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Minox 35 GT-E - Una tradición de cámaras bolsilleras

Comprobé el otro día con un cierto grado de sorpresa que desde que escribo estas páginas nunca he hablado de las Minox 35. Un tipo de cámaras que me acompañaron con frecuencia por el mundo en los años 90 del siglo XX, proporcionándome bastante satisfacciones.

Minox fue un fabricante de cámaras que surge en Riga, Letonia, en el período de entreguerras, aunque bajo la iniciativa de Walter Zapp, natural del lugar pero de etnia alemana. Las cámaras que originalmente concibe Zapp van a ser unas estilizadas cámaras de formato subminiatura, que con el tiempo van a ser conocidas como "las cámaras de los espías". De pequeño tamaño, fácilmente transportable, y capaces de cubrir un folio con un fotograma. Subminiatura signfica con carácter general todo aquel formato inferior al formato "miniatura", que en los años 20 y 30 del siglo XX era el 24 x 36 mm de Leica. Es irónico que ahora se denomine a ese formato como "full frame" o "formato completo". De hecho, los negativos de aquellas Minox tenían unas dimensiones de sólo 8 x 11 mm.

Pero no son de las cámaras subminiaturas de las que voy a hablar. Hacia 1974, Minox, que se había trasladado a Alemania occidental después de la Segunda Guerra Mundial, comienza a fabricar las Minox 35 mm. Cámaras muy compactas, para película perforada de 35 mm y formato estándar de 24 x 36 mm. Cuando digo muy compactas, digo bolsilleras, con unas dimensiones similares a las de un cajetilla de tabaco de 20 cigarrillos. Os pongo una imagen de la que tengo en estos momentos y desde hace quince años.

Todas ellas tenían las siguientes características generales. Un tamaño similar, aunque con alguna diferencia en la silueta según las series, un sistema de exposición automática con prioridad al diafragma, necesita de pilas para funcionar, un objetivo retractil de 35 mm de focal y 1:2,8 de apertura máxima y... poco más, según los modelos.

Aunque con distintas variantes, las dos series principales fueron las que tenían su denominación que empezaban por M y las que empezaban por G. Las primeras tenían un objetivo denominado Color Minotar 35/2,8 y las segundas MC Minoxar 35/2,8. Tomad este dato como aproximado. No me consta diferencias sustanciales entre los objetivos. Ambos eran una fórmula de tipo Tessar, 4 lentes en 3 grupos, bastante eficaz, con obturador central. Esto hubiera permitido la sincronización del flash a todas las velocidades de obturación que llegan hasta 1/500 s, pero en la práctica no era así. Al introducir un flash en la zapata de accesorios, empujaba una palanquita y a partir de ese momento la cámara siempre elegía la velocidad de obturación de 1/60 s. Se habla de que las versiones Minoxar más nuevas tendría mejors revestimientos y ofrecerían mayor contraste. Las de la serie M, llamémosle así, podría ofrecer además de la prioridad al diafragma un programa completo, y permitían retener la exposición con una pulsación a medias del botón disparador. Esto estaba muy bien. En cualquier caso, todas tenían un botón x2, que permitían compensar la exposición en contraluces, o en cualquier otra situación en la que hubiera riesgo de subexposición. La única forma por lo demás de corregir la exposición era modificar el valor ISO de la película. Si tenías una película de 100 ISO y ajustabas 50 ISO sobreexpones un paso, si ajustas 200 ISO subexpones un paso. Una pena no disponer de un compensador de exposición, porque el fotómetro, situado junto al objetivo, es bastante preciso. Yo lo he usado con película diapositiva, que es más difícil de usar.

Se enfoca por estimación, y el objetivo dispone de una escala de profundidad de campo muy útil. Yo tuve dos. Una Minox 35 ML que adquirí en 1991 y perdí en 2001 en un viaje por Bélgica, y una GT-E que compré a continuación para sustituirla y que todavía tengo y funciona sin problemas. La primera la usé mucho. Me acompañaba a muchos sitios por no ocupar espacio en casi ningún sitio, y en los viajes, mientras la Canon EOS llevaba película diapositiva, la Minox iba con negativos en blanco y negro. Sólo hacia finales de los 90 empecé a alternarla con la Olympus mju-II, especialmente cuando había riesgo de inclemencia de tiempo. La Olympus era más resistente, la Minox permitía controlar mejor la exposición. Si te aprendías a estimar bien la distancia de enfoque, incluso la podías usar con aperturas abiertas, permitiendo enfoques y desenfoque selectivos. Cosa que con la Olympus era más complicado. Por lo demás, lo normal es usarla a f/8 y con enfoque por zonas.

