La fotografía como afición y otras artes visuales

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Recomendaciones semanales - del 21 al 28 de enero de 2018

Una semana más y una nueva colección de recomendaciones fotográficas que han aparecido a lo largo de estos siete días. Muy diversas. Las acompañaremos con algunas fotografías en blanco y negro. Hacía tiempo que no usaba una de las primeras cámaras clásicas que adquirí cuando empecé mi pequeña colección de cámaras antiguas.

Se trata de la Leica IIIf, un aparato de 1951 bellísimo, fenomenalmente construido, aunque con algunas pejigueras en su funcionamiento que hacen que no la use tan a menudo como podría. Todavía hacía más tiempo que no usaba el objetivo Canon 50/1,8 II para montura L39, que era la propia de las Leicas anteriores a la serie M. Un objetivo más que digno y bastante luminoso para la época, copia avanzada de los Summicrones de la época, y que ha aguantado mejor el paso del tiempo que los prestigiosos objetivos de Leitz, ya que no ha sufrido los efectos de la evaporación de sustancias que se depositan sobre las lentes, difuminando la imagen. No tiene tanta calidad como los objetivos alemanes, pero os puedo asegurar que usando aperturas medias se obtienen imágenes de bastante calidad. En esta ocasión, usado con película Bergger Pancro 400. Obviamente, la propuesta de revelado que ofrece en Digitaltruth (Massive Developer Chart) para esta película con revelador TMax, 1+9 durante 9 minutos a 20 ºC, no es correcta. Quedan unos negativos excesivamente transparentes. Ya me pasó con la ActionSampler, pero entonces pudo deberse a que al no poder controlar la exposición no hubiese llegado suficiente luz a los negativos. Pero en esta ocasión no ha sido así. De verdad. O la Pancro 400, en su versión de 35 mm necesita mucha más exposición de la que se supone para un ISO 400.

De todas formas, al escanear encontramos detalle en todo el negativo. Pero ya he decidido que no volveré a usar esta película en su formato de 35 mm. Su curva para todos los lados, es difícil de manejar, no queda plana en el escáner, y se le adhiere el polvo con una facilidad pasmosa como consecuencia de su falta de estabilidad dimensional. Por otra parte, las condiciones de luz de esta parte del carrete realizado con el 50 mm fueron de lluvia y tiempo gris "mediocre".

Qudándonos en la fotografía en blanco y negro con película tradicional, en Photography of China hemos conocido las fotografías de Wang Shuzhou, que recorrió en la segunda mitad de los años 70 del siglo XX las zonas rurales de China, tras el derrumbe de la Revolución Cultural y la banda de los Cuatro, pero cuando todavía el país no había iniciado el rumbo al capitalismo de estado que lo caracteriza actualmente.

Probablemente, Oliva Arthur es una de las fotógrafas británicas, o en general de todo el mundo, más interesantes que podemos encontrar en la actualidad. Sus reportajes de fotografía documental están llenos de humanidad y de capacidad de traspasar con su mirada lo más íntimo de las personas y las situaciones que fotografía. En Magnum Photos nos cuentan cómo ha dirigido esta mirada hacia las vidas de los niños refugiados hoy en día. Pero eliminando los elementos dramáticos o trágicos que en otras ocasiones vemos. Directamente mirando a los niños, establecidos en distintas poblaciones del Reino Unido, como niños que son. Que mira tú por donde son, simplemente, y nada menos, niños. Por cierto, que el trabajo que conocía con antelación de esta fotógrafa era en color, y en esta ocasión a optado por el blanco y negro.

Isabel Muñoz es una de las fotógrafas más destacadas del panorama fotográfico español, dentro del grupo de fotógrafos consagrados. Premio nacional de fotografía en 2016, ahora ha presentado una nueva serie, "Agua", en la que juega con la figura humana, la danza y las plasticidad de los movimientos cuando el cuerpo se sumerge en el líquido elemento. No sé si es precisamente el trabajo que más me llama la atención de Muñoz, pero ahí queda. Nos lo han contado en Albedo Media.

