La fotografía como afición y otras artes visuales

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KONO! Rekorder 100-200 Experimental Film - un regalo

Durante el mes de agosto he sido anfitrión ocasional de un matrimonio suizo, residente en el cantón del Tesino, no lejos de Lugano. Han venido a Zaragoza por motivos de trabajo, aunque también para conocer sus raíces. Los padres de él son españoles, aragoneses, aunque por vicisitudes de la vida nunca había tenido ocasión de visitar la tierra de origen de sus progenitores. Como vinieron acompañados y recomendados de buenos amigos míos, les acompañé a mi vez a alguna de sus andanzas por tierras aragonesas y limítrofes. Eso explica, parcialmente, las excursiones a Loarre, a Sástago y al castillo de Zafra. No entraré en más detalles, puesto que se sale de los propósitos fotográficos de estas páginas.

El caso es que, conocedores de mi afición a la fotografía, me enviaron un regalo. Por la fecha en que me llegó, aún no se habían ido cuando lo encargaron. Fue un detalle simpático...

En un cuco paquetito de papel reciclado llegaron tres carretes de película de 35 mm de la marca KONO!, de una empresa que se denomina Reanimated Film. Al parecer, esta gente que parece que opera desde Austria, recicla no sólo el papel donde empaqueta los carretes de película, sino también las propias carcasas de los carretes y la propia película. En lo que yo entiendo, se trata de retales procedentes de película cinematográfica, que rebobinan en carretes reciclados de película fotográfica de 35 mm ya usados. Veamos lo que aparece al levantar la etiqueta de papel del que ya he utilizado.

Sí,... casi con toda seguridad ese carrete originalmente contuvo película negativa en color de Kodak.

De los tres carretes, uno es película en blanco y negro de ISO 100-200, otra es un negativo en color equilibrado para luz de tungsteno de ISO 400, y el tercero es un negativo en color del tipo redscale con ISO 100-400. Supongo que más que valores ISO, deberíamos considerarlos como índices de exposición recomendados.

Nos dicen en las páginas en internet que son películas que nunca fueron pensadas para su uso con cámaras fotográficas, sino para las más "hambrientas" cámaras de cinematografía. Puestos en esta tesitura, mi primera suposición es que la película en blanco y negro podría ser del tipo de la Double-X, y las dos de color, da la familia Vision 3, probablemente la Vision 3 500T, una puesta del derecho y la otra con la emulsión del revés, para obtener la desviación rojiza de los colores. Pero no lo puedo asegurar.

Estos es lo que me he encontrado tras exponer y revelar el primero de los carretes el de la KONO! Rekorder 100-200 Experimental Film.

He seguido rigurosamente las instrucciones del envasador de la película, que no fabricante. He expuesto a IE 100. Con revelador Rodinal, propone una dilución de 1+25, y unos tiempos de revelado a 20 ºC entre 6 y 6' 30". Supuse que el tiempo más corto sería adecuado para un IE 100 y el más largo para un IE 200. Así que usé el segundo. Suponía que la película, como he dicho, estaba emparentada con la Kodak Eastman Double-X, por lo que esperaba obtener una gradación suave de los tonos y un contraste más bien bajo, que compensase la dureza de la luz de las horas centrales del día. Para realizar las tomas usé la Pentax MX con el SMC-A 50/2 y un filtro Hoya amarillo.

Pues no. Me encontré con unos negativos extraordinariamente contrastados que he digitalizado con la Pentax K-S1 y el objetivo SMC-A 100/4 Macro. A pesar de haber usado todas más habilidades en el procesado digital combinado con Adobe Photoshop Lightroom y Affinity Photo para ajustar el contraste y la gama de grises,... ha sido misión imposible. El resultado me recuerda más bien al de las películas ortocromáticas para la reproducción de documentos, que ofrecen elevados contrastes salvo que se expongan de formas especiales y se revelen con reveladores especiales, lo que permite obtener tonos continuos.

En algunos de los negativos he encontrado impresas algunas letras y números.

Aunque por el elevado contraste de la imagen no se ve bien, en uno de ellos se distingue perfectamente la palabra EASTMAN sobre impresa, por lo que realmente no estaba muy equivocado sobre el fabricante original de la película. Parece que es Rochester, en el estado de Nueva York, el origen de la misma.

