La fotografía como afición y otras artes visuales

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Recomendaciones semanales - del 27 de agosto al 3 de septiembre de 2017

Esta semana he estado un poco parado, fotográficamente hablando. Mi principal intención esta semana era combinar la fotografía estenopeica con la infrarroja. Pero para eso necesitas un tiempo soleado, sin viento a ser posible, salvo efectos de movimiento buscados, y un paisaje adecuado. Pues bien, cuando he tenido disponibilidad para ello durante estos días, o ha soplado un viento de cuidado, o el sol ha estado ausente, como esta mañana de domingo. Aunque aún tengo alguna esperanza de que asome.

Menos mal que ayer por la tarde estuvimos visitando al atardecer el castillo de Zafra, en la provincia de Guadalajara en la comunidad de Castilla-La Mancha, muy cerquita del límite con la provincia de Teruel, en Aragón. Para posibles lectores de otros países, todo ello en España. Este castillo, muy sencillito, pero paisajísticamente muy bello, ha recibido cierta fama en los últimos tiempos por haber sido localización en algún episodio de la serie de televisión Game of Thrones, donde representó la Torre de la Alegría en Dorne en el tercer episodio de la sexta temporada. Llevé, como hago últimamente, una réflex con un carrete de película en color, cuyos resultados veremos cuando se revele; un cartucho de Impossible Project en blanco y negro con la Polaroid Image System SE, que pronto irá apareciendo en mi cuenta en Instagram; y la pequeña Leica D-Lux para tomar unas cuantas imágenes digitales para uso inmediato, y que he convertido a blanco y negro. Estas son las que aparecerán en esta entrada dominical.

Vamos a la prensa del corazón fotográfica. En el blog del International Center of Photography nos recordaron el 102º aniversario del nacimiento de Ingrid Bergman, que coincide con el 35º aniversario de su fallecimiento. Nació y murió el mismo día del año, un 29 de agosto. Y para ello qué mejor que mostrarnos las fotografías que Robert Capa le hizo en el rodaje de una película de Hitchcock, Notorious (Encadenados, en España), una de mis películas favoritas de todos los tiempos. Si me obligaran a realizar un top ten de mis películas favoritas, es muy posible que entrara ahí. En el mismo blog nos mostraron esta semana otro conjunto de fotografías de Capa, de las que ya os hablé hace un tiempo. Se trata de las que realizó en su viaje a la Unión Soviética en 1947 con John Steinbeck. El caso es que no es conocido por todo el mundo que Capa y la Bergman vivieron un notable romance, en el que la sueca incluso le pidió que se fuese con ella a Los Ángeles, con vistas a que ella se divorciase de su marido y se casasen. Pero Capa no era hombre de este tipo de compromisos. Su romance inspiró otra película de Hitchcock, Rear Window (La ventana indiscreta, en España). Del viaje a la Unión Soviética también nos han hablado esta semana en Magnum Photos.

Con mucha parsimonia traigo de vez en cuando alguna recomendación que obtengo del blog Absolution-V. Muestra buenas fotografías, así como interesantes fotogramas de cine. Pero desde mi punto de vista se centra más en el esteticismo que en el fondo de las fotografías, y eso le da con frecuencia un aire superficial. Pero hay excepciones. Y esta semana ha dedicado dos entradas al fotógrafo Fred Stein, la primera y la segunda. Uno de los múltiples refugiados alemanes que huyeron de su país en vísperas o durante la guerra para refugiarse en los EE.UU., en este caso por sus actividades anti-nazis, en Nueva York se convirtió en uno de los fotógrafos documentales con un sentido de la composición y de la estética más notables, siendo uno de mis preferidos en fotografía callejera. También es muy conocido por un retrato que realizó a Albert Einstein, otro alemán fuera de su país.

