La fotografía como afición y otras artes visuales

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La focal estándar corta en formato medio - Fujifilm GS645S Wide 60 con Kodak Ektar 100

De forma más o menos racional, más o menos arbitraria, en fotografía se dividen las distancias focales de los objetivos fotográficos entre angulares, normales o estándares y teleobjetivos. El parámetro importante para incluir un objetivo en cada uno de estos grupos es el ángulo de visión. Los que tienen una visión más amplia, con una gran ángulo de visión se denominan angulares o grandes angulares. Los que tienen un ángulo de visión estrecho y sirven para magnificar los objetos distantes son los teleobjetivos. Y los que están en medio, los normales o estándares. También tienen una repercusión en su diseño, los objetivos normales o estándares han sido tradicionalmente más sencillos de fabricar. Por lo que uno podría pensar que tradicionalmente han sido considerados como "normales", porque eran los que se incorporaban a las cámaras con un compromiso calidad-coste adecuado.

Siempre ha habido un problema con el parámetro principal del objetivo. En lugar de darse en forma de ángulo de visión, por ejemplo, un objetivo de 40 º de visión en su dimensión horizontal... se da en forma de distancia focal, en mm o en cm. Para un fotograma de 24 x 36 mm, esos 40 º de visión en su diagonal de alrededor de 43 mm, es una distancia focal de 50 mm. Pero en formato medio puede rondar entre los 60 y los 105 mm, y en formatos más pequeños puede estar entre los 24 y los 32 mm, según el tamaño del negativo. Me refiero a los sistemas con objetivos intercambiables. Si añadimos cámaras compactas, teléfonos móviles y otros... todavía hay más variabilidad. Un lío. Por ello, con frecuencia se habla de focales equivalentes a la del formato de pelicula 35 mm o full frame en digital, ese negativo que popularizo Leitz Camara (Leica) a partir del diseño de Oskar Barnack, de 24 x 36 mm.

Cuando yo empecé en la fotografía me dijeron... "entre 40 y 60 mm, es normal; 35 mm o menor es un angular; 70 mm o mayor es un teleobjetivo". Por supuesto, como he dicho, en el formato de Oskar Barnack. En otros lugares, hay otras clasificaciones parecidas, por con límites que varían un tanto. Por ejemplo, en la clara y comprensible, siempre que leas en inglés, Cambridge in Colour, dan esta clasificación, con los usos asociados más frecuentes;

Menos de 21 mm: Super gran angular - Arquitectura.

Entre 21 y 35 mm: Gran angular - Paisaje.

Entre 35 y 70 mm: Normal - Fotografía documental y calle.

Entre 70 y 135 mm: Teleobjetivo medio - Retrato.

Entre 135 y más de 300 mm: Teleobjetivo - Deportes, aves y vida salvaje.

Ni qué decir tiene que cada cual utiliza sus objetivos con sus distancias focales como mejor le conviene. Pero son los usos que en esa página entienden como más frecuentes.

Para mí, durante años, en la práctica, el 50 mm y equivalentes en otros formatos era la focal estándar. El 35 mm es angular moderado. El 70 mm el teleobjetivo corto. Y a partir de ahí... lo que fuese. Hasta que compré mi pequeña Leica CL con su Summicron-C 40 mm f2. Me enamoré de este objeto, y de su distancia focal. Desde entonces, empecé a considerar que el 50 mm era un estándar con ínfulas de teleobjetivo. Y que la focal que realmente me acomodaba como estándar eran esos 40 mm. Y desde ese año 2000 hasta la fecha, durante 22 años, ha sido mi punto de partida. Por eso, mi focal más usada en micro cuatro tercios es el 20 mm asférico de Panasonic. Por eso, desde que Canon sacó al mercado el EF 40 mm f2,8 STM es el objetivo que más he usado en el formato completo digital. Por eso, me encuentro más cómodo en cámaras compactas con los 40 mm de la Leica Minilux o de la Olympus Trip 35, que con los 35 mm de la Minox 35 GT-E o de la Olympus mju-II. Aunque las diferencias no sean muy grandes, pero desde luego no despreciables. Por supuesto, es una preferencia personal.

