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Eastman Double-X - esta vez con objetivos normales y también forzada un paso

Comentaba hace unas semanas sobre la película Eastman Double-X a propósito de la quedada peliculera al pueblo viejo de Rodén. También comentaba el hecho de que, al haber elegido para ese día unos objetivos un poco particulares, que me iban a dar de todo menos una prueba más o menos "objetiva" de cómo iba la película, íbamos a tener que dedicar un tiempo más a conocernos mutuamente. Bueno, pues ya tengo algo más que decir. Tanto a su sensibilidad nominal de 200 ISO, como forzada un paso, con un índice de exposición de 400.

Decir que hay diversos reempaquetadores de esta película cinematográfica para uso en cámaras fotográficas y que algunos la proponen con una sensibilidad nominal de 250 ISO. Poca diferencia es, pero es.

Una parte del grupo que fuimos a Rodén, el día que quedamos para revelar los carretes.

Vamos a recordar las características de la película por si alguno no había oído hablar de ella y se ha sorprendido al ver el adjetivo "cinematográfica".

En origen, la Eastman Double-X Negative Film 5222 es la película que propone Kodak para el rodaje cinematográfico en blanco y negro, en formato de 35 mm con doble perforación. Como Eastman Double-X Negative Film 7222 existe la misma emulsión pero para formato de 16 mm. Kodak anuncia en sus especificaciones técnicas para esta película una sensibilidad de 250 ISO con luz de día y de 200 ISO con luz de tungsteno. Aunque hoy en día la mayor parte de las películas son pancromáticas y su sensibilidad espectral se extiendes desde el azul hasta el rojo, siempre son algo más limitadas en las longitudes de onda más largas del espectro visible, que son más abundantes en la luz artificial de tonos cálidos de los filamentos de tungsteno, y por ello la película es algo menos sensible en esas circunstancias. De ahí la pequeña diferencia. Es algo que debemos tener en cuenta para la mayor parte de las películas en blanco y negro, salvo para aquellas que tienen una sensibilidad extendida hacia el rojo e incluso el infrarrojo, como la Rollei Superpan 200 Pro que también estuve probando hace unas semanas.

La luz artificial de los escaparates puede ser por ejemplo un lugar donde predomine la luz artificial. Fijaos cómo los negros me han quedado un tanto bloqueados.

Para su uso cinematográfico habitual, Kodak propone usar el revelador D-96, pero la película se puede revelar con cualquier revelador habitual para blanco y negro convencional. Yo utilizo mi habitual y fiel Kodak HC-110, que cunde un montón, dura mucho una vez abierto y da resultados bastante más que aceptables. Además, puedes jugar con la concentración del revelador para revelados más o menos compensadores.

Un domingo, con luz un poco modorra por el nublado que dominaba la ciudad de Zaragoza, expuse un carrete a la sensibilidad nominal propuesta por el reempaquetador de la película para uso fotográfico, que como ya he dicho es 200 ISO. Usé una cámara bastante precisa en la medición de la luz como es la Canon EOS 100, y un objetivo ligero pero bastante nítido a todas las aperturas y especialmente las medias, como es el Canon EF 40/2,8 STM.

Esperaba, por lo que había leído sobre la película, algo más de contraste en los negativos. Pero la verdad es que quedaron un poco planos, y he tenido que ajustar bien los niveles tras el digitalizado de los mismos para obtener unas fotografías con un mínimo de chicha.

Es frecuente oír en los fines de semana de finales del invierno y principios de la primavera a los tambores y bombos de las cofradías ensayar para la Semana Santa. Pero nunca me había encontrado por la calle a los costaleros que llevan los pasos haciendo también sus entrenamientos.

Por otro lado, me sorprende comprobar, esto sí que lo había leído en algún otro sitio, que la película tiene un grano más evidente de lo que uno podría esperar para la sensibilidad nominal que tiene. He usado películas con sensibilidades de 400 ISO que aparentaban menos grano que la Double-X.

Unos días más tarde, cogí otro carrete y lo cargué en la Leica M2 calzada con el Carl Zeiss Biogon-C 35/2,8. Una óptica todavía más nítida que la anterior de Canon. Eso sí, la cámara no tiene fotómetro y la exposición hay que estimarla o medirla con un fotómetro de mano o similar. Por ejemplo, con el teléfono móvil y una aplicación dedicada a tal efecto.

