La fotografía como afición y otras artes visuales

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Recomendaciones semanales - del 20 al 27 de agosto de 2017

Últimas recomendaciones del mes de agosto de este 2017 en una semana en la que la red, por la enorme influencia que tiene Estado Unidos en los contenidos de la misma, ha estado preocupado más por las fotos del eclipse total de sol que ha habido en aquel país que por otras cosas. Bien es cierto que durante el mes de agosto el nivel de novedades o propuestas que han surgido en cuestión de fotografía ha sido más flojo cuantitativamente hablando. Pero bueno... cosas hay. Y además me ha salido una recopilación muy japonesa. Debe ser que como en estas semanas estoy leyendo ficción procedente de ese país, estoy más receptivo.

Las fotografías acompañantes no son nuevas. Son de este invierno pasado, realizadas con la Olympus Pen EE-3 sobre película negativa en blanco y negro Ilford FP4+ revelada en su momento con HC-110. El porqué del rescate ahora de estas imágenes es porque he estado probando un nuevo sistema de procesado de los archivos resultantes de la digitalización de estos negativos con una cámara digital y un objetivo macro. He buscado una combinación de pasos entre Adobe Photoshop Lightroom y Affinity Photo que me hicieran ser más eficiente e ir más rápido en el procesado de los mismos. Y creo que lo he conseguido.

En Cultura Fotográfica han dado un buen repaso a la vida y obra del fotógrafo norteamericano de la agencia Magnum Photos David Alan Harvey. Fotógrafo muy veterano que lleva más de medio siglo en la brechas, y sigue bastante fiel a la fotografía con película tradicional prefiriendo las emulsiones de sensibilidad media o baja, y las ópticas fijas tradicionales del reportero, el 35 y el 50 mm. Es un fotógrafo con una vocación fundamentalmente documental que tan magistral se muestra con el blanco y negro como con el color. A mí, su obra en color especialmente, me gusta bastante.

Otro repaso a la obra global de un fotógrafo viene de la mano de Oscar Colorado. Mejor dicho, de una fotógrafa, la alemana Rut Blees Luxemburg. Y se le nota que es una fotógrafa contemporánea y muy alemana, porque está dotada de esa capacidad de documentar sistemáticamente, de forma casi obstinada y persistente, el objeto de su trabajo que no es otro que el entorno urbano contemporáneo. Obra de carácter muy etnográfica, que sin embargo no me resulta tan fría como la de algunos de sus compatriota que recorren senderos similares, especialmente los discípulos de la escuela de Düsseldorf. Es una pena, pero su página web no parece funcionar muy allá. Por lo menos con los navegadores que uso yo en casa.

Seguimos con la serie On the Road de la agencia Magnum Photos, y en esta ocasión acompañaremos al francés Raymond Depardon, que también se sintió atraído como muchos fotógrafos europeos por la inmensidad del oeste y el sur de los Estados Unidos. Han pasado ya tres décadas y media desde sus periplos por los desiertos de California, Arizona o Nuevo Méjico, con su mezcla de fotografía documental y paisaje, con una mirada curiosa y a veces divertida, al mismo tiempo que asombrada por la inmensidad de los espacios naturales y humanos. A mí, Depardon, es un tipo que me cae bien. Y también empieza a hacerse mayor...

Cambiamos totalmente de tercio, y me resulta interesante el artículo en Creative Boom sobre las relaciones de los jóvenes en los clubs... bares/discotecas les llamaríamos nosotros, creo,... que ha ido buscando el fotógrafo Ewen Spencer. La adolescencia es una época de la vida que atrae con frecuencia a los fotógrafos. En esta ocasión, podemos observar en las ásperas fotografías de Spencer esa mezcla de autafirmación y vulnerabilidad simultáneas que se produce en esta edad, la osadía en las relaciones entre el romance y el puro hedonismo, que se mezcla con la inseguridad ante las mismas, cuando no con el fracaso a la hora de establecerlas. No veremos fotos bonitas, con su flash directo sobre los chicos y chicas que bailan, beben, conversan o se enrollan, pero sí que nos meteremos un poquito en sus vidas.

