La fotografía como afición y otras artes visuales

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El 2017 en fotos (1): De viaje con la cámara al hombro

Hemos llegado a los tres últimos días del año 2017. Y eso quiere decir que ha llegado el momento del balance. Balance que yo hago siempre desde un punto de vista fotográfico. Tradicionalmente, en los últimos años, se dividía en tres sección. Enlazo las correspondientes a 2016 para que os hagáis una idea.

  1. De viaje con la cámara al hombro: Recuerdos de mis viajes del año.
  2. De película: Reflejo de mi especial afición a la película tradicional fotoquímica.
  3. 12 meses + 12 fotos: Selección de una fotografía digital por mes, representativo o no, escogida por un motivo que personalmente signifique algo para mí.

En este año 2017, respetaré hasta cierto punto la división en tres. Pero la segunda no va a ser "de película". Es cierto que fuera de los viajes, la fotografía con película tradicional ha sido mi actividad fotográfica más importante, por encima de la digital. En los viajes, no; es al contrario, por cuestiones de eficiencia y conveniencia. Por lo tanto, esa segunda entrada será dedicada a actividades con gente. Aviso que a veces es difícil diferenciar entre algunas de las actividades del 1 y el 2, pero lo haré a mi mejor entender. Con respecto al número 3, la selección de fotos se realizará sin importar con qué tipo de cámara están hechas las fotos.

Vamos pues con la actividad viajera, que este 2017 no ha estado nada mal.

Comencé el año mal en el ambiente laboral, algo que no empezó a enmendarse hasta que estuvo bastante avanzado, y que me costó mis esfuerzos. Pero para para olvidarme de lo mal que estaba yendo el entorno laboral, hice una escapada con unas amigas el día de mi cumpleaños al valle de Tena y el Serrablo. Estuvo muy bien.

Iglesia de San Juan de Busa, ruta del románico en el Serrablo.

Llegada la primavera, por primera vez en muchos años el destino en semana santa no fue Italia. Por motivos que no vienen al caso y que fueron contrarios a mi voluntad, decidí aceptar un invitación para visitar algunas ciudades y parajes de la península de Jutlandia en Dinamarca. Más allá de que pasamos más frío del que pensamos, lo pasamos realmente muy bien.

En las calles más tradicionales de Ålborg.
Colorida terraza de Aros, museo de arte moderno de Aarhus.
Parque etnográfico en el bosque de Moesgaard.
Es fue el único viaje en el que me llevé película tradicional, y conseguí fotografías muy interesantes en las playas de Skagen.

Durante los meses de mayo y junio cogí un permiso especial sin sueldo, que me permitió hacer un par de interesantes viajes.

El primero de ellos compensaba mi ausencia en semana santa de tierras italianas. Me fui a Milán desde donde visité los lagos de Orta e Iseo, que no conocía de entre los llamados Grandes Lagos. También me desplacé los últimos días a la ciudad alemana de Constanza, en la frontera de Suiza, donde recorrí el lago de Constanza (Bedensee) y el Rin, así como visitamos el museo de fotografía de Winterthur.

Catedral de Bérgamo.
Funicular de San Vigilio en Bérgamo.
Piazza del Duomo en Milán
Isola de San Giulio en el lago de Orta.
Paseando por las coquetas calles de Constanza.
Cataratas del Rin en Neuhausen.

En junio realizamos el viaje que teníamos marcado como viaje importante del año. Hace tiempo que nos apatecía conocer el paisaje de las islas Lofoten en Noruega, especialmente después de la buena experiencia el año pasado en Islandia. Aunque no fue exactamente lo que esperábamos. Pero estuvo muy bien. Quiza... demasiada borrachera de paisaje.

Suele ser una tradición desde hace años visitar las exposiciones de PhotoEspaña en Madrid durante el verano. Ya podían ser en una época menos calurosa... Este año la novedad fue que en ver de ir solo, encontrándome allí con gente amiga, fue con un pequeño grupo de gente de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Y creo que mereció mucho la pena. Lo pasamos bien, y hubo ocasión para intercambiar pareceres.

Durante la segunda mitad del verano tuve visita del extranjero. Unas personas que no conocía, viven en Suiza aunque tienen antecedentes españoles, aragoneses, y que además de por trabajo, quería conocer un poco la tierra de sus antepasados. Unos amigos comunes me los confiaron para que les guiase y, si nos podíamos apañar, les acompañase. Fue muy agradable.

