conseguir fotogramas panorámicos ni mucho más grandes que los de 35 mm. Pero se trataba de probar. Y algunas cosas interesantes conseguí dando un paseo por el Parque Pignatelli de Zaragoza.

Las fotografías están realizadas sobre un carrete de Kodak Tri-X 400, expuesta a través de un filtro rojo Heliopan Rot 25, equivalente a un Wratten nº 25, revelada en Rodinal 1:50, 13 minutos a 20 ºC. Y la verdad es que no están mal, tienen su gracia,... pero... Pero. El sistema de avance y disparo de la Fujifilm GS645S no se lleva bien con este tipo de carretes. Y desperdicié una cantidad ingente de película. De hecho, sólo conseguí seis fotogramas, cada uno con nueve perforaciones de extensión. Lo normal en los negativos de 24 x 36 mm son las ocho perforaciones. Por lo tanto, nunca hubiera conseguido las 36 exposiciones habituales, pero sí unas 28 o 30. Mala suerte. No es una buena solución para esta cámara.

Al día siguiente volvía a repetir el experimento, pero esta vez con la Hasselblad 503CX y el Carl Zeiss Planar 80/2,8 T* CF, con una respaldo A12. Los respaldos A12 son para rollos de formato 120, en los que proporcionan 12 exposiciones. Trampeando un poquito algunas cosas, conseguí que sobre el carrete de 35 mm pudiese exponer un total de 16 negativos. Pero no encontré forma de engañar a la cámara para que siguiera disparando tras llegar al círculo negro en el contador del respaldo, sin arriesgarme a velar la película. Con un respaldo A24, para rollos de 220, podría estirarme más, pero no lo tengo,... y no lo voy a comprar. No me merece la pena el desembolso.

En esta ocasión, el paseo fotográfico fue por el vecindario de mi casa, el Parque de la Memoria y el barrio de Santa Gema en Zaragoza. La película fue la misma, de hecho las revelé al mismo tiempo, pero a través de un filtro amarillo Tiffen nº 8, también para mejorar el contraste de los negativos en las mañanas de calor tórrido y luz ofensiva del verano en Zaragoza.

Como ya habréis podido deducir de lo que he escrito con anterioridad, la cosa fue mucho mejor que con la Fuji. Es cierto que el avance del fotograma no es regular como con la película de formato 120. Y algunos de ellos quedaron muy juntos unos con otros, incluso superponiéndose en finas bandas de menos de 1 mm de anchura, por lo que no impide su utilización. Como el avance de la película en los respaldos de la Hasselblad es vertical, también es mucho más cómodo este formato del negativo que el horizontal y más panorámico. Aunque dispongo de un pentaprisma para más comodidad en la composición que con el visor de capuchón básico, al tener un ángulo de 45 º, hay que adoptar posturas raras para fotografiar en horizontal. Pero como podéis comprobar, con un poco de paciencia, lo hice.

Supongo que este tipo de opciones a la hora de fotografiar con una cámara de formato medio no es para usarlas todos los días. Pero algún que otro carrete de vez en cuando, con motivos seleccionados, sí que haré. Quizá por que no pueda evitar complicarme la vida de vez en cuando, en parte por optar por estéticas distintas, de esas que te sacan de tu zona de comodidad. En fin... que para lo que cuestan estos chismes, no te vas a privar de tener una opción más en tu arsenal fotográfico.

Nikomat FTn con Nikkor-S Auto 1:1,4 50 mm - En color y en blanco y negro

Si ayer comentaba la llegada a la colección de la Nikomat FTn, hoy quiero mostraros algunas fotografía de los primeros carretes que he expuesto con ella. Ayer no comenté un hecho. La cámara usaba las malditas pilas PX625 de mercurio que ya no se fabrican. Sus equivalentes en pilas alcalinas no tienen el mismo voltaje, ni entregan su carga de la misma forma, por lo que es sabido que hace que el fotómetro de las cámaras, único motivo para usarlas, no sea fiable. Además de una diversidad de soluciones caseras, la mejor solución para sustituirlas son las pilas de zinc-aire que WeinCell fabrica compatibles con las PX625. Pedí unas cuantas, pero han tardado en llegar y los dos primeros carretes un Kodak Portra 400 y un Eastman Double-X 200 han sido expuestos estimando la exposición en condiciones de fotografía al aire libre, y con la ayuda de un aplicación que permite usar el teléfono móvil como fotómetro.

Normalmente, se me da bien estimar la exposición a ojo, partiendo de que un día nublado la exposición correcta es f/8 y el inverso del índice de exposición en ISO como velocidad de obturación. Si hay sol, vamos aumentando el número f o la velocidad de obturación. Si estamos en sombra o se pone a llover, vamos a la inversa.

Sin embargo, por algún motivo mis negativos en color, especialmente los realizados al aire libre han pecado de una ligera subexposición muchos de ellos. Nada grave, pero prefiero equivocarme en sentido opuesto. Las fotografías en interiores, con medición con el teléfono móvil, han quedado sin problemas.