Ya he dicho que iba a haber mucho contenido procedente del País del Sol Naciente, y empiezo con una historia que engarza con la anterior. En la revista digital de Lomography, que cada vez mejora más sus contenidos yendo a historias más sustanciales que sus fotos espontáneas casí convertidas en un cliché, aparece un artículo abundantemente ilustrado con fotografías de la época del fenómeno de las sukeban. A finales de los años 60 y sobretodo en los 70, surgió en Japón un movimiento contracultural de chicas jóvenes se agrupaban en bandas y que rompían, o al menos lo intentaban, con los estereotipos y papeles preasignados a las jóvenes y a las mujeres en ese país. Aun hoy todavía se orienta a las chicas japonesas al matrimonio y a un papel secundario tras el varón, siendo la cultura dominante la de las chicas monas, kawai, que buscan atraer con su feminidad tópica al chico, que aparece más fuerte e inteligente. Estas jóvenes se opusieron a este hecho. Tengo la sensación que con poco éxito, y que su imagen se subvirtió posteriormente, especialmente hipersexualizándola a beneficio de los machos dominantes. Pero aun deben quedar restos de esta subcultura. El artículo remite a otro de hace más tiempo en Dazed Digital, con menos imágenes pero más profundidad en el texto.

En LensCulture tenemos un artículo del fotógrafo Kenji Chiga, fotógrafo japonés natural de Shiga, que lleva ocho años viviendo en la capital Tokio. Chiga reflexiona sobre el hecho de que a pesar de ser una ciudad extraordinariamente populosa, los círculos de relaciones son pequeños. Es difícil establecer relaciones, hay mucha soledad, y se puede considerar a la capital nipona como el hogar de nueve millones de extraños. El fotógrafo, en un momento dado, utilizó una aplicación de contactos del teléfono móvil para conocer a algunos de esos extraños, no con intenciones románticas, sino para saber quienes son algunos de esos extraños con los que se encuentra habitualmente. Sus fotos se encuentran a caballo entre lo documental y lo conceptual y hacen hincapié en el aislamiento de las personas o en los extraños objetos o situaciones que esconden historias que sólo podemos imaginar.

Otro fotógrafo nipón que me interesó esta semana es Toru Ukai. No recuerdo, no señale correctamente la dirección de la página, dónde encontré la referencia a este fotógrafo. Aunque mucho más irregular en su obra, quizá porque no selecciona con cuidado las fotografías limitando los porfolios a las más significativas, algo muy difícil de hacer, también es un fotógrafo que dirige su mirada a estructuras ocultas de la sociedad moderna. También dirige su mirada hacia la soledad y la separación entre las personas de las grandes ciudades. Pero quizá sean más interesantes sus miradas hacia las estructuras e inaparentes que hacen funcionar, bien o mal, estas ciudades, estas sociedades. Ya digo que me parece más irregular, pero tiene algunas fotografías que me resultan muy sugerentes.

Y termino con una última recomendación colectiva que nos viene también de LensCulture. En uno de sus artículos nos proponen repasar la obra de nada menos que doce fotógrafas japonesas contemporáneas, con una diversidad de estilos e influencias, que hacen plantearse la preguntar sobre si podemos hablar realmente de una mirada femenina, asociada o no a un origen común, o si cada individuo es una mirada propia, indiferente o no al género al que se asigne. En cualquier caso, no he tenido todavía ocasión de repasar a todas estas autoras individualmente. Intentaré hacerlo estos días, y quizá os traiga a estas páginas un comentario sobre las que me han parecido más interesantes.