Después de exponer y revelar la película, sorprendido con los resultados, hice una búsqueda un poco más exhaustiva que lo que me dice el envasador austriaco. Y me encontré que en las tiendas Lomography también las venden... Caramba, estos también aseguran que son vieneses... aunque vete tú a saber. Y allí sí que advierten que el resultado es relativamente impredecible y, preferentemente negativos muy contrastados y brillantes. Las muestras en la página de Reanimated Film son imágenes contrastadas, pero con tonos continuos, las de las páginas de Lomography son mucho más contrastadas.

No lo había comentado todavía, pero el lugar al que me dirigí para probar la película fue al barrio de Valdefierro, donde unos días antes había ido de paseo fotográfico con la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ) con motivo del festival de arte urbano Asalto 2017. Esto fue una circunstancia afortunada, puesto que la naturaleza gráfica de las obras de arte urbano hacen que estos resultados tan contrastados les vaya bien.

Las líneas de los dibujos se perfilan mejor, y los mismos contrastan sobre las fachadas de las casas donde se exponen y sobre el entorno que los rodea.

Una cosa os puedo asegurar. El procesado digital de estos negativos me ha hecho sudar la gota gorda hasta encontrar los ajustes precisos para cada uno de ellos. En unos he tratado de suavizar el exagerado contraste todo lo posible, mientras que en otros he abrazado sin miedo las posibilidades visuales que este me ofrecía.

Es notable también cómo se producen halos cuando se producen confluencia de las zonas más luminosas de la imagen con las más oscuras. Esto se deba probablemente a algún tipo de proceso añadido del material sensible. O tal vez al revés,... que hubieran necesitado algún tipo de procesado distinto. No sé. La película cinematográfica en blanco y negro suele ser compatible con los reveladores normales usados en fotografía, aunque en esa industria usan reveladores específicos adaptados al revelado de largas bobinas de película.

El resultado final no me ha disgustado. De hecho, en estos momentos, cuando contemplo estas fotografías me parece que tienen un carácter especial que merece la pena.

¿La volveré a usar? En estos momentos están sin existencias. Y los precios son altos. Más de 10 euros por carrete más los gastos de envío. Eso para una capacidad prometida de 24 exposiciones, aunque la verdad sea dicha, a mí me salieron 30 negativos aprovechables. Pero caro. E impredecible. Porque supongo que cuando consigan otro lote de retales de película cinematográfica, podrá tener las mismas o parecidas características, o tal vez no. Así que tal vez fuera aventurado intentar repetir la misma estética... ya veremos.

Aún me quedan los dos carretes de negativos en color. Que todavía no sé en qué circunstancias voy a usar, ni qué me encontraré en ellos. Pero cuando lo haga, no dudéis que os lo contaré.

Excursión argéntica a Ejea de los Caballeros con AFZ

Surgió la idea como consecuencia de las actividades del III Encuentro Analógico, cuya excursión a Muel os conté en tres partes (1, 23), y que se realizaron esta primavera en la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ). Durante las mismas se habló con Laura (Lura Photos), una simpática y animada aficionada a la fotografía de Ejea de los Caballeros, que de vez en cuando tenemos la suerte que nos acompañe en nuestras actividades en Zaragoza. En esta ocasión, tocaba devolver visita y acudir nosotros a Ejea, hacer fotos y, de paso, conocer mejor la capital de las Cinco Villas, sus calles, sus fiestas y su iniciativas culturales.

Como el contenido principal de esta entrada estará orientada a lo fotográfico, diré simplemente que por la mañana recorrimos las calles de la ciudad, y estuvimos en las actividades del mercado y la recreación medieval que se organizan para las fiestas de San Juan. Visitamos también dos centros culturales y de exposiciones, La Espiral y el Centro de Arte y Exposiciones de Ejea. Después de comer, con una visita guiada, conocimos las dos iglesias románicas, San Salvador y Santa María de la Corona, así como otros edificios e historias de la ciudad. Tuvimos la suerte de que el calor no fue tan agobiante como en los días anteriores, e incluso disfrutamos de una cierta brisa.

Comienzo obligado de la visita con una foto de grupo que hizo Ana.
Y momentos de relax y buen humor durante la comida.

