La fotografía como afición y otras artes visuales

CARLOSCARRETER.ES

Home / Essays / 503cx

Adaptadores para película de 35 mm en cámaras de formato medio

Hace unos pocos meses os contaba cómo hice un experimento para usar una carrete de 35 mm en la Agfa Synchro Box, y de ese modo obtener fotografías de formato panorámico con una cámara de formato medio. El resultado no estuvo mal, aunque desperdicié bastante película porque no conté adecuadamente el número de vueltas que tenía que dar a la manivela de avance de la película. En cualquier caso, todo el invento a base de cinta aislante tuvo siempre una sensación de precariedad horrible.

Hace unas semanas encontré en algún sitio un enlace a una página en la que hablaba de unos adaptadores realizados con impresión en 3D para utilizar carretes de 35 mm en cámaras de formato medio. Y de alguien que a través de eBay y desde Viana do Castelo en Portugal te los mandaba ya impresos por un precio que sin ser barato para lo que son, un pedazos de plástico moldeado, es perfectamente asumible. Quizá lo único que le faltaba es vender también la pieza adaptada para recoger el rollo de película conforme se va exponiendo, aunque usar uno de los habituales de un rollo de formato 120 tampoco supone mayor problema. Si tenéis acceso a una impresora 3D, en los enlaces anteriores se pueden conseguir los datos para introducir en la misma y hacéroslo vosotros mismos.

Veámoslos...

Así como el experimento que hice hace unos meses fue con una cámara supersimple, en esta ocasión pensé, o se me ocurrió, que podría utilizar cámaras más sofisticadas, con las cuales podría controlar mejor el avance de la película y aprovecharla mejor. De hecho, como la longitud de un carrete de 35 mm es aproximadamente el doble de un rollo de formato 120, es decir, muy similar a la de los extintos rollos de formato 220, lo primero que se me ocurrió fue usarla con la Fujifilm GS645S Wide 60, que tiene posición para este último tipo de rollo de película.

Es cierto que por la disposición de la cámara, que favorece las tomas verticales en el avance de la película, no iba a conseguir fotogramas panorámicos ni mucho más grandes que los de 35 mm. Pero se trataba de probar. Y algunas cosas interesantes conseguí dando un paseo por el Parque Pignatelli de Zaragoza.

Las fotografías están realizadas sobre un carrete de Kodak Tri-X 400, expuesta a través de un filtro rojo Heliopan Rot 25, equivalente a un Wratten nº 25, revelada en Rodinal 1:50, 13 minutos a 20 ºC. Y la verdad es que no están mal, tienen su gracia,... pero... Pero. El sistema de avance y disparo de la Fujifilm GS645S no se lleva bien con este tipo de carretes. Y desperdicié una cantidad ingente de película. De hecho, sólo conseguí seis fotogramas, cada uno con nueve perforaciones de extensión. Lo normal en los negativos de 24 x 36 mm son las ocho perforaciones. Por lo tanto, nunca hubiera conseguido las 36 exposiciones habituales, pero sí unas 28 o 30. Mala suerte. No es una buena solución para esta cámara.

Al día siguiente volvía a repetir el experimento, pero esta vez con la Hasselblad 503CX y el Carl Zeiss Planar 80/2,8 T* CF, con una respaldo A12. Los respaldos A12 son para rollos de formato 120, en los que proporcionan 12 exposiciones. Trampeando un poquito algunas cosas, conseguí que sobre el carrete de 35 mm pudiese exponer un total de 16 negativos. Pero no encontré forma de engañar a la cámara para que siguiera disparando tras llegar al círculo negro en el contador del respaldo, sin arriesgarme a velar la película. Con un respaldo A24, para rollos de 220, podría estirarme más, pero no lo tengo,... y no lo voy a comprar. No me merece la pena el desembolso.

En esta ocasión, el paseo fotográfico fue por el vecindario de mi casa, el Parque de la Memoria y el barrio de Santa Gema en Zaragoza. La película fue la misma, de hecho las revelé al mismo tiempo, pero a través de un filtro amarillo Tiffen nº 8, también para mejorar el contraste de los negativos en las mañanas de calor tórrido y luz ofensiva del verano en Zaragoza.

