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KONO! Rotwild 400 Experimental Film - segunda parte de un regalo

Hace poco más de un mes hacía un repaso a la primera de tres películas KONO! que me habían llegado a casa como un regalo unas semanas antes. Ya conté en ese momento, seguid el enlace con el que comienzo esta entrada, que se trataba de un regalo sorpresa. Y que no tenía ni idea de lo que iba a salir de allí. La primera película que usé, en blanco y negro, me trajo no pocos quebraderos de cabeza para obtener imágenes con cierto interés por su elevado contraste.

Hoy toca la segunda de las tres películas, la KONO! Rotwild 400.

Las características generales de la película tal y como vienen descritas en la página web me indican grandes similitudes con la Lomography Redscale, una película que ya he tenido oportunidad de usar en formato medio, pero que no he presentado por problemas en el revelado. Tengo pendiente volver a ello.

En esencia, estas películas son películas negativas en color al uso, pero que se envasan con la emulsión al revés. De esta forma, los rayos de luz se encuentran con las distintas capas sensibles acopladas a los colorantes en orden inverso. Como la capacidad de penetración de las distintas longitudes de onda del espectro de la luz es diferente, la apariencia de la fotografía presenta unos colores desviados con respecto a la escena original. Si se usa la película a la velocidad nominal de la emulsión, con unas fuertes dominantes rojas.

Claro. Los más observadores de vosotros estaréis diciendo, "oye, que las fotografías que nos enseñan no tienen dominantes rojas; tienen unos colores raros pero no están rojizas". Cierto. Como he dicho, tal cosa sucede exponiendo la película a su sensibilidad nominal. Para la película de KONO! nos dan una sensibilidad nominal de ISO 400. Nos dicen en su página web que procede de recortes de película cinematográfica, encarretada individualmente. Supongo que al igual que la película en blanco y negro, procederá de sobras de rollos de película cinematográfica Eastman Kodak. Alguna Vision3 de la que proceden también las Cinestill y alguna otra. Supongo.

Observemos el carrete de película...

Nos dicen que se revela en el proceso C-41, el estándar para los negativos en color. Que tiene 24 exposiciones... La deben encarretar a ojo y son generosos. A mí me han salido 28 fotogramas. Algo así me pasó también con la película en blanco y negro. Y dice... ISO 100-400. Nop. El valor ISO es único. Y por lo que dicen en la página web es 400. Lo que nos quieren decir es que consideran aceptable usar la película a índices de exposición (IE) entre 100 y 400. Siendo este último su sensibilidad nominal. O sea, que podemos sobrexponerla hasta dos pasos. En ese caso, al aumentar la cantidad de luz que llega, las longitudes de onda del azul y el verde, que a la sensibilidad nominal apenas llegaban a los colorantes que las registran, tienen más posibilidades de hacerlo. La dominante roja se reduce o desaparece, aunque los colores siguen alterados sobre lo que sería una película normal y corriente.

Lo cierto es que yo había visto ejemplos de esta película y de la Redscale de Lomography expuestos a su sensibilidad nominal, y tanta dominante rojiza no siempre, o casi nunca me convence. Y si lo hace, me cansa. Por ello quería usarla a un índice de exposición superior. Como los carretes son de reciclaje, tiene oculto el código DX que indica a la cámara con los contactos adecuados la sensibilidad de la película. Utilicé para hacer las fotos la Leica Minilux que me traje de Seúl. Uno de los defectos de la cámara es que la sensibilidad de la película sólo se puede ajustar usando el código DX. Si el carrete no lo posee, la cámara expone para un índice de exposición 100, sea cual sea la sensibilidad ISO de la película. Yo sabía esto, así que sabía que la cámara me iba a sobrexponer dos pasos la película. Sin tener que preocuparme de más.

Ni que decir tiene que la cámara se portó muy bien, y que estoy muy contento de su desempeño, en una cálida tarde de otoño, con un cielo cubierto de nubes, pero que dejaba pasar abundante luz, la cual era difusa y agradable. Aunque en los últimos fotogramas que hice, ya un poco bastante escasa. Pero la cámara aguantó, realizando exposiciones a 1/30 segundo para una focal de 40 mm sin que trepidase.

