La fotografía como afición y otras artes visuales

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Trasteando con mi "nuevo" SMC-M Pentax 50/1,4

Una de mis cámaras más queridas es la Pentax MX. Cámara mecánica, réflex, muy contenida de tamaño, mucho. Que funciona muy bien. Y que salió al mercado hace la friolera de 43 años, en 1976. Fue la más prestigiosa de la serie M, cámaras con montura de bayoneta K y tamaño muy compacto, aunque quizá las más populares fueron las ME y ME Super. La MX es totalmente mecánica, puede funcionar sin pilas, mientras que las ME son electrónicas, necesitan alimentación eléctrica, aunque suelen llevar una velocidad mecánica de emergencia, que suele coincidir con la de sincronización del flash. En agosto me la llevé como cámara principal en una escapada a Berlín, y volví muy satisfecho de los resultados.

El caso es que con la serie M de Pentax, también se produjo una renovación de la gama de ópticas de la marca, hacia modelos de calidad, pero de tamaño muy contenido. En aquella época, todavía era el objetivo de la marca alcanzar en calidad óptica a Carl Zeiss. Su tecnología de revestimiento de las lentes, SMC Super Multicoated, pretendía competir con las prestigiosas T* de las alemanas. Mientras que las fórmulas ópticas replicaban con bastante éxito los diseños más conocidos de Zeiss. La focal estándar, alrededor de la que se construía el resto del sistema, eran los 50 mm. De los que Pentax puso en el mercado cuatro diseños, todos ellos basados de una forma u otra en el diseño de los Planar de Zeiss. Aunque este diseño de finales del siglo XIX, aplicado a ópticas luminosas de f/2 o más abiertos, fue desarrollado inicialmente por Taylor-Hobson. Los 50 mm de Pentax tuvieron las luminosidades, con sus fórmulas ópticas [lentes/grupos], de f/2 [5/5], f/1,7 [6/5], f/1,4 [7/6] y f/1,2 [7/6]. Como se puede ver, cuanto más luminoso el objetivo, más complejo el diseño óptico. También más grande es el objetivo. Aunque manteniéndose en tamaños compactos. Yo tengo un SMC-A Pentax 50/2, que me vino con mi primera Pentax, P30N, que vendí. La "A" en lugar de la "M", indica que tiene posición para el automatismo con prioridad a la velocidad de obturación y automatismo completo de velocidad y apertura. Los "M" admiten los modos totalmente manuales y la prioridad a la abertura, pero no los otros dos. Después, con la Pentax MX me vino el SMC-M 50/1,7. Que está muy bien,... pero siempre supe que tenía una pieza no bien ajustada. Que no afectaba a la calidad óptica, pero... que se ha terminado de romper. Así que encontré por eBay una oferta muy buena de un SMC-M 50/1,4, y es el que he estrenado recientemente. Veamos los tres objetivos para comparar sus tamaños relativos.

He de decir que los tres están bien reputados ópticamente. Pero que hay diferencias de calidad en determinadas aperturas. Digamos que los resultados a f/2 o f/2,8 son mejores cuanto mayor es la apertura máxima. A las aperturas intermedias, óptimas, entre f/5,6 y f/11, todos buenos, con una elevada transmisión de la luz. Mucha gente se pirra por el 50/1,2; pero es mucho más caro, y solo aporta una luminosidad de 1/3 de diafragma, quizá algo más, por encima del f/1,4, y es más grandote. Hay que saber ver las cosas en perspectiva.

Tengo otros dos 50 mm f/1,4. Uno es el Nikkor S Auto 50/,14 con la Nikomat FTn, con 7 elementos en 6 grupos, pero dispuestos de forma diferente a los de Pentax. Es un diseño y construcción de la década de los años 60. Más pesado y grande. Nunca me he sentido muy cómodo con él. El otro es un objetivo de 1993 para Canon EOS, el Canon EF 50/1,4 USM, con el que sí que me he sentido a gusto muchas veces. Es un objetivo de enfoque automático, con motor ultrasónico, un verdadero adelanto e innovación en su época. Ahora muchos lo desacreditan... Pero tengamos en cuenta que todos estos diseños ópticos estaban pensados para la película tradicional y no para la captura electrónica. Y a sus aperturas ópticas funciona. Sí que es cuestionable la antigüedad de su diseño, ya que hay quienes dicen que no es más que una adaptación del FD 50/1,4 de 1971. Probablemente sea su punto de partida aunque con mejoras en los vidrios utilizados. Veamos mis 50 mm f/1,4.

Como veis, el Pentax, que está en el centro, con el Nikkor a la derecha y el Canon a la izquierda, es mucho más compacto.

La pregunta es... ¿lo has probado? ¿Va bien?

Como ya he comentado, es un objetivo de 1976... pensado para la captura con película fotográfica. Todavía no he revelado ningún carrete realizado con él. Pero seguro que va bien. Por supuesto que tendrá unas aperturas óptimas, f/5,6 a f/11, otras utilizables sin problemas cuando la luz falla, f/2 a f/4, la máxima apertura, para retratos o cuando la luz es extremadamente baja, pero que no tendrá la misma nitidez, y las aperturas más cerradas,... que no suelo usar. Cuando necesito una profundidad de campo extrema.

Las fotos que aquí voy presentando están hechas con una cámara digital, la Pentax K-S1, con un sensor de 20 megapíxeles. Vamos a relativizar la situación. Si en lugar de ser un sensor recortado de tipo APS-C fuera un sensor de 24 x 36 mm con la misma densidad de fotositios, se traduciría en una imagen de casi 45 megapíxeles. Id a ver en los catálogos de las marcas cómo son los 50 mm f/1,4 pensados para ese tipo de sensores. Sus tamaños. Y sus precios. Pues no. No da la misma calidad.

Usando aperturas óptimas, como f/8 u f/11, las primeras fotos que he mostrado, los resultados son más que razonables. Pero en cuanto abres el diafragma. Especialmente en las cinco últimas fotos que muestro, a f/1,4, aparecen todo tipo de problemas. Probablemente queda no poco residuo de aberración esférica. Y también aparecen problemas cromáticos en los límites entre zonas de alto contraste. Y la imagen en las esquinas se degrada bastante. Dejando a un lado, que a f/1,4, no es fácil enfocar si te aproximas lo suficiente al objeto de tu interés.

Lo cual no quiere decir que no sea aplicable a determinadas utilizaciones y con motivos bien elegidos. En peores plazas hemos toreado. De todos modos, mi intención es disfrutar con este objetivo de mi Pentax MX, y con ella se va a llevar estupendamente. Fueron hechos el uno para la otra. Literalmente.