Como ya habréis podido deducir de lo que he escrito con anterioridad, la cosa fue mucho mejor que con la Fuji. Es cierto que el avance del fotograma no es regular como con la película de formato 120. Y algunos de ellos quedaron muy juntos unos con otros, incluso superponiéndose en finas bandas de menos de 1 mm de anchura, por lo que no impide su utilización. Como el avance de la película en los respaldos de la Hasselblad es vertical, también es mucho más cómodo este formato del negativo que el horizontal y más panorámico. Aunque dispongo de un pentaprisma para más comodidad en la composición que con el visor de capuchón básico, al tener un ángulo de 45 º, hay que adoptar posturas raras para fotografiar en horizontal. Pero como podéis comprobar, con un poco de paciencia, lo hice.

Supongo que este tipo de opciones a la hora de fotografiar con una cámara de formato medio no es para usarlas todos los días. Pero algún que otro carrete de vez en cuando, con motivos seleccionados, sí que haré. Quizá por que no pueda evitar complicarme la vida de vez en cuando, en parte por optar por estéticas distintas, de esas que te sacan de tu zona de comodidad. En fin... que para lo que cuestan estos chismes, no te vas a privar de tener una opción más en tu arsenal fotográfico.

El "paseíco" del III Encuentro fotográfico de Aragón - medio formato, blanco y negro y revelado desatendido

Estamos en la tercera edición del Encuentro fotográfico de Aragón, evento de carácter bastante popular, abierto a todo aquel que sienta cualquier tipo de afición por cualquier tipo de aspecto del mundo de la fotografía, y que este año ha sido organizado por una serie de grupos y asociaciones fotográficas de Zaragoza y Aragón. A ver si no me olvido de ninguna. Por orden alfabético:

Asociación de Fotógrafos de Zaragoza

Fotógrafos en Zaragoza

Grupo Pixel Zaragoza

Iso 100

Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza

Cada uno tiene su origen y personalidad específicas, aunque no faltan los aficionados a la fotografía que participan con mayor o menor intensidad en varios de ellos. Por ejemplo, yo mismo simultaneo las actividades en AFZ y FeZ. Algunos son sociedades constituidas formalmente, otros son grupos nacidos al calor de la actividad de las redes sociales. Me falta alguna otra asociación o grupo que sé que hay por ahí, desconozco los motivos por los que no están. Y, aunque se llama "de Aragón" y efectivamente participa gente de toda la comunidad, lo cierto es que es un evento bastante centrado en Zaragoza. Las cosas, como son. Hasta ahora.

Chaleco que lucían los voluntarios de la organización, a quienes debemos un enorme agradecimiento y damos un fuerte abrazo.

El acto central del encuentro es el "paseíco" fotográfico. Estando en Aragón, no podía llamarse "photowalk" o algo así. "Paseíco" ha de ser. Y participa... no tengo ni idea de cuanta gente. En la foto del momento de la salida que alguien hizo rondábamos las cien personas creo. No estuve en el de hace dos años, pero juraría que en la primera edición de hace cuatro, es bienal, había todavía más gente. Creo que se habló entonces de 240 o 250 personas, pero la memoria me puede jugar alguna mala pasada. Pero es difícil saber cuánta gente participa exactamente, porque hay personas que van y vienen en función de sus obligaciones y compromisos personales o familiares. Lo que sí que es cierto es que es día de fiesta. El ambiente es muy alegre, y la gente está encantada de haberse conocido. O de conocer a nueva gente. Como digo, el denominador común, la afición a la fotografía. Desde el que se acaba de sumar a la misma y apenas se entera de qué va la cosa, hasta algún profesional con pinta de estar de vuelta de todo. No hay restricciones, más allá de las que uno mismo se ponga a sí mismo.

Ellas hacen fotos.
A ellas les hacen fotos.

El "paseíco" suele ser un recorrido más o menos fijado por alguna zona de Zaragoza. Este año por el casco histórico, buscando hitos de la ciudad relacionados con la fotografía. Y durante el mismo se supone que hacemos fotos de nuestro entorno. Pero no nos engañemos. En una fiesta así, los que nos importamos somos nosotros, nuestros amigos y compañeros, esos chalados con sus locos cacharros. Así que abundan los retratos, posados o espontáneos, de unos aficionados a la fotografía relacionados con otros.

