La fotografía como afición y otras artes visuales

CARLOSCARRETER.ES

Home / Essays / naturaleza muerta

Participando en mi primera #FP4party

Hoy es el día de Navidad de un 2017 que se nos acaba. Un año que para mí ha sido agridulce. Con cosas buenas, pero también con cosas que prefería olvidar... no sin antes haber sacado cierto provecho de las enseñanzas que me ofrecen. Y claro, terminar el año con estas fiestas, que no tienen sentido para mí desde el punto de vista de las creencias, y que en lo que llevamos de siglo XXI han estado asociadas en no pocas ocasiones a estrés o tristeza... no es lo mejor para el ánimo. Es cierto que he llegado a un cierto entente con ellas para que la cosa no vaya a más, e incluso pasar algún momento agradable... pero el sentimiento que prevalece es que pasen cuanto antes. Lo peor es que en Zaragoza, la ciudad española en la que nací y en la que vivo, no es infrecuente que estas fechas se vean acompañadas de nieblas cerradas, que no se levantan en todo el día, que traen un ambiente frío, y un tono gris relativamente depresivo. Y este año es uno de ellos. Si hace unos días, mientras tomábamos unas cervezas a la salida del cine, nos congratulábamos de que a pesar del tiempo estable de este diciembre las nieblas no hubieran hecho acto de presencia, evidentemente ignorábamos que estaban agazapadas para echarse sobre nosostros justo en los días más festivos.

Dicho todo lo anterior, hay que compensarlo, al menos fotográficamente con noticias de fiesta. O "party", en inglés. Hay una serie de gente, aficionados a la fotografía argéntica, con película fotográfica de la de toda la vida, que organizan periódicamente "fiestas" fotográficas. Y en diciembre toca @FP4Party, en la que se celebran las buenas cualidades de una de las películas más tradicionales en blanco y negro, la Ilford FP4 Plus. Y si alguien tiene alguna de sus declinaciones anteriores, previas a 1990, pues también valen. Este año, tras comprobar que tenía un par de carretes de FP4 Plus disponible, decidí participar. No es una película que use mucho, quizá erróneamente por mi parte, pero era suficiente para "festejar" la fotografía, con gente que no he visto en mi vida, pero cuyos comentarios y fotos leo con frecuencia.

La dinámica de la "fiesta" es la siguiente. En la primera semana de diciembre se abre la veda a la toma de las fotografías. La gente escoge su cámara preferida para la ocasión, la carga con la película de Ilford y sale a hacer fotos. O las hace en su casa. Se da la segunda semana para que la gente revele o mande revelar sus carretes. Y la tercera semana de diciembre, la semana pasada en esta ocasión, es el momento de enseñar las fotografías. Los organizadores de la "fiesta" seleccionan aquellas que a su criterio son las mejores de las que se publican cada día de la semana, y luego se recopilan en una publicación en internet. Todavía no dispongo de los resultados.

Yo elegí usar los dos carretes de formas distintas. Ambos eran rollos de formato 120, para cámaras de formato medio. Uno de ellos lo usé en casa, una tarde que daba pereza salir a la calle. Cargué el rollo en uno de los respaldos de la Hasselblad 503CX, y organicé unos sencillos bodegones con unos huevos, unas granadas y una romanesco que tenía por casa. La iluminación, la luz que entraba por el balcón. Los objetivos, el Planar 80/2,8 T* y el Sonnar 150/4 T*, con la colaboración si fuese necesaria, que lo fue, de los tubos de extensión de 10 y 21 mm que dispongo para este sistema.

El otro rollo sufrió en su momento algunas visicitudes que me hacían temer que pudiese estar parcialmente velado, como así fue. Los cuatro primeros fotogramas estaban afectados por entradas de luz intempestivas. Pero el resto estaba perfectamente. Cargué el rollo en la Yashica Mat 124G, cogí el fotómetro de mano, dado que el de la cámara tiende a sobreexponer un montón, y me fui a pasear en una mañana soleada por las cercanías de la vía ferroviaria en Miraflores. Aparte del paso de algún tren de alta velocidad, hice algunos paisajes en este ambiente ferroviario.

Los dos rollos los revelé juntos en una solución de TMax Developer 1+4, durante 8 minutos a 20 ºC. Era la segunda vez que usaba este revelador. He de decir que quedé muy gratamente sorprendido por el resultado. Una excelente rendición tonal y una exasa presencia de grano. La FP4 Plus tiene un grano fino dada su sensibilidad nominal de ISO 125/22º, pero no es la película de grano más fino del mercado para ese tipo de sensibilidades. La excelente estabilidad dimensional del soporte y el buen trabajo del revelador hicieron que digitalizar los negativos en el Epson Perfection V600 Photo fuera un juego de niños.

