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Frankencámara - Macro con la Panasonic Lumix GM5 y un Pentax SMC-A 100/4 Macro

Los modernos sistemas de cámaras sin espejo de objetivo intercambiable, con la corta distancia que existe en su diseño entre la montura del objetivos y la superficie del captor de imagen, son idóneas en principio para aprovechar viejos objetivos de sistemas réflex más o menos antiguos, obsoletos o no, mediante el uso de adaptadores. Se pierden funciones, entre las cuales la más importante es el enfoque automático, pero si la óptica es buena y te cubre un área específica de tu práctica fotográfica con razonable solidez puede merecer la pena.

Entendámonos. Difícilmente son interesantes con grandes angulares, que siempre se pelean con los sensores digitales modernos por el ángulo de incidencia sobre estos de los fotones de luz, o las focales más usuales, en los que los objetivos dedicados, que vienen con las cámaras, o que tienen buen precio hacen de ellos objetivos mucho más cómodos y eficientes de usar. Pero hay otras posibilidades.

Por ejemplo, el terreno del macro, en el que habitualmente desdeñamos el enfoque automático. Desde hace unos años disponía de un adaptador de objetivos con montura de bayoneta Pentax K al sistema Micro Cuatro Tercios. Sin embargo, ahorré en el adaptador, y este presentaba holguras y pronto se le empezaron a caer piezas. Poco útil. Me he hecho con uno nuevo, que sin ser muy caro cuesta más que el anterior, y que efectivamente está mucho mejor hecho, y los objetivos quedan mejor unidos a la cámara. Veamos el conjunto que he utilizado estos días.

Se trata del minúsculo cuerpo de cámara de la Panasonic Lumix GM5 al que con ayuda del adaptador le he añadido un objetivo Pentax SMC-A 100/4 Macro. Este objetivo llega a una razón de reproducción de 1:2; un centímetro en la superficie del sensor es ocupado por dos centímetros en el objeto enfocado. Pero con el factor de recorte del sistema Micro Cuatro Tercios con respecto al de las cámaras de formato 24x36 de origen del objetivo, el cuadro comprendido en la imagen es similar al de una reproducción 1:1 en dicho sistema tradicional. Y los 100 mm de focal equivalen a unos 200 mm... Bueno, esto da igual, porque la distancia mínima de enfoque es la que es y no se modifica, es lo que importa.

Veamos algún ejemplo de cómo quedan las fotos con esta combinación.

Hay algunas consideraciones que conviene hacer. En los últimos tiempos se ha puesto de moda fotografiar a plena abertura. Por aquello del famoso "bokeh", término japonés que yo escuché por primera vez en la revista Photo Technique hace más de 20 años, cuando casi nadie fuera de japón hablaba de él. Sin embargo, y especialmente en el terreno del macro, las grandes aberturas son muy complejas de usar, aun usando un sólido trípode. No sólo es que los animalitos no se esté quietos con facilidad. Es que cualquier ligera brisa te mueve también las flores, las plantas que fotografías, y conseguir que esté enfocado lo que te interesa es complejo. De hecho, varias de las fotografías que presento aquí están realizadas a diafragmas de f/8 o f/11, y a pesar de todo las profundidades de campo son escasas. Por otro lado, esas aberturas ofrecen resultados más cerca del óptico en términos de nitidez, de calidad de imagen general, que las plenas aberturas. A cambio, tendremos que subir en el ajuste de sensibilidad de la cámara, y los índices de exposición de 400 u 800, aun a plena luz del día son de rigor para conseguir velocidades de obturación suficientemente cortas de 1/400 s o menores. Bien sea para fijar el movimiento de los objetos fotografiados, bien sea para evitar la trepidación cuando fotografiamos a mano alzada.

Los resultados finales, con un esfuerzo razonable en Adobe Photoshop Lightroom en la corrección de las dominantes de colores, debidas al entorno y no a la óptica que es bastante neutra, y en los ajustes de nitidez y reducción del ruido si nos hemos visto obligados a subir el índice de exposición por encima de los 400 u 800 ISO en cámaras de sensor Micro Cuatro Tercios, pueden ser bastante satisfactorios.