Ejemplos de enfoque selectivo con la Minox.

Por supuesto, tratándose de un angular moderado y con una apertura máxima de 2,8 no podemos pretender un gran desenfoque de los fondos, pero sí un cierto aislamiento del sujeto principal.

Estas cámaras tenían, porque ya no se fabrican, otros elementos interesantes. Por ejemplo, un temporizador del disparador. Que venía bien tanto para que el fotógrafo saliese en la fotografía como para realizar exposiciones con tiempo de obturador largo, evitando trepidaciones, mientras se coloca la cámara en una superficie plana o en un trípode, para el cual lleva zócalo en su parte inferior.

Ya he hablado del botón x2, que sobreexpone un paso sobre lo calculado por la cámara. En el práctica, con los negativos en color actuales, yo lo llevo permanentemente activado. Son películas a las que sienta muy bien la sobreexposición, y de esta forma evitamos sistemáticamente la subexposición. Y una preocupación menos. Se escoge el diafragma según la estética de la fotografía buscada, se decide el punto de enfoque, se encuadra y se dispara. Puede ser muy rápido.

Con película en blanco y negro, en estas tomas en torno a la estación de ferrocarril de Zaragoza-Delicias, el botón x2 viene bien para dar suficiente luminosidad a las blancas paredes de los edificios de la estación.

A la cámara se le pueden poner filtro, pero son dedicados. No hay una rosca más o menos universal. Eso sí, el filtro cubre la célula del fotómetro, y por lo tanto este tiene en cuenta el recorte de luz ocasionado por el filtro.

Ya he mencionado el problema del flash. Existen flash de la marca dedicados, que se ajustan a las formas de la cámara. Pero a pesar de la potencialidad del obturador central, sitúan la velocidad de obturación sistemáticamente a 1/60 s, en lugar de permitir disparar incluso a 1/500 s, lo cual vendría bien para usar el flash de relleno en situaciones con abundante luz. Lo que yo hice en alguna ocasión fue comprar algún flash sencillo y pequeño, recortar la esquina de la zapata para evitar que accionase el mecanismo comentado y permitir la amplia gama de velocidades de obturación. El problema es que cuando se utiliza en situaciones de poca luz, no hay forma de limitar entonces la velocidad de obturación, y te disparaba el flash con velocidades de obturación muy lentas. Si no estaba fija la cámara o el sujeto fotografiado, se producía problemas de trepidación o dobles exposiciones (por la iluminación del flash y de la luz ambiente).

La perspectiva que ofrece el objetivo de 35 mm es muy polivalente y favorita de muchos fotógrafos de reportaje.

En los años 90, Minox, que tiene su sede en Wetzlar, como Leica en su origen y en la actualidad, estuvo participada accionarialmente por esta. Cuando llegó el auge de la fotografía digital, su ya marginal nicho de ventas se estrechó más todavía, y abandonó todas sus líneas de cámaras de fotografía para película, tanto estándar de 35 mm como las míticas subminiaturas. Y se empezaron a vender cámaras digitales que eran réplicas en miniaturas de míticas cámaras para película con la marca Minox. Tonterías, más en el terreno de la anécdota que de la fotografía seria.

Sigue fabricando binoculares y telescopio para el naturalista, así como ópticas para armas de caza. Pero está muy lejos de los productos míticos que hicieron de esta marca, primero letona y después alemana, una marca famosa en el mundo de la fotografía. De las Minox 35 se decía que eran la Leica de los pobres. No eran baratas realmente, pero con su buena óptica de 35 mm, muy adaptada al reportaje, tenían un campo de utilización que se aproximaba teóricamente al de las telemétricas del punto rojo con sus objetivos de 35 mm. Y son extraordinariamente discretas y en la práctica totalmente silenciosas. Yo he disfrutado mucho usándolas.

Aunque nunca le perdonaré a la Minox 35 ML que me acompañó por toda Europa durante 10 años, que decidiese quedarse en el tren que nos llevó desde Lieja a Lovaina, mientras yo me bajaba a visitar la bella ciudad flamenca... Pero que chasco cuando eché la mano al bolsillo y la Minox no estaba allí. Nunca llegó a la oficina de objetos perdidos de los ferrocarriles belgas. Alguien la encontró en el trayecto que le quedaba al tren entre Lovaina y Ostende, y decidió quedarse con ella. No sé si le sacaría provecho. Tenía mucho carácter y si no la entendías y la tratabas con cariño... a veces se revelaba.

Los revestimientos del Minotar/Minoxar no estaban mal, pero no siempre pueden evitar pérdidas de contraste en contraluces o con el sol en el encuadre.