Por ello también, desde que me la traje de Nueva York en 2013, una de las cámaras de formato medio con la que siempre me he sentido más cómodo es la Fujifilm GS645S Wide 60. Las fotografías realizadas con un rollo de Kodak Ektar 100 el día 29 de diciembre del año pasado en esta cámara ilustran esta entrada. Una combinación de cámara y película que me encanta. Y si la luz es adecuada, abundante, pero no extrema ni muy contrastada, es una paisajista estupenda. Especialmente, si el paisaje está en ese lugar que ni es la ciudad ni es eso que llamamos "el campo".

Hemos de advertir sin embargo que, si hacemos las cuentas, ese Fujinon 60 mm f4 fijo que lleva la cámara, en cuanto a las diagonales, para un fotograma de 56 x 42 mm se correspondería más bien con un 37 mm en el formato de Oskar Barnack. Pero la tendencia de la cámara a usarla en formato vertical y el hecho de que la relación de ese fotograma sea 4:3 en lugar de 3:2 hacen que para mí esté más cerca en su uso de los 40 mm que de los 35 mm. Y esta querencia por este equipo, al que sólo le faltaría una factura más consistente, menos plasticosa, menos endeble, hacen que en un momento dado me empezara a fijar y a seguir esa Fujifilm GFX 50R con el GF 50 mm f3,5, que en su visión se aproxima mucho mucho en digital a lo que hace la GS645S en película. Por eso, el día siguiente a la llegada de la GFX 50R salí a la calle con las dos cámaras. Las fotos de hoy son las de la cámara de película tradicional.

Uno se tiene que premiar a sí mismo de vez en cuando... - Fujifilm GFX 50R con Fujinon GF 50 R LM WR (y un flash)

Yo los propósitos de cambio no los hago el día 1 de enero del año correspondiente. A propósito de que estamos en esas fechas cuando todo el mundo hace... eso... propósitos. Durante el 2021 me hice un propósito, cuyo logro me ha costado esfuerzo y constancia, pero que llegado diciembre iba muy bien. Así que decidí premiarme. Un premio en consonancia con ese esfuerzo. E inspirado por una cámara que tengo y uso desde mi viaje a Nueva York en 2013. Próximamente volveré a la cuestión con la excusa de un rollo de Kodak Ektar 100 que hice con ella en diciembre.

Las fotografías están realizadas en el formato RAF (el "raw" de Fujifilm) y desrawtizadas con Capture One 22 Express para Fujifilm. Este software es gratuito. Y va muy bien. Aunque necesitas otro para opciones no presentes más que en la versión de pago. Pero con Affinity Photo tienes el completo a un precio muy conveniente, y funciona correctamente. He trasteado con los famosos modos de simulación de películas tradicionales. Pero aún no tengo una opinión definida respecto a estos.

Este "premio" autootorgado del que hablo... es una cámara fotográfica. Distinta de lo que tengo hasta el momento. Y ha venido facilitado por los cambios en las listas precios de cámaras fotográficas en los últimos años. Veamos como lo explico...

La fotografía digital... es muy práctica y conveniente. Pero puede ser un poco aburrida. Es la que más practico en los viajes. Donde no es aburrida. Y no es aburrida porque, para mí, viajar no es nada aburrido. Pero en lo cotidiano, me resulta más desafiante el uso de cámaras para película tradicional. La película tradicional es mucho menos conveniente que la captura digital. Tarda más. Tienes que gastar en consumibles. Los resultados son "menos perfectos", suponiendo que esto signifique realmente "algo". Pero precisamente por sus limitaciones, me resulta mucho más estimulante y me ayuda a mejorar más. No soy profesional, y por lo tanto no tengo obligación a obtener un rendimiento. Lo hago por mi satisfacción. Y mi satisfacción está asociada al esfuerzo personal. Conseguir un foto decente despues de tirar 300 fotos en una tarde en lo que yo llamo "el éxito por aplastamiento estadístico",... no me resulta estimulante. Y es algo, que se reconozca o no, se hace.