En general, aunque más pesada de lo que estoy acostumbrado a usar, la cámara se maneja con comodidad, aunque no me he acostumbrado todavía a la posición en la montura del objetivo del selector de la velocidad de obturación. Que además va un poquito duro.

En el lado positivo, y a pesar de la amplia luminosidad de Nikkor-S Auto 1:1,4 50 mm, el enfoque parece preciso. Desde luego la rueda de enfoque tiene un tacto y una suavidad envidiables para los objetivos de hoy en día, mucho menos agradables de usar.

El contraste la nitidez que ofrece el objetivo es muy buena en cuanto cierras unos cuantos pasos el diafragma. Pero a plena apertura, el contrasta es bajo y la nitidez es la justa para ser usable en el centro del diafragma. Supongo que la tecnología de los años, este es un objetivo cuyo diseño viene de principios de los años 60, hace que las limitaciones se noten. Pero su robustez y agradable uso te hacen comprender que fuera apreciado por los profesionales de la época. Que lo usarían más bien con la Nikon F, pero que no desmerece montado en la Nikomat.

También le he puesto una lente de aproximación de 3 1/3 dioptrías. La distancia mínima de enfoque del objetivo no es tan favorable como la de objetivos similares en la actualidad. Si estamos habituados a una distancia mínima de enfoque de 45 cm en los objetivos de 50 mm de focal, nos tenemos que conformar con unos 55 o 56 cm de distancia mínima de enfoque, calculo yo. Algo menos de 60 cm. Con la lente de aproximación nos permite escalas de rerproducción de aproximadamente 1:3. No está mal. Ninguna catástrofe sucede, si diafragmamos unos pasos a la hora de hacer la foto.

Para el blanco y negro, tiré del último carrete que me quedaba de un pequeño lote que adquirí de la película cinematográfica de Kodak, la Eastman Double-X, con una sensibilidad nominal de ISO 200. Hay mucha gente que habla maravillas de esta película, pero yo no he alcanzado la felicidad con ella. Ni con los primeros carretes que usé revelados con Kodak HC-110, tanto a su sensibilidad nominal como forzada un paso, ni con este que he usado con la Nikomat, a su sensibilidad nominal, pero revelada en Rodinal. Puesto que expuse generosamente y en situaciones de potencial contraste fuerte, decidí usar un revelado compensador, un revelado desatendido con una concentración de 1:100 durante una hora a 20 ºC.

He de decir que sigo sin enamorarme de esta película. No me acaba de convencer. Su sensibilidad de ISO 200 está un poco en tierra de nadie. No obtengo grano tan fino como con las de ISO 100-125. De hecho, tampoco obtengo grano más fino que con algunas películas de más sensibilidad. Por lo que no le acabo de ver la ventaja.

En cualquier caso, decir que en esta ocasión sí que pequé de cierta sobreexposición, ya he dicho que dejé entrar la luz con generosidad. Siempre he oído decir que a esta película le gustan las condiciones de luz abundante. Desde luego, la latitud de exposición de la película con este revelado me parece muy buena, pero el aspecto general de las fotos finales no acaba de convencerme.

Pero a lo que vamos es a la cámara y el objetivo. Lo cierto es que conforme te vas acostumbrando a su volumen y peso, se hacen muy agradables de usar. Y quizá el Nikkor-S 50/1,4 no brilla a plena apertura como los objetivos actuales, pero tiene posibilidades claras para retratos. Eso sí... cuidado que f/1,4 ofrece muy poca profundidad de campo. No vale echarle la culpa al objetivo de lo que son errores de enfoque. Que eso se ve mucho.

Kodacolor-X 620 - Un viaje en el tiempo de más de 43 años

Os contaba la semana pasada cómo estuvimos disfrutando una estupenda jornada fotográfica en Ejea de los Caballeros los aficionados a las sales de plata de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ). Pero además de una estupenda experiencia y cuatro carretes de fotografías me traje algo más. Me traje un carrete de Kodacolor-X en formato 620 que como mínimo tiene más de 43 años.

Me explicaré. Aunque dejadme que os presente una cámara por gentileza de Laura (Lura Photos), quien es quien la posee en estos momentos. La fotografía es suya, como todas las que veréis del aparato.

La que nos interesa es la Kodak Duaflex II, una cámara que fue fabricada entre 1950 y 1954 en Estados Unidos, y entre 1955 y 1960 en el Reino Unido. Puesto que en el frontal de la que dispone Laura se lee claramente "Made in England by KODAK LIMITED LONDON", podemos decir que es una cámara que tiene alrededor de 60 años, un par de años abajo, tres años arriba.

Es una cámara muy simple, a pesar de su aspecto de réflex binocular. Falsa réflex binocular. Construida en baquelita, lo que indica su intención de cámara económica, el objetivo principal es un 75 mm f/15. El diafragma es fijo. Como veis, muy poco luminoso. El obturador sólo tiene dos posiciones. "I", de "instantánea", que probablemente será una modesta velocidad de obturación de entre 1/30 y 1/60 segundo, que se ha podido volver aun más lenta con el tiempo. En cualquier caso, habrá que tener cuidado al accionarlo para que no trepide la imagen. La otra posición, "B" de "bulb", es para exposiciones prolongadas.