Recomendaciones semanales - del 4 al 11 de diciembre de 2016

Un tonto problema, sin mucha importancia pero que es necesario resolver, me está complicando el domingo. Pensaba que no me iba a dejar elaborar mis recomendaciones semanales, y pone en ligero riesgo el ChocoEncuentro de Fotógraf@s en Zaragoza de esta tarde. Mi asistencia... el ChocoEncuentro seguro que es un éxito. En fin. Como tengo un rato de tranquilidad esperando en casa, me apresuro a escribir estas recomendaciones. Empiezo por dejar el tablero en Pinterest, que como ya dije la semana pasada, probablemente es uno de los últimos con carácter semanal. Ya estoy avanzando en modificar cómo gestionar mi Pinterest.

No soy un fotógrafo de teleobjetivos. Sí que uso con relativa frecuencia los teles cortos, aptos para retratos o para cerrar el encuadre en determinados momentos en un paisaje o en fotografía documental. También puedo usar un teleobjetivo en macro, porque la distancia que marca con el sujeto tiene sus ventajas. Pero con carácter general, algo más largo de un 100 mm en formato 24x36 mm no es plato de mi gusto. Con frecuencia encuentro estas fotografías monótonas. Aburridas. Cuando llevaba focales largas a los viajes, tomaba detalles de los sitios con el teleobjetivo, que luego casi nunca seleccionaba entre las fotografías a conservar o enseñar. Pero el fin de semana pasado me dio por salir con la Pentax MX, un carrete de película en blanco y negro y el Ricoh Rikenon 135 mm f/2,8. En un momento dado, los objetivos más habituales de los aficionados a la fotografía eran un angular 35 mm, un estándar 35 mm y el tele 135 mm. Hoy en día el planteamiento, en ópticas fijas, es más variado. Pero muchas personas prefieren que su angular sea un 24 mm o incluso más abierto, el 35 y el 50 mm se ponen en el mismo saco de óptica estándar polivalente, siendo una preferencia personal el elegir uno u otro, mientras que los teles... están muy de moda los 85 mm, los 100 mm para macro, y el 135 mm ha quedado como una óptica especializada para fotógrafos de retrato, especialmente en interiores. Pero bueno, ilustro la entrada de hoy con fotos realizadas con mi 135/2,8.

El 7 de diciembre pasado fue el 75 aniversario del bombardeo de Pearl Harbour que supuso la declaración de guerra de los Estados Unidos a Japón y su entrada en la guerra contra Alemania asimismo. Lo cual supuso un cambió en las tornas del conflicto de consecuencias notables que afectaría a la historia del mundo incluso hasta hoy. Pensaba que nos llegaría una avalancha de enlaces con fotografías haciendo alusión al evento, pero la verdad es que no fue para tanto. No obstante, en The Atlantic PHOTO nos recordaron que hace unos años, en su retrospectiva sobre la Segunda Guerra Mundial en 20 partes, dedicaron una de esas partes al bombardeo de los objetivos norteamericanos en Hawai. Incluyendo fotografías tomadas por los propios japoneses desde sus aviones.

Dentro de lo que fue la fotografía documental de las guerras que asolaron el mundo entre los años 30 y 40 es relativamente poco conocida la actividad de Kati Horna, siendo como es una de las más interesantes de su época. Y se dedicó a fondo para documentar la retaguardia de la guerra civil española. Nos lo recordaron en Albedo Media en un artículo muy recomendable, aunque con escaso material gráfico que habrá que buscar en otras partes.

David Seymour, "Chim", a quien recordaba hace no muchas semanas en una entrada de recomendaciones como ésta, también estuvo en la guerra civil española. Y comentaba en su momento que tras la Segunda Guerra Mundial dedicó mucho esfuerzo a documentar la situación de la infancia en Europa tras el conflicto. Pero "Chim" tuvo más que ofrecer. Siendo uno de los socios fundadores de Magnum Photos, esta icónica agencia ha puesto a la venta obra del fotógrafo en una campaña de recaudación de fondos. Aunque no son muchas, destacan en el conjunto tres fotografías en color de Ingrid Bergman en 1953Joan Collins en 1954 y Sophia Loren en 1955, con estilos muy similares, maravillosas, las fotos y las mujeres, que no me importaría tener. Cualquiera de ellas. Por 1800 dólares en 28x35,5 cm o 2250 dólares en 40x50 cm pueden ser vuestras. Qué pena no llevo suelto a mano.