Curiosa la propuesta de la que nos hablan en Lens Culture. Nos llevan a Turquía, uno de los países más complejos de la actualidad. Uno de los mas potentes del mundo islámico, durante décadas ha buscado su aceptación en los clubes de países europeos, pero sin conseguirlo. Por una mezcla de rechazo a su cultura por parte de la Europa "cristiana" y por los propios defectos de la "democracia" turca, cada vez menos democrática. A caballo entre occidente y oriente, las libertades están cada vez más comprometidas en la república que sucedió al antiguo imperio otomano. Guy Martin presenta con su "The Parallel State" una doble realidad, la que recoge en las calles de Estambul y la que se presenta ante sus ojos en el set de grabación de una serie de televisión. Con la consecuencia de que si no nos ofrece un pie de página, puede ser difícil distinguir unas de otras.

Cuando uno escucha la palabra indígena, siempre piensa en las tribus de lugares remotos, que viven todavía en etapa de la evolución social humana muy precoces, que no han sido absorbidas por los modos de vida derivados de la expansión de la civilización occidental. Pero originariamente indígena es el que es originario de un determinado territorio. Yo mismo, con esta acepción, soy un indígena español. En Creative Boom nos han presentado un trabajo sobre indígenas de un estado moderno y occidental como es Suecia. Lo que pasa es que si en Suecia hablas de indígenas no entienden que se hable del común de los suecos, asocian la palabra a los sami del norte del país. Los lapones que es como han sido conocidos durante décadas. Aunque hoy en día el término "lapón" no se considera correcto en Suecia y Noruega, aunque sí en Finlandia. El término adecuado sería sami. El caso es que la serie de retratos del fotógrafo Joel Marklund (instagram) me ha llamado poderosamente la atención, y he decidido traerlo aquí. Algunos son de personas posando, otras son retratos ambientales en su entorno. Pero todos son bastante potentes. El caso es que el grueso del trabajo de Marklund, deportes, me ha dejado más frío. Mira tú.

No tengo ni idea de dónde encontré la referencia y el enlace a la página de Sean Lotman (instagram), un norteamericano afincado en Kyoto, con especial querencia por la fotografía sobre película tradicional. Pero el caso es que me llamó la atención y os lo traigo aquí también.

En algún momento alguien retuiteo esta semana un tuit de Paul Coghlin con unas fotografías florales en blanco y negro que me llamaron mucho la atención. Puede que en el twitter de B+W Black and White Photography Magazine. Así que me dirigí a la página web de Coghlin y efectivamente ahí estaban unas imágenes que me gustaría que me sirvieran de inspiración. Tengo que encontrar la forma de montarme en casa un rincón que sirva de estudio para este tipo de fotografía. Porque los intentos, un poco traperillos, que he hecho hasta este momento me han resultado insatisfecho. Aunque le haya hecho algunas interesantes fotos a mis orquídeas domésticas. Coghlin tiene trabajos sobre otros temas también muy interesantes.

De vez en cuando, aparece por estas páginas algún director de cine o algún intérprete que resulta que también hace fotos. Y me gusta traerlos, porque suelen ser interesantes. En esta ocasión me ha hecho especialmente gracia por las coincidencia. En Flaworwire nos han presentado las fotografías del rodaje de Full Metal Jacket (La chaqueta metálica), película de Stanley Kubrick, también fotógrafo en sus inicios, pero que en esta ocasión están realizadas por el actor Matthew Modine. Y están muy bien. El caso es que si me ha hecho gracia es porque Modine interpretaba en esta película a un recluta que tras la instrucción y su envío a Vietnam acaba siendo el fotógrafo del ejército en su unidad. Abundancia de Nikon F en esa película.