Y queda una última pregunta que también se harán los más observadores: "¿Qué es esa trama de puntos gordotes que aparece en las fotografías, en unas de forma más notorias que en otras?". Cuando me llegó la película revelada me extrañó, aunque el efecto me gustó. Ya me iba a disponer a comprobar si también es una gracia de KONO! parecida a los numeritos que aparecía azarosamente en la película en blanco y negro. Pero un correo electrónico del técnico que la reveló me lo aclaró. Al introducir la película en la reveladora tal cual, entró con la emulsión invertida como viene en el carrete. Y al ser la cara de la emulsión más delicada, quedó marcada por los rodillos de avance de la película en la reveladora. Un error,... que en esta ocasión me resulta afortunado.

No me enrollaré mucho más. Los resultados de usar esta película me gustan. ¿Repetiré? Mmmmmmm... Es cara... 12 euros por 24 a 30 fotogramas a los que además hay que sumar los costes de envío. Y desde mi punto de vista hay que saber seleccionar el momento en que hay usarla. Con qué luz y con qué motivos. Finalizaré de probar la Redscale de Lomography. Si no recuerdo mal, el paquete de tres rollos en formato 120 me costó unos 15 o 16 euros. La diferencia es notable. Y encima para formato medio. Y yendo caminando a la tienda, lo que es muy sano, y ahorras los gastos de transporte. Si las futuras pruebas siguen bien, sí que usaré estas películas, pero la versión Lomography.

KONO! Rekorder 100-200 Experimental Film - un regalo

Durante el mes de agosto he sido anfitrión ocasional de un matrimonio suizo, residente en el cantón del Tesino, no lejos de Lugano. Han venido a Zaragoza por motivos de trabajo, aunque también para conocer sus raíces. Los padres de él son españoles, aragoneses, aunque por vicisitudes de la vida nunca había tenido ocasión de visitar la tierra de origen de sus progenitores. Como vinieron acompañados y recomendados de buenos amigos míos, les acompañé a mi vez a alguna de sus andanzas por tierras aragonesas y limítrofes. Eso explica, parcialmente, las excursiones a Loarre, a Sástago y al castillo de Zafra. No entraré en más detalles, puesto que se sale de los propósitos fotográficos de estas páginas.

El caso es que, conocedores de mi afición a la fotografía, me enviaron un regalo. Por la fecha en que me llegó, aún no se habían ido cuando lo encargaron. Fue un detalle simpático...

En un cuco paquetito de papel reciclado llegaron tres carretes de película de 35 mm de la marca KONO!, de una empresa que se denomina Reanimated Film. Al parecer, esta gente que parece que opera desde Austria, recicla no sólo el papel donde empaqueta los carretes de película, sino también las propias carcasas de los carretes y la propia película. En lo que yo entiendo, se trata de retales procedentes de película cinematográfica, que rebobinan en carretes reciclados de película fotográfica de 35 mm ya usados. Veamos lo que aparece al levantar la etiqueta de papel del que ya he utilizado.

Sí,... casi con toda seguridad ese carrete originalmente contuvo película negativa en color de Kodak.

De los tres carretes, uno es película en blanco y negro de ISO 100-200, otra es un negativo en color equilibrado para luz de tungsteno de ISO 400, y el tercero es un negativo en color del tipo redscale con ISO 100-400. Supongo que más que valores ISO, deberíamos considerarlos como índices de exposición recomendados.

Nos dicen en las páginas en internet que son películas que nunca fueron pensadas para su uso con cámaras fotográficas, sino para las más "hambrientas" cámaras de cinematografía. Puestos en esta tesitura, mi primera suposición es que la película en blanco y negro podría ser del tipo de la Double-X, y las dos de color, da la familia Vision 3, probablemente la Vision 3 500T, una puesta del derecho y la otra con la emulsión del revés, para obtener la desviación rojiza de los colores. Pero no lo puedo asegurar.

Estos es lo que me he encontrado tras exponer y revelar el primero de los carretes el de la KONO! Rekorder 100-200 Experimental Film.