En película tradicional, hay un ámbito que me obliga a esforzarme mucho más para conseguir buenos resultados. "Buenos resultados" a mi nivel. Nunca seré un artista; pero puedo aspirar a ser un razonable artesano. Y ese ámbito de esfuerzo persona es uso cámaras de formato medio. Conseguir buenas fotografías con calidad intrínseca, nítidas, bien enfocadas, sin trepidación, y además con una composición razonablemente buena, con un fotograma de 56 x 56 mm es más difícil, exige más esfuerzo, atención y dedicación, que con el fotograma tradicional de 24 x 36 mm. O con un negativo de 56 x 42 mm que es el de la Fujifilm GS645S Wide60 a la que me refería antes. Pero yo opino que se  aprende más y quedo más satisfecho tirando por la vía complicada. Es como soy.

Las cámaras digitales son demasiado competentes. Con mis cámaras de formato micro cuatro tercios, que perdonan más los errores que otras de formato mayor, es relativamente sencillo conseguir fotografías nítidas y utilizables, especialmente en mis viajes, donde las uso. Otra cosa es que las fotos sean buenas a nivel conceptual, estético, de contenido. Pero eso no tiene nada que ver con la cámara. Tiene que ver con el cerebro del fotógrafo. Y no es de lo que hablamos hoy aquí. Con un formato pequeño, de 17,3 x 13 mm, es más fácil enfocar bien, es más fácil que la foto no esté trepidada o no se note la trepidación, y más con los medios de estabilización de la imagen de hoy en día. Por eso y por el ligero tamaño y peso de las cámaras y los objetivos, son ideales para viajar. Nadie conseguirá hacerme cambiar de idea en eso. Dan un excelente rendimiento, permitiendo ampliaciones de tamaño Din-A2 sin problemas. ¿Quién diablos quiere más complicación de cámara si no es profesional?

Al igual que con la película, si uno quiere tener desafíos, tiene que pensar a lo grande... Pero pensar a lo grande en digital es... considerablemente más caro que con la película tradicional. Hasta que Pentax y Hasselblad empezaron a sacar cámaras con un sensor de 44 x 33 mm por precios entre los 9000 y los 12000 euros, los precios del formato medio digital se movían en las varias decenas de miles de euros. Y hablo sólo del cuerpo. Los objetivos cuestan también algunos miles de euros, incluso en sus focales sencillas más habituales. Recuerdo que en 2014, en París, en el bulevar Beaumarchais, donde se agrupaban tradicionalmente los comercios de fotografía, una solución económica para el medio formato digital era adquirir un respaldo digital para las Hasselblad V, como mi 500CM, por 12000 euros. Todo muy caro, si no eres un profesional que esperas un retorno sobre la inversión. Pero la suma de otros actores en este panorama, especialmente Fujifilm, ha ido modificando el paisaje. Y los precios se han ido ajustando. Y de repente es posible conseguir una cámara, un objetivo y un flash pequeño, para rellenos, por el precio de una reflex digital de 24 x 36 mm. Porque los precios de los formatos más pequeños y asequibles han ido al alza en los últimos tiempos. Los fabricantes están abandonando las gamas básicas de sus ofertas, y se están centrando en las cámara para profesionales y aficionados avanzados, que dejan más margen. Si repasamos las gamas de cámaras de objetivos intercambiables sin espejo réflex, no encontramos en la práctica tan apenas cámaras en los 600 euros como sucede con las cámaras digitales réflex, que sí tienen esta gama de cámaras, pero que hace mucho que no se renuevan.