Tenía ganas de experimentar durante esta excursión, así que me llevé una variedad de cámaras y materiales. Eso sí, que las cámaras no ocupasen ni pesasen mucho. Veámoslo en un cierto orden.

Olympus mju-II con Fujicolor Superia XTra 400

Nunca he utilizado mucho las películas negativas en color de Fujifilm, así como en tiempos, prácticamente sólo utilizaba las diapositivas de esta marca. Pero tras la experiencia con la cámara de un solo que me llevé a Muel, he empezado a usarlas. Y especialmente tenía ganas de usar la Fujicolor Superia Xtra 400, una todoterreno muy respetada, con una cámara que tuviera una óptica de mejor calidad. Así que cargué un carrete de esta película en la Olympus mju-II. Sobretodo la usé por la mañana, callejeando la ciudad y durante la recreación histórica medieval.

Unos colores vivos, un grano muy muy muy contenido y una amplia latitud de exposición la hicieron ideal para un día de sol radiante, no importando si el objeto de interés estuviera al sol o en la sombra, ya que la generosa sensibilidad nominal de ISO 400 así como la luminosidad del 35 mm f/2,8 de la Olympus, permitían un amplio abanico de posibilidades.

Película para todo uso muy recomendable, aunque para trabajos donde se exija una mayor matización de los tonos de color, y especialmente en retrato, creo que sigue siendo preferible la familia de las Kodak Portra, especialmente las 160 y 400. Pero está muy bien esta película. A tener siempre una reserva en el frigorífico.

Leica CL con Summicron-C 40/2 y película Fujicolor Natura 1600

La película Fujicolor Natura 1600 está reservada en principio por la marca japonesa a su mercado interno, en el País del Sol Naciente. Pero es posible adquirirla en Europa a través de algunas de las tiendas alemanas más especializadas en la fotografía argéntica, como Macodirect, donde compré hace unas semanas algunos carretes. No son baratas, aviso. Pero me apetecía probarla.

Puesto que parte de una sensibilidad nativa de ISO 1600, la usé con una óptica también razonablemente luminosa, reservada para interiores con menos luz. Los dos museo que visitamos y que mencionado anteriormente fueron los mejores lugares para usarla.

En la Espiral, atendiendo las explicaciones de la guía, y con una reproducción del bronce de Ascoli.

Siendo una película de tan elevada sensibilidad, el grano está muy presente, como no podía ser de otra forma. Como sucede en tantas y tantas otras películas negativas en color, conviene no subexponerla, para evitar tener desviaciones desagradables en los colores así como un contraste y tonos armoniosos.

En los negativos en los que la luz llegó en cantidades generosas, probablemente expuestos a un índice de exposición de 800, los colores fueron todavía más saturados y agradables y el grano se hizo notar mucho menos. Así que no sería de extrañar que su sensibilidad real se acercase a esos ISO 800 aunque con margen para exponerla a 1600. Donde más se nota es en las fotografías realizadas en el Centro de Arte y Exposiciones de Ejea. Podréis deducir fácilmente qué negativo iban más sobrados de exposición y cuales iban más justos.

Leica M2 con Summicron 35/2 ASPH y película Kodak Tri-X 400

Mi intención original fue llevar la Leica M2 con el 35 mm todo el día cargada con película en blanco y negro de todo uso, como es la todoterreno Tri-X 400. Y así lo hice durante buena parte de la mañana. Con el margen que da además para hacer alguna fotografía en interiores si la luz es suficiente y con la buena luminosidad del Summicron.

Por lo tanto, fue la película que utilicé durante buena parte del paseo por la mañana, asistiendo a la recreación medieval e incluso sirviendo para alguna foto arquitectónica en el interior de La Espiral, como veréis a continuación.

Como de costumbre, la Tri-X ofrece una estructura de grano bien marcada y unos negativos contrastados. Es cierto que tendí a la sobrexposición, como explicaré más adelante, pero se compensó en el revelado... debido a mi vagancia. Cuando consulté los tiempos de revelado para Rodinal a 1:50 y 20 ºC, que es lo que estoy utilizando en estos momentos, vi que la Tri-X tenía un tiempo revelado recomendado de 13 minutos. Y la ADOX que comentaré a continuación de 12 minutos. Así que decidí que en tiempos relativamente largos como estos, me iba a contentar con sacar la media, dejarlo en 12'5 minutos y confiar en los márgenes que ofrecen estos materiales para obtener buenos resultados. Con la Tri-X, sin problema.

