La fotografía como afición y otras artes visuales

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Canon EOS RP, una "rara avis" en el mercado fotográfico actual, que tiene su interés

Vivimos tiempos raros para la fotografía en lo que a los equipos se refiere. Es difícil saber qué quedará cuando se estabilice el mercado. Ahora, tenemos, probablemente, más fabricantes de los que este admite, y una diversidad excesiva de formatos y sistemas alrededor del tamaño de los captores de imagen y las monturas de objetivos. Pero, en mi opinión, las tensiones informativas y publicitarias, las estrategias de los fabricantes y las "opiniones" de los "voceras" que pueblan la internet, están arrastrando al mercado al llamado full frame, traducido, algo incorrectamente, como formato completo. Y que no es más que lo que en tiempos de la película fotográfica se llamaba formato pequeño o miniatura, también estándar por su popularidad, de 24 x 36 mm. Aproximadamente. Pero este formato, en estos momentos es caro. No porque tenga que ser necesariamente caro, sino porque lo están planteando así. Cámaras de 2000 o más euros, acompañadas de objetivos muy luminosos, pero que por la necesidad del diseño telecéntrico de las ópticas en fotografía digital, son enormes y carísimos. Tienen un tamaño habitualmente superior al de los objetivos de formato medio para película tradicional, que cubrían el 6 x 4,5 cm, 6 x 6 cm o 6 x 7 cm. Por cierto, no lo he dicho, pero doy por hecho de que el mundo de la fotografía será sin espejos. Que los sistemas réflex irán desapareciendo poco a poco.

Muy diferente el aspecto de la cámara con el pequeño EF 40/2,8 STM que con el masivo EF 24-105/4L IS USM

Los modelos de formato completo asequibles, hasta hace poco, han sido los modelos de Sony que permanecían a la venta un buen tiempo tras la salida de sus reemplazos con precios más bajos. Sólo encuentro dos excepciones a esta situación. Hasta cierto punto. Canon, sin mucha publicidad, lanzó al mercado su segunda cámara sin espejo de formato completo, la Canon EOS RP, de la que hablaré hoy, aunque sin muchas opciones en objetivos de precio razonable para armarla. Canon se ha centrado en los "aros rojos" de prestigio, profesionales y precio... por allá por la estratosfera. Nikon también sacó al mercado en su momento su Nikon Z5, con más posibilidades de objetivos aptos para aficionados. Ambas admiten las ópticas tradicionales Canon EF y Nikon F, respectivamente, que con los adaptadores dedicados funcionan perfectamente en estas nuevas cámaras.

Con el 40 mm todavía la he probado poco. Y en circunstancias de luz poco favorables. Al amanecer, camino de mi lugar de trabajo.

Desde 1993 soy usuario de cámaras Canon EOS. Siempre me he sentido cómodo con ellas. No tanto con la marca, que pasó de ser innovadora y arriesgada hace 30 años, a conservadora y timorata un par de décadas después, siendo líder de mercado. Y además son muy rancios con los accesorios de objetivos y cámaras. Precios desorbitantes que incrementan mucho el valor real de las cámaras y ópticas. Hablamos por ejemplo de un simple parasol, que es una pieza de plástico de poco coste de fabricación. Pero como digo, sigo disfrutando de cámaras Canon EOS para película tradicional. Y en digital, la Canon EOS 5D Mark II, que compré en enero de 2010, sigue siendo muy válida. Al loro los principiantes que quieran iniciarse en esto y puedan encontrar un ejemplar de segunda mano a buen precio. Pero... desde hace tiempo me he acostumbrado a las comodidades y ventajas de los sistemas sin espejo, sobretodo gracias a las Panasonic Lumix, y con lo grande y pesada que es, cada vez me da más pereza utilizarla. Casi nada en el último año. Casi nada. Algún retrato en el ámbito de lo privado, que no suelo mostrar en las redes sociales, usando el Tamron 35/1,8 o el veterano Canon EF 85/1,8. Algún evento deportivo con el Canon EF 200/2,8, con o sin el duplicador de focal. Una pena, porque tengo un parque de objetivos para montura Canon EF bastante capaz.

Salvo que se indique lo contrario, las siguiente fotos están realizadas con el EF 24-105/4L IS USM.