He seguido rigurosamente las instrucciones del envasador de la película, que no fabricante. He expuesto a IE 100. Con revelador Rodinal, propone una dilución de 1+25, y unos tiempos de revelado a 20 ºC entre 6 y 6' 30". Supuse que el tiempo más corto sería adecuado para un IE 100 y el más largo para un IE 200. Así que usé el segundo. Suponía que la película, como he dicho, estaba emparentada con la Kodak Eastman Double-X, por lo que esperaba obtener una gradación suave de los tonos y un contraste más bien bajo, que compensase la dureza de la luz de las horas centrales del día. Para realizar las tomas usé la Pentax MX con el SMC-A 50/2 y un filtro Hoya amarillo.

Pues no. Me encontré con unos negativos extraordinariamente contrastados que he digitalizado con la Pentax K-S1 y el objetivo SMC-A 100/4 Macro. A pesar de haber usado todas más habilidades en el procesado digital combinado con Adobe Photoshop Lightroom y Affinity Photo para ajustar el contraste y la gama de grises,... ha sido misión imposible. El resultado me recuerda más bien al de las películas ortocromáticas para la reproducción de documentos, que ofrecen elevados contrastes salvo que se expongan de formas especiales y se revelen con reveladores especiales, lo que permite obtener tonos continuos.

En algunos de los negativos he encontrado impresas algunas letras y números.

Aunque por el elevado contraste de la imagen no se ve bien, en uno de ellos se distingue perfectamente la palabra EASTMAN sobre impresa, por lo que realmente no estaba muy equivocado sobre el fabricante original de la película. Parece que es Rochester, en el estado de Nueva York, el origen de la misma.

Después de exponer y revelar la película, sorprendido con los resultados, hice una búsqueda un poco más exhaustiva que lo que me dice el envasador austriaco. Y me encontré que en las tiendas Lomography también las venden... Caramba, estos también aseguran que son vieneses... aunque vete tú a saber. Y allí sí que advierten que el resultado es relativamente impredecible y, preferentemente negativos muy contrastados y brillantes. Las muestras en la página de Reanimated Film son imágenes contrastadas, pero con tonos continuos, las de las páginas de Lomography son mucho más contrastadas.

No lo había comentado todavía, pero el lugar al que me dirigí para probar la película fue al barrio de Valdefierro, donde unos días antes había ido de paseo fotográfico con la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza (AFZ) con motivo del festival de arte urbano Asalto 2017. Esto fue una circunstancia afortunada, puesto que la naturaleza gráfica de las obras de arte urbano hacen que estos resultados tan contrastados les vaya bien.

Las líneas de los dibujos se perfilan mejor, y los mismos contrastan sobre las fachadas de las casas donde se exponen y sobre el entorno que los rodea.

Una cosa os puedo asegurar. El procesado digital de estos negativos me ha hecho sudar la gota gorda hasta encontrar los ajustes precisos para cada uno de ellos. En unos he tratado de suavizar el exagerado contraste todo lo posible, mientras que en otros he abrazado sin miedo las posibilidades visuales que este me ofrecía.

Es notable también cómo se producen halos cuando se producen confluencia de las zonas más luminosas de la imagen con las más oscuras. Esto se deba probablemente a algún tipo de proceso añadido del material sensible. O tal vez al revés,... que hubieran necesitado algún tipo de procesado distinto. No sé. La película cinematográfica en blanco y negro suele ser compatible con los reveladores normales usados en fotografía, aunque en esa industria usan reveladores específicos adaptados al revelado de largas bobinas de película.

El resultado final no me ha disgustado. De hecho, en estos momentos, cuando contemplo estas fotografías me parece que tienen un carácter especial que merece la pena.

¿La volveré a usar? En estos momentos están sin existencias. Y los precios son altos. Más de 10 euros por carrete más los gastos de envío. Eso para una capacidad prometida de 24 exposiciones, aunque la verdad sea dicha, a mí me salieron 30 negativos aprovechables. Pero caro. E impredecible. Porque supongo que cuando consigan otro lote de retales de película cinematográfica, podrá tener las mismas o parecidas características, o tal vez no. Así que tal vez fuera aventurado intentar repetir la misma estética... ya veremos.

Aún me quedan los dos carretes de negativos en color. Que todavía no sé en qué circunstancias voy a usar, ni qué me encontraré en ellos. Pero cuando lo haga, no dudéis que os lo contaré.