Hacía días que no traía aquí un fotógrafo, o fotógrafa en este caso, recomendado por Cada día un fotógrafo. En esta ocasión se trata de la sueca Åsa Sjiostrom, a la cual, por si fuera poco, sigo desde hace un tiempo en Instagram. Sjiostrom tiene una formación como periodista y vocación de cambiar el mundo tal y como lo conocemos. Y a pesar de vivir en un país del primerísimo mundo como es Suecia, basa su trabajo en mostrar cuáles son las situaciones de desigualdad y riesgo entre mujeres y niños. Tiene también no poca vocación etnográfica. A mí,... me gusta y me cae simpática.

En Booooooom aparecieron hace unos días las distintivas fotografías de la belga Annelie Vandendael. Al igual que muchos fotógrafos, su atención se centra en personas jóvenes. Adolescentes o poco más. Pero supera la rigidez germánica que aprecio en alguna otra fotógrafa de los países vecinos, como Rineke Dijkstra. Hay un tono juguetón, de falsa fotografía de moda, en esos retratos en los que rara vez veremos el rostro de la persona, sin que por ello quede despersonalizada. Y a pesar de los colores saturados y del aspecto de irrealidad, frente al abuso del retoque en la auténtica fotografía de moda, Vandendael trabaja con una Hasselblad de película tradicional, que procesa de acuerdo al efecto deseado.

Me traje hace un par de años de Viena una caja con facsímiles a escala de libros y unas cuantas láminas con fotografías de Alec Soth, que me gusta hojear de vez en cuando. Uno de los facsímiles corresponde al libro de su serie Sleeping By the Missippi, que en estos momentos nos informa desde varios lugares, entre ellos Dazed Magazine, se encuentra en revisión. El artículo de este medio se centra en el comentario de una de las fotografías, inicialmente títulada Mother and Daughter, Davenport, Iowa. Hoy conocemos lo que hay detrás de esta fotografía, realizada en 2002, una madre y una hija que trabajaban ambas en el mismo prostíbulo. Información que cambia por completo la forma en que nos acercamos a la fotografía. Interesante ejercicio siempre el de ver una fotografía con o sin pie de foto o título, y lo que nos condiciona este.

Hace tiempo que conocemos a Liu Bolin, artista chino que combina la performance con la fotografía. Su especialidad es pintar su cuerpo y sus ropas con los colores del entorno para luego hacerse las fotografías de forma que su persona pasa desapercibida, camuflada con el entorno. Ahora parece que ofrece esta idea a objetivos menos nobles que los de reflexionar sobre la despersonalización del ser humano, y ha aceptado aplicar su técnica a los paisajes islandeses para unas campañas publicitarias. Pero en esta ocasión no es el que hace sus propias fotos, y es nada menos que Annie Leibovitz quien se pone tras la cámara. Las fotografías son notables, pero mi sentimiento ante la iniciativa es, como mínimo, ambivalente. Traigo la noticia como se ha visto en Cross Connect y en The Fox is Black.

Un poquito menos frívolo es el trabajo que nos plantea Elizabeth Avedon en su blog. Se trata del titulado Ultima Thule del fotógrafo danés Henrik SaxgrenTule o Thule es una isla o continente de carácter mítico para el mundo clásico grecorromano, que probablemente se identifica con las tierras escandinavas. Curiosamente, en algún momento dado, el concepto de tierra mítica nórdica fue adoptado posteriormente por los propios pueblos germánicos, tanto los más continentales como los escandinavos. Para quienes somos de una determinada generación nos suena por ser el lugar donde llegó a reinar Sigrid, la eterna novia del Capitán Trueno. Pues bien, en tiempos modernos se ha dado este nombre a Groenlandia, y más específicamente a la parte más septentrional e inhóspita de esta gran isla ártica. Incluso una base militar americana en este lugar recibió ese nombre. Y a esa perdida región ártica hace referencia el trabajo del fotógrafo danés que ha reflejado en fotografías de gran belleza el paisaje físico y humano de lugar. Saxgren tiene muchos otros trabajos previos, también con un tono etnográfico y viajero, muy interesantes.