Los que aquí os presento son el resultado de un relajante paseo, después de una mañana de estrés laboral, por las rosaledas del Parque Grande de Zaragoza. Mucho más efectivo que cualquier otra medida a la hora de descomprimir las tensiones de las mañanas de trabajo. Seguro que hay otros equipos mucho más óptimos y ergonómicos. Pero que no podría acarrear en la pequeña bolsa donde transporto, además de alguna cámara con un objetivo, el lector de libros electrónicos, las gafas para leer, algunos boligrafos, la cartera y una libreta de notas.

Si a alguien le sirve como ideas, inspiración o sugerencia, misión cumplida. A mí, de momento, que he estado ahí, como una hormiguita más, que me quiten lo bailado.

Y de regalo... una Lumix GM5

A principio de la semana pasada me llegó un mensaje por correo electrónico. De una empresa de transporte que me anunciaba la llegada de un paquete a mi nombre para el miércoles o el jueves de esa misma semana. Decía quién era el remitente, pero no lo que incluí el paquete. Sólo un mensaje del remitente: "Hay más colores además del negro". O así. No venía en castellano.

Cuando llegó el paquete y lo abrí, apareció esto.

Se trata de un cámara fotográfica digital Panasonic Lumix GM5, de objetivos intercambiables para el sistema micro cuatro tercios. No es algo que necesitase, tengo demasiadas cámaras, pero me hizo mucha ilusión por distintos motivos. Obviamente, en parte al menos, el mensaje tenía que ver con el color de la cámara. Habitualmente, salvo mis cámaras clásicas, o simplemente antiguas, compro mis cámaras de cualquier color siempre que sea negro.

La cámara es pequeñita. Realmente pequeñita. Y viene con un objetivo de focal variable, un 12-32/3,5-5,6 estabilizado, cuya gama de focales equivale a un 24-64 mm si lo trasladamos al formato tradicional de 24 x 36 mm. He de reconocer que los fabricantes saben como dotar de aburrimiento a sus objetivos de kit, aunque por lo menos Panasonic ha conseguido un conjunto realmente compacto para el tamaño del captor de imagen. Eso sí, le puedo pone cualquier otro objetivo con montura micro cuatro tercios de los que tengo. Desde ese punto de vista, el regalo no iba mal encaminado. Veamos algunos ejemplos.

Con un objetivo 14 mm 1:2,5 se ve lo pequeñita que es si la comparamos con una reflex APS-C hecha para durar y llenar las manos del fotógrafo.
Aunque más grandote, va muy bien con el 15/1,7 de Panasonic diseñado por Leica. Aquí lo lleva montado, aunque la vista es trasera, para apreciar su clásica disposición de botonería según los parámetros de la marca.
Y realmente queda un poco extravagante con el 12-40 mm 1:2,8 de Olympus, uno de los objetivos orientados al profesional del sistema. Y que es mucho más grande que la propia cámara.

Las primeras fotografía que realicé con la pequeña GM5 fueron las del reportaje del taller de bodegones que publiqué el martes de esta semana. Las del reportaje; los bodegones los fotografíe con la Olympus OM-D E-M5. Pero los objetivos de ambas cámaras son intercambiables.

Cuando la compacta Leica D-Lux 5, que os presenté hace un tiempo ya, empezó a dar señales de senectud y a no funcionar bien y me planteé un reemplazo, una de las opciones que contemplé fue esta cámara. Aunque probablemente en negro. Lo cierto es que al final me decanté por otra compacta de objetivos no intercambiables, la Leica D-Lux (typ 109), de la que ya os he hablado y que he usado en todos mis viajes desde entonces, además de acompañarme en casi todos mis desplazamientos por la ciudad.

He de decir que la D-Lux está también fabricada por Panasonic. De hecho es un clon con modificaciones cosméticas de la Panasonic Lumix LX100. Y tiene componentes en común con esta GM5 que me llegó la semana pasada. Casi con toda seguridad, el sensor de 16 megapixeles que viene con la GM5 es el mismo que el de 12,8 megapixeles la D-Lux. La diferencia en el número de megapixeles efectivo está en el modo en que el cambio de formato del fotograma está previsto en la D-Lux para conservar la misma longitud en la diagonal de la imagen en todos los formatos salvo el 1:1. Y ese es un sensor de imagen que claramente funciona muy bien.