Como se puede ver en las fotos anteriores, el selector del obturador está en el lado izquierdo de la cámara, mientras que el accionador del mismo está en el derecho. Dispone de un par de engarces para una correa de sujeción, y una rueda de avance de la película en el lado de la derecho.

Utiliza rollos de formato medio de tipo 620, ya descatalogados. De cada uno de los rollos se pueden obtener 12 exposiciones de 6 x 6. En realidad, unos 56 x 56 mm. Esta película es en todo de similares características a la de tipo 120, pero los ejes sobre los que se enrollan las películas son más delgados, de menor diámetro, por lo que no son compatibles unos con otros. Para poder utilizarla, hay dos alternativas. O te gastas un pastón en los carretes que venden alguna gente que se dedica a rebobinar la película de carretes de tipo 120 en ejes de 620, o a partir de un carrete de 120, a oscuras, lo haces tú mismo. También hay quien ha conseguido buenos resultados recortando con un corta uñas los topes de los carretes de 120 para que se ajusten al espacio adecuado de la cámara.

Como he dicho, es una falsa réflex binocular. Aunque vista de frente da el pego, lo cierto es que el objetivo superior no lleva a un sistema de espejos que dirige la imagen a un cristal de enfoque, como pueda suceder en una Rolleiflex, Rolleicord, Minoltacord, Yashicamat o similares. En realidad es una prisma, de las misma características que los de las cámaras de cajón o "box cameras" con las que está emparentada, pero mucho más grande, lo que le da un mucho mayor confort de utilización. Precisamente, por el gran tamaño de este prisma, para mantener un tamaño similar, el negativo que ofrece es de 6 x 6 en lugar del típico 6 x 9 de las Kodak Brownies de la época, las Six-20. Por su puesto, la imagen que ofrece este prisma está invertida lateralmente.

En la parte trasera, además de la tapa para acceder al compartimento de la película, encontramos una ventanilla roja para ver el contador de exposiciones que está impreso en el dorso del papel protector de la película.

Laura compró la cámara a través de internet y al abrirla se encontró con que llevaba un carrete incluido. Un carrete de película Kodacolor-X. Ya expuesto.

Lo vemos.

Como vemos en distintos lugares del papel protector de la película, se trata como digo de película Kodacolor-X en formato CX 620. La denominación "Kodacolor" corresponde tradicionalmente en Kodak a la película negativa en color, frente a las denominaciones terminadas en "chrome" que son películas diapositivas en color. La Kodacolor-X es la segunda variante de las Kodacolor, y se fabricó entre 1963 y 1974, por lo que ya sabemos que este carrete tiene más de 43 años, y podría tener cerca de 54 años.

El formato 620 fue una estratagema de Kodak para hacer sus cámara incompatibles a las películas de otros fabricantes, que venían en formato 120. De este modo, el comprador de una Kodak Brownie Six-20 o de una Kodak Duaflex, en cualquiera de sus versiones, se encontraba "secuestrado" a seguir consumiendo películas de la marca. No aporta ninguna otra ventaja significativa sobre el formato 120, más veterano.

Pero la película tiene otra característica. Está fabricada para ser revelada en el proceso C-22, que fue sustituido por el C-41, el que actualmente es válido para las películas modernas, entre 1972 y 1973. Son incompatibles uno con otro. La composición química de los agentes activos varía y las temperaturas de revelado también son distintas. Claro está, hace mucho tiempo que este tipo de procesado no está disponible en los laboratorios comerciales. Tras una cierta búsqueda, parece que hay algunos laboratorios en Estados Unidos que lo mantienen, y uno en el Reino Unido, en Birmingham, que se cobra lo suyo por hacerlo. Incluso ellos, aunque ofrecen el servicio, recomiendan revelar estos negativos como blanco y negro como la opción más fiable para obtener resultados utilizables.

Porque por si alguien no lo sabía, cualquier tipo de película que conozcáis, en color o en blanco y negro, cuya base sean los haluros de plata, se puede revelar como blanco y negro. Negativos en color, diapositivas,... cualquier cosa. Curiosamente, muchos de los "especialistas" que puedes encontrar en internet en recuperación de películas antiguas son muy herméticos sobre sus procesos, manteniéndolos en secreto. Pero hace tiempo que se sabe que hay un modo de procesado en blanco y negro sencillo y apto para todo tipo de películas; el revelado desatendido con Rodinal. Tras unas conversaciones entre Laura y yo, decidimos que nos poníamos a la tarea y esto es lo que hemos obtenido y cómo lo hice cuando Laura me paso el rollo hace dos semanas.