Generalmente asociamos la fotografía de naturaleza a una fotografía espectacular, con colores saturados, de paisajes lujuriantes y animales magníficos. Pero de vez en cuando encontramos fotógrafos con acercamientos alternativos, como es el caso de Wayne Levin en Hawai, que se acerca a los cardúmenes de peces en las costas del archipiélago en mitad del Pacífico con una visión en blanco y negro, jugando con las luces y sombras, con la plasticidad de los cardúmenes y con la textura y los brillos de los peces. A mi me han gustado mucho, y lo hemos visto en Lenscratch.

Hace una semana os hablé de la entrada en LensCulture que hablaba de 12 fotógrafas japonesas jóvenes que había que seguir. En ese momento no había tenido tiempo de revisar sus trabajos. Me acabo de dar cuenta que de las doce acabé marcando siete de ellas. No voy a comentarlas en detalle. Os las menciono y enlace y a ver que os parecen.

Yukari Chikura

Mayumi Suzuki

Miho Kajioka

Kumi Oguro

Hiromi Kakimoto

Mika Horie (mume)

Tokyo Rumando

Y antes de pasar al vídeo que he reservado para el final, hablaré del proyecto de un fotógrafo e informático zaragozano afincado en Japón, que trabaja en la industria del videojuego, y que me ha parecido muy interesante. Lo encontré en un twit de Mónica Giménez que citaba no me acuerdo quien, y el fotógrafo en cuestión es Alex Abian. Y el proyecto que he empezado a seguir es State of Tokyo. Como extranjero que es en una cultura distinta de la propia, Abian se confiesa fascinado por la gente y algunos de los lugares que encuentra en la enorme metrópolis que es Tokio. Y ha decidido usar su cámara y su palabra para contarnos sobre ellos, y me parecen unos artículos interesantísimos. No os los perdáis. También se puede seguir en Instagram.

Por último, os dejo un vídeo. ¿Uno más de los muchos que se pueden ver sobre el eclipse del pasado mes de agosto? Bueno... a mí este me ha parecido fenomenal. Grabado a 4K con un nivel de detalle fantástico, realizado con un equipo especializado, especialmente en lo que toca a la montura, nos permite ver con claridad las irregularidades del horizonte lunar, con sus montes y sus cráteres, generando las perlas de Baily, y contemplando las imponentes llamaradas de las eyecciones de masa coronal. Digno de verse. 

Entre la pintura de Renoir y las fotografías de tres grandes en Madrid

Son las diez y media de la mañana aproximadamente del viernes 4 de noviembre de 2016 cuando desembarcamos del AVE que nos deja en la estación de Madrid-Puerta de Atocha. Llego a la capital del reino acompañado de una amiga que, después de comer, a primera hora de la tarde, seguirá viaje hacia Sevilla donde reside en estos momentos. Pero mientras tanto, nos hemos fijado algunos objetivos relacionados con el arte y la cultura para esta mañana lluviosa, que yo continuaré por la tarde ya por mi cuenta y con otra compañía.

Desde hace unas semanas, el Museo Thyssen-Bornemisza está celebrando una exposición "casi antológica" del pintor francés Pierre-Auguste Renoir, uno de los más prolíficos y conocidos del grupo de los impresionistas. Aunque como comprobaremos durante la exposición, su estilo evolucionó a lo largo de su extensa vida artística hacia otros estilos.

He puesto entre comillas lo de "casi antológica". Resulta hasta cierto punto sorprendente que en estos momentos se estén haciendo la competencia, en lugar de sumar esfuerzo, dos instituciones de prestigio en el mundo de la difusión del arte como es el Thyssen-Bornemisza y Fundación Mapfre. Esta última tiene simultáneamente otra exposición en Barcelona sobre el pintor en colaboración el Museo de Orsay y la Orangerie de París, por lo que no encontraremos estas obras representadas en la exposición que se celebra en Madrid. Imaginaos cuanto más rica hubiese sido una colaboración entre instituciones, con exposiciones en ambas ciudades pero con una muestra mucho más integral y antológica del pintor, que hubiese sido un acontecimiento histórico en el mundo del arte.

