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La flor del azafrán, segundo año - macro con equipo micro cuatro tercios

El año pasado por estas fechas hacía un resumen de la jornada de práctica fotográfica en Monreal del Campo con motivo de la recogida de la flor del azafrán. En aquel momento, opté por usar mi modesta pero eficaz cámara digital Pentax K-S1 y el veterano Pentax SMC-A 100/4 Macro, con buenos resultados. Este objetivo ofrece una reproducción máxima a escala 1:2, que llega a 1:1 con la ayuda de una lente de aproximación de 10/3 dioptrías.

Como la experiencia fue muy buena, este año hemos vuelto a repetir. Incluso en más número. Nuestra expedición constó de 10 personas, muy motivadas a hacer fotos y a pasarlo bien. Yo hice algunos cambios en el equipo y en el planteamiento de la jornada fotográfica. Me llevé la Olympus OM-D E-M5 con el Panasonic Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8 ASPH como equipo principal para macrofotografía. Y la veterana Pentax MX, para película tradicional de 35 mm con doble perforación, con el SMC-M 50/1,7 para reportaje, y el SMC-A 100/4 Macro por si me apetecía probar el macro con soporte fotoquímico. No dispongo todavía de los carretes revelados expuestos con esta última. Así que aquí os traigo los resultados obtenidos con el macro digital.

El año pasado la máxima escala de reproducción que pude conseguir era 1:1, como ya he dicho. Puesto que el Macro-Elmarit de forma nativa llega a esta escala de reproducción, al añadir la lente de aproximación mencionada es posible llegar a una escala de reproducción 1,33:1, superior como vemos. Si además tenemos en cuenta que el formato hace que haya un recorte sobre APS-C de la cámara Pentax, en los 16 megapíxeles de la Olympus todavía encontramos un mayor nivel de detalle sobre los objetos fotografiados, aunque la imagen sean de menor tamaño. La Pentax tiene 20 megapíxeles, pero si recortásemos para tener un encuadre equivalente, perderíamos bastante información.

Además, la pantalla de la Olympus es orientable, lo cual supone una ventaja sobre la fija de la Pentax. De hecho, con esta última, el encuadre lo realicé fundamentalmente por el visor réflex. Sin embargo, con la pantalla de la Olympus tiene suficiente calidad como para permitirme enfocar con precisión, como se puede comprobar en las imágenes. Hice muchos menos disparos que el año pasado para un número de imágenes técnicamente aceptables similar.

Pero toda balanza tiene dos platos; en este caso, el de las ventajas y el de los inconvenientes. Entre los inconvenientes, el principal es que el enfoque manual del Macro-Elmarit, o cuando en enfoque automático corregimos el enfoque manualmente, no es mediante un accionamiento mecánico con topes en la distancia mínima de enfoque o en la máxima. El aro de enfoque sirve para accionar el motor de enfoque y no tiene fin. Con lo que es difícil saber cuándo has llegado a los extremos al enfocar manualmente. En macrofotografía, no me gusta confiar en el enfoque automático. Así que enfoco manualmente la escala de reproducción que prefiero, y luego ajusto el enfoque con pequeños movimientos del equipo hacia adelante o hacia atrás. No he utilizado trípode. Las flores del azafrán nacen a ras de suelo, así que la posición al fotografiar es cuerpo a tierra, dando estabilidad a la cámara con el cuerpo y los dos codos, que hacen de trípode. Los resultados son buenos, especialmente con los sistemas de estabilización de imagen de ambas cámaras, aunque el de 5 ejes de la Olympus es superior. Y se nota. Con un 45 mm que es equivalente a un 90 mm en formato completo, con escalas de reproducción de 1:1 o 1,33:1 he conseguido fotos nítidas disparando a 1/25 segundo. Con el 100 mm de la Pentax esto no es posible. De todas formas, especialmente cuando empezamos a fotografiar con las primeras luces del día, hubo que subir en algún momento la sensibilidad hasta ISO 1600, por lo que ha habido que esmerarse en el procesado, reduciendo el ruido pero sin afectar a los detalles finos.

El problema que ha aparecido con el equipo de este año procede de la utilización de la pantalla posterior como elemento para encuadrar y enfocar. En principio, el enfoque no ha sido problema. Especialmente porque el color rojo intenso de los estigmas del pistilo de la flor hacen fácil su visión en la pantalla y conseguir la nitidez necesaria, incluso sin aumentar en la pantalla la imagen. Pero puede haber detalles interesantes en el cuadro que no se ven. Yo tengo ya un cierto grado de presbicia por lo que pierdo detalles en la visión cercana. Por ejemplo, en la mayor parte de las fotografías no era consciente de las microgotas que cubrían los elementos de la flor. Era consciente de que había algunas gotas de rocío, pero no tenía claro que prácticamente todas las imágenes iban a estar cubiertas por estas gotas. El año pasado no estaban, a pesar de que había llovido por la noche.