Toma realizada con el Panasonic Leica 15/1,7.

De hecho, las ventajas de la GM5 sobre la D-Lux son el mayor número de megapixeles aprovechables y que los objetivos son intercambiables. Las ventajas de la D-Lux sobre la GM5 son un visor electrónico más grande y claro, sin que sea mal el de la GM5, y que el objetivo de focal variable integrado tiene una gama de focales más amplia que el trasto que viene con la GM5 y es mucho más luminoso y de gama de focales algo más amplia (equivalente a un 24-75 mm 1:1,7-2,8). Realmente, normalmente no necesito más en un 90% de los casos.

Otra gran ventaja de la D-Lux es que el objetivo está permanentemente estabilizado. Y de forma muy eficaz. Sin embargo, el cuerpo de la GM5 no lo está, y la estabilización óptica depende del objetivo que le pongas.

Este objetivo 15/1,7, con su aro de diafragmas en el frontal del barrilete, es de los más agradables con ventaja para utilizar con la GM5.

A pesar de que el objetivo que viene con el kit de la GM5 no me llama la atención, lo cierto es que desde el domingo y durante esta semana lo he llevado puesto y lo cierto es que, salvo por el hecho de que sus aperturas son excesivamente modestas, la calidad de imagen no es mala. Aunque tiene otras carencias. Por ejemplo, es imposible corregir con el enfoque de forma manual. A cambio, está estabilizado ópticamente.

La GM5 se come bien las situaciones relativamente contrastadas de un mediodía dominical, el primero del otoño.

Hasta hace que Panasonic comenzó con esta serie GM, esta es su segunda declinación, cuerpos de cámara tan compactos sólo se veían en cámaras con sensores de imagen mucho más pequeños. Y más si eran de objetivos intercambiables. La calidad de imagen que ofrece es muy superior.

Evidentemente, la ergonomía de un aparato tan pequeño hace muchas concesiones, y seguramente hay muchos aparatos de mayor tamaño más cómodos de manejar. Pero su tamaño la hace extremadamente portable. Tanto como cuerpo de reserva para un sistema micro cuatro tercios más completo, como si es la cámara principal en algún paseo o en un viaje corto.

Otra escena de alto contraste que, con un poco de tratamiento en el procesado del archivo RAW, queda razonablemente bien expuesta.

Una vez analizados sus pros y contras y los compromisos que ha de soportar dado su pequeño tamaño, y que creo que he dejado aclarados, viene el principal inconveniente de la cámara, y que puede hace que no viaje mucho por el mundo y quede relegada a un uso urbano, en mis desplazamientos por la ciudad. Su batería tiene una capacidad  muy escasa. Apreciablemente más escasa que cualquier otra cámara que haya usado hasta el momento. Creo que para ir con ella por el mundo no basta con llevar la batería puesta y otra de reserva. Creo que necesitaría por si acaso una tercera batería, o bien ser muy riguroso y parco en la toma de fotografías, incluso en situaciones que invitan a hacer fotografías. Eso hace que de cara a un transporte, necesite también más de un cargador de batería, lo que hace que empiece a no compensar la reducción del tamaño de la cámara.

Por lo demás, de verdad que es una cámara muy disfrutable.

Bodegón improvisado durante una comida familiar.

De compras en Tokio; Panasonic Leica DG Summilux 15/1,7 ASPH.

Si cuando llegué a KIOTO, lo de encontrarme con el ojo de pez y comprarlo fue un poco una casualidad, feliz casualidad desde mi punto de vista, en TOKIO sí que teníamos previsto algún rato, dependiendo de las circunstancias, para dedicarlo a las tiendas. Y he aquí que la mañana del 25 de septiembre salió gris y lluviosa. Así que quedamos a las doce en otro lado, y nos dividimos según nuestros interesantes para la cosa comercial. Y yo me quedé en SHINJUKU donde abundan las tiendas de fotografía, con material nuevo y también de segunda mano.

