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Paisaje suburbano - Miraflores y huerta de las Fuentes en Zaragoza

Son prácticamente las últimas fotografías del año 2015. Alguna más hay después... pero bueno... Tras muchos días de niebla en Zaragoza, esta se levanta y nos deja una mañana de luz suave, muy plástica para salir a fotografiar.

Hay un tema que siempre me ha gustado. El paisaje alterado por el ser humano, especialmente en los espacios suburbanos, esos espacios en los que la ciudad se desvanece progresivamente en una naturaleza muy domesticada. Un gusto que me viene de la observación de algunas de las fotografías del grupo de la New Tophographics nortemericana (búsqueda en Google Imágenes). Lo que algunos han dominado buscar la belleza y las virtudes estéticas de lo banal, o aparentemente banal. Porque no está reñida con la reflexión sobre el impacto del ser humano en el entorno. En el ambiente. Una cuestión que cada vez está más presente en nuestras vidas. En nuestras conversaciones. Anoche, en la cena de Nochevieja, no dejó de salir el tema. Incluso dentro del ambiente festivo en el que se desarrolló la cena.

Tengo ya muchas fotografías de un mismo entorno al cabo de los años. Una de las formas que tengo de darme buenas caminatas cuando el tiempo me lo permite, el meteorológico y el cronológico, es salir de mi casa hacia el camino de Miraflores y de ahí pasar hacia la huerta de las Fuentes y el soto de Cantalobos, en el este de la ciudad de Zaragoza. A veces las fotografías pueden parecer repetitivas, pero cuando las contemplo en el tiempo, también hay una sensación dinámica de cambio.

Una de las cámaras que más me gusta para estos amplios paseo es la Leica M-E. A veces con un 50 mm, cada vez más con el 35 mm. Tengo una evolución personal por la que mis preferencias están evolucionando de la focal más larga a la más corta. En cualquier caso, la combinación del sensor de imagen sin filtro de paso bajo de la Leica, y la nitidez del C-Biogon 35 mm 1:2,8 de Carl Zeiss a cualquier apertura pero especialmente entre 1:4 y 1:11, junto con la ligereza del conjunto hacen de esta combinación un equipo casi ideal para estos paseos.

Y así, sin más, os dejo con un pase de fotografías de estas algunas de mis últimas fotografías de 2015.

Fotografía con película tradicional: bodegones y paseos

Uno de los propósitos que me he hecho para el año 2015 es el de profundizar en la fotografía de bodegones. O naturalezas muertas, como prefiráis. Tanto con cámara digital como con película tradicional. Y empecé a familiarizarme con el material y la situación durante las vacaciones de fin de año.

En principio, sin complicarme la vida con la iluminación. Todavía no me considero adecuadamente equipado para la iluminación artificial. Tengo algún flash y esas cosas, pero poco más. Estoy mirando qué equipo sencillo y no muy caro, pero eficaz, puedo reunir para hacer mis cositas en casa. Así que de momento, me fui familiarizando con el material utilizando una ventana orientada al norte, luz suave garantizada, y una cartulina blanca como reflector.

En la fotografía anterior podéis ver algunos de los elementos usado. Una tela blanca como fondo, algunas piezas de verduras y hortalizas, algún bote de conserva, un fotómetro de mano, la cartulina blanca, y la ventana que no se ve, pero se intuye. Obsérvese la cortina recogida al fondo.

¿Un fotómetro de mano? ¿Y qué es eso o para qué?, se preguntarán quienes se han iniciado en la fotografía en la época digital. Pues porque las pruebas que he realizado durante las pasadas fiestas han sido con cámaras para película tradicional. Bien sea la Pentax MX, para película de 35 mm, o la Hasselblad 503CX, de formato medio. La primera lleva un fotómetro incorporado. La segunda, no.

Aquí podéis ver el equipo Hasselblad con el Planar 80/2,8 montado en la cámara (equivale a una focal estándar), un Distagon 50/4 plateado (equivale a un gran angular) y un Sonnar 150/4 negro (equivale a un teleobjetivo corto). No aparecen en la fotografía dos tubos de extensión de 10 y 21 mm, utilizados para acortar la distancia de enfoque y permitir una mayor aproximación al sujeto. Dado el tamaño de los objetos fotografiados, no hablaremos de fotografía macro sino de fotografía de aproximación.

Todas las fotografías que se muestran se tomaron con alguna de las siguientes películas. Las de la Pentax MX se reconocen por su formato rectangular, y fueron realizadas con película en color Kodak Portra 160. Las de la Hasselblad se reconocen por su formato cuadrado, y fueron realizadas con película en blanco y negro Kodak Tri-X o película en color Kodak Portra 400.