Siendo consciente de esto, que más que fotografía documental callejera íbamos a estar a otro rollo, opté por llevarme la Hasselblad 503CX con el CF Planar 80/2,8. Ideal para el retrato. Tanto de los propios aficionados, como de gente que te encuentras por ahí durante el paseo. Eso sí, en un día de fuerte calor como el que nos hizo, a ratos te arrepientes del peso que tienes que acarrear... Pero un día es un día.

Emilio Molins muestra a Héctor Izquierdo su cuca Olympus Pen EE2.
Alejandro Lambán, uno de los currantes de la organización, representa aquí el agradecimiento que les debemos a todos ellos.
Esta señora ni hacía fotos ni le importaba, pero ante sus críticas a mis decisiones sobre a qué hacer fotos, se ganó un retrato.
May Bazán, con su paloselfi, fue una de las animadoras de la fiesta, posando aquí muy sonrientes con Elena Matud.
Paula, también conocida como "Nebras Kajones" (o algo así), se nos hace la interesante...
José Miguel, su gorra, su "llavero" y su pitillo.

De todas formas, se nos anunció que este año, en nuestro recorrido, nos íbamos a encontrar con la celebración del Mercado Medieval de la Tres Culturas, evento comercial más o menos pintoresco que se celebra todos los años por estas fechas, y por lo tanto se abrían las puertas al reportaje.

Por ese motivo, yo había cogido dos respaldos A12 (doce exposiciones de 6x6 cada uno) para la Hasselblad, uno de ellos recién comprado en Barcelona. En uno de ellos cargué película de baja sensibilidad, Lomography Earl Grey 100, un clon de la Fomapan 100 Classic, para los retratos con buena luz. En el otro, Ilford HP5+ 400 que disparé a un índice de exposición de 800, para tener margen en los rincones menos luminosos del mercado medieval, y para tener más reserva para utilizar velocidades altas de obturación en modo reportaje, con el diafragma bien cerrado, y así evitar errores de enfoque aprovechando la mayor profundidad de campo. Aun así, no es fácil usar una Hasselblad en reportaje callejero.

Entrando en los "terrenos" del mercado medieval.

Al final, nos reunimos todos cuando terminamos el paseo, o todos los que quedábamos, en la zona del Club Náutico junto al Ebro, para la fotografía final. Y para una novedad de este año, el intercambio de fotografías. Yo aporté dos, pero de ello os hablaré dentro de un par de días.

Para los "argentotrastornados", os contaré que dada la diversidad de situaciones de iluminación y contraste con las que me encontré, opté por revelar los cuatro rollos que expuse, 48 fotogramas, dos de 100 ISO y dos de 400 ISO expuestos a 800, en un revelado compensador con Rodinal 1:100 en modo desatendido durante 60 minutos. Bueno... no es exactamente la fórmula más moderna del Rodinal o cualquiera de sus clones, sino la fórmula original que se usaba bajo esta marca en 1945, y que siguió usando en la Alemania Oriental la marca Orwo bajo la denominación Orwo R09, mientras Agfa en la occidental introducía paulatinamente modificaciones o mejoras. O sea, una fórmula vintage, que actualmente fabrica Adox bajo la denominación APH-09. Que en esta primera vez que la he usado me ha dado unos resultados magníficos. Especialmente en las situaciones de alto contraste, donde efectivamente el efecto compensador del revelado me ha permitido obtener unos negativos muy equilibrados, con detalle tanto en las luces como en las sombras y una buena gama de grises. Se usa exactamente igual que el Rodinal y con los mismos tiempos de revelado.

Pocos más se animaron con la fotografía argéntica. Pero alguna Olympus Pen y alguna Nikon F90 se vio por allí.

Fotos dispuestas para el intercambio. La mayor parte de ellas, no todas, en color, aunque aquí se vean en blanco y negro.
Kino, dando instrucciones para la foto final, a punto de caer al Ebro, que con la sequía, tiene un estado muy tristón.