Los padres de ella eran de Ayerbe y eso nos llevó a Loarre.
La madre de él eran de Sástago y eso nos llevó a las saladas.
Ambos eran aficionados a "Juego de tronos" y acabamos visitando el castillo de Zafra, en la provincia de Guadalajara.

En mis vacaciones de septiembre y octubre me encontré colgado. Ninguno de mis acompañantes viajeros habituales estaban disponibles. Así que me busqué un destino razonable. Pensaba que sería en algún lugar cercano de la vieja Europa como el sur de Portugal o la Provenza francesa. Pero una oferta interesante en vuelos intercontinentales me llevó a Corea del Sur. Y se convirtió, insospechadamente, en el viaje que más me ha marcado este año. Definitivamente me interesa más cuando viajo el paisaje humano que el natural.

Jóvenes vestidos con hanbok en los palacios reales de Seul.
Celebrando el día de fiesta nacional en el palacio Gwaseong de Suwon.
Vistas nocturnas de los palacios reales de Seúl.
Santuarios y rocas sagradas sin salir de los límites de la capital surcoreana.
Budas y bodhisatvas excavados en la roca en los parques de Busan.
Vendedor en el mercado del pescado de Jagalchi, Busan.
Atardecer en la playa de Heundae, Busan
Budas en el templo de Bolguksa en el Parque Nacional Histórico de Gyeongju.
Antigua pagoda del reino de Silla en Gyeongju.
Túmulos funerarios del reino de Silla en Gyeongju.

Terminaré esta entrada viajera con un par de excursiones en sábado por las tierras de Aragón, no lejos de la capital, pero que nos proporcionaron momentos muy agradables y de gran tranquilidad.

Presa de la Sotonera en Tormos.
Refugio del bando rebelde fascita de la guerra civil en la sierra de Alcubierre.

Habrá que comenzar a planificar futuros viajes para 2018.

Recomendaciones semanales - del 5 al 12 de noviembre de 2017 - fotógrafos coreanos

Lo comenté al poco de volver de mis vacaciones en Corea del Sur. Tenía una serie de enlaces con recomendaciones de fotógrafos coreanos que me parecía interesante repasar. Pero hasta esta semana no he podido hacerlo. Así que las recomendaciones de esta semana saldrán en su mayor medida de ahí. Aunque habrá alguna cosita más. Y eso que tenía muchas otras cosas. Ya veremos como me organizo para la semana que viene. Que si todo va bien dedicaré el sábado a visitar un bello hayedo del Pirineo aragonés. A ver si la luz es buena y traemos buenas fotografías.

Las fotografías que acompañan hoy... Hace unos días cogí por banda mi Yashica Mat 124G y le di un repaso. Como consecuencia de una caída, la lupa de enfoque no se podía utilizar bien, y sin ella, es difícil atinar con el enfoque en algunas tomas, con el sujeto próximo a la cámara o con aperturas grandes. El caso es que he llegado a una situación en la que se puede usar. Y he estado en estos últimos diez días haciendo algunos rollos con ella. Ayer en concreto, estuve en la presa de la Sotonera, en Tormos, provincia de Huesca. Una vez que terminé de hacer las fotografías sobre película tradicional, y con el sol ya prácticamente oculto tras unas nubes en el horizonte, aun hice unas cuantas fotografías con la digital Leica D-Lux,... y aquí os traigo unos ejemplos del aspecto de la ventosa tarde.

Recibí a principio de semana un libro que había encargado. Se trata de Chaotic Harmony: Contemporary Korean Photography  el catálogo de una exposición colectiva de fotógrafos de Corea del Sur, que parecía un buen punto de partida para conocer la fotografía contemporánea de ese país. Y el precio del libro era muy asequible. Como dice el artículo de LensCulture donde encontré la referencia del libro, la recopilación de fotografías sabe a poco. Una foto por autor de 40 fotógrafos distintos dice poco. Pero como también dice el artículo, el libro incluye un par de ensayos que son muy didácticos a la hora de contarnos quienes son estos fotógrafos. Y me ha sido útil para orientarme en la selección.