La cámara que he adquirido es equivalente a lo que en los concesionarios de coches llaman "coches de km. 0". No ha salido de la tienda, pero su envase ha sido abierto y ha sido utilizada por un vendedor para demostrar su funcionamiento. Tiene algunas actuaciones de obturador en su haber... pero poca cosa; 420 en mi ejemplar. Y su llegada al comercio es sólo de unos meses antes de la compra. Por lo tanto, no se puede considerar nueva, pero en la práctica es a estrenar. Y ha perdido valor. Y así es como conseguí mi Fujifilm GFX 50R, con sensor de 44 x 33 mm, aproximadamente. Venía con un firmware 2.2, cuando en septiembre de 2021 salió el 2.3, por lo tanto es anterior a esa fecha, pero por lo demás como nueva, con sus garantías y sus todos. Es un kit, y viene acompañada con un objetivo estándar, un Fujinon GF 50 mm f3,5 R LM WR, y un pequeño flash EF-X20, de número guía 20 como se puede suponer, que es una potencia modesta, pero superior apreciablemente a la de los flashes integrados que habitualmente llevan las cámaras que los incorporan, o de los minúsculos flashes que vienen como complemento de sistemas de formatos más pequeños. La mayor parte de los equipos de formato digital de formato 24 x 36 mm sin espejo que han salido en el mercado en los últimos tiempos, con objetivo incluido, salen más caros que lo que me ha costado a mí. Y no digo con ello que sea barata. Pero es que los equipos fotográficos de cierto nivel... no salen baratos.

El kit de cámara, objetivo y flash adquirido junto a la pequeña Fujifilm Finepix XF10, que ya tenía desde hace más de dos años. Como esta está adelantada, parece menos pequeña que lo que es comparada con la GFX 50R.

La cámara la encargué antes de Navidad a un comercio austriaco y me anunciaron como fecha probable de llegada el 11 de enero. Pues bien, el 27 de diciembre llamaron a mi puerta con ella. Así que he tenido unos cuantos días para ir probándola. Como he dicho, la captura se realiza con un sensor de 44 x 33 mm de tamaño, lo que es 1,7 veces más grande que el 24 x 36 mm, 3,7 veces más grande que los APS-C, y 6,5 veces más grande que los micro cuatro tercios. Grosso modo. Pero es más pequeño que los sensores de lo que algunos consideran el "formato medio real", que con 54 x 41 mm de tamaño en cámaras Phase One y Hasselblad, carísimas, son 1,5 veces más grande que ese formato medio asequible. Cuando digo carísimas es multiplicar el precio del cuerpo de mi Fujifilm GF 50R cuando la venden como totalmente nueva por 10. Eso sí... los de Fujifilm no se cortan un pelo... y al formato 44 x 33 mm lo llaman "gran formato" (large format). Con un par.

Por supuesto... cuanto más grande es el tamaño del sensor de imagen, más difícil es conseguir un fotografía de calidad técnica intrínseca. Más delicado es el enfoque preciso, más fácil es que trepide, más pesado es el equipo, mejores y más grandotes tienen que ser los objetivos, el desafío se multiplica con el tamaño. Y encima tienes que plantearte hacer fotos que justifiquen haberte metido en este embolado. Pero bueno... tiempo al tiempo. Para empezar, el objetivo acompañante, ese 50 mm que tiene un ángulo de visión similar a los 40 mm del 24 x 36 mm, focal que me encanta, es realmente nítido. Nuevamente, una focal que me agrada y me convence por experiencias previas, como el Fujinon 60 mm de la Fujifilm GS645S Wide60 o el Summicron 40 mm de la Leica CL. 

El objetivo es muy nítido. En algún sitio he oído que decía que era un pancake del formato medio. Pero supongo que sería un humorismo. Porque aunque mucho más pequeño que otros objetivos del sistema, no es pequeño en términos absolutos. De todas formas, el conjunto es llevadero. No es más oneroso que una réflex del llamado full frame con un zoom estándar, tipo 24-70 mm f4, colocado. Es menos.

Siendo la GFX 50R la cámara más básica del sistema GFX de Fujifilm, tiene la forma rectángular de las telemétricas, aunque no lo es, que algún listo ha confundido la analogía con la realidad en alguna "review", y carece de estabilización de imagen incorporada en el cuerpo. Algunos objetivos del sistema la llevan incorporada ellos, pero no el "pequeño" 50 mm. Es una cámara que está atrayendo a fotógrafos de paisaje, que no necesitan la estabilización, porque usan trípode, pero también a ciertos fotógrafos documentalistas. Estos tampoco necesitan la estabilización, porque muchas veces tienen que fijar al sujeto, y no a la cámara. Y para ello hay que subir la velocidad de obturación necesariamente. Con el tiempo he aprendido a relativizar la importancia de esta prestación, la estabilización de imagen, en mis viajes. Y lo que sí que tiene, si la vas a sacar a la intemperie, es que tanto la cámara o como el objetivo son resistentes a las inclemencias del tiempo atmosférico y la intemperie. Muy resistentes. Muy bien.