Quiero avisar que no estoy usando el Rodinal habitual, sino el que ofrece ADOX bajo la denominación APH 09. Esta es la fórmula usada a principios del siglo XX hasta la Segunda Guerra Mundial, y que siguió usándose tras el telón de acero, mientras que Agfa modificaba ligeramente al fórmula de su Rodinal, el único que podía llevar esa denominación. Dicen que daría algo más de grano, aunque su uso es exactamente igual. Yo no estoy encontrando diferencias.

Leica M2 con Summicron 35/2 ASPH y película ADOX Supermax 100

La Tri-X es cómoda de usar,... pero yo no estaba suficientemente cómoda con ella. Básicamente, con un día de luz radiante como ese sábado, me obligaba a utilizar un diafragma de f/16 y una velocidad de obturación de 1/500 segundo, o su equivalente de f/11 y 1/1000 segundo. Pero nunca me gusta usar una diafragma tan cerrado por el efecto de la difracción, ni aun con una óptica excelente como el Sumicron asférico, ni me gusta llegar a velocidades de 1/1000 en cámaras mecánicas, ya que los márgenes de precisión a estas velocidades son menores. Por ello, prácticamente todos los negativos, salvo los de interiores, de Tri-X esta sobrexpuestos un punto, para exponer de f/11 y 1/500 hacia abajo.

Y también por ello, cuando terminé el primer carrete de Tri-X, decidí usar el de ADOX Supermax 100 que llevaba en el estuche. Aunque eso me iba a limitar la posibilidad de usar el blanco y negro en interiores. Pero una foto en color siempre se puede convertir a blanco y negro, y al revés, no.

De entrada, he de decir que esta película de ADOX se caracteriza por su elevado contenido en plata, lo que junto a su sensibilidad media, garantiza un grano mucho más contenido. La diferencia con la Tri-X es muy notoria, ofreciendo unos tonos más continuos y menos estructura de fondo. También tiene un contraste más suave que he tenido que corregir en el digitalizado de los negativos.

No me gusta tanto como la Fujifilm Neopan 100 Acros, y no es necesariamente superior a la mucho más accesible y probada Ilford FP4 Plus. Sí mejora el nivel de grano que ofrece la Fomapan 100 Classic, que se puede encontrar fácilmente también como Lomography Earl Grey 100. Por lo tanto, no creo que después de haberla probado vaya a usarla con frecuencia. Pero es una película muy razonable.

Aún me atreví a usarla en un momento dado en interiores, en el Centro de Arte y Exposiciones de Ejea, más iluminado que La Espiral.

Y tuve un desliz después de comer. Durante la mayor parte del día, con la película en blanco y negro estuve estimando la exposición a ojo, partiendo de la famosa regla "soleado f/16", que encontrábamos antaño, quizá también ahora, en los carretes de película para aficionado de Kodak o en algunas cámaras antiguas que no disponen de fotómetro. No suelo errar. Pero después de comer, debió de ser por la digestión, sí que hice unas cuantas tomas que resultaron subexpuestas.

Algo compensaría este error el hecho de que he revelado el negativo durante medio minuto más de lo aconsejado, debido al ataque de vagancia que he comentado antes. El tiempo recomendado era 12 minutos y lo usé con la Tri-X a 12'5 minutos. Pero por mucho que aumentes los tiempos de revelado, si en unas sombras no hay plata... pues negro se quedará. Aun a costa del incremento del contraste, que podéis apreciar en la imagen anterior.

Por lo demás, a la luz del día, me sentí más cómodo con esta sensibilidad que con la de la Tri-X.

Y un defecto...

Los más observadores verán que algunos negativos en blanco y negro presentan una larga raya recta transversal a la dimensión más larga, de color negro, que afecta a todos los negativos de Tri-X y a bastante de Silvermax. No sé a qué se debe. Se parece mucho a una que aparece en los dos negativos de largas exposiciones nocturnas que hice hace unas semanas. Pero entonces era otra cámara, la Hasselblad 503CX, y otra película, la Fujifilm Neopan 100 Acros. No sé a qué se debe. Y es una lata eliminarla tras su digitalización. Todavía no he comprobado si está en el negativo, o se produce por algún motivo al digitalizarlos. Por su coincidencia con su aparición con los de la Hasselblad. Esperemos que desaparezca del todo.