El revelado desatendido con Rodinal ya lo he explicado en alguna ocasión. La ejecución práctica en esta ocasión fue como sigue. Introduje el rollo de película en un tambor de un litro de capacidad que llené una dilución de 10 ml de Rodinal y el resto agua hasta llenar el tambor. Aproximadamente una dilución 1+100. Luego lo agité suavemente durante 15-20 segundos, y lo dejé estar durante una hora. Un par de inversiones tras ese periodo de tiempo, y lo volví a dejar estar durante otra hora. Aclarado con agua, fijado como de costumbre, lavado y secado.

Los negativos quedaron muy densos, con un velo muy intenso debido a la antigüedad del carrete en toda la longitud del mismo. Además, aparecía algunos artefactos dispersos por ella, especialmente en las regiones centrales del rollo. El contraste era muy bajo. En la imagen anterior, podemos ver el mejor de los fotogramas en dos versiones. La primera, tal y como la ajusté en el software controlador del escáner Epson Perfection V600 Photo, que como vemos tiene muy poco contraste. La segunda es una vez ajustado el mismo en Adobe Photoshop Lightroom. Como vemos, aparece el retrato de una señora desconocida con aspecto totalmente sesentero. Por lo que me atrevería a decir que igual tiene sus 50 años el carrete.

Lo que hemos encontrado en el rollo lo contaré tal y como queda después de haber cortado el mismo en tres tiras de tres para guardarlo.

En la tira de los tres primeros negativos del rollo, los espacios correspondientes a los dos primeros están en blanco. Sólo encontramos la base+velo de la película. Un velo pronunciado por la antigüedad de la misma, y muy artefactado, pero ahí no ha habido nunca una foto. Pero en la posición del tercer negativo encontramos una foto bien expuesta, un retrato de cuerpo completo de la señora anteior. Es lo mejor que se puede sacar de este carrete. Por supuesto, como hay un velo pronunciado por la antigüedad, el negativo está muy denso y también artefactado. Pero esa foto se hizo correctamente.

En la tira de los negativos 4 al 6, pasa algo parecido. Los dos primeros están en blanco. Y en la posición 6 hay un paisaje con una valla y probablemente una señora apoyada en la misma, aunque se ve pequeña en el conjunto del paisaje. La sombra del fotógrafo aparece en primer plano. La foto está borrosa por un defecto de toma. Casi con toda seguridad trepidada por los largos tiempos de obturación que tenían estas cámaras. Una pena, por la composición de la foto tiene su gracia, con la blancura de la valla resaltando en los tonos oscuros que producen los árboles del fondo.

La tira de los negativos 7 al 9 está velada por entrada de luz. No es el velo aumentado por el paso del tiempo, es una densidad prácticamente negra. Si hay hubo una imagen, se arruinó por la entrada de luz en su momento.

Y en la tira de los negativos 10 al 12, las posiciones 10 y 12 tienen imagen, pero incongruente. Irreconocible. Por lo menos para mí. También están muy artefactados, y muy muy densos. Mi sensación es que se dispararon en posición en posición B, originando una sobreexposición muy importante y una trepidación muy amplia. El negativo de la posición 11 no existe; base+velo.

Y esto es lo que hay. Con un trocito de película del principio de los rollo he hecho una prueba con un poco de blanqueador a base de ferrocianuro postásico que he conseguido, pero el resultado no me ha convencido, y creo que es mejor no estropear los negativos más de lo que están por el paso del tiempo.

Os muestro lo que había en los últimos negativos del carrete.

Las sensaciones después de todo este proceso son ambiguas. Por un lado contentos por haber llevado a cabo con calma y método la recuperación de imágenes de unos negativos de hace 50 años, aproximadamente. Y con éxito. Por otro lado, un poco decepcionados de no haber encontrado un rollo totalmente expuesto con sus doce negativos listos para sorprendernos. Pero eso no es culpa nuestra. En cualquier caso, creo que ahora ya sabéis todos vosotros cómo rescatar antiguos negativos.

Excursión argéntica a Ejea de los Caballeros con AFZ

Surgió la idea como consecuencia de las actividades del III Encuentro Analógico, cuya excursión a Muel os conté en tres partes (1, 23), y que se realizaron esta primavera en la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ). Durante las mismas se habló con Laura (Lura Photos), una simpática y animada aficionada a la fotografía de Ejea de los Caballeros, que de vez en cuando tenemos la suerte que nos acompañe en nuestras actividades en Zaragoza. En esta ocasión, tocaba devolver visita y acudir nosotros a Ejea, hacer fotos y, de paso, conocer mejor la capital de las Cinco Villas, sus calles, sus fiestas y su iniciativas culturales.

Como el contenido principal de esta entrada estará orientada a lo fotográfico, diré simplemente que por la mañana recorrimos las calles de la ciudad, y estuvimos en las actividades del mercado y la recreación medieval que se organizan para las fiestas de San Juan. Visitamos también dos centros culturales y de exposiciones, La Espiral y el Centro de Arte y Exposiciones de Ejea. Después de comer, con una visita guiada, conocimos las dos iglesias románicas, San Salvador y Santa María de la Corona, así como otros edificios e historias de la ciudad. Tuvimos la suerte de que el calor no fue tan agobiante como en los días anteriores, e incluso disfrutamos de una cierta brisa.