De segunda mano vi muchas cosas interesantes, y alguna de ellas a punto estuvo de venirse conmigo, y este artículo tendría un cariz muy distinto. Pero las circunstancias hicieron que no me decidiera por ninguna. Y así hasta que entre en MAP CAMERA. Disfruté mucho en el sótano de este comercio, donde encontramos marcas como LEICA, HASSELBLAD, ROLLEI, ZEISS, y una amplia colección de telemétricas de las marcas anteriores, pero también de marcas japonesas como CANON y NIKON. Lo que pasa es que los precios estaban un poco subiditos de tono para mis intenciones. Así que me dediqué a mirar otros pisos, con material moderno. Y la quinta planta está dedicada a las cámaras de objetivos intercambiables sin espejo. Y allí se me quedó mirando un PANASONIC LEICA DG SUMMILUX 15 MM F/1,7 ASPH. En concreto, este que aparece montado en mi OLYMPUS OM-D E-M5.

Yo ya disponía de un gran angular, un 14/2,5 también de PANASONIC que no está mal, pero que tiene algunos defectos que me empezaban a pesar. A saber... un bajo contraste a aperturas grandes, especialmente en contraluces, y demasiados artefactos de colorines en situaciones de fuerte contraste. Estos últimos se pueden corregir con facilidad. El problema del contraste a aperturas grandes, más difícilmente. Y es cierto que de nitidez no está mal, y que es extraordinariamente compacto. Pero estaba un escalón por debajo del resto del equipo.

El objetivo que me he traído de la capital japonesa es más grandote. Al fin y al cabo es un paso más luminoso. Es un objetivo diseñado por LEICA aunque fabricado en JAPÓN por PANASONIC para las cámaras micro cuatro tercios. Es metálico, incluido su generoso parasol. El enfoque automático es total y absolutamente silencioso y muy rápido. Dispone de selector de diafragmas en el barrilete, como veremos en la siguiente fotografía, aunque sólo es útil en las cámaras PANASONIC. En las OLYMPUS hay que ignorarlo y seleccionar el diafragma con la rueda del cuerpo de la cámara. Eso es una pena, porque probado con la PANASONIC LUMIX GF1 es una gozada ergonómicamente hablando. Y dispone de una generosa rueda de enfoque que permite la corrección manual cuando está en modo automático con gran facilidad.

Está claro que el objetivo está un par de escalones por encima del 14/2,5 en calidad. Y la cuestión es que con diversos descuentos, estaba a un precio que me sorprendió. Por lo bajo. Así que no lo dudé, y se ha venido conmigo. Aunque a partir de ese momento fue el angular de primera elección en lo que me quedaba de viaje, haciendo una pareja estupenda con el 45/1,8 de OLYMPUS. De hecho, algunos días fueron los dos únicos objetivos que usé, siendo absolutamente suficientes para mis propósitos de fotografía viajera.

Os dejo algunos ejemplos.

Muy discreto y totalmente silencioso, permite hacer fotografías en los trenes de Tokio, línea Chuo, sin problemas.
En interiores, con luz escasa, con su amplia apertura y la estabilización de la cámara, no hay demonio budista del Museo Nacional de Tokio que se resista.
Como buen angular, idóneo para la fotografía de arquitectura, como por ejemplo en los templos de Nikko.
Cualquiera asociará un gran angular al paisaje, pero su favorable corta distancia de enfoque y su gran apertura, permite jugar con la profundidad de campo, como en los bosques de Nikko.
Aunque no tiene escala de profundidad de campo, con un poco de habilidad se puede usar el enfoque por zonas o en la hiperfocal, permitiendo la instantánea oportunista cuando surge la ocasión, como en los santuarios de Kamakura.
Y si estamos en Kamakura, es el instrumento adecuado para registrar la imagen del Gran Buda de bronce del siglo XIII.
No soy un fanático de la fidelidad en la reproducción del color, pero en este autorretrato en Kawaguchiko anto el monte Fuji, los tonos de color son realmente muy agradables.
Y despido el artículo jugando con las aperturas más pequeñas del objetivo, generando estrellas de difracción bajando del monte Tenjo en el funicular de Kawaguchiko.