En la siguiente foto se ve muy claramente.

El "paseíco" del III Encuentro fotográfico de Aragón - medio formato, blanco y negro y revelado desatendido

Estamos en la tercera edición del Encuentro fotográfico de Aragón, evento de carácter bastante popular, abierto a todo aquel que sienta cualquier tipo de afición por cualquier tipo de aspecto del mundo de la fotografía, y que este año ha sido organizado por una serie de grupos y asociaciones fotográficas de Zaragoza y Aragón. A ver si no me olvido de ninguna. Por orden alfabético:

Asociación de Fotógrafos de Zaragoza

Fotógrafos en Zaragoza

Grupo Pixel Zaragoza

Iso 100

Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza

Cada uno tiene su origen y personalidad específicas, aunque no faltan los aficionados a la fotografía que participan con mayor o menor intensidad en varios de ellos. Por ejemplo, yo mismo simultaneo las actividades en AFZ y FeZ. Algunos son sociedades constituidas formalmente, otros son grupos nacidos al calor de la actividad de las redes sociales. Me falta alguna otra asociación o grupo que sé que hay por ahí, desconozco los motivos por los que no están. Y, aunque se llama "de Aragón" y efectivamente participa gente de toda la comunidad, lo cierto es que es un evento bastante centrado en Zaragoza. Las cosas, como son. Hasta ahora.

Chaleco que lucían los voluntarios de la organización, a quienes debemos un enorme agradecimiento y damos un fuerte abrazo.

El acto central del encuentro es el "paseíco" fotográfico. Estando en Aragón, no podía llamarse "photowalk" o algo así. "Paseíco" ha de ser. Y participa... no tengo ni idea de cuanta gente. En la foto del momento de la salida que alguien hizo rondábamos las cien personas creo. No estuve en el de hace dos años, pero juraría que en la primera edición de hace cuatro, es bienal, había todavía más gente. Creo que se habló entonces de 240 o 250 personas, pero la memoria me puede jugar alguna mala pasada. Pero es difícil saber cuánta gente participa exactamente, porque hay personas que van y vienen en función de sus obligaciones y compromisos personales o familiares. Lo que sí que es cierto es que es día de fiesta. El ambiente es muy alegre, y la gente está encantada de haberse conocido. O de conocer a nueva gente. Como digo, el denominador común, la afición a la fotografía. Desde el que se acaba de sumar a la misma y apenas se entera de qué va la cosa, hasta algún profesional con pinta de estar de vuelta de todo. No hay restricciones, más allá de las que uno mismo se ponga a sí mismo.

Ellas hacen fotos.
A ellas les hacen fotos.

El "paseíco" suele ser un recorrido más o menos fijado por alguna zona de Zaragoza. Este año por el casco histórico, buscando hitos de la ciudad relacionados con la fotografía. Y durante el mismo se supone que hacemos fotos de nuestro entorno. Pero no nos engañemos. En una fiesta así, los que nos importamos somos nosotros, nuestros amigos y compañeros, esos chalados con sus locos cacharros. Así que abundan los retratos, posados o espontáneos, de unos aficionados a la fotografía relacionados con otros.

Siendo consciente de esto, que más que fotografía documental callejera íbamos a estar a otro rollo, opté por llevarme la Hasselblad 503CX con el CF Planar 80/2,8. Ideal para el retrato. Tanto de los propios aficionados, como de gente que te encuentras por ahí durante el paseo. Eso sí, en un día de fuerte calor como el que nos hizo, a ratos te arrepientes del peso que tienes que acarrear... Pero un día es un día.

Emilio Molins muestra a Héctor Izquierdo su cuca Olympus Pen EE2.
Alejandro Lambán, uno de los currantes de la organización, representa aquí el agradecimiento que les debemos a todos ellos.
Esta señora ni hacía fotos ni le importaba, pero ante sus críticas a mis decisiones sobre a qué hacer fotos, se ganó un retrato.
May Bazán, con su paloselfi, fue una de las animadoras de la fiesta, posando aquí muy sonrientes con Elena Matud.
Paula, también conocida como "Nebras Kajones" (o algo así), se nos hace la interesante...
José Miguel, su gorra, su "llavero" y su pitillo.

