La fotografía como afición y otras artes visuales

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Entre la pintura de Renoir y las fotografías de tres grandes en Madrid

Son las diez y media de la mañana aproximadamente del viernes 4 de noviembre de 2016 cuando desembarcamos del AVE que nos deja en la estación de Madrid-Puerta de Atocha. Llego a la capital del reino acompañado de una amiga que, después de comer, a primera hora de la tarde, seguirá viaje hacia Sevilla donde reside en estos momentos. Pero mientras tanto, nos hemos fijado algunos objetivos relacionados con el arte y la cultura para esta mañana lluviosa, que yo continuaré por la tarde ya por mi cuenta y con otra compañía.

Desde hace unas semanas, el Museo Thyssen-Bornemisza está celebrando una exposición "casi antológica" del pintor francés Pierre-Auguste Renoir, uno de los más prolíficos y conocidos del grupo de los impresionistas. Aunque como comprobaremos durante la exposición, su estilo evolucionó a lo largo de su extensa vida artística hacia otros estilos.

He puesto entre comillas lo de "casi antológica". Resulta hasta cierto punto sorprendente que en estos momentos se estén haciendo la competencia, en lugar de sumar esfuerzo, dos instituciones de prestigio en el mundo de la difusión del arte como es el Thyssen-Bornemisza y Fundación Mapfre. Esta última tiene simultáneamente otra exposición en Barcelona sobre el pintor en colaboración el Museo de Orsay y la Orangerie de París, por lo que no encontraremos estas obras representadas en la exposición que se celebra en Madrid. Imaginaos cuanto más rica hubiese sido una colaboración entre instituciones, con exposiciones en ambas ciudades pero con una muestra mucho más integral y antológica del pintor, que hubiese sido un acontecimiento histórico en el mundo del arte.

No me voy a extender aquí "descubriendo" a un pintor como Renoir, ampliamente conocido y respetado en el mundo del arte moderno. Sí que quiero avisar de una cuestión, por algunas conversaciones que he tenido estos últimos días. Son muchos los que asocian a Renoir con su etapa fundamentalmente impresionista. El impresionismo, en su momento, cuando surgió, mal visto por las instituciones establecidas en el mundo de las bellas artes, con el tiempo se ha convertido en uno de los estilos pictóricos más apreciados y más populares. La alegría que desprenden muchas de sus obras, el romanticismo asociado a París, el colorido, el hecho de que sea un arte figurativo y por lo tanto fácil de comprender, han hecho que gane una legión de adeptos por todo el mundo. Pero Renoir no se mantuvo fiel al estilo durante toda su vida, e incluso alternó estilos dependiendo del motivo al que se enfrentaba. Lo cual hace que algunas secciones de la exposición puedan ser menos apreciadas por algunos visitantes. Grave error. Conviene visitar la exposición sin prejuicios. Toda ella es interesante.

Como suele suceder en las exposiciones temporales de los museos, en la misma no estaba permitida la fotografía. Aunque había una sala destinada a experimentar con sensaciones tactiles y olfativas donde al parecer se hacía la vista gorda al no haber obras originales en exposición. Y donde tomé las fotografías ilustrativas que habéis podido encontrar más arriba.

Como estaba incluido en el precio de la entrada, si perder mucho tiempo visitamos algunas salas de la exposición permanente del Museo Thyssen-Bornemisza donde sí que está permitida la fotografía sin flash, centrándonos especialmente en las salas de arte moderno y contemporáneo. Aunque no de modo exclusivo.

Tras la visita al Thyssen-Bornemisza y antes de comer con unas amigas madrileñas con las que habíamos quedado, fuimos a visitar la exposición retrospectiva de fotografías de Bruce Davidson en la sala de exposiciones Bárbara de Braganza de la Fundación Mapfre. He de reconocer que tuve "suerte" de que nuestro nivel de información fuera escaso, porque a pocos metros de allí, en la sala Recoletos de la misma fundación, hay una exposición dedicada a los fovistas, breve movimiento pictórico postimpresionista. Mi amiga lo hubiera preferido, y me hubiera convencido. Pero como no sabíamos, y las horas que nos daban para entrar no le venían bien, tocaron fotos.

No hice fotos en esa sala de exposiciones, porque es muy sosa. Decir que Bruce Davidson es un magnífico fotógrafo documentalista norteamericano, que como muy bien se dice en alguna de las cartelas informativas de la sala de exposiciones está a caballo entre la aguda mirada de Cartier-Bresson, y la profundidad e introspección que pone en sus sujetos de W. Eugen Smith. Componiendo tan bien como cualquier de los dos. Nos gustó mucho. Compré el catálogo.

Tras esta visita, que realmente nos gustó mucho, nos dirigimos a comer. Seguía lloviendo y, aunque las temperaturas se mantenían moderadas, apetecía relajarse un poco sentados y libres de la humedad del exterior.

Después de comer, habiendo despedido a mi amiga que se iba camino de Sevilla, el resto nos fuimos a Embajadores para ver la exposición "Cespedosa" del fotógrafo Castro Prieto en Tabacalera-Promoción del arte. Castro Prieto fue el Premio Nacional de Fotografía del año 2015, el más reciente, y sin duda es uno de los fotógrafos españoles más significativos, tanto por la profundidad de sus temas como por la perfección técnica con la que trabaja. Muchas de las obras que presenciamos están tomadas con cámara de gran formato para hojas de 20 x 25 cm.