Hace unos meses, fijé mi mirada en la Canon EOS RP. Sobre lo que estoy acostumbrado a usar en Panasonic, tiene dos carencias notables. El captor de imagen no es estabilizado, como ninguna de las Canon EOS hasta hace mes y medio, y no está formalmente protegida con inclemencias meteorológicas, aunque se afirma que resiste muy bien. Pero es pequeñita. Y su listado de prestaciones es muy impresionante, especialmente si te dedicas a la foto fija. Sobre el tema del vídeo no opino. Alguna queja sobre el rango dinámico de su sensor... pero siempre he supuesto que en la práctica real, esto tendrá poca importancia. El sistema micro cuatro tercios también presenta ese "problema", que nunca me ha generado ningún problema real. Pero no estaba entre mis prioridades gastar los 1200 o 1300 euros de un cuerpo nuevo para un uso esporádico. Conocido esto por algunas gentes, de repente me llega un día una oferta. Una EOS RP que ha sido usada sólo en demostraciones o en estanterías de exhibición, con un número bajísimo de actuaciones de obturación, unos cientos, por un 60 % del valor de la cámara nueva. No puedo decir de dónde la saqué, aunque no hay ninguna irregularidad en la transacción, que lleva su factura conforme y todo. Tal es la cámara que luego he actuado de intermediario para comprar otro ejemplar a través de eBay, aunque más cara, para otra persona interesada.

La cámara es realmente pequeñita. Pero se sujeta bien en la mano y tiene una ergonomía razonablemente buena. No voy a entrar en su catálogo de prestaciones. Es más que suficiente. Y la única cuestión, que podéis observar en algunas de las fotos anteriores, es que siendo tan pequeñita, con algunos de los objetivos que tengo de montura EF, no tengo ninguno para la montura RF que le es propia, casi parece ridícula. Es muy coqueta y equilibrada con el pancake EF 40/2,8 STM, que con el adaptador añadido pierde su condición de objetivo plano, pero sigue siendo muy adecuado. Pero con el muy competente EF 24-105/4L IS USM, se ve minúscula. Es con este objetivo con el que más la he probado... y va muy bien. Muy satisfecho con la calidad de imagen. La mayor parte de las fotografías está prácticamente sin tocar, o simplemente pasadas por Color Efex Pro 4 de la Nik Collection, lanzado desde Affinity Photo 1.8.4., donde revelo con mucha facilidad el archivo raw, para quitarles la sosería de las fotos digitales.

Por la cortísima longitud de brida del sistema, la distancia entre el plano de la superficie sensible y el plano de la montura del objetivo, con adaptadores se puede usar con un montón de objetivos de otros sistemas. Me he hecho con dos adaptadores, uno para Pentax K, esperando que vaya bien la cámara con el SMC-A 100/4 Macro (no lo he probado todavía), y otro para Leica M. Sobre este... he hecho alguna prueba con el Summicron 35/2 ASPH, pero los rayos de luz fuertemente oblicuos que llegan al sensor de la cámara crean viñeteos púrpuras y degradación de la imagen en las esquinas con facilidad. Quizá con los objetivos de 50 mm o superiores vaya bien. Para esos objetivos, hay que usar las propias Leicas que corrigen en cámara esos defectos. Si los veis recomendados por gentes que hacen vídeos, recordar que el formato de los vídeos, 16:9, recorta las esquinas problemáticas, y los defectos se aprecian menos.

Currándoselo, con el Summicron 35/2 ASPH las imágenes pueden quedar bien... pero este Leica no es apropiado para esta cámara. Tal vez para fotografía en blanco y negra y evitando las aperturas más amplias.

La cámara previsualiza los formatos 3:2, 4:3, 16:9 y 1:1. Y también el recorte x1,6 propio de las APS-C de la marca. No sé si el adaptador de la cámara admite estas ópticas, las Canon EF-S, que no pueden montar en las monturas Canon EF. Sólo tengo un objetivo con este factor de recorte. Un Tokina 12-24/4 cuya montura es idéntica a la Canon EF, aunque solo cubre el sensor APS-C. Cierto es que este Tokina, a partir aproximadamente de los 18 mm de focal cubre el formato completo. En cualquier caso, con el modo x1,6 obtenemos un archivo de imagen de sólo 10 megapíxeles en lugar de los 26 megapíxeles originales. Lo cual también se consigue recortando la imagen con el viñeteo mecánico hasta ese tamaño en que desaparece.

