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Grandes angulares en cámaras de formato completo no réflex - Un Voigtländer Snapshot-Skopar 25/4 en un Leica M-E

Últimamente he estado comprobando el uso y rendimiento de diversos objetivos del tipo gran angular con cámaras digitales de las llamadas de formato completo. Es decir, con captores de imagen de 24 x 36 mm, similares al antiguo fotograma estándar sobre película perforada de 35 mm. Ya comenté mis visicitudes con un Tokina para APS-C usado sobre una Canon EOS 5D Mk. II. Ahora vamos a comprobar qué pasa cuando pones un gran angular en una telemétrica digital como la Leica M-E.

Y lo mejor es que lo hagamos con imágenes, con algunas de las que tomé el domingo 27 de octubre en un paseo por Miraflores.

Si le ponemos este gran angular tal cual sobre la Leica M-E, sin más ajustes nos encontramos con dos cosas. Un fuerte viñeteado de las esquinas. Y alteraciones en la reproducción del color en los bordes de la imagen. Obsérvese que en la parte izquierda de la fotografía anterior, el cielo tiene una tonalidad tirando a cian, mientras que en la derecha se observa una coloración magenta. Esto no es natural. Y se debe al agudo ángulo de incidencia de los rayos de luz sobre las céluclasdel captor de la cámara. Para bien, deberían llegar lo más perpendicularmente posible al mismo.
Afortunadamente se puede apañar. Leica ha previsto que esto sucede, e introduce en el procesado de la imagen para producir el archivo raw correspondiente unas correcciones adecuadas. En sus objetivos más modernos, esta corrección se realiza automáticamente mediante un código óptico que coloca en la montura del objetivo. Estos objetivos no tienen conexiones electrónicas con el cuerpo. Sólo mecánicas. Para objetivos más antiguos, esta corrección se introduce manualmente buscando en los menús de configuración la opción adecuada. Evidentemente, no tiene selección adecuada para objetivos de otras marcas. Pero se puede probar. Y para este 25/4 de Voigtländer introduzco la codificación propia de una Leica 21 mm. Y funciona. La imagen que veis aquí esta sin tocar. Tal cual está el RAW. No hay viñeteado, ni artefactos de color.

Voy a poner otro ejemplo, porque me he percatado que las dos tomas anteriores tienen una pequeña diferencia de exposición por lo que he corregido un tercio la exposición de la primera. Las siguientes tomas, con las mismas condiciones de luz están tomadas con una exposición idéntica.

Sin introducir la corrección oportuna, volvemos a ver el viñeteado y los artefactos de color.
Con la corrección, el viñeteado desaparece, y no hay artefactos de color. Ninguna de estas dos imágenes han recibido ninguna modificación en Lightroom. Simplemente las que se aplican de base al abrir el archivo DNG.

En ambos casos, está preparada la prueba para que el efecto se manifieste con claridad en el lado largo del fotograma. En el siguiente, veremos cómo también se produce en el lado corto.

Sin corrección, fuerte viñeteado, y alteraciones del color que se aprecian en las zonas más uniformes del cielo. No se aprecian en la misma medida en las zonas con textura de la tierra y las hierbas del primer plano.
Una vez introducida la corrección, prácticamente no apreciamos estos problemas. Nuevamente, DNGs sin alterar. Porque lo normal es que les hubiera modificado un poco la exposición en Lightroom, ya que están un poco oscuros.

Como se puede ver, el uso de angulares con las telemétricas de Leica exige unos compromisos y unas correcciones para soslayar las limitaciones del sistema. Recientemente ha aparecido en el mercado unas nuevas cámaras de Sony que pueden tener los mismos problemas. Pero no consta ningún sistema de corrección. Probablemente lo lleve de forma automática cuando detecte electrónicamente el objetivo que calcemos.Y también es cierto que de momento no ha sacado al mercado objetivos arriesgados para este sistema. Un ángular moderado de 35 mm, un estándar de 55 mm, y un zoom poco luminoso entre 28 y 70 mm, nada tan extremo como lo que yo he probado, con mi Leica. Esperemos a ver que dicen los sabios del asunto, porque también habrá muchos que estén tentados de adaptarles sus ópticas de otras marcas, ya que las dimensiones del aparato lo permiten.

Dicho todo lo anterior, una vez que te familiarizas con el sistema, el pequeño objetivo de Voigtländer ofrece unos resultados bastante majos en la prestigiosa cámara alemana.