No conocíamos, o por lo menos yo, las salas de exposiciones que se encuentran en la antigua Fábrica de Tabacos de Madrid. Este edificio, aunque adecuadamente arreglado y acondicionado, tiene un aspecto antiguo, un ambiente, que lo hace especialmente adecuado a una exposición como esta de Castro Prieto que despide recuerdos y nostalgia por todas partes. Cespedosa de Tormes es el lugar de origen de la famila del fotógrafo nacido en Madrid. Lugar que ha visitado con frecuencia, del que no se ha desligado y que le ha marcado profundamente. Lugar de sus abuelos y padres. De otra familia y de amigos. De juegos infantiles suyos y de sus propios hijos.

Al contenido, muy personal y con mucha carga introspectiva por parte del fotógrafo, hay que sumar el virtuosismo técnico del que hace gala. Como ya he comentado, muchas de sus tomas están realizadas con cámara de gran formato, para placas de nada más y nada menos que 20 x 25 cm, lo cual permite una riqueza enorme en la recogida de información visual, un modelado de las formas y las texturas sin igual, y una gestión de la profundidad de campo muy precisa que no es posible con cámaras más ligeras. Exige asimismo una profunda reflexión en el momento de la toma, que nunca es precipitada, que nunca es espontánea, que responde a una profunda observación y un apego emocional hacia las personas, los lugares y los objetos representados.

La exposición también dispone de un catálogo que se puede adquirir en la propia exposición o a través de la página web del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, que ha editado el libro junto con Auth'Spirit, empresa del propio Castro Prieto que publica sus propios libros, y donde también se puede adquirir el volumen. La calidad de impresión es bastante buena, aunque la encuadernación podría ser mejorable. Tiene un relativamente modesto coste de 25 euros.

Aprovechando la cercanía de Fotocasión, en Ribera de Curtidores, tras visitar la exposición de Castro Prieto nos pasamos por esta popular tienda de fotografía madrileña para aprovisionarme de material sensible. Película tradicional tanto en formato 120 como 135. Lo cierto es que ya que estaba allí, cargué para una temporada y a unos precios relativamente convenientes.

Y vamos con la última de la exposiciones que visitamos, "Capa en Color" en el Círculo de Bellas Artes. Traída en colaboración con el International Center of Photography de Nueva York, los contenidos de la misma corresponde con el libro que adquirí ya hace algún tiempo; la obra desconocida del húngaroamericano Robert Capa usando película en color y que ha sido organizada y rescatada por esta institución. A través del libro, ya conocía lo que iba a encontrar.

Desde mi punto de vista, en su conjunto, la obra en color de Capa no alcanza los niveles de la obra en blanco y negro. Lo cual no quita para que haya fotografías muy notables entre las mismas. Pero Capa da un sentido a su obra en color muy distinto. Más frívolo, más alegre. Hay otros fotógrafos precursores del color más inspirados que Capa. Pero merece la pena conocer este trabajo.

Capa empezó utilizando como material sensible la película diapositiva Kodachrome, una película ya desaparecida, con mucha personalidad para unos resultados muy buenos, compleja de procesar. Por esto mismo, cuando estuvo disponible utilizó también las diapositivas Ektachrome, también de Kodak, con un procesado más sencillo, con menos personalidad, y que tienen el inconveniente de que se degradan mucho más deprisa en el tiempo. La exposición nos ofrecía alguna muestra de esto.

Las dos diapositivas superiores son Kodachrome, y apenas han perdido sus colores originales, mientras que las dos inferiores son Ektachrome, y han sufrido mucho más el paso del tiempo. Supongo que en ambos casos serán copias de los originales. Por lo tanto, las copias en papel expuestas proceden de un proceso de cuidada e intensiva restauración del material sensible original.

Otro documento muy interesante es la grabación radiofónica de 1947, en la que Capa hablaba de sus memorias como reportero gráfico en la guerra mundia, "Slightly out of focus", y de su experiencia con John Steinbeck en su visita a la Unión Soviética en pleno inicio de la guerra fría. Es la única grabación que se conoce con su voz original. Os lo voy a poner porque es muy interesante, aunque no tiene el subtitulado en castellano que nos ponen en la exposición.

En la entrevista uno se da cuenta de varias cosas. Independientemente de lo gran fotógrafo que era, era un tipo simpático, con don de gentes. E indudablemente era un redomado caradura. Un sinvergüenza, aunque fuera un sinvergüenza simpático. En la entrevista cuenta su versión de cómo llegó a ser "Robert Capa", su nombre original era Endre Ernő Friedmann. Lo cuenta como una ocurrencia personal, aunque hoy en día se sabe que pudo deberse a su amante, también fotógrafa, Gerda Taro, y que al principio era la marca para las fotografías de ambos. Incluso hay fotografías de aquellos años 30, especialmente de principios de la guerra civil española cuya asignación a uno u otro es dudosa. También cuenta de una forma muy teatrera cómo obtuvo la foto del miliciano caído, versión también en entredicho. Pero es muy ameno y divertido contando anécdotas.

Cuando salimos del Círculo de Bellas Artes, la tarde estaba muy avanzada y sólo quedaba tiempo para ir paseando tranquilamente hasta la estación de Madrid-Puerta de Atocha para coger el AVE a las siete y media de la tarde. A pesar de la lluvia, el conjunto del día fue muy agradable, y las exposiciones visitadas muy muy recomendables. Si pensáis ir por Madrid próximamente, no os las perdáis, o haced lo posible por visitar alguna de ellas.

Fotografiska - Exposiciones en el museo de la fotografía de Estocolmo

Los museos dedicados de forma exclusiva a la fotografía no es que abunden. Van apareciendo poco a poco, y no suelen ser muy conocidos. No suelen tener exposición permanente, sus colecciones son cuidadosamente guardadas y archivadas, aunque eventualmente exponen partes de sus fondos siguiendo líneas temáticas diversas. En general, su actividad se basa en las exposiciones temporales, con fotografías de fondos ajenos, y en la actividad cultural que desarrollan en torno a ellas. En España son raros e incógnitos.