Y hablando de fotógrafos en los conflictos del sudeste asiático, Bellamy Hunt, también conocido como Japan Camera Hunter, nos ha presentado un artículo muy interesante esta semana con trasfondo histórico. A propósito de una cámara, una Leica M2 negra. Yo tengo una, pero en su versión más habitual plateada. Bellamy se dedica a promocionar la fotografía con película tradicional, al mismo tiempo que se gana la vida como intermediario en la compra venta de cámaras para esta tecnología de cierto nivel. En esta ocasión, la Leica M2 perteneció a Sean Flynn. Este fotógrafo, hijo del actor Errol Flynn, se jugó la vida en numerosas ocasiones en los conflictos de Vietnam y países vecinos. Hasta que fue secuestrado en Camboya y nadie lo volvió a ver. Fue declarado legalmente muerto en 1984, aunque sus restos nunca han sido encontrados. Aunque hace pocos años, en 2016, se habló de que se habían recuperado su pista. Las fotografías de Flynn son realmente interesantes, alguna de ellas tomada mientras se lanzaba en paracaídas sobre el terreno. Su padre encarnó una y otra vez a los más valientes aventureros. Sean, lo fue.

Recomendaciones semanales - del 16 al 30 de julio de 2017

La semana pasada esta sección dominical dedicada a mis recomendaciones fotográficas se dedicó a las exposiciones de PHotoEspaña. Por lo tanto, para este último domingo de julio, tengo acumulados enlaces de prácticamente toda la segunda quincena de julio. Espero poder irlos exponiendo sin que se haga muy pesado.

En cuanto a las fotografías acompañantes,... pues he tenido visita foránea este fin de semana. De esas que cuando llegan el viernes se te calienta el corazón, y que cuando se van el domingo, te queda una vacío muy dentro. Pero que se le va a hacer, mejor disfrutar durante un par de días que nunca. El caso es que ayer salimos por la tarde a encontrarnos con alguien que veranea en la provincia de Huesca. Y nos acercamos al castillo de Loarre. No entramos. Eran más de las siete y media cuando llegamos. Fue un paseo. Mi cámara digital fracasó estrepitosamente... porque olvidé ponerle tarjeta. Menos mal que eché a la bolsa la Pentax MX con un carrete de negativos en color y la Polaroid Image System con un cartucho de Impossible Project en blanco y negro. Os dejo algunas fotografías de este último, y os recuerdo que mi cuenta de Instagram está dedicada en exclusiva a la fotografía instantánea.

Empecemos primero por lo más antiguo cronológicamente, que no tiene porque serlo socialmente. Alice Austen fue una fotógrafa que vivió a caballo entre los siglos XIX y XX, y que a los 18 años ya dominaba el oficio aunque nunca fue una profesional porque no era concebible en esa época que una mujer se dedicase profesionalmente a la fotografía. Sin embargo, sus fotografías eran mucho más frescas, espontáneas y modernas que los de sus contemporáneos. Existe la sospecha de su naturaleza homosexual, derivado del contenido de muchas de sus fotografías con mujeres que muestran afecto entre sí, realizan actividades que rompen las normas de la época o se disfrazan de hombres. Pero dadas las restricciones de esa época, es difícil de decir, o si las etiquetas simples actuales valen para definirlas. En cualquier caso, lo hemos visto y leído en Artsy y nos ha interesado.

Durante este verano, en Magnum Photos están saliendo reportajes de fotógrafos que emprenden viajes importantes y los reflejan en sus fotografías. En estas dos últimas semanas hemos podido conocer el viaje por carretera a Nueva Orleans del francoiraní Abbas cuando tenía 24 años y que resultó en su primer ensayo fotográfico, y el viaje de Dennis Stock a California en 1968, año especialmente revuelto en la historia del siglo XX. Ambos están muy bien, me gusta mucho este género de la road photography, y alguna vez he pensado en practicarlo yo un poco. Coger unas vacaciones el coche y recorrer un territorio, parando de vez en cuando a fotografiar algo que me parezca significativo o representativo. El problema es que no me gusta mucho conducir. ¿Quizá practicar la railroad photography? Eso estaría bien, aunque hoy en día los trenes van demasiado rápidos...