Con el Tokina 12-24/4, en formato completo o con el recorte en cámara x1,6... igual me da que me da igual.

La cuestión es que la cámara va muy bien. Me ha sorprendido gratamente. Así que es posible, incluso probable, que la use bastante más de lo que venía usando la 5D Mark II. Porque además he comprobado que con un objetivo se puede llevar discretamente en mi mochila urbanita. Incluso si el objetivo es el grandote 24-105/4. Seguramente iré contando más cosas conforme la experimente en distintas situaciones.

Nueva puesta en marchar de la Zenit 3M y el Mir-1 37/2,8 con Lomography Berlin Kino 400

Hace un par de años que me hice con la curiosa, no carente de encanto, y muy soviética cámara Zenit 3M, versión conmemorativa del 50 aniversario de la revolución de octubre en Rusia. O sea, una cámara de 1967. Una vez que le coges el tranquillo a la cámara, cosa que no es difícil, pero sobretodo al objetivo Mir-1 37/2,8 que le busqué para acompañarla, es divertida de usar. Y también en color obtuve en su momento resultados bastante razonables. Pero en marzo de 2019, como consecuencia de un golpe en el parasol que le incorporé, sufrió un problema que ha hecho que haya estado en dique seco durante una temporada.

Pura vagancia, puesto que hace unas semanas la llevé a un mecánico reparador de material fotográfico y me lo resolvió en cinco minutos. Para comprobar que el comportamiento de la cámara había vuelto a su natural ser, le puse un rollo de Lomography Berlin Kino 400, le coloqué un filtro Heliopan amarillo nº 8 y salí a hacer fotos. Creo que yo no me queda ningún rollo más de Berlin 400 de los que me regalaron en septiembre del año pasado. De Potsdam 100 en formato 120 aun me quedan un par de rollos.

El revelado lo hice al mismo tiempo que una Ilford SFX 200 de la que no os he hablado todavía. En Kodak HC-110, dilución B (1+31), a 21 ºC y durante 8 minutos y 5 segundos. Como siempre, agitación inicial continua durante 30 segundos y luego cuatro inversiones del tambor de revelado, tranquilas, cada minuto y hasta el final del tiempo previsto. El tiempo de revelado que le di es superior al recomendado. Si este es de 7 minutos a 20 ºC, con la corrección por el aumento de un grado en la temperatura hubiera tenido que ser aproximadamente de 6 minutos y 30 segundos. Pero conociendo la película y el contraste de las ópticas "vintage", que dicen los modernos, el aumentar el contraste un tanto aumentando el tiempo de revelado, no me importó gran cosa y me ahorre una operación de revelado. He de decir que no usé fotómetro. La cámara no lleva ninguno incorporado. Pero las condiciones de luz no hacían difícil estimar a ojo la exposición.

Digitalicé los negativos con mi Panasonic Lumix G9 calzada con el Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8 ASPH, en modo alta resolución, lo que me da casi 70 megapíxeles de archivo aprovechable. Teóricamente esto permitiría imprimir a un tamaño de 100 cm x 60 cm... pero creo que yo no lo haría. Me conformaría con 45 cm x 35 cm... quizá un poco más. Todo el sistema tiene tolerancias y holguras que disminuyen algo la calidad. Pero el resultado final no está mal. Las imágenes son correctas, con abundancia de información tanto en sombras como en las altas luces, con una densidad del negativo ligeramente aumentada, como si tuviera una ligera sobreexposición, que no llega a un paso.

Como curiosidad, hasta he realizado un panorama uniendo tres fotogramas. Tengo varias versiones os dejaré puesta la que muestra mejor los tres fotogramas. Y permite obtener un archivo de 136 megapíxeles, con 112 aprovechables. Y con el que he hecho pruebas de impresión que indican que se podrían hacer un copia en tamaño Din A2. Más... sería imprudente. Pero está bastante bien.