No me voy a extender aquí "descubriendo" a un pintor como Renoir, ampliamente conocido y respetado en el mundo del arte moderno. Sí que quiero avisar de una cuestión, por algunas conversaciones que he tenido estos últimos días. Son muchos los que asocian a Renoir con su etapa fundamentalmente impresionista. El impresionismo, en su momento, cuando surgió, mal visto por las instituciones establecidas en el mundo de las bellas artes, con el tiempo se ha convertido en uno de los estilos pictóricos más apreciados y más populares. La alegría que desprenden muchas de sus obras, el romanticismo asociado a París, el colorido, el hecho de que sea un arte figurativo y por lo tanto fácil de comprender, han hecho que gane una legión de adeptos por todo el mundo. Pero Renoir no se mantuvo fiel al estilo durante toda su vida, e incluso alternó estilos dependiendo del motivo al que se enfrentaba. Lo cual hace que algunas secciones de la exposición puedan ser menos apreciadas por algunos visitantes. Grave error. Conviene visitar la exposición sin prejuicios. Toda ella es interesante.

Como suele suceder en las exposiciones temporales de los museos, en la misma no estaba permitida la fotografía. Aunque había una sala destinada a experimentar con sensaciones tactiles y olfativas donde al parecer se hacía la vista gorda al no haber obras originales en exposición. Y donde tomé las fotografías ilustrativas que habéis podido encontrar más arriba.

Como estaba incluido en el precio de la entrada, si perder mucho tiempo visitamos algunas salas de la exposición permanente del Museo Thyssen-Bornemisza donde sí que está permitida la fotografía sin flash, centrándonos especialmente en las salas de arte moderno y contemporáneo. Aunque no de modo exclusivo.

Tras la visita al Thyssen-Bornemisza y antes de comer con unas amigas madrileñas con las que habíamos quedado, fuimos a visitar la exposición retrospectiva de fotografías de Bruce Davidson en la sala de exposiciones Bárbara de Braganza de la Fundación Mapfre. He de reconocer que tuve "suerte" de que nuestro nivel de información fuera escaso, porque a pocos metros de allí, en la sala Recoletos de la misma fundación, hay una exposición dedicada a los fovistas, breve movimiento pictórico postimpresionista. Mi amiga lo hubiera preferido, y me hubiera convencido. Pero como no sabíamos, y las horas que nos daban para entrar no le venían bien, tocaron fotos.

No hice fotos en esa sala de exposiciones, porque es muy sosa. Decir que Bruce Davidson es un magnífico fotógrafo documentalista norteamericano, que como muy bien se dice en alguna de las cartelas informativas de la sala de exposiciones está a caballo entre la aguda mirada de Cartier-Bresson, y la profundidad e introspección que pone en sus sujetos de W. Eugen Smith. Componiendo tan bien como cualquier de los dos. Nos gustó mucho. Compré el catálogo.

Tras esta visita, que realmente nos gustó mucho, nos dirigimos a comer. Seguía lloviendo y, aunque las temperaturas se mantenían moderadas, apetecía relajarse un poco sentados y libres de la humedad del exterior.

Después de comer, habiendo despedido a mi amiga que se iba camino de Sevilla, el resto nos fuimos a Embajadores para ver la exposición "Cespedosa" del fotógrafo Castro Prieto en Tabacalera-Promoción del arte. Castro Prieto fue el Premio Nacional de Fotografía del año 2015, el más reciente, y sin duda es uno de los fotógrafos españoles más significativos, tanto por la profundidad de sus temas como por la perfección técnica con la que trabaja. Muchas de las obras que presenciamos están tomadas con cámara de gran formato para hojas de 20 x 25 cm.