De todas formas, se nos anunció que este año, en nuestro recorrido, nos íbamos a encontrar con la celebración del Mercado Medieval de la Tres Culturas, evento comercial más o menos pintoresco que se celebra todos los años por estas fechas, y por lo tanto se abrían las puertas al reportaje.

Por ese motivo, yo había cogido dos respaldos A12 (doce exposiciones de 6x6 cada uno) para la Hasselblad, uno de ellos recién comprado en Barcelona. En uno de ellos cargué película de baja sensibilidad, Lomography Earl Grey 100, un clon de la Fomapan 100 Classic, para los retratos con buena luz. En el otro, Ilford HP5+ 400 que disparé a un índice de exposición de 800, para tener margen en los rincones menos luminosos del mercado medieval, y para tener más reserva para utilizar velocidades altas de obturación en modo reportaje, con el diafragma bien cerrado, y así evitar errores de enfoque aprovechando la mayor profundidad de campo. Aun así, no es fácil usar una Hasselblad en reportaje callejero.

Entrando en los "terrenos" del mercado medieval.

Al final, nos reunimos todos cuando terminamos el paseo, o todos los que quedábamos, en la zona del Club Náutico junto al Ebro, para la fotografía final. Y para una novedad de este año, el intercambio de fotografías. Yo aporté dos, pero de ello os hablaré dentro de un par de días.

Para los "argentotrastornados", os contaré que dada la diversidad de situaciones de iluminación y contraste con las que me encontré, opté por revelar los cuatro rollos que expuse, 48 fotogramas, dos de 100 ISO y dos de 400 ISO expuestos a 800, en un revelado compensador con Rodinal 1:100 en modo desatendido durante 60 minutos. Bueno... no es exactamente la fórmula más moderna del Rodinal o cualquiera de sus clones, sino la fórmula original que se usaba bajo esta marca en 1945, y que siguió usando en la Alemania Oriental la marca Orwo bajo la denominación Orwo R09, mientras Agfa en la occidental introducía paulatinamente modificaciones o mejoras. O sea, una fórmula vintage, que actualmente fabrica Adox bajo la denominación APH-09. Que en esta primera vez que la he usado me ha dado unos resultados magníficos. Especialmente en las situaciones de alto contraste, donde efectivamente el efecto compensador del revelado me ha permitido obtener unos negativos muy equilibrados, con detalle tanto en las luces como en las sombras y una buena gama de grises. Se usa exactamente igual que el Rodinal y con los mismos tiempos de revelado.

Pocos más se animaron con la fotografía argéntica. Pero alguna Olympus Pen y alguna Nikon F90 se vio por allí.

Fotos dispuestas para el intercambio. La mayor parte de ellas, no todas, en color, aunque aquí se vean en blanco y negro.
Kino, dando instrucciones para la foto final, a punto de caer al Ebro, que con la sequía, tiene un estado muy tristón.

Tras la foto de grupo final y los intercambios de fotografías, no quedaba más que ir a comer aquellos que así lo habían decidido en un restaurante próximo en eso que se llama habitualmente "comidas de confraternización". Que también fueron precedidas y seguidas por los aperitivos cerveceros o los cafés o los mojitos tras la comida.

Fue una fiesta. Y como tal lo pasamos. Habría podido poner todavía más fotografías, pero algún límite tenía que establecer. En cualquier caso, esperamos que dentro de dos años podamos celebrar la cuarta edición. Y si fuese posible con más asociaciones y grupos sumándose al evento y celebrándolo fuera de Zaragoza, aun riesgo de que fuese menos numeroso, mejor. Pero hay que abrirse a todo el mundo. Cuanto más, mejor.

Uno de los grupos más alegres y simpáticos apurando unas cervezas antes de pasar al comedor.

Revelado desatendido con Rodinal - Ilford Delta 400 Professional en la Canon Demi EE17

Ya os he hablado en recientes entradas de la Canon Demi EE17 y de cómo sacar partido de las más de 72 exposiciones que se pueden conseguir a partir de un carrete normal de 36 exposiciones en formato 135.