Un objetivo de 1958 en un cámara digital de 2013 - Canon S 50/1,8 II en Leica M-E

Una de las ventajas de cámaras tan conservadoras en su diseño como las telemétricas de Leica es que son capaces de utilizar objetivos fabricados desde los años 30 hasta la fecha. Y han sido tantas veces copiadas o imitadas, que son diversas las marcas y las calidades de los mismos.

Desde hace años tengo un objetivo Canon S 50/1,8, en su segunda versión, que calculo fue fabricado en 1958, para montura de rosca compatible con las Leicas de este tipo. Pero con el adaptador correspondiente se puede utilizar sin problemas con las Leicas de la serie M con montura de bayoneta. Está totalmente acoplado al funcionamiento del telémetro, por lo que el enfoque de la fotografía está totalmente garantizado. El pero está en qué sentido tiene poner un objetivo de “segunda fila” en su época en una cámara del precio y las exigencias de la Leica M-E. Pues la respuesta básica es porque se puede y puede ser divertido.

Y además pasa una cosa. Este objetivo de “segunda fila” tiene un comportamiento más que honorable. Seguro que a plena apertura no tiene el rendimiento de un objetivo Leica u otros con similar pedigrí. Pero es utilizable. Y en cuanto vas cerrando el diafragma el rendimiento es bastante bueno. Cualquier objetivo de 50 mm fabricado con el suficiente cuidado es un buen objetivo desde hace años. Las grandes diferencias entre los mejores y los demás son el rendiiento a plena apertura. Y por lo demás, mecánicamente funciona muy bien. Está bien terminado, e incluso tiene algún detalle de diseño mejor que los propios objetivos de Leica. Por ejemplo, en una esquina del visor de la cámara ves qué diafragma tienes elegido. En cualquier caso, os dejo algunos ejemplos recientes de su utilización.

A f/8 tine una buena resolución. Y ni siquiera es necesario hacer importantes correcciones de contraste, o saturación. Esta fotografía está prácticamente como salida de la cámara.
Incluso enfocando a menos distancia, y con un motivo con fino detalle, a f/8 resuelve sin más problema. Esta imagen está más procesada para compensar la diferencia de luminosidad entre el campo de maíz y el cielo con claros y nubes.
Aquí estamos ya en terreno más difícil. Enfocando muy próximo y con el diafragma a f/1,8. Para conseguir el contraste y la saturación adecuados hay que trabajar algo más el archivo RAW. Pero el desenfoque es agradable y el resultado final utilizable.
Esta imagen está tomada justamente después de la anterior. Oí llegar el tren y no me dio tiempo a cambiar ningún parámetro salvo la distancia de enfoque, que moví a infinito. Por lo tanto, está tomada también a f/1,8, lo cual se aprecia en el desenfoque del primer plano. Y en que en las esquinas la definición baja y se oscurecen. Pero con la luz principal a mis espaldas, saturación y contraste son buenos. La fotografía me resulta agradable.
Utilizando un diafragma a medio camino, a f/4, tenemos una nitidez razonable en la zona de profundidad de campo, y un suave desenfoque bien estético hacia el fondo de la imagen. La luz es más complicada por lo intensa en la esquina superior derecha, pero con el diafragma a este valor, no se aprecia gran pérdida de contraste y saturación.

Como veis, no es necesario arruinarse en objetivos para disfrutar de una telemétrica digital. Evidentemente, no son objetivos con la misma calidad que los prestigiosos summicrones u otros summiluxes. Pero teniendo en cuenta sus limitaciones, podremos conseguir imágenes de las que podemos estar satisfechos.

De compras en Tokio; Panasonic Leica DG Summilux 15/1,7 ASPH.

Si cuando llegué a KIOTO, lo de encontrarme con el ojo de pez y comprarlo fue un poco una casualidad, feliz casualidad desde mi punto de vista, en TOKIO sí que teníamos previsto algún rato, dependiendo de las circunstancias, para dedicarlo a las tiendas. Y he aquí que la mañana del 25 de septiembre salió gris y lluviosa. Así que quedamos a las doce en otro lado, y nos dividimos según nuestros interesantes para la cosa comercial. Y yo me quedé en SHINJUKU donde abundan las tiendas de fotografía, con material nuevo y también de segunda mano.