No conocíamos, o por lo menos yo, las salas de exposiciones que se encuentran en la antigua Fábrica de Tabacos de Madrid. Este edificio, aunque adecuadamente arreglado y acondicionado, tiene un aspecto antiguo, un ambiente, que lo hace especialmente adecuado a una exposición como esta de Castro Prieto que despide recuerdos y nostalgia por todas partes. Cespedosa de Tormes es el lugar de origen de la famila del fotógrafo nacido en Madrid. Lugar que ha visitado con frecuencia, del que no se ha desligado y que le ha marcado profundamente. Lugar de sus abuelos y padres. De otra familia y de amigos. De juegos infantiles suyos y de sus propios hijos.

Al contenido, muy personal y con mucha carga introspectiva por parte del fotógrafo, hay que sumar el virtuosismo técnico del que hace gala. Como ya he comentado, muchas de sus tomas están realizadas con cámara de gran formato, para placas de nada más y nada menos que 20 x 25 cm, lo cual permite una riqueza enorme en la recogida de información visual, un modelado de las formas y las texturas sin igual, y una gestión de la profundidad de campo muy precisa que no es posible con cámaras más ligeras. Exige asimismo una profunda reflexión en el momento de la toma, que nunca es precipitada, que nunca es espontánea, que responde a una profunda observación y un apego emocional hacia las personas, los lugares y los objetos representados.

La exposición también dispone de un catálogo que se puede adquirir en la propia exposición o a través de la página web del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, que ha editado el libro junto con Auth'Spirit, empresa del propio Castro Prieto que publica sus propios libros, y donde también se puede adquirir el volumen. La calidad de impresión es bastante buena, aunque la encuadernación podría ser mejorable. Tiene un relativamente modesto coste de 25 euros.

Aprovechando la cercanía de Fotocasión, en Ribera de Curtidores, tras visitar la exposición de Castro Prieto nos pasamos por esta popular tienda de fotografía madrileña para aprovisionarme de material sensible. Película tradicional tanto en formato 120 como 135. Lo cierto es que ya que estaba allí, cargué para una temporada y a unos precios relativamente convenientes.

Y vamos con la última de la exposiciones que visitamos, "Capa en Color" en el Círculo de Bellas Artes. Traída en colaboración con el International Center of Photography de Nueva York, los contenidos de la misma corresponde con el libro que adquirí ya hace algún tiempo; la obra desconocida del húngaroamericano Robert Capa usando película en color y que ha sido organizada y rescatada por esta institución. A través del libro, ya conocía lo que iba a encontrar.

Desde mi punto de vista, en su conjunto, la obra en color de Capa no alcanza los niveles de la obra en blanco y negro. Lo cual no quita para que haya fotografías muy notables entre las mismas. Pero Capa da un sentido a su obra en color muy distinto. Más frívolo, más alegre. Hay otros fotógrafos precursores del color más inspirados que Capa. Pero merece la pena conocer este trabajo.

Capa empezó utilizando como material sensible la película diapositiva Kodachrome, una película ya desaparecida, con mucha personalidad para unos resultados muy buenos, compleja de procesar. Por esto mismo, cuando estuvo disponible utilizó también las diapositivas Ektachrome, también de Kodak, con un procesado más sencillo, con menos personalidad, y que tienen el inconveniente de que se degradan mucho más deprisa en el tiempo. La exposición nos ofrecía alguna muestra de esto.

Las dos diapositivas superiores son Kodachrome, y apenas han perdido sus colores originales, mientras que las dos inferiores son Ektachrome, y han sufrido mucho más el paso del tiempo. Supongo que en ambos casos serán copias de los originales. Por lo tanto, las copias en papel expuestas proceden de un proceso de cuidada e intensiva restauración del material sensible original.

