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Nueva película Bergger Pancro 400 (2) - Mi colección de cámaras para película tradicional (en funcionamiento)

Hace unos días os hablaba de mi primer rollo de la nueva película del fabricante francés Bergger, la Pancro 400. Una película de la que me sentía muy satisfecho, y que de hecho estoy pensando en que sea mi película de elección para trabajos de interés. Para un uso más casual, tengo pensado tirar de Fomapan. Pero de eso hablaré otro día. Más adelante.

Esta nueva película, como su nombre indica, es pancromática. Es decir, es teóricamente sensible a todo el espectro de luz visible, como la mayor parte de las películas modernas. Pero eso es algo cierto en parte. Voy a ponerme un poco técnico y voy a poner aquí la curva de sensibilidad espectral de la película, que no es muy distinta a la de otras películas pancromáticas. Está obtenida directamente de la versión en francés de la ficha técnica de la película ofrecida por el fabricante a fecha de enero de 2017.

Como vemos, la película es sensible entre las longitudes de onda de 400 nanometros y aproximadamente los 660 nanometros aproximadamente donde comienza un brusco descenso de sensibilidad para que esta sea nula a partir de los 680 nanometros. El espectro visible, aunque hay variaciones entre individuos va entre el violeta, que comienza e los 380 nanometros y los 780 nanometros del rojo más profundo. Ciertamente los valores más extremos están sujetos como digo a cierta variabilidad personal, y hay muchas personas que no llegan a ser sensibles a los rojos más profundos, por lo que en la práctica no es infrecuente ver mucho textos donde redondean y nos dicen que el espectro visible esta entre 400 y 700 nm.

El caso es que incluso en las películas pancromáticas como esta Pancro 400, siempre hay una menor sensibilidad, aunque sea ligera, a los tonos cálidos que a los tonos fríos. Normalmente, en escenas tomadas con luz de día, no tiene mayor importancia. Pero cuando fotografías en interiores con luz artificial, especialmente luz de tungsteno o aquellas que la imitan, hay predominio de tonos cálidos y las películas se pueden quedar cortas de sensibilidad. Algún fabricante, no muchos, lo avisan, y te dicen que la sensibilidad de la película para esas situaciones es menor. Por ejemplo, 320 ISO en lugar de 400 ISO. No es el caso de la Pancro 400. Pero yo decidí probarla con luz artificial.

Para ello, cargué la Hasselblad 503CX con un carrete de Pancro 400, la iluminé con mis lámpara habituales del salón, halógenas o de LED con tonos cálidos, e hice un pase de modelos de mi colección de cámaras para película tradicional, aunque solamente aquellas que están en funcionamiento, aunque sea con alguna limitación.

Estas son las dos primeras que fotografié, la Canon EOS 100 (1992) y la Leica CL (1973) (Entre paréntesis el año de fabricación aproximado para el modelo del que dispongo). Van juntas porque entre 1993 y 2004 fueron las responsables de ir de viaje conmigo. La primera hasta el año 2001, la segunda con posterioridad. El buen resultado de la Leica CL y su mayor ligereza me condicionaron para ser de los primeros en adoptar las cámaras micro cuatro tercios, comparables en tamaño, como cámaras viajeras por excelencia.

Desde el punto de vista del rendimiento de la película, creo que ciertamente su sensibilidad real cuando la fuente de iluminación es luz artificial cálida es algo inferior. Los negros del cuerpo de la Leica CL tendrían que tener algo más de materia. No obstante, la película, como ya comenté, se comporta muy bien y se traga los pasos de contraste sin ningún problema.

Sigo con el pase de modelos. Ahora ya sin interrupciones sobre las características de la película.

Además de la Leica CL ya vista, dos telemétricas de la marca alemana más, la Leica M2 (1961) con montura de bayoneta para los objetivos y la Leica IIIf (1951) con montura de rosca.

Otras dos telemétricas, pero de formato medio, y por lo tanto bastante más grandes. La Fuji GS645S Wide (1983) es una telemétrica para rollos de película de 120 y 220 sobre los que se obtienen 15 o 30 negativos de 6 x 4,5. Mientras que la Plaubel Makina 67 (1985) con su objetivo Nikkor 80/2,8 fabricado por Nikon, retráctil, tiene un cuerpo metálico, es más consistente, y admite sobre los mismos formatos de película 10 o 20 negativos de 6 x 7. Ambas hacen fotos sin problema, con elevada calidad, pero la Makina 67 necesita pasar por taller por filtraciones de luz en el fuelle del objetivo retráctil.

