La fotografía como afición y otras artes visuales

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¿Qué entenderán algunos por “escaneados a buenas resoluciones”?

Mi experiencia con el LomoLAB: servicio de revelado de Lomography.es

Uno de los problemas más importantes a la hora de dedicar parte de tu afición a la fotografía a la tradicional tecnología de película fotográfica de toda la vida es que hoy en día es difícil encontrar establecimientos comerciales que te ofrezcan un servicio razonable de revelado y digitalización de los negativos. Yo, ya me he llevado unas cuantas sorpresas desagradables en mi ciudad, incluso en comercios que tradicionalmente han gozado de prestigio entre los aficionados más serios a la fotografía. Otro cantar son los canales profesionales… especialmente en lo que se refiere al precio.

Hace aproximadamente un mes, supe de la existencia de un servicio de revelado por correo que se ofrece a través de las páginas de Lomography. No es que la historia de los “lomógrafos” no me convence mucho. Siempre me han dado la impresión que con sus camaritas de plástico venden mortadela de la vulgar a precio de jamón ibérico. Pero decidí probar. La única duda que me quedaba de todo el proceso era la resolución a la que digitalizaban los negativos. Pero en el “microsite” dedicado al tema sólo indican que “todos los negativos son escaneados a buenas resoluciones”.

Voy allá con mi experiencia. Tenía preparados cinco carretes el día 8 de diciembre de 2013, domingo. Uno de Kodak Portra 400 con fotografía nocturna o de interiores con poca luz realizados con la Leica M2, dos de Kodak Portra 400 de medio formato expuestos con la Fuji GS645S Wide 60, uno de Fujichrome Velvia 100 también expuesto con la Fuji para solicitar procesado cruzado, y uno de película negativa Fujicolor que encontré por casa y que no tenía ni cuando ni cómo había sido expuesto. El proceso fue como sigue:

El domingo 8 de diciembre de 2013 por la tarde hice el pedido de las etiquetas para el revelado a través de la página web correspondiente.

El viernes 13 de diciembre me llegaron las etiquetas y el sobre prefranqueado para remitir los negativos. 

Los negativos los eché al correo el lunes 16 de diciembre.

El lunes 23 de diciembre recibí un correo con los enlaces a las fotografías digitalizadas. Primer mosqueo. De los cinco carretes, sólo había fotografías de tres. Y la resolución me pareció muy escasa. 1818 x 1228 pixeles para los negativos de 36 x 24 mm de la Leica M2, y 1818 x 1318 pixeles para los negativos de 54 x 41 mm de la Fuji GS645S. 2,4 megapixeles en el mejor de los casos, que en realidad es el peor dado el tamaño del negativo. En ese momento me reservé la opinión. Quedaba la última fase. 

El jueves 2 de enero de 2014 he recibido por correo, muy bien empaquetado y muy bien presentado lo siquiente: los negativos de cuatro de los carretes revelados, cortados en tiras y correctamente guardados en sus fundas; los negativos, sin exponer, del Fujicolor de origen desconocido enrolladito; cuatro hojas con los “contactos” de cada carrete expuesto, con un tamaño de miniatura impresa bastante razonable, especialmente para los de formato medio; un CD con los negativos digitalizados. Desgraciadamente, a la misma resolución que los que habían subido a internet.

En resumen, por 11 euros por carrete el conjunto me parece relativamente correcto. Las casi cuatro semanas hasta que llegan los negativos y el CD se compensan con los diez días desde que mandas los carretes y están disponibles para su descarga. La presentación del producto recibido en casa es buena. La resolución de escaneado no me parece buena en absoluto. Y mucho menos para negativos extraidos de un carrete de formato medio. Creo que un nivel razonable hubiese sido de 4 a 6 megapixeles por lo menos para los negativos de 35 mm, y de 10 a 15 megapixeles para los de medio formato. ¿Qué menos en los tiempos que corren? Por lo menos para poder copiar a DIN A4 sin problemas los más pequeños y a DIN A3 los más grandes. Estamos hablando de un nivel de aficionado, por el cual estaría dispuesto a pagar algo más. Si el nivel fuera de profesional, deberían de dar para más.