Tras la foto de grupo final y los intercambios de fotografías, no quedaba más que ir a comer aquellos que así lo habían decidido en un restaurante próximo en eso que se llama habitualmente "comidas de confraternización". Que también fueron precedidas y seguidas por los aperitivos cerveceros o los cafés o los mojitos tras la comida.

Fue una fiesta. Y como tal lo pasamos. Habría podido poner todavía más fotografías, pero algún límite tenía que establecer. En cualquier caso, esperamos que dentro de dos años podamos celebrar la cuarta edición. Y si fuese posible con más asociaciones y grupos sumándose al evento y celebrándolo fuera de Zaragoza, aun riesgo de que fuese menos numeroso, mejor. Pero hay que abrirse a todo el mundo. Cuanto más, mejor.

Uno de los grupos más alegres y simpáticos apurando unas cervezas antes de pasar al comedor.

Aproximándonos a las flores (1) - Las orquídeas del centro comercial

Hace unas semanas tuve a mi sobrino de 8 años conmigo toda la mañana de un sábado. Nos pusimos ropa deportiva, cogimos unas raquetas y nos fuimos a jugar al tenis. Después, nos acercamos a un centro comercial para comprar algunas cosas antes de volver a casa, cansados.

En el centro comercial me encontré con que vendía unas orquídeas, en un estado no muy lustroso, por 3,95 euros. Compramos una planta. En estas semanas su estado a mejorado mucho. Este es su aspecto actual.

Mi intención, aparte de conseguir que la planta viva un tiempo razonablemente largo, no es algo que yo consiga con facilidad, es usarla como motivo fotográfico para ensayar en casa tanto el bodegón como la fotografía de aproximación o macro.

Disponiendo de un buen ventanal con orientación norte, es decir iluminación suave, la cosa no es complicada. A priori. Desde luego, con una cámara digital, que nos permite enmendar nuestros errores sobre la marcha, hacer muchas fotografías sin consumo de fungibles, y hacer retoques en postproducción con facilidad. No es difícil conseguir alguna foto maja. Aunque no sea más que por "aplastamiento". Si haces "800 fotos" (nótese el modo hiperbólico), alguna te saldrá bien.

Por ejemplo, las fotografías en color que aquí aparecen, realizadas con la Canon EOS 5D Mark II, combinándola con el EF 85/1,8 USM, el EF 200/2,8 L USM, algunos tubos de aproximación y un duplicador de focal. Y variando los ajustes de color, contraste o temperatura de color en postproducción.

Pero si es fácil, no tiene gracia ni aliciente. Así que poco después de comprarla decidí hacerle fotografías a la planta con una cámara para película tradicional, la Hasselblad 503CX, con mi triplete de objetivos Carl Zeiss, Planar 50/2,8 T*, Distagon 50/4 y Sonnar 150/4 T*. También añadiendo eventualmente para conseguir salvar las desfavorables distancias mínimas de enfoque de los objetivos de formato medio combinaciones de un par de tubos de extensión.

La película utilizada fue la polivalente Ilford FP4 Plus, revelada con Kodak HC-110 (dilución B, 1:32), durante 7 minutos a 21 ºC.

En la primera sesión de fotos, intenté acercarme todo lo posible a las orquídeas. No voy a llamar a este tipo de fotos "macrofotografía", porque las escalas de reproducción son modestas aunque no desdeñables, pero si fotografía de gran aproximación.

Intenté distintos esquemas de luz y fondos, improvisando con las luces domésticas de mi casa, y con las paredes, cortinas y otros accesorios que tengo por casa.

El principal problema es conseguir una exposición precisa.

Los problemas vienen de dos fuentes. Primero de cómo asegurarte de que la luz que mides es la que llega a la planta en el momento de hacer la fotografía, y tienes la cámara con el trípode encima de ella. El esquema de iluminación es básico. La luz que entra por la ventana, con alguna luz artificial de apoyo, y eventualmente alguna lámina blanca como reflector.