El principal problema que veo es que, habiendo usado casi siempre diafragmas de f/8 o f/11 por la abundancia de luz estival, se observa un viñeteo mecánico en las esquinas. Que yo había percibido en el rollo que expuse cuando se averío, debida a la intrusión del parasol metálico que se atascó en la rosca de filtros del objetivo. Ahora no es tan notable, pero es evidente. Y es que me da la impresión de que la rosca de 39 mm de la montura de esta cámara es insuficiente. Y probablemente sea el motivo por el que se abandonó por la rosca de 42 mm en modelos Zenit posteriores. Tengamos en cuenta que el diámetro de la montura de los objetivos de las cámaras digitales sin espejo actuales ronda los 54 o 55 mm. Recordad que el viñeteo mecánico, cuando un objeto se interpone en el paso de la luz, aumenta cuando cerramos el diafragma, mientras que el viñeteo óptico, debido a la caída de la luz en las esquinas por la naturaleza del diseño óptico, disminuye cuando cerramos el diafragma. Lo dicho. La cámara es simpática de usar, pero la calidad final, suficiente para muchas aplicaciones, es limitada.

Historias de mi historia; primer blanco y negro con Canon EOS 100 (marzo de 1993)

Revolviendo entre las estanterías, encontré un álbum de anillas con un número considerable de hojas con negativos que se remontan a principios de los años 90. Me centraré en esta entrada en algunos de los que expuse en los primeros meses del año 93.

Alquézar, Ilford Delta 400.

Tras haber venido utilizando una modesta, competente, aunque limitada, Pentax P30N durante cuatro años para iniciarme a la fotografía, avanzado el segundo curso de fotografía que hice en el otoño invierno de 1992-93 en la escuela de la galería Spectrum de Zaragoza, decidí que tenía que dar un salto a una cámara con más posibilidades de futuro. No voy a entrar a detallar cómo fue el proceso de decisión. Pero diré que tuve sobre la mesa tres modelos, que en aquel momento tenían un precio similar, y entre los cuales decidí; la Nikon F601, la Canon EOS 100 y la Nikon FM2. Las dos primeras eran dos cámaras que ocupaban un mismo nicho comercial en las dos marcas importantes del momento. La tercera suponía adoptar un determinada filosofía con respecto a la fotografía. Me dejé llevar por las modas del momento y opté por la Canon EOS 100. Aunque años más tarde comprendí que la FM2 se adaptaba más a mi personalidad y me hubiera permitido avanzar más en mi afición. Pero "años más tarde" significa,... veinte años más tarde. Así que no merece la pena darle muchas vueltas al tema.

Loarre, Ilford Delta 400.

La Canon EOS 100 era una cámara que habría grandes posibilidades. Discreta en su funcionamiento, acompañada de un objetivo de focal variable con el silencioso y rápido motor ultrasónico que Canon empezaba a popularizar en aquel momento, un EF 28-80/3,5-5,6 USM, mucho más interesante que todos los derivados que comercializó la marca más tarde. Y honesto en sus prestaciones, aunque limitado como muchos objetivos de focal variable de la época. Los modos de exposición de la cámara, sus tres modos de medición, matricial, ponderada al centro y parcial (9 % central de la imagen), y otras prestaciones la hacían una cámara adecuada para hacer... muchas cosas. La adquirí en febrero de 1993, y tras algún carrete anodino de prueba con diapositivas, durante el mes de marzo le hice algunos carretes en blanco y negro.

No disponía yo de laboratorio en casa en aquel momento. Pero por haber sido alumno de los cursos de la galería Spectrum, por una razonable cantidad anual, podía acceder todos los viernes a los laboratorios y ampliadoras de la escuela de la galería, donde pasé muchos viernes por la tarde, desde que salía de trabajar, comiendo un bocadillo, y hasta que me iba a tomar unos chismes a partir de las ocho y media o nueve de la tarde-noche.

Miraflores, Ilford Delta 400.