Todavía me queda mucho para terminar de familiarizarme con el sistema. Tengo que ir encontrando las opciones de personalización del funcionamiento que me acomoden. Porque algunas de las opciones por defecto de la cámara no me gustan nada. Por ejemplo, la rueda que controla la sensibilidad ISO están en un lugar y tiene un tacto, que es facilísimo moverlo sin querer. Y no es cuestión. Las cámaras de Fujifilm tienen buena ergonomía, pero siempre tienen alguna tontada inexplicable para unas máquinas tan pensadas y cuidadas. En algún momento del día, los ingenieros japoneses deben tener una hora tonta al día... y todas las cámaras de la marca vienen con una tontada u otra como consecuencia. Es lo que me dicta mi experiencia con la marca [Nota al pie]. De momento nada más, que ya me he enrollado mucho. Os dejo puestas algunas fotos de la cámara y de las que he hecho estos días para irme familiarizando... y hasta la próxima.

Mi buen amigo José Antonio, que es un Fujista de pro con su X-H1, se prestó a servir de modelo para probar el flash como flash de relleno, mientras paseábamos con nuestras cámaras.

[Nota al pie] Con esto de que muchos fotógrafos, profesionales o aficionados, configuran tribus basadas en sus marcas preferidas, pululan por ahí los "fujistas" y "X-photographers". Yo no me considero "fujista". Incluso si tengo, por orden de adquisición, una compacta muy simpática, la Fujifilm Finepix F10 de 6,3 megapíxeles, la GS645S para película de formato medio, la Fujifilm Finepix XF10 que os recordaba recientemente, y la Fujifilm Instax SQ6 para película instantánea tipo Instax Square. Cosas mías... me cuesta identificarme con las tribus. Más cuando uno de esos "fujistas", cuando me planteé acudir a una de sus quedadas con la GS645S, me dijo que a lo mejor no era mi sitio... al parecer entendía por "fujista" a quien llevase una cámara digital de la serie X con sensor APS-C. Qué melonada, ¿verdad?

Ciertos paisajes urbanos en formato medio (y 2) - Fujifilm GS645S Wide60 + Fujifilm Neopan 100 Acros II

Llegamos a los último días del años. Probablemente, casi seguro al 99,99 %, esta es la última entrada del año. En mi Cuaderno de ruta aún publicaré los resúmenes fotográficos del año. Estos no son los últimos rollos del año. Tengo tres rollos en color para revelar, pero como los revelo a mes vencido, hasta dentro de unos días, entrado enero de 2022, no dispondré de ellos. Y me falta por revelar un rollo de Kodak T-Max 400 expuesto con la Olympus Trip 35. Si todo va bien, lo revelaré hoy. Mañana lo digitalizaré. Pero no creo que hable de él hasta el 3 de enero por lo menos. No sé si estos días que quedan de 2021 empezaré algún rollo más... pero quizá los considere ya del 2022. Así que, a efectos prácticos, estos rollos de Fujifilm Neopan 100 Acros II, ligeramente caducada, hermano de los que comenté hace unos días,... van a ser mi cierre fotográfico del año.

Al igual que los de la Hasselblad, lo expuse en los días festivos del puente de la "Inmaculada Constitución". Fue una continuación de los retratos que estuvimos haciendo, aunque en esta ocasión los retratos eran de tipo ambiental, y opté por otro punto de vista y otro formato. Y al igual que con la Hasselblad, entre retrato y retrato en distintas localizaciones en la zona entre el Canal Imperial de Aragón y el Parque Grande de Zaragoza, fui tomando algún paisaje. La cámara es la Fujifilm GS645S Wide60, con su óptica fija de 60 mm f4. La equivalencia con el formato de 24 x 36 mm basada en las diagonales del negativo sería de una focal de 37 mm. Pero como no son formatos homotéticos, este es 4:3 frente al 3:2 del formato pequeño, siempre lo veo más como más cercano a efectos prácticos de una focal de 40 mm que la de 35 mm. Una focal estándar corta más que un angular moderado.