De segunda mano vi muchas cosas interesantes, y alguna de ellas a punto estuvo de venirse conmigo, y este artículo tendría un cariz muy distinto. Pero las circunstancias hicieron que no me decidiera por ninguna. Y así hasta que entre en MAP CAMERA. Disfruté mucho en el sótano de este comercio, donde encontramos marcas como LEICA, HASSELBLAD, ROLLEI, ZEISS, y una amplia colección de telemétricas de las marcas anteriores, pero también de marcas japonesas como CANON y NIKON. Lo que pasa es que los precios estaban un poco subiditos de tono para mis intenciones. Así que me dediqué a mirar otros pisos, con material moderno. Y la quinta planta está dedicada a las cámaras de objetivos intercambiables sin espejo. Y allí se me quedó mirando un PANASONIC LEICA DG SUMMILUX 15 MM F/1,7 ASPH. En concreto, este que aparece montado en mi OLYMPUS OM-D E-M5.

Yo ya disponía de un gran angular, un 14/2,5 también de PANASONIC que no está mal, pero que tiene algunos defectos que me empezaban a pesar. A saber... un bajo contraste a aperturas grandes, especialmente en contraluces, y demasiados artefactos de colorines en situaciones de fuerte contraste. Estos últimos se pueden corregir con facilidad. El problema del contraste a aperturas grandes, más difícilmente. Y es cierto que de nitidez no está mal, y que es extraordinariamente compacto. Pero estaba un escalón por debajo del resto del equipo.

El objetivo que me he traído de la capital japonesa es más grandote. Al fin y al cabo es un paso más luminoso. Es un objetivo diseñado por LEICA aunque fabricado en JAPÓN por PANASONIC para las cámaras micro cuatro tercios. Es metálico, incluido su generoso parasol. El enfoque automático es total y absolutamente silencioso y muy rápido. Dispone de selector de diafragmas en el barrilete, como veremos en la siguiente fotografía, aunque sólo es útil en las cámaras PANASONIC. En las OLYMPUS hay que ignorarlo y seleccionar el diafragma con la rueda del cuerpo de la cámara. Eso es una pena, porque probado con la PANASONIC LUMIX GF1 es una gozada ergonómicamente hablando. Y dispone de una generosa rueda de enfoque que permite la corrección manual cuando está en modo automático con gran facilidad.

Está claro que el objetivo está un par de escalones por encima del 14/2,5 en calidad. Y la cuestión es que con diversos descuentos, estaba a un precio que me sorprendió. Por lo bajo. Así que no lo dudé, y se ha venido conmigo. Aunque a partir de ese momento fue el angular de primera elección en lo que me quedaba de viaje, haciendo una pareja estupenda con el 45/1,8 de OLYMPUS. De hecho, algunos días fueron los dos únicos objetivos que usé, siendo absolutamente suficientes para mis propósitos de fotografía viajera.

Os dejo algunos ejemplos.

Muy discreto y totalmente silencioso, permite hacer fotografías en los trenes de Tokio, línea Chuo, sin problemas.
En interiores, con luz escasa, con su amplia apertura y la estabilización de la cámara, no hay demonio budista del Museo Nacional de Tokio que se resista.
Como buen angular, idóneo para la fotografía de arquitectura, como por ejemplo en los templos de Nikko.
Cualquiera asociará un gran angular al paisaje, pero su favorable corta distancia de enfoque y su gran apertura, permite jugar con la profundidad de campo, como en los bosques de Nikko.
Aunque no tiene escala de profundidad de campo, con un poco de habilidad se puede usar el enfoque por zonas o en la hiperfocal, permitiendo la instantánea oportunista cuando surge la ocasión, como en los santuarios de Kamakura.
Y si estamos en Kamakura, es el instrumento adecuado para registrar la imagen del Gran Buda de bronce del siglo XIII.
No soy un fanático de la fidelidad en la reproducción del color, pero en este autorretrato en Kawaguchiko anto el monte Fuji, los tonos de color son realmente muy agradables.
Y despido el artículo jugando con las aperturas más pequeñas del objetivo, generando estrellas de difracción bajando del monte Tenjo en el funicular de Kawaguchiko.

Usando un "clásico" soviético - Industar-22 con una leica digital

Estas semanas atrás comencé a contar mi experiencia con el sistema CANON EOS, sea en versión para película tradicional o en versión digital. Me queda un último artículo, pero antes he decidido tomar un pequeño desvío para no caer en la monotonía.