Por aquella época, estaba dejando de usar el cómodo y sencillo Rodinal con el que había aprendido a revelar. Y compartiendo con otros amigos y conocidos, usábamos el revelador en polvo ID-11 de Ilford, clon del Kodak D-76. Resultaba muy económico. Desconozco el motivo. En la escuela de galería Spectrum habíamos usado como material sensible la Agfapan APX 100. Pero lo que me encuentro en mis archivos, comprado por mi mismo, es una mezcla de Ilford Delta 400 e Ilford FP4 Plus. Supongo que me aficioné a la Delta 400 porque ofrecía un sensibilidad todoterreno con una buena nitidez y grano más contenido que otras películas de la misma sensibilidad, y era más sencilla de revelar y fijar que la similar de Kodak en cuestión de películas modernas de grano tabular, la T-Max 400. Lo cierto es que me gusta el aspecto de aquellos negativos, perfectamente conservados.

Cabezo de Alcala, Azaila, Ilford FP4 Plus 125.

Aquí os traigo fotografías de tres rollos. El primero que hice con la Canon EOS 100 en blanco y negro, un Ilford Delta 400 en una excursión a la bonita villa de Alquézar, en la provincia de Huesca. Se nota mucho que no estaba familiarizado con la cámara, y no tengo buenos resultados de aquel día. Después, otro Delta 400 en el castillo de Loarre, también Huesca, que terminé en el entorno de la estación de Miraflores en Zaragoza. Un entorno totalmente distinto de lo que es hoy en día. Dejando de lado que no controlaba todavía algunos aspectos de la toma, algo en lo que uno va mejorando con el tiempo, me gusta el rendimiento que daba la película. Quizá deje de usar con tanta frecuencia la HP5 Plus 400 y me vuelva a la Delta 400, más contrastada. Aunque más exigente en el momento de la toma

Pueblo viejo de Belchite, Ilford FP4 Plus 125.

Por otro lado, tengo también, de por aquellos días, un rollo de Ilford FP4 Plus 125 expuesto entre el yacimiento arqueológico de Cabezo de Alcalá en Azaila (Teruel) y las ruinas de la guerra del pueblo viejo de Belchite. Este último sitio es un lugar muy popular entre los aficionados a la fotografía de Zaragoza. Ahora está vallado y no sé muy bien cuáles son los requisitos para entrar. Pero en aquella época íbamos cuatro gatos y podías ir en cualquier momento. No creáis que encuentro muchas diferencias de nitidez y de grano en la Delta de ISO 400 y la FP4 Plus de ISO 125...

Pueblo viejo de Belchite, Ilford FP4 Plus 125.

Renovando mi equipo (digital) más portable - Panasonic Lumix GX9

Estoy observando que el tiempo que puedo usar una cámara digital con cierta intensidad, que variará según el tipo de cámara y el uso al que esté destinado, viene a rondar los seis años. Puede haber excepciones por exceso, como la Canon EOS 5D Mark II, pero cierto es que es una cámara que no uso continuamente, que reservo para determinadas ocasiones. Pero en lo que es mi uso habitual, estoy en esos 6 años. Cinco si es un modelo de gama baja con limitaciones en su construcción. Seis años fue lo que aguantó con fiabilidad la Olympus OM-D E-M5 hasta que la cambié por la Panasonic Lumix G9. Todavía funciona... pero con algunos problemas de fiabilidad.

A la cámara principal de uso digital, que uso para viajes y otras circunstancias, suelo asociar otra cámara de tamaño más contenido. Cuando no puedes llevar mucho equipaje, cuando sólo puedes ir con una pequeña bolsa de bandolera, cuando quieres ser discreto,... Hace seis años, opté por la Leica D-Lux (typ 109), clon de la Panasonic Lumix LX100, como cámara secundaria. Y fue un acierto. Unos meses después me regalaron, una Panasonic Lumix GM5, muy compacta, que comparte buena parte de la electrónica con la LX100/D-Lux (typ 109), pero con objetivos intercambiables del sistema micro cuatro tercios. Eran dos soluciones posibles para un mismo uso. Según los casos he usado una u otra. Y no he acabado por preferir la una a la otra. Pero la D-Lux tiene ya seis años. Y la Lumix GM5 tiene un nivel de construcción, en plástico, por debajo del resto de las cámaras de las que hablo, y con cinco años de vida me crea algunos quebraderos de cabeza. Era hora de sustituir a ambas, con algún modelo consistente y competente. Mi mente siempre ha estado centrada en mi buena experiencia con la Panasonic Lumix GF1 de 2009. Algo por el estilo, adaptado a los tiempos, sería lo ideal. Reservando la Lumix G9 para los trabajos más duros, sobre todo en naturaleza o en condiciones climatológicas complejas. Y también para uso con objetivos grandotes.

