La fotografía como afición y otras artes visuales

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Trabajando con laboratorios y servicios de impresión a través de internet - White Wall y Carmencita Film Lab

Uno de los problemas con la generalización de la fotografía digital es que los servicios de alta calidad fotográficos prácticamente han desaparecido de las calles de nuestras ciudades. Incluso muchas pequeñas tiendas dedicadas a la fotografía de aficionado o de fotógrafo casual, que vendían copias generalmente de pequeño tamaño a buen precio y en realizadas en poco tiempo, han desaparecido también.

Otro de los problemas que ha traído esta cuestión es que mucho del saber instalado en las personas que trabajaban en estos comercios ha desaparecido. Muchas veces son personas jóvenes, que en estos momentos según lo que les pides parece que ni se enteran. Que les suena a chino. Yo ya he tenido alguna que otra experiencia negativa al respecto. Lo cual es un problema cuando te metes a rescatar cámaras clásicas o históricas que utilizan formatos y soportes poco habituales.

Así pues, una de las opciones que hay que contemplar es la de utilizar los servicios que nos ofrece internet. Y hoy os voy a hablar de dos de mis últimas experiencias.

Una cuestión que me apetecía era ver sí se podían obtener copias en blanco y negro de alta calidad, equivalentes a las copias en papel baritado que se obtenían en los laboratorios tradicionales con tecnología fotoquímica, a partir de archivos digitales. Tras ver diversas posibilidades, encontré un sitio en internet con dirección adaptada a diversos países de EUROPA, incluido ESPAÑA, y que ofrece una muy amplia variedad de procesos de ampliación fotográfica de alta calidad. Al menos desde un punto de vista teórico. Se trata de WHITE WALL (DIRECCIÓN PARA ESPAÑA). El producto en el que estaba interesado está bajo el epígrafe COPIAS FOTOGRÁFICAS, y se denomina COPIA LIGHTJET EN PAPEL BARITADO ILFORD, y se anuncia como copias de muy alta calidad, con negros profundos y gradación tonal bien definida, y como de gran longevidad en el tiempo, pudiendo permanecer inalterable durante 75 años en exposición.

Encargué dos copias. La primera corresponde a una fotografía digital, realizada con una OLYMPUS OM-D E-M5 y objetivo PANASONIC G 20/1,7 ASPH. Está realizada en NUEVA YORK, en MADISON SQUARE, ante el edificio FLATIRON, y en primer plano encontramos una joven que se disponía a cruzar la calle ante el famoso edificio. El formato de la imagen es 4:3 y solicité una copia de 28 x 21 cm, con un pequeño borde blanco para permitir un cómodo enmarcado posterior y un manejo más sencillo de la copia.

La segunda corresponde a una fotografía realizada con una OLYMPUS MJU-II con negativo en blanco y negro ILFORD FP4 PLUS expuesto a un índice de exposición 100, y revelado con Rodinal 1+25, para un acción más enérgica del revelador. Digitalizado con un escáner EPSON PERFECTION PHOTO V600 a un archivo de 6 megapíxeles. Esta tomada en el puente de BROOKLYN, también en NUEVA YORK y representa a una joven con un gran serpiente ante la mirada de otros turistas. El formato de la imagen es 3:2 y solicité una copia de 30 x 20 cm, un tamaño similar a la anterior, también con un pequeño borde blanco para permitir un cómodo enmarcado posterior y un manejo más sencillo de la copia.

El resultado de las copias obtenidas es bastante satisfactorio salvo que las sombras han salido más densas de lo esperado. Algunos de los negros, si no se contemplan con una luz artificial y no muy intensa, parecen no tener detalle, aunque con luz natural de día intensa sí que se aprecia. Las luces sin embargo conserva perfectamente los detalles, si que se empasten en ningún momento. Probablemente la copia sería perfecta elevando un poco el tono de las sombras. El papel es grueso, prácticamente cartulina muy sólida, y el detalle es excelente, especialmente en la copia de origen digital. La de origen de película tradicional puede estar demasiado al límite de lo que mi sistema permite, siendo el eslabón más débil de la cadena el escáner, que realiza un trabajo honorable pero que no permite una resolución espacial real más allá de los 4 megapíxeles, y por lo tanto no restituye completamente el detalle más fino. Pero para observadores no muy quisquillosos a los que he mostrado la fotografía, les ha gustado bastante.

En líneas generales, el producto es de alta calidad, pero hay que prestar atención al procesado y afinar bien las tonalidades para luego obtener detalle tanto en las luces como en las sombras sin problemas. Aunque lo pides a una página en español, el producto viene desde ALEMANIA, por mensajero.