Otro artículo, aunque no el único, en el que me basé para seleccionar los autores que más me han llamado la atención es el publicado en junio de este año en The Culture Trip  dedicado a 12 de los fotógrafos coreanos más destacados del momento. He encontrado otras recopilaciones similares, también útiles, pero más antiguas, por lo que es esta la que he querido destacar.

Ji Yeo es una fotógrafa que conozco ya desde hace unos años, porque su trabajo me llamó mucho la atención en su momento. Las cuestiones identitarias, como pueblo y cultura, pesan mucho en la sociedad coreana. La colonización japonesa les afectó mucho, pues fue su traumática forma de salir al mundo, tras siglos de aislamiento en un régimen al que se llamó el reino ermitaño. Pero al mismo tiempo, en medio siglo han pasado de ser un sociedad agrícola y poco desarrollada, a ser el país con mayor porcentaje de población universitaria y con una industria tecnológica potente. Tienen mucha conciencia de país y de su cultura propia, pero también chocan con valores que llegan del resto del mundo. Ji Yeo realizó un trabajo que ya conocía sobre las jóvenes que recurren a la cirugía estética para aumentar sus posibilidades de tener un buen novio; muchas de ellas con la intención de occidentalizar sus rasgos faciales, puesto que ese es paradójicamente el nuevo estándar de belleza del país, que tanto sentimiento nacional tiene. No es el único trabajo en este sentido de la fotógrafa, que también ha realizado performances sobre el tema.

Nota: espero no meter la pata con el sexo de alguno o alguna de los fotógrafos y fotógrafas, porque con su simple nombre es difícil para un occidental saber si son hombres o mujeres. Ruego comprensión si me equivoco. Por cierto, utilizaré la norma oriental en los nombres; primero el apellido, luego el nombre de pila.

Oh Hein-kuhn es otro fotógrafo que ha trabajado sobre el sentido de la individualidad de la persona. Tiene una series en blanco y negro con retratos que son muy notables. Con una técnica muy limpia, grandes fotografías con una sutil gradación de grises, con un contraste moderado, nos presenta el aspecto de adolescentes femeninas, que quedan homogeneizadas por el monocromatismo de las fotografías y por vestir todas ellas su uniforme escolar. Pero a su vez muestran en su forma de mirar y en su actitud corporal tantos sus desafíos como sus inseguridades, en una sociedad de familias muy jerárquicas en la que está surgiendo una generación muy formada, que empieza a salir por el mundo, que empieza a hablar otros idiomas y a ser consciente de otras realidades.

Para Koo Sung-soo también son los adolescentes su objeto de interés. Pero en esta ocasión será una cámara de gran formato y grandes copias en color las que servirán para reflejar las actitudes de estos jóvenes, también con sus uniformes colegiales, pero lejos del aspecto pulcro e inmaculado de las anteriores. Nuevamente es el tema que preocupa a muchos fotógrafos contemporáneos contemporáneos. La tensión entre la personalidad individual y el sentimiento de colectividad que tiene este pueblo.

En el caso de la fotógrafa In Hyo-jin  la cosa va un poco más allá. Siendo sus sujetos también adolescentes, en esta ocasión no aparecen solos, sino con sus parejas. Retratos en los que la fotógrafo en no pocas ocasiones se fija sobretodo en el elemento femenino de la misma, permaneciendo semioculto el varón, y en el que se percibe una actitud de desafío sexual de estas jóvenes hacia una sociedad muy conservadora. Más cuando la fotógrafa no ha dudado en seleccionar también parejas de jóvenes amantes, ambas femeninas. Como digo, la sociedad coreana es muy tradicional y conservadora, en la que no han faltado en los últimos setenta años las dictaduras militares con más o menos apoyo popular, aunque desde hace algo más de 25 años sea una democracia, siendo las opciones políticas dominantes las de derechas, más ante la amenaza constante de la República Popular de Corea, o Corea del norte.

Pasemos a otros puntos de vista. Por ejemplo el de Lee Jungjin. Este fotógrafo se centra mucho más en los objetos y en los lugares. Objetos que son en la mayor parte de las ocasiones objetos cotidianos, vulgares, del día a día, que con frecuencia son reflejados en sus fotografías de modo parcial. Y es esa cotidianidad la que define también un modo de ser y el carácter de la sociedad. También los paisajes significativos. No los más llamativos, ni los más bellos, ni los más históricos, sino los que tienen que ver con el día a día. Un fotógrafo de la cotidianidad, como digo.