Entre los que conozco, la mayor parte de ellos en Europa, Fotografiska en Suecia es uno de los más activos y con más encanto.

De trayectoria relativamente corta, se abrió en 2010, no es propiamente un museo. Carece de colección propia, y es más bien un centro sobre la fotografía contemporánea de carácter comercial. Situado en un antiguo edificio aduanero para el control de mercancías en los muelles de Estocolmo, de estilo "art nouveau", dispone además de una nutrida tienda, que vende todo tipo de mercaderías promocionales, libros, muchos libros,... y fotografías, por supuesto. Tiene bar-café y restaurante, muy animados, especialmente cuando hace buen tiempo. Y es muy visitado. Suele estar muy ambientado.

Lo visité por primera vez en 2011, cuando llevaba poco más de un año abierto, y en esta segunda visita 5 años más tarde he podido apreciar cómo el centro está integrado en la vida de la capital sueca. El plano de la ciudad que ofrecen los hoteles y las oficinas de turismo de Estocolmo lleva este año 2016 una vista de Fotografiska, como lugar que ya se considera emblemático de la ciudad.

Y lo que es más importante, las exposiciones suelen ser de alto nivel. Vamos a ellas, las que visité el pasado 13 de agosto de 2016.

NICK BRANDT - INHERIT THE DUST

Probablemente, la exposición más interesante y de más nivel fotográfico de las que había en estas fechas de mediados de agosto. Se trata del nuevo trabajo del británico Nick Brandt, un fotógrafo que fotografía fundamentalmente en África, habiéndose enfocado en documentar la vida salvaje del gran continente ancestral, abogando por su protección y denunciado los desmanes que se cometen contra la misma.

Si las anteriores series del autor se caracterizaban por la belleza y majestuosidad de los animales en libertad, con fotografías en blanco y negro de gran calidad, en esta ocasión la acción de denuncia es mucho más incisiva. Grandes fotografías de carácter casi mural que nos presentan paisajes urbanos o suburbanos de las urbes africanas, muy degradados, donde antes hubo vida salvaje floreciente. Y donde ahora mal viven sus habitantes humanos en unas sociedades en las que el progreso económico se acompaña de fuertes incrementos en las desigualdades sociales, como es propio de los desarrollos capitalistas descontrolados.

En todas las fotografías, el fotógrafo con sus ayudantes colocó un mural de una foto realizada por él para otras series, y descartada en su motivo por distintos motivos, y que en su momento pudo habitar en los entornos ahora degradados. No hay trucos digitales. Las gigantes fotografías a tamaño natural de elefantes, jirafas, leones, chimpancés,... se imprimieron y se pegaron sobre grandes tableros que se colocaron cuidadosamente en el paisaje degradado de forma armoniosa. Después con una cámara de formato medio para película tradicional en blanco y negro se tomaron series de fotografías que se tras un escaneado de alta calidad, se ensamblaron cuidadosmente para la imagen final. Sin más retoque digital que los ajustes necesarios de luminosidad y contraste tras el escaneado. El "como se hizo" se expone y se cuenta en un documental.

Supongo que esta exposición se irá moviendo por el mundo. Si en algún momento está cerca de donde os encontréis, no lo dudéis. Id a verla. Os impresionará. Mucho. Tanto por los aspectos formales como por sus conceptos y denuncias. Arte con mayúsculas.

ÅKE ERICSON - NON GRATA

La segunda exposición que visité está dedicada a un fotógrafo local, Åke Ericson, periodista gráfico que residen en Estocolmo y que presenta un trabajo sobre la discriminación que sufre el pueblo gitano en diversos países de Europa, con especial gravedad en algunos países del centro y el este de Europa, donde las débiles y poco consolidadas socialmente democracias establecidas tras las dictaduras de inspiración soviética no han conseguido regular la situación de estas personas. Países en los que también están produciéndose brotes de extremismo nacionalista, a veces de orientación fascista, que no ayudan tampoco a mejorar la situación.

En el tono de muchos reportajes que se pueden ver actualmente con contenido de denuncia social, contiene no obstante algunas imágenes notablemente potentes, y presenta algunas realidades que pueden parecernos más graves incluso de lo que nos temíamos. Es un trabajo bueno y valiente.

LA IMAGEN DE LA GARBO

Greta Garbo es un icono de la cultura popular mundial. Greta Garbo es un ídolo de la cultura de su país natal, Suecia, y de la ciudad donde vio la luz, Estocolmo. Por lo tanto, no es raro encontrar manifestaciones culturales en la capital sueca sobre una de las actrices más carismáticas de la historia del cine. Procedente de una colección privada, nos encontramos en Fotografiska con una exposición dedicada a la imagen fotográfica de la actriz, que tras una carrera prematuramente terminada, se sumió en una vida de discreción y misterio.

La mayor parte de las fotografías proceden de los archivos de la Metro Goldwin Mayer, productora con la que trabajó la actriz sueca en Hollywood. Por ello no es fácil saber a qué fotógrafo atribuir cada una de las imágenes. Eran fotógrafos a sueldo de los estudios, y no solía aparecer en los créditos de las fotografías. Pero se nos informa que la mayor parte de ellas son atribuibles a Ruth Harriet Louise (entre 1924 y 1930 aproximadamente), y a Clarence Sinclair Bull, hasta el final de la carrera de Garbo, por lo que son sus fotografías las que dominan la exposición.