Las fotografías las muestro tal y como me han llegado del laboratorio escaneadas. Algunas tienen algo de corrección del equilibrio de color, y puede haber ligeros recortes para enderezar alguno de los fotogramas, pero lo justo. Están reveladas y escaneadas en CARMENCITA FILM LAB.

Pasemos a los resultados.

Bueno, es un principio. Lo más complejo, a priori es medir correctamente la luz y el contraste. En la escena planteada, y con la iluminación natural de la ventana y la ayuda de la cartulina blanca, el contraste ha sido relativamente fácil de controlar. Y el pequeño GOSSEN DIGISIX que me acompaña ya desde hace un buen puñado de años es apto para medir ambos. Si se sabe manejar, claro.

Pero la fiestas de fin de año aun dieron para algo más, y en alguno de los pocos días en los que Zaragoza no se vio cubierta por un triste niebla, saqué a pasear ambas cámaras, de lo cual os dejo testimonio a continuación.

Un día en San Juan de la Peña

Ayer domingo hubo actividad de Fotógraf@s en Zaragoza (Fez) (Flickr). Un grupo de personas, aficionados a la fotografía, que saliendo desde Zaragoza y diversos puntos del Pirineo aragonés, nos dimos cita para pasar el día haciendo fotos y risas.

Acudí llevándome la Canon EOS 5D Mk. II, con el EF 50/1,4 USM, como gran angular el Olympus Zuiko 21/3,5 con adaptador fijo incorporado para montura EF y el Cosina MC Macro 100/3,5, como tele corto y si se terciaba algo de fotografía de aproximación en los bonitos bosques que rodean el lugar. Como así fue. Como cámara de respaldo por si pasaba algo, la Panasonic Lumix GF1 con el G 20/1,7 ASPH, que luego utilice más de lo que pensaba.

Por lo demás, os dejo el álbum de fotografías del viaje, que ilustra un poco lo que allí pasó.

Los Bañales, en película tradicional

Hace unas semanas hice una escapada un sábado por la tarde con unos amigos que querían conocer el sitio arqueológico de LOS BAÑALES, a pocos kilómetros de Sádaba pero en el municipio de Uncastillo, en la comarca aragonesa de Las Cinco Villas.

Me llevé dos cámaras fotográficas. Una digital cuyas fotos ya hace un tiempo que se pueden contemplar en el álbum correspondiente, al mismo tiempo que ilustraron las recomendaciones semanales del 13 de abril. Pero también me llevé una cámara de película de formato medio, la FUJIFILM GS645S, con unos cuantos carretes de Kodak Portra de ISO 160 y 400. En lugar de llevar a revelar el carrete a un comercio local y luego escanearlas en casa con el EPSON PERFECTION PHOTO V600, decidí probar el servicio que ofrecen por internet en CARMENCITA FILM LAB, buscando una mejor calidad de digitalización, por un precio que me parecía razonable. La única pega es que entre que se envía el material y que puedes descargar las fotografías digitalizadas, pueden pasar entre dos y tres semanas. Así que no vale para trabajos rápidos o para almas impacientes.

Ya podéis viendo el resultado del trabajo. Pero os voy a comentar algunas cuestiones. A su mayor resolución nos ofrecen archivos de algo más de 17 megapíxeles a partir de negativos de película de formato medio de 54 x 41 mm. Esto es aproximadamente casi el doble que lo que podría obtener del V600 a su resolución recomendada que es de 1600 píxeles por pulgada. Y desde luego la nitidez conseguida en toda la imagen es mejor en líneas generales que la que consigo con este aparato.

Las imágenes tienen un aspecto un poquito sobreexpuesto, y en varias de ellas he tenido que corregir el equilibro de color. Pero ninguna tiene las luces empastadas, salvo un par, cuyo contraste de origen era excesivo. Así pues, todos los archivos son aprovechables. Eso sí. Son JPEGs. En alta calidad, pero JPEGs, así que mejor limitar los ajustes a lo esencial para un resultado natural dadas las circunstancias y el método de toma.

De cara al futuro, ¿cómo me lo planteo? Pues me parece una opción interesante para utilizar cuando tenga trabajos en película que crea conveniente conservar con una calidad mayor que la que yo puedo conseguir con mi equipamiento casero. Aunque no para cualquier cosa que surja, ya que hay un precio que pagar. No excesivo, pero tampoco hay que frivolizar.

Es el mejor servicio que he podido utilizar hasta ahora para disfrutar de una técnica mixta película-digital. Pero me sigue dando la impresión de que debería ser posible encontrar resultados todavía de mayor calidad a un precio razonable. Supongo que es un problema de escasez en la oferta. Pero bueno, ahí está.