La estuve exponiendo a un índice de exposición de 400, para luego forzarla un paso aumentando el tiempo de revelado con HC-110.

Las circunstancias de luz fueron las de la caída de la tarde, con tiempo despejado. Luz un poquito más cálida que durante el día, pero con dominante muy azul en las sombras.

Lo cierto es que no sé si es que estuve poco inspirado o qué me paso, pero la mitad de los negativos me quedaron excesivamente subexpuestos, sin que pareciera que el revelado prolongado hubiera hecho gran cosa. Así que probablemente me equivoqué en muchos de ellos subexponiendo más de la cuenta.

La nitidez de la película se mantenía muy alta, ya digo que el pequeño Biogon de Zeiss es también un objetivo muy nítido, y en los fotogramas con una densidad correcta, aunque las sombras pudieran estar un poco bloqueadas por la subexposición sistemática de al menos un paso, el grano no estaba tan presente como imaginaba viendo los resultados a la sensibilidad nominal.

Dado que el contraste era mucho más rico en estos negativos forzados, quiero pensar que el grano algo excesivo en los expuestos a la sensibilidad nominal de 200 ISO se originó en los ajustes del contraste tras digitalizar los negativos. Que el día que expuse ese carrete la luz era tan modorra que las escenas tenían per se poco contraste, y que aunque la exposición fuera correcta a un índice de exposición de 200, igual les hubiera venido bien un aumento en el tiempo de revelado para aumentar el contraste.

Decir que los negativos de ambos carretes los digitalicé con la Olympus OM-D E-M5 y el Panasonic Leica Macro-Elmarit 45/2,8 ASPH.

Y si he de resumir la experiencia, aunque aun me quedan un par de carretes que aprovecharé, he de decir que no me acaba de convencer esta película como una opción a las habituales ya conocidas. Pero de todo hay que probar.

Cierro con uno de los negativos francamente subexpuestos... que todavía no entiendo cómo pude equivocarme con unas condiciones como la que había. ¿En qué estaría yo pensando?

Excursión a Rodén con película tradicional - entre la Double-X y un objetivo "soft focus"

Una nueva reunión, con excursión a Rodén, a pocos kilómetros de la ciudad de Zaragoza, del modesto pero animado grupo de aficionados a la fotografía con película tradicional que pulularmos por la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ) y por el grupo menos organizado formalmente Fotógrafos en Zaragoza (FeZ). Varias caras conocidas ya de otras quedadas similares y alguna cara nueva que esperamos que se anime y se enganche a este "vicio" fotoquímico.

Pocos días antes de la excursión, yo había recibido un paquete con cinco carretes de Eastman Double-X, una película de Kodak que no había probado nunca. Esta película con una sensibilidad nominal de 250 ISO, aunque suele venir etiquetada como 200 ISO, estaría a caballo entre la ya desaparecida Plus-X, de 125 ISO y la popular Tri-X, de 400 ISO en la actualidad. La peculiaridad de esta pelíucla en blanco y negro, es que no se ha comercializado por Kodak como película fotográfica sino como película cinematográfica. Y si está disponible para fotografía fija es gracias a que algunos emprendedores compran los rollos de película cinematográfica y la corta y la adaptan para su utilización con carretes tradicionales de 35 mm en cámaras fotográficas. Como digo, la película tiene una sensibilidad nominal de 250 ISO, aunque suele venir como 200 ISO. En las especificaciones técnicas de Kodak (PDF) nos da una sensibilidad de 250 ISO con luz de día, mientras que recomienda un índice de exposición (IE) de 200 con luz de tungsteno. Por supuesto, con los reveladores adecuados y ajustando las temperaturas o los tiempos de revelado se puede utilizar con otros índices de exposición con buenos resultados. Y de hecho, los directores de cinematografía la usan así. Si veis una película en el cine rodada en blanco y negro con película tradicional, muy posiblemente esté rodada con este tipo de película. Lo que quiere decir, porque así funciona el mundo del cine, que es una película con amplia latitud de exposición y amplia gradación tonal, de modo que se adapte a una variedad de condiciones de iluminación, más o menos contrastadas, según las decisiones del director de fotografía. Frente a las películas cinematográficas en color, tiene la ventaja de que no lleva la capa antihalo que hay que eliminar en estas para poder ser usadas y reveladas en los procesos de revelado convencionales en fotografía fija. La Double-X se puede usar tal cual, recortada para adaptarse a los carretes habituales de formato 135, y revelada en los reveladores convencionales de fotografía en blanco y negro.