Y aquí en esta entrada os dejo las seis fotografías que he subido a Twitter para la celebración de la FP4Party de diciembre de 2017. Tal ha sido la animación, que han anunciado una nueva edición de forma inmediata, para el mes de enero de 2017. Aprovechando que ayer, aunque domingo, los comercios estaban abiertos por ser Nochebuena, me hice con un par de carretes de 35 mm. Ahora tengo que pensar cómo los expongo y con qué cámara. Como sigan las nieblas, y teniendo en cuenta que la semana que viene trabajo, voy a tener que discurrir a fondo.

Fotografía con película tradicional: bodegones y paseos

Uno de los propósitos que me he hecho para el año 2015 es el de profundizar en la fotografía de bodegones. O naturalezas muertas, como prefiráis. Tanto con cámara digital como con película tradicional. Y empecé a familiarizarme con el material y la situación durante las vacaciones de fin de año.

En principio, sin complicarme la vida con la iluminación. Todavía no me considero adecuadamente equipado para la iluminación artificial. Tengo algún flash y esas cosas, pero poco más. Estoy mirando qué equipo sencillo y no muy caro, pero eficaz, puedo reunir para hacer mis cositas en casa. Así que de momento, me fui familiarizando con el material utilizando una ventana orientada al norte, luz suave garantizada, y una cartulina blanca como reflector.

En la fotografía anterior podéis ver algunos de los elementos usado. Una tela blanca como fondo, algunas piezas de verduras y hortalizas, algún bote de conserva, un fotómetro de mano, la cartulina blanca, y la ventana que no se ve, pero se intuye. Obsérvese la cortina recogida al fondo.

¿Un fotómetro de mano? ¿Y qué es eso o para qué?, se preguntarán quienes se han iniciado en la fotografía en la época digital. Pues porque las pruebas que he realizado durante las pasadas fiestas han sido con cámaras para película tradicional. Bien sea la Pentax MX, para película de 35 mm, o la Hasselblad 503CX, de formato medio. La primera lleva un fotómetro incorporado. La segunda, no.

Aquí podéis ver el equipo Hasselblad con el Planar 80/2,8 montado en la cámara (equivale a una focal estándar), un Distagon 50/4 plateado (equivale a un gran angular) y un Sonnar 150/4 negro (equivale a un teleobjetivo corto). No aparecen en la fotografía dos tubos de extensión de 10 y 21 mm, utilizados para acortar la distancia de enfoque y permitir una mayor aproximación al sujeto. Dado el tamaño de los objetos fotografiados, no hablaremos de fotografía macro sino de fotografía de aproximación.

Todas las fotografías que se muestran se tomaron con alguna de las siguientes películas. Las de la Pentax MX se reconocen por su formato rectangular, y fueron realizadas con película en color Kodak Portra 160. Las de la Hasselblad se reconocen por su formato cuadrado, y fueron realizadas con película en blanco y negro Kodak Tri-X o película en color Kodak Portra 400.

Las fotografías las muestro tal y como me han llegado del laboratorio escaneadas. Algunas tienen algo de corrección del equilibrio de color, y puede haber ligeros recortes para enderezar alguno de los fotogramas, pero lo justo. Están reveladas y escaneadas en CARMENCITA FILM LAB.

Pasemos a los resultados.

Bueno, es un principio. Lo más complejo, a priori es medir correctamente la luz y el contraste. En la escena planteada, y con la iluminación natural de la ventana y la ayuda de la cartulina blanca, el contraste ha sido relativamente fácil de controlar. Y el pequeño GOSSEN DIGISIX que me acompaña ya desde hace un buen puñado de años es apto para medir ambos. Si se sabe manejar, claro.

Pero la fiestas de fin de año aun dieron para algo más, y en alguno de los pocos días en los que Zaragoza no se vio cubierta por un triste niebla, saqué a pasear ambas cámaras, de lo cual os dejo testimonio a continuación.

Ensayando la naturaleza muerta con una Hasselblad

Nunca he sido muy de naturalezas muertas. Me gusta salir a pasear por el mundo con la cámara, y nunca he tenido ese don o esa formación estética para imaginar esos maravillosos bodegones que se ven por ahí. Pero con la llegada de los calores, que mejor que buscar una actividad fotográfica en el salón de casa, con el aire acondicionado puesto. Eso sí, puestos a introducirse en el mundo de la naturaleza muerta, nada de hacerlo por el lado fácil. Hay que complicarse la vida. ¿Por qué no con una camára de formato medio como la HASSELBLAD 503CX, y película en blanco y negro de toda la vida? Os cuento un poco mis primeras experiencias.

