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La flor del azafrán, segundo año - reportaje con Kodak Portra 400

Os mostraba la semana pasada las macrofotografías realizadas en Monreal del Campo hace unos días en el ámbito de la recogida de la flor del azafrán. Es el segundo año en que asistimos a las jornadas que celebran la cultura de este cultivo en esta localidad turolense. Y en este segundo año separé funciones por cámaras. Si como vimos dediqué un equipo digital a la macrofotografía, para las fotografías de entorno y reportaje me llevé mi fiel Pentax MX con dos objetivos. Para uso general, el SMC-M 50/1,7 es un objetivo que tiene ya unos cuantos años, pero que es muy agradable de usar y ofrece muy buenos resultados. Quizá para reportaje tenga una focal un poco larga, pero a cambio su máxima apertura permite separar muy bien los sujetos principales del fondo de la fotografía.

Veamos como se desenvuelve en el paisaje que nos acogió a primera hora de la mañana.

El otro objetivo que me llevé con montura Pentax K es otro de mis favoritos. Se trata del SMC-A 100/4 Macro. Es el que el año pasado me sirvió principalmente para realizar las macrofotografías, aunque este año fuera desplazado a tal fin por el Pana-Leica 45 mm. Pero aún hice alguna fotografía de aproximación con este objetivo y la MX.

No obstante, aparte de llevar un respaldo por si fallaba el equipo micro cuatro-tercios, mi intención era usarlo eventualmente para retratos. Fundamentalmente retratos de situación, con las personas que participaban en la jornada estaban absortas en sus tareas, de forma que la longitud focal me permitiera una posición no intrusiva. Cierto es que el 50 mm, para este fin, permite obtener una mejor idea del ambiente que rodea a la persona.

Veamos a mis compañeros fotógrafos en acción.

Las fotografías que hemos visto hasta aquí representan la primera parte de la jornada. Cuando más nos dedicamos a la macrofotografía. La película que utilicé durante todo el día es la excelente Kodak Portra 400. Si bien es cierto que en las tomas de paisaje carece de la fortaleza y saturación de otras películas negativas en color, para el reportaje con personas es ideal por la fidelidad en la reproducción de los tonos de piel y por la suavidad de los tonos en general.

El siguiente paso del día, después de almorzar algo en el pueblo, fue acompañar a los participantes no fotógrafos de la jornada a la recolecta de la flor del azafrán en un campo cedido por un vecino del pueblo al ayuntamiento de Monreal del Campo para este fin. El final de esta actividad también fue el momento que aprovechamos para realizar algunas fotografías de grupo.

Tras la recogida de las flores, nos dirigimos al patio junto al Museo del Azafrán para realizar las labores de esbrinado, en la que se separan los estigmas del pistilo de la flor, de donde se obtiene el cotizado condimento culinario y pigmento natural.

Este año, en paralelo a esta actividad, se programaron una serie de actividades de carácter artesano o artístico. En especial, la estampa a partir de grabados en metal y, más relacionada con la actividad del día, la obtención de estampas a partir de los pigmentos de la propia flor. En esta última actividad participamos varias personas del grupo de fotógrafos que habíamos acudido.

En esta última fotografía aparezco yo. Lo que quiere decir que, aunque con mi cámara, fue realizada por otra persona. En concreto por la simpática Pili Rubio, siempre dispuesta a colaborar en que todos lo pasemos bien, al mismo tiempo que se toma realmente en serio lo de la fotografía.

Después de estas actividades artesanales, nos introdujimos en el Museo del Azafrán para visitar la exposición de fotografías del concurso realizado el año pasado. Antes de irnos a Calamocha a comer.

Una de las expectativas que llevábamos es que los árboles de hoja caduca del valle del Jiloca estuvieran ya con los colores dorados u ocres del otoño. Y con una luz suave, como la que dominó el día, poder obtener alguna imagen de paisaje otoñal que estuviera bien. Se intentó,... pero el otoño llega un poco retrasado. Y las hojas estaban todavía muy verdes. Pero se intentó.

El último objetivo del día, muy productivo como podéis ver, fue parar antes del ocaso y de vuelta a Zaragoza en los viñedos de Cariñena. También con la esperanza de que hubieran tomado los colores otoñales característicos de la época. Nuevamente nos encontramos con muchos viñedos mucho más verdes de lo que esperábamos para la época. Aún nos encontramos algún racimo en las vides.

En fin, con esto cerramos fotográficamente el viaje. Muy productivo, muy divertido, con muchas ganas de volver en años futuros.