Pero dado como está el año, con limitaciones para viajar... tampoco me he dado mucho mal. Para qué aperesurarse. Además, hace un año, con una oferta muy buena, decidí probar la opción de la cámara bolsillera, con sensor razonable grandote, pero objetivo de focal fija no intercambiable. La Fujifilm XF10 ha resultado una cámara que da una calidad de imagen buena, que tendría cierto sentido para cierto estilo de fotografía de reportaje, pero que viene penalizada por una ergonomía y una lentitud desastrosas. Me costó muy económica por lo que el roto no es muy grande. Y la seguiré usando en determinadas situaciones. Pero carece de la versatilidad de las anteriores, aunque su amplio sensor APS-C y sus 24 megapíxeles garanticen unas fotos de buen calidad si las circunstancias lo permiten. No es una solución. Puede ser un complemento, pero no una solución. Quizá si fuera un poco más rápida, con una focal de 35-40 mm... pero Fujifilm hace la X100 (V en la actualidad) y no va a competir contra sí misma, cuando esta última la cobra y se la compran a 1400 o 1500 euros.

Cuando compré la Lumix G9... no estaba muy interesado en esa cámara. Estaba esperando la heredera de la Lumix GX8, una cámara de gama alta en construcción y prestaciones dentro de la gama de Panasonic, pero con un tamaño contenido y orientado al reportaje. Pero su sucesora, la GX9 vino con algunos inconvenientes. El primero, que frente a la E-M5 o a la G9, no está protegida contra la lluvia y otras inclemencias de la intemperie. Otro inconveniente es que es realmente recogido, más que la GX8, y no se equilibra bien con objetivos consistentes como el Olympus M.Zuiko Digital 12-40/2,8 Pro. Mis experiencias en viajes con la Lumix G9 muestran que mereció la pena optar por esta cámara aunque fuera mucho más grande y con prestaciones por encima de lo que yo necesitaba. Pero las tormentas intensas en Roma, las lluvias en los Alpes en Chamonix, las montañas de Huangshan, las altas humedades en Hangzhou o en Kansai, o la amenaza constante de los aerosoles de las aguas del mar en las costas de Ise... entre otros, han mostrado que es una buena cámara principal para los viajes. Estando bien equilibrada cuando le pones el 12-40/2,8, el 35-100/2,8, con o sin los filtros del sistema Lee 100. Y puede durar bastante tiempo.

En estas reflexiones estaba cuando me surgió la posibilidad de comprar hace unas semanas una Panasonic Lumix GX9 por un precio... al 60 % de lo que costaba cuando salió nueva y entre 200 y 300 euros de lo que cuesta en estos momentos habitualmente. Acompañada del pequeño G Vario 12-32/3,5-5,6 OIS, del que ya tengo uno, aunque no va muy bien por un golpe. Dado que el ahorro obligado de los tiempos de la Covid-19 mejoró mucho mi capacidad económica... Me la agencié. Ya tengo la sustituta a la D-LUX/GM5, aunque es algo más grande, y desde muchos puntos de vista se compara con mi querida Lumix GF1, pero con adaptaciones a la modernidad que la hacen mucho más interesante. De entrada, tiene un excelente visor electrónico orientable incorporado.

La calidad de la imagen era sabida desde el principio. Sus tripas electrónicas son muy muy muy similares a la Lumix G9. No es tan rápida... pero en lo que se refiere a la calidad de los archivos de imagen, ambas cámaras son probablemente indistinguibles. Lo cual también es una ventaja de cara a ser usadas conjuntamente, aumentando la congruencia del conjunto de fotografías. Muy ligera, discreta y portable con los objetivos de focal fija, va de maravilla con los Summilux 14/1,7 ASPH, G 20/1,7 ASPH u Olympus 45/1,8. El Olympus 12-40/2,8 es usable, pero el peso del objetivo desequilibra un poco su uso. No es agradable. Curiosamente, el G Vario 35-100/2,8 Power OIS II, menos pesado que el zoom de Olympus, sí que resulta razonablemente equilibrado, a pesar de su tamaño. Aunque ya digo, su vocación es la de cámara discreta con una focal fija. Después de haber tenido ocasión de probar ambas, por muy bonita que sea la Fujifilm X100V, con la GX9 obtengo una funcionalidad muy similar por casi un tercio de su precio, teniendo en cuenta que ya tengo los objetivos precisos, y más versatil por su capacidad para cambiarlos. Sin duda.

