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Cámaras modernas, objetivos de todas las épocas y adaptadores

El pasado domingo íbamos de salida fotográfica con FOTÓGRAF@S EN ZARAGOZA (FEZ) y me llevé con mi CANON EOS 5D MK. II una tripleta de focales fijas: 20 mm, 50 mm y 100 mm macro. Una combinación bastante adecuada para paisajes y monasterios. Especialmente si no te gustan los objetivos de focal variables, los famosos zooms, voluminosos incluso con aperturas moderadas.

Entre las fotografías tomadas con el gran angular, un 21 mm f/3,5 de tamaño muy compacto están las siguientes.

Visita al monasterio viejo2014, Excursión FeZ a San Juan de la Peña, Aragón (España). carloscarreter.rs | carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.
En el bosque2014, Excursión FeZ a San Juan de la Peña, Aragón (España). carloscarreter.rs | carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.
En el bosque2014, Excursión FeZ a San Juan de la Peña, Aragón (España). carloscarreter.rs | carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.

Y me diréis ¿qué tiene de particular todo esto? Pues tiene de particular que el objetivo de 21 mm no es un objetivo CANON o algún otro objetivo moderno de marca independiente con montura EF. Se trata de un objetivo OLYMPUS ZUIKO 21/3,5, fabricado en los años 70 y que, con el adaptador correspondiente, es una solución razonable para tener un objetivo gran angular que produzca una razonable calidad de imagen, aunque no óptima, por un precio entre 6 y 8 veces inferior a focales fijas de gran calidad actuales, y con un tamaño también de varios órdenes inferior. Veamos como queda el conjunto.

El artilugio que hace posible esta combinación es un adaptador que compré en LEITAX, que con bastante facilidad se monta atornillado sobre la montura original para la cámaras OLYMPUS de enfoque manual de la serie OM. El grosor del adaptador es el justo y necesario para permitir el enfoque a infinito. Incluye un chip DANDELION, que permite comprobar en la visor de la cámara que el enfoque está conseguido en el punto deseado y, teóricamente, informar a la cámara de la focal del objetivo y de la apertura máxima. Lo del enfoque sin problema, pero no he conseguido programar el chip para que informe de la focal y la apertura correctas. Así que en los datos EXIF aparece como un 55/1,4. Como no tengo ninguna otra focal similar, ya me sirve para identificar las fotografías tomadas con este objetivo.

El gran inconveniente de esta solución es que se pierde el automatismo de diafragma y hay que medir la luz con el diafragma cerrado y enfocar con el diafragma abierto, para luego disparar a la apertura escogido. Con un gran angular como esto, este inconveniente es pequeño. Si usas la apertura máxima no tienes que complicarte la vida mucho, y si usas el diafragma más cerrado, dada la gran profundidad de campo del gran angular, puedes enfocar por zonas con la ayuda de la escala de profundidades de campo que incluye el objetivo. En general, con los 180 euros que me costó el objetivo más el añadido del adaptador, estoy contento. Como digo, una solución económica para unos resultados muy convenientes.

El uso de adaptadores para usar en equipos más modernos las ópticas más antiguas viene de largo. Uno de los casos más célebres es cuando LEICA cambió con la M3 su montura de rosca por una de bayoneta. Sin embargo, previó la existencia de adaptadores que permitieran el uso de los objetivos de rosca con las nuevas cámaras, conservando el valor de las preciadas ópticas firmadas por LEITZ. A continuación podéis ver, por ejemplo, una LEICA M2 de 1962 con el tradicional ELMAR 50/3,5 que durante décadas fue la óptica estándar con la que se suministraban las leicas.

Sin embargo, cuando salió la serie M una focal de apertura máxima f/3,5 ya no era deseada, se prefería el f/2 como óptica estándar. Así que esta combinación tiene más interés para un uso diletante del material clásico que otra cosa. Mucho más interés tiene la combinación que presento a continuación. Se trata de un VOIGTLÄNDER SNAPSHOT-SKOPAR 25/4 montado mediante un adaptador similar sobre una cámara digital LEICA M-E.

Seguro que no da la misma calidad que una de las prestigiosas ópticas de la casa alemana, pero puedo aseguraros que me da iguales o mejores resultados que cualquier combinación de grandes angulares que pueda tener con la EOS 5D MK. II, y tengo varias entre los 21 y los 28 mm. La única precaución que hay que tener es engañar a la cámara e introducir manualmente el dato de que se trata un 21 mm de Leica. Entonces corrige el viñeteo pronunciado y la desviación cromática de los laterales que es propia al uso de focales grandes angulares con sensores de tamaño 24 x 36 mm en cámaras sin espejo. A continuación veremos un ejemplo de su uso en un paseo por la calle de las Armas de Zaragoza y el Mercado Central de esta ciudad, donde se tomó la fotografía.

Estos no son los únicos ejemplos que se puede poner de uso de cámaras y adaptadores. Cuando salió el formato MICRO CUATRO TERCIOS, no tardaron en comercializarse adaptadores para el uso de las ópticas con montura Leica M sobre este nuevo sistema. Era cuestión de aprovechar estas ópticas, aunque con el inconveniente de que un LEICA ELMAR-C 90/4 produce un campo de visión similar a un 180 mm en una cámara con sensor de 24 x36 mm. Espera. Que a lo mejor esto no es un inconveniente. De hecho es algo que he comprobado en algún viaje, como por ejemplo en un periplo en barco por el lago Lemán, donde puedes llevar un teleobjetivo considerable con un tamaño muy compacto.

¿Quién dijo que los paisajes se hacen con un gran angular? Prejuicios tontos.

No son estos los únicos adaptadores que tengo. Tengo uno más, que me servirá para hablar del último aspecto del uso de estos chismes. Tengo un adaptador que me permite usar las diversas ópticas PENTAX con montura K con las cámaras MICRO CUATRO TERCIOS. Como no me imaginaba usando mucho estas combinaciones, compré un modelo barato. Este me permite montar el PENTAX SMC-M 200/4 sobre la OLYMPUS OM-D E-M5, produciendo una combinación equivalente a usar un 400/4 sobre una cámara de sensor de tamaño 24 x 36 mm. No es que sea mucho yo de usar grandes teleobjetivos pero ahí esta. El problema es que si el adaptador es barato se nota que las tolerancias de fabricación son mayores, el ajuste es peor, hay bailes, que potencialmente pueden producir deterioros de la imagen.

Además, el desbloqueador del objetivo para desmontarlo se ha roto y perdido. Se puede usar todavía, pero tengo que usar un objetivo punzante para desbloquear el objetivo.

Por lo tanto, la lección es clara. Si vas a utilizar un adaptador para usar un buen objetivo sobre una óptica moderna, no seas rancio. Compra el mejor adaptador que te puedas permitir, que ajuste bien, que no tenga tolerancias, y que no comprometa la calidad de la óptica. Con esas condiciones, y aunque tienen algunos trucos de manejo a los que hay que acostumbrarse, no suelen ser la mejor opción para fotografiar a la que salta, con gran rapidez, pueden ser muy divertidos de usar y dar una segunda vida honorable a objetivos que pensábamos que ya no tenía valor.

Pero bueno, a pesar de los defectos mencionados de este último adaptador,... juzgad vosotros si se puede usar o no.

Hasta pronto.