En la primavera de 2013 visité el mercadillo de coleccionismo que se celebraba en el centro cívico del barrio de OLIVER en ZARAGOZA. Fui sin más expectativa que curiosear y hacer alguna fotografía de los expuesto a la venta si se terciaba. El caso es que encontré algunos puestos con material fotográfico antiguo. Especialmente alguno con cámaras y objetivos fabricados en la extinta UNIÓN SOVIÉTICA, bajo las habituales marcas ZORKI (Зоркий) y FED (ФЭД). Las primeras se manufacturaban en una fábrica cerca de MOSCÚ, mientras que las segundas se hacían en JARKOV, en lo que hoy es UCRANIA. Buena parte de las cámaras que se fabricaron con estas denominaciones eran copias más o menos descaradas de las cámara LEICA y otros modelos del mundo occidental en la época.

Una FED y una ZORKI en la feria de coleccionismo - ambas lucen el mismo objetivo aunque bajo distinta marca: FED e INDUSTAR-22

Como podéis ver en la fotografía, las cámaras lucían unos objetivos con un aspecto muy característico ya que fue muy copiado en todo el mundo. Externamente muy similares al mítico ELMAR 50/3,5 con que LEITZ CAMERA dotó a sus primeras cámaras LEICA, la fórmula óptica correspondía al TESSAR de CARL ZEISS, cuyas máquinas, diagramas y materiales, especialmente los vidrios ópticos, de la fábrica de JENA (ALEMANIA) se llevaron a la UNIÓN SOVIÉTICA al terminar la guerra. Las inscripciones de las objetivos de las dos cámaras, como indico en la fotografía, son distintas según el lugar de fabricación. Pero de hecho, salvo estas cuestiones cosméticas, son el mismo objetivo.

Como estaba a la venta suelto uno de ellos por un precio muy asumible, me lo compre. Se trata de un INDUSTAR-22, que como su nombre no indica tiene una focal de 5 cm (50 mm) y una abertura máxima f/3,5. Con ese nombre, que no es un FED, deducimos que es el modelo fabricado cerca de MOSCÚ. Durante unas semanas lo usé con distintas cámaras. Principalmente digitales y para fotografías en color.  Y salvo las notables pérdidas de definición a plena abertura y de contraste cuando el sol u otra fuente de luz puntual se encuentra frente al objetivo, no van mal del todo. Se puede hacer fotos.

Veamos un poco las características de esta pieza optomécanica. Su aspecto externo es muy similar al de un ELMAR 50/3,5 como ya hemos dicho, hasta el punto de que los accesorios externos de estos, como filtros o parasoles, se pueden montar sin problemas sobre él. La montura es de rosca, con el mismo paso que la montura de rosca de LEICA, por lo que se puede utilizar con toda la gama de cámaras telemétricas de la marca alemana, tanto las que originalmente llevaban esta montura, como las que llevan montura de bayoneta M, mediante un adaptador. Las fotos que aquí presento tomadas con este objetivo, fueron realizadas con una cámara telemétrica digital, LEICA M-E, de la que ya hablaré más extensamente en otra ocasión.

El INDUSTAR-22 montado sobre la LEICA M-E
El ELMAR montado sobre la M-E y a su lado el INDUSTAR-22 que lleva acoplados un filtro amarillo Nº 2 y un parasol originalmente fabricados para el ELMAR

Las cosas funcionan de forma "casi perfectas". Lo cierto es que, desde el punto de vista mecánico el INDUSTAR-22 consigue adoptar los defectos del ELMAR y eliminar algunas de sus virtudes. El accionamiento del diafragma es difícil, en el frontal del objetivo, como el ELMAR. Está pensado más bien para que el fotógrafo acomode un diafragma con una abertura razonable, por ejemplo f/8, y la deje ahí quieta, modificando la velocidad de obturación para ajustar la exposición. Sin embargo, las distancias de enfoque y la escala de profundidad de cambio las tiene intercambiadas con respecto al ELMAR, lo cual es un error porque de cara a enfocar por zonas, práctica muy conveniente con este tipo de cámaras y ópticas, no siempre podemos apreciar con claridad la profundidad de campo para un diafragma dado. Cosa que con el ELMAR es muy sencillo.