El equipo fotográfico de viaje

Hubo un tiempo en el que pensaba que el equipo ideal para ir haciendo fotografías por el mundo era una cámara réflex con un parque de objetivos que dieran una amplia gama de posibilidades. Mucha gente piensa así, y por ello, especialmente en Europa y América, las cámaras réflex digitales son las más vendidas entre los aficionados a la fotografía. Para los felices mortales que tienen otras aficiones, con la cámara del teléfono les basta.

Bien. Yo pensaba así. Como ya adelantaba cuando os hablé de la PANASONIC LUMIX GF1, hubo un momento en el que probé otra cámara, la LEICA CL, de la que ya os hablaré más adelante, que me demostró que esto no es así. Especialmente cuando se viaja. Una cámara ligera, con unos pocos objetivos no muy voluminosos pero de buena calidad, es decir, focales fijas, es un equipo fácil de transportar, que no pesa, que no cansa, que no te produce dolor en la espalda o en el cuello después de horas de caminar y recorrer mundo, y que es fácil de tener a mano y siempre dispuesto. Como ya comenté en su momento, la GF1 se convirtió en mi equipo de viaje, siempre acompañado de una cámara compacta de buena calidad, por si las moscas, o cuando una mayor discreción se impone.

Veamos cual es mi equipo de viaje en la actualidad.

Olympus OM-D E-M5 + 20/1,7 + 14/2,5 + 45/1,8

Sí. Es un equipo derivado o evolucionado de aquella GF1. A los objetivos objetivos de focal angular (14/2,5) y normal (20/1,7) de PANASONIC, se suma el tele corto (45/1,8) de OLYMPUS, más luminoso y más ligero que el PANASONIC LEICA MACRO-ELMARIT 45/2,8. Hay quien echará en falta una focal más larga, y a veces he pensado en hacerme con el 75/1,8 de OLYMPUS. Pero la verdad es que las tomas con teleobjetivos medios y largos, salvo en fotografía de animales en naturaleza o en espectáculos deportivos, suelen aburrirme. Por el contrario, es la focal angular la que se me hace muy larga. Sin embargo, los dos milímetros extra y los dos tercios de diafragma de luminosidad extra del 12/2 de OLYMPUS no bastan para cambiarme a esta bien considerada óptica. Las diferencias son pequeñas, y el pequeño gran angular de PANASONIC es tan pequeño y ligero, que a veces lo he llevado en cualquier bolsillo, y se me ha olvidado en cual, cuando he ido a echar mano de él. Sólo lo cambiaría si pudiese haber una solución razonable en el intervalo de los 9 o 10 mm de focal. Recordamos que para buscar las focales equivalentes para el formato tradicional de 36 x 24 mm, hay que multiplicar las focales del sistema micro cuatro tercios por dos. Es decir, que si ahora llevo el equivalente a un 28 mm, lo cambiaría por el equivalente a un 18 o 20-21 mm. La única posibilidad actual es un zoom, un 7-14/4. Pero no me acaba de convencer. Si hubiese algo del tipo de un 10/2,8...

Además, suelo llevar una compacta.

Leica D-Lux 5

Esta LEICA D-LUX 5 es una variante firmada por la casa alemana de la PANASONIC LUMIX LX5. Es la tercera iteración de este concepto que he utilizado. Durante un breve intervalo de tiempo usé al PANASONIC LUMIX LX2, que me agencié de urgencia en Helsinki cuando el obturador de la CANON EOS D60 que llevaba entonces entregó su alma. Cumplió con su cometido, pero el sistema no estaba del todo maduro, y la vendí. Luego sí que me convenció el modelo LX3, que incluso fue mi cámara principal en un par de viajes cortos. Hasta que la cambié por este modelo actual, firmado por LEICA aunque básicamente es como la PANASONIC, que tiene un intervalo de focales más amplio y útil. Se puede llevar en un bolsillo y tiene muy buena calidad de imagen, siempre que no subas mucho de ISO. Como tiene un muy buen estabilizador de imagen óptico, en ocasiones la he usado a mano alzada en tomas nocturnas a 200 ISO, con buenos resultados. 400 ISO es utilizable con un programa de reducción de ruido, 800 ISO sólo en casos extremos y para pequeñas ampliaciones, y más allá,... allá cada cual.