BRYAN ADAMS - EXPOSED

No, no es un fotógrafo que se llama como el cantante. Es el cantante que  también se dedica a fotógrafo de vez en cuando. Con la cantidad de amiguetes que tiene Bryan Adams en el mundo de la farándula, al canadiense no le resultó difícil empezar a hacer sus pinitos en el campo de la fotografía de moda y celebridades, y que algunas revistas de cierto prestigio en estos campos comenzasen a publicar sus fotografías.

Con una técnica razonablemente buena, Adams nos propone una colección de retratos de caras conocidas en los que se aprecian influencias claras de los grandes del medio como puedan ser Helmut Newton, Richard Avedon, o incluso Irving Penn, pero sin que aporte gran cosa más allá. Buen artesano capaz por lo tanto de emular a los mejores, nos presenta una exposición que interesa a la gente por la cantidad de caras conocidas. Si le pones la pimienta de algún desnudo, es ya un tópico la presencia con poca ropa en este tipo de exposiciones por parte de Kate Moss, y si tenemos en cuenta el notable tamaño de las copias, pues tienes el espectáculo montado.

Entendámonos, no quiero en absoluto menospreciar el trabajo del cantante, ya que las fotografías no son malas ni mucho menos y hay algunas que te enganchan la vista, en las que el fotógrafo parece haber captado algo más del carácter famoso que tiene en frente. Pero hay muchos buenos fotógrafos en el munde de la moda y el famoseo que pueden estar a su nivel, pero con menos proyección por falta de nombre a priori.

Eso sí, junto a "Exposed", en una sección de la exposición, encontramos "Wounded", una serie de retratos de veteranos del ejército británico heridos en acto de servicio, y que aportan algo más. Por lo menos hay ahí un reto más complejo, correctamente resuelto, y elementos de reflexión más allá de lo anecdótico del resto de la exposición.

HANNAH MODIGH - HURRICANE SEASON

Otra fotógrafa local; sueca quiero decir. De Hannah Modigh me sonaba su trabajo sobre la adolescencia y la juventud del cual en algún momento ya hablé en estas páginas. En esta ocasión, nos lleva al estado de Louisiana, a sus regiones costeras, aquellas que con más frecuencia se ven azotadas por los huracanes que se forman en las inmediaciones del golfo de Méjico.

Es un trabajo que no pretende ser un trabajo periodístico, un reportaje al uso, sino un acercamiento, un retrato de una sociedad, en general sin muchos medios económicos, que vive constantemente bajo la amenaza de los fenómenos climatológicos de carácter disruptivo. Que constantemente ponen en jaque el modo de vida de estas gentes, parte del profundo sur de los Estados Unidos. Con un tono un pelín distante, pero muy directo, más que una narración nos propone una serie de vistas de una realidad física y social.

AAPO HUHTA - JOVEN FOTÓGRAFO NÓRDICO DEL AÑO 2016

La última de las exposiciones corresponde a la pequeña sala dedicada a Aapo Huhta, fotógrafo finlandés emergente, y que presenta su trabajo Block, ensayo fotográfico en el que nos muestra paisajes urbanos con el ser humano en soledad, o anonimizado, dando un tono distópico a nuestra realidad cotidiana.

Como habéis visto, nos llevó un rato el realizar la visita al conjunto de las exposiciones, la fotografía con la que iniciaba este artículo está tomada a la salida, con una luz crepuscular, en torno a las nueve de la noche. Cuando llegamos era media tarde.

Aun tuvimos ocasión para tomar una cerveza en el bar cafetería del centro, y a regalarnos con una no demasiado asequible cena en el restaurante del mismo. En cualquier caso, visita obligada para todos los aficionados a la fotografía que se acerquen a la capital sueca, y recomendable para los no aficionados. Con horarios muy extensos. Normalmente cierra a las 10 de la noche, con días de la semana que se prolonga hasta la una de la madrugada. No hay excusa para decir que no se encuentra tiempo.

Exposiciones en Caixaforum Zaragoza - Fotografía documental y "settecento" italiano

Quiero hacer un repaso aunque sea breve a las exposiciones actualmente en vigor en el Caixaforum de Zaragoza, una de pintura y otra de fotografía documental. Ya hace un par de semanas que visité estas exposiciones, pero como últimamente he tenido una diversidad de temas sobre los que escribir, se me estaban quedando ahí atrasados. Ya digo que como no tengo mucho tiempo, el comentario será breve, pero si lo sigo retrasando, llegará un momento en el que no tendrá sentido.

19º FotoPres

En primer lugar, hablar de la exposición de los fotógrafos o colectivos de fotógrafos seleccionados en la 19ª edición del certamen FotoPres. Este es un certamen de fotografía documental que patrocina la obra social de La Caixa, que busca impulsar proyectos fotográficos con un marcado contenido social, generalmente de fotógrafos o colectivos de fotógrafos españoles, aunque también latinoamericanos y de algún otro país europeo.

Everybody needs good neighbours - Arnau Blanch

Este certamen tenía una periodicidad bienal hasta el año 2009, pero creo o deduzco de su página web que desde esa fecha sólo se ha convocado en dos ocasiones. La 19ª edición que se expone actualmente en el centro de Zaragoza y la 20ª que debe estar en marcha.

Yo tuve ocasión de visitar la exposición correspondiente a la edición de 2009 en Caixaforum de Madrid hace unos años, una edición que estuvo marcada por las impresionantes fotografías del reportaje sobre violencia de género que presentó Emilio Morenatti. En esta edición que ahora podemos contemplar en Zaragoza he de decir que me ha costado encontrar un trabajo que me haya impresionado, en todos los sentidos, como aquel.