En otro orden de cosas, Méjico ha dado nombres muy significativos a la fotografía. Y uno de los representantes más importantes y de sexo femenino es Flor Garduño, que fue discípula del maestro e inspirador de muchos de ellos, Manuel Álvarez BravoEn L'Oeil de la Photographie nos dejan una muestra de su estilo, que a mí me gusta mucho, me parece una fotógrafa muy elegante, y que espero que sirva para despertaros la curiosidad sobre esta fotógrafa tan interesante. Por cierto, también estudió con Kati Horna, que aunque húngara se naturalizó mejicana.

Estoy terminando de ver la que parece ser última temporada del drama televisivo Masters of Sex. Y en algunos de los episodios de la misma hemos acompañado a los protagonistas de la serie hasta la mansión Playboy en Chicago. Curiosamente, esta semana ha aparecido en Magnum Photos un artículo dedicado a este peculiar lugar, de la mano de las fotografías de Burt Glinn. No soy precisamente un fan de este tipo de publicaciones. No soy mojigato, pero una cosa es que sea ampliamente tolerante con los temas relacionados con la sexualidad y otra cosa son los mensajes o modelos de vida subyacentes. Las siliconadas modelos que muestran con más o menos ropa me parece muy falsas, y se les dota de unas muy sexistas personalidades no especialmente inteligentes, objetos de deseo de hombres no especialmente inteligentes, que ven a estas mujeres como trofeos de una vida de presuntos éxitos. Desgraciadamente, en el fondo, hay mucha gente que realmente comparte estos valores aunque sea incapaz de reconocerlo.

Hubo esta semana un día, el martes 6 de diciembre, que en L'Oeil de la Photographie dedicaron sus artículos a los premiados en un certamen de fotografía de moda. Las más de las veces no me interesan mucho este tipo de fotografía. Pero me llamó moderadamente la atención una de las finalistas, la japonesa Yurina Niihara, cuyas fotos no incluían seres humanos, sólo obras de aspecto abstracto a partir de las prendas de lencería a promocionar, y que curiosamente titulaba "autorretrato". El caso es que me llamó la atención lo suficiente como para entra en la página web de Niihara, cuya sección Monologue me pareció bastante interesante, muy introspectiva. Especialmente cuando reflexiona fotográficamente sobre su país desde su visión de japonesa desplazada y residente en Europa.

Y esto me lleva a los artículos finales de estas recomendaciones de este domingo. En las páginas del Museo de Arte Moderno de San Francisco (SFMoMA), que son interesantes de visitar en sí mismas, nos ofrecen una colección de vídeos con entrevistas a fotógrafos japoneses actuales, pero que abarcar desde los veteranos de los años de posguerra hasta los más actuales. Siempre he manifestado mi interés por la fotografía nipona y esta es una fuente indudable de conocimiento sobre la misma. Para los aficionados al arte moderno y contemporáneo en general también puede ser interesante suscribirse al canal de Youtube o al blog en Tumblr del museo.

Y para finalizar, un vídeo que os dejo aquí puesto por recomendación de Photolari. Inspirado también en parte por la entrada que escribí ayer dedicada a las polaroids, y en el que se reflexiona sobre el uso tradicional de la fotografía como memoria de una vida. Uso que se está perdiendo, ya que con el advenimiento de la fotografía digital y especialmente de los teléfonos móviles con potentes cámaras fotográficas, la función ha dejado de ser la de generar memorias para pasar a ser la de informar sobre el presente. Un presente que formado por estados electrónicos en chips de silicio, acabará por desaparecer y no dejará memoria gráfica como las fotografías de antaño. El corto, de animación, también es muy majico y sensible... ¿casi sensiblero? Juzgad vosotros.