Dos cámaras réflex, una Pentax MX (1977) y una Praktica MTL 5 (1985). La primera con su popular montura K de bayoneta, la segunda con una montura de rosca M42 que Pentax había abandonado ya diez años antes de que saliera al mercado este modelo de Praktica. Mi primera cámara réflex, de 1989, fue una Pentax P30N que no conservo. La vendí para comprar la Pentax MX que usa todos aquellos objetivos de focal fija de Pentax que fui comprando de segunda mano poco a poco y que van muy bien. Por ello, le tengo un cariño especial. Además va estupendamente, es una de las cámaras más agradables de usar, siendo además muy compacta de tamaño.

Vámonos hacia atrás en el tiempo con estas dos Agfas. La primera, la Agfa Jgestar 8,8 (1928, posteriormente conocida como Agfa Billy, bajo cuyo nombre se declinaron muchas cámaras similares de iniciación) es una cámara de objetivo retráctil con fuelle, sencilla, con un objetivo de tres elementos que no ofrece mucho contraste y moderada nitidez, pero que con sus negativos de 6 x 9 sobre película de formato 120 da información de sobras para disfrutar de la fotografía. También tiene alguna filtración de luz, y hay que protegerla de la luz directa en el momento de hacer la foto. La Agfa Synchro Box (1953) representa a las populares cámaras de cajón cuyo concepto básico no varió desde la primera Brownie de Kodak de 1900. Admite también película de 120 produciendo negativos de 6 x 9, pero su objetivo muy sencillo, un simple menisco, acarrea todo tipo de aberraciones ópticas. Para ampliar con muuuuuuucha moderación. Pero divertidas de usar, ambas.

Dos nuevas cámaras de objetivo retráctil para película de formato 120, produciendo ambas negativos cuadrados de 6 x 6. Conceptualmente muy similares, aunque la primera, la Zeiss Ikon Ikonta modelo 521/16 (1948) es algo más latosa de usar que la Adox Golf 63 (1955). Curiosamente, la primera no sufre de las filtraciones de luz en el fuelle de las que sufre la segunda, que hay que proteger de la luz directa al usarla para evitar luces parásitas en exceso.

Un recuerdo especial para las cámaras que originalmente no fueron mía sino de mi familia. desde la Viking (1964) que usaba mayormente mi padre durante mi infancia, pasando por la Kodak Pocket A-1 (1977), que yo usaba cuando me iba de campamento cuando era un adolescente y que usa cartuchos de película de formato 110 con sus minúsculos negativo, hasta la Olympus μ(mju:)-1 (1993) que compré para mi familia con el fin de que tuvieran una cámara de cierta calidad pero sencilla de usar, una vez que yo ya me había aficionado a la fotografía.

Unos años más tarde, me compré para mí mismo esta Olympus μ(mju:)-2 (1997), descendiente de la anterior, más compacta, con un objetivo más luminoso y protegida contra las inclemencias del tiempo. La pongo en comparación con la Olympus Pen EE3 (1973), una de las populares compactas de medio formato, la mitad del tradicional formato popularizado por Leica, que hacían que los carretes de 36 exposiciones ofrecieran cerca de 80 si las cargabas con cuidado para aprovechar al máximo la longitud de la película.

Mezcla de estilos en esta ocasión. En el centro, una noble Yashica Mat 124G (1970), reflex binocular con un objetivo tipo Tessar que hace unas fotografías excelentes, pero que tengo con una funcionalidad algo "estorbada" porque como consecuencia de una caída, la lente de enfoque no se sujeta correctamente. Por lo demás va muy bien. A reparar en cuanto tenga ocasión. Y con las otras dos entramos en el terreno de lo lúdico. De las cámaras-juguete. Pero que hace fotos. Por dos euros en un mercadillo conseguí la Cámara Safari de Indiana Jones (1987), que es una variante de la Werlisa Club Color B, una cámara que se fabricó en España como churros desde los años 70. Es muy elemental en su uso, pero hace fotos. Conceptualmente similar es la Vivitar Ultra Wide & Slim (2001), pero con la peculiaridad de que tiene un objetivo gran angular de 21 mm. También se puede conseguir por pocos euros. Su ergonomía puede producir algún dolor de cabea que otro, pero las fotos que se hacen con ella pueden ser muy simpáticas. Pasad de las Lomography, y buscad este tipo de cámaras si queréis diversión.