No obstante, en mi último viaje a Italia no me he llevado como segunda cámara esta, sino otra que ya conocéis.

Panasonic Lumix GF1 + Body Cap Lens 15/8

Sí. Es la GF1 que ya conocéis. Con el accesorio tapa con lente de OLYMPUS, que se puede usar como un objetivo 15/8 cuando se transporta, para disminuir su tamaño y su transportabilidad. Bien en esta cámara o en la EM-5. La idea es que si en los últimos tiempos la GF1 ha sustituido a la D-LUX5 como cámara de llevar encima habitualmente, por qué no hacerlo también como segunda cámara. Un sensor más grande, con posibilidad de usarla con sensibilidades más altas, aun a coste de un tamaño más grande. Había que probarlo.

No me acaba de convencer la idea. Lo cierto es que la he usado mucho menos que la compacta de LEICA cuando la llevo de viaje. El pequeño tamaño, que se pueda llevar en un bolsillo, y su discreción son un plus. Pero bueno. Ha sido una prueba.

Este equipo no suelo usarlo fuera de mis vacaciones, salvo la GF1, que como ya comenté es la cámara que suelo llevar encima cuando hago mi vida cotidiana, no con intención primaria de hacer fotos. La compacta LEICA hace tiempo que no la uso por Zaragoza. Y la OLYMPUS... bueno, esta sí tiene un uso cuando no voy de viaje. Además de usarla eventualmente cuando viene bien un equipo muy compacto pero de buena calidad, suelo usarla con el PANASONIC LEICA MACRO-ELMARIT 45/2,8 ASPH para la fotografía de aproximación y macro.

Olympus OM-D E-M5 + Macro-Elmarit 45/2,8

Efectivamente, es mi equipo de elección para fotografiar las camáras y sus detalles que aparecen aquí, para bodegones, para salir por la naturaleza cuando preveo la posibilidad de realizar fotografía de aproximación. La buena calidad del 45/2,8 más el excelente sistema de estabilización de imagen de la cámara hacen de esta combinación una opción excelente. Es cierto que para ese uso tengo alguna otra opción, como la CANON EOS 5D MARK II con el COSINA MC MACRO 100/3,5, que tiene una calidad muy inferior, pero un distancia de enfoque mínimo más favorable, o con otros objetivos y los tubos de extensión de KENKO. Pero es más voluminosa y pesada, y además no dispone del buen sistema de estabilización de imagen. De todas formas es el equipo con el que están tomadas las fotografías de las cámaras de esta entrada.

Ahora, os dejo algún ejemplo de fotografías tomadas con el equipo mencionado en el último viaje.

Estribaciones de los Alpes desde el avión camino de Turín (GF1 + 14/2,5)
Galleria Cristoforo Colombo en la Via XX Settembro de Génova (E-M5 + 20/1,7)
Vista de Monterosso al Mare (GF1 + Body Cap Lens 15/8)
Bailarina en Piazza della Repubblica de Florencia (E-M5 + 45/1,8)

Panasonic Lumix GF1 - De cámara de viaje a cámara de llevar a diario

Algún día os hablaré de mi historia de amor con la LEICA CL, y de cómo me condicionó mi forma de entender la fotografía desde el año 2002 hasta la fecha. Lo cierto es que recuerdo perfectamente que cuando en el año 2009, en un viaje por Suiza, vi en el escaparate de un comercio en Berna uno de los modernos modelos OLYMPUS PEN digitales, pensé que tal vez el concepto que representaba aquella veterana cámara de los años 70 del siglo XX podía estar de regreso.

Sin embargo, hubo que esperar unos meses hasta que PANASONIC, dentro del mismo protocolo MICRO CUATRO TERCIOS, sacase al mercado la PANASONIC LUMIX DMC-GF1 para comprobar que el concepto que a mí en su momento me convenció podía estar ahí, con tecnología digital. Llegó al mercado acompañada de un objetivo estándar de 20 mm f/1,7, equivalente a una focal de 40 mm en el formato 135, y que bien podía considerarse el sucesor del SUMMICRON-C 40/2 que acompañaba a la CL. Pequeño, luminoso y con excelente calidad óptica.