El Frente - Colectivo El Cíclope Mecánico

Siempre he sido fiel consumidor de la fotografía documental. Además de exposiciones diversas y lo que se puede ver en internet, cada tres meses pasaba por el quiosco a por mi copia de OjodePez, revista de fotografía documental que parece que ya no se va a volver a publicar en papel, salvo que esté mal informado. Y hay una cosa que me ha pasado con el tiempo. Me ha saturado. Me ha saturado tanto la repetición de los temas (los refugiados, las prisiones latinoamericanas, las mujeres en los países en conflicto centroamericanos, los suburbios de las grandes ciudades,...) como la repetición formal o estilística de las fotografías. Parece que todos sigan una moda común sobre temas y formas de afrontarlos, y esta es la principal crítica que tengo que hacer de la exposición.

Ama Lur - Jon Cazenave

Por otro lado, no se trata de una exposición uniforme ni uniformada. Cada uno de los proyectos tiene su espacio individualizados, mejor o peor adaptado, al tema del mismo y las decisiones formales de sus creadores. Y esto es una buena cosa. Es como si estuvieras visitando varias exposiciones individuales, por lo que aprecias mejor cuál te atrae más cual te atrae menos, te centras mejor en el tema tratado, y puedes encontrar mejor aquellos hallazgos fotográficos que más te pueden gustar. Porque independientemente de los defectillos mencionados, creo que es una exposición a la que debe asistir cualquier aficionado a la fotografía.

Aquellos que esperan - Borja Larrondo, Pablo López-Learte y Diego Sánchez

Settecento - Obras maestras de la pintura italiana de los Staatliche Museen zu Berlin

La otra exposición en activo en estos momentos en Caixaforum Zaragoza no es de fotografía, sino de pintura. Y se trata de una selección de obras italianas del siglo XVIII conservadas en los Museos Estatales de Berlín... por lo que es fácil que algunas de ellas ya las haya contemplado in situ en alguna visita a la capital alemana.

He de decir que esta exposición tiene un hándicap... por lo menos para mí. En 1990 se celebró en Zaragoza, en el Palacio de Sástago una exposición sobre el Settecento italiano, que probablemente ha sido una de las exposiciones más importantes que se ha celebrado en ese lugar y en la ciudad a lo largo de su historia. A mí me resultó muy impresionante y la visité varias veces.

No es que el Settecento sea en su conjunto el período de la historia del arte que más me llame la atención, ni mucho menos, pero aquella exposición estaba muy bien montada, tenía obras excelentes, y sobretodo se centraba en aquellas cuestiones que a mí, por un motivo u otro más me atraían.

Las "vedute" de las ciudades italianas, así como los paisajes imaginados de ruinas del mundo clásico, otorgaban a aquellas pinturas de un equilibrio estético tan geométrico, tan propio del neoclasicismo, que se acomodaba muy bien a mi mente cuadriculada. Esa precisión en las líneas arquitectónicas con el aprovechamiento del pleno desarrollo alcanzado ya en las artes en el control de la perspectiva y la iluminación siempre me gustaron.

Esta exposición actual en Caixaforum nos devuelve a aquella época. Pero con una variedad de temas y con una limitación de obras que hace que no tenga el empaque de aquella exposición de hace 26 años que para mí supuso un antes y un después en la cosa de asistir a exposiciones o a museos.

No obstante, cualquier aficionado a la pintura y al arte en general la disfrutará, y sería tontería no recomendarla.

El Bosco en el Prado y más PHotoEspaña

El mes pasado ya me escapé un sábado a Madrid. Hacía casi un par de años que no iba por la capital, y me había saltado las dos últimas ediciones de PHotoEspaña. También me hubiera gustado ver la exposición del Bosco en el Prado, pero al haber decidido el viaje con apenas 36 horas de antelación y siendo en sábado no tuve entradas. Esta semana pasada, estando de vacaciones, volvió a surgirme la posibilidad de acercarme a la villa y corte. De forma más programada. Y aunque también tenía algún compromiso social que atender, fijé con prioridad la visita a la mayor pinacoteca española, previendo también algunos tiempos para algunas exposiciones de fotografía que me quedaron pendientes. Os lo cuento.

Empiezo por la pintura. El Bosco es uno de mis pintores favoritos de todos los tiempos desde 1990. Lo sé con tanta seguridad porque fue el año que pasé viviendo en Madrid, y en el que algunos días de la semana el acceso al Museo del Prado era gratuito. Así que algunos miércoles me bajaba por la tarde y veía tranquilamente alguna sección del mismo. Sin agobios. No había tanto turista entonces. Y muchas veces me pasaba un momento a contemplar "El jardín de las delicias" o "El carro de heno". Me fascinaban.

Ya aviso que las fotografías de la exposición son de extranjis. El Museo del Prado tiene actualmente una política hostil a la fotografía en sus instalaciones, que contrasta con instituciones similares de otros países en los que no sólo se permite sino que se anima. Y se pide que se difunda y se cite, tanto la obra, como el autor, como la institución que lo conserva. O se promueven acciones de conciliación y pacificación de intereses como la iniciativa Tous photographes! de los museos públicos de la República Francesa. Aquí siempre vamos a la contra o hacia atrás.

En cualquier caso, una exposición sobre el pintor flamenco siempre me merece la pena, especialmente cuando a los cuadros que ya me resultaban conocidos desde hace más de 25 años, se suman otros cedidos por otros museos o colecciones del mundo. Cierto es que, a pesar del número limitado de entradas por horas, las salas de la exposición están muy concurridas, con la gente agolpándose ante las obras más conocidas. Obras que, por sus características, lleva mucho rato contemplar. Así que hay que ir armado de paciencia, para ir tomando posición ante las tablas y, una vez en primera fila, poder contemplarlas, analizarlas y disfrutarlas con calma, obviando el nerviosismo de los que por detrás están deseando que te pires.

