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Hacia el castillo de Sora - La Ikonta sigue funcionando...

De las diversas cámaras antiguas que he ido coleccionando, sin un orden ni concierto real, por impulsos, una a la que profeso un poco más de cariño que las demás es la Zeiss Ikon Ikonta 521/16. La compré hace 5 años ya en Londres, donde la "estrené". Y aunque la uso poco, lo cierto es que para ser una cámara que tiene prácticamente 70 años, y que es de la gama baja de Carl Zeiss Oberkochen en los años de la posguerra inmediata, me divierte usarla y tiene unos resultados simpáticos.

Pero lo malo de estas cámaras es que aunque no se usen, se estropean. Así que la pongo en marcha de vez en cuando para comprobar que va. Así que hace unas semanas le puse un carrete de Lomography 100 Earl Grey, y cuando me acordaba la sacaba a pasear, plegada abulta muy poquito para ser una 6x6 de formato medio, y hacía alguna foto. De un interés escaso o relativo. Pero me la llevé el día que fuimos a cazar estrellas fugaces, cuando las Perseidas, al castillo de Sora en Castejón de Valdejasa, y me traje tres fotogramas de aquella excursión que os muestro ahora. Revelado en Rodinal 1:100, 60 minutos a 20 ºC en revelado desatendido, junto con otro del que os hablaré el sábado o el lunes, cuando tenga un ratito.

Zeiss Ikon Ikonta (521/16) - Cámara de gama baja de formato medio de los años cuarenta

Fotografiar con cámaras de formato medio es una gozada. El gran tamaño de sus fotogramas, la gran cantidad de información que incorporan, el modelado y gama de tonos y colores que permiten acumular, hacen que sea una delicia para trabajarlo y contemplarlo. Más si utilizas algunos de los formatos con más personalidad y exigencia a la hora de componer la imagen como el formato cuadrado, los negativos de 6 x 6 cm (más bien alrededor de 54 x 54 mm; uno o dos milímetros arriba o abajo). Sin embargo, estas cámara tiene un problema. Suelen ser grandotas, pesadas y no muy ágiles de usar.

Sin embargo, hubo un momento en la historia de la fotografía en la que había cámaras de formato medio pensadas para el uso doméstico, para el aficionado a la fotografía sin muchas posibilidades, o simplemente para ser usadas como cámaras familiares. Cámaras sin muchas posibilidades técnicas, pero que cumplían a la hora de permitir que las personas, las familias, los grupos de amigos, pudieran hacer sus fotos de recuerdo por un precio razonable. ¿Y una calidad razonable? Veremos.

Una de estas cámaras es la ZEISS IKON IKONTA (modelo 521/16) que fue fabricada por ZEISS después de la guerra mundial, a partir de 1947 o 1948, pero que se basaba en un modelo previo muy similar de 1937 o 1938. Y una de estas cámaras me traje en octubre de 2012, comprada en el mercado de antigüedades de PORTOBELLO ROAD en LONDRES.

Zeiss Ikon Ikonta, de objetivo retractil, en posición desplegada

Como se puede ver, es una cámara relativamente compacta para el tamaño de su negativo, con un objetivo retractil con fuelle. Aunque la cámara es una ZEISS IKON, el objetivo no está firmado por CARL ZEISS sino que es un NOVAR-ANASTIGMAT 7,5 cm f/4,5, frabricado por RODENSTOCK o STEINHEIL, de tres elementos no revestidos. El obturador es un KLIO de gama baja, y su velocidad de obturación no pasa de 1/175 s. Teniendo en cuenta la sensibilidad habitual de las película de la época, esto tampoco suponía un gran problema.

Vista frontal del Novar-Anastigmat.

La cámara estaba pensada para ser utilizada principalmente en exteriores con buena luz. El visor es directo, y no tiene ninguna ayuda para el enfoque que ha de ser por estimación. Igual que la medición de la luz, también por estimación. Pero tampoco había mucho que complicarse la vida. Con una película de sensibilidad media de la época, una 21 DIN (100 ASA, o ISO en la actualidad), se podría utilizar con un diafragma de entorno a f/11, a una velocidad de entre 1/100 a 1/175. Entre 1/50 y 1/100 con diafragmas de f/8 o f/11 si había nubes, y según el grado de nubosidad. Unos puntos rojos señalan las posiciones de la rueda de enfoque y la del control del diafragma para trabajar con la hiperfocal. No hay escala de profundidad de campo para el resto de las distancias de enfoque.