Es una pena este detalle. Porque por lo demás, los negativos están bien digitalizados. Con tonos un poquito más cálidos de la cuenta, pero agradables, y sin rastro de polvo o arañazos. Es decir, en su conjunto es un producto bastante razonable, salvo por la resolución de la digitalización.

Como ya os mostré en otro artículo ejemplos de las fotografías realizadas con la Leica M2, a continuación os mostraré ejemplos de los carretes tomas con la Fuji GS645 S Wide 60.

Los archivos están sin retocar, exactamente tal cual los he recibido del laboratorio.

La sensación de profundidad y tridimensionalidad que se obtiene con la cámara de formato medio es superior a la del formato “pequeño”.

Con la película Kodak Portra 400, se sale adelante incluso en situaciones con luz escasa, a pesar de que el 60 mm de la Fuji sólo abre a f/4.

En este cartel de la calle San Pablo de Zaragoza había muy poca luz, pero ha salido una foto con colores muy brillantes.

Uno de los carretes, que no quedó perfectamente ajustado y enrollado al sacarlo de la cámara, presenta algunos ligeros velados en los bordes.

La pélicula Velvia 100 en procesado cruzado saca unos tonos muy rojizos, por eso es mejor usar motivos donde la luz es más fría, para que el efecto no sea excesivo.

La pélicula Velvia 100 en procesado cruzado saca unos tonos muy rojizos, por eso es mejor usar motivos donde la luz es más fría, para que el efecto no sea excesivo.

Una Fujifilm QuickSnap en el Niágara: cámaras impermeables de un solo uso

Viajar a una lugar como la cataratas del Niágara es un momento importante en un viaje. Un espectáculo de naturaleza pero que al mismo tiempo tiene un fuerte componente de icono de la cultura popular pone presión al aficionado a la fotografía que no sabe ir a ninguna parte sin su(s) cámara(s). Sientes la obligación de que todo tiene que ir bien. La expectativa a tu alrededor es de fotos necesariamente estupendas. Incluso si eso no es necesariamente así de forma inmediata. Hay muchas cosas que pueden ir mal.

Yo no me puedo quejar, y el día nos ofreció oportunidades diversas. Incluso tuvimos un magnífico arco iris por la tarde. Por supuesto, mis cámaras principales durante el viaje son mi equipo micro cuatro tercios, y mi compacta Leica D-Lux (typ 109). Cámaras digitales que van muy bien, pero que tienen alguna limitación como ahora comentaremos.

Esta fotografía de las cinco y cuarto de la tarde está tomada con la Leica D-Lux (typ 109).

Visitar un lugar como las cataratas del Niágara implica una serie de ritos. Uno de ellos, poner una capa impermeable de color chillón y montar en un barco que te lleva a una corta distancia bajo las cataratas. Otro de ellos, especialmente si estas en el lado canadiense, recorrer las galerías tras y bajo la catarata de la herradura, y sentir caer casi sobre ti el agua. El tercero, el sentir el agua que te llega mientras paseas, dependiendo de los vientos dominantes.

La siguiente reflexión es que los equipos fotográficos electrónicos digitales no se llevan especialmente bien con el agua. El número de elementos de los que se componen que se pueden ver afectados por la corrosión son numerosos. Y menos mal que estamos hablando de agua dulce y no salada, que si no la cosa es peor. Algunos equipos están tropicalizados, lo que los hace resistentes a las salpicaduras de agua y a la intromisión de la arena y el polvo. La Olympus OM-D E-M5 es una cámara de estas. Pero necesitas que TODO el equipo esté tropicalizado. En el momento en el que los objetivos, o el flash, o el componente que sea no cumple con las especificaciones necesarias, estás poniendo tu equipo en riesgo.