Diversión que también se puede conseguir con las chinas Holga, de las que yo tengo dos. Una Holga 120W PC y una Holga 120N. Ambas son fabricadas en 2015. El PC de la primera viene de Pinhole Camera, y es efectivamente una estenopeica. Ambas son para formato medio, rollo de formato 120. La estenopeica puede hacer fotografías de 6 x 9 y 6 x 12, la 120N de 6 x 6 y 6 x 4,5. La calidad en la estenopeica es la esperable en este tipo de cámaras. La de la 120N es simpáticamente lamentable.

Y dos estenopeicas más... La Camara Pinhole Automontable (2015) comprada en la librería del CaixaForum de Zaragoza. Tengo pendiente sustituir la lámina del estenopo por otra más fina. El estenopo me salió con un diámetro excesivo y la nitidez que ofrece es demasiado baja. Aunque no deja de ser curiosa de usar. Se vendía en piezas, y te la montas tú mismo. Admite carretes de 35 mm normales y corrientes, pero el avance es muy aproximativo. La otras es una Ondu 6x12 Multiformat (2016), que con un sistema de tabiques móviles permite usar sobre película en rollo tipo 120 los formatos de 6 x 6, 6 x 9 y 6 x 12. Está hecha artesanalmente de madera, las piezas se mantienen en su sitio con imanes de vanadio, y es muy bonita.

Llevo 11 fotografías con 24 cámaras presentadas hasta el momento. Normalmente la idea es que todas menos una cámara cupiesen en los 12 fotogramas que permite la Hasselblad en un respaldo tipo A12. Pero un error en el primer fotograma hizo que hasta aquí llegáramos. La siguiente fotografía está realizada con la Leica M-E, digital, calzada con el Elmar-C 90/4 para suplir esa carencia.

A pesar de que parecía que esta tecnología iba a desaparecer, la fotografía instantánea esta viviendo un simpático resurgir. Hay quien tira de los nuevos productos desarrollados por Fujifilm. Pero otros preferimos rescatar las viejas Polaroid y usar la (carísima) película instantánea de Impossible Project. Yo dispongo de una Polaroid Image System SE y una Polaroid Supercolor 635. Esta última es un modelo muy sencillito, que ofrece las típicas fotos cuadradas de Polaroid. La primera ofrece mucha mayor calidad y posibilidades, pero hay que usar el formato especial tipo Spectra, algo más alargado.

Y queda una cámara... la que ha hecho la mayor parte de estas fotos...

Y aquí tenemos la reina de las cámaras, una Hasselblad de la serie V, en concreto una Hasselblad 503CX (1989), con su clásico Carl Zeiss Planar 80/2,8, fotografiada con la Polaroid Image System SE. En realidad este modelo no salió tal y como se ve de fábrica, ni se vendió tal cual, ya que está montado a partir de distintas piezas. Las Hasselblad para película eran fundamentalemente un concepto modular. La 503CX el cubo central, pero el respaldo vino por otro lado, el objetivo por otro, y el visor que se ve... no es Hasselblad. Es Kiev, soviético. Pero funciona correctamente.

Y este es mi repaso a mi colección de cámaras para película tradicional en funcionamiento, aprovechando mis pruebas con la Bergger Pancro 400.

Nueva película Bergger Pancro 400 (1) - Vive la France!

Aunque ya había sido anunciada hace unos meses, a mediados de febrero de este 2017 salió al mercado una nueva pelicula en blanco y negro. Algunos dicen que es el primer desarrollo original en este campo en los últimos diez años, ya que otras novedades en el mercado en este periodo de tiempo no serían más que evoluciones o adaptaciones de productos ya conocidos previamente. Pero la firma francesa Bergger, que ya venía fabricando papel sensible y película para gran formato, ha desarrollado y sacado a la venta esta Bergger Pancro 400, con características a priori interesantes, para formatos 135 y 120.

Si alguien ha pulsado el enlace anterior, comprobará que dirige a la versión de formato 120, para cámaras de formato medio, que es la que encargué para probar esta película. El primer rollo lo expuse a la luz del día, al caer la tarde pero todavía con sol, hace unos días, con la Fuji GS645S Wide Professional, que me ofrece la posibilidad de obtener hasta 15 negativos de 6 x 4,5 cm (en realidad 56 x 42,5 mm aproximadamente).

Como se puede deducir de su nombre, se trata de una película sensible a buena parte del espectro visible, desde el violeta hasta el rojo, aunque siempre la sensibilidad a este color está un poquito limitada. Pero para esta primera prueba a la luz del día no tiene mayor trascendencia. La sensibilidad nominal es de ISO 400/27º. Y nos informan de que tiene dos capas de emulsión sensible, una de bromuro de plata y otra de ioduro de plata, con distinta tamaño de grano, y que deben servir para aumentar la latitud de exposición de la película. La película incluye también una capa antihalo.