Otro documento muy interesante es la grabación radiofónica de 1947, en la que Capa hablaba de sus memorias como reportero gráfico en la guerra mundia, "Slightly out of focus", y de su experiencia con John Steinbeck en su visita a la Unión Soviética en pleno inicio de la guerra fría. Es la única grabación que se conoce con su voz original. Os lo voy a poner porque es muy interesante, aunque no tiene el subtitulado en castellano que nos ponen en la exposición.

En la entrevista uno se da cuenta de varias cosas. Independientemente de lo gran fotógrafo que era, era un tipo simpático, con don de gentes. E indudablemente era un redomado caradura. Un sinvergüenza, aunque fuera un sinvergüenza simpático. En la entrevista cuenta su versión de cómo llegó a ser "Robert Capa", su nombre original era Endre Ernő Friedmann. Lo cuenta como una ocurrencia personal, aunque hoy en día se sabe que pudo deberse a su amante, también fotógrafa, Gerda Taro, y que al principio era la marca para las fotografías de ambos. Incluso hay fotografías de aquellos años 30, especialmente de principios de la guerra civil española cuya asignación a uno u otro es dudosa. También cuenta de una forma muy teatrera cómo obtuvo la foto del miliciano caído, versión también en entredicho. Pero es muy ameno y divertido contando anécdotas.

Cuando salimos del Círculo de Bellas Artes, la tarde estaba muy avanzada y sólo quedaba tiempo para ir paseando tranquilamente hasta la estación de Madrid-Puerta de Atocha para coger el AVE a las siete y media de la tarde. A pesar de la lluvia, el conjunto del día fue muy agradable, y las exposiciones visitadas muy muy recomendables. Si pensáis ir por Madrid próximamente, no os las perdáis, o haced lo posible por visitar alguna de ellas.

Libros: Jill Greenberg, Robert Capa, ser o no ser fotógrafo y el arte moderno en general

Algunas incorporaciones se han producido en las últimas semanas a mi biblioteca de libros sobre fotografía o arte en general. Así que voy a dejaros aquí algunas breves reseñas de los mismos, por si alguno estáis interesados. Acompañaré el artículo de algunas fotografías procedentes de mis cámaras tradicionales de película, cargadas en los últimos meses con algún que otro carrete de Kodak Portra 160.

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End Times - Jill Greenberg

Sinceramente, hubiera considerado poco probable la compra de este libro. Un libro de retratos... un poco particulares. Jill Greenberg, la fotógrafa canadiense que firma las fotografías de este libro alcanzó cierta fama retratando niños pequeños llorando a moco tendido. Y exactamente de eso va este libro... retratos de niños y niñas de corta edad berreando a lágrima viva. Según nos cuentan, el libro está inspirado por un ensayo de Bill Moyers titulado "The News Is Not Good These Days", y supone una reflexión sobre el tipo de mundo que las generaciones actuales estamos dejando a las generaciones futuras. Una reflexión pesimista claro está. Intercalados entre los retratos podemos ver algunas noticias de prensa de las que inducen a este pesimismo.

El libro está publicado en 2013 por TF Editores, y su calidad de edición es correcta tirando a notable. Su precio original es de 35 euros, pero lo encontré en una tienda de conveniencia en Zaragoza de saldo a menos de 10 euros... y de ahí que me animase a comprarlo. La verdad es que cuanto más lo hojeo, más me convenzo de que ha sido una buena compra. Por ese precio...

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100 Photos for Press Freedom Nº 50 - Robert Capa

Suelo recomendar con frecuencia los libros de esta serie publicada por la organización no gubernamental Reporteros sin Fronteras. Por 10 euros de vez en cuando se puede uno ir montando una biblioteca de libros de fotografía interesante, quizá no con la mejor calidad de edición, pero qué vas a pedir por ese precio, y además ayudar a una buena causa.