La película las revelé en el mismo tambor que la de la Hasselblad. Y repitiendo lo que decía hace unos días, hace ya un tiempo que tengo estandarizado el manejo de la Acros II, tanto en su revelado normal como en el revelado desatendido que es adecuado para controlar los contrastes. Expuesta a un índice de exposición 80, revelada en Kodak HC-110 dilución 1+119, durante 60 minutos con mínima agitación. Ya observé que este tipo de revelado, llamado desatendido, me gusta para las películas de baja sensibilidad, para controlar los contrastes, por ser un revelado compensador. Digitalizada con la Panasonic Lumix G100. Y como ya comenté, si no fuera por la gran diferencia de precio, usaría siempre esta película y arrinconaría la Ilford FP4 Plus 125.

Las condiciones de luz no fueron las mismas que el día de la Hasselblad. El día salió nublado. Por ello, algunas de las fotos, las primeras que tomé, están demasiado faltas de contraste para tener mucho interés. Y eso que la gradación de tonos de la Acros II es estupenda para trabajar con ella. Conforme fue avanzando la mañana la cosa se puso más interesante. Con aperturas f8 o f11, en el Fujinon 60 mm de la cámara la nitidez está asegurada en todo el campo. Y lo más destacable por otra parte es que cada vez me siento más cómodo con estas focales normales cortas. Por ello,... he decidido liarme la manta a la cabeza y he realizado una cierta inversión en calidad que llegará dentro de unos días. Es en digital... pero tiene que ver con este tipo de focales y cámaras. Por lo demás, no hay mucho más que contar que no lo comentara ya hace unos días. Feliz 2022.

Recordando días soleados de principios de noviembre - Olympus Pen F con Kodak Portra 400

Estamos en el noveno día consecutivo de nieblas en Zaragoza. Nos dice que el jueves pueden levantar. Lo cual probablemente quiere decir que el fin de semana de Navidad puede estar con tiempo revuelto. Es lo que tiene el invierno en "el Charco". Si el tiempo está calmado, nieblas; si se revuelve, cierzo. En cualquier caso, cualquier escusa es buena para intentar ver el sol. Aunque sea en fotos de semanas atrás.

En la primera quincena de septiembre, llevé en la mochila ciudadana la Olympus Pen F con su 38 mm f1,8 y un rollo de Kodak Portra 400. Así como la modesta y sencilla Olympus Pen EE3 la he utilizado con cierta frecuencia con película negativa en color, la Pen F, desde que la tengo, la he usado fundamentalmente con película en blanco y negro. Así que quise cambiar un poco la tendencia.

De los rollos de negativos en color que hice en noviembre, decidí priorizar el hablaros de los rollos expuestos con la Hasselblad, con Kodak Ektar 100 o con Kodak Portra 400, en lugar de seguir el orden cronológico. Porque el de la Olympus Pen F lo hice antes que los de la Hasselblad. Pero hasta cierto punto me arrepiento. Porque me producido un cierto bajón. Lógico, esperable... pero que no me apetecía. Ahora me explico.

La Olympus Pen F, como ya he comentado en otras ocasiones, es una cámara bonita, bien construida, agradable de usar, muy llevadera a todas partes, pero que como muchos sabréis, si seguís estas páginas, produce negativos subminiatura sobre película de 35 mm biperforada. Aproximadamente la mitad de los habituales. En lugar de unas dimensiones de 24 x 36 mm, tenemos negativos de 24 x 17 mm. Y por buena que sea la película, y la Kodak Portra 400 lo es, y por buena que sea la óptica, los Zuiko de Olympus lo son, dada su época de diseño y construcción, la calidad de imagen entre un negativo de formato medio de 56 x 56 mm con estos pequeños negativos subminiatura... no tiene color, paradójicamente hablando.