Bergger nos ofrece unas indicaciones muy concretas para el procesado de esta película. La película debe ser atemperada antes del revelado en un baño de agua a la misma temperatura del baño de revelado. Al menos un minuto, pero si utilizamos alguno de los reveladores específicos de la marca nos habla de cinco minutos a una temperatura de un grado superior a la del revelador. No es el caso. En cualquier caso, si para algo sirve este baño de atemperado es para llevarse consigo la capa antihalo de color verdoso.

He utilizado mi fiel Kodak HC-110. Nos ofrecen una tabla para los tiempos de revelado con los reveladores más habituales. En el caso del HC-110, 9 minutos a 20 ºC en dilución B (1:32), con los ritmos de agitado habituales. En mi caso, medio minuto de inversiones del tambor iniciales, y cuatro inversiones no excesivamente enérgicas cada minuto. Ofrecen también una tabla de equivalencias en tiempo según la temperatura del revelador, manteniendo las características de contraste y granularidad. Para mi rollo, como de entrada conseguí del grifo una temperatura de 23 ºC clavados en mi termómetro, decidí adaptar el tiempo de revelado a 7 minutos, sin molestarme en bajar la temperatura del revelador. Sin problemas.

La única precaución extra que nos aconsejan es que aumentemos el tiempo de fijado hasta los 6 minutos, usando los fijadores rápidos habituales. Los tiempos habituales aconsejados para la mayor parte de las películas son entre 3 y 5 minutos. Yo suelo dar 4 minutos.

Una vez secados los negativos, mi primera impresión fue un poco escéptica. Había realizado las mediciones con mucho cuidado. Alguna de las escenas, véase la primera de las fotografías de este artículo, presentaban un contraste notable. El revelado lo hice con mucho cuidado, siguiendo escrupulosamente las instrucciones. Sin embargo, mi primera impresión fue de negativos muy "transparentes", como si se me hubiesen quedado subexpuestos. No tenía claro cuánta información iba a obtener en las sombras en alguno de ellos.

El digitalizado de los negativos, como suelo hacer con el medio formato, lo hice con el escáner Epson Perfection V600 Photo, con el software Epson Scan.

A partir de ahí empezaron a llegar las noticias positivas. A pesar de ese aspecto de negativo subexpuestos, la información estaba allí. Los negativos se digitalizaron todos sin ningún problema, a archivos TIFF de 16 bits por píxel, y los ficheros resultantes tienen abundancia de información tanto en las sombras como en las luces. Y a pesar de eso, los negros son profundos, aunque sin perder detalles. De acuerdo a lo que he podido leer en algún otro sitio donde han experimentado con la película, merece la pena ser expuesta de forma muy fina, a esos 400 ISO nominales, sin dejarse llevar por la tendencia a la sobreexposición que nos permite asegurarnos de que las sombras están a salvo. La película encaja unos contrastes notables, manteniendo materia tanto en luces como en sombras.

Además, el grano es muy contenido para la sensibilidad de 400 ISO. Desde luego, mucho más discreto que lo que consigo con las Kodak Tri-X e Ilford HP5 Plus.

Lo cierto es que los resultados obtenidos con este primer rollo de película me han gustado mucho. Las imágenes digitales que se ven en pantalla, salvo que se observen en una buena pantalla bien calibrada pueden no hacer justicia en las fotografías. He impreso en papel de alta calidad un par de fotografías, y hacía tiempo que no conseguía en casa unas fotografías en blanco y negro con un aspecto tan convincente.

Las fotografías presentadas, una vez digitalizadas, han sido procesadas en Adobe Photoshop Lightroom, pero con un mínimo de ajustes. Ajuste del punto negro, del blanco y poco más. Prácticamente son tal cual salieron del escáner. Las que han sufrido alguna modificación más intensa, aunque con moderación, son la primera y la última, en las que he aumentado la claridad del conjunto para obtener los detalles que conserva la fotografía tanto en sombras como en las luces, pero que por elevado contraste de las fotografías no se apreciaba. Pero estaba ahí. Y han salido sin que hayan aparecido artefactos en la fotografía debido al tratamiento digital.

Esta película me está gustando mucho. Os presentaré pronto una nueva entrada con fotografías realizadas con este tipo de película. Pero con predominio de la luz artifical de tungsteno... En breve.