Después de las primeras pruebas que han ido desde ir tirando con las focales fijas a distintas horas, volver a probar el 12-32/3,5-5,6, que da buenos resultados aunque tengo unas limitaciones algo enojosas como la falta de aro de enfoque, o la de salir a cazar un cometa de madrugada con el 35-100/2,8, me siento ya con la cámara como si llevara conmigo toda la vida. Y eso que todavía no la he terminado de personalizar a mi gusto. A lo largo de esta semana, haré limpieza. Retiraré a los cajones de almacenaje todo lo que queda superado con esta cámara... y empezaré a disfrutarla, esperando que llegue el momento en que podamos viajar a gusto y disfrutarla. Qué excelente cámara ciudadana va a ser. Seguro.

Quo vadis, Olympus? - Olympus Pen EE3 + Ilford HP5 Plus 400

Hace unos días, el mundo de la fotografía, de las cámaras y otros aparatos fotográficos más bien, se despertaba conmocionado por el anuncio de que la empresa japonesa Olympus vendía su división de imagen y fotografía. Para quien no conoce más allá, creerá que es la desaparición de Olympus. Pero lo cierto es que la división de fotografía de esta empresa es una pequeña parte del conjunto de la misma. Que hace años que no consigue sacar de los números rojos, frente a la prosperidad del resto de las divisiones empresariales, y que además se vio salpicada hace unos años por ciertos escándalos. Pero tal ha sido la historia y la fama de los cámaras y ópticas fotográficas de la empresa que, incluso los artículos de Wikipedia sobre la misma hablan sobre todo de esto, aunque sea una porción muy minoritaria de su negocio. En cualquier caso, saltaron alarmas porque para muchos "más o menos entendidos" supone el principio del fin de esta marca en el mundo de la fotografía. Y a partir de ahora tendremos que distinguir entre Olympus como empresa y Olympus como marca.

La cuestión es que Olympus, en el mundo de la fotografía, es una marca con prestigio. Nunca ha estado entre los líderes del mercado, pero hay cierto acuerdo casi unánime sobre el hecho de que ha sido una marca innovadora y un fabricante de calidad. Hoy ilustro esta entrada con fotografías realizadas con un Olympus Pen EE3, cámara compacta muy sencilla, de su gama de cámaras de medio formato. Es decir, que producía negativos de 17 x 24 mm sobre película biperforada de 35 mm de ancho en lugar de los más habituales de 36 x 24 mm. El doble de fotos con la misma cantidad de película. Además de esta pequeña Pen EE3, también os he hablado en alguna ocasión de la bella réflex Olympus Pen F, con objetivos intercambiables.

Esta gama de cámaras tuvo una trascendencia mayor de lo que imaginamos. Aunque en Europa y otros países de los llamados occidentales tuvieron un éxito moderado, en su mercado doméstico, Japón, y otros mercados asiáticos se vendieron como churros. Y no es infrecuente ver jóvenes japoneses, sobre todo chicas, que posan con ellas en sus cuentas de instagrama, todavía en uso. Son sencillas, eficaces, bonitas,... la cámara del teléfono móvil para los selfis y fotos de redes sociales y las Olympus Pen para las fotos más personales, más, por decirlo de alguna forma, artísticas. Consideremos que un fotógrafo de prestigio como Daido Moriyama ha publicado a lo largo de su vida un par de libros con fotografías realizadas con compactas de la serie Pen. El más conocido, Okinawa (enlace a un vídeo en Youtube sobre el libro). En concreto, una Olympus Pen W, con objetivo no intercambiables E.Zuiko 25/2,8. La W venía de wide, por ser una focal gran angular, equivalente a un 35 mm en las cámaras con formato más convencional de 36 x 24 mm.