Comienzo obligado de la visita con una foto de grupo que hizo Ana.
Y momentos de relax y buen humor durante la comida.

Tenía ganas de experimentar durante esta excursión, así que me llevé una variedad de cámaras y materiales. Eso sí, que las cámaras no ocupasen ni pesasen mucho. Veámoslo en un cierto orden.

Olympus mju-II con Fujicolor Superia XTra 400

Nunca he utilizado mucho las películas negativas en color de Fujifilm, así como en tiempos, prácticamente sólo utilizaba las diapositivas de esta marca. Pero tras la experiencia con la cámara de un solo que me llevé a Muel, he empezado a usarlas. Y especialmente tenía ganas de usar la Fujicolor Superia Xtra 400, una todoterreno muy respetada, con una cámara que tuviera una óptica de mejor calidad. Así que cargué un carrete de esta película en la Olympus mju-II. Sobretodo la usé por la mañana, callejeando la ciudad y durante la recreación histórica medieval.

Unos colores vivos, un grano muy muy muy contenido y una amplia latitud de exposición la hicieron ideal para un día de sol radiante, no importando si el objeto de interés estuviera al sol o en la sombra, ya que la generosa sensibilidad nominal de ISO 400 así como la luminosidad del 35 mm f/2,8 de la Olympus, permitían un amplio abanico de posibilidades.

Película para todo uso muy recomendable, aunque para trabajos donde se exija una mayor matización de los tonos de color, y especialmente en retrato, creo que sigue siendo preferible la familia de las Kodak Portra, especialmente las 160 y 400. Pero está muy bien esta película. A tener siempre una reserva en el frigorífico.

Leica CL con Summicron-C 40/2 y película Fujicolor Natura 1600

La película Fujicolor Natura 1600 está reservada en principio por la marca japonesa a su mercado interno, en el País del Sol Naciente. Pero es posible adquirirla en Europa a través de algunas de las tiendas alemanas más especializadas en la fotografía argéntica, como Macodirect, donde compré hace unas semanas algunos carretes. No son baratas, aviso. Pero me apetecía probarla.

Puesto que parte de una sensibilidad nativa de ISO 1600, la usé con una óptica también razonablemente luminosa, reservada para interiores con menos luz. Los dos museo que visitamos y que mencionado anteriormente fueron los mejores lugares para usarla.

En la Espiral, atendiendo las explicaciones de la guía, y con una reproducción del bronce de Ascoli.

Siendo una película de tan elevada sensibilidad, el grano está muy presente, como no podía ser de otra forma. Como sucede en tantas y tantas otras películas negativas en color, conviene no subexponerla, para evitar tener desviaciones desagradables en los colores así como un contraste y tonos armoniosos.

En los negativos en los que la luz llegó en cantidades generosas, probablemente expuestos a un índice de exposición de 800, los colores fueron todavía más saturados y agradables y el grano se hizo notar mucho menos. Así que no sería de extrañar que su sensibilidad real se acercase a esos ISO 800 aunque con margen para exponerla a 1600. Donde más se nota es en las fotografías realizadas en el Centro de Arte y Exposiciones de Ejea. Podréis deducir fácilmente qué negativo iban más sobrados de exposición y cuales iban más justos.

Leica M2 con Summicron 35/2 ASPH y película Kodak Tri-X 400

Mi intención original fue llevar la Leica M2 con el 35 mm todo el día cargada con película en blanco y negro de todo uso, como es la todoterreno Tri-X 400. Y así lo hice durante buena parte de la mañana. Con el margen que da además para hacer alguna fotografía en interiores si la luz es suficiente y con la buena luminosidad del Summicron.

Por lo tanto, fue la película que utilicé durante buena parte del paseo por la mañana, asistiendo a la recreación medieval e incluso sirviendo para alguna foto arquitectónica en el interior de La Espiral, como veréis a continuación.

Como de costumbre, la Tri-X ofrece una estructura de grano bien marcada y unos negativos contrastados. Es cierto que tendí a la sobrexposición, como explicaré más adelante, pero se compensó en el revelado... debido a mi vagancia. Cuando consulté los tiempos de revelado para Rodinal a 1:50 y 20 ºC, que es lo que estoy utilizando en estos momentos, vi que la Tri-X tenía un tiempo revelado recomendado de 13 minutos. Y la ADOX que comentaré a continuación de 12 minutos. Así que decidí que en tiempos relativamente largos como estos, me iba a contentar con sacar la media, dejarlo en 12'5 minutos y confiar en los márgenes que ofrecen estos materiales para obtener buenos resultados. Con la Tri-X, sin problema.

Quiero avisar que no estoy usando el Rodinal habitual, sino el que ofrece ADOX bajo la denominación APH 09. Esta es la fórmula usada a principios del siglo XX hasta la Segunda Guerra Mundial, y que siguió usándose tras el telón de acero, mientras que Agfa modificaba ligeramente al fórmula de su Rodinal, el único que podía llevar esa denominación. Dicen que daría algo más de grano, aunque su uso es exactamente igual. Yo no estoy encontrando diferencias.