El segundo trabajo que he encargado últimamente es el revelado de algunos carretes en color, película KODAK PORTRA 400, con los que probé mi recientemente adquirido equipo HASSELBLAD. Lo encargué a CARMENCITA FILM LAB (BLOG), laboratorio que se encuentra en la COMUNIDAD VALENCIANA, a quienes ya les había encargado alguna cosa. Como era unos carretes de prueba, solicité una resolución moderada. Aquí hay una pejiguera. Con anterioridad había mandado negativos de formato y medio de 6 x 4,5, y el resultado para el tamaño L, que es el intermedio que ofrecen, es de 3000 x 4200 aproximadamente, con 12 Megapíxeles muy útiles. Los de la HASSELBLAD son negativo de 6 x 6, más grandes, pero paradójicamente lo que mantienen es el lado corto, con lo cual se quedan en archivos de 9 Megapíxeles. Eso sí con un calidad en el detalle muy superior a lo que yo pueda alcanzar en mi casa. Esto no es muy lógico. Estoy por escribirles.

Os dejo algunos de los ejemplos de las fotografía tomadas con la HASSELBLAD 500C/M y un CARL ZEISS DISTAGON T* 50/4.

El proceso al platino-paladio a partir de copia digital

La fotografía digital ha supuesto una innovación muy importante en fotografía, ha revolucionado el medio, y a puesto al alcance de muchas más personas la posibilidad de conseguir buenos resultados a partir de sus equipos. Pero también ha hecho que algunos procesos fotográficos tradicionales queden arrinconados o se pierdan, a pesar de la excelente calidad que se obtenía, de la belleza de las copias fotográficas en un buen papel y bien procesadas.

Uno de esos procesos de "lujo" eran las copias al platino-paladio, dos metales nobles cuyas sales sustituyen a las de plata a la hora de constituir la base sensible para procesos de naturaleza físico-química. No voy a entrar aquí a contar en qué consiste ni nada por el estilo. Primero, porque no me considero cualificado para ello. No tengo la experiencia. Aunque he disfrutado en exposiciones de la belleza de estas copias, con una maravillosa gradación de grises y unos negros profundos sorprendentes.

Lo que os quiero traeros aquí es un vídeo en el que, sin palabras, sólo con imágenes y una música de fondo, vemos como trabaja el fotógrafo y copista portugués MANUEL GOMES TEIXEIRA, para hacer copias al platino-paladio a partir de los archivos digitales obtenidos con una LEICA M MONOCHROM. El vídeo, rodado en blanco y negro, también está muy bien en sí mismo. Y a veces me entran ganas de buscar una buena fotografía de mi archivo, en blanco y negro, y preguntarle cuánto me cobra por una copia con esta técnica. Una obra que virtualmente se pueda conservar, casi literalmente, para siempre.

Os dejo con el vídeo.

Canon y su sistema EOS - mi primera EOS, la EOS 100, y sus complementos

Como ya conté en su momento, mi primera cámara réflex, mi primer acercamiento serio a la fotografía fue a través de una cámara PENTAX. Si leéis aquel artículo, nunca abandoné aquel sistema del todo, pero en 1993 dejó de ser mi cámara principal. La PENTAX P30N era una entrada de sistema que, aunque simpática, me producía ciertas frustraciones que ahora no voy a detallar. Era el momento de cambiar de cámara principal. La primera elección era, claro está, una PENTAX más moderna, de enfoque automático, y con posibilidades de expansión. Había un modelo que cumplía estas características, la PENTAX Z-1, que entraba en mi presupuesto, y que no estaba mal. Pero en aquel momento ya se percibía que la marca estaba en retroceso. No tenía el aura de marca desenfadada y atrevida de tiempo atrás que le había ganado sus adeptos. Era el momento en que se percibía claramente que estábamos entrando el duopolio entre CANON y NIKON. Sí, había otras opciones, pero estas eran las que garantizaban un sistema más amplio, con mayores posibilidades de crecimiento y más estables a medio y largo plazo. El tiempo ha demostrado que era así. Algunas marcas de entonces permanecen, pero los sistemas que ofrecía en aquellos momentos dejaron de ser compatibles con los que ofrecen hoy en día. Y particularmente, aunque NIKON había sido tradicionalmente la niña mimada de los profesionales y los expertos, la marca claramente innovadora y que poco a poco le comería el terreno a la anterior era CANON. No pasarían muchos años para que, por ejemplo, los teleobjetivos blancos de la serie L dominaran el paisaje de los fotorreporteros, especialmente en los deportes, en naturaleza y en otros campos.

En estas estábamos cuando efectivamente en la comparación entre lo que ofrecían CANON y NIKON en la gama de precios en la que yo me había fijado, en la primavera de 1993, la CANON EOS 100, que podéis ver a continuación con un objetivo EF 50/1,8 de primera generación, fuera la elegida para acompañarme durante una década en todo tipo de aventuras.