Aquí apreciamos la rueda de diafragmas rodeando la lente frontal y ajustado en un valor entre 4 y 5,6 - no hay clicks para fijarlo a un determinado valor sino que es un continuo como el ELMAR
La escala de profundidades de campo está en el barrilete del objetivo y gira mientras que la escala de distancias de enfoque es fija en la montura del objetivo - incómodo

En cuanto al rendimiento óptico, como ya he dicho la fórmula corresponde a un TESSAR de CARL ZEISS, un conjunto de cuatro elementos dispuestos en tres grupos. El ELMAR tiene una fórmula que se le parece mucho, pero con el diafragma situado en una posición más adelantada que el TESSAR. Por ello, parece que los expertos lo consideran como una fórmula distinta. En cualquier caso, esta fórmula óptica fue muy popular durante décadas, copiada por multitud de fabricantes, y en general con muy buenos rendimientos a poco que se fabricase con un poco de cariño. No permite aberturas de diafragma muy grandes, pero su escaso número de elementos hace que sea más resistente a las pérdidas de contraste por las reflexiones internas de la luz al rebotar contra las lentes. Esta formula suele dar a plena abertura una imagen razonablemente nítida en el centro con las esquinas y los laterales francamente menos nítidos. Pero mejora progresivamente conforme se cierra el diafragma dando buenos resultados a partir de f/5,6 o f/8 dependiendo de la habilidad del fabricante.

Teóricamente, el objetivo tiene las lentes revestidas con una capa antirreflejos, lo cual viene indicado por la letra cirílica П (equivalente a una p mayúscula), pintada en rojo. Pero cuando se utiliza este objetivo frente a luces puntuales de frente o en escenas fuertemente contrastadas, se pueden producir pérdidas de contraste notables, especialmente a aberturas importantes.

Entonces, os podréis preguntar si es un objetivo de juguete o si puede tener un uso más serio. Pues la cuestión es que el problema del material de origen soviético no es que fuera malo por sí mismo. El problema era que tenía unos controles de calidad prácticamente inexistentes. Por lo tanto, estos objetivos son una lotería. Si una determinada unidad está bien construida y ajustada, puede funcionar sin problemas y dar unos resultados razonables, considerando las limitaciones de su diseño original y su época de fabricación, los años cincuenta. Y os lo muestro con algunas muestras más, también tomadas con la LEICA M-E, pero en esta ocasión pensadas para ser reveladas en blanco y negro.

El BATALLADOR sale bien fotografiado a f/8 y con una buena luz lateral
Este juego de sombras y luces, texturas y líneas, exige más cuidado por los contraluces involucrados - hay que trabajarse más a fondo el revelado en LIGHTROOM
En esta toma no se puede evitar una cierta pérdida de contraste debida al sol de frente (aunque escondido por el ciprés)
Enfocando por zonas (f/8 a 3 metros) y con contraste moderado o suave el objetivo se comporta sin problemas - sólo hay que subirle un poco el contraste en el revelado

No hace falta arruinarse para usar una Leica - la Leica CL

Creo que no exagero que casi desde el mismo momento en qué comenzó mi afición por la fotografía, caí embrujado por el hechizo de esas míticas cámaras, utilizadas por no menos míticos fotógrafos a lo largo del siglo XX, perfectas aparentemente, carísimas,... Eran las LEICA.

Pero el problema es que una Leica es un objeto caro. Muy caro. En aquellos momentos, y durante años, lejos de mi alcance. Hasta que descubrí que siempre hay una forma de llegar a lo que quieres. El mercado de segunda mano, una cámara que funciona perfectamente, pero que tiene un aspecto cosmético muy gastado. Poco apetecible para el coleccionista caprichoso. Estos objetos tienen precios razonables, siguen siendo capaces de hacer fotos sin problemas, pero como ya se ven gastadas... pues ya no se piden precios exorbitantes. Menos si se trata del patito feo de la colección. La Leica barata. La LEICA CL. Esta leica.

Leica CL + Summicron-C 40/2

La CL fue una cámara Leica, con telémetro incorporado, con montura compatible con la bayoneta de la prestigiosa serie M, que fue desarrollada en combinación con Minolta que sacó su propia versión, más pequeña, y por lo tanto más económica. Tenía dos grandes virtudes a tener en cuenta. El objetivo de serie, el pequeño pero eficaz y nítido Summicron-C 40/2, y una novedad en aquellos tiempos para las Leicas, el fotómetro incorporado para medir la luz a través del objetivo. Junto con la Leica M5, fueron las primeras en incorporar una medición de este tipo. Una medición que había que saber usar, pero que era eficaz y precisa.