Leica M2 con Summicron 35/2 ASPH y película ADOX Supermax 100

La Tri-X es cómoda de usar,... pero yo no estaba suficientemente cómoda con ella. Básicamente, con un día de luz radiante como ese sábado, me obligaba a utilizar un diafragma de f/16 y una velocidad de obturación de 1/500 segundo, o su equivalente de f/11 y 1/1000 segundo. Pero nunca me gusta usar una diafragma tan cerrado por el efecto de la difracción, ni aun con una óptica excelente como el Sumicron asférico, ni me gusta llegar a velocidades de 1/1000 en cámaras mecánicas, ya que los márgenes de precisión a estas velocidades son menores. Por ello, prácticamente todos los negativos, salvo los de interiores, de Tri-X esta sobrexpuestos un punto, para exponer de f/11 y 1/500 hacia abajo.

Y también por ello, cuando terminé el primer carrete de Tri-X, decidí usar el de ADOX Supermax 100 que llevaba en el estuche. Aunque eso me iba a limitar la posibilidad de usar el blanco y negro en interiores. Pero una foto en color siempre se puede convertir a blanco y negro, y al revés, no.

De entrada, he de decir que esta película de ADOX se caracteriza por su elevado contenido en plata, lo que junto a su sensibilidad media, garantiza un grano mucho más contenido. La diferencia con la Tri-X es muy notoria, ofreciendo unos tonos más continuos y menos estructura de fondo. También tiene un contraste más suave que he tenido que corregir en el digitalizado de los negativos.

No me gusta tanto como la Fujifilm Neopan 100 Acros, y no es necesariamente superior a la mucho más accesible y probada Ilford FP4 Plus. Sí mejora el nivel de grano que ofrece la Fomapan 100 Classic, que se puede encontrar fácilmente también como Lomography Earl Grey 100. Por lo tanto, no creo que después de haberla probado vaya a usarla con frecuencia. Pero es una película muy razonable.

Aún me atreví a usarla en un momento dado en interiores, en el Centro de Arte y Exposiciones de Ejea, más iluminado que La Espiral.

Y tuve un desliz después de comer. Durante la mayor parte del día, con la película en blanco y negro estuve estimando la exposición a ojo, partiendo de la famosa regla "soleado f/16", que encontrábamos antaño, quizá también ahora, en los carretes de película para aficionado de Kodak o en algunas cámaras antiguas que no disponen de fotómetro. No suelo errar. Pero después de comer, debió de ser por la digestión, sí que hice unas cuantas tomas que resultaron subexpuestas.

Algo compensaría este error el hecho de que he revelado el negativo durante medio minuto más de lo aconsejado, debido al ataque de vagancia que he comentado antes. El tiempo recomendado era 12 minutos y lo usé con la Tri-X a 12'5 minutos. Pero por mucho que aumentes los tiempos de revelado, si en unas sombras no hay plata... pues negro se quedará. Aun a costa del incremento del contraste, que podéis apreciar en la imagen anterior.

Por lo demás, a la luz del día, me sentí más cómodo con esta sensibilidad que con la de la Tri-X.

Y un defecto...

Los más observadores verán que algunos negativos en blanco y negro presentan una larga raya recta transversal a la dimensión más larga, de color negro, que afecta a todos los negativos de Tri-X y a bastante de Silvermax. No sé a qué se debe. Se parece mucho a una que aparece en los dos negativos de largas exposiciones nocturnas que hice hace unas semanas. Pero entonces era otra cámara, la Hasselblad 503CX, y otra película, la Fujifilm Neopan 100 Acros. No sé a qué se debe. Y es una lata eliminarla tras su digitalización. Todavía no he comprobado si está en el negativo, o se produce por algún motivo al digitalizarlos. Por su coincidencia con su aparición con los de la Hasselblad. Esperemos que desaparezca del todo.

En la siguiente foto se ve muy claramente.

Recomendaciones semanales - del 15 al 29 de mayo de 2017

Después de un domingo de descanso en esta sección casi semanal debida a mi viaje por el norte de Italia y por las regiones adyacentes a la frontera germanosuiza, vengo con una nueva edición de mis recomendaciones semanales, muy asociada a este viaje. Aunque habrá alguna cosita más. Lo que pasa es que la noche de este sábado al domingo, trasnochamos mucho para ir a hacer fotografías nocturnas de la bóveda celeste. Y me daban casi las seis de la madrugada cuando me acostaba. Así que he ido todo el día como los zombis. Y además con una novedad fotográfica en la familia de la que os hablaré en unos días. Por ello, he trasladado mis recomendaciones fotográficas al lunes.

Todo ello aderezado con algunas fotografías del viaje.

Lo podemos comprobar día tras día; en los viajes contemporáneos, el acto fotográfico por excelencia es el selfi, el autorretrato realizado con la cámara del teléfono móvil para anunciar al mundo "yo estoy aquí". Duomo de Milán.