Noh Suntag es considerado como uno de los fotógrafos más importantes del país, y uno de los pocos que tiene la capacidad de trabajar en ambas divisiones de la península coreana, centrándose en las realidades sociales y políticas de ambos países. Mezclando la fotografía documental con la ficción, sus series se desarrollan durante muchos años, estando la mayor parte de ellas todavía en desarrollo. Y tratan mucho de la importancia del punto de vista. En la medida en que este varía, cambia nuestra percepción del mundo.

Park Hasisi (blog en Tumblr) comenzó siendo modelo y musa tanto de su padre como de su antiguo novio. Pero ha acabado siendo una de las fotógrafas jóvenes más destacadas. Su trabajo tiene una doble vertiente. Como fotógrafa comercial, se encuentra presente en las principales revistas de moda coreanas y de otros países del extremo oriente asiático. Como artista personal, se centra en los paisajes, tanto naturales como urbanos y en las personas de forma muy íntima, y a la vez muy directa. Sin artificios ni tapujos.

Sin embargo, Lee JeeYoung ofrece un trabajo que trasciende el mundo de la fotografía, aunque se le considere en muchos sitios como fotógrafa. En realidad, Lee JeeYoung utiliza su fotografía para reflejar e inmortalizar sus complejas y coloridas instalaciones, que desde un punto de vista muy teatral nos llevan al mundo de la realidad vista de una forma muy subjetiva.

Y alguna mención convendrá hacer a la numerosa comunidad de coreanos en el mundo. Son muchos los que en los momentos más difíciles de la economía del país optaron por salir del mismo, algo que incluso se incentivó por el propio gobierno, encuentro muchos paralelismos entre la historia de Corea del Sur y de España en el siglo XX, y ahora se encuentran dispersos por el mundo. Uno de ellos en Mina Cheon  aquí uso la convención occidental en los nombres por estar radicada en occidente, en Estados Unidos, fotógrafa que utiliza técnicas mixtas con el collage y la pintura para realizar una obra de aspecto muy pop, pero de contenido muy político. En el que no falta la presencia de sus hermanos de Corea del norte, con imágenes de ella misma vestida con trajes típicos y en las que busca contrarrestar la figura del dictador norcoreano.

Y hasta aquí el repaso a la fotografía norcoreana... Sólo me queda mencionar que como en todo principio de mes, tenemos nuevo número de Fraction Magazine, el 104. Destacaré de los cuatro portafolios el dedicado a las personas con trastornos del espectro autista de Victor Ramos. Aparte de que el tema puede ser interesante para muchas personas, su forma de tratarlo, con una interesante fotografía en blanco y negro, se sale un poco de lo que es habitual en esta publicación.

Recomendaciones semanales - del 24 de septiembre al 15 de octubre de 2017

Teniendo en cuenta que hace tres semanas que no publico esta sección dominical en estas páginas, lo de "recomendaciones semanales" del título me suena raro. Por otra parte, dado que de esas tres semanas, casi dos de ellas he estado fuera, de viaje, en Corea del Sur, pues sí podemos considerar que el número de días activos para recopilar recomendaciones ha sido, efectivamente, aproximadamente una semana. Y las ha habido, o las he buscado.

Acompaño la entrada con fotografías mías. En esta ocasión corresponde a un carrete de Bergger Pancro 400 que expuse con la Fujifilm GS645S Wide 60 antes de ir de viaje. Los de Fujifilm se podrían ir cambiando el nombre. Parece que en 2018 nos van a dar el disgusto de finiquitar con la que puede ser la mejor película en blanco y negro de sensibilidad media-baja que existe, la Fujifilm Neopan 100 Acros. Desde luego, mi favorita. Hace tiempo que los nipones han renunciado a su compromiso con la película tradicional, salvo que sea en forma de consumibles de uso inmediato como son las cámaras y las películas de la serie Instax. Una pena. En cualquier caso, aquí estamos con una película francesa, la Pancro 400, que se ha instalado en mis preferencias a la chita callando. Salió al mercado a principios de año,... y me gusta. En las fotografías de hoy, sin embargo, por no disponer casi de tiempo cuando las revelé, utilicé un revelado desatendido en Rodinal a 1:100 durante una hora a 20 ºC que ha dejado efectos secundarios no deseados. Se aprecia algo de arrastre de bromo en algunas fotografías. Así que ya que con esta película tengo que evitar esta práctica de revelado.