El 2014 en fotos (1): De viaje con la cámara al hombro

No ha sido un año fácil para viajar. De hecho, ha habido sobresaltos en alguno de mis viajes. Pero ha sido un buen año y productivo. Quizá con el hito más importante el del viaje a JAPÓN, un par de veces aplazado por distintos motivos, y que este año, aunque con miedo, nos decidimos a hacer y disfrutar.

Pero ha habido más cosas. Tanto en viajes al extranjero, como moviéndonos en cercanías. Os lo cuento como es tradicional con fotografías.

Varias excursiones con Fotógraf@s en Zaragoza; la primera al Monasterio de Rueda y las saladas de Sástago. Y frecuentemente me he llevado alguna cámara de película tradicional. Paisaje del río Ebro en Escatrón,
Durante todo el año he estado montando un equipo de formato medio Hasselblad. Probé el sistema por primera vez en las trincheras de Alcubierre.
Nueva salida con Fotógraf@s en Zaragoza; en esta ocasión a Uncastillo.
El viaje a Italia en Semana Santa empieza a ser una tradición. Disfrutando de Riomaggiore, en la costa de las Cinque Terre.
Un lugar no carente de magia es el cementerio de Staglieno en Génova.
Y desde Génova, un viaje relámpago a Florencia, a disfrutar del sol de la Pasquetta a orillas del Arno.
No es mi primera visita al yacimiento arqueológico de los Bañales. Y en ambas he llevado una cámara de formato medio para película tradicional.
Otro día, a finales de primavera, por las Cinco Villas, cerca de Erla, también con un carrete de película en blanco y negro.
Nuevamente de excursión con Fotógraf@s en Zaragoza; en esta ocasión mezcla de historia y naturaleza en el Monasterio de San Juan de la Peña.
En verano a Suecia y Copenhague, con base en Malmo.
En Copenhague, visité por primera vez el notable museo de arte contemporáneo Louisiana.
El viaje por Suecia se vio interrumpido por problemas familiares. El último lugar visitado fue el casco histórico de Ystad.
La excursión de enero a las saladas de Sástago-Bujaraloz me dejó con ganas de más, así que una tarde de verano con tormenta me acerqué de nuevo.
El viaje a Japón estuvo pendiente de un hilo por lo problemas familiares hasta pocas semanas antes. Pero al final pude disfrutar de lugares como Fushimi Inari Taisha en Kioto.
También disfrutamos de una tarde casi perfecta en Kasuga Taisha en la ciudad de Nara.
El populoso cruce de Shibuya en Tokio bajo la lluvia.
Paseando entre los lugares sagrados de Tosho-gu en Nikko.
Desde mi infancia quise ver con mis propios ojos al Daibutsu de Kamakura; deseo cumplido.
Y un viaje a Japón no puede estar completo si el Monte Fuji.
La alegría del viaje a Japón se vio ensombrecida por la melancolía de las semanas siguientes, paliada en parte por una escapada a Córdoba, donde no faltó la visita a la mezquita-catedral.
Una cierta melancolía acompañó mi escapada a Madrid; típica alpargatería y cordelería en la Calle de Toledo.
Un tono más alegre tuvo la excursión familiar a Barcelona unas semanas más tarde, con visita al acuario incluida.
La guinda a los viajes del año la puso mi visita a París en diciembre; por primera vez visité el Museo Rodin. Debería haberlo hecho antes.
En París tuve el tiempo gris propio de finales de otoño; aunque con excepciones, como la hermosa puesta de sol que me sorprendió en el Centro George Pompidou.
Y a París me acompañó también una cámara de película tradicional, y con esta vista del Sena, el puente de Jena y la Torre Eiffel me despido hasta próximos viajes. Feliz año 2015 viajero.