Pero todo esto sucedió a partir de las seis y cuarto de la tarde y hasta el momento de dirigirme a la estación a coger el tren de vuelta a Zaragoza a las ocho y media. Hasta entonces había planificado algunas visitas a exposiciones de PHotoEspaña que quedaron pendientes de hace un mes.

Me extrañó en su momento que la Fundación Mapfre no ofreciera alguna buena exposición de fotografía. Tienen una tradición de hace ya años por la que siempre tienen a algún fotógrafo interesante en algunas de las salas de exposiciones que tienen en Madrid. Con estupendos catálogos, además. A finales de junio se aclaró el tema cuando vi la noticia de la inauguración en su sala de Recoleto de una retrospectiva de Hiroshi Sugimoto, bajo el título de "Black Box".

Conozco desde hace ya un tiempo la obra de este japonés residente en Estados Unidos. Sus series tienen mucho que ver con los concepto de realidad y apariencia, con el paso del tiempo, con la vida y la muerte. También es arquitecto y ha realizado fotografía de arquitectura. Tengo algún libro con ejemplos de sus obras, pero nunca había tenido la oportunidad de verlas tal y como las concibe. Trabaja con grandes formatos, tanto en el momento de la toma como a la hora de realizar las copias. Grandes copias en blanco y negro de gran perfección técnica, que transmiten como pocas cosas la sustancia y la materia que acompaña a los conceptos que subyacen en las mismas. Creo que es de las imprescindibles en el festival de este año.

Un carácter muy distinto tiene la obra de Miroslav Tichý, fotógrafo checo que tras la Segunda Guerra Mundial comenzó a estudiar bellas artes en Praga, orientándose fundamentalmente a la pintura. Pero al mismo tiempo chocando con el oficialismo del recientemente instaurado régimen comunista, de caracter totalitario. Como consecuencia, abandonó las corrientes del arte oficial, se refugió en su ciudad natal y comenzó a realizar fotografías robadas por las calles de las mismas con cámaras artesanales fabricadas por él mismo con materiales de desecho.

La calidad intrínseca de sus copias es baja. Poco nítidas, con un enfoque dudoso. Unido al motivo fundamental de las mismas, que son las mujeres de todo tipo, edad y condición, otorgan unas connotaciones voyeuristas a su obra que incluso llegan a producir desasosiego en algún momento. Viviendo al margen de la sociedad a casi todos los efectos, montando sus fotografías sobre paspartús también artesanales realizados con cartones de desecho, estuvo olvidado durante décadas hasta que fue reivindicado en la primera década del siglo XXI. Fallecido en 2011, el carácter de su obra me resulta todavía incierto, y no todos los argumentos de quienes lo reivindican me acaban de convencer. La sexualidad que desprenden algunas de sus imágenes no me acaban de convencer de cuáles fueron las intenciones de Tichý. Pero lo mejor es que cada cual vea su obra y opine. A mi me resulta un poquito grimoso. Sin dejar de reconocer los logros estéticos y formales de muchas de sus obras, a pesar de lo precario de sus materiales.

En la Fundación Canal tenemos a una de las fotógrafas de moda en todo el mundo. Se trata de la exposición "Street Photographer" dedicada a Vivian Maier, una exposición que probablemente en estos momentos podamos encontrar en varios lugares del mundo al mismo tiempo, ya que la intensa actividad publicitaria sobre la obra de la niñera convertida en fotógrafa documental de calle, una actividad totalmente desconocida para todos hasta después de su muerte, hace que la demanda sobre todo los aspectos de esta obra sea muy grande.

Cierto es que la calidad fotográfica de su obra es elevada a pesar de que la mayoría de los negativos permaneciron ocultos hasta después de la muerte de Maier. A mí no dejan de sorprenderme la precisión en la composición a la hora de mirar al mundo y lo incisivo de la mirada a la hora de acercarse a sus semejantes. Realmente, dejando de lado la intensa mercadotecnia y explotación que está sufriendo esta obra, hasta un punto que a algunos nos llega casi a la saturación, no deja de ser una exposición que merece la pena ser vista.

Después de comer, sólo teníamos intención de visitar una exposición de fotografía, dos en realidad en un mismo lugar, hasta el momento de entrar en el Museo del Prado. Pero de camino nos pilló cerca el Museo ICO donde nos encontramos con otra exposición que nos resultó sorprendente y además muy interesante. Se trata de la exposición "Desplazamientos" de Robbins & Becher (Andrea Robbins y Max Becher).

Este matrimonio que trabajan juntos no se definen como fotógrafos, sino que utilizan las fotografía para exposner sus tesis. En este caso los desplazamientos culturales a lo largo de todo el mundo. La adopción de formas y manifestaciones culturales por determinadas poblaciones que son ajenas a sus tradiciones. Barrios en extremo oriente con la arquitectura propia de los países bajos. Alemanes que se visten y actúan periódicamente como nativos norteamericanos según la visión que transmitió Karl May, un escritor que nunca salió de su Alemania natal. La tradición de los afroamericanos como "cowboys", cuando todos tenemos la imagen del vaquero blanco y rubio. Una población de la costa oeste norteamericana que "deciden" ser bávaros, aunque no tienen ningún ancestro de esa región alemana. La arquitectura de estilo colonial alemán en Namibia cuando hace 100 años que dejó de estar administrada por Alemania, que no trató especialmente bien a sus aborígenes. Una "reproducción" de los canales de Venecia en Las Vegas... Con un estilo directo, sin artificios, exposición clara de hechos, muy estilo "escuela de Duseldorf", nos ofrecen una interesante reflexión sobre la naturaleza de las culturas y las civilizaciones humanas.

