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Ciertos paisajes urbanos en formato medio - Hasselblad 500CM + Distagon 50/4 C T* + Fujifilm Neopan 100 Acros II

No voy a perder mucho tiempo comentando este rollo de Fujifilm Neopan 100 Acros II, ligeramente caducada, en septiembre de 2021, lo cual tiene poca importancia al haber estado guardada en el frigorífico a 4 ºC desde que la recibí. Hice a finales del año pasado un pedido de esta película, mi preferida en ese ámbito de sensibilidad, entre ISO 80 y 125, tanto en 35 mm como en formato 120. Pero luego ha resultado que he usado menos de la que pensaba. Es cierto que tampoco lo hubierais visto, porque estaba destinada a retratos de personas de mi entorno que usualmente prefieren no aparecer en internet. De hecho, en los primeros días de diciembre de 2021 expuse cuatro rollos de Acros II, de los que hablaré de dos de ellos, con dos cámaras distintas de formato medio.

Este que os comento hoy, lo expuse en los días festivos del puente de la "Inmaculada Constitución". Y fue un día en que consideramos oportuno hacer una sesión de retrato, por la luz con la que amaneció, algo casi improvisado, con dos rollos de la misma película. Lo que pasa es que entre retrato y retrato en distintas localizaciones en la zona entre el parque de la Granja y el azud del río Ebro en Zaragoza. Llevé dos objetivos, el angular Carl Zeiss Distagon 50 mm f4 C T* para los paisajes urbanos, y el teleobjetivo corto Carl Zeiss Sonnar 150 mm f4 C T* para los retratos. Las fotos que vemos hoy son del objetivo angular. Por supuesto, estamos hablando de objetivos para la Hasselblad 500CM.

En cuanto a la película, tengo poco que decir en su forma de exponerla y revelarla. Hace ya un tiempo que tengo estandarizado el manejo de la Acros II, tanto en su revelado normal como en el revelado desatendido que es adecuado para controlar los contrastes. Expuesta a un índice de exposición 80, revelada en Kodak HC-110 dilución 1+119, durante 60 minutos con mínima agitación. Este tipo de revelado, llamado desatendido, me gusta para las películas de baja sensibilidad, para controlar los contrastes, por ser un revelado compensador. Digitalizada con la Panasonic Lumix G100. Si no fuera por la gran diferencia de precio, usaría siempre esta película y arrinconaría la Ilford FP4 Plus 125.

Poco más hay que decir. La gradación de tonos de la Acros II es estupenda para trabajar con ella. El grano es muy fino, indetectable prácticamente a partir de negativos de 56 x 56 mm, y con los objetivos Carl Zeiss, incluso si no son de las últimas generaciones de los fabricados para el sistema Hasselblad V, la nitidez está asegurada en todo el campo, a poco que seas cuidadoso al enfocar y cierres el objetivo un par de pasos sobre la apertura máxima. Sin querer decir que las aperturas mayores no sean perfectamente aprovechables. No hay mucho más que contar. Felices fiestas.

Recordando días soleados de principios de noviembre - Olympus Pen F con Kodak Portra 400

Estamos en el noveno día consecutivo de nieblas en Zaragoza. Nos dice que el jueves pueden levantar. Lo cual probablemente quiere decir que el fin de semana de Navidad puede estar con tiempo revuelto. Es lo que tiene el invierno en "el Charco". Si el tiempo está calmado, nieblas; si se revuelve, cierzo. En cualquier caso, cualquier escusa es buena para intentar ver el sol. Aunque sea en fotos de semanas atrás.

En la primera quincena de septiembre, llevé en la mochila ciudadana la Olympus Pen F con su 38 mm f1,8 y un rollo de Kodak Portra 400. Así como la modesta y sencilla Olympus Pen EE3 la he utilizado con cierta frecuencia con película negativa en color, la Pen F, desde que la tengo, la he usado fundamentalmente con película en blanco y negro. Así que quise cambiar un poco la tendencia.

De los rollos de negativos en color que hice en noviembre, decidí priorizar el hablaros de los rollos expuestos con la Hasselblad, con Kodak Ektar 100 o con Kodak Portra 400, en lugar de seguir el orden cronológico. Porque el de la Olympus Pen F lo hice antes que los de la Hasselblad. Pero hasta cierto punto me arrepiento. Porque me producido un cierto bajón. Lógico, esperable... pero que no me apetecía. Ahora me explico.