Fotografiando el patrimonio cultural de la humanidad: Monumentos históricos de la antigua Nara

Llego por fin a la sexta y última entrada de la serie dedicada a la lista de la UNESCO del PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD en JAPÓN. El último lugar que os traigo de los seis que visité en mi viaje de septiembre que forma parte de esa lista, aunque no os los he presentado en el orden en que los visité, el el denominado MONUMENTOS HISTÓRICOS DE LA ANTIGUA NARA.

Situada a poco más de 40 kilómetros al sur de KIOTO, NARA es una pequeña y coqueta ciudad, muy tranquila y agradable, que fue capital de JAPÓN durante unas décadas en el siglo VIII de la era común.

Parque de Nara
Kasuga-taisha - Nara

Es un conjunto de sitios dispersos por una amplia zona, en su mayor parte convertida en parque o incluso en las estribaciones boscosas de los montes cercanos. Por todos los lados pululan los tranquilos ciervos sica, que aunque no domesticados, están acostumbrados a la presencia de los visitantes que los alimentas con las galletas de ciervo que se venden en puestos por toda la zona. De los lugares que configuran la lista los principales que visité yo fueron los templos budistas de TŌDAI-JI y KŌFUKU-JI, y el santuario sintoísta de KASUGA-TAISHA. Así como algunas de las zonas naturales que los envuelven, que también son objeto de protección.

Os dejo unas cuantas fotografías. En primer lugar KŌFUKU-JI y su gran buda dorado.

Pagoda de Kofuku-ji - Nara
Ciervo sika ante la pagoda de Kofuku-ji - Nara
Buda dorado de Kofuku-ji - Nara

Un buen rato cuesta recorrer las dependencias de TŌDAI-JI que también alberga un enorme buda sedente, y es objeto de abundante peregrinación por parte de los nipones.

todaiji - nara
Todaiji - Nara
Todaiji - Nara
Ciervo sika en el parque de Nara
Todaiji Nigatsudo - Nara
Todaiji Nigatsudo - Nara

El lugar que más nos gustó fue KASUGA-TAISHA, probablemente por la mayor sencillez y elegancia de los lugares sintoistas, y porque estaba mucho más animado.

Kasuga-taisha - Nara
Kasuga-taisha - Nara
Santuario Wakamiya - Nara
Kasuga-taisha - Nara

Espero que os haya gustado esta serie. Que quizá vaya aumentando con otros lugares, también patrimonio de la humanidad según la UNESCO, que he ido visitando a lo largo de mi vida viajera.

Fotografiando el patrimonio cultural de la humanidad: Monte Fuji

Hace unos días comentaba que hasta cinco lugares cualificados por la UNESCO como PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD hemos visitado durante nuestro viaje de dos semanas a JAPÓN. Y os hablaba en ese momento de la bella isla de MIYAJIMA, que combinaba en el mismo lugar la riqueza cultural de los antiguos santurarios sintoístas diseminados por ella con la belleza natural de los bosques primordiales subtropicales que cubren las laderas del monte MISEN.

Hoy volvemos a un entorno que también recoge en un mismo entorno la significación cultural con la majestuosidad de la naturaleza. Un lugar que además es en muchas ocasiones un auténtico símbolo de todo JAPÓN. Se trata del MONTE FUJI.

Para empezar, una observación. Según la propaganda y las imágenes vistas durante toda nuestra vida, el MONTE FUJI, FUJISAN (富士山) en japonés y no fujiyama como se dice a veces en Occidente, se ve desde todas las partes de forma impresionante. Bueno. Con sus casi cuatro mil metros de altura, su casi perfecta forma cónica, y sus amplias faldas, es impresionante. Pero es difícil de ver si no te acercas a los alrededores. Las nubes, la bruma, otros montes hace que sea más tímido de lo que parece. Lo vimos por primera vez casi por casualidad cuando nos dirigíamos montados en el Tohoku Shinkansen a ver otro lugar magnífico como son los templos y santuarios de NIKKO. De ellos, os hablaré otro día.