Me he sentido especialmente frustrado con la siguiente imagen que presento, en la que había un pequeño insecto, de unos pocos milímetros, en el extremo de los estigmas, que hubiera querido sacar nítido... si lo hubiera visto. No lo vi. Ha sido un hallazgo al revisar las fotografías. Lo que aparece nítido es uno de los estigmas, el que elegí en la pantalla, pero la profundidad de campo con estas escalas de reproducción no es lo suficiente amplia como para incluir al insecto. Una pena.

Cada uno de los equipos utilizados, el año pasado o este, tiene sus ventajas y sus incovenientes. Creo que en la evaluación de los mismos hay un factor importante que ya he mencionado. El número de fotografías técnicamente aceptables es mayor con la cámara Olympus y el Macro-Elmarit que con la Pentax. Otra cosa es la calidad estética, que ahí entran otros factores.

Ahora queda recibir los carretes de Kodak Portra 400 que usé con la Pentax MX. Así que habrá una segunda parte de esta crónica sobre nuestra jornada en Monreal del campo. De momento me despido con una imagen más de las bonitas rosas del azafrán, así como de mi ejemplar de estampa con los pigmentos de la flor que realicé en el taller que se organizó con posterioridad, de lo que os hablaré más ampliamente en su momento.

Aproximándonos a las flores (2) - Las flores de Gardeniers en el taller de AFZ

A principio de semana comencé esta miniserie de dos artículos dedicada a la fotografía de aproximación de flores con película tradicional en blanco y negro. Algo más difícil de lo que parece. Especialmente, por la capacidad que hay que tener para prever los resultados. Más difícil que en escenas callejeras, retratos o incluso paisajes. Desde mi punto de vista.

También os conté hace unas semanas la experiencia del taller de macrofotografía organizado por la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ) (Facebook), impartido por Pedro Javier Pascual. Ya entonces comentaba que además de mi habitual equipo macro Pentax digital, me llevé también una cámara de película tradicional. De esto quiero hablar en esta ocasión. Aunque recordaremos primero algunas de las fotografías tomadas con la cámara digital, para contrastar con lo obtenido con la película argéntica en blanco y negro.

La cámara que me llevé con película tradicional fue la Pentax MX, cargada con un carrete de Ilford XP2 Plus, expuesta a índices de exposición de entre 200 y 400, siendo este último su sensibilidad nominal en valores ISO. Os recuerdo que la cámara Pentax MX es una pequeña réflex totalmente mecánica, las pilas sólo alimentan su fotómetro a través del objetivo, que vio la luz a mediados de los años 70 y que es una delicia de usar.

Por supuesto, la utilicé con el Pentax SMC-A 100/4 Macro que también usé con la Pentax digital. Son totalmente compatibles. Aunque esta cámara por su naturaleza no admite modos de exposición automáticos. Tienes que ajustar tu mismo los valores de apertura y velocidad de obturación.

La cuestión es que si estás acostumbrado a trabajar el macro con digital, la experiencia no tiene nada que ver. En digital, te acercas al sujeto, compones y... si tienes un trípode y el sujeto está quieto, puedes hacer una par o tres de fotos para asegurar la cosa y ya está. Si no tienes trípode, harás más, para intentar asegurar que pequeños movimientos hacia adelante y hacia atrás no dejen fuera de foco lo que te interesa. Te mueves con profundidades de campo mínimas.

Pero con la película... o eres muy afortunado, o intentas asegurar la foto en uno o dos fotogramas... porque si no empieza a salir caro. Desde luego, la opción del trípode es la más razonable. Luego está la cuestión de la sensibilidad. Las modernas tecnologías digitales aseguran resultados nítidos con ISOs relativamente altos. Pero si estás obligado a disparar a IE 400, o tirar más alto con más grano perdiendo el precioso detalle de los pequeños objetos de la macrofotografía...

Por lo tanto, el planteamiento estético tiene que ser distinto. Jugar con los desenfoques, resaltar un detalle, jugar con las tonalidades y los contrastes. Si en esta prueba lo he conseguido o no... eso lo  tendréis que decir vosotros. No es fácil. Hay que trabajarlo y tirar muchos carretes antes de que los resultados empiecen a salir como uno quiere. Y los filtros. No me llevé filtro. Pero es evidente que hay que jugar con los filtros de colores para modificar los contrastes de las imágenes.

En fin, no me voy a enrollar mucho más. Ved las fotos y vosotros diréis si os gustan. En cualquier caso, las experiencias siempre son interesantes... y bueno, podemos echar un vistazo también a las buenas gentes que me acompañaron y que con interés se aplicaron a la tarea. También en blanco y negro argéntico.