En aquellos momentos, CANON tenía una gama muy coherente. Más que la del resto de las cámaras. Tras unos años en los que con la novedad de la montura EF (electrofocus) había revolucionado su catálogo, con no poca polémica por la sensación de abandono que tuvieron los poseedores de cámaras y objetivos con montura FD, y en los que fue ensayando con diversas cámaras que ofrecían novedades y soluciones diversas, pero no una gama coherente. Esta llegó. La EOS 1 como profesional, la EOS 10 como "semipro" o para el aficionado avanzado, la EOS 100 para el aficionado entusiasta, y la EOS 1000 para la entrada económica en la gama. Respaldadas por un parque de objetivos envidiables, en gamas económicas, intermedias con motorización ultrasónica y silenciosa, y de alto nivel, la serie L, con vidrios especiales con tierras raras.

Eso sí, todas ellas tenían un aire de familia innegable. Si aprendías a manejar una, enseguida aprendías con las otras, aunque los modelos más avanzados tenían numerosas opciones de configuración e innovaciones diversas. La de la EOS 100 era que prometían el funcionamiento más discreto y silencioso del momento para una cámara electrónica.

A continuación vemos una vista de la parte trasera y superior de la cámara, que no resultarán ajenas a quienes posean cámaras EOS incluso de las modernas series digitales, ya que el esquema general de su ergonomía se asentó entonces. Hoy en dia, CANON es un marca más bien conservadora, frente a los atrevimientos de hace 20 a 25 años.

Las cámara en aquel momento ya se vendían con un objetivo zoom en kit. El que venía con la cámara era un modelo que nos estaba mal, un EF 28-80/3,5-5,6 USM, que curiosamente en evoluciones posteriores perdió calidad y capacidades. En aquel momento se asentaba en la gama intermedia de objetivos EF, mientras que los modelos posteriores quedaban relegados a la gama económica.

No lo conservo. Lo complementé con un telezoom EF 70-210/3,5-4,5, un objetivo que no estaba nada mal, también de la gama intermedia, que ya no existe, y que era entre dos tercios y medio punto más luminoso que sus sucesores de gamas de focal similares. Aquella pareja de objetivo me acompañó a varios viajes, hasta que cmbié el 28-80 por el EF 28-135/3,5-5,6 USM IS. El primer objetivo de CANON en llevar un sistema de estabilización óptica incorporado. Como la distancia entre la focal de 135 y la de 210 no es muy extrema, en la práctica en mis viajes este objetivo supuso que el telezoom se quedar en casa también casi siempre.

A continuación, la cámara con la pareja de objetivos de focal variable. En aquellos momentos, yo seguía por completo la corriente general de usar este tipo de objetivos.

También muy pronto complementé los objetivos zoom con una pieza obligatoria en el equipamiento de un aficionado con equipo de CANON; el "nifty fify". El EF 50/1,8 es un objetivo con una construcción de gama económica, pero con una óptica de excelente calidad. Por lo tanto, su precio razonable hace de él una pieza que conviene tener, salvo que vayas a por los 50 de gama intermedia o de la serie L.  Yo tuve dos de la segunda versión del 50/1,8, pero ambos perecieron de forma similar. Un golpe frontal producía la rotura de los anclajes del grupo óptico, irreparable a un precio razonable. Así que acabé buscando uno de la primera versión, con ventana con distancias de enfoque, montura de metal en lugar de plástico y mejores acabados. Ópticamente igual. Todavía lo tengo y va bien. Como veis, ha sido una tónica en la marca el recortar costes en sus productos, por lo que en muchas ocasiones las primeras versiones de sus productos son más deseables que las posteriores.

Me hice también con un Sigma 28/1,8, el único objetivo de esta marca que he tenido que me ha merecido la pena, aunque no es compatible con los modelos digitales. Estos objetivos acompañaban en los viajes a los zoom para los momentos de escasa luminosidad, o eran utilizados en proyectos concretos fuera de los viajes.

Como mi capacidad económica era limitada, me hice también con un Cosina 100/3,5 MC Macro, un objetivo macro de construcción muy barata, de concepción muy tradicional, que alcanzaba una escala de reproducción 1:2 por sí mismo, y 1:1 con una lente de aproximación complementaria. Era muy barato, pero sus resultados eran razonables, lo que le daba una relación calidad precio muy razonable. También lo conservo todavía.

A continuación vemos la cámara con su trío de focales fijas adquiridas en los años 90.