Tras esta interesante exposición, tenemos hora y media antes de dirigirnos a ver el Bosco. Nos agenciamos unas bebidas portables para aliviarnos del calor bochornoso de un Madrid medio nublado, y nos dirigimos al Real Jardín Botánico, donde suele haber todos los años un par de exposiciones de PHotoEspaña, además de la librería oficial del festival.

La primera es de Linarejos Moreno, que en copias de gran formato sobre arpillera nos ofrece una irónica mirada a los modelos botánicos del siglo XIX, maquetas articuladas de plantas y desmontables de plantas, que fotografía recordando la obra de Karl Blossfeldt en los años 20 del siglo pasado, aquella dedicada a plantas auténticas. No deja de transmitir una crítica a determinadas formas de transmitir o acceder al conocimiento, o de mirar al mundo, promovidas incluso desde las instituciones oficiales y académicas. Mucha más sustancia de lo que parece, aparte de la minuciosidad técnica de su materialización.

Y además de la interesante obra de esta fotógrafa madrileña, tenemos también la exposición "La hora inmóvil, una metafísica del Mediterráneo", del siempre interesante Bernard Plossu. Plossu es un habitual de estas páginas, puesto que es uno de mis favoritos en el mundo de la fotografía, a pesar de, o precisamente debido a la falta de espectacularidad en sus imágenes. Que sin embargo suelen venir mucho más cargadas de significado e incluso de poesía de lo que nos parece. Realizadas con sencillez, que no con simplicidad, con sus Nikkormat de los años 70 y sus ópticas de 50 mm, habitualmente en blanco y negro, con una composición mucho más cuidada de lo que parece sobre sujetos de apariencia banal, intenta captar la esencia y el alma de los lugares por los que transita. En esta ocasión los países del norte del Mediterráneo. España, Italia, Grecia, Croacia,...

Plossu es como la antitesis de muchas de las propuestas fotográficas actuales que, llenas de color y artificio, carecen de significado y se limitan a repetir "ad nauseam" las mismas propuesta y las mismas imágenes. Aquí estamos ante la observación atenta del mundo y sus detalles, intentando captar no lo que es universalmente conocido si no lo que pertenece universalmente a todos. Lo cual muchas veces está en paisajes cotidianos y aparetemente banales. A mí... me sigue gustando mucho.

Con estas exposiciones, y la subsiguiente visita a los invernaderos del botánico de la que ya os hablé hace unos días en mi Cuaderno de ruta, dimos por terminada la visita a PHotoEspaña, y nos dirigimos a la exposición del Bosco por la que hemos empezado este artículo. Que espero os haya interesado y motivado.

Camino de Zaragoza, en el tren, el atardecer. Y la imaginación de posibles proyectos fotográficos, alguno de los cuales van en la cabeza, y otros en el bolso de viaje.

Exposiciones de PHotoEspaña en el Centro de Historias - 2016

Entrada originalmente redactada para el blog de Fotógraf@s en Zaragoza.

Hace unos días ya hablábamos en estas páginas de la exposición de Chema Conesa en La Lonja de Zaragoza, que se está celebrando en el marco del festival PHotoEspaña 2016. Otras dos exposiciones vinculadas a este festival han llegado a la ciudad de Zaragoza en las últimas semanas, ambas en las salas del Centro de Historias, agradable centro cultural por donde conviene pasarse de vez en cuando, tengan relación sus actividades con la fotografía o no.

La primera de ellas es la exposición de Pat Graham, "Instrument (Instrumento)". ¿Y de qué instrumento estamos hablando? Pues básicamente de la guitarra, especialmente asociada al rock. Nos dice un texto a la entrada de la exposición, que de la misma que el fotógrafo y su cámara desarrollan una especial relación que hace que la tradicional cantinela de que "la cámara no importa que lo que importa es el fotógrafo" sea una verdad a medias, entre el músico y su instrumento, su guitarra se genera también una relación muy especial.

Así, Pat Graham (cuenta de Twitter), su página web parece fuera de servicio), fotógrafo norteamericano establecido en Londres, empezó a seguir en su adolescencia la evolución del rock and roll en la ámbito del punk, y empezó a documentar el fenómeno con su cámara fotográfica. Como consecuencia, tenemos ante nosotros un conjunto de imágenes en el que el fotógrafo intenta captar hasta que punto el alma del músico se ha fundido con los baqueteados instrumentos musicales… que tan mala vida llevan en el ámbito de los conciertos más energéticos, como nos cuentan los propios músicos en los textos que acompañan algunas de las fotografías.

Además de las fotografías, en la exposición podemos visualizar algunos vídeos así como escuchar algunas grabaciones de los músicos que poseyeron los instrumentos que aparecen en las fotografías.

Las fotografías de la exposición tienen calidad, pero quienes más van a disfrutar de la exposición son aquellos aficionados al rock, que además sientan algo del fetichismo hacia los instrumentos que el fotógrafo parece demostrar en sus imágenes. Y sé que por Fotógraf@s en Zaragoza alguno que otro hay que disfrutará de la muestra.

¿Para el resto? Pues no es una exposición de interés tan general como la que hemos mencionado al principio de Conesa. Pero siempre se puede aprender de los mejores, sea cual sea el género que estos practiquen. Y sí, hay fotos muy buenas.

Más interés general tiene la segunda de las exposiciones, aunque probablemente exige un mayor trabajo e interacción por parte del visitante para poder aprovecharla a fondo.

Daniel Blaufuks es portugués. Lisboeta. Sí, a pesar de ese apellido tan centroeuropeo. De hecho, la exposición es producida por el Museu Nacional de Arte Contemporânea do Chiado, MNAC, lugar que a pesar de mis variadas visitas a la capital portuguesa, no conozco. Para la próxima.