El mejicano Oscar Colorado nos ha realizado varias propuestas interesantes en las dos últimas semanas. Series fotográficas comentadas en profundidad y biografías de fotógrafos siempre interesantes. Recomiendo mucho seguir el blog de este profesor universitario de fotografía.

Si el pasado domingo hablaba de la obra de Antoine D'Agata en la que se sitúa a sí mismo y su atribulada vida en el centro de su obra fotográfica, no podemos olvidar que probablemente la fotógrafa más destacada en este aspecto es Nan Goldin con su seminal serie La Balada de la Dependencia Sexual, que supuso un antes y un después de cómo afrontar el reportaje fotográfico en los años 80.

Otra fotógrafa destacada en su campo es la francesa Sarah Moon (Marielle Warin), y su etérea fotografía que abraza un pictorialismo conntemporáneo para una forma distinta de afrontar la fotografía de moda. No siendo este un género que me atraiga especialmente, hay varios motivos para ello en los que no entraré ahora, y no siendo el pictorialismo mi estilo fotográfico favorito tampoco, la obra de Moon siempre me ha parecido muy interesante. Ya sabéis, la nitidez es un concepto burgués... dijo Cartier-Bresson.

Por último, ha presentado la galería dedicada a Takuma Nakahira, un fotógrafo japonés de los que asumieron las propuestas visuales de la revista Provoke. Are, bure, boke,... grano, barrido y desenfoque. Y un fuerte contraste, para una fotografía muy enganchada a la realidad social y política del país en los años 60. Un fotógrafo muy crítico y muy comprometido políticamente.

Me gusta desde hace ya un tiempo el trabajo de la fotógrafa británica Olivia Arthur. Y si ya en ocasiones había encontrado motivos para ello, su presencia el año pasado en la exposición homenaje a Inge Morath en la que recorría el Danubio acompañada de otras fotógrafas ganadoras del premio que lleva el nombre de la fotógrafa austriaca organizado por Magnum Photos. En las páginas de esta agencia ha aparecido estos días un artículo dedica a Little Mogadishu, sobre la vida de las mujeres emprendedoras en la comunidad somalí en Estados Unidos. Tienen mucha alma las fotos de Olivia Arthur, si perder su visión precisa de la realidad.

Joan Fontcuberta hay quienes lo aman y hay quienes lo odian. Estamos en un país muy cainita. Unido al hecho de que fuera de nuestras fronteras mantiene cierto prestigio, me hace sospechar un poco de los que lo odian. Pero es cierto que de vez en cuando toma caminos arriesgados. A través de Facebook llegué a un artículo de El nacional.cat, que hablaba del reportaje sobre las vedettes del Molino realizado por un olvidado fotógrafo de los años sesenta y setenta, Ximo Berenguer. Ahora sabemos que se trata de fotos tempranas en la carrera de Fontcuberta, y que el tal Ximo Berenguer es un invento suyo. Una provocación para poner en solfa a los medios de comunicación actuales en la era de la posverdad. Es decir en la hora en la que muchos sueltan sus mentiras y nadie las pone en duda. A mí sí me convence el planteamiento, aunque no faltan como he dicho las voces críticas o dubitativas contra el fotógrafo catalán con crudeza. Pero realmente es necesario luchar duramente contra las falsedades de la época y contra la connivencia que los medios de comunicación tradicionales muestran. Y que conste que arriesgo a las iras de alguien por enlazar un artículo publicado en un medio catalán proindependentista, lo cual quiere decir que también sucumbe con frecuencia diaria en el engaño de la posverdad.

Pero pasemos a cuestiones más ligeras. Chris Lowell (Instagram) es un actor frecuente en las series de televisión norteamericanas al que últimamente hemos podido ver en GLOW, cuya primera temporada comenté recientemente en mi Cuaderno de Ruta. Pues bien, hay que añadirlo a la nómina de gentes del mundo de la interpretación a las que gusta hacer sus pinitos con la cámara de fotos. Nos lo han contado en Lomography Magazine. Armado con una Hasselblad 503CX o una Leica M7, y película Kodak Tri-X 400, hace unas fotografías que no están nada mal. Incluso nos ha ofrecido unas fotografías tras las bambalinas de GLOW. Y están bastante bien, incluso en color. O en blanco y negro.