El monte Fuji se aprecia en la distancia desde la ventanilla del shinkansen

Con el fin de poder apreciar debidamente la magnificencia del lugar nos acercamos a una de sus áreas cercanas, la región de los cinco lagos de FUJIGOKO, en concreto a las riberas del lago KAWAGUCHI. Paramos previamente en la ciudad de FUJIYOSHIDA, desde donde salía una de las rutas de ascenso al MONTE FUJI, concretamente atravesando un monasterio sintoísta, el KITAGUCHI HONGU FUJI SENGEN JINJA, que visitamos durante un rato en la mañana de nuestro último día completo en JAPÓN. Fue un paseo agradable, y además pudimos observar algunas de las ceremonias de una boda tradicional japonesa. Como digo, lo que la UNESCO tiene calificado como PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD, no es sólo el MONTE FUJI, sino también diversos elementos del entorno, culturales y naturales, que ayudan a dar significado al lugar. Y este, al igual que los cinco lagos, es uno de ellos.

Kitaguchi Hongu Fuji Sengen - Fujiyoshida
Kitaguchi Hongu Fuji Sengen - Fujiyoshida

Tras comer algo, tomamos de nuevo el tren y nos dirigimos a la cercana ciudad de KAWAGUCHIKO, a orillas del lago KAWAGUCHI. Este lago es uno de los más visitados porque, con las condiciones climática y atmosféricas adecuadas, el MONTE FUJI puede verse reflejado en sus aguas. Pero como durante casi toda nuestra estancia en JAPÓN, si no había nubes, había una atmósfera brumosa. Y ligero viento rizaba las aguas del lago, impidiendo un reflejo nítido de cualquier objeto sobre las mismas.

Lago Kawaguchi
Lago Kawaguchi

Con estas condiciones, decidimos que lo más rentable desde el punto de vista del disfrute personal y visual será coger el funicular del MONTE KACHI KACHI (monte ficticio de los cuentos japoneses) que nos sube hasta las cercanías del MONTE TENJO a más de 1000 metros de altitud, y desde donde esperamos tener buenas vistas del MONTE FUJI. Serán las últimas horas de la tarde, ya que el último viaje de descenso del funicular es a las 17:20, y el sol se pone hacia las 17:35 - 17:40.

Lo que hacemos es subir con el funicular hasta su base superior, y luego hacer una ligera caminata hasta lo que creemos que es la cima del MONTE TENJO. Que como todos los carteles están japonés, cualquiera sabe. En cualquier caso, la tarde es agradable, y a pesar de la calima en la atmósfera que rodea al MONTE FUJI, podemos disfrutar de sus vistas.

Monte Fuji desde la estación superior del funicular Kachi Kachi
Monte Fuji desde el Monte Tenjo - Kawaguchiko
Santuario en el Monte Tenjo - Kawaguchiko
Monte Tenjo - Kawaguchiko
Autorretrato con Monte Fuji - Kawaguchiko

Conforme la tarde pasa, aguantamos para bajar en el último viaje del funicular, ya que la temperatura y el tono de la luz es muy agradable para estar y hacer alguna fotografía. Finalmente vamos descendiendo, y en un tranquilo paseo nos dirigimos a la estación de KAWAGUCHIKO para coger el primero de los trenes que nos llevará hasta TOKIO en sucesivos transbordos. Pero incluso desde la crepuscular estación tenemos ocasión de echar una última mirada al majestuoso aunque tímido volcán.

Estación superior del funicular Kachi Kachi - Kawaguchiko
Funicular Kachi Kachi - Kawaguchiko
Estación de Kawaguchiko
Monte Fuji desde la estación de Kawaguchiko

La última vista del MONTE FUJI no la tendremos no obstante en este lugar. Me sorprenderá desde la ventanilla del avión que me trasladará desde el aeropuerto de NARITA hasta el de FRÁNCFORT, vista que creará una simpática complicidad con una todavía más simpática azafata japonesa de LUFTHANSA, y que hará que el largo vuelo sea mucho más agradable.

Vista del Monte Fuji desde un 747 con destino Fráncfort