El segundo viene del efecto Schwarzschild, que es bastante acusado, o eso pensaba yo, con la Ilford FP4 Plus. Debiera haber usado la Fujifilm Neopan 100 Acros, que los sufre en menor medida. El efecto Schwarzschild es fallo en la ley de la reprocidad en cuanto a la intensidad de luz y el tiempo de exposición, cuando estos tiempo de exposición son largos. Poniendo un ejemplo. Todos consideramos que una exposición de f/8 y 1/125 s y otra de f/11 y 1/60 s son equivalentes, y lo que se modifica visualmente es la profundidad de campo. O la posibilidad de que si el sujeto se mueve, salga borroso con las velocidades más lentos. Pero por lo demás, los tonos y contrastes, los mismos.

Ahora bien, no podemos decir lo mismo para la pareja de f/8 y 2 s y f/11 y 4 s. En el momento en el que la exposición pasa del segundo, falla la ley de la reciprocidad. Y el equivalente a ese f/8 y 2 s estará más bien en el f/11 y 8 - 10 s. Hay que mirar tablas para cada película. Y con los objetivos de medio formato, si quieres una razonable profundidad de campo necesitas cerrar el diafragma bastante y por lo tanto aumentar mucho el tiempo de exposición. Lo que en interiores y con una sensibilidad de ISO 125/21º lleva a tiempos de exposición largos.

Esta foto corresponde ya a la segunda sesión, en la que decidí no aproximarme tanto, fotografiar el conjunto de la planta, colocar un fondo neutro para todas las fotos y usar como única fuente de iluminación la ventana. Eventualmente ayudada con un reflector blanco.

Como era ya la tarde muy avanzada, la cantidad de luz que entraba por la ventana era relativamente escasa, y nuevamente me vi obligado a dar exposiciones largas. Estoy hablando entre 15 y 60 segundos.

Lo cierto es que en su conjunto los negativos, una vez revelados me quedaron muy "quemados", muy negros, sobrexpuestos. Evidentemente algún cálculo hice mal, por el cual compensé en exceso el efecto Schwarzschild. Y hay que tener en cuenta que el revelado no influyo en este exceso de densidad del negativo. El recomendado habitualmente para esta combinación de película y revelador a la dilución B (1:32) es de 9 minutos a 20 ºC. Mi temperatura era un poco mayor, pero disminuí el tiempo en dos minutos. Pensaba que quedándome un poquito corto de revelado bajaría ligeramente el contraste.

En fin, afortunadamente las películas Ilford de grano tradicional perdonan bastante, y las fotos salieron. Por lo menos para ser escaneadas. Hacer copias en una ampliadora tradicional igual es una pesadilla por los largos tiempos necesarios... pero eso es otro problema.

Ya me contaréis que os parecen las fotos... por cierto.

Dentro de unos días afrontaremos de otro modo el problema de "aproximarnos" con la cámara de fotos a las flores. Al fin y al cabo estamos en primavera, ¿no es así?

Paisaje con Rollei Digibase CN 200 Pro (y Kodak Portra 400)

Hace una semanas, repasando los tipos de película disponibles en el mercado, las menos conocidas, fui a dar con la Rollei Digibase CN 200 Pro, de la que encontré también un amplio comentario sobre sus características en DSLR Magazine de la mano de Valentín Sama, un clásico del periodismo fotográfico. Encargué un par de rollos para probarla en mi último suministro de febrero, y me fui a Alagón a probarla haciendo un poco de paisaje de una chopera de plantación próxima de la que ya os he mostrado algunas imágenes en color digital y en blanco y negro.

Como cuenta Sama en su artículo, la principal característica de esta película es la carencia de la típica máscara anaranjada o rojiza que suelen llevar las emulsiones negativas en color, que permite controlar el contraste de las futuras copias fotográficas en color. Pero a cambio tiene varias ventajas. Una es que los negativos son más fáciles de evaluar, al no estar afectados por la máscara anaranjada y verse sobre una base transparente. Otra es que es más sencilla de digitalizar. Eliminar las dominantes de color introducidas por la máscara naranja cuando pasamos el negativo por el escáner suele ser una pesadilla a no ser que el programa de escaneado tenga perfiles adecuados para cada tipo de película que los eliminen. Pero no siempre están actualizados ni funcionan del todo bien. Y también permiten obtener copias en blanco y negro sobre papel multigrado, que es sensible a los colores dominantes.