También en el Lomography Magazine nos sorprendieron con unas curiosas fotografías de Miles Aldridge en las cuales los personajes de Game of Thrones cambiaban de época y de ambientación, trasladándonos más a las décadas de la posguerra mundial con la fuerte saturación de la Ektar 100 usada con una Rolleiflex 6001. Originalmente aparecieron en Time.com, y aunque tienden ligeramente al kitsch, como buena parte del trabajo de Aldridge, no me disgustan nada.

Hace unas semanas os hablaba de cómo recuperamos el contenido de un carrete de 50 años de antigüedad encontrado en un Kodak Duaflex II. Pues bien, en PetaPixel nos cuentan una historia parecida de cómo alguien se encuentra un rollo de Kodachrome en el interior de una Zeiss Ikon 520/2, yo tengo una cámara muy similar. El fotógrafo que las recuperó, Martijn van Oers nos cuenta superficialmente que recuperar los fotogramas fue un proceso que requirió "conocimiento, sincronización, paciencia y exactitud"... pero no nos dice cómo lo hizo. Desde nuestra experiencia, exige ciertas habilidades, pero al alcance de cualquiera que no sea un absoluto chapucero. Sí que hace falta cierto conocimiento, pero las otras tres virtudes son relativas. Desde luego exactitud o precisión, no. Vamos, que se da su propio autobombo.

Reencuentro con PHotoEspaña - Interesante edición la de 2016

A la espera de tener la ocasión de ver las dos exposiciones que me faltan de visitar de las tres que ha programado el festival fotográfico PHotoEspaña 2016, recuerdo que la primera fue la de Chema Conesa en la Lonja de Zaragoza, este sábado pasado tuve la ocasión de visitar algunas de las más destacadas exposiciones que se celebran en la ciudad capital del festival, como siempre Madrid.

Siempre he encontrado "inconvenientes" las fechas en que se celebra el festival. Ir de exposiciones en Madrid, con el frecuente calor atorrador que se acumula en el centro de la capital, puede ser absolutamente agotador. De hecho, tras una mala experiencia en el 2013, he faltado a las dos últimas ediciones por no encontrar una fecha disponible con una climatología razonable, aparte de otros motivos. En esta ocasión, para este sábado, parece que se atemperaban algo las temperaturas altas que se habían dado durante la semana. Y me estaba quedando sin excusas para visitar a algunas buenas amistades que tengo en la villa y corte, a las que tenía un tanto abandonadas. Pero vamos con las exposiciones.

Cristina de Middel en el Centro Cultural Fernán Gómez y la galería de La Fábrica

Tenía muchas ganar de contemplar "en directo" la obra de Cristina De Middel. Aunque esta fotógrafa no es de antesdeyer, lo cierto es que ha sido en los últimos años, paradójicamente con más frecuencia en medios extranjeros que nacionales, cuando ha empezado a sonar con fuerza.

Sus proyectos "The Afronauts" y "Party" han dado bastante de qué hablar. Reconozco que la primera vez que me llamó poderosamente la atención fue la imagen de un joven china bailando con alegría y desenfado, acompañada por una página fuertemente censurada de la versión en inglés del libro rojo de Mao en la que lo único que se podía leer era,

"PARTY... If there is to be revolution, there must be a... ... ... ... ... party. ... ... ..."

De lo que podías deducir a partir de ahí sobre las intenciones de la autora... pues lo único que te entraban ganas es de saber más. La idea subyacente, me pareció una genialidad. El proyecto que se presenta en el festival se titula "Muchísimo", y es como un gran "collage" en el que las imágenes de los distintos proyectos de De Middel cubren las paredes de la amplia sala de exposiciones, repitiéndose, en distintos tamaños, y dialogando unas con otras. Una exposición que se sale de los caminos trillados, que obliga a una contemplación participante de la obra, y que me gustó mucho. El catálogo de la exposición, sin embargo, no me parece a la altura, aunque lo compré.