En los días que estuve de viaje, los cinco primeros me alojé en Milán. En casa de unos amigos muy queridos, que me apetecía ver. En los últimos años, hemos coincidido en distintos viajes por Italia durante mis vacaciones de Pascua, pero este año no pudo ser. Así que lo he compensado haciéndoles una visita. No voy a entrar ahora en mis actividades en la ciudad "meneghina" y sus alrededores, que ya he comentado previamente. Decir que cursé visita al Museo del Novecento, situado en la Piazza del Duomo, adyacente a la majestuosa catedral milanesa. Tratándose de un museo dedicado al arte moderno y contemporánea, esperaba ver alguna muestra del arte fotográfico... pero mi gozo en un pozo. Hasta cierto punto... En las muestras de la colección permanente no había representantes de la fotografía. Pero con motivo de una exposición temporal denominada "New York, New York" sobre arte contemporáneo norteamericano, en el archivo del museo había una exposición dedicada al viaje y estancia del fotógrafo italiano Ugo Mulas, con un interesante libro de fotografías que publicó en el que nos muestra su relación con "The Factory" de Andy Warhol. Por cierto, que no me importaría hacerme con una copia de ese libro, pero sólo he encontrado de momento una, usada, es de 1967, y cuesta más de 1.100 euros. Va a ser que no.

Las fotografías de Ugo Mulas "salvaron" fotográficamente la visita al Museo del Novecento,... aunque el museo tiene otros muchos centros de interés dentro del arte moderno. Como el futurismo y el "arte povera", corrientes con mucho impacto en la península italiana, cada una en su momento.

Donde sí que pude disfrutar abundantemente de la fotografía fue en la Fotostiftung Schweiz, oficialmente Schweizerische Stiftung für die Photographie (Fundación Suiza para la Fotografía). Esta es una fundación privada, aunque colabora con los poderes públicos suizos para mantener el Fotomuseum Winterthur, museo de la fotografía de la ciudad de Winterthur, uno de los centros más prestigiosos para la conservación, el impulso y el estudio de la fotografía en Suiza y en Europa.

Voy a explicar la peripecia un poco más despacio. Cuando hace unos meses comprobé que mi Plaubel Makina 67 tenía algún problema que hacía que precisase un paso por un servicio técnico busqué y pregunté en Internet. Y hay trabe contacto virtual con una persona, un aficionado a la fotografía que yo estaba convencido era alemán. No doy sus detalles porque el es una persona muy privada y me pidió expresamente que lo mantuviese en el anonimato. De hecho, me enteré de su nombre, lo conocía por pseudónimo, cuando nos encontramos en Constanza para cenar un día. Pero resulta que no es alemán, sino suizo. Vive en Kreuzlingen, que es la ciudad fronteriza adyacente a Constanza. De hecho, cuando quedamos ese martes a cenar, vino a recogerme a la puerta del hotel caminando, porque le suponía un ligero paseo. Yo le hablé de mi interés por el museo de la fotografía de Winterthur. Y se ofreció a acompañarme. Me preguntó qué iba a hacer al día siguiente, y le hable de mi plan de coger un barco por la mañana para hacer la travesía del Rin hasta Schaffhausen y visitar las cataras del Rin (Rheinfall) en Neuhausen).

Manifestó que, si no me importaba, le gustaría acompañarme. Y así hablaríamos largo y tendido sobre fotografía. Me pareció estupendo. Esta persona es muy privada, pero he deducido que es en gran medida por timidez. Porque es absolutamente encantadora y amable. Así que tras visitar las cataratas, cogimos un tren a Winterthur. Y un poco después de las cinco de la tarde llegábamos al museo en Winterthur. Fuimos afortunados. Era miércoles. Y los miércoles el museo cierra a las 20:00 horas en lugar de las 18:00 horas, lo que nos permitía visitarlo con calma. Y encima, ese día, es gratuito. Que no es barato, habitualmente.

Tiene dos edificios, uno sería el de la fundación y el otro el del museo, aunque hay salas de exposición en ambos. Y un "bistro" muy mono, tienda-librería, etcétera, etcétera, etcétera. Bueno, y la para de trolebús más cercana se denomina "Fotozentrum". Así que no es difícil saber como ir.

Pero vamos a lo importante. Las exposiciones.

La primer que vimos fue una dedicada al fotorreportero suizo Dominic Nahr, bajo el título "Blind Spots", dedicada a lo conflictos en África que han perdido su "interés de actualidad" y permanecen como conflictos ignorados por la mayor parte de la gente y la prensa, aunque con graves consecuencias humanitarias para las poblaciones locales. Mali, Somalia, Sudán del Sur, República Centroafricana,... son algunos ejemplos.

Me gustó mucho, tanto por el compromiso del fotógrafo como por la calidad técnica y estética de la obra, con un dominio del color, de la composición y de la oportunidad excelentes.

Por supuesto, la propiedad intelectual de las obras reproducidas es de sus autores, en este caso, Dominic Nahr.