Existen carcasas impermeables que permiten la fotografía submarina, pero cuestan su dinero, y si no es tu actividad habitual, resultan un gasto ruinoso. Además de incrementar sistemáticamente el peso de tu equipaje. Y uno ha optado por equipos de este tipo para ir ligero. Asi qué, ¿cuál puede ser la solución? ¿Cómo llevar una cámara impermeable sin caer en la bancarrota ni cargar con más tarros de la cuenta? Pues tirar de las tecnologías más tradicionales.

A principios de los años 90 se comenzaron a comercializar por los distintos fabricantes de película las cámaras de un solo uso. Cámaras de plástico, con un objetivo sencillo también moldeado en plástico, con o sin flash, recubiertas por cartulina de vistosos colores que les dan un aspecto informal, y que llevan un carrete de al menos 400 ISO, negativo en color (Ilford ha comercializado o comercializa también algún modelo en blanco y negro), con o sin flash, con una combinación de apertura y velocidad de obturación que las hace adecuadas para la fotografía a la luz del día, con sol o un nublado no excesivamente ominoso. Con el flash, también puedes tirar en interiores, aunque yo recomiendo reservarlas para exteriores usando el flash como luz de relleno. Dada la latitud de exposición y la calidad de las películas modernas, cualquier error de exposición quedaba fácilmente absorbido.

No tardaron en salir cámaras de este tipo, de un sólo uso, con carcasas de plástico impermeables, idóneas para llevárselas a la playa, a un parque acuático, a la nieve, o a cualquier circunstancia en que el agua o la arena fuesen una amenaza. Con película de 800 ISO, pueden utilizarse incluso en modestas inmersiones hasta 5 o 6 metros de profundidad. Pues bien, una de estas cámaras impermeables, una Fujifilm QuickSnap Waterproof que compramos en Kingston, nos llevamos para nuestra visita a las cataratas del Niágara.

La compramos como digo durante el viaje, el día anterior a la visita al Niágara, por lo que no ocupó espacio en los desplazamientos. Disparamos las 27 exposiciones del carrete en las horas que estuvimos en Niagara Falls. Al terminar el carrete, desmontamos la cámara, extrajimos el carrete, tiramos los restos del aparato en un contenedor de reciclaje de plásticos, y el carrete lo pusimos a buen recaudo en el equipaje. Un carrete no ocupa tan apenas lugar. Están muy bien pensadas. Cuando te las venden, la película está toda fuera de la carcasa del carrete, y conforme vas haciendo fotos y avanzando la película, esta se va introduciendo en la misma, quedando protegida. En caso de accidente y rotura, las fotografías realizadas no se velan.

Con 800 ISO, las imágenes presentan un grano evidente, más notorio en situaciones de luz escasa, pero que en general no molesta. El objetivo es un sencillo menisco de moldeado en plástico, tal vez un doblete acromático, ahora no lo recuerdo. En cualquier caso, con una apertura de f/10, la calidad óptica tiene ciertas limitaciones, pero es honesta. Y está preenfocada a la distancia hiperfocal. Tiene una distancia focal de 32 mm, que está bien como todo terreno, y una velocidad de obturación de 1/125 segundos que debería evitar el riesgo de trepidación. En condiciones soleadas, la película Fujifilm Superia X-Tra 800 que carga se sobreexpone, lo que lleva a un grano menos aparente y unas imágenes más saturadas. Lo cual no es malo. Bajo el agua, en la sombra o en días nublados, la reserva de sensibilidad viene de maravilla para poder seguir haciendo fotos de calidad razonable.

Salvo la primera de todas, las fotografías de este artículo están tomadas con una cámara de este tipo, que envié a revelar a mi laboratorio habitual de confianza Carmencita Film Lab, a quienes informé en el formulario de solicitud de trabajo de las circunstancias de la toma. Especialmente para garantizar un escaneado respetando las circunstancias de luz y tono. Han hecho un excelente trabajo.

Yo tenía miedo de una cosa. El carrete, de alta sensibilidad, ha atravesado tres controles de seguridad; en el aeropuerto de Toronto, en el de Montreal y en el de París. Quizá por la radiación electromagnética de alta energía podría aparecer algún velo en los fotogramas. Pero no ha sido así.