Eastman Double-X - esta vez con objetivos normales y también forzada un paso

Comentaba hace unas semanas sobre la película Eastman Double-X a propósito de la quedada peliculera al pueblo viejo de Rodén. También comentaba el hecho de que, al haber elegido para ese día unos objetivos un poco particulares, que me iban a dar de todo menos una prueba más o menos "objetiva" de cómo iba la película, íbamos a tener que dedicar un tiempo más a conocernos mutuamente. Bueno, pues ya tengo algo más que decir. Tanto a su sensibilidad nominal de 200 ISO, como forzada un paso, con un índice de exposición de 400.

Decir que hay diversos reempaquetadores de esta película cinematográfica para uso en cámaras fotográficas y que algunos la proponen con una sensibilidad nominal de 250 ISO. Poca diferencia es, pero es.

Una parte del grupo que fuimos a Rodén, el día que quedamos para revelar los carretes.

Vamos a recordar las características de la película por si alguno no había oído hablar de ella y se ha sorprendido al ver el adjetivo "cinematográfica".

En origen, la Eastman Double-X Negative Film 5222 es la película que propone Kodak para el rodaje cinematográfico en blanco y negro, en formato de 35 mm con doble perforación. Como Eastman Double-X Negative Film 7222 existe la misma emulsión pero para formato de 16 mm. Kodak anuncia en sus especificaciones técnicas para esta película una sensibilidad de 250 ISO con luz de día y de 200 ISO con luz de tungsteno. Aunque hoy en día la mayor parte de las películas son pancromáticas y su sensibilidad espectral se extiendes desde el azul hasta el rojo, siempre son algo más limitadas en las longitudes de onda más largas del espectro visible, que son más abundantes en la luz artificial de tonos cálidos de los filamentos de tungsteno, y por ello la película es algo menos sensible en esas circunstancias. De ahí la pequeña diferencia. Es algo que debemos tener en cuenta para la mayor parte de las películas en blanco y negro, salvo para aquellas que tienen una sensibilidad extendida hacia el rojo e incluso el infrarrojo, como la Rollei Superpan 200 Pro que también estuve probando hace unas semanas.

La luz artificial de los escaparates puede ser por ejemplo un lugar donde predomine la luz artificial. Fijaos cómo los negros me han quedado un tanto bloqueados.

Para su uso cinematográfico habitual, Kodak propone usar el revelador D-96, pero la película se puede revelar con cualquier revelador habitual para blanco y negro convencional. Yo utilizo mi habitual y fiel Kodak HC-110, que cunde un montón, dura mucho una vez abierto y da resultados bastante más que aceptables. Además, puedes jugar con la concentración del revelador para revelados más o menos compensadores.

Un domingo, con luz un poco modorra por el nublado que dominaba la ciudad de Zaragoza, expuse un carrete a la sensibilidad nominal propuesta por el reempaquetador de la película para uso fotográfico, que como ya he dicho es 200 ISO. Usé una cámara bastante precisa en la medición de la luz como es la Canon EOS 100, y un objetivo ligero pero bastante nítido a todas las aperturas y especialmente las medias, como es el Canon EF 40/2,8 STM.

Esperaba, por lo que había leído sobre la película, algo más de contraste en los negativos. Pero la verdad es que quedaron un poco planos, y he tenido que ajustar bien los niveles tras el digitalizado de los mismos para obtener unas fotografías con un mínimo de chicha.

Es frecuente oír en los fines de semana de finales del invierno y principios de la primavera a los tambores y bombos de las cofradías ensayar para la Semana Santa. Pero nunca me había encontrado por la calle a los costaleros que llevan los pasos haciendo también sus entrenamientos.

Por otro lado, me sorprende comprobar, esto sí que lo había leído en algún otro sitio, que la película tiene un grano más evidente de lo que uno podría esperar para la sensibilidad nominal que tiene. He usado películas con sensibilidades de 400 ISO que aparentaban menos grano que la Double-X.

Unos días más tarde, cogí otro carrete y lo cargué en la Leica M2 calzada con el Carl Zeiss Biogon-C 35/2,8. Una óptica todavía más nítida que la anterior de Canon. Eso sí, la cámara no tiene fotómetro y la exposición hay que estimarla o medirla con un fotómetro de mano o similar. Por ejemplo, con el teléfono móvil y una aplicación dedicada a tal efecto.

La estuve exponiendo a un índice de exposición de 400, para luego forzarla un paso aumentando el tiempo de revelado con HC-110.