Summicron-C 40/2
Medición TTL en Leica CL

Además del pequeño 40 mm, también se comercializó un Elmar-C 90/4, también como es costumbre en la marca, de muy buena calidad. Ambos se pueden montar en cualquier cámara de la serie M, y aunque dicen que por alguna diferencia en la montura puede haber errores en el enfoque, yo los he usado incluso en la digital Leica M-E sin problemas. El 40 mm es realmente muy nítido, lo que pasa es que en el visor de las cámaras de la serie M no aparece el recuadro para encuadrar con esta focal. En su lugar aparece el de la focal de 50 mm, y hay que imaginarse a ojo por donde irá la foto.

En cuanto al uso de otras ópticas Leica en la CL, todas se pueden montar sin problemas, salvo algún gran angular extremo que se introduce mucho hacia el interior de la cámara y puede dañar el sistema de medición de la luz. Por lo demás, en el visor sólo aparecen los recuadros de encuadre de las focales de 40, 50 y 90 mm. Las demás focales precisan un visor externo. Tampoco se recomiendan objetivos excesivamente luminosos a su diafragma más abierto, ya que la base del telémetro es mucho más corta que en la serie M y el enfoque podría no ser suficientemente preciso. Pero por lo demás, se pueden usar sin problemas.

Leica CL + Summicron-C 40/2 + Elmar-C 90/4

Cuando compré esta cámara, viendo que funcionaba también, que el fotómetro era preciso y la calidad de las imágenes muy buena, empecé a llevármela de viaje. No fue durante mucho tiempo, porque pronto llegaron las cámaras digitales, que por razones de conveniencia en seguida desplazaron para estos menesteres a las tecnologías tradicionales basadas en las sales de plata. Pero puede aseguraros que los resultados eran muy buenos. Como se puede comprobar en algunos ejemplos tomados en Francia. En el valle del Dordoña, primero, y luego en París.

Molino en La BugueViaje por el Perigord y Quercy.
Mercado en Beaulieu s/ DordogneViaje por el Perigord y Quercy.
MaraisViaje a París
Place du TertreViaje a París

Como ya comenté hace unas semanas, las buenas experiencias y sensaciones que me transmitía este equipo fueron los que me llevaron a comprar con el tiempo la PANASONIC LUMIX GF1, similar en tamaño, que también salió al mercado con un par de ópticas equivalentes a las focales de 40 y 90 mm, esta última incluso firmada por Leica. Y que me ha producido muchas satisfacciones como ya comenté. En las siguientes fotografías, podréis comparar ambos equipos. Considerad que el tamaño del sensor de la GF1 es la cuarta parte de la superficie del fotograma de la Leica CL.

Leica CL vs Panasonic Lumix GF1
Panasonic Lumix GF1 + 20/1,7 ASPH + Macro-Elmarit 45/2,8 ASPH

Con el advenimiento de lo digital, durante años la cámara quedó expuesta en una vitrina con escaso uso. Es cierto que, con un adaptador, se pueden usar los objetivos Leica en las cámaras micro cuatro tercios. Y así lo hice. También he de decir que adquirí otros objetivos para la CL de los que ya hablaré en otra ocasión como una gran angular 25 mm de Voigtländer y un 50 mm con montura de rosca de Canon. Ambos en buen uso todavía, y que son capaces de dar también buenos resultados, aunque quizá no tan estelares como los de la marca alemana. Pero sí al nivel de otras marcas del mercado.

En los últimos tiempos, en los que he vuelto ha usar película tradicional de vez en cuando, la he vuelto a usar eventualmente, con buenos resultados. Por ejemplo, con película en blanco y negro en las pasadas fiestas del Pilar en Zaragoza.

Conceirto en el TuboFiestas del Pilar, Zaragoza - 2013.
Forjando en la plaza de los SitiosFiestas del Pilar, Zaragoza - 2013.
Hora del aperitivo en la plaza Santa MartaFiestas del Pilar, Zaragoza - 2013.

Resumiendo, para todo aquel que quiera tener una Leica a un precio asequible, aunque no barato, quiera recuperar las sensaciones de usar la película tradicional, y quiera saber lo que se siente al manejar una cámara telemétrica, ligera y eficaz. Esta es una buena opción. Decir que se puede usar sin pilas, al ser totalmente mecánica, aunque en ese caso no funcionará el fotómetro. Y que no se pueden conseguir sus pilar originales, de mercurio, retiradas del mercado por contaminantes. Pero que se pueden conseguir alternativas.

Os dejo a continuación un pase de imágenes tomadas con esta cámara en tiempos pasado. Espero que disfrutéis viéndolas como yo disfruté haciéndolas.