Creo que el múltiple objetivo está conseguido, entre las cámara digitales y la desechable QuickSnap Waterproof; conservar un recuerdo adecuado del viaje, tener unas fotografías presentables con dignidad ante cualquiera y, uno fundamental, divertirse como un loco haciendo fotos. Con una solución de baja tecnología, pero eficaz si sabes lo que tienes entre manos. Si conoces sus puntos fuertes y sus limitaciones.

No voy a insistir demasiado en que el material no importa, que lo que importa es el fotógrafo. En este caso, el material importa. Lo que hay que tener claro es que el adecuado no tiene por que ser ni el más claro ni el tecnológicamente más avanzado.

Película Kodak Portra 160: Fotopaseo en Miralbueno con la Voigtländer Perkeo II y otros paseo con la Fuji GS645S

Simplemente una entrada con fotografías, nada del otro mundo, procedentes de diversos paseos fotográficos, que pueden servir para ver el rendimiento de la película Kodak Portra 160 en distintas circunstancias de luz. La película negativa en color que más uso es la Portra 400, muy versátil, y que en un momento dado se puede exponer a un índice de exposición de 200 e incluso de 100, para un grano más fino y una saturación algo más acentuada. Pero Kodak tiene esta Portra 160, de 1 ⅓ pasos menos de sensibilidad, con un grano más fino, y más sutileza en las transiciones de color. Durante el mes de mayo la he usado en distintas circunstancias. Como de costumbre he confiado el revelado y el digitalizado de los negativos en color a Carmencita Film Lab.

Por ejemplo, en el Fotopaseo de Miralbueno en el que participamos Fotógraf@s en Zaragoza, un día en el que hizo sol radiante, y por lo tanto a partir de dos horas después de la salida del sol la luz era ya muy dura. Y eso sucedió a partir de las 9 de la mañana, y el fotopaseo comenzó a las 11 de la mañana. A pesar de algunas sombras duras, veremos que las luces nunca se encuentran empastadas y las sombras mantienen su detalle. Se echaría de menos un poquito más de saturación en alguna toma, que se puede solventar tras la digitalización del negativo.

Las fotografías fueron tomadas con la Voigtländer Perkeo II cuyo Color-Skopar 80/3,5, copia de los Tessar de Carl Zeiss, cumple perfectamente con nitidez, contraste y color, aunque viñetea un tanto en las esquinas.

Aunque lamentablemente no tiene el formato cuadrado que a mí me gusta, mucho mejor resultado se obtiene todavía con la Fujifilm GS645S Wide 60 Professional, que tiene un objetivo con muy buenas prestaciones. Además, su telémetro de coincidencia incorporado permite un enfoque mucho más preciso. En esta escultura con desechos que encontramos cerca de Botorrita lo podemos comprobar. La luz es mucho más adecuada que en el caso anterior, aunque aún hubiera mejorado más si hubiese aguantado un ratito más, esperando a que el sol hubiera estado un poquito más bajo sobre el horizonte.

La misma cámara prestó algún servicio un sábado por la mañana de paseo por la rosaleda del Parque Grande de Zaragoza, y durante una breve estancia esa misma tarde en el entorno de la Alfranca en Pastriz. En general, una película excelente en rendimiento a costa de perder algo de la polivalencia de su hermana la Portra 400.

Un carrete de Tri-X 400 expuesto con la Voigtländer Perkeo II en situaciones muy diversas - revelado desatendido con HC-110

Este pasado viernes me llamó un buen amigo al mediodía y me pidió que, si no tenía ningún compromiso, estuviera dispuesto con alguna cámara a las 5 de la tarde pero ir a algún sitio, fuera de Zaragoza, sin especificar. Había una sorpresa de fondo. Sin saber de que se trataba cogí el equipo que tenía más a mano con la batería cargada, la Olympus OM-D E-M5 con el Panasonic Leica DG Summilux 15/1,7 ASPH y el Panasonic Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8 ASPH OIS. Que además es bastante adecuado para un eventual contacto con la naturaleza. El angular para paisaje y el tele corto macro para detalles, retratos y fotografía de aproximación.