En sus buenos tiempos, Olympus nos daba detalles sobre lo que teníamos entre las manos. El objetivo de la Pen W es un E.Zuiko... siendo E la quinta letra del alfabeto latino, lo que nos informaba de que esa óptica tenía cinco lentes. La Olympus Pen original, la Pen S o las Pen EE, incluida mi Pen EE3, tenían un D.Zuiko... cuatro lentes, una óptica tipo tessar. La más prestigiosa Olympus Pen D portaba un F.Zuiko... seis lentes en un esquema tipo planar que permitía aperturas máximas más luminosas. El objetivo intercambiable de mi Olympus Pen F también es un F.Zuiko. Cuanto más avanzada la letra dentro del abecedario, mayor luminosidad y mayor calidad óptica. Pero todos ellos tenían una calidad aceptable para los usos que se le daban. Podríamos entrar y no acabar de hablar de las maravillas de la mecánica de aquellas cámaras. Y cuando ya decidió centrarse para competir mejor en el formato completo, de 36 x 24 mm, las maravillas de la gama profesional de la serie OM como las OM1, OM2, OM3, OM4, OM3Ti y OM4Ti.

Sin embargo, como ya he dicho, nunca estuvo entre los líderes. Quien consiguió pisarle el liderazgo de la fotografía profesional de reportaje ultraportable a Leica, no fue Olympus sino Nikon con su serie F. Cuando la electrónica y el enfoque automático avanzó, se quedó totalmente atrás, en un posición totalmente minoritaria con sus cámaras, buenísimas, pero de enfoque manual. Fue cuando llegó el liderazgo de Canon. Y con la llegada de la fotografía digital hizo una apuesta muy fuerte por los formatos de sensor de tamaño contenido, el Cuatro tercios, en su forma original o Micro cuatro tercios, que permitía el diseño de objetivos de muy buena calidad con un tamaño, y un precio por lo tanto, relativamente contenidos. Mucho más herederas del espíritu de la Leica original de Oskar Barnack que la propia Leica. Pero en un mundo polarizado entre la simpleza de la cámara del teléfono móvil, de calidad sólo pasable pero con resultados inmediatos, y las modas impuestas por los partidarios de los sensores más grandes, que tienen sus ventajas, pero también sus inconvenientes en tamaño y precio, no ha encontrado tampoco su sitio.

De momento la marca y los productos no desaparecen. Olympus es considerada una marca de prestigio por la sociedad y el gobierno japonés. Y según parece, uno de los principales objetivos de esta venta/compra sería mantener la marca a salvo de desaprensivos que luego hace bazofia bajo una marca de prestigio, como ha pasado recientemente con Yashica. Sobre si eso supone el final de la producción tal y como la conocemos para dar paso a otra cosa o no,... sigo sin encontrar mi bola de cristal. De momento, siguen anunciando el lanzamiento de novedades, en forma de nuevos objetivos para el sistema, que es compatible fundamentalmente con lo que hace Panasonic. Y poco más. Soy usuario micro cuatro tercios en los viajes, y sigo pensando que es un compromiso casi ideal para este uso. Y que el 95 % de los usuarios aficionados pueden desarrollar su afición con un equipo de estas características sin necesidad de enredarse en los mastodontes, sobre todo por el tamaño de los buenos objetivos, de los llamados formatos completos. Ya veremos, que dijo un ciego a otro ciego.

No es doy más la tabarra. Simplemente decir que las fotografías se han realizado con un rollo de Ilford HP5 Plus 400. Que la cámara, que tiene cincuenta años, expone los negativos con una consistencia envidiable por muchas otros aparatos de esa antigüedad. Que la calidad del objetivo supera a los zarrios caros y malos que venden los "lomógrafos" y otros similares. Y que revelé el rollo en Kodak HC-110 en dilución B (1+31), durante 5 minutos a 20 ºC. Para luego digitalizar los negativos con la Panasonic Lumix G9 y un objetivo macro en alta resolución,... con 70 megapíxeles por negativo. Mucho más de lo necesario. Pero así de matones son estos sistemas de formatos pequeños.