En la segunda exposición, "Situations", nos encontramos con presencia española. Entre otros autores, ya que se trata de una colectiva, encontramos a Cristina de Middel, con un trabajo que me recordó mucho a su proyecto Party. Si en aquel partía de los textos de Libro Rojo de Mao Ze Dong para reconstruir la realidad de la población china actual, eliminando párrafos enteros y dejando algunas palabras que formaban frases totalmente fuera del contexto original, en esta ocasión este trabajo lo hace con las primeras planas de grandes periódicos. En los que además, sustituye las fotografías originales por otras cuyo contenido son gatitos, flores o brécol. El tema de la exposición es la falsedad en los mensajes de los medios de comunicación y de los políticos en el mundo actual. Eso que han llamado algunos la época de la "posverdad", no sé muy bien porque no le llaman directamente "época de las mentiras". Los mensajes se maquillan, las noticias que interesan se ocultan y se nos hace creer que vivimos en un mundo diferente. Puro Orwell. El problema es que tienen razón.

Obra de Cristina de Middel, sobre una portada de un antaño prestigioso diario españo. Ya no. Lo del prestigio, digo.

Había otros fotógrafos  y autores presentando su obra sobre el mismo tema pero con distintos enfoques. Me interesó especialmente el trabajo audiovisual "Cloud Bomb Atlas" de Forensic Architecture, en el que este colectivo evalúa a partir de los vídeos tomados con los omnipresentes móviles, los puntos de impacto de los bombardeos en distintas partes del mundo, y que muchas veces llevan a lo que se llaman "daños colaterales". Es decir, muerte de civiles, a veces equipos humanitarios en hospitales y escuelas, con muerte de niños, por bombas que no necesariamente son lanzadas por los "malos". Con frecuencia son bombardeos de aquellos países que dicen defender la democracia.

Estudio de "Forensic Architecture" de un bombardeo con 25 muertos a un hospital de Médicos sin Fronteras en Siria, llevado a cabo probablemente por Rusia por las fuerzas gubernamentales sirias, aunque ambos lo han negado. No fue obra de los radicales islamistas.

Pero sin duda, la exposición estrella del momento es la dedicada al fotógrafo nortemericano Danny Lyon. Con 75 años que cuenta actualmente, todavía está en activo, desde la década de los años 60, en la que es conocido por su profunda implicación y compromiso con el movimiento de los derechos civiles, siendo un defensor destacado de la causa de las comunidades afroamericanas a través de sus fotografías, que tuvieron un impacto real en varias ocasiones. Véase el caso de las adolescentes retenidas ilegalmente conocido como Leesburg Stockade. Un caso como muchos otros que debería avergonzar profundamente a un país como Estados Unidos que en la posguerra mundial se autoproclamaba defensor de la democracia. Y no. Lyon estudió también algunos grupos de la cultura "underground", fue crítico con la guerra, allá donde se produjese, analizó y criticó los destrozos urbanísticos en Nueva York, se involucró con los grupos estudiantiles críticos con el sistema o se introdujo en las cárceles más duras del sur de los Estados Unidos. Desde mi punto de vista, un auténtico defensor de la democracia y la libertad, y un excelente fotógrafo documental. También ha realizado a lo largo de su vida varios cortometrajes.

Autorretrato de Danny Lyon.
Uso de una de sus fotografías para material de protesta contra la actitud de las fuerzas policiales en la represión de movimientos civiles.

Con respecto al viaje, no tengo más que decir. Un par de comentarios, aunque sean breves, sobre cuestiones que han surgido en estas dos semanas.

En el blog de Vantage nos hablan de cinco colectivos de fotógrafos, procedentes de centros educativos del Reino Unido, que nos comentan será interesante seguir en los próximos tiempos. Se trata de los siguientes:

XXI

Napier

Ocular

Fovea

UOS Degree Show

Es interesante conocer lo que hace la gente más joven en el mundo de la fotografía.

Finalmente, en Believe In Film, nos hablan del saber aparentemente desaparecido con el colapso de algunas empresas que en su momento fueron importante o lo fueron todo en su campo, y en este caso en el de la fotografía. Es el caso de Eastman Kodak, empresa casi sinónimo de fotografía en otros tiempos y que hoy está convertida en una sombra de lo que fue. Sin embargo, acumuló mucha experiencia y mucho saber, que están en riesgo de desaparecer. Afortunadamente, en internet se pueden encontrar mucchos documentos. En particular nos recomiendan buscar en archive.org los documentos de Eastman Kodak, y nos ofrecen los enlaces a siete de ellos, como ejemplos de documentos de interés. Dada la naturaleza de la página que lo hace, relacionados con el mundo de la fotografía argéntica y fotoquímica. Desde luego, hay para pasarse muchas hora revisando documentos de todo tipo.

Me despido con un ejemplo de la imaginación creativa de los habitantes de Winterthur, encontrada mientras caminábamos por la ciudad de vuelta a la estación de tren, camino de Kreuzlingen y Constanza.