En el boletín de noticia de Cultura Fotográfica de hace unas semanas me llegó una recomendación de las de siempre. De las que son válidas en todo momento y que seguro que ya ha aparecido en estas páginas. Se trata de la aportación del norteamericano William Eggleston a la fotografía artística elevando a este nivel la fotografía en color. Quizá no fue el primero. Quizá otros gusten más, y eso que Egglesto es buenísimo. Pero indudablemente fue quien impulsó el color a las galerías de arte y los museos de arte moderno como nadie lo había hecho previamente, cuando todavía se pensaba que la fotografía en color era para los aficionados y la fotografía familiar y la fotografía "seria" era en blanco y negro. Cuán equivocados están. Y cuán más difícil es el color a la hora de crear...

Durante mi viaje a Milán hace unos meses, tuve ocasión de ver fotografías del italiano Ugo Mulas en mi visita al Museo del Novecento, correspondientes a su libro "New York New York". Hace un par de semanas fue Oscar Colorado quien en una de sus pedagógicas "galerías+mini bio" nos hablaba del italiano y nos mostraba una amplia selección de imágenes que nos permite conocer y comprender la valía de este fotógrafo que se codeo con lo más granado de la escena artística de los años 60 del siglo XX.

He estado de viaje en Corea del Sur. Salí de viaje el domingo el 1 de octubre para llegar al país asiático al día siguiente, donde he permanecido hasta el 12 a las 0:55 de la mañana. Visitando Seul, Suwon, Incheon, Busan y Gyeongju. Por ello, cuando unos pocos días antes del viaje apareció en Feature Shoot este artículo sobre cómo fue antaño el pequeño país peninsular, me hizo mucha ilusión. En él se habla y se muestra el trabajo del fotógrafo coreano Han Youngsoo. Según las costumbres asiáticas, el apellido va delante del nombre. Con una estética sencilla pero eficaz, Han documentó la vida cotidiana de los coreanos tras la devastadora guerra que padecieron a los años 50. El país pasó de la pobreza a ser la cuarta economía asiática en las décadas que siguieron. Pero quedan restos de lo que fue antes de ese tremendo cambio, que sin duda ha producido desajustes en la sociedad coreana. Y el testimonio fotográfico de este fotógrafo nos permite establecer puentes entre el pasado y el presente.

Dicho lo cual, en estos días que han pasado desde que regresé a casa el día 12, he buscado algunas referencias sobre fotógrafos contemporáneos coreanos, y no me han faltado referencias. Tengo la intención de dedicar tiempo esta semana que viene a revisarlas, os las enlazaré a continuación, y quizá el domingo que viene sea un monográfico de fotografía contemporánea coreana. Del sur, claro. Quizá.

Art Radar (26/10/2011)

Dazed (2/6/2014)

Hunger (6/10/2016)

The culture trip (14/6/2017)

Por último, en estos primeros días de octubre ha salido publicado el número 103 de Fraction Magazine. Que curiosamente también está dedicado a fotógrafos orientales. Es curioso, Fraction Magazine tenía una edición japonesa muy interesante, desde mi punto de vista más que la americana, pero que no publica nada nuevo desde junio de 2016. Una pena. Bueno, os comento lo que más me ha interesado de este número "asiático".

The East Was Red, de la china Sheila Zhao. Fotografías antiguas chinas de la época de la Revolución cultural modificadas para eliminar los elementos propagandísticos del régimen, que sin embargo es obvio que están ahí. Visitad su página web, que tiene otras cosas muy interesantes.

Limbo, del filipino Kenji Mercado. Fotografía expresionista en blanco y negro, que muestra una época vital de indecisión y frustración. Entre el paisaje y la experiencia cotidiana.

Saori, del japonés Taro Karibe. La vida de relación en pareja desde hace seis años de un hombre de 61 años con "Saori", una "love doll", una muñeca que reproduce a tamaño real las características de una mujer, con fines de autosatisfacción sexual, pero que lleva a dar un paso más allá en este hombre solitario. Este reportaje me ha parecido tremendo, desde múltiples puntos de vista.

Y por hoy... esto es todo.