No tardó mucho en anunciar la marca japonesa otro objetivo, desarrollado en esta ocasión con la prestigiosa alemana, el LEICA MACRO-ELMARIT 45/2,8, ofreciendo por lo tanto una pareja de objetivos que acentuaba más todavía las semejanzas con la vieja CL, con no pocas ventajas añadidas.

GF1 acompañada de su tripleta básica de objetivos de focal fija.

Como se puede ver en la fotografía anterior, que corresponde con mi ejemplar. Un tercer objetivo vino a hacer compañía a los dos anteriores. Un gran angular, extremadamente compacto, un 14 mm f/2,5, equivalente a un 28 mm en formato 135, que algunos pensamos que hubiera sido todavía más atractivo si hubiera sido equivalente a un 24 mm, para alejarse más de la focal estándar. Pero con un precio muy atractivo, una calidad más que razonable, y siendo muy, muy, muy discreto, se le podía perdonar.

Por supuesto, además de estos objetivos, que son los que se adaptan bien a mi forma de concebir la fotografía, especialmente cuando salgo de viaje, admite los diversos objetivos de focal variable de la marca, que nunca me han interesado, y toda la gama de objetivos compatibles de OLYMPUS, así como de otras marcas independientes. No sólo eso; con los adaptadores adecuados puede montar un sinnúmero de objetivos antiguos e incluso clásicos, con resultados diversos. Yo dispongo de un adaptador a bayoneta M de LEICA, que me permite usar los de esta marca o compatibles. Incluidos los de rosca con un adaptador intermedio entre la rosca de 39 mm y la bayoneta M.

Paisaje tomado en la Hoya de Huesca con un Canon 50/1,8 del año 1957, para rosca de 39 mm.

Además de su compacto tamaño, que viene dado por el tamaño de su sensor de imagen, una cuarta parte que el llamado de "formato completo", pero mucho más competente que los minúsculos sensores de las cámaras digitales compactas, también tiene algunos aspectos convenientes. PANASONIC fue pionero en admitir varios formatos en sus cámaras digitales. Así, en el momento de la toma uno puede optar por una imagen en los formatos cuadrado (1:1), 4:3, 3:2 y 16:9. Es cierto que esto lo hace recortando el tamaño base del sensor, que es de formato 4:3. Una solución más elegante hubiese sido que se hubiese conservado la diagonal del área aprovechable en el sensor, como sucede con sus compactas de gama alta de la serie LX, salvo para el formato cuadrado. Pero, no se puede pedir todo. Así que los 12 megapíxeles del formato 4:3 se reducen a unos 9 megapixeles en el formato cuadrado. Pero en general el sistema es conveniente.

El primer viaje importante que hice con ella fue a París, y allí comprobé que las cámaras que no disponen visor óptico consumen bastante más batería y que conviene llevar a mano una de repuesto para echar el día. Más si te vas a París en invierno. Se le puede adaptar un visor electrónico, además de usar la pantalla trasera, para componer la imagen. Pero el modelo que admite esta cámara no tiene una gran calidad.

Aprovechando las posibilidades multiformato de la cámara. Un 16:9 para este panorama de la Defense...
... y un formato cuadrado para esta imagen tomada al vuelo en la boca de metro cercana.

La posibilidad de adaptar objetivos de OLYMPUS hizo que cuando salió al mercado el 45/1,8 de esta marca, me fijase en él de inmediato. Mucho más ligero que el macro firmado por LEICA, de gran calidad óptica, más de un paso más luminoso, y con un precio más que razonable. Con él se aprovecha mejor la cámara en viajes, mientras que el macro es más adecuado para salir a la naturaleza. Se pueden conseguir desenfoques selectivos mucho más eficaces.