Decidí hace unas semanas el cargar la cámara con un carrete de Ilford Delta 400 Professional, y llevarla encima cuando voy caminando por la ciudad, por Zaragoza, y usarla cuando algo me llame la atención. El resultado es que antes de revelar el carrete era consciente de la tremenda diversidad de situaciones en la que había realizado las exposiciones, algunas de ellas con un contraste muy elevado. Así que ayer decidí revelarlo con Rodinal a una dilución de 1+100 en lo que se llama revelado desatendido.

Este tipo de revelado se denomina revelado compensador, ya que busca equilibrar la diversidad de contraste y exposiciones que conviven en un mismo rollo de película. La dilución es muy baja, y la duración del revelado muy prolongada, con el fin de que se agote el mismo durante el proceso. Para evitar un contraste excesivo, y un grano todavía más excesivo, que no será escaso el que obtengamos, la agitación se reduce al mínimo. Si le damos entre 60 y 90 minutos de revelado, agitaremos suavemente durante los primeros 30 segundos, y luego durante cuatro o cinco segundo a mitad del proceso con el fin de evitar que el revelador actúe de forma irregular en el conjunto del fotograma.

Os dejo algunos ejemplos, con distintas situaciones.

Fotografía en interiores, en contraluz, con un gran contraste entre el fondo y los primeros planos. Buscando el grafismo en la composición. En este caso, el revelado funciona perfectamente; aunque hay un grano apreciable, no molesta, y tanto sombras como luces están salvadas.
Escena al aire libre, con luz del mediodía pero algo tamizada por algunas nubes. El contraste no es excesivo, y por lo tanto, una vez digitalizada la imagen ha sido necesario ajustar tanto las sombras como las luces. El archivo directamente escaneado era demasiado suave. Pero el resultado final queda como se pretendía. Seguimos teniendo un grano marcado, pero no desagradable.
Nuevamente a plena luz, con una iluminación solar no muy agresiva, con el sol de otoño ya bajo, el contraluz hace que el contraste sea elevado. Y el revelado desatendido lo compensa sin mayor problema.
En este autorretrato en sombras, hubieramos corrido el riesgo de perder la textura y el detalle en las columnas de los porches del Paseo de la Independencia, si queremos guardar el detalle en las sombras. Nuevamente el revelado compensador salva la situación.
Abusando de las bondades de la película, a la salida del cine Palafox tomo una imagen del ambiente nocturno de la Calle 5 de agosto. El revelado compensador se encarga de que las altas luces puntuales no se desmadren, pero las zonas de sombra quedan demasiado planas, y hay que currarse en Lightroom el fichero digital con el riesgo de que remonte el grano en exceso.
En interiores, con contraste marcado, el principal problema es enfocar con precisión a ojo cuando las condiciones de luz obligan a usar diafragmas de f/1,7 y una velocidad de obturación de sólo 1/30 s. Pero por lo demás el revelado compensador nuevamente resuelve bastante bien los contrastes. Aunque una ligera subexposición ocasiona un aumento del grano.
Resumiendo, una técnica que no es apta para aquellos que quieran obtener una alta nitidez con un grano muy fino en sus fotografías en blanco y negro. Pero para llevar un bloc de notas y luego hacer ampliaciones moderadas, resulta adecuada para cuando las situaciones de toma de imagen sean muy diversas.

Una réflex ligera, un objetivo luminoso y película blanco y negro de sensibilidad media/baja - Probando la Fujifilm Neopan 100 Across y cambiando hábitos con la Ilford FP4 Plus 125, con una Pentax MX

Nos dicen, nos cuentan, que los diseños “retro” están de moda entre las cámaras fotográficas más modernas. Fujifilm, Olympus, Nikon, Sony,… todas estas marcas han sacado al mercado en los últimos tiempos productos que apelan a la nostalgia y al buen hacer del pasado para comercializar modernos aparatos digitales.

No son pocos los que aceptan el envite. La mayor parte de ellos porque los aparatos parecen bellos a los ojos del comprador; cuando menos distintos. Como con más personalidad. Pero lo que no se valora en su justa medida es que el manejo de una cámara bien pensada de antaño es realmente un placer. No pocas de ellas estaban pensadas para ser utilizadas con eficacia y eficiencia. Producían buenos resultados y, en manos conocedoras, estos llegaban con el esfuerzo centrado en la foto y no en cómo manejar la cámara.