La Olympus Pen F, como ya he comentado en otras ocasiones, es una cámara bonita, bien construida, agradable de usar, muy llevadera a todas partes, pero que como muchos sabréis, si seguís estas páginas, produce negativos subminiatura sobre película de 35 mm biperforada. Aproximadamente la mitad de los habituales. En lugar de unas dimensiones de 24 x 36 mm, tenemos negativos de 24 x 17 mm. Y por buena que sea la película, y la Kodak Portra 400 lo es, y por buena que sea la óptica, los Zuiko de Olympus lo son, dada su época de diseño y construcción, la calidad de imagen entre un negativo de formato medio de 56 x 56 mm con estos pequeños negativos subminiatura... no tiene color, paradójicamente hablando.

Sí. Estamos hablando de una superficie de película aprovechable 7,7 veces mayor en favor de los negativos de la Hasselblad. Es aquí donde te das cuenta de que, ande o no ande,... burra grande. Cierto es que eso conlleva otros sacrificios. Por ejemplo, en dolores de cuello o espalda al acarrear el material en la mochila o en la bolsa. En fin. Si no tuviera tan presentes las recientes fotografías realizadas con la cámara sueca, estaría encantado con los paisajes urbanos realizado con la cámara japonesa. Y además, es divertido usarla. Dicho queda.

El paisaje urbano a orillas del Ebro en color (2) - Hasselblad 500CM + Kodak Portra 400

Hace un par de días comenzaba una miniserie de dos entradas relacionadas entre. Sabréis que en las últimas semanas he dedicado varios artículos a rollos de película que han sido utilizados en todo o en parte para realizar paisajes urbanos a orillas de un determinado tramo del río Ebro a su paso por Zaragoza. Cuando terminé de recorrer el mencionado tramo del río, durante el cual usé la Hasselblad 500CM con un rollo de Kodak Ektar 100 y el objetivo Zeiss Sonnar 150 mm f4 C T*, seguí caminando por otro tramo del río Ebro, más concurrido por los paseantes.

En esa tare de sábado de noviembre por la tarde, antes de la puesta del sol, puesto que no había cogido un trípode, la combinación de una película con una sensibilidad nominal ISO 100 y un objetivo con una luminosidad máxima f4 empezaba a ser compleja de usar. Aunque las condiciones de luz eran mejores cualitativamente, el avance de la tarde contribuía a que la intensidad de esa luz fuera menor. Y por ello, el rollo de reserva que había previsto era una Kodak Portra 400, con dos pasos extra de sensibilidad, y cambié el 150/4 por un Zeiss Planar 80 mm f2,8 CF T*, una focal estándar para el formato medio cuadrado, con otro paso extra de luminosidad, si sentía la necesidad de usarla.

Hablaré del segundo de los rollos, esta Portra 400, una película favorita por muchos fotógrafos, especialmente los que se dedican al retrato y al reportaje social (bodas, bautizos, comuniones,...), por la naturalidad de sus tonos, no excesivamente saturados, su gran latitud de exposición, el buen rendimiento que ofrece para los tonos de piel, pero que para muchos también conviene al paisaje urbano, o a un paisaje que combina medio natural con arquitectura o estructuras urbanas, otorgando a este un carácter menos agresivo que películas más saturadas. Son muchos los fotógrafos que usan un índice de exposición IE 200, sobreexponiendo la película, para tonos todavía menos saturados y más matizados, y para disminuir el grano de la película.

En esta segunda parte del paseo fue la película que usé. Prácticamente dejé fija en la cámara una velocidad de obturación de 1/125 segundo, que permiten fotografiar a mano alzada con comodidad con el 80 mm, aunque en un par de fotogramas descendí a 1/60 segundo. En cuanto a las aperturas intenté mantenerme en el f8 - f11, pero conforme pasó el tiempo tuve que descender con frecuencia al f5,6, lo cual comprometió la profundidad de campo de la toma. Y creo que en alguna ocasión no tomé la mejor decisión a la hora de seleccionar el punto de enfoque.

El cambio de focal, de un teleobjetivo corto a una focal estándar, hizo que la naturaleza de los sujetos que fotografié en esta segunda parte del paseo cambiase. Busqué más escenas que sujetos concretos e individualizados. Hay fotógrafos que optar por llevar una variedad de opciones en su mochila, para seleccionar la óptica deseada para lo que quieren hacer. Pero a mí me gusta adaptarme a las constricciones de una determinada pieza de equipo, puesto que te obliga a pensar más sobre la toma, y eventualmente ser más creativo o tomar decisiones más conscientes sobre la misma. Los resultados resultaron buenos, salvo alguna toma con un enfoque discutible, no por error técnico, sino por una decisión consciente no del todo acertada. En cualquier caso... llevo un rato pensando en la posibilidad de repetir la situación cuando la luz se preste, y volver a usar la Kodak Portra 400, pero con un IE 800 y solicitar un forzado de un paso en el revelado. Más grano, seguro, pero también más contraste en unas condiciones de luz muy suave. Ya veremos.