Las circunstancias de luz fueron las de la caída de la tarde, con tiempo despejado. Luz un poquito más cálida que durante el día, pero con dominante muy azul en las sombras.

Lo cierto es que no sé si es que estuve poco inspirado o qué me paso, pero la mitad de los negativos me quedaron excesivamente subexpuestos, sin que pareciera que el revelado prolongado hubiera hecho gran cosa. Así que probablemente me equivoqué en muchos de ellos subexponiendo más de la cuenta.

La nitidez de la película se mantenía muy alta, ya digo que el pequeño Biogon de Zeiss es también un objetivo muy nítido, y en los fotogramas con una densidad correcta, aunque las sombras pudieran estar un poco bloqueadas por la subexposición sistemática de al menos un paso, el grano no estaba tan presente como imaginaba viendo los resultados a la sensibilidad nominal.

Dado que el contraste era mucho más rico en estos negativos forzados, quiero pensar que el grano algo excesivo en los expuestos a la sensibilidad nominal de 200 ISO se originó en los ajustes del contraste tras digitalizar los negativos. Que el día que expuse ese carrete la luz era tan modorra que las escenas tenían per se poco contraste, y que aunque la exposición fuera correcta a un índice de exposición de 200, igual les hubiera venido bien un aumento en el tiempo de revelado para aumentar el contraste.

Decir que los negativos de ambos carretes los digitalicé con la Olympus OM-D E-M5 y el Panasonic Leica Macro-Elmarit 45/2,8 ASPH.

Y si he de resumir la experiencia, aunque aun me quedan un par de carretes que aprovecharé, he de decir que no me acaba de convencer esta película como una opción a las habituales ya conocidas. Pero de todo hay que probar.

Cierro con uno de los negativos francamente subexpuestos... que todavía no entiendo cómo pude equivocarme con unas condiciones como la que había. ¿En qué estaría yo pensando?

Olympus μ(mju:)-1 - Antecesora de una de las compactas de más éxito

En ocasiones anteriores os he hablado de una de mis cámaras más queridas, la Olympus μ(mju:)-II, una cámara de los años noventa para película tradicional de 35 mm y doble perforación, compacta bolsillera, protegida contra las inclemencias del tiempo, y con un excelente objetivo 35/2,8, que combinaba calidad óptica y una versátil elevada luminosidad. La recuperé para su uso en mi viaje a Nueva York de 2013, y con posterioridad en diversas ocasiones, entre las que puedo destacar que llevó un carrete de negativos en color en el encuentro analógico de abril de 2016, y me acompañó por Islandia, haciendo valer su protección contra las mencionadas inclemencias del tiempo.

Pero esta μ(mju:)-II tuvo una antecesora, la μ(mju:)-1, de la que os voy a hablar ahora. Antes de seguir, decir que en estados unidos la nomenclatura fue distinta, siendo la primer versión la Olympus Infinity Stylus y la segunda versión la Olympus Infinity Stylus Epic.

Esta cámara, que podéis ver en la foto de arriba, no fue mía. Cuando dejé la casa de mis padres para vivir en mi propio piso, compré a mi familia una cámara compacta que considere adecuada y en condiciones. Esta μ(mju:)-1 no era la más barata del mercado, ni mucho menos, pero tampoco llevaba los precios de otras cámaras de prestigio y con más posibilidades de intervención en la exposición. Si leéis los artículo dedicados a la μ(mju:)-II, comparte con ella muchas características. Óptica fija de 35 mm de focal, exposición totalmente automática, y un sistema general de funcionamiento, de flash y de medición parecidos, con pequeñas diferencias.

Las diferencias fundamentales era que era algo más grande, que no estaba protegida contra las inclemencias del tiempo y que la óptica, f/3,5, era 2/3 de paso menos luminosa que su sucesora. Fue como una primera versión del modelo de éxito que vino después. Un tanteo. Aquí las vemos juntas. La cámara que compré a mi familia y la pequeña que me compré yo algo después.

Con los años, me olvidé de la cámara. No recuerdo el nivel de uso que le llegaron a dar mis padres o, eventualmente, mi hermana. Creo que no mucho. Pero no lo sé muy bien. Mis padres viajaban de vez en cuando con actividades de jubilados, pero no recuerdo que ensañen o haber visto muchas fotografías. En un momento dado, acabó en un cajón donde permaneció durante muchos años. ¿15, 16, 17 años? Por lo menos. Hasta que recientemente mi hermana confesó que la había rescatado cuando murió mi padre y se llevó cosas a su casa, y me la pasó. E hice un carrete de prueba, para ver que tal funcionaba.