Marcas para la distancia hiperfocal en el Novar-Anastigmat

Utilizarla a distancias cortas con el diafragma abierto y obtener buenos resultados, ya dependería de la habilidad del fotógrafo para estimar la distancia de enfoque y la profundidad de campo disponible, siempre más reducida para el formato medio que para el formato tradicional. Con el 7,5 cm (75 mm) a f/5,6 con un negativo de 54 x 54 mm tienes aproximadamente la profundidad de campo que con un 40 mm a f/2,8 con un negativo de 36 x 24 mm, o un poquito menos. Alrededor de 80 cm, si estas enfocando a tres metros de distancia en un retrato. Hay cierto margen al error, pero no mucho. Si crees que el sujeto esta a tres metros, y en realidad esta a dos y medio, casi seguro que los ojos te salen desenfocados. Sin embargo, si está a tres y medio, te saldrán ligeramente desenfocadas. En cualquier caso, con un poco de práctica, si no apuras mucho, se puede conseguir.

Las cámaras del parlamento y el Big Ben desde el puente de Westminster
Playa de Margate
El río Támesis y la Torre de Londres

Pronto comencé a entender algunos de los potenciales problemas de la cámara. Uno es que, siendo viejecita, antes de usarla conviene limpiar bien su interior, para evitar que queden motas oscuras en los negativos. Otra es que tratándose de un objetivo no revestido, en cuanto tiene fuentes de luz intensas de frente las pérdidas de contraste son muy acusadas. Un contraste que de por sí no es muy marcado. Existen modelos posteriores similares, o más sofisticados como las SUPER IKONTA, que disponían de enfoque por telémetro, que calzaban objetivos TESSAR 75 mm f/3,5, revestidos, con mejores resultados. Pero no costarán los 40 euros escasos que me costó esta cámara. Antes de mí, un japonés se llevó del mismo establecimiento una de estas por cerca de 200 euros. O su equivalente en libras esterlinas.

Pero conforme le vayas cogiendo la idiosincrasia, empezarás a obtener imágenes limpias que merecen la pena. En una excursión reciente, en enero, con FOTOGRAF@S EN ZARAGOZA, con película ILFORD XP2 SUPER, utilizada en circunstancias muy variables de toma, obtuve resultado aceptables revelándola en casa con RODINAL a concentración 1+100 en revelado desatendido durante 90 minutos.

El río Ebro en Escatrón
Saladas de Sástago y Bujaraloz

El último uso que le he dado también fue en otra excursión, en marzo, con FOTÓGRAF@S EN ZARAGOZA a UNCASTILLO. A pesar de la amenaza de lluvia, estuvo despejado todo el día, con contrastes intensos. Así que usé la película ILFORD HP5 PLUS de sensibilidad nominal ISO 400, expuesta a ISO 200, y revelada en RODINAL 1+50, reduciendo el tiempo de revelado consecuentemente para controlar el contraste. Los resultados también fueron buenos.

Vista de la fortaleza de Uncastillo
Un día soleado con densas sombras en las viejas calles de Uncastillo
La presencia de las nubes me animó a fotografiar a los compañeros a contraluz - lo que no hubiera hecho con el sol en el encuadre por la pérdida de contraste
Con buena luz y el sol a mis espaldas la escena de Uncastillo tiene una calidad más que razonable.

Como se puede ver, en los ejemplo que he puesto, hay una evolución en la calidad de las imágenes, de las primeras que tomé en Londres a las de los meses más recientes. Hay que olvidar algunos de los reflejos aprendidos con las cámaras modernas actuales. Hay cosas que no se pueden hacer, limitaciones que tener en cuenta. Pero una vez que entiendes cómo va la cosa, nada te impide obtener negativos limpios y significativos. Cada cual según su arte.

Para mí, utilizar este tipo de cámaras es muy didáctico. Aprendo. Me fijo más al hacer la foto. Y puestos a meterse en el mundo de la fotografía con película, prefiero este tipo de cámaras veteranas al cachondeillo de las cámaras de plástico o de juguete con las que se entretienen algunos modernillos de hoy en día.