El paisaje urbano a orillas del Ebro en color (1) - Hasselblad 500CM + Kodak Ektar 100

Quienes sigáis con frecuencia estas páginas sobre técnica fotográfica, sabréis que en las últimas semanas he dedicado varios artículos a rollos de película que han sido utilizados en todo o en parte para realizar paisajes urbanos a orillas de un determinado tramo del río Ebro a su paso por Zaragoza. Es uno de los tramos menos apetecido por los paseantes. Caminas junto a una calzada transitada por vehículos, estás separado de los árboles y la vegetación por una valla, en estos días además esa zona de vegetación está inundada, y elevado sobre la misma. Por lo que no es tan agradable como otros tramos del recorrido caminando alrededor del Ebro, en los que vas por parques o zonas ajardinadas. Pero cuando en la primera quincena de enero, ya por la tarde después de salir del trabajo fui caminando por ahí con la pequeña Olympus Trip 35, me di cuenta más que en ocasiones anteriores, que es un tramo desde el que hay interesantes paisajes urbanos que merecen ser explorados fotográficamente por el aficionado al medio.

No necesité revelar aquel rollo para notar las posibilidades de ese tramo del río. Así que pocos días después, un sábado de noviembre por la tarde, antes de la puesta del sol, me acerqué allí después de comer con la Hasselblad 500CM, dos objetivos, Zeiss Planar 80/2,8 CF T* y Zeiss Sonnar 150/4 C T*, y un par de rollos de película negativa en color para formato medio, uno de sensibilidad nominal ISO 100 y otro ISO 400. Preveía que conforma avanzase la tarde me iba a venir bien el extra de sensibilidad por la disminución de la intensidad de la luz.

Hoy hablaré del primero de los rollos, un Kodak Ektar 100, que es una película que siempre se ha propuesto para paisaje natural, por la mayor saturación y viveza de sus tonos, pero que también conviene al paisaje urbano, o a un paisaje que combina medio natural con arquitectura o estructuras urbanas, especialmente cuando la luz es suave y el contraste limitado, puesto que ayuda a levantar la viveza de ese paisaje, con cierta dominante cálida propia de las películas Kodak, que a mí me resulta muy agradable.

Durante la primera parte del paseo fue la película que usé. La luz era suficiente para poder usar velocidades de obturación de 1/125 - 1/250 segundo, que permiten fotografiar a mano alzada, con aperturas que, según el motivo, se movían entre f8 y f5,6. Pronto me di cuenta que la focal que más interesaba era la del 150 mm. Teleobjetivo corto que, quienes se siente obsesionados por "las equivalencias", afirman que es "equivalente" a una focal entre 80 y 85 mm en el "formato completa", es decir, en el antiguo formato pequeño de negativos de 24 x 36 mm. Pero como no tiene nada que ver fotografiar con un formato cuadrado (1:1), con un "quasipanorámico" (1,5:1), paso de estas conversiones numéricas y simplemente dijo que es un teleobjetivo corto.

En esta ocasión, por las distancias impuestas por el cauce del río y otras consideraciones, como la de centrarse en determinados sujetos, minimizando la sobrecarga de elementos en el encuadre, el teleobjetivo corto nos ofrece un recorte en el encuadre muy adecuado sobre el más amplia del objetivo normal que vendría representado por el 80 mm. Globalmente, estos bastante contento. Y lo único que me faltó es que a esa hora de la tarde, en la que muchos estaban todavía sesteando, había poca gente en la calle. Y en este tipo de paisaje me gusta incluir al elemento humano en el encuadre, como referencia y para dar algo de vida al paisaje urbano. Pero ya digo que por ese tramo pasea o camina mucha menos gente que por otros tramos del río en Zaragoza, especialmente en un sábado por la tarde. Seguiré explorando las posibilidades del lugar. Y en pocos días os cuento qué pasó un poco más tarde, con el rollo de película de ISO 400. Sí. Kodak Portra 400. ¿Qué otra cosa se puede usar hoy en día en formato medio? Después del abandono de Fujifilm... ¿Lomography?