Taller Macro con AFZ - del aula a los viveros

Este sábado pasado, 8 de abril de 2017, celebramos un taller de macrofotografía organizado por la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ) (Facebook). El taller lo impartió Pedro Javier Pascual, fotógrafo turolense, cuya orientación personal es a la expresión personal a través de la naturaleza más que el uso de la fotografía como método de documentación de la misma, sus habitantes y sus fenómenos.

No es la primera vez que hago un curso o taller de macrofotografía. He hecho varios con distintos enfoques. Pero es una de esas disciplinas en las que siempre aprendo algo nuevo cuando acudo a un nuevo taller. Fundamentalmente porque no es mi actividad fotográfica prioritaria. Por lo tanto, siempre andaré con un déficit permanente de técnica o de ideas, que de alguna forma se palía con la asistencia a estos talleres.

Al igual que Pedro Javier Pascual, aunque más modestamente, cuando me acerco a la macrofotografía o la fotografía de aproximación en la naturaleza, predomina mi interés estético o expresivo, más que el documentar o catalogar especímenes o fenómenos, sobre los que la mayoría de las veces carezco de conocimiento suficiente. En los últimos años, no dejo de practicar de vez en cuando esta modalidad, e incluso elaboré recientemente un librito de carácter personal, al que no he dado tan apenas difusión, con lo trabajado el año pasado.

El taller tuvo dos partes, separadas por el rato de la comida. Durante la mañana, Pedro Javier nos mostró su trabajo, en una de las aulas del Centro Cívico Almozara, nos introdujo en sus técnicas más utilizadas y nos habló del material. Pero muy orientado hacia un determinado tipo de resultados y de estética. He de decir que quedé admirado de su dominio intuitivo del material y la técnica. Sobre el estilo de sus fotografías, hay algunas que me gustan mucho, mientras que otras se alejan un poco de lo que a mí me atrae. Nunca he sido mucho de efectos especiales. El "bokē" en forma de pelotones, las dobles exposiciones,... los reflejos... Soy partidario siempre de fondos más despejados, limpios, composiciones minimalistas, un número limitado de elementos en el encuadre, de las cuales él nos mostró unas cuantas con las que sí que disfruté mucho. Muy expresivas y muy bellas.

En cualquier caso, una mañana entretenida, adquiriendo ideas nuevas o recordando otras olvidadas. Después a comer. No sé porqué,... pero siempre a comer.

Tras la comida nos desplazamos al Centro de Jardinería "Gardeniers" de ATADES, destinado a promover la integración de personas con discapacidades, así como las actividades de jardinería, al servicio de la sociedad. Nuestro agradecimiento por habernos permitido utilizar sus viveros e instalaciones para hacer las prácticas.

Por supuesto, allí desplegamos nuestros equipos, y bajo la guía de Pedro Pascual que nos iba proponiendo distintos ejercicios, con flash, sin flash, con dobles exposiciones, con brillos, sin brillos,... fuimos haciendo nuestras fotografías.

Así estuvimos un rato, hasta que poco a poco la tendencia fue a que cada cual se fue centrando en el tipo de fotografías que más le gustaban, siempre dentro del marco establecido en el taller.

Como material fotográfico, utilicé la cámara digital Pentax KS-1 con el objetivo Pentax SMC-A Macro 100/4, eventualmente con una lente de aproximación Cosina de 3 1/3 dioptrías que permite pasar de la relación de ampliación de 1:2, nativa en el objetivo, a la 1:1. Durante un rato cambié al cuerpo de la Pentax MX, con película tradicional en blanco y negro, que todavía no he revelado ni digitalizado, antes de volver a la KS-1, en esta ocasión con el Pentax SMC-A 50/2 con un anillo de inversión para conseguir grandes ampliaciones.

Eventualmente, apoyé la exposición con un flash Nissin i40, con zapata para Olympus/Panasonic, pero que en modo manual se puede usar también con la Pentax.

Conforme fue pasando el tiempo, y con el calor acumulado en los viveros, el cansancio se fue haciendo notar. Lo cual lleva inevitablemente a cierta "dispersión" entre los participantes. Que empiezan a hacer un poco el indio con los accesorios que se llevan. Por ejemplo, poner a "adivinar el futuro" a través de una bola de cristal.

Cuando estos síntomas aparecen, y antes de causar cualquier "destrozo", es el momento adecuado para recoger el material e ir a celebrar la jornada disfrutada. Y aprovechando el buen día de primavera, tomarse unas cervezas o unos refrescos, mientras se mantiene la charla y el diálogo, que se mantuvo durante un rato dentro del mundo de la fotografía, y que no deja de ser parte de la riqueza del taller.

En cualquier caso, una buena jornada, con mi agradecimiento a todos los que en ella participaron a uno u otro nivel. Y hasta la próxima.