Como usa la misma pila que la (mju:)-II, y tenía una de estas en mi ejemplar, la pasé a la cámara y comprobé que aquello tomaba vida. La cargué en un neblinoso día de diciembre con una carrete de Kodacolor 200 que tenía por el frigorífico, y salí a hacer fotos en un paseo entre mi casa y el Parque Grande de Zaragoza.

La cámara funciona y expone las fotos correctamente. El negativo usado no es de los mejores, pero es digno. Y buscando motivos con colores adecuados, las fotos no quedaron sosas a pesar de lo gris del ambiente y del día.

Las juntas que protegen el interior de la luz parecen íntegras, con la (mju:)-II tuve algunos problemas de filtración de luz por la ventanilla trasera que te permite ver la información del carrete puesto en la cámara. Y es cierto que algunas fotos salieron desenfocadas. Supongo que a la cámara le cuesta adquirir el foco más de lo que estoy acostumbrado y que pretendiendo hacer fotos rápidas, pulsé el botón del obturador antes de tiempo, y el autofoco no cumplió correctamente con su labor.

Ahora que he recibido los resultado digitalizados, quiero asegurarme que los fallos de enfoque no se deben a otro tipo de problemas. Le he cargado un carrete en blanco y negro que revelaré yo mismo... y ya veremos.

Mis conclusiones son las mismas que cuando la compré para mis padres. Es una cámara muy decente y muy digna, con una óptica de buena calidad. Es más grande que su sucesora, pero sigue teniendo un tamaño muy ajustado. No es tan luminosa, pero comparada con las similares de óptica zoom de la época, admite situaciones de iluminación más desfavorable. Y si llueve... hay que tener cuidado. Pero salvo estas cuestiones, no hay motivo por el que no se puedan hacer buenas fotos con ella. Eso sí, tiene dos engorrosos problemas para mí, al igual que la (mju:)-II. No conserva memoria de la posición preferida del flash, desconectado, por lo que si quieres ser discreto y que no se dispare hay que acordarse de cambiarlo, recordando que cada vez que apaguemos la cámara se vuelve a poner en automático. Y no tiene ningún tipo de compensador de exposición, al mismo tiempo que la sensibilidad de la cámara es leida por los contactos DX sin posibilidad de saltárselos. Y en pasos completos, 50-100-200-400 ISO..., porque sólo tiene 4 contactos en lugar de los seis de cámaras más completas.

Pero con una película moderna... a hacer fotos de buena calidad si la circunstancia se presenta.

Rollei Superpan 200 - Primer contacto... uso convencional

El fin de semana pasado fue fin de semana de pruebas. Por un lado, el sábado, en una tarde con una luz estupenda, bajo la modalidad de fotografía de paisajes, probé la Fomapan 100 Classic, como ya os conté hace un par de días. Al día siguiente era la fiesta de San Valero en Zaragoza. Y tengo costumbres fijas. Salir con unos amigos, pasear si hace bueno, tomar el aperitivo y luego comer con mi hermana y mi sobrino. El plan lleva así unos cuantos años. En ocasiones, ese pasear se convierte en un buen momento para sacar una cámara y hacer pruebas para conocer nuevas cosas. Por ejemplo, el año pasado me sirvió para familiarizarme con la Cinestill 800T, mientras visitábamos el Museo Pablo Gargallo.

En esta ocasión, como la mañana era muy agradable, y con una luz estupenda, paseamos. Y probé el segundo lote de película de los dos que había encargado unos días antes. En este caso, se trata de la Rollei Superpan 200. En este caso, no estamos hablando de una película de características clásicas o generales. Estamos ante una película superpancromática, que tiene extendida su sensibilidad hacia el infrarrojo. Que significa esto, pues que se puede usar como una película convencional con una sensibilidad nominal de 200 ISO, aunque admite forzados o sobrexposiciones controladas con revelados más cortos. Vamos que la puedes exponer a sensibilidades entre 50 y 800, ajustando convenientemente los tiempos de revelado posteriores. 

Pero también la puedes utilizar con un filtro infrarrojo o un rojo profundo, para captar el mundo sólo en las longitudes de onda más largas del espectro visible, el rojo, y del no visible cercano, como son las infrarrojas. Esto lo probaré en otra ocasión. Probablemente, cuando llegue la primavera y la vegetación se llene de hojas que reflejan abundantemente esta radiación electromagnética.