Existe también en película de doble perforación de 16mm. Pero esta no es aprovechable, que yo sepa en ninguna cámara fotográfica actual. No existe en ningún formato aprovechable en formato medio... una pena.

A Rodén me lleve la Pentax MX, que es una cámara muy fiable para usar y probar películas en blanco y negro. Peor en cuanto a objetivos, tomé una serie de decisiones que hacen que antes de dar mi opinión definitiva sobre la película, tenga que exponer algún otros carrete en condiciones "más normales". Me explico.

Como una nueva adquisición al grupo de "peliculeros" nos anunció que se vendría con una Zenit E de su padre, tuve la ocurrencia de colocar como objetivo "normal" en la MX el Industar 50/3,5 de montura M42, objetivo también soviético, con el adaptador correspondiente. Y como las circunstancias de luz lo permitían, le puse un filtro amarillo intenso que tengo para este objetivo. Pero me pasaron dos cosas. La primera es que el filtro no es nada del otro mundo y me causa reflejos de luz indeseados que degradan la imagen. La segunda es que por primera vez me fie de la escala de profundidades de campo del objetivo y enfoqué por zonas. Había abundante luz, y es un objetivo que es mejor usar a diafragmas de f/5,6 a f/11 que más abiertos. Así que en los paisajes, cerré a f/11 y enfoque siguiendo las indicaciones de la escala de profundidad de campo a la hiperfocal. No funcionó bien. La escala no está bien calibrada, y las distancias lejanas no salen suficientemente bien enfocadas. Sin embargo, algunas fotografías tomadas en sombra con difragmas de f/5,6 y con un enfoque cuidadoso a través del visor han salido bien.

El otro "problema", que no es ningún problema, es que decidí llevarme el SMC Pentax Soft 85/2,2, un objetivo que ya os he presentado en otras ocasiones, que no tiene corregida la aberración esférica, ofreciendo un aspecto desvanecido, neblinoso, etéreo a las fotografías, que pierden nitidez. Por lo tanto, tampoco es la mejor opción para evaluar la película, aunque sí para obtener efectos creativos y divertirse haciendo fotografías. Lo que si me permitió es comprobar que, dado que su apertura mínima es f/5,6 y la luz disponible era muy alta, la Double X se traga la sobrexposición sin mayores problemas.

El revelado lo hice con mi habitual HC-110 a dilución B (1:32), lo que da un tiempo de revelado para su sensibilidad nominal de 200 ISO de 5 minutos. Un poco escaso, pero que no me ha producido ningún problema. Para ir con más margen, quizá una dilución E (1:48) que supondría un tiempo de revelado de 7,5 minutos implicaría más margen de maniobra ante pequeños errores en tiempo de revelado. O la dilución H (1:64), que nos llevaría a los 10 minutos. Bueno, el caso es que no tuve ningún problema, y a pesar que había una diversidad de situaciones de exposición, todos los negativos tenían buena y abundante exposición. Cierto que ninguno estaba subexpuesto. La mayoría estaban correctamente expuestos o sobrexpuestos uno o dos pasos. Intencionalmente. Los digitalicé usando la Olympus OM-D E-M5 con el Panasonic Leica Macro-Elmarit 45/2,8, lo que me proporciona archivos con una resolución espacial de 14 megapíxeles. Más que de sobras, dado que las características de los objetivos empleados hacen que dude de que sean capaces de aprovechar tanta información.

La excursión estuvo bien. Lo pasamos bien, hicimos fotos, hablamos de fotografía, y confirmamos que la fotografía con cámara para película tradicional es muy divertida y creativa. Evidentemente, no voy a dar una opinión definitiva de lo que opino de esta película. En cuanto pueda, cargaré un carrete en una cámara con un objetivo competente y la utilizaré con el máximo cuidado. Pero tengo la sensación de que no está mal, aunque no me aporta nada de especial que justifique el coste de la misma, algo superior a otros productos directamente comercializados para la fotografía fija. Pero bueno, me quedan cuatro carretes. Y ya os iré contando.

También use la Agfa Jgestar 8.8 con un carrete de Kodak Portra 400, pero esos fotogramas tardaré unos días en poder enseñarlos.