En esta ocasión, tenemos una amplia selección, de 100 fotografías claro, del reportero gráfico por excelencia, Robert Capa. Tanto en blanco y negro como en color. Las fotografías en color del fotógrafo húngaro se han puesto de moda recientemente desde que se expusieron en Nueva York hace no mucho, seguidas de un periplo por diversas ciudades del mundo. En cualquier caso, no hace falta decir que las imágenes merecen la pena. Sinceramente, ya tenía libros de este autor, de más calidad en su conjunto. Pero no me he podido resistir a dejar un hueco en la colección.

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C PHOTO 10 - Don't Call Me A Photographer

Ha llegado a su final la segunda serie de la colección C PHOTO. Esta iniciativa de la editorial IvoryPress ha consistido en dos ciclos de 10 volúmenes cada uno, a dos volúmenes al año. Es decir, 10 años publicando libros que han recogido algunas interesantes propuestas de la fotografía contemporánea. Yo tengo los tres últimos del primer ciclo, y los diez del segundo. Parece ser que no va a haber más.

El último de los 20 volúmenes recoge una serie de ensayos de artistas que rechazan el apelativo de fotógrafos a pesar de utilizar este medio para expresarse. Es por lo tanto un volumen más para leer que para mirar. Aunque no faltan las fotografías, una recopilación significativa de obras de estos artistas que han ido apareciendo en los 19 volúmenes precedentes. Ha digerir con tiempo y tranquilidad.

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¿Qué estas mirando? - Will Gompertz

Este libro, subtitulado "150 años de arte moderno en un abrir y cerrar de ojos" ha recibido notable atención en los últimos años. Alejándose de los tradicionales tratados, manuales, guías, enciclopedias, diccionarios de arte, etcétera... el autor intenta acercar de un modo informal pero riguroso al lector al porqué del arte moderno y contemporáneo. Will Gompertz (TwitterBBC) es un editor de la BBC especializado en arte, que también trabajó en su momento para la Tate, institución británica de carácter público, que recoge importantes colecciones de arte británico y arte moderno y contemporáneo, con cuatro museos, dos en Londres, otro en Liverpool y otro en Cornualles.

Me llevará también un tiempo terminar de leer el libro, aunque sus primeros capítulos me están resultando muy amenos, asequibles y entretenidos. El arte moderno y contemporáneo es mal comprendido por la inmensa mayoría del público. Muchas veces, muchas personas sienten incluso que les están tomando el pelo con el arte conceptual o con determinadas instalaciones. Sin embargo, Gompertz intenta trazar un camino para mostrar como se llega a estas formas artísticas, independientemente de la valoración de si son "buenas o malas" ("el tiempo lo dirá" afirma). Un camino que gráficamente se muestra en un desplegable a modo de mapa del metro de una ciudad importante, y que empieza cronológicamente en los impresionistas.

En los últimos diez años me he ido interesando progresivamente por estos 150 últimos años de la historia del arte. Tres factores han influido en ello. El primero es mi afición a la fotografía, considerada de forma amplia, también como forma de expresión artística. Y por su origen y evolución, la fotografía forma parte se quiera o no del arte moderno y contemporáneo. Para entender el lenguaje de la fotografía hay que tener también alguna idea del lenguaje del arte moderno en general. El segundo es porque en mis viajes he ido a parar en varias ocasiones a museos de arte moderno y contemporáneo, los cuales, sin entender muchas veces lo que estaba viendo, me parecen más divertidos que los tradicionales. El tercero es porque un porcentaje no desdeñable de estos viajes los he realizado con una persona absolutamente rendida al arte moderno y contemporáneo, que ha acabado por contagiarme una parte de esa afición.

Por lo tanto, ya sabéis. Tanto si os interesa el tema, como si queréis desenmarañar ese misterio de porqué a "eso" le llaman arte, como si simplemente queréis sacudiros las telarañas de las neuronas, una compra y una lectura recomendables.