Por la tarde tuve la ocasión de visitar también la pequeña exposición que en la librería-galería La Fábrica exhibía su serie "Antipodes"

Me hizo gracia cuando leí la entrevista que os recomendé el domingo que apareció hace unos días en Clavoardiendo. Reconocía que hay dos tipos de trabajos entre los que hace. Aquellos que tienen algo que decir pero que no funcionan bien a la hora de generar ingresos y ganarse la vida, y otros que, siendo como es en estos momentos una fotógrafa respetada, se venden bien... y son por lo tantos alimenticios y le permiten financiar los otros, que igual le apetecen más.

Por lo tanto, los paisajes que nos presenta en la galería tienen menos potencia que las imágenes vistas por la mañana. Pero no están mal... y complementan la visión del fotógrafo como artista que tiene que crear y ganarse la vida.

Juanita Biarnés en el Centro Cultural Fernán Gómez

Comparte con De Middel lugar de exposición la veterana reportera gráfica, pionera de su profesión entre las mujeres, Juana Biarnés. Totalmente diferente, aunque ambas compartan en común ser pioneras en formas de hacer cosas.

Fotoperiodista que se mantuvo en activo desde el año 1962 hasta 1985 en que dejó la profesión, está siendo reivindicada en los últimos tiempos después de haber permanecido en un olvido relativo durante todo ese tiempo. Nos sorprende con un conjunto de imágenes frescas, desenfadadas, realizadas con descaro, con poca preocupación por la técnica pero con una maestría en la composición muy superior a la que nos quiere vender. Mucho más divertida que otros fotógrafos de la misma época, sin que por ello recorte un ápice en su misión de reflejar un mundo que nos guste más o nos guste menos era como fue. O como es. Porque más allá de los aspectos externos o estéticos... no sé yo si hemos cambiado tanto como pretendemos. Se pasa bien en la exposición, y se aprecia el trabajo de la fotoperiodista

Libros de fotografía en el Museo de la Biblioteca Nacional

En los últimos tiempos, el libro de fotografía, en muchas ocasiones autoeditado o sacado adelante en pequeñas tiradas por modestas editoriales, pero con mucha imaginación, es la vía por la que muchos fotógrafos se dan a conocer y tratar de nadar en la procelosas aguas de la profesión.

En los sótanos del enorme edificio de la Biblioteca Nacional encontramos un Museo en cuyas salas se han habilitado unos expositores para contemplar los trabajos más destacados del último año. Lo cierto es que para poder apreciar convenientemente los trabajos habría que dedicar mucho más tiempo del que disponía. Y luego te quedas con las ganas de tener algunos de los volúmenes... lo cual es difícil... porque ya digo que son pequeñas tiradas que se agotan pronto. Y luego algunas de ellas alcanzan precios muy altos de segunda mano. Se convierten en objetos de colección. ¿Sabéis que un ejemplar de "The Afronauts" de De Middel en buen estado puede alcanzar los 1200 euros? Pues eso.

Fotografía sudamericana en la Casa de América

Dos exposiciones encontramos en el palacete de la Casa de América en Recoletos esquina con la plaza de Cibeles. La primera de ellas nos cuenta la desorientación del fotógrafo cubano José Alberto Figueroa a quien junto con su mujer, la caída del muro de Berlín y de los regímenes comunistas en Europa les pilló en la capital alemana... en el lado oriental, para más INRI. El título de la exposición, en alemán, "Und Jetzt?". Y ahora qué...

La otra exposición es una colectiva, realizada a partir del visionado de porfolios de fotógrafos diversos latinoamericanos, y que con el título "Cartografías íntimas, un acercamiento a las relaciones interpersonales", recoge fotografías o series de ellas que buscan evocar lugares o momentos, sensaciones o sentimientos, que marcan las relaciones entre las personas. O diálogos visuales entre las mismas. Más interesante esta que la anterior, que me parece más anecdótica, aunque no carezca de miga.