Nos dicen también que por las características de su soporte, de alta transparencia, y afortunadamente de buena estabilidad documental, se puede utilizar también para revelada en un procesado como diapositivas en blanco y negro. De hecho, he leído en algún sitio que es descendiente directa de la reconocida y muy querida Agfa Scala 200X, que alguna vez usé como película diapositiva. Aunque no es ese mi interés en este momento.

La mayor sensibilidad al infrarrojo también permitiría fotografías con más profundidad en paisajes o en la distancia por su mayor penetración. Está adaptada a la fotografía aérea. Se anuncia con una granularidad muy fina. De hecho, tengo la sensación de que es muy similar o incluso menor que la Fomapan 100 Classic que probé el otro día. Aunque no tengo métodos para medir con rigor estas cosas.

Como estáis viendo la probé en su versión para medio formato, con la Hasselblad 503CX calzada con el Carl Zeiss Planar 80/2,8.

No sé dónde o quien fabrica todas estas películas de marcas menos populares. Si la Fomapan que comentaba el otro día parece que está fabricada en la República Checa, de donde es la marca. La Rollei he oído cosas como que está hecha en Croacia... pero no tengo ni idea. El caso es que, en realidad, la presentación es muy similar a la Fomapan, teniendo como única diferencia que el papel protector de la película es blanco en lugar de negro. Pero con las rotulaciones e indicaciones muy similares si no iguales, y una presentación global muy parecida.

El soporte de la emulsión, como decía, tiene una buena estabilidad dimensional y no da ningún problema para escanearla con el Epson Perfection Photo V600. También parece tener la máscara verde de la Fomapan, que tiñe el revelador. Y también es muy fino, y me causó exactamente el mismo problema que con la Fomapan. Al montar dos rollos en una espiral se montaron uno sobre otro y se arruinaron algunos negativos, y otros se estropearon un poco. Los arruinados los veréis a continuación. Los que están estropeados... buscáis alguno entre las fotografías que he puesto, a ver si lo encontráis.

En cuanto a mi apreciación subjetiva de los resultados... Se me olvidaba, la revelé con el polivalente Kodak HC-110. Coincide que para la misma temperatura y concentración del revelador, ofrece los mismos tiempos de revelado que la Fomapan 100 Classic, por lo que maté dos pájaros de un tiro.

Las fotografías que os muestro están obtenidas en el escáner sin correcciones de tonalidad ni contraste alguna. Alguna de ellas, puntualmente, tiene aplicada alguna máscara para aclarar alguna zona de la imagen. Pero en general, son tal cual salen del escáner. Algunas tienen bastante buen aspecto, con buen contraste y gama de tonos, y otras me parecen un poquito suavecitas, pero en líneas generales están bien. Y creo que ofrecen mucho margen para el procesado, bien sea en el cuarto oscuro tradicional, bien el digital, si partimos de un fichero tiff con 16 bits de profundidad.

La latitud de exposición me parece muy buena, y la nitidez no está mal. En las muestras que estoy poniendo es posible que observéis algunas fotos con una nitidez mejorable. Pero hay que achacarlo a un enfoque no demasiado preciso. El formato medio no está muy adaptado a la fotografía callejera. Y menos si usas el visor de capuchón a nivel de la cintura con la imagen invertida en lugar del pentaprisma a nivel del ojo con la imagen corregida. Pero opté por llevar la configuración que menos volumen ocupaba.

Por cierto que del mercadillo de la plaza de San Bruno me llevé por muy poco dinero un aparato del que os hablaré próximamente. Ahora mismo tengo secando unos rollos de Kodak Tri-X 400. Que como son más recios no se han montado unos sobre otros en la espiral de revelado y han quedado sin daños aparentes.

Resumiendo, un negativo en blanco y negro que es perfectamente utilizable dentro de la gama de sensibilidades medias como negativo de uso general. Pero que sinceramente, creo que para este uso hay otros mejor adaptados. Los Ilford, tanto de tecnología tradicional como la XP2 Super, el Fomapan 100 Classic del otro día, la muy flexible Kodak Tri-X 400... Cada uno según las condiciones de luz que haya.

El precio es muy contenido. Es más caro que el Fomapan 100 Classic, pero más barato, aunque sea por poco que los Ilford más económicos. Así que sólo queda evaluar su utilización como negativo especializado. Infrarrojo. Pero para eso necesito dos cosas. Que la vegetación salga de su letargo invernal, y un filtro rojo profundo. Para formato 135 ya tengo alguno de estos, pero me gustaría probarla en formato medio. Así que tendré que ponerme a buscar. Espero que haya pues una segunda parte sobre esta Rollei Superpan 200 en un futuro no muy lejano.