He leído cosas diversas sobre esta película. Al parecer, la máscara naranja en los negativos en color no es algo que haya existido siempre, sino que se introdujo en algún momento en los años 60, pudiéndose encontrar emulsiones negativas en color sin máscara hasta los años 70 del siglo XX. Pero esto lo he leído como comentarios, no he podido contrastarlo en una fuente sólida técnicamente. De este modo, esta película sería originariamente alguna emulsión de Agfa actualizada, con una mejor representación de los colores, y un grano mejorado. La verdad es que su granularidad parece muy baja. En su artículo, Sama comenta que los primeros lotes de prueba de la película vinieron como 400 ISO, pero al final la sensibilidad nominal quedó en 200 ISO. Supongo que fue el precio a pagar por conseguir un grano fino.

En un artículo de revisión de la película firmado por James Cockroft leí que, dado que la base de poliéster de la película es muy fina, encontraba que era fácil que se viera afectada por pequeñas filtraciones de luz. Y ponía algún ejemplo. Ciertamente, yo me he encontrado con un par de situaciones relacionadas con esta cuestión. Una de ella, en el primero de los rollos que usé es que uno de los negativos al final del mismo presentaba una ligera filtración de luz, de tono rojizo. La podéis apreciar en el tronco del chopo en primer plano en la siguiente fotografía.

A esto hay que añadir que el rollo es un poquito corto, y lo mismo que comentaba recientemente sobre la Cinestill 800T 120, el duodécimo negativo queda cortado usando el respaldo A12 de las Hasselblad. Este es el tipo de cámara con el que la probé, la Hasselblad 503CX calzada con el Carl Zeiss Planar 80/2,8.

El caso es que al cargar el segundo rollo cometí un error que me ocasionó dos cosas. Perdí cinco de los fotogramas del rollo y provoqué un riesgo de filtración de luz. Que normalmente yo hubiera dicho que no iba a afectar a los fotogramas. Pero sí... realmente, es delicada esta película. Lo que pasa es que el efecto causado en esas imágenes me parece muy curioso. Hasta cierto punto pueden verse como un error "afortunado".

Como ha sido mi costumbre hasta ahora, los negativos están revelados y escaneados en Carmencita Film Lab, que han obtenido una imagen que me resulta bastante agradable. No tan saturada como otras películas como la Kodak Ektar 100, pero con colores bastante naturales, aunque los verdes no sean exactamente fiables a la realidad. Pero todas las películas tienen sus características personales. Es más fría que las Kodak Portra, desde luego, pero sin pasarse.

El caso es que al poco de exponer estos rollos y mientras esperaba su revelado me enteré que Rollei había dejado de fabricar este tipo de película. Bueno, Rollei no fabrica nada. Al parecer están elaboradas en las fábricas de Agfa-Gevaert en Bélgica. Curiosamente, leí hace poco que las películas negativas en color que se comercializan con marca Agfa las hace Kodak. Mundo loco el de la fabricación comercial de película fotográfica. En Macodirect, donde compré estos rollos, está presente pero no disponible. En Fotoimpex, tampoco tienen reservas. En España, en Foto-R3, tampoco tienen disponible, y si lo tuvieran costaría casi el doble. Una pena, porque creo que hubiera encargado más rollos. Me gusta el aspecto que tienen.

Por comparación, esa misma tarde, me llevé algunos rollos de Kodak Portra 400, para seguir haciendo fotos si se acababan los de Rollei antes de que la tarde terminase. Y evidentemente parecen menos saturados a pesar de que los expuse a un índice de exposición de 200, lo cual debería aumentar la saturación que ofrecen a su sensibilidad nominal de 400 ISO. Aunque las circunstancias de luz habían cambiado, y las diferencias no son grandes, me gustaron más los resultados con la Rollei que con la Kodak.

Bueno... como dijo aquel, fue bonito mientras duró.