Como digo, esta cámara era adecuada para constituir un sistema, y había más accesorios, que todavía me son útiles. No falta el flash, un SPEEDLITE 420EX, suficiente para las contadas ocasiones en que tiro de este complemento. Y tampoco unos tubos de extensión de KENKO, que se podían acoplar tanto al objetivo macro como al 50 mm, por lo que este objetivo con estos tubos en el bolsillo era el objetivo de elección para paseos por la naturaleza, si acaso acompañado también del 28/1,8 para paisajes. Los zoom para los viajes.

Poner ejemplo de fotografías tomadas con esta cámara... pues es difícil escoger, porque tengo cientos o miles de diapositivas y negativos tomados con ella. Escogeré algunas de algunos viajes de los que hice en los últimos tiempos algún libro de fotografías de viaje, y con alguno de los últimos carretes que expuse con ella no hace mucho. Espero que os gusten.

En el casco viejo de Coimbra, entre los pisos de estudiantes, viaje a Portugal en agosto de 1994.
Paseo por el Tajo junto al castillo de Almourol, viaje a Portugal en agosto de 1994.
Playas de Nazaré, viaje a Portugal en agosto de 1994.
Monumentos megalíticos, viaje a Menorca en septiembre de 2000.
Ocaso en el puerto de Ciudadela, viaje a Menorca en septiembre de 2000.
Puesta de sol desde Cala en Porter mirando a la isla de Mallorca, viaje a Menorca en septiembre de 2000.
Fotografía reciente con negativo Kodak Portra 400 a orillas del Canal Imperial de Aragón, cerca de Casablanca.
Callejeando los alrededores del Cabezo Cortado de Zaragoza, con película negativa Kodak Portra 400.

Primeros carretes de prueba con la Hasselblad 500C/M

Os contaba ayer las características de mi nuevo equipo de formato medio para película tradicional, basado en una HASSELBLAD 500C/M.

Hoy os muestro algunos ejemplos de las fotografías realizadas con los dos carretes de prueba que el pasado jueves disparé con el nuevo equipo. No son nada de especial. Un paseo por mi circuito tradicional de pruebas de material fotográfico por la ribera del CANAL IMPERIAL DE ARAGÓN y por el PARQUE GRANDE de ZARAGOZA.

Os recuerdo que tengo dos respaldos, el A12 y el A16S, que permiten obtener respectivamente 12 exposiciones de 56 x 56 mm, y 16 exposiciones de 41 x 41 mm. Aquí los vemos secándose, para poder comparar la diferencia de tamaños.

La diferencia es notable, pero aun así, el más pequeño, el de 41 x 41 mm, tiene una superficie total que es aproximadamente el doble que el del formato tradicional de 24 x 36 mm.

Los dos carretes son de película en blanco y negro KODAK TRI-X 400, una película clásica por excelencia, que yo expongo a un índice de exposición de 200 en lugar del ISO 400 nominal, aplicando luego un revelado en Rodinal 1+50 de 9 minutos, más corto que el recomendado para ISO 400, con el fin de controlar mejor el grano y el contraste. A mí, en los días soleados de primavera y verano en ZARAGOZA me funciona muy bien esta fórmula.

Ya adelanto que la cámara y el conjunto del sistema funcionan sin problemas, y creo que el potencial es muy alto. Por lo tanto, los defectos encontrados son achacables al fotógrafo. Y los aciertos, si los hay, también, claro.

De forma cronológica, primero expuse los negativos del respaldo A12, de los que dejo a continuación unos ejemplos.

Después vinieron los negativos del respaldo A16S, que en su conjunto creo que quedaron mejor. Lo cual tiene varias explicaciones. Una, que es más difícil utilizar los formatos más grandes que los más pequeños y que la focal equivalente del DISTAGON 50/4 con el A16S, aproximadamente 38 mm, es más fácil de usar que los 28 mm del A12. Otra, que la tarde estaba más avanzada y la luz era de mejor calidad. Y finalmente, que el entorno en el que hice las fotos era más interesante. En cualquier caso os dejo los ejemplo del segundo carrete y vosotros diréis.

A propósito de Diggers, una película con una Polaroid Land, un vídeo sobre la película Polaroid tipo "peel apart"

Recientemente he actualizado mi blog dedicado a la fotografía en el cine con la película DIGGERS. Esta es una película de las que llaman "independiente", dirigida por KATHERINE DIECKMAN en 2006, en la que el protagonista lleva consigo a todas partes una cámara POLAROID LAND de gama baja, para película instantánea de tipo "peel apart". Las que llevaban consigo un negativo y un positivo adheridos, y que había que separar tras el revelado.

La película no es gran cosa, pero me recordó el vídeo que os dejo a continuación, en la que vemos el uso de esta película en un respaldo dedicado a las cámaras HASSELBLAD de la serie V (las clásicas). La pena es que la imagen no cubre todo el formato de la fotografía. Aunque para algunos ese es el encanto.