El título de la exposición, “Toda la memoria del mundo, parte uno” resulta enigmático. Lo primero que piensas es que habrá al menos una “parte dos”. No. De esto te enteras más tarde, o si has leído antes de entrar el díptico informativo de la exposición. La cual, es poco “habladora”. No hay textos ni pies de foto que ayuden al visitante. Nosotros hemos encontrado estimulante ir contemplándola con el fin de desentrañar el mensaje que nos propone. Lo voy a “destripar”, así que si alguien quiere jugar a lo mismo, quizá debiera dejar de leer aquí… pero da igual. Lo importante es visitarla y comprenderla.

Nos recibe con algunas fotografías de objetos. Objetos que se ven usados, viejos incluso. Aislados de cualquier contexto que nos den una pista de qué se trata. Me viene de repente a la memoria el trabajo de la japonesa Ishiuchi Miyako, de la cual tengo un libro. Una de las series de Ishiuchi se titula Hiroshima, y son fotografías muy similares, de objetos personales de las víctimas del bombardeo nuclear de la ciudad nipona.

Por lo tanto, empezamos a sospechar que no vamos a estar ante un tema alegre precisamente. La reflexión puede ser difícil… A continuación comprobamos que el grueso de la exposición son un conjunto de collages con imágenes de contenido diverso que se agrupan en murales o colecciones cuya relación tenemos que descubrir.

Los primeros nos desconciertan un poco. Parecen colecciones de fotografías extraídas de tarjetas postales, catálogos de viajes o guías turísticas. Pero entre ellas podemos ver también fotografías que hacen referencia a la Alemania nazi. Poco a poco vamos comprobando también que hay no pocas referencias que hacen referencia a Therensienstadt o Terezin. Este lugar se encuentra en la actual República Checa, y los alemanes instalaron allí un peculiar campo de concentración sobre el que la propaganda alemana difundía que se trataba de una “colonia” judía modelo, ejemplo de humanidad y bonhomía de la “raza superior” hacia la “inferior”.

No pocas de estas referencias nos dirigen a las obras literarias de W. G. Sebald, que como obra más conocida está aquella en la que se basó Hitchcock para su película Vertigo.
También encontramos referencias a otros escritores y realizadores de cine, especialmente a Alain Resnais, del cual hay imágenes de una de sus películas más emblemáticas, El año pasado en Marienbad (L’année dernière à Marienbad), de compleja trama y enorme belleza visual, y del cortometraje Toute la memoire du monde. Sí. Casi el mismo título que el de la exposición que contemplamos.
Pronto nos enteraremos que muchas de estas obras hacen referencia a los recuerdos o a la memoria, tanto la individual como la colectiva. O la memoria histórica.
Seguimos avanzando entre los murales
Nos encontramos con algunos que agrupan imágenes que se asocian a lugares de reclusión. Sean hospitales psiquiátricos antiguos, cuarteles u otros edificios de aspecto más o menos ominoso. Indudablemente asociados con la pérdida de la libertad. También observamos algunos murales que relacionamos con las manifestaciones deportivas o gimnásticas de masas a las que por los motivos que sea tan aficionados son los regímenes totalitarios. Tanto el de la Alemania nazi al que ya hemos encontrado varias referencias en la exposición, como de otras dictaduras de todo signo y lugar geográfico. En este caso sospechamos que muchas de las fotos corresponden a las dictaduras de los países del antiguo bloque soviético de la Europa oriental, además de las alemanas.

Finalmente nos encontramos con la proyección de una película, realizada por el propio Daniel Blaufuks, que dura 4 horas y 35 minutos... no la vemos entera, claro.

Con posterioridad nos enteraremos de algunos datos...

Por ejemplo que la duración de la película coincide más o menos con la duración de una visita de la Cruz Roja al campo de concentración de Therensienstadt, que sirvió a los jerarcas nazis para disimular lo que realmente hacían en otras parte de Europa con los judíos y otras minorías. También implica una crítica hacia el organismo internacional por la ineficacia de sus "inspecciones".

La película incluye tres tipos de imágenes:

Metraje filmado por el propio Blaufuks en la actual Terezin en la República Checa.

Metraje de los documentales propagandísticos que la eficiente administración alemana preparó para convencer al mundo de lo que no era.

Como vemos, en una época en la que hay abundancia de imágenes a disposición del público, especialmente en Internet, mayormente contemporáneas, pero también de épocas pasadas, el autor no confía en que sea suficiente para conservar la memoria de lo que es y que ha sido. Inspirado por algunos de los escritores y cineastas que hemos mencionado, realiza un trabajo de recuperación, ordenación y elaboración con esas imágenes para poder recuperar esa memoria. Especialmente en lo que se refiere al asesinato de judíos en Europa durante el dominio de la Alemania nazi. No lo he contado antes, pero Blaufuks debe su apellido a ser descendiente de judíos centroeuropeos que se refugiaron en su momento en Portugal huyendo las persecuciones que periódicamente se producía en en distintos puntos de Europa.

El tema principal de PHotoEspaña este año es Europa. Y de las tres exposiciones que han llegado a Zaragoza este año, la más claramente comprometida con ese tema es esta de Daniel Blaufuks, que además me ha parecido una lucida reflexión sobre una serie de conceptos que ya he comentado. Probablemente, desde el punto de vista fotográfico tal vez interese menos que otras. No hay bellas imágenes realizadas por un fotógrafo famoso mostrando sus habilidades y visión. Pero indudablemente es una instalación en la que la fotografía es un elemento fundamental a la hora de transmitir unos valores. La de la necesidad de conservar la memoria de todo lo que pasa en el mundo.

A mi es la que más me ha gustado. Nos vemos por ahí.