Pero también me eché al bolsillo la Vogtländer Perkeo II con un par de carretes de la todoterreno Kodak Tri-X 400. El uso normal que hago con esta película cuando preveo situaciones de contraste elevado es usarla con un índice de exposición de 200 y luego acortar el tiempo de revelado para situar los tonos medios de gris en su sitio, consiguiendo un contraste más controlado. Eso es lo que me encontré esa tarde. Pero no acabé el carrete, que lo usé también en la visita que hicimos el sábado por la mañana al Caixaforum de Zaragoza, en interiores.

Cuando usas una cámara clásica, te tienes que poner en la situación de las personas que las usaban hace 60 años, cuando la cámara se fabricó. Sin fotómetro, enfocando por estimación, y utilizándola en situaciones muy diversas de luz y contraste, no siempre mides o estimas con rigor, o incluso admites riesgos confiando en que luego al revelar se podrán salvar las imágenes. Esta es una de esas situaciones. En algunas fotografías de interior en Caixaforum, utilicé índices de exposición superiores a la sensibilidad nominal de 400. De hecho, me limité a abrir el diafragma al máximo y ajustar una velocidad de obturación de alrededor de 1/50 segundo, confiando en que de allí saldría una imagen de alguna forma.

En estas circunstancias de variedad de escenas. luz y contraste, decidí optar por un revelado compensador. Con el revelador que estoy usando actualmente, el Kodak HC-110 en jarabe concentrado, esto implica un revelado desatendido (stand development en inglés) a una alta dilución. En concreto usé la dilución 1+119 (o 1:120). Para garantizar un mínimo necesario de cantidad de revelador, que algunos estiman en 6 mm, usé una cantidad total de preparado de 720 ml. Agité durante el primer minuto y luego dejé en reposo durante una hora, realizando cuatro inversiones a los treinta minutos.

El resultado es que todos los negativos del carrete son aprovechables aun a costa de un poquito más de granulación de la que obtengo habitualmente con las diluciones y tiempos de revelado recomendados. Veamos algunos resultados.

En un par de negativos con alto contraste y transición brusca entre luces y sombras se aprecia una cierta cantidad de halo, que es un efecto colateral del revelado desatendido.

Por lo demás, como curiosidad, ya he aprendido cómo obtener 13 negativos de un carrete de 120 con la Perkeo II, cosa que me pasó accidentalmente en París, y por un despiste en uno de los negativos hay una doble exposición.

Este último fue el negativo 13º.

El 2014 en fotos (2): De película

El año pasado fue el primero en el que en mi repaso fotográfico al año incluí un artículo específicamente dedicado a la fotografía con película tradicional. Es una aspecto de la fotografía que no quiero dejar de lado, especialmente por lo gratificante que es utilizar viejos aparatos mecánicos, en los que pulsar el disparador para hacer la foto tiene algo de rito.

Ayer, en el artículo dedicado a los viajes, pudistéis ver algunos ejemplos cuando en mis desplazamientos por el mundo me llevé alguna cámara tradicional. Hoy analizaré los desafíos y problemas que me he encontrado durante el año para ir sacando adelante la fotografía con película tradicional en tiempos de dominio digital. He de decir que en estos momentos estoy con procesos mixtos. Toma de la fotografía con película tradicional, revelado químico y a continuación digitalización, bien sea en casa con mi EPSON PERFECTION V600 PHOTO (negativos en blanco y negro), bien sea en algún servicio comercial (negativos en color).

El primer reto del año fue encontrar qué película en blanco y negro era la que más me satisfacía para usar con negativos relativamente pequeños, como los de la película de 35 mm, bien sea en con negativos de 24 x 36 mm o bien de medio formato, 18 x 24 mm, más pequeños todavía. Tras varias pruebas, mi preferida, aunque no es la más fácil de encontrar es la FUJIFILM NEOPAN ACROSS 100. Que he usado preferentemente aunque no únicamente con la réflex PENTAX MX.