Quedada "analógica" en El Gran Capitán y Cartuja de Aula Dei - En blanco y negro

El buen sabor que dejó el Encuentro "Analógico" entre socios de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ) y participantes en el grupo Fotógraf@s en Zaragoza (FeZ) hace unos meses hizo que con frecuencia comentáramos la posibilidad de repetir estos encuentros de modo más frecuente. Y después de diversos contactos más o menos informales surgió la iniciativa de realizar una quedada "analógica" el sábado 19 de noviembre de 2016. Mantengo la palabra "analógica/o" entre comillas porque como ya he comentado en alguna ocasión no estoy de acuerdo con esta forma de designar a la fotografía con película tradicional basada en los haluros de plata. Fotografía fotoquímica me ha parecido siempre un término más adecuado para lo que no es captura electrónica, llamada también digital. Pero como intentar luchar contra "todo el mundo" es una guerra perdida, lo dejaremos en quedada "analógica".

El destino principal de la quedada iba a ser la Cartuja de Aula Dei, a pocos kilómetros de la ciudad de Zaragoza. Un destino complejo para fotografiar con película tradicional, ya que exteriores e interiores cuentan con condiciones de luz muy diversas. Desde un día de sol radiante a las puertas del monasterio cartujo, hasta la penumbra de la iglesia y los claustros del mismo. A continuación el equipo que me llevé al encuentro.

Las tres cámaras que llevé a la quedada. Como principales, la Plaubel Makina 67 y la Leica M2, esta con focales Zeiss Biogon-C 35/2,8, Zeiss Planar 50/2 y Leitz Elmar-C 90/4. Para un uso casual, la pequeña Olympus Pen EE3, de la que no tengo disponible todavía ninguna fotografía. Hice pocas con esta cámara.

Como el acuerdo con los gestores de las visitas a la cartuja es que nos apuntaríamos a la visita de las 12 del mediodía, decidimos pasar la primera parte de la mañana en los alrededores del campo deportivo de El Gran Capitán en Montañana, donde podían surgir variadas posibilidades fotográficas; fotografía deportiva, paisaje, fotografía de entorno industrial,... Para esa primera parte del encuentro decidí utilizar mi reciente adquisición, la Plaubel Makina 67. Utilicé dos carretes de 120, un Kodak Ektar 100 expuesto a su sensibilidad nominal y un Kodak Portra 400, expuesto a IE 100-200, con el fin de aumentar la saturación de la imagen y reducir el grano. No he recibido todavía el revelado de estos carretes. Lo dejaré para otro día.

Una vez en la Cartuja de Aula Dei utilicé dos equipos. En primer lugar, en la Makina 67 cargué un carrete de 120 de Kodak Tri-X 400 para fotografías de exterior.

En las fotografías resultantes observé dos cosas. Una ya la había constado en los carretes que había expuesto hasta ahora con ella. La cantidad de información que proporciona el negativo de 69 x 55 mm, a poco que la exposición del mismo esté cuidada, hace que el manejo de estos fotogramas sea comodísimo y muy agradable. Con el fin de ensayar nuevas cosas, decidí que a los negativos en blanco y negro de esta quedada iba a aplicar el revelado desatendido con revelador Kodak HC-110. Ahora voy un poco con el detalle técnico del mismo.

En el caso del carrete expuesto con la Makina 67, para el que usé un índice de exposición de 250 en lugar de su nativo 400, lo que da negativos algo más densos, usé el revelador muy diluido, 1:160, en revelado desatendido, es decir, sin agitación o con una agitación mínima, durante una hora. El resultado fue bastante bueno. Dando el tamaño del negativo y la ligera sobrexposición de 2/3 de punto, el grano no es muy aparente, la gradación tonal muy buena gracias al efecto compensador. El detalle en los sujetos fotografiados bastante bueno, salvo porque...

Efectivamente, observaréis que en algunos fotogramas se observan luces parásitas, que en carretes anteriores achaqué a la utilización de filtros y demás, y que ahora empiezo a considerar si la cámara, a pesar de su impecable aspecto exterior e interior, podría tener alguna "fuga" de luz en el fuelle del objetivo retractil. No pasa siempre. Cuando no pasa, las fotos quedan impecables, muy nítidas. Pero a veces pasa y me hace pensar el llevarla a un servicio técnio a hacerle un chequeo. Es el problema de las cámaras clásicas compradas de segunda mano. Que siempre pueden tener algún problema de fatiga de materiales inaparente que aparece cuando se las empieza a usar con cierta asiduidad.