Formato medio en color - Parque del Agua con FeZ y la Hasselblad y el Pilar con la Makina 67

Recién cogidas mis vacaciones de principios de otoño, un par de días antes de salir de viaje a Hong Kong, participé en un paseo fotográfico por el Parque del Agua de Zaragoza en compañía de la buena gente de FeZ (Fotógraf@s en Zaragoza). Para ese día, y dado que íbamos a coger las buenas horas de luz de final de la tarde, opté por llevarme la Hasselblad 503CX con mis tres objetivos Carl Zeiss, Distagon 50/4, Planar 80/2,8 y Sonnar 150/4. Habíamos quedado en la Torre del Agua.

Lo cierto es que camino del lugar, al que fui en mi coche propio, tuve un incidente que me hizo llegar un poquito tarde y alterado. Incidente que estuvo a punto de convertirse en accidente grave, por culpa de peatones irresponsables que cruzan por donde les sale del níspero, y por culpa de conductores insolidarios que cuando ves que pides sitio para hacer una maniobra, aceleran y te la impiden. Los españoles somos así. Mal que nos pese. Afortunadamente no pasó nada. Pero como digo, llegué alterado y poco inspirado. Además tarde. Aunque a punto para engancharme con alguna buena gente.

Aun así, comencé a hacer fotografías con algunos carretes de Kodak Portra 400.

No voy a decir que me salieran maravillas, dadas las circunstancias. Pero al menos alguna fotografía digna. También hubo oportunidad de "jugar" con los compañeros que me rodeaban. A pesar de que el talabarte de la Hasselblad no es precisamente la cámara más ágil para ponerse en modo "reportaje".

La luz se fue agotando más deprisa de lo que pensábamos. E incluso para las últimas fotografías tuve que recorrer a un carrete de Kodak Portra 800 que había llevado por si acaso.

Al final, aun me quedaron seis fotografías por hacer del carrete de Portra 800, que no expuse hasta después de volver del viaje a Hong Kong y Macao. Además de algún retrato a mi sobrino, que no pongo por mi costumbre de publicar fotografías de los niños de la familia, enredé con alguna fruta que tenía por casa, y le hice algunas fotografías a la Plaubel Makina 67 que me traje del viaje y que será la protagonista de la segunda parte de este artículo.

Os recuerdo que la Plaubel Makina 67, de la que os hablé hace unos días, con ejemplos de fotografías en blanco y negro, es una cámara telemétrica de objetivo fijo retractil de medio formato. Produce 10 negativos de 6 x 7 (56 x 69 mm, exactamente) sobre película en formato 120.

El caso es que, además de los carretes de los que os hablé en blanco y negro, salí el domingo 16 de octubre, último días de las Fiestas del Pilar, con un par de carretes de Kodak Portra 400, que junto con los de la Hasselblad los mandé a revelar y digitalizar como de costumbre a Carmencita Film Lab, de donde me devolvieron unos estupendos archivos de 24 megapixeles, que muestran las capacidades de la Makina 67. Me he empezado a pensar que para algún proyecto especial y cuidado, pedir la digitalización a máxima resolución. No me quiero ni imaginar cómo deben ser los archivos de 50 megapixeles.

Una de las cuestiones que comprobé es que, usada en un modo "reportaje", el telémetro de la cámara tiene una precisión de enfoque bastante notable. Bien es cierto que en la mayor parte de los casos usé aperturas medias de f/5,6 o f/8. Pero es que con semejantes negativos, la profundidad de campo es pequeña, y el poder separador del objetivo del objeto principal del fondo es grande.

Por supuesto, como suele suceder con las telemétricas, por la posición de la "mancha" de enfoque del telémetro de coincidencia, hay una cierta tendencia a componer con el sujeto principal centrado en el fotograma, especialmente si llevas prisa. Lo que no siempre funciona; pero también pasa con las Leica... oye.

En cualquier caso, hay que prestar mucha atención a la escasa profundidad de campo. A punto de volver para casa, nos metimos un momento en la Lonja, por hacer alguna fotografía con luz más escasa, y allí, con la diafragma abierto al máximo, compruebas hasta que punto la profundidad de campo es escasa. Si enfocas a uno de los cuadros de la pintora Iris Lázaro, los espectadores que lo contemplan quedan irremediablemente desenfocados. Pero bueno... es así como va la cosa. Más adelante más. Espero.