En primer lugar, la instalación. La Hasselblad bien firme sobre un trípode. Una mesa junto a una ventana que da al norte. Una cartulina blanca que me sirva de reflector para bajar un poquito el contraste suavizando las sombras. De momento, nada de iluminación artificial. Sólo dispongo de un objetivo para la Hasselblad, el PLANAR 80/2,8, el estándar del sistema firmado por Carl Zeiss. Como película, una todo terreno, la TRI-X de Kodak a su sensibilidad nominal de ISO 400. Probablemente para un bodegón sería mejor una película menos sensible y con menos grano, pero de momento tendrá que servir.

Instalación para bodegón

Uno de los problemas del formato medio es que los objetivos no tienen distancias mínimas de enfoque muy favorables. Los casi 90 cm de distancia mínima de enfoque del Planar ofrecen una escala de reproducción sobre la película de 1:9. Es decir, 1 cm en la realidad se convierte en 1,1 mm aproximadamente en el negativo. Dado el tamaño del negativo cuadrado, alrededor de los 55 mm de lado, no es muy práctico para la fotografía de aproximación. No estoy hablando de macrofotografía, ni mucho menos. Sino de acercarse a los objetos domésticos que pueden conformar un bodegón.

Por lo tanto, para esta sesión de fotografía dejaré fijo entre la cámara y el objetivo un tubo de extensión de 10 mm de profundidad, lo que me permitirá alcanzar una escala de reproducción 1:4,25. Es decir, 1 cm en la realidad se convierte en casi 2,5 mm en el negativo. Lo cual mejora las cosas. Nos podremos mover en distancias de enfoque entre los 51 y los 81 cm. Mucho más favorables.

Todos los cálculos para fotografía macro los hago basándome en las fórmulas y tutoriales de CAMBRIDGE IN COLOUR (en inglés). A continuación podéis ver unas imágenes del tubo de extensión utilizado.

Tubo de extensión 10 mmOLYMPUS DIGITAL CAMERA
Tubo de extensión 10 mmOLYMPUS DIGITAL CAMERA

También he realizado algunas tomas usando un filtro amarillo nº 8, que se considera como estándar para el uso de película en blanco y negro, especialmente cuando se hace fotografía al aire libre, para evitar los cielos demasiado blanquecinos, al quedar oscurecido moderadamente el azul del cielo. Sin embargo, ya adelanto que con los motivos que he utilizado en esta prueba ha supuesto más inconvenientes que ventajas. La gama de grises de los frutos y hortalizas que he utilizado como modelos ha quedado aplanada con el filtro. Quizá un filtro verde hubiera tenido un efecto más interesante, ya que hubiera oscurecido relativamente los tonos rojizos dejando menos tocados los amarillos, aumentando el contraste. Para probar.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

El resultado de la prueba ha sido bastante didáctico de cara al futuro. He probado diafragmas cerrados entre f/11 y f/22, siendo el f/11 y el f/16 los que mejor resultado me han producido, dependiendo de la profundidad de la composición, quedando el fondo suficientemente fuera de foco para no molestar la composición. A f/22 los detalles del fondo, sin estar enfocados ni mucho menos, empezaban a ser demasiado notorios.

Con velocidades de obturación entre 1/4 s y 1/15 s, es conveniente utilizar el dispositivo para elevar el espejo antes de proceder a la exposición para evitar la trepidación. El espejo de la Hasselblad está muy bien amortiguado, pero nunca viene mal. Por supuesto, la obturación la he iniciado siempre con un cable disparador.

Bodegón
Bodegón

El principal problema que he tenido ha venido del lado de la medición de la exposición. Como fotómetro, la Hasselblad no lo lleva incorporado, he usado la PANASONIC GF1, con la que hacía exposiciones de prueba. La combinación de película y escáner han podido perfectamente con el contraste de la escena, pero por los pelos. Especialmente porque ha habido una ligera subexposición en todas las tomas.

Era consciente de que el uso de tubos de extensión obliga a aumentar el tiempo de exposición para un apertura dada. Pero consideraba que la corrección de un tubo de 10 mm sería muy escasa. No hice las cuentas a priori. Maldita sea la pereza. El caso es que si el diafragma efectivo para el Planar enfocado a infinito es f/11, con el tubo de extensión de 10 mm a su mínima distancia de enfoque es un diafragma efectivo de cara a la fotometría de f/14. Lo cual son dos tercios de paso de subexposición.

Así que dado lo aprendido, considero que para una próxima vez tendré que hacer tres cosas, dado el contraste y el tipo de escena similar.

Medir la luz teniendo en cuenta la corrección necesaria por el uso del tubo de extensión.

Usar la película a un índice de exposición de 200-250 en lugar del ISO 400 nominal.

Disminuir en un par de minutos el tiempo de revelado a 20ºC.

Los dos últimos puntos vendrán bien para no llevar tan justo el contraste de la escena. Aunque hay margen para sacar detalle en las sombras, de ese modo será más sencillo y con menos grano. Y esto es todo por ahora.

Bodegón
Bodegón