Además, el parasol que me he buscado es un poquito largo para la focal del objetivo, y viñetea algo. A ver como vienen las fotografías en color.

Para la visita al interior de la cartuja, opté por la ligera Leica M2. En principio con el razonablemente luminoso Zeiss Planar 50/2, y también con película Kodak Tri-X 400 pero expuesta a un índice de exposición de 1600. Dos pasos de subexposición a compensar en la medida de lo posible en el revelado.

También en este caso utilicé el revelado desatendido con Kodak HC-110, pero con alguna diferencia. Dado que había que compensar en la medida de los posible esos dos pasos de subexposición, decidí diluir solo has 1:100, con el fin de dar un poco más de intensidad al revelado, manteniendo el espíritu del revelado compensador del revelado desatendido ("stand development" en inglés). Dada la escasez de luz en algunas estancias del interior del monasterio, la velocidad de obturación usada en ocasiones fue un poco baja, dando lugar a algún negativo, no muchos, con falta de nitidez debido a trepidación. Pero la ausencia de espejo en movimiento en la Leica hace que se puedan usar velocidades de obturación más largas.

El resultado ha sido razonablemente bueno. Así como los negativos de la Makina 67 han sido digitalizados con el Epson Perfection Photo V600 a una resolución de 1800 pixeles por pulgada, para un tamaño de imagen de en torno a 20 megapixeles, los negativos de la Leica M2 han sido digitalizados usando la cámara Panasonic Lumix GM5 con el objetivo Panasonic Leica DG-Macro Elamrit 45/2,8 ASPH OIS. Una vez recortado lo que sobra por el hecho de que el formato del sensor y el de los negativos no es homólogo, te quedas con unos archivos de un tamaño entre 10 y 12 megapixeles. La digitalización en el V600 en esas condiciones óptimas de 1800 pixeles por pulgada, daría solo 4 megapíxeles, aproximadamente.

En un momento dado, utilicé también el objetivo Zeiss Biogon-C 35/2,8, un paso menos luminoso, pero que también se puede usar a una velocidad de obturación más lenta, con el fin de aumentar el ángulo de toma en los interiores del monasterio. Siempre me sorprende cómo un diseño tan antiguo como el de este Biogon, con los vidrios modernos que aplica Cosina, el fabricante, por indicación de Carl Zeiss, el diseñador y propietario de la marca, proporciona unos resultados tan buenos.

Por último, antes de finalizar la visita al interior del monasterio, aún me atreví a usar el teleobjetivo de Leica, el Elmar-C 90/4, simpático objetivo diseñado como compañero de la Leica CL, y cuya utilización es delicada en interiores por la limitada apertura máxima y porque hay que usar una velocidad de obturación más elevada. Osé usarlo a una velocidad de obturación de 1/60 s, y obtuve algún fotograma curioso, mejor de lo que esperaba. Con un poco de entrenamiento supongo que el porcentaje de fotos aceptables aumentaría.

De momento, nada más. A la salida del monasterio, con el carrete de Tri-X de la Leica M2 agotado, le puse un carrete en color de Portra 400 que terminé de exponer al día siguiente. Tampoco lo he recibido todavía porque ha viajado a Carmencita Film Lab con los de medio formato. Ya os contaré cuando tenga los resultados.

Nada más de momento.

Unas vistas con la Agfa Billy Jgetar 8.8 y un carrete de Ilford XP2 Super

Este sábado por la mañana amaneció nublado. Incluso de madrugada debieron de caer algunas gotas sobre Zaragoza. El caso es que, aunque las nubes se abrieron poco a poco, tuvimos una mañana de luz suave, difusa. Una buena ocasión para salir con alguna cámara de fotos, frente a la mayoría de los días de verano en los que la luz es excesivamente dura, contrastada, con colores poco saturados.

De todas formas, hacía un tiempo que le estaba dando vueltas a sacar de nuevo a pasar mi cámara más antigua. La Agfa Billy Jgetar 8.8, fabricada en algún momento entre 1928 y 1931. Recordemos algunas de las características de la cámara.

Cámara de formato medio para pelícla tradicional en carrete de tipo 120, y fotogramas de aproximadamente 6 x 9 cm. 8 fotogramas por carrete.

Tres posiciones de diafragma entre f/8.8 y f/18.

Tres velocidades de obturación: 1/25, 1/50 y 1/100 s.