Rostros en el Centro Cibeles

El tema principal de la edición de este año de PHotoEspaña es "Europa" o el estado actual de la fotografía en el continente europeo. Me acerco a este Centro Cibeles, que no conocía, y que se encuentra en lo que es el tradicional y presuntuoso Palacio de Comunicaciones, antigua sede de los servicios de correos y telégrafos en la plaza de Cibeles. Y en la exposición que acoge me sumerjo totalmente en ese tema, Europa, a través del retrato.

Estamos ante otra exposición colectiva, esta vez con muestras del trabajo de algunos de los fotógrafos más representativos del panorama actual europeo. Nombres como García-Alix, Corbijn, Teller, Mikhailov, Dijkstra, Ruff,... entre otros muchos, muchos de ellos nombres consagrados en el panorama fotógrafíco actual, nos muestran sus capacidades para el retrato, la diversidad conceptual de los mismos, así como la diversidad que se esconde dentras del concepto de europeos, siendo las personas de este subcontinente el principal objeto de sus obras. A mí, las colectivas me suelen dejar siempre algo insatisfecho... De algunos de los fotógrafos quisiera conocer más... otros me pueden resultar superfluos. En cualquier caso, estamos ante un panorama bastante rico, que puede abrir el apetito a un mayor conocimiento de la obra de cualquiera de ellos.

Diversidad de ofertas en el Círculo de Bellas Artes

El CBA suele ser una cita ineludible cada verano. Pero al mismo tiempo, su oferta puede tener que ver, o no, con el tema principal del festival. En esta ocasión,... no nos podemos quejar. Dos de tres exposiciones se enmarcan plenamente en la temática europea. Veámoslo.

Se sale de las expectativas la muestra sobre la obra de la fotógrafa norteamericana Louise Dahl-Wolfe, "Con estilo propio". Básicamente norteamericana... fotografía de moda.

Interesante representante de lo que es la fotografía de moda y editorial en los años 40 y 50, hay que reconocer las virtudes estéticas y conceptuales de la fotógrafa. Y sin embargo, es cuándo se sale de la fotografía de moda y propone imágenes más personales, algunos desnudos, algún autorretrato, cuando se sale del famoseo y la alta costura, cuando más me interesa su obra. No obstante, como digo, se sale de las expectivas del tema del festival y, siendo interesante, da la sensción de ser un pegote.

Más en línea con el tema de Europa, y especialmente con la construcción y la identidad europea está el ensayo fotográfico "The Castle (El castillo)" de Federico Clavarino.

El italiano en una instalación fotográfica dividida en cuatro capítulos, nos desgrana su visión de la naturaleza de la identidad europea, desde el mito fundacional hasta los elementos de futuro, que con más o menos incertidumbre se asoman en el horizonte. Estamos ante una obra de claro corte conceptual, que incide más en los símbolos que en la estética o en las formas. Más compleja de comprender para muchos.

Y quizá una de las grandes exposiciones del festival, totalmente comprometida con la reflexión sobre el fenómeno europeo, es la colectiva que surge de los fondos de la colección de Nicolas Motelay con el título de "Transiciones, diez años que trastornaron Europa".

Los diez años a los que hace referencia el título de la exposición son los que van entre 1979 y 1989, y de alguna forma se relacionan, en términos europeos, aunque el fenómeno pudiera ser mundial, como el tiempo que va desde la llegada de Margaret Thatcher al poder hasta la caída del muro de Berlín. Cierto es que en la obra encontramos fotografías tomadas antes y, quizá, después de ese período de tiempo. Obras que corresponden a fotógrafos destacados del Reino Unido, Bélgica, Francia, Alemania, Rusia, Ucrania, Finlandia,... no sé si me dejo alguno. Pero que abarcar una evolución sociopolítica de carácter, cuando menos, continental. Desde los perfeccionistas pero aburridos, desde mi humilde punto de vista, fotógrafos alemanes de la escuela de Duseldorf, cuya obra nunca había encontrado también acomodada como en esta exposición, hasta las interesantes miradas de Boris Mikhailov a Rusia y Ucrania, pre y post comunismo.