Uno de estos aparatos puede ser mi Pentax MX, una réflex para película perforada de 35 mm, muy compacta de tamaño, muy ligera, mecánica por completo, la pila sólo sirve para alimentar el fotómetro, y sorprendentemente ágil de manejo a pesar de la ausencia de automatismos.

No me voy a extender en explicar el manejo de la cámara, que aquí vemos con un SMC Pentax-M 50/1,7. Todavía resulta más compacta con el 50/2 o con el 40/2,8, este último de tipo “pancake”. Pero a mí me gusta usarla con este veterano objetivo que me parece superior a los dos anteriores, aunque abulte más por su más que aceptable luminosidad.
En esta visión cenital de la cámara vemos todos los mandos que necesitamos para hacer la fotografía. El enfoque y el diafragma en el objetivo, la velocidad de obturación y la sensibilidad de la película en la cámara. El visor informa de los parámetros esenciales para la toma, y la palanca del disparo retardado duplica su función con la de previsualizador de la profundidad de campo.

En las últimas semanas he estado usando esta cámara con película negativa en blanco y negro. Frente a la tendencia actual de usar sensibilidades medias/altas, en torno a los 400 ISO, he optado por algo más moderado. Tenía en casa algún carrete de Ilford FP4 Plus. Y estas navidades llegó a mi poder otro de Fujifilm Neopan 100 Across. La sensibilidad nominal de la primera es 125 ISO y la de la segunda, como podréis suponer, 100. Pero vi que ajustadas respectivamente a un índice de exposición de 100 y 80, tenían tiempos de revelado similares en Rodinal 1+50 a 20º C. Pensé que si las usaba en una misma sesión o en días consecutivos, podría ahorrar tiempo revelándolas juntas.

Lo cierto es que así como el carrete de Across lo expuse en una mañana, la FP4 me ha durado un par de semanas. En cualquier caso, efectivamente las he revelado juntas, como pensaba, sin ningún problema.

Os dejo algunas muestras.

La Fujifilm Neopan 100 Across ha sido una sorpresa muy agradable. La usé en un largo paseo por el centro de Zaragoza en una mañana.
Presenta una gradación tonal muy agradable y, revelada en Rodinal, un grano apreciablemente más fino que la Ilford que ya había utilizado en otras ocasiones.
A pesar de la escasa sensibilidad, recuerdo el IE de 80, con el 50/1,7 puedes afrontar una abundante cantidad de situaciones en una mañana nublada de invierno.
Exponiendo por debajo de su sensibilidad nominal, se ahuyenta el fantasma de la subexposición, si bien es cierto que nunca me ha preocupado mucho. El fotómetro de la MX mide correctamente las luces.
En líneas generales, considero que es una de las películas de las que he usado en los últimos tiempos que mejor resultado me ha dado. La única pega que le veo es que tiene una estabilidad dimensional menor que las Ilford, y se curva bastante más, lo cual puede ser una pega al digitalizarla en el Epson Perfection V600 Photo que uso en casa.
Pero he salido adelante sin mayores problemas. La única cuestión ahora es la facilidad o la dificultad para encontrarla a un coste razonable. Tengo que ver si la puedo conseguir en Zaragoza o si hay que pedirla por internet, lo cual suele aumentar los costes, por el envío.
La Ilford FP4 Plus, disminuyendo el IE de 125 a 100, ha mejorado respecto a otras ocasiones, en las que aunque ofreciendo buena nitidez de imagen, resulta un grano un poco más escandaloso de lo previsto. No parece llevarse muy bien con el Rodinal.
Soy consciente de que el Rodinal no es un revelador de grano fino, pero esperaba un resultado un poco mejor en una película de sensibilidad nominal 125 ISO.
Cierto es que en esta ocasión ha ido muy bien en las escenas con mayor contraste, ofreciendo unos negros profundos y una luces no empastadas.
A partir de ahora, tenderé a usarla a IE de 100 o incluso 80, especialmente en situaciones de contraste elevado. En estas escenas a cumplido muy bien.
Pero no sé que me dice que si encuentro con facilidad la Across, cambiaré de película habitual.