Mi primer carrete con la Across, en un mercadillo de productos ecológico; me gustó mucho el resultado.
Comparé los resultados con la Ilford FP4 Plus en la misma época, alla por enero; pero con el revelador R09 One Shot (fórmula igual al Rodinal), que era el que usaba en aquellos momentos, las Ilford no se acaban de llevar bien.
También prove la versión de 400 ISO de la Fuji Neopan, pero con formato pequeño, prefiero los 100 ISO para mantener el grano un poco a raya.
El tema del grano fino es especialmente importante con el negativo de medio formato, 18 x 24 mm, todavía más pequeño; en la Canon Demi EE17 la Across venía de maravilla.
Curiosamente, luego a lo largo del año tan apenas he usado esta cámara. Ya me explicaré.

Por lo tanto, durante el resto del año he venido usando la ACROS con la PENTAX MX, con alguna variación. Que ha consistido en usar alguna telemétrica de LEICA, con la misma película, o cualquiera de estas cámaras con la KODAK TRI-X. Está película, de sensibilidad nominal 400 ISO, la suelo usar a un índice de exposición de 200, ajustando a la baja el tiempo de revelado, para controlar el contraste y disminuir el grano.

Con la Acros y la MX he podido probar con el paisaje, con objetivos de 35 y 50 mm.
En su momento, participaron estas combinaciones en alguna quedada de Fotógraf@s en Zaragoza, como la de Miralbueno.
Incluso con un objetivo macro se atrevieron con la fotografía de aproximación, con resultados aceptables.
Sin embargo, en condiciones de luz escasa, es preferible una telemétrica como la Leica CL, para evitar la trepidación por el movimiento del espejo, y usar una película más sensible como la Tri-X. Así lo probé en la reunión de modelistas ferroviarios de Casetas.

Sin duda, la metedura de pata fenomenal la hice cuando quise aprovechar un carrete de ILFORD DELTA 100 que tenía por casa y que expuse con la PENTAX MX. Esta película da excelente resultados, pero es menos todo terreno que las anteriores. El caso es que por error la expuse a 400 ISO. La salvé como pude con revelado desatendido. En este caso con HC-110 porque el RODINAL se me había terminado.

La película caída en desgracia sirvió para documentar las fiestas del barrio de San José.

La cámaras de formato pequeño que he mencionado hasta ahora las he usado ocasionalmente con película en color, especialmente porque este año he probado diversos servicios comerciales de revelado y digitalizado. Los que se ofrecen en ZARAGOZA me han dado ya varios disgustos, así que he optado por los servicios en internet y confiar mis negativos al servicio de correos, que parece más cuidadoso que "ciertos profesionales" de la fotografía.

Por ejemplo, probé los servicios del laboratorio de la LOMOGRAPHY, que no están más, muy saturados para mi gusto, pero con una resolución excesivamente baja. No me interesaron más.

Esta imagen de las saladas de Bujaraloz podría haber ido al artículo de viajes. En cualquier caso, nos muestra lo bien que va la Olympus Mju-II con negativos Portra 160.
En esta imagen tomada con una Leica M2 comprobamos cómo los servicios "lomográficos" gustan de aportar imágenes bien saturadas.

También probé los servicios de CARMENCITA FILM LAB, que me convencieron bastante más y que son los servicios de revelado en color y digitalizado de negativos que uso en estos momentos.

El servicio que ofrecen los valencianos de Carmencita nos proporciona imágenes con tonos menos saturados y más sutiles más de mi gusto.
He incluso con este par de fotografía tomadas con dos Fujifilm Superia 400 que tenía por casa, la cosa queda bastante aceptable.

Pero reconozcámoslo, mis esfuerzos, especialmente en la segunda mitad del año han sido en poner en marcha en condiciones las cámara de formato medio que han ido cayendo en mi poder. Los negativos de formato medio, de 56 x 41 o de 56 x 56 mm de tamaño, son mucho más agradecidos a la hora de obtener detalles y capacidad de ampliación, incluso con un revelado casero. Y usar estas cámaras resulta muy divertido, aunque algunas sea muy grandotas.