Lucia Moholy en la galería Loewe Gran Vía

Desde hace unos años, la superpija tienda de Loewe en la Gran Vía madrileña patrocina y participa en el festival PHotoEspaña. Y en ocasiones con propuestas interesantes... aunque con frecuencia ignoradas por el respetable. Casi nunca me encuentro a nadie en la sala de exposiciones. Y eso que la gente de la tienda son muy amables aunque saben que lo tuyo no es comprar uno de sus bolsos.

En esta ocasión nos traen a una fotógrafa por la que siente notable simpatía, Lucia Moholy.

Lucia Moholy suele arrastrar el peso de ser más conocida por haber sido durante una etapa de su vida la esposa del artista László Moholy-Nagy, con quien pasó bastantes años trabajando en la Bauhaus. Durante esta etapa, la fotógrafa realizó un importante esfuerzo documentando con su cámara todos los aspectos de la vida académica en la institución, así como fotografiando muchos de los diseños y productos que salían de sus aulas y talleres. Poco reconocida hasta hace poco, en la actualidad su trabajo está empezando a ser mucho más considerado, siendo valorada por sí misma más allá de por las personas o los ambientes en los que se relacionó. También realizó reportajes en diversas parte de Europa.

Inge Morath, el Danubio y ocho fotógrafas contemporáneas en el Espacio Fundación Telefónica

Hablaré ahora de una de las sorpresas más agradables del festival. En los años 50, la fotógrafa austriaca Inge Morath, que nació en Graz, a orillas del río Danubio, arteria que une un considerable número de países europeos, quiso recorrer el curso del mismo y hacer un trabajo de documentación de la vida en sus orillas. No lo pudo completar en aquel momento. La guerra fría y las tensiones políticas junto con las férreas dictaduras de algunos de los países tras el telón de acero impidieron su recorrido. No fue hasta los años 90 cuando pudo cumplir su cometido.

En esta exposición encontramos 60 fotografías de ese trabajo. Y algo más. En 2014, un grupo de fotógrafas galardonadas con el premio Inge Morath, constituido con la ayuda de la Magnum Photos, decidieron seguir las huellas de Morath, y durante algo más de un mes recorrieron el Danubio, con un camión convertido en sala de exposiciones ambulantes, y documentando a su vez esa geografía humana y natural en la actualidad.

La fotógrafas Lurdes R. Basolí*, Claire Martin*, Emily Schiffer*, Kathryn Cook, Olivia Arthur*, Jessica Dimmock, Claudia Guadarrama y Ami Vitale (con un * las que idearon el proyecto) se cogieron sus cámaras, sus ideas, algunas de ellas su hijas, y con un pequeño equipo de conductora, filmadores, niñera y gestoras de proyecto, se hicieron el recorrido. No todas todo el camino. Pero todo el camino entre todas.

La exposición nos ofrece una buena muestra de las fotografías que recogieron cada una de las fotógrafas, cada una con su estilo muy diverso, junto con abundante material de cómo se hizo y cómo sucedió.

Reconozco que fue una de las exposiciones con las que más disfruté a lo largo del día. A la que dedicamos bastante rato, fijándonos en los detalles. Y con las ganas permanentes de qué pena no poder participar en un proyecto así. Incluso pensando en la posibilidad de hacerlo a título particular, usar unas vacaciones para desarrollar más modestamente un proyecto de conocimiento más profundo de una región emblemática por algún motivo. Vamos... cambiar la forma en que hacemos habitualmente nuestras vacaciones.

Nos han quedado muchas exposiciones interesantes sin ver. Pero un día da para lo que da, especialmente si además hay que encontrar tiempo para conversar con los amigos hace un tiempo descuidados. Me estoy planteando volver un poco más adelante... especialmente porque me apetecería complementarlo con la exposición del Bosco en el Prado. Ya veremos.

De momento, os dejo con el vídeo de la experiencia de las ocho fotógrafas en el Danubio... Es casi media hora, pero está bastante bien.