El 45/1,8 se muestra muy eficaz en esta toma de la librería San Ginés de Madrid
Y el desenfoque selectivo en la ventanilla del tren que sale de la estación de Rávena da impresión de velocidad a pesar de que el tren está casi parado

Una de las quejas más frecuentes que se han vertido sobre el estándar MICRO CUATRO TERCIOS es que al ser un sensor más pequeño el APS-C y el llamado "formato completo", se defiende peor en condiciones de baja luminosidad. Sin embargo, considero que la gente exagera mucho con las condiciones de luz en las que quiere tomar sus fotos, o son especialmente aficionados a fotografiar gatos negros en carboneras con las ventanas cerradas a medianoche. Es cierto que se nota más ruido electrónico a altas sensibilidades que con otras cámaras. Pero se puede usar incluso a 1600 ISO, ya que el ruido, en condiciones de foto impresa a tamaños habituales, hasta DIN A-4, es perfectamente admisible. Veamos algunos ejemplos de una estancia en la italiana y universitaria ciudad de Bolonia.

Ambiente universitario nocturno en vía Zamboni.
Comunicación a distancia por la noche con dispositivos electrónicos desde la piazza Maggiore de Bolonia

Otra de las cuestiones que se les ha achacado a estos equipos es la falta de reactividad. Un enfoque automático lento y retardos al disparar. Sinceramente, creo que el valor más importante para conseguir la fotografía adecuada tiene más que ver con la capacidad de anticipación del fotógrafo. Y para eso hace falta visión y experiencia. En cualquier caso, yo soy una persona de fotografiar tranquilo, reposado, y por ello esa posible desventaja nunca la he notado, si es que existe de forma apreciable. Entendámonos. No estamos hablando de un equipo para cubrir la final de un campeonato deportivo o para hacer safarís fotográficos. Pero siempre es posible encontrar el momento oportuno para hacer una foto en la que hacen falta reflejos.

Desde este punto de vista, si algo echo de menos, pero en general en todos los equipos digitales con enfoque automático, es algún dispositivo que permita enfocar por zonas, según escalas de profundidad de campo, que es una forma en que realmente se va rápido. Y algún método electrónico debería haber. En las compactas de la serie LX de PANASONIC y sus equivalente D-LUX de LEICA lo hay.

Esta foto en la punta de la Dogana de Venecia no sería lo mismo si me hubiese perdido el raudo gesto de la mano de Mafalda

Tras tres años de buenos servicios algo quedó claro. La cámara está bien concebida, pero las tecnologías asociadas al sistema estaban un poco verdes cuando la compré. Las sucesoras de la serie GF de PANASONIC fueron cámaras mucho más sencillas, más pensadas para el aficionado sin pretensiones que para un fotógrafo que guste de un equipo ligero pero con altas posibilidades de gestión. Y la evolución de los sensores para captar la imagen también ha dado algún paso de gigante. Por ello, para mis viajes, sustituí en su momento esta cámara por una OLYMPUS OM-D E-M5 de la que hablaré en otra ocasión.

Pero en estos momentos esta GF1 se ha convertido en la cámara ideal para llevar siempre conmigo. Ocupa muy poco en la bolsa de bandolera que suelo llevar con otros objetos, y suele estar siempre preparada con el 20/1,7. Lo mismo da que en los paseos por la ciudad, que en las oportunidades que surgen en cualquier lugar, incluso en un sitio tan aburrido con el centro de trabajo. Desde luego es mucho más versátil y proporciona más calidad que cualquier compacta y que cualquier teléfono móvil. Estos últimos sólo tienen una ventaja. La conectividad permanente que permite enviar la imagen a distancia tras la toma. Por lo demás, una cámara estupenda para llevar a cuestas sin que te pene.

El formato 16:9 y la limitada profundidad de campo otorgan a las imágenes un aspecto muy cinematográfico
Simpática y colorida muñeca en el despacho de una compañera de trabajo

Y además he descubierto una nueva función. El campo de visión del 20/1,7 en formato cuadrado (1:1) es muy similar al de las cámaras de formato medio de 6 x 6 cm con el objetivo estándar de 80 mm. Si estas no disponen de fotómetro, aquí tenemos un que cumple perfectamente su misión.

Imagen de prueba para una toma con una cámara de formato medio - la presencia de la corredora hizo que la fotografía de prueba tuviera más interés que la "buena"

Seguramente, en los catálogos de diversas marcas encontramos hoy alternativas similares, que dan todo el sentido a estos equipos por encima de los pesados y conspicuos equipos réflex. Todo es buscarlos y probarlos. Aunque no sé si alguno de ellos me parecerá nunca tan simpática como esta GF1.