Sí. Estamos hablando de una superficie de película aprovechable 7,7 veces mayor en favor de los negativos de la Hasselblad. Es aquí donde te das cuenta de que, ande o no ande,... burra grande. Cierto es que eso conlleva otros sacrificios. Por ejemplo, en dolores de cuello o espalda al acarrear el material en la mochila o en la bolsa. En fin. Si no tuviera tan presentes las recientes fotografías realizadas con la cámara sueca, estaría encantado con los paisajes urbanos realizado con la cámara japonesa. Y además, es divertido usarla. Dicho queda.

El paisaje urbano a orillas del Ebro en color (2) - Hasselblad 500CM + Kodak Portra 400

Hace un par de días comenzaba una miniserie de dos entradas relacionadas entre. Sabréis que en las últimas semanas he dedicado varios artículos a rollos de película que han sido utilizados en todo o en parte para realizar paisajes urbanos a orillas de un determinado tramo del río Ebro a su paso por Zaragoza. Cuando terminé de recorrer el mencionado tramo del río, durante el cual usé la Hasselblad 500CM con un rollo de Kodak Ektar 100 y el objetivo Zeiss Sonnar 150 mm f4 C T*, seguí caminando por otro tramo del río Ebro, más concurrido por los paseantes.

En esa tare de sábado de noviembre por la tarde, antes de la puesta del sol, puesto que no había cogido un trípode, la combinación de una película con una sensibilidad nominal ISO 100 y un objetivo con una luminosidad máxima f4 empezaba a ser compleja de usar. Aunque las condiciones de luz eran mejores cualitativamente, el avance de la tarde contribuía a que la intensidad de esa luz fuera menor. Y por ello, el rollo de reserva que había previsto era una Kodak Portra 400, con dos pasos extra de sensibilidad, y cambié el 150/4 por un Zeiss Planar 80 mm f2,8 CF T*, una focal estándar para el formato medio cuadrado, con otro paso extra de luminosidad, si sentía la necesidad de usarla.

Hablaré del segundo de los rollos, esta Portra 400, una película favorita por muchos fotógrafos, especialmente los que se dedican al retrato y al reportaje social (bodas, bautizos, comuniones,...), por la naturalidad de sus tonos, no excesivamente saturados, su gran latitud de exposición, el buen rendimiento que ofrece para los tonos de piel, pero que para muchos también conviene al paisaje urbano, o a un paisaje que combina medio natural con arquitectura o estructuras urbanas, otorgando a este un carácter menos agresivo que películas más saturadas. Son muchos los fotógrafos que usan un índice de exposición IE 200, sobreexponiendo la película, para tonos todavía menos saturados y más matizados, y para disminuir el grano de la película.

En esta segunda parte del paseo fue la película que usé. Prácticamente dejé fija en la cámara una velocidad de obturación de 1/125 segundo, que permiten fotografiar a mano alzada con comodidad con el 80 mm, aunque en un par de fotogramas descendí a 1/60 segundo. En cuanto a las aperturas intenté mantenerme en el f8 - f11, pero conforme pasó el tiempo tuve que descender con frecuencia al f5,6, lo cual comprometió la profundidad de campo de la toma. Y creo que en alguna ocasión no tomé la mejor decisión a la hora de seleccionar el punto de enfoque.

El cambio de focal, de un teleobjetivo corto a una focal estándar, hizo que la naturaleza de los sujetos que fotografié en esta segunda parte del paseo cambiase. Busqué más escenas que sujetos concretos e individualizados. Hay fotógrafos que optar por llevar una variedad de opciones en su mochila, para seleccionar la óptica deseada para lo que quieren hacer. Pero a mí me gusta adaptarme a las constricciones de una determinada pieza de equipo, puesto que te obliga a pensar más sobre la toma, y eventualmente ser más creativo o tomar decisiones más conscientes sobre la misma. Los resultados resultaron buenos, salvo alguna toma con un enfoque discutible, no por error técnico, sino por una decisión consciente no del todo acertada. En cualquier caso... llevo un rato pensando en la posibilidad de repetir la situación cuando la luz se preste, y volver a usar la Kodak Portra 400, pero con un IE 800 y solicitar un forzado de un paso en el revelado. Más grano, seguro, pero también más contraste en unas condiciones de luz muy suave. Ya veremos.