Ilford Delta 400 ligeramente caducada (1) - Hasselblad 500CM + Planar 80 mm

El sábado pasado estuve revisando y organizando mis reservas de película fotográfica, que guardo a la fresca. En el frigorífico. Para que aunque caduquen, no "caduquen". O por lo menos no demasiado. Porque me doy muy mala maña para prever qué tipo de película voy a usar cuando. Y tan pronto voy falto de algún tipo de película que me gustaría usar, como que me encuentro película que está a punto de caducar y que no he usado a pesar de que pensaba que sí. En esta ocasión ha sido un problema de embalaje. Y me explicaré.

En la actualidad y desde hace unos años, Ilford envasa sus películas fotográficas en cajitas blancas con letras negras y de color. Las de color sirven para resaltar el tipo de película que es. Y cada color equivale a una sensibilidad. Naranja... ISO 50. Granate... ISO 80 ortocromática. Azul... ISO 100-125. Verde... ISO 400, salvo la cromogénica que tiene las letras rojas. Lila... ISO 3200. Pues mi problema está con el verde. En estos momentos estaba convencido de que todas las Ilford de letras verdes que tenía eran HP5 Plus, y con margen para su caducidad, pero entre ellas había dos Delta 400 que caducan... hace dos años.

Bueno, como las guardo, como ya he dicho, en el frigorífico, a unos 4 ºC de temperatura, de alguna forma se para su proceso de envejecimiento. Más si se trata de películas en blanco y negro; con las películas en color o cromogénicas es más delicado, porque los colorantes se degradan más. Así que con el blanco y negro refrigerado, el principal problema es que con los años van recibiendo el bombardeo de alguna radiación ionizante que acierta en alguno de sus átomos de plata, aunque oficialmente sólo son sensibles a la luz visible, y cuando las revelas ha aumentado la densidad de la base + velo (por el aumento de velo), y disminuye el contraste de la película. Pero dos años no es nada. Así que asumí que se podrían usar sin problemas, y en las mismas condiciones que si estuviesen dentro de fecha. De todos modos, decidí usarlas ya.

Las usé de forma más o menos simultánea en un paseo de sábado por la tarde a primera hora, que es cuándo mejor luz hay en esta época del año. Llevo un tiempo este otoño pasándome a esas horas por un determinado tramo del río Ebro a su paso por Zaragoza, entre el puente de la Almozara y el puente de Santiago, con distintos tipos de película, tanto en blanco y negro como en color, y distintas cámaras con distintos formatos. Para ver los mismos paisajes urbanos con distintos ojos. Así que este sábado pasado, que cuando salí de casa prometía una luz muy interesante, cogí dos cámaras. De formato medio. La Hasselblad 500CM con el Zeiss Planar 80 mm f2,8 CF T* y la Holga 120N. Mismo formato de fotograma, 56 x 56 mm aproximadamente, distinta estética.

Las dos películas las revelé al mismo tiempo, con Kodak HC-110 dilución B. Como de buenas a primeras me salió del grifo una mezcla a 22 ºC, decidí adaptar el tiempo de revelado siguiendo las gráficas al uso, y revelé durante 6 minutos y 8 segundos, como suelo hacer; 10 inversiones tranquilas al principio del primer minuto y 4 inversiones tranquilas al principio de los siguientes minutos de revelado hasta llegar al final. Sólo he digitalizado el rollo procedente de la Hasselblad. Para el formato medio, con toda la información que lleva, me gusta usar el modo de alta resolución de la Panasonic Lumix G9, para extraer toda la posible. Como sigue en el taller y usé la Lumix G100, lo que hice fue dividir cada fotograma en seis partes y unirlas por software, consiguiendo así unos archivos tiff de 16 bits de profundidad de color de entre 55 y 60 megapíxeles. Desde ese punto de vista sin problemas. Como lo que salga de la Holga no tendrá la misma nitidez, no creo que me merezca la pena este procedimiento y lo dejaré en archivos de 16 megapíxeles aproximadamente, cuadrados, que es lo que proporciona la Lumix G100.

En el aspecto técnico, todo sin problemas. Usé el fotómetro incorporado del visor de pentaprisma PM51, con el que ya me he familiarizado, y los doce fotogramas me quedaron correctamente expuestos, uniformemente del primero al último. Y el revelado y digitalizado fueron correctos y sin problemas. El principal problema de las fotos es que han quedado... "sosas". Porque a pesar de lo que prometía la tarde, la luz estaba al contrario de como debía. Las nubes donde el sol, y el cielo despejado en el lado opuesto. Por lo que constantemente tenía que batallar con un sol tapado o muy muy difuminado, con un paisaje de cielos azules sin gracia. Pero bueno... son los gajes del oficio. Por lo menos intenté aprovechar la crecida del Ebro debida a las lluvias de estos días atrás. Y acabé tirando alguna foto apuntando a algún que otro aburrido tópico del lugar.