Dos posiciones de enfoque: Nah (cerca, 2 - 5 metros) y Fern (lejos, aproximadamente en la hiperfocal).

Un objetivo ANASTIGMAT-JGESTAR que sólo tiene 3 elementos, los cuales carecen de revestimientos de ninguna clase. Esto produce un rendimiento flojo en las esquinas y un contraste muy bajo en la imagen.

Después de repasar el stock de película presente en mi frigorífico, que necesita un cierto nivel de reabastecimiento, decidí usar una película para un uso que no le es propio. Cogí un carrete de Ilford XP2 Super. Esta es una película en blanco y negro pero de tipo cromogénico. Es decir, pensada para ser revelada en procesado C41, como la habitual pelicula cromogénica en color. No obstante, tomé una serie de decisiones personales, con la confianza de que el resultado sería bueno.

Utilizaría un índice de exposición de 200, en lugar de su sensibilidad nominal de ISO 400.

La revelaría en una solución B de HC110 de 1+31 (o 1:32), durante 5,5 minutos que es la duración recomendada para un índice de exposición de 400. Lo que buscaba era asegurar unas sombras bien expuestas con el IE 200, pero aumentar el contraste de los negativos utilizando el tiempo de revelado superior al necesario. De esta forma, compensaría de alguna forma el contraste limitado del objetivo. Por lo menos, el contraste general. El microcontraste de la imagen es más difícil de levantar de esta forma.

No era mi intención en ningún momento perder el aspecto propio de una fotografía realizada con una cámara que tiene casi 90 años. Tras el revelado confirmé que los negativos, salvo uno, el del grafiti que habéis podido ver antes que estaba muy transparente, tenían una densidad adecuada. El contraste seguía siendo bajo, pero con un pequeño ajuste, sin forzar la máquina, en el programa de escaneado, se extendía desde sombras densas pero con detalle hasta luces no empastadas. Por cierto, la fotografía del grafiti está un poco blanda de enfoque, probablemente porque tendría que haber ajustado la posición "nah" (cerca) en lugar de la posición "fern" (lejos), a la que están hechas el resto de las fotos.

Una vez digitalizados los negativos, tienen muy pequeños ajustes de luminosidad y contraste en Lightroom para darles un aspecto más homogéneo a la serie, y se han limpiado las impurezas en Affinity Photo. Pero he buscado conservar el rendimiento original de la cámara. El procesado global se ha realizado con más calma y atención al detalle que en los primeros carretes que hice con esta cámara.

Salvo la primera de las fotografías que os presento, que estaba muy inclinada, por lo que la enderecé en Lightroom y luego le apliqué el borde negro en Snapseed para Mac OS X, todas las demás están sin reencuadrar, y con los bordes negros originales de la película al escanearla. Se nota los que son originales por una indentación negra en las esquina superior izquierda de cada fotografía.

Como era previsible, el aspecto general de las fotografías es muy suave. Aunque agradable. Se acomoda muy bien a las condiciones de luz en las que se hicieron las fotografías. El detalle en el centro del fotograma es razonable, a lo que ayuda el gran tamaño del fotograma original. Estamos hablando que con una resolución de escaneo muy moderada, 1800 píxeles por pulgada, he obtenido ficheros que superan los 25 megapíxeles. Aunque el rendimiento del conjunto es bajo, grandes tamaños de fotogramas conllevan gran cantidad de información que supera esta desventaja. Las esquinas de los fotogramas, de todos modos y como era previsible, flojean mucho.

También el grano de la película está muy contenido. La XP2 Plus a un IE 200 y con su revelado C41 tiene un grano muy fino. Pero con un revelado convencional en blanco y negro y más largo de lo que a lo mejor necesita para conseguir más contraste, lo normal es que el grano se haga más presente... Pues bien... no ha supuesto ningún problema ni ninguna molestia.

Balance general,... bueno. Estamos ante una cámara de hace casi 90 años como ya he dicho. Pero desde luego, el conjunto de decisiones que he tomado para usarla han sido adecuadas. Y el paseo, y sus resultados fotográficos, sin ser obras de arte, disfrutables. Espero que esta experiencia le sirva a alguien de guía en el caso de que se quiera aventurar en la azarosa experiencia del uso de cámaras clásicas o antiguas. Único defecto no deseado, en el último de los fotogramas que so presento, podréis ver una filtración de luz en el lado derecho de la fotografía.