Pero las cámara antiguas, incluso si están en buenas condiciones, necesitan ser repasadas para que funcionen bien, especialmente si han estado inactivas durante mucho tiempo. Y eso es algo a lo que he dedicado mucho esfuerzo. Más que a desarrollar algún tipo de proyecto fotográfico.

La FUJIFILM GS645S WIDE 60 PROFESSIONAL que me traje de NUEVA YORK ofrece unos resultados estupendos, pero tuve que ajustar dos cosas. Primero, tuve que aprender los trucos para colocar adecuadamente el carrete. Si no, quedaba suelto y se velaba parcialmente. Segundo, tuve que llevarla al taller para ajustar el telémetro y que enfoque adecuadamente. Conseguido esto, los resultados son buenos, con un cámara relativamente ligera.

Cuando controlas adecuadamente el enfoque, la GS645S ofrece unos resultados muy interesantes.
Y por ser una telemétrica relativamente "compacta" se puede usar incluso en modo reportaje.
Pero es que también, con una buena gestión de la profundidad de campo, incluso en color y con encuadres cuidados, ofrece imágenes muy agradables que puedes tomar en un paseo por la ciudad. Por el Canal Imperial de Aragón en este caso.

Como cámara ligera y bolsillera de formato medio, me agencié una cámara VOIGTLÄNDER PERKEO II, la más compacta de las cámara de 6 x 6 que se ha fabricado nunca, y que tiene un objetivo COLOR-SKOPAR, una fórmula óptica similar a los TESSAR, que da unos resultado muy buenos tanto en blanco y negro como en color.

Comprobar los buenos resultados de la Perkeo II en blanco y negro fue una muy agradable sorpresa. Por encima de lo esperado. Sólo cuando metes el sol en el fotograma sufres de pérdidas de contraste notables.
En estas cámara antiguas, un objetivo adecuado es fundamental para la buena calidad de la imagen. El Color-Skopar de la Perkeo II proporciona en color unos contrastes y unos tonos muy agradables.

Pero el proyecto que más me ha interesado ha sido el de procurarme un equipo HASSELBLAD con un precio razonable y en un estado suficientemente bueno. Prácticamente lo he ido adquiriendo por piezas y al final tengo un cuerpo 503CX con un PLANAR CF 80/2,8, un DISTAGON C 50/4 y un SONNAR C 150/4. El cuerpo y uno de los objetivos han necesitado viajes al taller. También dispongo, gratis, un cuerpo 501CM pero con problemas. Si en un momento dado me da por ahí, puedo llevarlo a arreglar y por lo que me cueste. O se puede usar como piezas para arreglar el otro. Los últimos carretes realizados todavía no los tengo revelados. Pero os puedo ofrecer unos cuantos ejemplos de cómo he ido usándolo conforme los he ido probando.

Mis primeros resultados con la Hasselblad fueron engañosamente buenos a la primera.
En blanco y negro, siempre con Kodak Tri-X, las situaciones se manejan con comodidad, y sin mayores problemas.
Pero pronto empecé a aprender que manejar una Hasselblad exige atención y dedicación. Obtener este bodegón, para el que necesité un aro de extensión, fue algo que me llevó su rato.
Las anteriores fotografías corresponden al Planar CF 80/2,8; el Distagon C 50/4 también está muy bien, pero todavía hay que tener más cuidado al encuadrar, aunque el enfoque es más sencillo al ser un gran angular. Pero en cualquier caso, no te puedes apresurar.
Para usar la Hasselblad con película en color, no se me ocurre nada mejor que la Portra 400 de Kodak. En cualquier caso, después de estas últimas, decidí llevar la cámara y el Planar a revisión en taller para una puesta a punto de algunos problemas mecánicos. Por lo tanto, no dispongo todavía de las pruebas con el Sonnar, que están recién hechas. Ahora toca buscar algún proyecto para este 2015.